N/a

Un nuevo capítulo.

Espero les guste.

Gracias por leer.


Disclaimer:

Prince Of Tennis no me pertenece


El Príncipe De Hielo

Capítulo XV

Abrio poco a poco los ojos acostumbrandose a la luz que se colaba por la ventana, el cuerpo le dolía un poco, recuerdos de lo sucedido durante la noche lo atacaron por completo, todo aquello fue demasiado para él que solo enterro la cabeza en la almohada ahogando un grito ronco, la cabeza le daba vueltas y se sentía un poco afiebrado pero lo mejor era levantarse, no podía quedarse siempre en la cama, eso no estaba para nada bien, rodo sobre la superficie blanda hasta quedar sentado, busco a tientas sus pantuflas para colocarselas, camino hasta el sanitario y una vez allí se miro al espejo, estaba demasiado demacrado.

Sus dedos viajaron hacía el espejo y solto un leve suspiro, abrio el grifo del agua para lavarse el rostro, la toalla paso segundos después y sonrió un poco, se acomodo más o menos el cabello para caminar hasta la puerta, cuando su mano se poso en la cerradura temblo un poco — Cálmate —se dijo a sí mismo para abrir la puerta, el pasillo estaba desierto pero escuchaba las risas de los niños desde donde estaba, camino hacía la sala con la respiración ligeramente acelerada, era lo mejor, no volver a enamorarse de ella era lo mejor, la iba a tratar con indiferencia justo como la cobriza lo deseaba, eso iba a hacer de verdad.

Finalmente entro en la sala y las sonrisas de los niños lo recibieron, por unos momentos se olvido de todo aquello, solo unos momentos — ¡Papá! —el grito de Lu lo hizo reir un poco y aún más cuando el pequeño cobrizo se levanto de su asiento para correr donde él, se acuclillo para cargarlo mientras le alborotaba el cabello — Buenos días campeón —saludo viendo una pequeña sonrisa en sus labios, Alan estaba demasiado ocupado diciendole algo a Han que solo asentía con sonrisitas, Seiichi estaba sentado en las piernas de Sakuno que no lo estaba mirando, bueno, no esperaba que lo hiciera para nada hablando serio.

— Buenos días —saludo a todos que le regalaron sonrisas excepto la pelirroja que era amiga de la ojicaoba, tomo asiento con su pequeño niño en las piernas viendo como las mucamas se apresuraban a colocar su desayuno frente a él — Sus medicamentos señor —frente a él colocaron algunas cajas de pastillas y cápsulas, sonrió agradecido mientras le servían jugo, miro por unos segundos a la cobriza que solo le daba de comer al pequeño niño, volvio su vista hacía sus medicamentos para comenzar a tomarlos con cuidado — ¿Me das? Son dulces —miro con una tierna sonrisa a Lu, era demasiado lindo su hijo.

— No son dulces Lu, son medicamentos que toman los adultos cuando les duele algo —aseguro alborotando un poco su cabello viendo un puchero en sus hijos que tomo una pastilla para llevarsela a la naricita, después de unos segundos hizo una mueca de asco cusando una suave risa de su parte — Te dije que sabían feas —le señalo viendo un puchero aún más grande en su niño... con ellos se olvidaba de todo lo sucedido y sin duda alguna podía sonreir como cuando era un adolescente y tenía motivos para hacerlo.


— Mami —ladeo la cabeza viendo a Seiichi que jugaba con la papilla, no pensaba gritarle ni nada, extrañamente se sentía cansada y no quería estarlo, Ryan tenía razón, aquello se le había ido de las manos quisiera o no, miro al peliverde que reía junto a su hijo Lu, se veía calmado pero sabía que no lo estaba, estaba demasiado mal y era su culpa como siempre, apreto los puños dejando a Seiichi sobre la silla colocandose de pie mientras le sonreía — Ryan, ¿puedes hacerte cargo? —su amigo pelirrojo asintió con la cabeza para tomar al pequeño niño en sus brazos, camino directo hasta donde estaba el peliverde.

Era momento de hablar con él quisiera o no — Ryoma —lo llamo con suavidad viendo que ni siquiera hacía el intento de mirarla, sin embargo, dejo en la mesa al pequeño de ojos gatunos que hizo un puchero, le revolvio el cabello con una cálida sonrisa — Sigue comiendo, come todo y después jugaremos futbol —su pequeño niño asintió con la cabeza tomando entre sus manitas el tenedor, la miro por unos segundos y sin dudarlo retrocedio un poco, aquella mirada... no podía ser cierto — Vamos —contesto cortante rodeandola para comenzar con su camino pero parecía que no podía moverse, estaba más que petrificada.

Camino después de unos segundos pero no fueron a su despacho sino que salieron de la casa comenzando con un camino por el jardín de la mansión — ¿Qué quieres de mí? —pregunto llamando su atención lo que provoco que se mordiera el labio, no sabía que decir, no tenía ni la más mínima idea de como pedirle perdón porque de verdad quería hacerlo — Lamento todo —susurro recibiendo a cambio una leve risa que le provoco escalofríos, aquello no le gusto porque sus palabras eran sinceras le gustara o no al peliverde — ¿Es todo? —pregunto borde y solo lo miro directamente a punto de arrancarle la cabeza a Ryoma.

— No, no es todo, te estoy pidiendo disculpas aunque deberías ser tú quien me pidiera disculpas —señalo en un tono frío recibiendo una mirada de indiferencia más que nada, lo vio dar media vuelta, seguro se macharía pero fue todo lo contrario cuando lo miro con la vista clavada en el inmenso jardín — Creí que merecía todo lo que me hicieras, dije que no lucharía contigo, sin embargo, una duda ronda en mi cabeza... no creí en ti y lo admito, ¿tú creíste en mí cuándo te dijeron que solo te había usado? —aquella pregunta la congelo por completo, era inevitable que le preguntara eso, lo había amado como a nadie y punto.

Pero no, no había creído en él, le había dolido cuando le dijeron que simplemente la había usado, el verlo después anunciando su compromiso la mato por completo — ¿Lo ves? Ninguno de los dos se dio el beneficio de la duda, sigo sin entender tus razones pero cambie de opinión... si quieres lanzarme un golpe adelante porque esta vez me defendere con todo —concluyó mientras la miraba de aquella manera que solo usaba con personas que le parecían poca cosa, lo miro con altiveza aunque sentía un dolor en el corazón, algo que le estaba calando hondo definitivamente, era demasiado para ella porque... porque lo quería.

— Me da lo mismo, no pienso tenerte piedad —aseguro viendo como él solo daba media vuelta y la dejaba ahí, como una niña tonta, como si no valiera nada en su vida — Ryoma —lo llamo antes de que se alejara por completo, no se detuvo sino que siguio caminando, lo miro sintiendo sus ojos picar, ¿por qué quería llorar?... ¿por qué diablos quería llorar?.


Cambio de nueva cuenta la hoja de los documentos tomando entre sus manos un lápiz para hacer unas anotaciones, su nuevo trabajo había sido adelantado y se presentaría al día siguiente pero no quería llegar con las manos vacías era por eso que estaba revisando los estados financieros, los niños estaban en la escuela, sabía que en cuanto llegara jugaría con ellos, Lu se lo había pedido y lo había prometido — ¡¿Quién diablos te crees qué eres?! —alzo la mirada viendo a la pelirroja que sino se equivocaba tenía por nombre Jia quien lo miraba con profundo odio, aquello no le sorprendio en lo absoluto si debía ser sincero.

— ¿Disculpa? —lo menos que necesitaba era que alguien más le gritara por haber sido cruel con la cobriza cuando eso sinceramente ya le daba lo mismo, la pelirroja acorto la distancia entre los dos y coloco ambas palmas de las manos sobre su escritorio con fuerza — La hiciste llorar, ¿no te basto con lastimarla antes?, eres una escoria —gruño y solo sonrió con calma, se acomodo en su silla colocando unos dedos debajo de su barbilla como pensando en ello — Ya, ¿quieres qué me disculpe? —pregunto con una sonrisa ladina viendo la mueca de más que odio de la mujer lo que lo hizo soltar una suave carcajada.

Era divertido en verdad — ¡Te voy a... —dejo inconclusa la frase cuando la puerta se abrio dejando ver a una de sus mucamas, les había dado instrucciones de que si alguien lo buscaba fueran por esa persona y lo sacaran de su despacho, no quería para nada interrupciones — Señora, debe marcharse por favor —señalo esta con una leve inclinación de cabeza, la ojiazul pensaba contestarle pero entro Haruka con una expresión amenazante — Fuera, ve con tu muñequita y dile que el llorar no la hace un alma en pena porque ella ha hecho llorar a muchos con su llegada —sonrió ante aquella respuesta de parte de su amiga.

— No es tu asunto pelirroja, el asunto es entre ese y yo —acoto Jia mientras alzaba la mirada, una sonrisa socarrona aparecio en los labios de su ex prometida que acorto la distancia entre ambas, esperaba de todo menos que le jalara el cabello hasta hacerla retorcerse provocando que terminara encorvada — ¡S-Sueltame o juro que te arrancare la cabeza! —gritoneo la amiga de la cobriza quien hizo acto de aparición en la estancia efectivamente con ojos llorosos y con una mueca de dolor en el rostro pero todo aquello se borro dejando ver rabia en su mirada, acorto la distancia intentando agrader a Haruka furiosa.

Se levanto de golpe para que no lo hiciera, antes de que su mano se cerniera sobre su cabello la sujeto recibiendo una mirada de dolor pero de ira igual — Haruka, basta —le señalo a su amiga que solto refunfuñando a Jia quien solo se quejo como una pequeña niña, miro a su amiga que solo asintió jalando por el brazo a la mujer que miraba a Sakuno con pavor, no pensaba hacerle nada, al menos aún no, la puerta fue cerrada y solto su muñeca — ¿Por qué siempre la defiendes? —lo encaro y una sonrisa aparecio en su rostro, aquellos celos no le iban para nada, cualquier cosa menos que fuera celosa porque no lo sentía.

— ¿Te importa? —pregunto viendo una mueca de inconformidad en su rostro, giro el cuerpo para seguir con su trabajo pero su mano se cernio sobre su muñeca no dejando que siguiera con su camino — Ryoma... yo... —la miro con indiferencia para soltarse con calma, no le apetecía para nada comenzar a discutir o escuchar sus cosas raras, solo quería terminar con su trabajo por supuesto, eso no era complicado — ¿Qué? —aún así pregunto viendo que solo negaba con la cabeza, se encogio de hombros dando media vuelta pero entonces sucedio... fue jalado por el cuello y unos labios chocaron contra los suyos.

Lo estaba besando y sabía que tenía que apartarse, durante unos segundos se permitio aquella presión pero al final se separo de golpe recibiendo una mirada de dolor, no entendía porque ahora le dolía cuando desde que había llegado no demostraba aquello — No pienso caer de nuevo, no de nuevo así que no pierdas el tiempo —le señalo soltandose del agarre para caminar hasta su escritorio, el sonido de la puerta solo le hizo saber que se había marchado... iba a ser difícil luchar contra ella si su corazón latía de esa manera.


— Que sea la última vez que haces algo como eso —explotó mientras miraba a Jia que le dirigio una mirada confundida, estaba molesta con su amiga por haber hecho aquello, lo menos que necesitaba en esos momentos de confusión era una pelea — Te estaba defendiendo, no te he visto llorar como hace unos momentos, ¿qué esperabas que hiciera?, ¡te esta destruyendo y no estas haciendo nada! —grito en respuesta la ojiazul y solo solto un suspiro, a su parecer no era complicado de entender que no quería que hubieran terceros, de momento no quería pelear solo quería aclarar sus sentimientos que eran confusos.

— No me esta destruyendo, no se puede destruirme más, ¿entiendes? —su amiga solo rodo los ojos mientras soltaba una risa irónica, aquello le molesto pero prefirio que no se diera cuenta, no necesitaba igualmente pelear con ella, para nada — Basta Jia, no te metas donde no te llaman, que sea la última vez que te lo digo —señalo en un siseo viendo el rostro de sorpresa de su amiga que solo alzo la mano para abofetearla, retrocedio por el impacto, estaba casi en un shock, no creía posible que hubiera pasado aquello, es decir, era su casi hermana, nunca le alzaría la mano, ¿qué diablos estaba sucediendo con ella?.

Sus dedos rozaron la mejilla afectada, la miro rabiosa, desde su padre se había prometido que nadie nunca le alzaría la mano y pensaba cumplirlo — Te voy a arrancar la cabeza —murmuro, sin previo aviso se lanzo sobre la pelirroja que sujeto su cabello con ambas manos mientras las de ella estaban sobre su cuello arañandolo, retrocedieron hasta caer sobre uno de los sófas de la sala puesto que ni siquiera estaban en su habitación, cayeron las dos moviendo el mueble que se derribo — ¡Ahhh! —un quejido salio de la ojiazul cuando choco contra el suelo más bien dicho su cabeza y además con su peso extra.

Gimio de dolor cuando la jalo con más fuerza del cabello, automáticamente sus manos se dirigieron hacía su cabello para jalarlo por igual, escucho pasos pero le dio lo mismo al sujetar su cabeza comenzando a azotarla contra el suelo, las manos de Jia viajaron hacía su cintura para empujarla con las piernas, cayo al piso gimiendo de dolor porque se había golpeado con uno de los sillones, antes de procesar algo más su amiga estaba apretando su cuello como si quisiera matarla, jalo su cabello pero no estaba resultando, escucho gritos y en su desesperación la golpeo con las piernas para que aflojara el agarre un poco.

No lo hizo así que enrollo sus piernas en su cintura pero jalo su cabello para que se hiciera un poco hacía atrás, aprovecho ese movimiento para arañar su cuello, sus piernas apretaron sus costillas y entonces se aparto de su cuello permitiendo que el aire entrara en su cuerpo, sin dudarlo dos segundos la golpeo con el codo en el labio apartandola de su cuerpo — ¡Señoritas! —el grito de las mucamas hizo eco en sus oídos, el peso del cuerpo de Jia fue quitado por completo y se levanto dispuesta a golpearla pero unas manos se cernieron en su cintura para que no se moviera pero es que quería matarla con sus manos.

— ¡Te voy a matar! —le grito presa de la furia viendo como Ryan sujetaba a su esposa que rabiosa lo jalaba del cabello para que la soltara, al final simplemente la cargo como un costal de papas saliendo de ahí con ella, una mano tironeo de ella comenzando con su camino... le esperaba algo peor con Ryoma, lo sabía muy bien.


La solto, estaba más que rabioso, no entendía ahora porque peleaban — ¿Qué diablos les sucede a las dos? ¡Hay más gente en esta casa! —le gritoneo preso de una ira horrible, de la niña dulce no quedaba nada porque de lo contrario no hubiera golpeado de esa manera a su propia amiga aunque desconocía quien había iniciado la pelea — No me grites —le señalo borde y entonces noto sus ojos llorosos, bien, no había sido ella quien empezo la pelea, suspiro frustrado mientras pasaba una mano por sus cabellos — Los niños no tardan en llegar, ¿en qué pensaban? —eso era lo que le molestaba, que no pensara en ellos.

— Yo no inicie la pelea pero no me crees —aseguro mientras lo miraba con los ojos brillosos y rojos, aquello no le gusto pero no se movio de su lugar, no, no pensaba abrazarla como en esos tiempos, en lo absoluto — Te creo, sin embargo, no entiendo el porque se fueron a golpes —añadio con calma cuando escucho gritos y maldiciones, suspiro frustrado, salieron de la habitación a donde la había llevado viendo a la pelirroja con una maleta y a su esposo detrás de ella — ¡Jia, piensa en Ethan! ¡No seas egoísta! —gritoneo este intentando detenerla pero la mujer solo lo miro con odio puro, algo no andaba bien y lo sentía.

Sakuno paso a su lado intentando detener a su amiga aunque se hubieran peleado hace no mucho — ¿A dónde crees qué vas Jia? Tienes un hijo que te necesita —le señalo furibunda viendo un destello de sonrisa en sus labios para después cambiar a una mirada llena de rabia, dolor, consternación, muchas cosas se reflejaban en sus ojos — No pienso quedarme aquí cariño, mi hijo no me importa, me da lo mismo pero solo te digo una cosa... aléjate de él porque te va a destruir —aseguro con voz calmada saliendo de ahí aún con su esposo detrás, una sonrisa surco sus labios, la pelirroja se equivocaba por completo.

Él no pensaba destruirla o hacerle daño, al menos no de esa manera — Se equivoco —señalo a las espaldas de la cobriza que giro el cuello para verlo, bajo los escalones con cuidado y una vez estuvo delante aparto algunos mechones de cabello para sonreirle con ternura, una ternura que ya no sentía por ella pero eso le daba lo mismo sinceramente — No pienso hacerte daño, no pienso destruirte pero si pienso... en hacer algo, ¿el qué?, aún no lo se —aseguro con voz calmada sintiendola temblar, no quería verla de esa manera pero era necesario, era necesario porque no pensaba permitir que volviera a jugar con él.

— R-Ryoma —murmuro con un poco de miedo, se inclino un poco rozando sus labios con su mejilla donde deposito un suave beso, no cálido, no frío, solo un beso — Me decías Echizen, ¿qué cambio? —pregunto viendo como solo abría los ojos demasiado, sabía que había cambiado, estaba arrepentida pero ya era tarde, acaricio sútilmente con sus dedos su mejilla haciendo que la cobriza retrocediera, quedo un escalón abajo lo que probaba que tenía miedo — Te voy a decir algo Sakuno —comenzo con voz pausada viendo como la ojicaoba solo intentaba decir algo pero ninguna palabra salía de sus labios ni saldría.

— Toma la píldora del día siguiente... no quiero que quedes embarazada de mí, no lo mereces —aseguro para besar su frente al inclinarse un poco y después dar media vuelta escuchando un jadeo ahogado salir de sus labios lo que le causo una risa suave — Nos vemos Riuzaky —se despidio con una sonrisa ladina, esa era la única forma en que Sakuno volviera a ser lo que era, acorrándola pero también jugando su juego... era su última carta.


N/A

Espero les haya gustado.

Gracias por leer.

Lamento la tardanza en serio.