¡Bien! Ya que estamos a unos capítulos de llegar al final que quieren para celebrar.
1- Un omake de años después
2- Una sesión de pregutas y respuestas de los personajes
3- Final alterno
4- Todos XD
Sin mas que decir. ewe
Simbología:
negritas: recuerdos
"comillas ": sarcasmo
-o- : cambio brusco de escena, y no puedo utilizar una oración para indicarlo. Normalmente cuando dialogan dos personajes para evitar el repetir palabras.
cursiva : pensamientos.
Bleach no me pertenece.
Apenas cruzó, su visión comenzó a nublarse, pero su orgullo le impedía dejarse vencer. Seguía caminando, orientado con las voces de los oficiales, de nuevo estaba en ese lugar, después de tantos años.
—¡Grimmjow-sama!— escuchó a un niño gritar a la distancia. —Han llegado más a través de una garganta—
Todo era sombras borrosas, tenía que descansar y recuperarse por completo o su cuerpo pasaría factura a mitad de la batalla.
—¡Nii-sama!— se detuvo en seco. ¿Rukia estaba ahí? Una parte de él se sintió aliviado, por lo menos estaba segura.
De pronto una sombra con tonos azulados apareció a su lado, esta le dio más estabilidad.
—¿Quien abrió la garganta? — cuestionó serio pero calmado al continuar con su avance.
—Matsumoto Rangiku —
—¿No es un enemigo? —
—Nunca lo fue— respondió antes de toser. —Solo siente dolor ...—
—¡Princesa! Necesitamos atención urgente— dijo al verlo desvanecerse. Optó por cargarlo, así se ahorraría tiempo valioso.
Los pasos resonaron en Las Noches, varios arrancar corrían por sus instalaciones trayendo consigo medicamentos, agua, comida o ropa.
Mientras que los shinigamis recién llegados se sorprendían por el orden del lugar, incluso la hospitalidad de los niños. Aunque se extrañaban del comportamiento de Takuto.
—Mujer — mencionó mientras se acercaba —Aquí esta lo que pediste—
Ella sonrió en respuesta para aceptar los vendajes —Kuchiki-san tiene que descansar ¿Puedes vigilarlo?—
Vio como se marchaba por la puerta, observó al noble descansar.
Curioso, nunca lo conoció, pero sabía los datos básicos de él. Kuchiki Byakuya, cabecilla actual de su clan. Viudo, hermano adoptivo de Rukia y capitán de la sexta división.
A pesar de recuperarse lentamente el cansancio era poderoso, cerró sus ojos y lo recordó.
El preguntarle a Inoue si tenía miedo, como trató de tomar su mano mientras se convertía en ceniza. La misma sensación se apoderó de él, espero paciente, sin embargo se mantuvo vigilante ante algún cambio en el herido.
Su mente no tenía todos los recuerdos, debía de conseguirlos a toda costa.
-0-
Los separaron, en distintas habitaciones. Frente suyo estaba un hombre de porte serio.
—¿Que planean hacer?— cuestionó Hitsugaya.
El aludido guardó silencio, sólo acercó una esfera blanca, la admiró por un instante ante de que esta saltara a su rostro.
Toshiro comenzó a toser desesperado, buscando algo se oxígeno. Se estaba ahogando, miró asqueado y temeroso como esta además trepaba por su rostro. Finalmente lo reconoció.
—Hollow...—
—¿No deseas protegerla? Y que sea tuya, sin la intervención de Ganze— susurró un voz en su oído, giró a verla. Las paredes blancas desaparecieron, dando lugar a un panorama desolador, un valle desierto, cadáveres en diferentes estados de descomposición por doquier.
Resistía las ganas de vomitar ante la imagen.
—Vamos... Lo deseas— volvió a insistir la voz.
—¿Que eres?— cuestionó mientras se colocaba a la defensiva, tocó su cintura. Ahí estaba Hyourinmaru, sin dudar desenfundó su zampakuto.
Pasos resonaron en distintas direcciones —Soy tu mayor anhelo— respondió la voz frente suyo, era una copia exactamente igual a él. Pero sus ojos imitaban a los de Shirosaki, negros y amarillos.
—No me interesa nada que venga de ti—
La figura lanzó una carcajada —¿Seguro?. Porque nuestro compañero dice lo contrario— señaló a la espada, su hoja era blanca como la máscara de esos seres sin corazón —Bueno, pensé que sería fácil como fue para Abarai-sama— complemento antes de atacar.
La batalla comenzó, las katanas chocaban, ellos evadían a los cuerpos inertes.
—Todo esto fue el alimento de Ganze— dijo al ver la curiosidad del shinigami
Paró de pronto al escucharlo, ellos eran humanos a medio devorar. ¿Era esa la verdad?
—Compruebalo— retó a su oponente, este sonrió divertido. Un instante bastó para sentir como lo sujetaba del cuello, lanzó un ahogado murmuro.
Llegaron hasta un sitio más siniestro y lúgubre.
—Mira por ti mismo, nosotros lo capturamos— agregó serio —Incluso nos cuestionamos si es el verdadero—
Se acercó y la luz lo hizo visible.
—¿Es... Takuto?—
—Si—
Encadenado del cuello y extremidades se encontraba su resurrección, pero esta sufría algunas diferencias notables.
—Hitsugaya Toshiro... — susurró al mirarlo fijamente con esos ojos amarillos. Se levantó con esfuerzo, ahora comenzaba a asemejarse más a un esqueleto de un oso deformado al estilo de un hueco, su zarpa regreso a ser una mano. Estas como defensa tenían dedos alargados los que terminaban en una navaja. El brillo desapareció repentinamente en la oscuridad —¡Pagaran los shinigamis por esto!— rugió furioso.
Levantó su dedo índice y cargo rápidamente un cero naranja. Una barrera especial detuvo su objetivo, el Duque se limitó a gruñir.
—Reza para que no te encuentre — sentenció amenazante para darle la espalda y sentarse, las luces se desvanecían sin objeción, sumergiendo al hollow en una perpetua oscuridad.
—La Central no es dañina, sólo quiere protegernos de estos monstruos. Por eso nos creó, piensa, ¿Crees que Karin estaba a salvo con él? —
Tenía razón, los huecos desde el inicio han sido una amenaza, tal vez era mejor unirse y eliminar al Duque.
—... Podría ser—
Una sonora carcajada interrumpió la conversación, Takuto apareció en cuestión de milésimas atrás del doble.
—¿Creías que perdí mi cordura tan fácil? O que esta estúpida barrera me contendría, jejeje— se burló ante la mirada de asombro del par —Ya se lo he dicho a Hitsugaya. Karin es mía y además no he terminado mi pelea con él— señaló al peliblanco
—¡Alzate en el cielo Hyourinmaru— el dragón impactó de lleno en Ganze, Toshiro tomó de la muñeca a su "prospecto" de hollow.
—¿Porque lo hiciste?— preguntó cuando se hallaban a una distancia segura.
—Miente, ya esta loco. Su actitud lo demuestra—El taicho respondió al recordar las palabras de Kurosaki antes de ser separados.
—¡Shiiirooo! ¿Acaso no quieres jugar? — canturreo Ganze al liberarse del dragón. —Ahora yo empiezo — agregó sombrío y macabro, rugió con todo su ser y empezó la cacería.
El capitán le ordenó a su compañero seguirle, avanzaban veloz entre los cadáveres, ocultándose del príncipe a quien parecía no importarle la vista en lo absoluto. —Joder esto es malo, Toshiro un honor conocerte. Pero ninguno saldrá vivo de seguir así, debes irte— mencionó el hueco al percibir la insistencia del otro.
—¡Lagarto de cuarta!— gritó el oso más molesto —Llegas a tocar a Karin y te asesinaré. ¡Es mi princesa! —
—Adiós— se despidió su doble antes de hacer despertar al peliblanco.
Sintió una respiración en su espalda, no pudo evitar un escalofrío. —Un poco más y me liberaré — dijo Takuto al tomarlo del cuello — La locura del Rey es única — agregó con una sonrisa siniestra.
—¡Ahh...!—
El grito fue desapareciendo entre la oscuridad y la risa carente de cordura del príncipe.
Regresó, pero su mente estaba en blanco, los presentes miraban extrañados. Debía ser un vizard, pero todo indicaba que él no se dejó vencer.
—No nos sirve, dejenlo junto a los otros. Debemos buscar mejores espécimenes— comentó el juez para salir del lugar
—Andando décimo capitán—
-0-
Las Noches rebosaba de vida a la hora de comer, incluso más que el mismo Goitei. Jaegerjaquez buscaba hacer pasar un buen rato a sus invitados, y por ello le dio más libertad a los menores.
—Espero que les agrade nuestro almuerzo. Traté de realizarlo lo más cercano a su mundo— mencionó el jerarca calmado, en una gran sala instaló varias mesas y sillas blancas, todos sus recién llegados estaban acomodados a su gusto. No tenía derecho de ordenarles sentarse en un orden especifico.
Dos niños hicieron aparición, aprovechando la atención en su Rey se acercaron a él. —Sabemos que les preocupan sus amigos y el destino del Goitei. Pero deben de reservar energías, iremos a dar una vuelta para traer a cualquier refugiado—ellos corearon al mismo tiempo.
—Grimmjow—
Todos observaron al Duque, incluso su manera y tono de voz cambiaron, el aludido dirigió la mirada a Ulquiorra —Kurosaki no parece recordar parte de su vida, podríamos obtener su apoyo de alguna forma— recordaba la sorpresa en su mirada al ver su cero común, como si nunca lo hubiese visto. Pero tenía conocimiento de la lanza relámpago.
—Concuerdo con él — se unió Byakuya —Sólo los vizard creados por la Central tienen motivos aparentemente—
Aquel felino lanzó un suspiro — Existen riesgos, pero la capitana Kuchiki le añora. Confiaré la intuición de ambos, Inoue, Rukia vamos— dijo para dar la espalda a su público. No era el momento de mencionar su gran desventaja militar en comparación a la Central, dos capitanes eran necesarios para someter a un vizard. Si podía conseguir otro aliado haría lo que estuviera en sus manos —Ciffer te quedas a cargo, no quiero ninguna baja. Ni amiga o enemiga, los demás son libres de recorrer el lugar — las féminas asintieron y en segundos llegaron a su lado.
Una garganta se abrió hacia el Goitei, dirigida a las cercanías del reiatsu de Kurosaki.
Cruzaron y de inmediato fueron rastreadas por el capitán.
—¿Que les trae por aquí a ustedes dos? Y tu enana, te pedí que te quedarás en la base— comentó con una sonrisa burlona.
Los tres quedaron impactados ante su nueva apariencia, la shinigami fue quien tomo la iniciativa — Pensé que estabas muerto, pero estas del lado equivocado ¡Idiota!— reclamó, el frío filo de Zangetsu se colocó sobre su hombro.
—Escucha, por mucho que seas mi pareja eso no significa que siga tus órdenes. Además nos vimos hace relativamente poco — las palabras fueron hirientes para ella, las lágrimas amenazaban con brotar de sus ojos. Grimmjow dio un paso, no permitiría semejante falta de respeto a una mujer.
—Yo me encargo, ve por Pyon junto a Rukia-san — susurró la pelinaranja. —Kurosaki-kun. Esa es una manera muy descortés de dirigirse a ella— agregó, de nueva cuenta el sustituto trató de jugar lo mismo, pero una barrera lo detuvo.
—Muy inteligente Inoue pero ¿Podrás protegerte?— cuestionó altanero dando un paso más.
Ella rió ante su arrogancia — Te sorprenderé, son casi seis años en donde no nos vimos. Es normal que uno cambie— respondió tranquila, dando un salto atrás comenzó el round.
—Veamos si como ladras muerdes mujer— dijo. Percibió como su vieja amiga colocaba las flores de su cabello en unos guantes blancos.
—Fudo no Gadian — pronunció Orihime, la energía naranja velozmente tomó la forma de un samurái de cuerpo entero. Muy parecido al de Komamura pero de menor tamaño. Este se situó detrás de su invocadora, con una altura de tres metros era imponente.
—Tsk. Sigues siendo defensiva aquí no sobrevivirás—.
El primer ataque por parte de Ichigo fue esquivado, en cambio una serie de puñetazos rápidos trataba de alcanzarlo, miró extrañado a su oponente. No parecía la misma de antes. ¿Que le llevaba a actuar así?
Una patada llegó de imprevisto golpeado el costado del sustituto, impactándolo en un muro.
—Bien, esperó que ya estés feliz. Me has enfadado— comentó para señalarla con su zampakuto —¡Bankai!—
—Ulquiorra tenía razón, ya no eres el mismo de antes—
La espada trataba de atinar un golpe a Inoue, pero el samurái la protegía al imitar sus movimientos. Kurosaki utilizó el shumpo para estar a la espalda de ella y finalizar el combate.
Una mano fría tocó el rostro del shinigami y de nuevo lo arrojó.
—¡Hey! Ya lo tenía Ulquiorra — reclamó Orihime, el murciélago le miró extrañado. Su actitud, poder y confianza en sí misma eran muy diferentes.
—¡Wao! De nuevo caí en tu jugarreta— el shinigami se levantó sin esfuerzo —Inoue tiene razón, esto es entre ella y yo. Así que espera paciente—
El espada gruñó molesto. No obedecería las órdenes de él, una barrera lo detuvo, de nuevo la mujer hacia gala de su actitud.
Se disponía a debatir, pero. ¿Desde cuando él se comportaba así? Yendo contra las reglas y órdenes. Regreso a Las Noches un poco irritado por los comentarios.
—Primero las damas— incitó Ichigo de forma cortés. Hace tiempo que no tenía una buena pelea en solitario contra un conocido.
—Muy bien—
Ahora, era como si un espadachín luchará contra un maestro de artes marciales, cada golpe era debidamente bloqueado y regresado en forma de puñetazo o patada.
Ichigo notó que cada cierto tiempo la armadura se debilitaba lo suficiente para crearle fisuras, si juntaba las necesarias y atacaba con un Gentuga Tensho podría quebrarla.
Uno... ¿Recuerdas el pasado?
Dos... Cuando dependemos de alguien
Tres... El futuro nos sorprende
—¡Gentuga Tensho! —
Dando una oportunidad de regresar el favor.
El samurái se resquebrajó y poco a poco se desmoronó, el sustituto sonriendo iba a dar el siguiente golpe, su shumpo lo acercaba a su víctima. Pero en su interior algo lo detuvo, un fuerte puñetazo secundó, este era un brazo más grande.
Ella tenía un plan de preserva.
—Creías que desconocía la debilidad de mi Gadian. No por nada significa guardián inamovible— sin dar un espacio más, le arrancó las vendas negras de los ojos. No había un cambio notable, pero tampoco eran esos ojos ámbar que una vez la enamoraron
—¡Dejame sólo! — gritó el sustituto —No quiero hacerles esto...¡Largo!— después de esto, comenzaron ataques reiterados sin objetivo aparente. Todo parecía estar en la mente del shinigami.
—¡Ichigo!— la voz de Rukia se escuchó en las cercanías. La barrera seguía en pie.
—Espera— dijo Inoue sería, un golpe podría costar la vida del no nato. —Gadian, te lo pido. Sujeta a Ichigo lo suficiente— susurró mientras juntaba sus manos.
El guardián era su nuevo compañero de ataque, creado con ayuda del felino y Uryū. De personalidad seria pero sabía.
El suelo donde estaba el Kurosaki empezó a brillar intensamente, en milésimas apareció detrás de el un samurái sin armadura, este lo sujetó firmemente.
—Orihime Inoue. Estabiliza mi energía, así no podrá escaparse—
—Rukia...— musitó el pelinaranja, su tono estaba a punto de quebrarse.
La Kuchiki se posicionó frente a él—Ichigo— pero él no la podía escuchar. Estaba sumido en su oscuridad. —Nosotros ... ¡Vamos a ser padres!—
—Mi Rey ¿Lo has escuchado? Deja de ser un cobarde y recuerda. ¡Quien cambio tu vida!— exclamó Shirosaki —No puedo estar junto a ti por ahora. Debes de hacerlo otra vez—
La voz era distante, sentía dolor en su alma, de nuevo la soledad trataba de apoderarse de él. Un sitio oscuro y frío era presente a su vista.
—Ichigo, no esperaba verte aquí —
Miró asombrado como se acercaba calmado ese hombre, pero su mirada era triste. —¿Aizen?—
— Kyoka Suigetsu, tengo esta apariencia para no sorprenderte tanto. ¿Porque te encuentras en este lugar? Deberías estar celebrando con Kuchiki Rukia — respondió con una cálida sonrisa.
No respondió, sus recuerdos todavía estaban perdidos a excepción de algunos.
—Nunca estarás sólo— mencionó la zampakuto para continuar con su camino —La soledad es una lección. Todo depende de como la tomes. Por cierto, una felicitación de mi parte, esperó que ese niño o niña sea tan fuerte como ustedes dos—
—¡Espera!— pidió Ichigo. Kyoka paró y regreso. —¿Como puedo salir de aquí?—
—Nunca lo harás jejeje— respondió una voz a lo lejos.
El espíritu se tornó serio y a la defensiva. —Me agradas Ichigo, igual a mi portador. Es momento de ser útil por una vez en mi vida— dijo mientras tomaba su apariencia —Escucha a Rukia, después de todo ¿No es ella la luz de tu vida?—
Sin decir más Suigetsu dio un salto a la oscuridad no permitiría que esa aberración de los cuarenta y seis siguiera atormentando al sustituto, el capitán escuchaba las katanas peleando. Cerró sus ojos y murmuró —¿Donde estas?—
No había nada, ni un sonido.
—Aquí frente tuyo— sintió el calor en su pecho, el aroma de ella inundó su nariz.
Al abrirlos la luz le lastimó, trató de acostumbrarse lo más pronto que le fuera posible.
Un enorme samurái lo sujetaba, Rukia estaba recargada en su pecho, Grimmjow sonreía al verlo y Orihime ¿Mantenía al samurái de pie? Esperen, también estaba Pyon con una sonrisa burlona.
—Ichi...go— dijo la capitana al verlo, los ojos ámbar regresaron a ser los mismos de antes.
—¡Rukia!— mencionó feliz mientras lo soltaban, sin dudar un segundo la abrazo —Te extrañé —
—No hay tiempo. Pyon se encargará de explicarte la situación cuando nos marchemos—
