Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, del resto la historia es completamente mía.
Advierto que los personajes van a ser un poco diferentes que los que aparecen en el libro.
Capítulo 9: Visiones
Una hora después, Alec y yo escogimos un lugar donde llevar a interrogar a Dietrich. Era en la montaña hacia los bosques en California, los humanos vienen aquí para acampar y recrearse, o simplemente vienen un día a caminar un poco y respirar de aire fresco. Nuestro carro lo dejamos a un kilometro de aquí, por lo tanto tuvimos que cargar a Félix y correr a lo profundo de las montañas, lejos de los oídos humanos.
Una vez establecidos, lejos de algunos humanos que estaban acampando, sentamos a Félix en el suelo y Rosalie continuó cantándole al vampiro, manteniéndolo dominado.
–Puedes dejar de cantar Rosalie. – mi hermana dejó de cantar y ya Félix no se encontraba embelesado, pero si se veía cansado, supongo que era por los cambios anímicos que ha tenido por casi dos horas. –Félix. –esté reaccionó lentamente, pero al hacerlo me miró con atención. –Te quiero hacer una pregunta, tal vez varias. –me senté quedándome a su nivel.
–Si estás buscando a Zafrina, estás perdiendo tu tiempo. –me respondió en voz baja.
–Adivinaste, pero yo sé que no estoy perdiendo mi tiempo. Así que necesito que me digas donde está y no te–en eso fui interrumpida por él.
–¡No te diré nada! –me gritó y al momento en que terminó la frase, fui más rápida que él y le arranque un dedo de su mano derecha, para luego triturarlo con mi mano, para luego descargar su grito de dolor.
–Como te decía antes de que me interrumpieras, necesito que me digas donde está y no te haré daño, pero como no quieres cooperar ahora y ponerte en plan de leal, tendré que ser ruda contigo. –luego de que terminé de hablar, miré a Jasper y este había entendido lo que requería, le tocó el hombro a Félix y consiguió que se calmara un poco ante el dolor. –¿Dónde está Zafrina?
–No te voy a-¡AHH-! –le había arrancado otro dedo de su mano, seguido de otro grito.
–Respuesta incorrecta, voy a repetir otra vez. ¿Dónde está Zafrina? –le decía mientras trituraba el otro dedo.
–No s-¡AH-! –otro dedo más y volviendo al mismo procedimiento.
–Sé que lo sabes, soy una Tempus y creo que lo viste cuando huí de lo que era nuestra casa en Berlín. Agrega las veces que haz huido de mí y creo que sabes mi punto débil. –le arranqué otro dedo, provocando otro grito. –Disculpa pero ese fue para mi satisfacción. –este respondió con gruñidos. –¿Me vas a decir donde está Zafrina?
–¡Eres una torturadora! –me respondió gruñéndome.
–Debe ser que tú no eres así, bastante que Zafrina y tú me torturaron y usaron, así que soporta esto. –arranque esta vez su brazo derecho completo, otro grito más.
–¡No sé donde está Zafrina! –empezó a decir rápidamente, lo agarré por el cuello y lo levanté en el aire molesta por no querer decirme. –Si en verdad eres una Tempus, ustedes pueden ver la vida de otros, ve mis memorias. –todavía con mi mano en el cuello y cerré mis ojos, para poder ver sus memorias.
Muchas de las memorias que estaba viendo, las había visto cuando estaba en Isla de Chronos o que las había vivido con él, la excepción era sus memorias después de aquella huida en Berlín hasta ahora. Había algo que no encaba en sus memorias desde el día que empecé a cazarlo hasta hoy, muchas de ellas se veían como si cortaran una película o se veían borrosas…
Fue Dominado…
Volví a la realidad y lo miré fijamente a los ojos, ellos se encontraban observándome fijamente.
–Fuiste dominado y no lo sabías. –le dije a Félix. –Zafrina sabe que voy detrás de ella ¿Pero porqué te domino y como lo sabe? –dije más para mi que para Félix.
–No lo sé y no me interesa, ella también me usó para su beneficio en todo este tiempo.
–No todo el tiempo Félix, según tus memorias te encantaba hacer daño por tu cuenta y no fuiste dominado. –le arranqué el otro brazo, junto con otro grito. –No te voy a dar la satisfacción de que seas feliz, no después de lo que me hiciste durante muchos años.
Félix empezó a luchar por su vida, intentando escapar de mi agarre en su cuello, pero no dejé que lograra soltarse, detuve el tiempo y luego cerré mi mano con todas mis fuerzas, haciendo que la cabeza estuviera suspendida en el aire; al regresar el curso normal del tiempo, cayó al suelo litros de sangre más la descomposición rápida del cuerpo de Félix, haciendo que el suelo hubiera un gran charco de sangre con coágulos de gran escala.
–No creo que sea necesario limpiar esto, el sol lo quemará rápidamente. –les comenté a los otros vampiros
–Mejor nos prevenimos. –habló Alec. El sol quemaría los restos del vampiro, pero apenas eran las doce de la medianoche, podía aparecer algún vampiro por ahí y reportar que un hermano fue asesinado, eso levantaría las alarmas a buscar el asesino de Félix. Esto me hizo cambiar de parecer.
–Vamos a limpiarlo ¿Trajeron algún encendedor o algo para producir fuego?
–Si, está en la guantera del auto. Fósforos. –Me comentó Jasper.
–Vuelvo enseguida.
Duré dos minutos en ir y regresar al lugar en la montaña, encendí un fósforo y lo lance hacia el charco de sangre; el fuego al hacer contacto con la sangre hizo una llamarada, como si fuera gasolina, de él se desprendió un olor desagradable. Ya cuando no se encontraba más rastro del olor de Félix, echamos tierra para apagar el fuego y los cuatro regresamos al auto, yéndonos a Las Vegas a disfrutar lo que queda de su vida nocturna.
14 de Octubre de 1978. Londres, Inglaterra
Han pasado diez años desde que maté a Félix, luego de dos años después dejé de ver a Zafrina en mis visiones, como si ella hubiera muerto; desde ese entonces no paraba de ver el futuro, buscando algún signo de ella mientras estaba en Estados Unidos… pero no había nada… algo no me encajaba.
Un año después de que dejé de ver visiones de Zafrina, mandaron a Garrett a buscarme; a él le costó mucho encontrarme y me había dicho que allá en Europa le había llegado la información de que buscaban mi cabeza, como él era capaz de ocultar a los que deseaba, Garrett era el más apto para esto.
Al conseguirme, nos encontrábamos en Chicago, Illinois, en un mausoleo…
–¿En que estabas pensando Isabella? ¡Podías morir en el intento! –dijo un enfadado Garrett.
–No me sucedió absolutamente nad—me volvió a interrumpir Garrett.
–¿Porqué no me dijiste para…?–pero esta vez fue interrumpido por Jasper quién se acercaba poco a poco a donde nos encontrábamos.
–Aléjate de mi hermana. –amenazó. Garrett estaba tan sereno, que por un momento pensaba si estaba drogado.
–¿Hermana? – se giró hacia Jasper extrañado por su declaración.
–Si ¿tienes algún problema con eso? –volvió amenazar. Garrett me miró preguntándome con la mirada.
–Es mi hermano, junto con su hermana gemela Rosalie. –le conté y en sus ojos se le notaba que me creía. –Jasper deja de drogar a Garrett.
–¿Y si te hace daño? –preguntó preocupado.
–No lo hará. –le dije con tranquilidad. Vi como el vampiro drogado volvía a la normalidad.
–¿Cómo puede ser tu hermano? –me preguntó extrañado.
–Nació con doble habilidad Garrett, al igual que su hermana. –le confesé. El vampiro se giró a Jasper impresionado.
–Asombroso…
Para poder sacar a los gemelos del país tuvimos que sacarles pasaportes falsos lo más pronto posible; ellos estaban entre asustados y emocionados porque nunca habían salido de Estados Unidos. El viaje duró unas peligrosas siete horas, todo tenía que ser justo a la hora y la razón era el sol, la parte "buena" de este viaje era que estábamos en plena entrada de invierno, por lo tanto el sol tardaba en salir.
Al llegar a Londres y salir del aeropuerto, corrimos lo más rápido posible al castillo subterráneo antes de que saliera el sol; una vez allí, Alec guió a mis hermanos en busca de una habitación temporal para ellos, Charlotte me recibió con alegría y preguntando quienes eran los vampiros que había traído, le expliqué la misma historia que le dije a Garrett, para luego decir la misma historia a Caius cuando me reporté en su trono.
Durante los siete años aquí, no he visto más las visiones de Zafrina… ni siquiera su sombra… nada… es como si en realidad ella hubiera muerto… pero presentía que había algo muy raro detrás de todo esto.
–¿Haz visto donde está Zafrina? Ya ha pasado diez años. –me habló Alec mientras yo tocaba el piano alegremente, sabía que algunos vampiros me extrañaban que tocara el piano. Era una de las mejores tocando el instrumento.
–No, nada. –le respondí a Alec. –Es como si la tierra se la hubiera tragado.
–Hay algo que no encaja Bella. –esta vez habló Jasper. Lo miré, esperando que me dijera su razón. –Tal vez suene fantasioso, pero… ¿Y si hay un vampiro que la está ocultando? Así como el poder que tiene Garrett, pero más potente.
–Posiblemente, pero aún así… vería algún hueco en las visiones que tengo de ella. –le dije.
–Ella sabe lo que eres Bella, ella debió de conseguir la manera de bloquearte. –tratando de hacerme entender Alec. Me sentía tan frustrada al no poder verla más.
No quería dañar el piano así que decidí dejar de tocar y sentarme en el frio piso, recogí mis piernas pegándolas lo más posible a mi pecho, para luego apoyar mis brazos en mis rodillas y llevar una mano a mi frente. Cerré mis ojos, intentando ver algo de ella…
Nada…
No había absolutamente nada…
Todo era negro…
–Estoy ciega ante ella. –me levanté de donde estaba y caminé como un león enjaulado, me sentía muy frustrada.
–Tal vez si–justo en el momento en que Jasper habló, delante de mis ojos y por mi mente empecé a tener unas visiones de Zafrina.
Zafrina vigilándome…
Zafrina vigilando a mi pareja…
Zafrina está cazando a mi pareja…
Zafrina no quiere saber de mí, sino de mi pareja…
–¿Estás bien Bells? –escuché la voz de Rosalie a lo lejos. –¿Bells? –cuando reaccioné tenía a los gemelos delante de mí, junto con Alec.
–Necesito ir a Francia. No sé cuando, pero tengo que ir. –fue lo único que respondí.
–¿Pero porqué? –preguntó Alec en una mezcla de preocupación con curiosidad.
–Mi pareja está en peligro, no puedo dejar que Zafrina lo agarre. –necesitaba irme ya a Francia.
–¿Cómo sabes que Lee-?–preguntó Jasper.
–Porque la acabo de ver, ella no está muerta. –le aclaré a mi hermano. –Zafrina me está bloqueando con algo, no sé que es. –¿Con que será lo que me bloquea Zafrina?
–¿Los vampiros tienen parejas eternas? –preguntó Rosalie curiosa.
–Si. –escuché la voz de Alec respondiéndole a mi hermana, lo hizo mientras me calmaba ante la visión que tuve. –Podremos ser demonios, pero a nosotros nos controla de alguna manera alguna magia. En esta magia que tenemos, por alguna razón tenemos una pareja para toda la vida, así se odien las parejas, sea vampiro-humano o vampiro-vampiro, siempre tendrán una atracción por estar juntos, una atracción que uno como vampiro, no puede controlar.
–Si es así, entonces puede ser peligroso cuando una pareja se encuentra ¿no? –esta vez el curioso fue Jasper.
–Si, solo mírame como estoy. Mira mi alma. –le pedí a Jasper.
–La vi desde que caíste en trance. –me confesó. –Tenías muchas emociones a la vez, pero la que más resaltaba es que querías proteger algo y rabia, junto con eso había devoción hacia alguien.
–Es algo así que se siente. –le dije. Miré al resto. –Tenemos que ir a Francia, si no quieren ir conmigo está bien.
–Bells, podemos ir contigo, pero el problema es que si vamos para allá Zafrina puede estar ahí con alguien, que tal vez sea lo que te está bloqueando. –había dicho con preocupación Rosalie.
–Lo sé, pero tengo que aceptar el riesgo. Todo por la vida de mi pareja.
