N/A
Un nuevo capítulo.
Espero les guste.
Gracias por leer.
Disclaimer:
Prince Of Tennis no me pertenece.
El Príncipe De Hielo
Capítulo XIII
Le sonrió calidamente a su pequeño hijo peliverde que jugueteaba con Han en el borde de la cama, ellos de verdad se querían y mucho, era algo que ninguno entendería, ni él mismo siendo su padre, termino de acomodar las cosas dentro de una especie de pañalera, Sakuno estaba arreglando lo último con el doctor, eran casi las doce de la mañana e iban irse directo a un día de campo, él sabía que lugar era perfecto, la cobriza había contribuido con los gastos de la casa así que la comida estaba preparada, le agradecía en parte pero no lo suficiente después de su actitud fría y altanera que estaba detestando más que nunca.
- Papá - ladeo la cabeza para ver a Lu que le estaba medio enseñando a caminar a Seiichi, el pequeño ojilila reía un poco cada que caía, a pesar de tener un año aún no mantenía del todo el equilibrio - ¿Si? - le pregunto a su hijo que solo sostuvo con fuerza a su hermano menor para alborotarle el cabello en un gesto de cariño infinito - Te quiero - susurro el pequeño gemelo con una sonrisa hermosa en los labios, su corazón se agito ante aquello, era la primera vez que le decía eso, sonrió con amor infinito en la mirada, el sonido de algunas papeles cayendo lo hizo voltear de prisa la cabeza solo para ver a Sakuno aturdida.
Parecía un fantasma en el marco de la puerta, seguro no le había gustado en lo absoluto que su hijo le dijera aquello - No solo Lu te quiere, todos te amamos - aseguro Alan sosteniendo con fuerza la mano del pequeño rubiecito que solo asentía a su lado, escuchar eso lo hacía sentirse sin duda feliz, increíblemente feliz - Es hora de irnos Sakuno - le señalo a la cobriza que de inmediato comenzo a recoger los papeles que había dejado caer, le extendio la mano al pequeño peliverde que corrio jalando a su hermano rubio para sujetarse a su mano mientras en la otra sostenía la pañalera, se acuclillo para cargar a Seicihi.
Lu se sostuvo de la mano de Alan quien le alboroto el cabello, Sakuno solo se apresuro a caminar delante de ellos, no estaba contenta en lo absoluto - La comida esta en el auto - señalo esta sin mirar a ninguno, no sabía si estaba enojada o frustrada pero no podía hacer nada si ella no se lo permitía para empezar, caminaron al asensor con cuidado pero se detuvo antes - Lu, ve con mamá - le indico al gemelo menor que asintió efusivamente corriendo donde ella para detenerla por la pierna, esta le sonrió con amor para cargarlo así que se detuvo esperando por ellos, aunque no la quisiera tanto como antes aún le importaba.
De hecho dudaba que alguna vez dejara de importarle realmente - Iremos a un día de campo niños - anuncio escuchando las risas de todos, les encataba verlos así, agradecía poder hacerlos feliz, agradecía de verdad tenerlos a su lado y... le agradecía a la de ojos caoba por permitir que los conociera y por haberles dado la vida.
Se sentía un poco fuera de lugar, no le gustaba esa sensación cálida en el pecho en lo absoluto, no le gustaba que sus hijos hubieran dicho aquello, el peliverde no se merecía en lo absoluto ser querido por ellos cuando era una mala persona, una vez estuvieron en el estacionamiento los niños corrieron hacía la enorme camioneta que los llevaría a su destino, miro su celular y sonrió, casi estaba lista la compra de la empresa de Momo y el desalojo de su casa por no pagar la hipoteca, esa casa pasaría a sus manos de inmediato, en unas cuantas horas más estaría todo listo para comenzar con aquellas dos personas.
- Toma, los papeles del juzgado, tienen tu apellido, todos ellos - sentencio con la voz algo fría porque no le gustaba para nada esa idea pero era como un plus para después destruirlo sin piedad alguna - Gracias - este los tomo mientras rodeaba el auto viendo a los niños ya acomodados en los asientos, eran inteligentes para su edad y eso la enorgullecía - No tardaremos mucho en llegar, sin embargo, ¿quieren ver una película? - le pregunto a los niños que asintieron con los ojos brillosos, ladeo la cabeza en señal de descontento, detestaba que fuera el padre modelo cuando no tenía ni siquiera la mitad de buena persona.
Ryoma se estiro para colocar una película o alguna serie en la televisión mientras un bufido salía de sus labios, lo odiaba, por razones como esas lo odiaba, era normal que supiera complacer a las personas, toda su vida lo había hecho - ¿Te molesta algo? - pregunto este en un susurro mientras comenzaba con el camino hacía donde harían el pic-nic - Deja de hacerte el bueno, los dos sabemos que no lo eres, ¿qué planeas?, si tu plan es quitarme a mis hijos dejame decirte que no lo haras - sentencio con frialdad viendo el asomo de la sonrisa del de mirada gatuna que solo negó con la cabeza como si le diera lo mismo.
- Cree lo que quieras creer Sakuno, sinceramente me da lo mismo, te dije que te odiaba como en algun momento odie a mi padre, eso no va a cambiar - encarno una ceja al escuchar aquello, estaba completamente tonto si pensaba que creía eso, se le notaba a miles de kilómetros que aún no la olvidaba y que jamás lo haría - Algún día te lo vas a creer Echizen - comento con un gesto de burla viendo que este solo la ignoraba volviendo la cabeza hacía enfrente, por un momento se olvido de todo así que sin dudarlo se apresuro a golpearlo con su pie provocando un gesto de sorpresa de parte de este que la miraba furioso.
- ¿Qué tienes en la cabeza? Deja de hacer eso, deja de comportarte como una niña malcriada sino quieres que terminemos chocando, hay niños por sino lo has notado - sentencio este con frialdad para enfocarse de nuevo en el camino, los niños parecían ajenos a todo y ella comenzo a sentirse culpable, odiaba eso, odiaba que tuviera el poder de hacerla sentirse como una idiota en su totalidad, no quería sentirse así pero no lo podía evitar, no dijo más y solo se concentro en mirar por la ventana... estaba odiando haber propuesto la idea de tener un día de campo.
Estaciono el auto para mirar a los niños que sonrieron con los ojos brillosos y sonrisas por completo felices, antes de decirle algo estos corrieron a desabrocharse los cinturones y bajar del auto saltando felices, Alan parecía no tener dolor y eso era lo que quería, que su pequeño hijo olvidara lo sucedido, que todos ellos lo hicieran, a pesar de que no lo dijeran sabía que tenían miedo por lo sucedido, eran pequeños y quiza no lo comprendían, sinceramente esperaba que no lo entendieran, que pensara que era como un videojuego o algo similar, quería evitarles sensaciones de pánico y esas cosas, no era algo que deseara.
Sakuno bajo después mientras él ya se encontraba en la cajuela de la camioneta viendo tres cestas de pic-nic, saco una a una revisando por el rabillo del ojo lo que estaban haciendo sus pequeños niños, estos reían y jugueteaban felices, la cobriza solo camino hacía donde ellos, dio un leve suspiro para comenzar a caminar como podía con todo, habían más familias así que se sentía tranquilo, comenzaron a acomodar todo con calma, aún en ese momento le resultaba curioso que la de ojos caoba no mencionara lo sucedido, era para que le hubiera dicho que lo odiaba porque Alan había resultado herido o algo así.
Sin embargo, nada, ella no decía nada, al terminar de acomodar todo tomaron asiento y sonrió al ver que Alan acomodaba a Han entre sus piernitas y lo abrazaba fuertemente, ladeo la cabeza viendo a la cobriza pero esta parecía más concentrada en su celular así que decidio volver a lo suyo con los niños, antes de comer comenzaron a jugar con los demás niños así que él solo tomo asiento sobre el enorme mantel y los miro desde lejos, Sakuno estaba más para allá asintiendo mientras hablaba por teléfono, ella había propuesto esa salida pero ni siquiera la veía feliz o algo así, no le daba buena espina su rara actitud.
El sonido de su celular llamo su atención, se sorprendio al ver el número de Haruka, casi nunca le llamaba y además con respecto al asunto del trabajo, empezaría en dos días más según había confirmado, esperaba que no le dijera que ya no lo tenía porque entonces si que iban a haber problemas - ¿Haruka? ¿Sucede algo? - pregunto escuchando sus sollozos y algunos gritos, el llanto de Aoi también se escucho, eso no estaba bien en lo absoluto - R-Ryoma, nos q-quitaron la casa, nos estan echando a la calle... M-Momo e-esta siendo arrestado - miro más allá a Sakuno que estaba más que feliz al teléfono, era una...
- Ve a mi casa, me encargare de Momo, toma todo lo que puedas de ropa para los dos, tranquila, él saldra hoy - dicho esto colgó para caminar hasta donde la ojicaoba riendo, sin previo aviso sujeto su mano tomando el celular ante su mirada atónita - Escucha bien quien quiera que seas, o dejas ir a su hermano antes de que suba a esa patrulla o juro que ella pagara muy caro así me cueste la vida - la jaloneo de nueva cuenta para que hablara pero solo encarno una ceja y solto una suave risa negando con la cabeza - Llevatelo ya - escucho el sonido de que habían cortado y la ira lo recorrio por completo, había cambiado.
- ¿Cómo puedes hacerles esto? Aoi estaba presente, ¿quién eres? - y seguía con la maldita sonrisa que tanto estaba odiando, no quedaba rastro de la mujer que lo había conquistado con tan solo una sonrisa y una leve mirada, era alguien más - No, ya no pienso gastar saliva en ti, que tu estúpida venganza te siga consumiendo... ¡niños! - de inmediato todos se reunieron a su lado así que tomo la mano de Alan para comenzar a caminar, ni siquiera un buen día podían tener, entre todos se apresuraron a guardar lo que habían acomodado, agradecía que el gemelo mayor callara con la mirada las preguntas de sus hermanos.
- ¿A dónde vas? - pregunto ella colocandose a su lado, no contesto sino que solo metio todo a la camioneta - A salvar a su tío, suban niños - estos asintieron felices y él se apresuro a subir, sin esperarla ni nada comenzo a conducir, ya no le diría nada... no discutiría con la cobriza, estaba cansado simplemente.
Entro a la mansión furiosa, era un imbécil, la había dejado ahí, sola, como una tonta, estaba completamente furiosa, era obvio que no iba a sacar a Momo, ella se estaba encargando de ello, entro a la sala como una furia para quedarse de piedra viendo a la ex prometida del peliverde, la esposa de su hermano, la misma estaba sentada en un sófa con su hijo en los abrazos, el niño parecía dormir - ¿Qué haces aquí? - pregunto viendola con odio, esta solo temblo un poco, una pequeña maleta estaba a su lado, que ni pensara que podía quedarse, claro que no, antes muerta que tenerla en la misma casa, no la quería ahí.
- Se queda aquí hasta que tengan un lugar al cual ir - giro el cuerpo de inmediato viendo a Ryoma que venía junto con Momoshiro, los niños corrieron riendo con dirección a las escaleras, ni siquiera repararon en su prescencia - Ni hablar, que se larguen ahora mismo - espeto viendo que el de mirada gatuna solo la ignoraba para caminar donde la pelirroja que abrazaba a su hermano como si la vida se le fuera, ignoraba como lo había sacado tan rápidamente pero no quería tenerlos ahí - No se van a ir - aseguro este llevandole como siempre la contraria, apreto los puños mientras lo miraba iracunda, lo estaba odiando más.
Detestaba que le llevaran la contraria - Dije que se vayan - camino hasta donde ellos pero el peliverde la sujeto por la mano con fuerza, se quedo levemente congelada pero de inmediato comenzo a zarandearse para que la soltara - Ya les quitaste su fuente de recursos, los echaste a la calle junto con un pequeño niño, te guste o no se van a quedar aquí, es mi casa, no la tuya - su mano se impacto en su mejilla para que la soltara pero este solo cerro un poco los ojos como si no le hubiera dolido el golpe - Sueltame ahora mismo Echizen - dictamino zarandeando su muñeca pero no cedía en lo absoluto, no lo iba a hacer.
- Para ya de darme órdenes Sakuno, es mi casa, se van a quedar aquí y punto - sentencio con frialdad aumento la intensidad de su agarre, la estaba sacando de quicio demasiado rápido, una sonrisa se formo en sus labios - Si se quedan aquí antes de que te des cuenta los niños se van conmigo, no tienes poder como para luchar por ellos - aseguro tirando de su brazo, este solo gruño molesto, en eso le ganaba, sabía que los niños eran su punto débil - ¿N-Nos vamos a ir? - se congelo por completo cuando escucho la vocecita de Lu, dio con su pequeño hijo en las escaleras apretando su osito favorito, estaba mal.
Parecía a punto de llorar - ¿Cuál es el problema qué tienes con papá? ¡No nos vamos a ir a ningún lado... nos vamos a quedar aquí con él! ¡Vete tú sola! - le grito este mientras giraba tropezando con las escaleras, no, no quería ver así a su bebé, intento correr para seguirlo pero se quedo quieta al sentir como el agarre de Ryoma se apretaba más contra su mano - Ni se te ocurra, tú sola te vas a ganar el odio de ellos... les mostraran en unos momentos su habitación, si quieren algo pidanlo - les indico a los otros dos mientras la soltaba para ir detrás del gemelo menor, había visto el miedo en los ojitos de su pequeño niño.
- Cuando menos te des cuenta... ellos te van a odiar si insistes en seguir con esta tontería - aseguro Momo cargando a su pequeño hijo tirando de la mano de su esposa para comenzar a seguir a una mucama... no se iba a detener hasta verlos caer a todos.
- Shhhh, no llores - su pequeño bebé estaba llorando demasiado porque no quería irse, no lo iba a permitir, claro que no, ellos se iban a quedar a su lado - Mamá debe estar mal, por fin te conocemos y quiere que nos vayamos... Sakuno es una tonta - aseguro Alan mientras Han lo apoyaba asintiendo con la cabeza, Seiichi estaba profundamente dormido a pesar de que la tarde no había caído aún, acaricio el cabello cobrizo de su pequeño niño para que se calmara pronto pero parecía lo contrario, a pesar de que no llevaba mucho tiempo con ellos sabía que ya se habían encariñado porque él se sentía de la misma manera.
- Es tu mamá Alan, no puedes expresarte así de ella - reprendio con suavidad a su hijo que solo rodos los ojos, Han se acomodo más en su pecho y él solo siguio acariciando la espalda del gemelo menor - Se que es mi mamá y quiza no tenga la edad para entender porque esta tan enojada contigo pero si entiendo algo... no se como puede querer alejarnos de ti cuando no hemos tenido una figura paterna, cuando ella te ve solo veo rabia, soy pequeño pero se que es eso, soy inteligente - aseguro este orgulloso provocandole una sincera carcajada, así era él de pequeño, quiza de ahí venía todo esa seguridad en sí mismo.
- ¿Cómo sabes todos esos terminos Alan? - pregunto con un poco de curiosidad viendo a su hijo que solo señalaba hacía un lado de la habitación que compartía con Han, se quedo levemente sorprendido al ver un enorme librero con muchos pero muchos libros que adolescentes y personas adultas leían pero no se esperaba que un niño de cuatro años ya supiera leer y aún más cosas complicadas como aquellos tomos - Supongo que tengo el intelecto de ambos o más tuyo porque considero que eres más inteligente que ella - argumento su pequeño niño peliverde colocando una de esas sonrisas de suficiencia.
Le estaba dando un poco de miedo que separecía demasiado a él pero estaba bien - P-Promete que no dejaras que nos lleve... no quiero irme, quiero quedarme contigo - susurro Lu alzando levemente la mirada, sus preciosos ojos gatunos lo miraban con dolor, acaricio su mejilla con suavidad sonriendole tiernamente, su hijo era demasiado tierno, algo que ella en algún momento había poseído - No se van a ir Lu, estaremos juntos todos, lo prometo - este asintió volviendo a acomodarse en su pecho como si tuviera miedo de la oscuridad, tenía miedo pero no de ello, no quería alejarse de él, quería una familia.
- Lu es demasiado sensible... por favor dile que no puede ser así - le comento Alan golpeando levemente su mano para que le prestara atención, sonrió asintiendo con la cabeza, todos sus hijos eran diferentes, cada uno tenía facetas completamente únicas, quería formar parte de todo lo relacionado con ellos, no importaba cuanto le costara pero siempre iban a estar juntos, no iba a permitir que Sakuno los alejara de él, el sonido de su celular llamo su atención así que lo tomo agradeciendo porque estaba en vibrador, miro el número de su padre, hace mucho que no sabía nada de él, desde que hubiera dejado la empresa.
- ¿Qué quieres? - pregunto de mala manera porque de verdad no deseaba para nada mantener contacto con este, ya era suficiente con Sakuno como para tener más problemas con su padre - Mi empresa acaba de ser adquirida por Riuzaky Sakuno así que dile que se prepare porque pienso hacerla pagar por esto y eso incluye a tus hijos Ryoma y a ti mismo - y dicho esto colgó... la iba a matar con sus propias manos, eso iba a hacer.
N/a
Espero les haya gustado.
Gracias por leer.
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