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Un nuevo capítulo.

Espero les guste.

Gracias por leer.


Disclaimer:

Prince Of Tennis no me pertenece.


El Príncipe De Hielo

Capítulo XIV

Lo vio bajar las escaleras con una mirada que hechaba chispas, eso no estaba bien, se coloco delante de ella y sin previo aviso la jalo del brazo para comenzar a caminar - Oye, oye, sueltala, no la trates así - giro la cabeza para ver a su amiga Jia que miraba con odio puro a Ryoma, entendía que lo odiara, siendo su mejor amiga entendía todo el daño que este le había hecho - Esto es un asunto entre ella y yo, agradecería que no te metieras - le sentencio el peliverde, en tiempo récord su amiga pelirroja llego hasta donde ambos estaban y deshizo el agarre mirandolo con más que furia, esa pelea iba a ser algo bueno de verdad.

Jia era capaz de sacar las uñas por ella y en parte se lo agradecía pero la otra parte no porque eso lo tenía que arreglar sola - Es mi mejor amiga, si quiero me entrometo - siseo esta y el de ojos gatunos le sostuvo la mirada pero después la miro directamente a ella, estaba furioso y no entendía porque, bueno quiza si - Solo lo dire una vez Sakuno, termina con esto, el tipo que se hace llamar mi padre llamo, esta furioso porque has adquirido su empresa, ha amenazado los niños, ¡basta ya de tú estúpida venganza! - le grito y la ira que sentía se transformo un poco en preocupación, no quería que nada malo le pasara a sus niños.

- Mientes, solo lo haces para que ella acepte de nuevo estar contigo, después de todo el daño que le causaste sigues siendo un egoísta cuando se trata de Sakuno - aporto la pelirroja mirandolo furibunda, ella no sabía que decir, puede que su amiga tuviera la razón, quiza la tenía pero no estaba dispuesta a que sus hijos sufrieran otro ataque como el que habían sufrido hace poco - Basta Jia, deja de meterte en esos asuntos que no son tuyos - la voz de Ryan se hizo presente en la sala, este camino hasta donde se encontraba su esposa para tomarla de la mano y jalarla fuera de la estancia dejandolos por completo solos.

- Jia tiene razón, deja ya de jugar al bueno cuando no lo eres, eres la persona más cruel que conozco - le sentencio al peliverde que solo mantuvo su mirada calmada, detestaba que no le dolieran sus palabras, que se mantuviera fuerte pero quería creer que debajo de esa capa estaba sufriendo lo que ella alguna vez sufrio - ¿Y lo dice la mujer qué solo quiere una venganza? Escucha, me da lo mismo lo que pienses de mí, no estoy dispuesto a ver a mis hijos correr peligro, basta ya de estos juegos estupidos Sakuno - sentencio este comenzando a caminar lejos de ella, lo sintio pasar a su lado y apreto los puños llenos de rabia.

- ¿Si quiera alguna vez me amaste? - pregunto en un susurro por primera vez flaqueando, no quería saber la respuesta pero quería verlo sufrir y había encontrado otra manera de hacerlo - Supongo que debes saberlo - contesto este dando media vuelta, en un movimiento rápido lo sujeto por el brazo para que no se moviera más, Ryoma se quedo completamente quieto, ni siquiera se tenso ante su agarre, se separo para rodearlo y quedar delante de este, sus ojos se conectaron por completo, esa mirada que alguna vez la había mirado con amor la estaba mirando con indiferencia, como si le diera lo mismo su prescencia.

Eso era algo que no estaba dispuesta a permitirle, lo tomo de la nuca acercandolo más a su rostro y justo cuando lo iba a besar este solto una suave risa que la dejo brevemente congelada - ¿Ese es tu plan? Ay Dios Sakuno, escucha, no tengo idea lo que pienses pero no quiero nada contigo, no cuando eres esto - aseguro este para soltarse de su agarre y alejarse de su lado, sonrió como una niña pequeña, lo que quería estaba ahí, él había dicho "no cuando eres esto", entonces volvería a ser la Sakuno que él amaba y el juego... comenzaría y sería más divertido.


Se sostuvo de la puerta de la habitación de los niños, su corazón latía como loco, estaba a punto de besarlo pero sabía que solo era para jugar con él, tenía que encontrar una manera de no temblar cuando estuviera cerca de ella - Parece que viste un fantasma - dio un leve brinco viendo a Haruka que le sonreía, estaba cargando al pequeño Aoi que dormía profundamente en sus brazos - Creo que si lo vi, ¿están bien?, ¿necesitan algo? - cambio de tema antes de que esta notara la razón por la que se encontraba así pero fue demasiado tarde cuando esta lo jalo para comenzar a caminar seguramente a uno de los balcones.

Una vez llegaron al mismo esta tomo asiento en una de las sillas mecedoras que estaban ahí así que no le quedo de otra más que hacer lo mismo, eso no estaba saliendo como lo había planeado - Ahora si, ¿me vas a decir qué sucede o tendre que manipularte para hacerlo? - una suave risa salio de sus labios al escuchar aquello, Haruka siempre encontraba la manera de hacerlo sonreir como un niño, en cambio la mujer que amaba solo lo hacía llorar como uno - Es Sakuno, creo que cada día me odia más, es mi culpa así que esta bien - la pelirroja le dio un golpe en el brazo mientras negaba con la cabeza, estaba furiosa.

- Dios, creo que de verdad se te ha contagiado la estúpidez de mi esposo, escucha... incluso si crees que es tu culpa no es así; es de los dos, no puedes decir que estas de acuerdo con sus tratos, no puedo creer que una persona diga eso, debes amarla mucho - aseguro esta diciendo lo último casi en un susurro, como si fuera el secreto más grande del universo, quiza lo era, miro a su amiga de nueva cuneta y sintio que lloraría en cualquier momento, no quedaba nada de la Haruka caprichosa, la que siempre daba órdenes, Momo le había hecho demasiado bien sinceramente, estaba feliz de que ella fuera feliz con su esposo.

- Te dire algo Haruka y no con el fin de incomodarte o algo así, es solo que... aún ahora me sigo preguntando como es que nosotros no pudimos estar juntos - la ojiazul solo sonrió tiernamente mientras depositaba un suave beso en su mejilla al haberse levantado de la silla cargando a su pequeño niño, ese aire maternal lo tenía de nuevo - Por que nunca dejaste de amarla tonto... además dejame decirte o mejor dicho dejame preguntarte algo, ¿me ves diferente? - ya sabía que no estaba alucinando cuando vio esa aura maternal de nueva cuenta, se levanto de su asiento y la jalo con suavidad para abrazarla con fuerza.

Realmente estaba muy feliz por ella aunque las personas pensaran lo contrario - Felicidades - susurro en su oído sacandole una suave risa a esta que se separo para mirarlo a los ojos con ternura, un carraspeo los hizo voltear hacía la ventana del balcón, esperaba que fuera Momoshiro con otro de sus "ataques de celos" que nunca lo eran, sino solo era una manera de parecer un tonto pero se quedo de piedra cuando vio a Sakuno que los miraba furiosa, la verdad no estaba dispuesto a pelear de nuevo con ella, los niños estaban dormidos y él quería dormir, necesitaba un poco de descanso después de todo lo sucedido.

- Nos vemos después, buenas noches - Haruka se despidio para salir con calma de ahí, escucho sus pasos alejandose y miro directo a la cobriza que cruzo los brazos y lo miraba como si quisiera arrancarle la cabeza, algo le decía que de hecho quería hacerlo en verdad - ¿Qué? ¿Ahora no puedo hablar con una amiga? - pregunto de mala manera viendo como esta negaba con la cabeza para su sorpresa, camino directo a donde estaba él y sin previo aviso lo tomo de la nuca para besarlo... lo estaba besando después de tanto tiempo y maldición que se sentía bien, estaba cayendo, eso estaba sucediendo, estaba cayendo.

Sabía que nada bueno iba a suceder después, quiza lo iba a lastimar, quiza no, quiza era un juego, quiza no, habían tantas razones para detener eso pero no lo haría, no quería, no quería detenerlo así que simplemente se dejo llevar porque por mucho que se dijera que la iba a olvidar eso no iba a suceder, por mucho que se dijera que no debía amarla eso no iba a suceder... estaba dispuesto a caer de nuevo en las redes de Sakuno y a aceptar sus consecuencias.


Las manos de él viajaron hacía su cintura atrayendola más a su cuerpo, le estaba gustando aquello pero no de una manera buena sino de una manera mala para hacerlo sufrir más de lo que quería, lo iba a destrozar aunque para ello tuviera que rebajarse a acostarse con él, Echizen fue caminando con ella hasta entrar en la cálidez de la habitación, la apego a una pared y devoro sus labios con desesperación, él de verdad quería eso y eso le iba a provocar más dolor del esperado, sin previo avisto la tomo de las caderas para alzarla, por instinto rodeo su cintura con sus piernas mientras se sujetaba con sus manos de su cuello.

La suavidad de la cama fue lo siguiente que sintio, hace mucho que no estaba con un hombre así que tenía que tener cuidado en dos cosas, en como comportarse con Ryoma y en cuidarse después, tenía que actuar como la Sakuno que alguna vez él amo, la niña tímida, la que se sonrojaba en el acto, esa tenía que ser así que sin dudarlo lo miro con los ojos brillosos y un tono carmesí en las mejillas, noto su mirada de adoración y sonrió internamente, había caído por completo en sus redes - Dios... te amo tanto - quizo reir en ese momento porque le había dicho lo que supuestamente no sentía por ella, era un mentiroso.

- Sakuno, Sakuno... te amo tanto - murmuro sobre sus labios y sonrió con cálidez, era obvio que no la sentía pero él no debía saber eso, las manos de él viajaron por su abrigo, por su blusa, por su cuerpo, en momentos como esos le encataba ver la desesperación, el anhelo en los ojos del peliverde, lo tenía en sus manos, la ropa comenzo a volar por la habitación pero fue cuidadosa de tener un leve temblor en sus manos mientras desabotonaba su camisa al igual que sus pantalones, todo tenía que ser como la primera vez que estuvieron juntos, un acto tímido de su parte, quería verlo llorar y eso iba a lograr después.

Quería verlo sufrir como ella una vez lo estuvo, sus manos recorrieron su cuerpo como si lo veneraran, no dudaba de que fuera así de hecho, él la amaba a pesar de que se había empeñado en decirle que no, agradecía que las paredes fueran insonaras para que de esa manera nadie supiera lo que estaba a punto de suceder ahí dentro, eso quedaría como un secreto, como un desliz de su parte aunque podría disfrutar demasiado del dolor de Ryoma, noto la mirada de amor que este le dedicaba y se esforzo en devolversela, al parecer lo logro porque él la beso con ternura, con amor... con todo el mar de sentimientos que le profesaba.

Antes de darse cuenta este entro en su cuerpo cuidando el no lastimarla, sus manos dejaron aruños en su espalda por el dolor que sentía, no es que fuera un bruto pero tenía bastante tiempo de no tener intimidad, este se dedico a besar sus mejillas, sus ojos, su frente, sus labios, a repartir caricias por todo su cuerpo buscando la manera de calmarla, lo logro después de un tiempo y entonces se perdio en el momento en que el cuerpo se une con las estrellas, los gemidos, jadeos ahogados, todo estallo en la habitación dandole un aire por completo íntimo, se esforzo en parecer tímida por completo para que el dolor fuera peor.

El cúlmen estaba cerca, este la beso con amor mientras su semilla se esparcía dentro de si - Te amo - susurro notando que estaba cansado, cayo sobre su cuerpo mientras ella a su tiempo intentaba respirar con normalidad, detestaba tanto que su cuerpo respondiera de esa manera ante este pero no diría nada, lo mejor era que no lo notara, salio de su cuerpo y se recosto a su lado cerrando poco a poco los ojos, la atrajo con un suave movimiento y su respiración se hizo pausada, se estaba quedando dormido, esperaba que tomara fuerzas porque durante la mañana quedaría más destrozado y era una promesa...


La luz del sol se colo por las ventanas y gruño en respuesta, se revolvio un poco en la cama hasta despertarse por completo, se encontro con la imágen que había anhelado durante tiempo, Sakuno se removio hasta abrir los ojos, su corazón latía como hace tiempo no lo hacía - Buenos días - susurro viendo que ella solo lo miraba como si no quisiera verlo, la vio levantarse de la cama buscando a tientas su ropa, ante su mirada comenzo a vestirse y el miedo lo inundo, fue más grande que él porque sintio como el aire se le iba poco a poco de los pulmones, sintio que una parte de él se iba para siempre, que dolía demasiado su pecho.

- Sakuno - la llamo intentando tocarla pero esta se levanto de la cama para ladear la cabeza y verlo con burla - "Dios... te amo tanto", ¿en serio Ryoma?, dijiste que no me amabas más - sentencio esta con altanería y sintio una opresión en su pecho al escuchar esas palabras, había jugado con él, había jugado de verdad con él, había caído en la trampa - Disfrute mucho estando contigo Ryoma pero mis anteriores parejas me hacían sentir mejor que tú - siseo esta y él se mordio el labio viendo como se colocaba sus zapatos y caminaba hacía la puerta, había hecho añicos sus esperanzas, había jugado con sus sentimientos de nuevo.

- ¿Disfrutaste esto Sakuno? - pregunto deteniendola antes de que saliera por completo de la habitación, la vio ladear la cabeza y sonreirle como una niña pequeña después de hacer una travesura, solo que no era una travesura, era la cruel realidad - Mucho, fuiste tú quien dijo que no tendrías nada con la Sakuno fría así que decidi ser la Sakuno cálida que recuerdas, fue fácil y logre mi objetivo... lastimarte demasiado, no disfrute estando contigo pero si que estoy disfrutando esto - señalo mientras reía levemente para salir de la habitación, cuando la puerta se cerro, cuando el díntel sono contra la madera... su corazón murio.

Giro sobre la cama de manera que quedo recostado con el abdomen y se encorvo un poco apretando con fuerza las sábanas derramando las lágrimas más amargas hasta el momento, lloro como un pequeño niño, lloro con todo el dolor que sentía en ese momento, sentía el nudo en la garganta, el llanto paso a ser sollozos que salían entrecortados mientras se daba cuenta de que aquella felicidad que alguna vez tuvieron juntos no iba a volver, no volvería siendo como ella era, que lo que habían pasado jamás volvería, que a Sakuno lo único que de verdad le importaba era su venganza, era destruirlo en todas las maneras posibles.

Las lágrimas se convirtieron en gritos ahogados mientras sentía el dolor en su corazón... ella había jugado sin piedad con sus sentimientos, se había vengado de una manera que no solo era cruel sino que destilaba odio por completo, había quebrantado por completo el amor que sentía hacía ella, había pisoteado por completo todo lo que le profesaba, debía de haberlo esperado, una parte de él lo esperaba pero entonces... ¿por qué sentía ese dolor tan profundo?, ¿por qué ese dolor se estaba clavando tan profundo en su corazón?, ¿por qué sentía que quería morirse en ese momento?, ah si... porque ese dolor siempre estaría presente.


Se recargo contra la puerta escuchando sus sollozos, ¿por qué no se sentía feliz del todo?, ladeo la cabeza cuando vio a su amigo Ryan detenerse unos pasos más allá, se veía furioso - Ni se te ocurra decirme algo, es esto lo que se merece - sentencio intentando luchar contra la necesidad que tenía de abrir la puerta, de abrazarlo, de pedirle perdón, de intentar empezar de cero, su amigo solo la miro como si nada para avanzar, lo vio pasar delante y se detuvo unos pasos más allá - Solo quiero que entiendas algo Sakuno, el dolor que le causaste ahora... estara siempre presente - señalo esta continuando con su camino.

Una sonrisa altanera se formo en sus labios mientras reía con suavidad, la puerta estaba entre abierta así que la cerro con cuidado de no hacer más ruido del necesario, de esa manera nadie lo escucharía llorando - ¿Crees qué me interesa? Es lo que se merece, él cometio el estúpido error de creer que de verdad lo amaba cuando es más que obvio que no es así - aseguro viendo como su amigo solo sonreía levemente, como si quisiera decirle algo pero no se atreviera a hacerlo - Oh cariño, quiza si se lo merezca pero juzgarlo no te corresponde a ti, sin embargo, si es lo que quieres entonces adelante - contesto este con una sonrisa.

- ¿Por qué lo defiendes tanto Ryan? Deberías de estar de mi lado y no del de él - sentencio con frialdad viendo como este solo encarnaba una ceja ante su comentario - ¿Ahora hay lados? Creí que solo había uno y era el tuyo... porque él no te esta siguiendo el juego cariño - se quedo levemente congelada al escuchar esas palabras que fueron como dagas a su corazón, miro con enojo al pelirrojo quien tan solo se encogio de hombros y siguio con su camino, no era así ¿verdad?... ¿por qué sentía esa opresión en el pecho después de lo que había hecho?.


N/A

Espero les haya gustado.

Gracias por leer.

Gracias por los comentarios.