Típico, tienes el capítulo casi listo y se borra la memoria del celular.

Odió escribir lo mismo dos veces, así que el capítulo de hoy es diferente al que iba a estar, pero la idea principal es la misma.

Simbología:

negritas: recuerdos

"comillas ": sarcasmo

-o- : cambio brusco de escena, y no puedo

utilizar una oración para indicarlo. Normalmente

cuando dialogan dos personajes para evitar el

repetir palabras.

cursiva : pensamientos

Bleach no me pertenece

Su respiración torpe y forzada sólo podría ser opacada por su satisfacción.

Había logrado darle batalla al shinigami sustituto junto a los dos compañeros de este, admitir que tal vez esos seis años sin enemigos lograron bajar su condición y técnica era algo factible. Aunque su nuevo cuerpo era impresionante.

—Ulquiorra. Otra vez morirás por mi mano — dijo Kurosaki mientras alejaba a Rangiku y Abarai por sus heridas.

—No puedo, debo despedirme de ella—

—¿De Inoue?—

—Así que ese es su nombre— mencionó para sorprender a Ichigo, todo indicaba una pequeña amnesia sobre su vida pasada — Orihime Inoue. La mujer que me dio un corazón — agregó al tocar el hueco de su pecho. Ya no ardía, aquella sensación desapareció desde que se convirtió en cenizas.

Sin decir más abrió una garganta hacia el Mundo Humano.

—¡Espera!— exclamó el capitán. Las órdenes fueron claras; Nadie podía salir con vida.

—Geki— susurró frío. Aquella energía roja comenzó a aplastar al pelinaranja, su agotamiento le impedía liberarse.

Sólo vio como se marchaba aquel hollow, después todo se tornó negro.

—¡Ichigo!. Renji, ayudame a llevarlo—

—H..hai—

Tosía sangre, sus órganos internos sufrían de heridas profundas. Se extrañaba y a la vez sorprendía sobre su fuerza física.

Realmente era un Duque.

La ciudad era diferente a como recordaba, ahí pudo ver la veracidad sobre lo narrado por Grimmjow. Sabía que nadie podía verlo o escucharlo, su reiatsu era tan bajo y controlado que ningún hollow lo percibiría como potencial presa, siguió avanzando calmado.

Cruzaba un parque solitario cuando una presencia familiar apareció.

—Grimmjow — pronunció al ver una cabellera azul eléctrico en la distancia. Él platicaba con un humano y su rostro mostraba una profunda preocupación.

Aquel Rey se mantenía alerta por el posible Ichigo, al escuchar su voz monótona sonrió.

—Ulquiorra. No me esperaba menos de ti— dijo al girar hacia su dirección. Sonrió su interior al ver como este abría los ojos sorprendido.

—Mujer...—

Tan diferente de esa despedida, su imagen resaltaba esos años transcurridos. Incluso en los ojos grises se notaba una madurez.

—¿Ulqui?—

No podía creer que después de tanto eso fue lo que le sucedió, ahora tenía una nueva vida. Pero él desconocía la existencia de Takuto.

Ahora eso era lo de menos, mientras corría hacía él para tomar su mano... Justo como no pudo hacerlo aquella ocasión.

Le dedicó una sonrisa antes de abrazarlo, le agradecía al felino esperar hasta poder verlo para contarle la verdad.

—Deberías ver que tan fuerte es ahora la princesita. Junto al Quincy, Urahara y yo le entrenamos como atacante sorpresivo. ¿Quieres verlo?— mencionó Jaegerjaquez, quien se deleitaba con la extrañeza del antiguo espada ante el comportamiento de Inoue.

Sin embargo un dilema crecía en su interior.

¿Quien debía de permanecer? Ganze o Ciffer

-0-

Tan pronto como el sol hizo aparición en el Goitei todos los supervivientes comenzaron sus actividades.

—Ustedes vengan a ayudar, tenemos que preparar el desayuno mientras nuestras compañeras van a asearse—

—Kaze-chan, ¿No puedo hacerlo después? — respondió en su tono alegre, pero aún adormilado.

—Comandante... — corearon amenazantes los hombres del grupo. Algunas cosas no cambiaban ni en tiempos de Guerra.

Pero la única Kurosaki del lugar se hallaba sumida en sus pensamientos, ese sueño fue casi una pesadilla.

Ahora se preguntaba ¿A quien conocía realmente de esos dos? Takuto era un libro abierto, quizá por estar enamorado de ella... No, también Kaze, Sei y Yachiru lo conocían tan bien como ella.

Su capitán era más difícil, pero igual de claro que el agua al ganar su confianza.

Su espada chocaba ferozmente con la zarpa de un hollow. Un oso, el mismo que tiempo atrás la salvó de morir. Les rodeaba la penumbra en una pradera desierta, el césped se mecía con un viento suave, el cielo de un azul profundo con una gran luna en el cielo como iluminación, haciendo contraste sobre su oponente.

¡Largo! ¡Dejame sólo!. Soy un peligro para ti— dijo el hueco molesto, pero sus palabras a la vez eran melancólicas y tristes.

Ella no se detuvo, obtendría respuestas a como diese lugar, después de eso ninguno habló más, sólo un sonido cortante era perceptible.

De la nada una enorme serpiente de hueso apareció, no pudieron reaccionar a tiempo. Instantes después esta tenía sus colmillos clavados en el lomo del mamífero, la sangre comenzó a recorrer su cuerpo. Karin miraba sin comprender al hueco.

¿La volvía a proteger?

De nuevo tú. ¡Ya estoy harto de este sitio! — rugió al elevar su reiatsu hasta que fue visible. Era un naranja brillante y puro.

Takuto...— murmuró Karin, en cualquier lugar o momento reconocería esa energía salvaje pero tranquilizadora.

Otro estruendo apareció cuando el poder del Duque era lo suficientemente poderoso, ahora un enorme dragón de hielo hizo su aparición.

Ganze— El décimo capitán era el corazón de la criatura cristalina, si mirada no mostraba vida o rastro de su brillo usual.

¡Vete!— volvió a pedir Takuto serio mientras se mantenía atento a sus enemigos.

Quiero protegerte —respondió sin pensarlo dos veces. Aunque sabía a ciencia cierta que no le importaría al hollow.

El Duque creó distancia al atacar con un cero, miró fijamente a la pelinegra, en los ojos oscuros era apreciable como esta esperaba ser regañada por él.

Gracias — comentó, al acercarse regreso a su forma humana y con una leve sonrisa besó su frente —Yo daré lo mejor de mi para defenderte—

Los reptiles empezaron a ir tras ellos con más velocidad y furia. Instintivamente la oficial se tensó, pero la cálida mano de su pareja le calmó.

Enfrentarían esto juntos.

Mientras luchaba a su lado estaba feliz; ya no se sentía una carga para otro. De cierta forma se turnaban a los enemigos creándoles problemas a esos dos.

Vamos a otro lugar, ellos ya están agotados —

Sin volver a esperar la respuesta de la shinigami se la llevó a cuestas hasta una cueva.

Aplica esto en tus heridas, es mejor que el kido— mencionó el príncipe dejando un envase con una pasta verde claro junto a ella.

Takuto. ¿Que sucede?— preguntó extrañada mientras seguía las instrucciones. El aludido sonrió con tristeza

Perdí la conciencia y con ello el control de mi cuerpo, ahora el antiguo cuarto espada se halla vivo. Este lugar es el desierto de las almas, muy pocos existen aquí; El hollow de Abarai y Kurosaki taicho, la maldad de Hitsugaya, pasando por los recuerdos de Matsumoto-san y terminando conmigo, aunque antes había alguien más. Pero el hueco de Abarai al igual que Hitsugaya desean matarme, uno por poder y el otro por amor— terminó de relatar frente a ella, se limitó a suspirar en espera de su comentario.

¿Amor?—

Si. Él te ama a tal grado que su alma ha desarrollado un sistema de defensa, por ello casi me asesina— respondió, vio como Karin se sorprendía. Aunque no lo deseará tenía que terminar —El capitán Kaze mintió sobre nuestra misión, se supone que debimos de hablar. Pero un comentario mío inició la batalla, yo estaba dentro de mi gigai cuando Hitsugaya atravesó con Hyourinmaru mi pecho, la voz de Ulquiorra me despertó y entre en mi resurrección, justo antes de asestar el golpe final fui detenido. Si estas molesta te entiendo, no puedo culparte. Casi soy un asesino—

Cientos de rugidos se escucharon el la distancia, a lo lejos se observaba al gran dragón alzarse sobre los cielos en busca de su oponente predilecto.

Me alegró verte Karin, pero debes de regresar. Tú no perteneces aquí —

-0-

Despierta Karini, ya es tarde y Shun Shun quiere que nos movamos a otro sitio — dijo Yachiru al despertarla con suavidad.

El hambre se marchó junto al sueño, no quería levantar sospechas así que desayuno junto a todos, nadie parecía sospechar o por lo menos eso percibía la oficial.

-0-

Cuando su amada se desvaneció aquel hueco suyo se hizo notar.

El hielo atacó la zona aledaña, sin dudar elevó de nuevo su reiatsu, listo para una nueva batalla.

—Primera resurrección —

Al salir de la cueva miró a Hitsugaya con una mueca altanera, aparentemente la serpiente no estaba. Quizá estaba luchando con Shirosaki.

—¿Acaso ya se cansó Kurosaki de un monstruo? —

Su puño se cerró más, al punto de amenazar con hacerlo sangrar de nuevo, volvió a tragarse su orgullo. Hasta que su parte hollow le dio una idea.

—Creo que sí, ahora soy su novio y tú no — respondió sarcástico para materializar su katana y lanzarse al ataque.

—¡Idiota! Como te atreves a llamarme así, no soy un desperdicio como ustedes —

En cada uno la sangre comenzó a hervir de rabia, la cual amenazaba poco a poco con trasformar al príncipe.

Takuto no respondió, lentamente su forma final comenzaba a volverse esquelética, la máscara que lo diferenciaba con cada golpe se quebraba más. La fina katana empezó también a modificarse, su hoja se tornó blanca como su luna, sólo una franja negra delimitaba el filo.

Chocaron el dragón contra una espada, con cada golpe cientos de fragmentos gélidos hacían pequeños cortes en su oponente.

—Cero—

Haciendo aparición con su ataque más poderoso llegó el hueco del sustituto, quien se encargó de alejar de nueva cuenta al reptil.

Miró al Duque quien lucía más tranquilo. —¡No lo contengas!— se burló el albino —Deja que fluya para salir de este basurero— agregó. Sabía como llegó Takuto a ese lugar, seguía siendo joven, aún no descubría que él podría irse más fácilmente, todos los demás incluyéndose Ogichi a si mismo estaban destinados a vagar.

Bueno, él hasta tomar el cuerpo de su Rey y asesinar a la Central por confinarlo, aunque necesitaría la ayuda de su compañero.

—La locura es nuestra mayor arma, por eso somos hollow — comentó con la intención de poner en marcha su plan, al obtener la mirada de Ganze sonrió —Toma mi mano, permite que te ayude— Cuando sintió la cálida palma estrecharse con la suya, sin dudar o vacilar enterró su zampakuto. Aquellos ojos amarillos se volvían opacos entre un mar negro, ahora se parecían a los de él.

Se alejó con un shumpo, al escucharlo gritar furioso no pudo evitar reír con locura; Aquella voz le causó escalofríos, casi le pudo hacer sentir su corazón latir de miedo.

Sólo bastaba con esperar.