N/A
Un nuevo capítulo.
Espero les guste.
Gracias por leer.
Disclaimer:
Prince Of Tennis no me pertenece.
El Príncipe De Hielo
Capítulo XII
Sostenía aún a Han entre sus brazos, el pequeño niño había parado de llorar unas horas atrás, era de madrugada y nadie les decía nada, Sakuno estaba más allá en silencio, con la mirada perdida, había intentado acercarse a donde estaba pero cada que lo intentaba terminaba por sentarse cuando lo miraba de mala manera, la vio levantarse y sin darse cuenta apreto más la mano de Lu que estaba sosteniendo, sus pasos hicieron eco en el pasillo vacío hasta tomar asiento a su lado, no se movio de su lugar y contuvo el aire, estaba algo consternado al verla a su lado, esperaba gritos y demás cosas a verla sentarse a su lado.
- Lo siento - se disculpo ella y él giro la cabeza de inmediato algo confundido porque de verdad le parecía confuso que dijera algo como aquello, era por completo extraño en el presente que se disculpara - El que Alan este allí no es tu culpa - aseguro de inmediato mirando más allá la puerta del pasillo de emergencias, intentaba por todos los medios no levantarse y empezar a gritar pidiendo explicaciones del estado de su pequeño - No me refiero a eso sino a todo lo que te he hecho - y una triste sonrisa se instalo en sus labios al escuchar que decía eso, no le creía, no después de como lo había tratado y eso incluía a los niños.
- No te creo, no lo sientes y estaría bien sino lo dijeras de nuevo a no ser que lo sientas - concluyo con calma levantandose con Han para ir por una leche a la máquina expendedora, Sakuno sostuvo su camisa así que ladeo la cabeza y se encontro con aquellos ojos caoba que siempre le habían fascinado pero ahora no eran nada para él, ya no podía ver a través de los mismos - Lo siento en serio, ¿por qué te cuesta creerlo? - le pregunto ella algo irritada y él ladeo un poco la cabeza como analizando la situación pero la verdad es que no necesitaba analizarlo cuando le había dado razones suficientes para no creerle.
- Los dos sabemos la respuesta Sakuno, solo termina con tu venganza y después ya veremos... vamos niños, les comprare algo - Lu se levanto con Seiichi que estaba medio dormido, era pequeño para saber que estaba pasando así que el gemelo menor estaba tratando de no llorar, estaba tratando de ser fuerte por sus hermanos, camino tranquilamente hacía la máquina una vez se hubiera soltado del agarre de la cobriza, metio los billetes apretando cuatro veces el botón para las leches con chocolate pensando en lo sucedido, nuevamente sucedía otro atentado, la policía no tardaba en llegar y él solo estaba cansado.
Solo quería saber como estaba su pequeño, era lo único importante - ¡Ryoma! - giro la cabeza al escuchar aquella voz tan conocida, se encontro con Haruka que tenía en los brazos a su pequeño hijo, más allá venía corriendo Momo igual de aterrado, seguro ya habían pasado las noticias - ¿Estás bien? ¡Dios, tus hijos, ¿están bien?! - le pregunto exaltada Haruka y él la tomo con suavidad de la mano asintiendo con la cabeza, Lu se escondio detrás de él junto con Seiichi mientras Han se apegaba a su pecho - Estoy bien ahora baja la voz, asustas a mis hijos... Alan resulto herido - susurro viendo el horror en sus amigos.
- ¿C-Cómo esta el pequeño? - pregunto Momo y él solo suspiro un poco girandose lo suficiente como para tomar las leches y darselas a los niños que sonrieron encantados - Aún no nos dan noticias - murmuro acariciando al pequeño rubiecito que luchaba con el popote - ¿Nos? ¿Hay alguien más aquí? - pregunto el ojilila y entonces los tres giraron el cuerpo viendo a Sakuno que se levanto al ver a su hermano, allí estaba de nuevo la fría Sakuno, por esa razón no creía en sus palabras... por esa razón estaba determinado a olvidarla.
- Sakuno - la voz de su hermano solo se había hecho un poco más grave, se encontro con la ex prometida del peliverde que solo la miro con calma - Cuanto tiempo Momo - saludo cortante a su hermano que solo le sonrió un poco, ¿cómo podía sonreirle después del daño que le había hecho?, miro a sus hijos que estaban demasiado pegados a Ryoma, estaba detestando aquella cercanía entre sus hijos y él, la persona que detestaba, se concentro en su hermano que tomo entre sus brazos a su hijo puesto que su esposa parecía cansada, había investigado todo de ellos y aún no empezaba su venganza hacía los mismos.
- Parece que quieres matarme - sentencio su hermano con una suave mirada y ella solo sonrió de lado, al menos sabía lo que le esperaba, la risa de este fue lo siguiente que escucho mientras negaba con la cabeza, realmente le iba a dar un puñetazo - No lo hagas, ha pasado tiempo y siendo mayor que tú te recomiendo que sigas, desperdicias tiempo en algo que no es justicia - concluyo su hermano y solo ladeo la cabeza con una sonrisa burlona, todo mundo parecía decir lo mismo pero ella tenía muy en claro que no descansaría hasta cumplir sus metas, hasta verlos en el suelo retorciendose de dolor a todos.
- No me conoces Momo, no soy la misma niña estúpida que te quería mucho - aseguro viendo que este solo se encogía de hombros como si eso le diera lo mismo - No gastes tu tiempo en algo que no dara frutos porque lo único que dara es dolor y más hacía ti - camino a paso calmado hacía donde estaban y lo miro con odio puro en los ojos viendo una sonrisa triste en los labios de su hermano - Dolor es lo que llegara a tu vida cuando termine con Echizen, por que tú eres quien sigue en mi lista - espeto apretando los puños viendo que este solo miraba a Ryoma quien asentía con la cabeza ante lo que acababa de decir.
- Entonces hazlo, te estare esperando al igual que papá - le contesto este en un tono de voz calmado que claramente no demostraba nerviosismo ni nada, aquello le extraño - Deberías tener miedo, sabes que acabare con tu familia y con tu empresa - Ryoma solto una suave risa para solo negar con la cabeza y ella lo miro como si se hubiera vuelto loco - Hay mujer, ¿qué voy a hacer contigo? - pregunto este provocando que algo se removiera dentro de si al escuchar que le preguntaba eso, pensaba decirle varias verdades pero este solo miro a Haruka para tomar su mano con suavidad, eso le... causo irritación.
- Pense que te lo habías quitado - pronuncio con calma señalando un brazalete, la pelirroja negó con la cabeza y ella solo pensaba en golpearla - Me lo diste tú y a Momo no le molesta - aseguro esta y el peliverde asintió para verla con una ceja encarnada, entonces fue cuando se dio cuenta de que estaba apretando los puños así que se relajo - No debes sentir celos, aclaramos que ninguno siente nada por el otro - le sentencio este haciendole una señal a los demás para que fueran a sentarse así que solo lo vio pasar a su lado y ella solo sentía un leve nudo en la garganta... detestaba a Echizen Ryoma.
- ¿Familiares de Riuzaky Alan? - no se sorprendía de que tuviera el apellido de ella aunque le parecía mal puesto que era como el hermano de Sakuno, ya después se encargaría de darles su apellido aunque ella no quisiera - Somos sus padres - contesto al médico que sonrió con calma, suponía que eran buenas noticias si sonreía así - El pequeño esta fuera de peligro, la bala dio en el costado derecho causando un leve sangrado interno pero la logramos extraer, solo le quedara una pequeña cricatriz, sera dado de alta mañana en la tarde - un suspiro salio de sus labios al escuchar aquello, el pequeño estaba bien.
- ¿Podemos pasar a verlo? - pregunto con calma viendo que este los miraba y asentía con una cálida sonrisa - Solo la familia - y dicho esto hizo una reverencia para alejarse, miro a sus amigos que asintieron con la cabeza, tomo la mano de Lu que temblaba un poco así que lo solto para colocarse en cuclillas, no veía que Sakuno intentara calmarlos, parecía ajena a ello, estaba demasiado concentrada en mandarle miradas de odio a su hermano que en los niños, miro el pequeño rostro de su hijo, sus ojos idénticos solo que los suyos si que demostraban lo que sentía, miedo y demasiado dolor por su hermano gemelo.
- Tranquilo, Alan es fuerte así que limpia tus lágrimas y sonríe, sé que no quieres que te vea así, ¿verdad? - este asintió de inmediato arrancandole una suave risa, era lindo, justo como ella cuando era linda porque ahora no lo era - Sonríe Lu - le pidio a su hijo mientras le revolvía en el cabello causando una ligera sonrisa en los labios de este, lo tomo de la mano y este a su vez tomo de la mano a Seiichi que bostezo un poco, sostuvo con cuidado a Han y entro sin mirar si Sakuno lo seguía - ¡Te odio! - bien, al parecer no iba a entrar con él, sin embargo, solo continuo caminando, la verdad es que le daba lo mismo la cobriza.
Abrio la puerta y todos entraron siendo recibidos por la cálidez de la habitación, cerro detrás de si y miro a su hijo sentado en la cama con una clara mueca de enfado sobre su costado derecho, su cabello peliverde caía sobre sus ojos mientras un puchero se formaba en sus labios - A-Alan - la suave voz de Han lo hizo levantar la cabeza de golpe y sonreirle a su hermano que pataleo para que bajara, lo bajo y el rubiecito corrio de prisa hacía donde este se encontraba saltando en la cama para abrazarlo, pronto los demás hicieron lo mismo, la lealtad de hermanos que se tenían era realmente sincera y más que enorme.
Una sonrisa se formo en sus labios, realmente deseaba que llevaran su apellido, tomo su celular y les tomo una foto para sonreir, eran su máximo tesoro, marco el número de su abogado y amigo - ¿Ryoma? Escuche lo de las noticias, se que estas bien así que dime, ¿qué deseas? - Han lloraba y Alan lo consolaba con calma mientras que Lu lo jalaba de la manga de la bata para que le prestara atención mientras Seiichi se había quedado dormido sobre el regazo del gemelo mayor, colgó y tomo otra foto de aquel momento volviendo a marcar - Necesito tu ayuda - contesto viendo la hermosa imágen delante de él.
- ¿Con qué? - pregunto su abogado y sonrió como un pequeño niño a punto de hacer una travesura - A darle el apellido a mis hijos - estaba demasiado seguro de que lo lograría, haría todo por formar una familia aunque Sakuno no quisiera.
- ¿De verdad te estás escuchando Sakuno? - le pregunto su hermano con una clara expresión de molestia, claro que lo hacía, solo quería verlo sufrir, eso era lo que quería hacer, verlo en el suelo pidiendo su perdón - Estas tan enfrascada en tu venganza que no te das cuenta de que estas dejando de lado a tus hijos - Momo le señalo la puerta de la habitación de Alan y se horrorizo al darse cuenta de que se había olvidado de su hijo, ¿qué clase de madre era ahora?, antes ni siquiera les quitaba el ojo y ahora, ahora solo se había quedado afuera discutiendo con su hermano en vez de revisar como estaba su pequeño Alan.
Corrio hasta la habitación abriendo la puerta dispuesta a ver a su hijo pero lo encontro dormido junto con los demás mientras que Ryoma no estaba, la puerta se abrio y entonces este la miro encarnando una ceja, noto que tenía en las manos dos cafés y algunas hamburguesas para los niños, se mordio el labio ante la imágen, de verdad que se estaba comportando bien con ellos - Solo los despertare para cenar, traje para todos así que toma asiento y por favor no separes a Han de Alan - le pidio este en un tono seco, lo vio tomar ambas bolsas y dejarlas sobre la pequeña mesa que estaba en la estancia con calma.
Saco varias hamburguesas junto con malteadas y le extendio un café, recordaba como le gustaba - Gracias - agradecio pero él solo removio un poco a los niños que bostezaron con ternura - A cenar pequeños - todos asintieron de inmediato, noto que Han se recostaba entre las piernas de Alan y se mordio el labio, tenía que alejar sus pensamientos, vio que con calma el peliverde entregaba hamburguesas y malteadas para después sentarse en la mesa a su lado - Papá, ¿Alan volvera mañana con nosotros? - pregunto Lu, siempre le preguntaba a ella pero ahora se lo preguntaba a él, era su padre después de todo.
- Se ira en la tarde con nosotros Lu - contesto gentilmente a su hijo que asintió, reían mientras cenaban y ella por primera vez se veía fuera de lugar - Llame a mi abogado, quiero darles mi apellido así que ahora mismo dime, ¿me vas a dejar hacerlo bien o vas a poner trabas? - claro que no lo iba a dejar hacerlo, eran sus hijos, sus hijos no los de él - ¡Papá, cuentame un cuento! - pidio Lu con los ojos brillosos y vio como sus hijos se acomodaban en la cama esperando a que Ryoma hablara, lo vio levantarse con calma del sófa y caminar hasta sentarse en la orilla de la cama con un libro en sus manos, se estaba esforzando.
Él de verdad se estaba esforzando en ser buen padre para los niños, sintio algunas lágrimas a punto de salir de sus ojos - Sakuno... ven - se sobresalto cuando noto la mano extendida del peliverde y las sonrisas genuinas de sus hijos - Su mamá y yo les vamos a leer un cuento, mitad y mitad, ¿les parece? - le pregunto a los niños que asintieron emocionados, noto que Alan fruncía los labios, aún estaba molesto y lo entendía, tomo asiento al lado de Ryoma pero este bufo y la jalo para sentarla en sus piernas, quizo golpearlo pero noto los ojos brillosos de sus hijos así que cedio pero solo en esa ocasión.
Ryoma coloco el libro entre ambos y solo sonrió un poco, necesitaba volver a ser la madre que era antes de ingresar a la mansión de Ryoma, quiza era momento de alejarse un poco, solo un poco de su venganza.
La cubrio con una manta y sonrió un poco al verla removerse, se sentía levemente cansado después de todo lo sucedido pero al mismo tiempo se sentía feliz, no eran una familia pero al menos estaba haciendo el intento de que fueran una, tomo asiento en uno de los sófas mirando a los niños dormir con calma en la enorme cama, Momo y Haruka se habían ido hace unos pocos minutos, él claramente se veía molesto con el tema de su hermana, lo entendía por la simple y sencilla razón de que ni él mismo podía con la nueva Sakuno, no la conocía, era demasiado nueva, antes era cálida pero ahora solo era muy fría.
- Ryoma - giro la cabeza viendo a la cobriza que estaba sentada en el sófa, noto que estaba nerviosa, al menos un poco - Mañana mismo tendran tu apellido - pudo haber sonreido o como mínimo intentar besarla porque vaya si extrañaba esos labios, claro que los extrañaba y demasiado - Gracias - agradecio recostando la cabeza en el respaldo para cerrar los ojos, sintio un leve tirón en la manga de su abrigo así que giro la cabeza y la vio allí, su mirada estaba un poco brillosa y parecía nerviosa - Solo dilo Sakuno - le indico viendo que esta tomaba asiento en el sófa subiendo las rodillas para abrazarse a las mismas.
Parecía asustada - V-Vamos a un día de campo - eso si lo tomo por sorpresa, no se lo esperaba de verdad, ¿estaba a caso drograda o algo?, ella no diría eso - ¿Qué? - pregunto desconcertado viendo que ella solo bajaba la mirada y jugueteaba con sus dedos, si era una broma o una manera de hacerlo caer en sus redes para despues dejarlo de verdad que se iba a poner furioso y más que eso, iba a terminar golpeandola con algo por ser una pequeña niña, la miro detenidamente y noto que parecía en una encrucijada, como si no aceptara del todo la idea pero quisiera hacerlo, suspiro esperando seguro lo peor.
- Solo es un día, en cuanto Alan sea dado de alta podemos ir al parque y tener un día de campo... como familia - encarno uan ceja ante aquello, se estaba burlando de él o algo, parecía que estaba leyendo sus pensamientos, él había pensado lo mismo y ahora ella se lo estaba diciendo - Te juro que si planeas algo iré con un juez e intentare quitarte a los niños - sentencio viendo su mirada sorprendida, quiza no se lo esperaba pero ya no iba a ser bueno con Sakuno, cada oportunidad que le daba siempre terminaba como la mala del cuento y es que lo era a su manera porque se negaba a seguir adelante y a perdonar.
- Antes ni siquiera lo hubieras dicho, me amabas demasiado, no creo que estos días de verdad me hayas olvidado - le aseguro ella con una leve sonrisa y noto altanería, gruño por lo bajo, era una maldita, había jugado bien sus cartas haciendolo sorprenderse por algo que seguro había decidido de la nada, no era su Sakuno, en lo absoluto - Tienes razón, no te he olvidado pero preguntate esto, ¿cómo puedo seguir enamorado de ti cuándo te odio más de lo que una vez odie a mi padre? - le pregunto viendo una expresión de sorpresa auténtica en su rostro, él le había contado todas las razones por las que odiaba a su padre.
Cerro los ojos y se acomodo en el sófa, habían terminado de hablar, al menos él... la iba a olvidar costara lo que costara y era una promesa.
N/A
Espero les haya gustado.
Gracias por leer.
Gracias por los comentarios.
