N/a

Un nuevo capítulo.

Espero les guste.

Gracias por leer.


Disclaimer:

Prince Of Tennis no me pertenece


El Príncipe De Hielo

Capítulo XVI

Bajo las escaleras con calma después de dejar a los niños durmiendo, habían jugado demasiado después de llegar de la escuela, Lu estaba más que entusiasmado jugando futbol a su lado, en verdad le encantaba hacerlos felices, paso por la sala hasta la cocina donde vio a Sakuno cocinando algo, ignoraba el que y le daba lo mismo sinceramente — Jia volvio, espero no te moleste —eso si que era una sorpresa, la mujer de verdad que no tenía descaro después de haber abandonado aunque fuera por poco tiempo a su familia pero bueno, le daba lo mismo, no era su vida después de todo y no eran su familia o si quiera amigos.

— Me da lo mismo, solo te advierto que si vuelve a hacer una escena como la de hoy sere yo mismo quien la saque de aquí —sentencio tomando el vaso de leche para caminar hacía su habitación después de todo mañana era su primer día de trabajo y por nada del mundo deseaba llegar tarde — Ryoma —se detuvo solo unos segundos para girar al rostro y verla, estaba nerviosa, lo notaba en cada poro de su ser — No me apetece que te disculpes como siempre, tengo trabajo que terminar —acoto comenzando con su camino de nuevo, Momo estaba buscando una nueva casa pero no tenía prisa alguna para que se fueran.

Atraveso el marco de la puerta de la cocina escuchando pasos detrás suyo, paso la sala y sabía que lo estaba siguiendo — ¿Qué estás planeando Riuzaky? Solo dilo —se detuvo en las escaleras para que le dijera lo que quería, noto un sonrojo en sus mejillas, gestos como aquellos siempre le habían encantado pero ese día no porque ya no sabía quien era — Nada, solo iba a mi habitación aunque... si me quieres acompañar eres invitado —contuvo una sonrisa, ¿eso iba de verdad?, una sonrisa ladina se asomo y encarno una ceja mientras se acomodaba sobre en el barandal para verla fijamente, era realmente curiosa la cobriza.

— Puedo tener a cualquier mujer Riuzaky, no necesito a una que finge todo, tengo orgullo, además... no suelo dormir con mis acostones de una noche, ahora si me disculpas tengo que dormir —dio media vuelta viendo como apretaba los puños molesta, subio con calma los escalones sintiendo como lo apuñalaba con la mirada, se mordio el labio para no reir, si quería que volviera la Sakuno que amaba tenía que empujarla al límite y eso pensaba hacer... era necesario para su familia.


Maldita noche, maldito día, malditos todos, estaba en la cocina preparando el desayuno, aún no olvidaba sus palabras de la noche anterior, ¿acostones?, lo único que quería hacer era romperle la cara y punto pero no lo haría, movio la sartén con cuidado al tiempo que servía la leche con chocolate para los niños, después de que las empleadas se fueran aunque no quisieran había pensado que una buena idea sería envenenar su comida pero no lo haría, sirvio el desayuno con calma cuando escucho pasos, los niños estaban siendo atendidos así que no podían ser ellos, tardaban demasiado en vestirse con el uniforme, sus niños.

Siempre batallaba con ellos aunque ahora al parecer no era así porque quería hacerles el desayuno — Es nuevo ver esta faceta, creí que habías olvidado como se cocinaba —se mordio el labio conteniendo el aire, apago la estufa una vez todo estuvo listo, había madrugado solo para preparar todo aquello y no iba a arruinarselo — Buenos días Ryoma-kun —saludo con una cálida sonrisa y es que solo quería entender porque su corazón se agitaba cuando estaba a su lado si se suponía que ya lo había olvidado, que solo era venganza — No te queda —quería tomar el cucharón y golpearlo con el mismo pero solo mantuvo la sonrisa.

— Puedes tomar asiento Ryoma-kun para que desayunes, tu trabajo sera cansado —aseguro mientras limpiaba sus manos sobre el mandil que estaba usando intentando por todos los medios no ver como se veía de bien con el traje que estaba usando y es que estaba simplemente arrebatador — Los niños estan en la ducha, se me hace algo tarde así que solo desayunare algo ligero —lo vio acercarse a la meseta de la cocina viendo todo lo que había preparado, sonrió como un pequeño niño tomando entre sus manos un tenedor para llevarse a los labios un poco de fruta con miel, tomo algunos platos para llevarlos al comedor.

Escucho los pasos de los niños así que se dio prisa en llevar los platos cuando escucho su suave risa, estaba comenzando a odiarlo porque seguro se estaba burlando del mandil que usaba pero le dio lo mismo cuando vio a los niños corriendo a la mesa, no era un ambiente familiar en lo más mínimo, sin embargo, se sentía bien estando ahí y eso de ninguna manera podía ser bueno o al menos de eso quería convencerse... solo tenía que aclarar sus sentimientos de prisa y de esa manera seguir con sus planes, no era tan complicado después de todo.


La oficina era enorme solo para ser jefe del departamento de finanzas, sus compañeros tenían los mejores títulos, justo como él y a todos les encantaba la idea de trabajar con el gran Echizen Ryoma, no se consideraba en lo más mínimo una leyenda o esa clase de cosas — Señor, su agenda de la semana y el estado financiero de la empresa con la que más firmamos contratos —tres tomos y una agenda azul fue colocada en su escritorio, su asistente era una mujer hermosa, rubia de ojos azules, no era el prototipo de rubia que todo el mundo pensaba, era inteligente y eso le agradaba sinceramente pero no para tener algo.

— Muchas gracias Kahi —le sonrió viendo un leve rubor en sus mejillas, al menos ya estaba recuperando su peso debido a los medicamentos que le habían suplementado — S-Si necesita algo más solo puede decirlo, por el momento le traere un té Echizen-san —hizo una reverencia dejando ver un poco su escote, la vio salir acomodando el mismo, era interesante o al menos eso pensaba, una vez la puerta se cerro volvio la vista a los documentos, iba a tener un día ajetreado pero se daría prisa, era bueno tener memoria fotográfica, el sonido de su celular llamo su atención, tomo el mismo viendo el número de Sakuno, raro.

Eso en verdad era raro — ¿Qué quieres? —su tono borde se debía a que quería dar el primer enforme al presidente de la empresa ese mismo día y no esperar a más, aquello no le apetecía en lo absoluto — Solo quería saber si puedes ir por los niños, tengo algunos asuntos con la empresa —vaya, era irónico que comenzara a dirigir una empresa que antes era suya y ni siquiera le hubiera pedido algún tipo de asesoramiento cuando a Esteban y a él les había costado demasiado alzarla — Manda la dirección y la hora, tengo trabajo... gracias Kahi por cierto, te ves hermosa —sabía que estaría confundida pero furiosa por igual.

El ruido en la otra línea se lo confirmo, le encantaba verla de esa manera, era divertido, su asitente lo miró con un rubor creciendo rápidamente y colgó sin mediar otra palabra, el té tenía un olor realmente delicioso — S-Si es todo me retiro señor —salio de ahí casi tropezando y sonrió un poco, todo iba a ser divertido desde ese momento, solo esperaba que no lo odiara más de lo que decía hacerlo... eso ya sería demasiado sinceramente.


¿Quién demonios era Kahi? Iba a matar a alguien en ese segundo — Ay por Dios, lo que faltaba, estas celosa, ¿cuán más bajo vas a caer? —apreto el celular mirando a Jia que estaba en el comedor mirandola con furia de verdad, no la entendía, habían estado bien pero ahora no entendía nada, era realmente confuso la verdad o al menos eso pensaba — Creí haberte dicho que eran mis asuntos, no tienes derecho alguno a entrometerte Jia, para ya con esto porque me tienes harta —exploto por fin dejando el celular en la mesita de centro viendo como fruncía los labios para levantarse, no quería una pelea de nuevo sinceramente.

Camino por la sala cuando sintio un tirón en su brazo, ladeo la cabeza y no hubo más palabras, solo un golpe en su mejilla, estaba de verdad furiosa o algo peor, una bofetada, le había alzado la mano de nuevo, la iba a matar en ese mismo momento, sin dudarlo dos segundos se fue encima de ella, nadie estaba en la casa, Ryan había salido, las sirvientas estaban en la jardín o haciendo la compra, solo ellas dos — ¡Te voy a matar Jia! —rugio mientras la hacía retroceder para aventarla al piso y subirse sobre su cuerpo, intento golpearla pero se protegio con los antebrazos mientras intentaba alejarla pero no pensaba soltarla.

— ¡No me obligues a lastimarte en verdad Sakuno! —le gritoneo pero la ignoro por completo para tomar su cabello, fallo en el intento cuando con sus piernas la empujo, ambas se miraron desde el suelo para lanzarse con la otra pero la pelirroja fue más rápida al aventarla al piso, todo paso demasiado rápido hasta que sintio un golpe seco en la cabeza, el aire no llego demasiado bien a los pulmones, su visión se hizo borrosa poco a poco, solo sintió algo tibio en los labios y un toque efímero en la mejilla derecha, intento enfocar la vista pero sus sentidos no respondían en lo más mínimo, se había dado un buen golpe entonces.

Algo cálido volvio a posarse en sus labios, una mano se deslizo por su cintura... alguien la estaba besando o eso podía sentir, intento mirar a la sombra que divisaba pero sus ojos se estaban cerrando, solo sintió la lengua de esa persona adentrandose en sus labios y sintio algo extraño, ¿asco?, probablemente, en cuestión de segundos todo fue oscuridad.


Los niños reían en el auto, la reunión había sido algo complicada teniendo en cuenta que era nuevo en la empresa, Han estaba recostado sobre Alan que acariciaba el cabello rubio con un gesto de suma concentración, Lu tenía un balón en las manos y estaba con el uniforme ligeramente manchado, Seiichi iba en su silla jugando con una sonaja, pronto dejaría aquello pero no habría prisa alguna, le había ido bien en la empresa, estaría dos horas en casa y regresaría al trabajo, aun tenía algunas cosas pendientes, solo quería ver en persona la reacción de Sakuno, seguro que estaba más que celosa o algo peor, eso sería divertido.

— ¡Papi quiero un helado! —el grito de Lu lo hizo sonreir, giro el volante para entrar en casa mientras ladeaba un poco la cabeza — Cuando llegues a casa pero solo un poco, ¿entendido? —el pequeño cobrizo asintió con una enorme sonrisa lo que lo hizo sentir realmente bien, se alegraba de hacer felices a sus niños, se detuvo cuando vio a una ambulancia fuera de la mansión, estaciono viendo a algunos empleados, algo malo había pasado — Esperen aquí, Alan cuida de tus hermanos —el pequeño peliverde asintió, salio con prisas viendo a los empleados que parecían realmente preocupados, no sabía que había sucedido.

Miro a una de las mucamas y llamo su atención — Bajen a los niños, cuídenlos —esta asintió y se encamino de prisa hacía dentro, paso de un equipo de enfermeras ignorando que lo llamaban porque no podía entrar — Es mi esposa —le gruño a uno de los médicos, entro en la sala para ver a Sakuno recostada sobre un sófa con los ojos entrecerrados, un médico estaba tomando su pulso y otro estaba terminando de colocar una vendoleta en su frente — ¿Qué le sucedio? —corrió hasta acercarse a donde estaba, se veía pálida y eso no le gustaba, por nada del mundo podía sucederle algo, iba a cortar cabezas ahí mismo.

— Un golpe en la frente, una contusión pero tardo en reaccionar, no es necesario ir al hospital, solo unos momentos —la miro con los ojos ligeramente más abiertos de lo normal, le dedico una débil sonrisa y algo se quebro al verla así, se inclino para tomar una de sus manos entre las suyas — ¿Estás bien? ¿Te duele algo? ¿Qué sucedio? —estaba desesperado, uno de los médicos le hizo una señal de que no le dijera nada y le gruño... no podía evitar no sentirse preocupado cuando aún la amaba y por si fuera poco era la mujer de su vida y madre de sus hijos.


La recosto con suavidad en la cama, la puerta estaba cerrada, la ambulancia se había marchado ya y los niños estaban comiendo helado de momento, estaba preocupado, se aseguro de cubrirla bien con los edredones, estaba cansada o al menos eso dejaba ver — ¿Qué sucedio? ¿Quién te hizo esto? —sus ojos caoba lo miraron con una nube espesa, no era el calmante, aún le dolía el golpe que le habían dado — E-Estaba peleando con Jia y después alguien... m-me beso, no recuerdo más —bien, se levanto de golpe de la cama para comenzar a dar vueltas por todo el lugar, quería la cabeza de esa pelirroja o una explicación.

Cualquier cosa porque sino haría locuras a la de ya — R-Ryoma —giro la cabeza ante el murmullo y vio su mano extendida, no dudo en tomarla para depositar un casto beso en el dorso de la misma, tenía que volver al trabajo quisiera o no pero no pensaba dejarla sola, no cuando se veía tan vulnerable — ¿Necesitas algo? —acaricio su mejilla con dulzura depositando un casto beso en su frente pero se alejo de inmediato dandose un golpe mental al no considerar su herida — N-No te vayas... d-duerme conmigo —pidio cerrando un momento los ojos, se iba a quedar dormida dentro de nada, no sabía que hacer, tenía que irse.

Ya no era por el trabajo sino porque no podía permitirse pensar en una relación cuando la cobriza no tenía intenciones de cambiar, era complicado sinceramente — Duerme, prometo estar aquí cuando despiertes —a ese paso iba a terminar siendo despedido pero no podía dejarla sola, intento levantarse de la cama pero la cobriza fue más rápida al rodar sujetandolo, un movimiento involuntario, se recosto a su lado para abrazarla con cuidado, hace mucho tiempo que no dormía abrazado a alguien, mucho menos a una mujer, acaricio su cabello depositando un suave beso en su mejilla para cerrar un momento los ojos.

El perfume se colo en sus fosas nasales, tenía que encontrar a la persona que le había hecho aquello pero por el momento solo dormiría a su lado, su respiración calmada lo tranquilizo poco a poco, después de tantos años se durmio abrazado a la única mujer que había amado y se sintio... en casa.


Abrio poco a poco los ojos, su vista estaba borrosa, tomo aire para intentar enfocar su vista y entonces su corazón se oprimio, no estaba, no esperaba menos después de todo el daño que le había hecho, la luz de la luna entraba un poco por las cortinas, había anochecido y no estaba a su lado como lo prometio, tomo aire cuando sintió un dolor punzante en la frente, aún le dolía la cabeza, sintió algo húmedo resbalando por sus mejillas, estaba llorando, lloraba porque no estaba a su lado y eso dolía — ¿Te duele algo? ¿Por eso lloras? —levanto la cabeza de golpe viendo como el peliverde la miraba con preocupación, estaba ahí.

Sostenía una bandeja con comida que dejo en la mesita de centro, se veía consternado por su actitud — T-Tú... estas aquí —susurro con un miedo palpable en la voz viendo una ceja encarnada del ojigatuno que solto un suspiro para sonreirle levemente, se acerco hasta donde estaba y se inclino, limpio sus lágrimas con sus pulgares sonriendole con cariño, no amor como esperaba — No me he ido en ningún momento Sakuno, solo fui a preparar algo de cenar, tienes que comer algo y tomar las pastillas —le indico y entonces lloro aún más, es que era imposible que estuviera a su lado después de todo lo que le había hecho.

— Basta, no llores... nunca me gusto verte llorar —susurro y entonces tomo su rostro entre sus manos para depositar un suave beso, solo cinco segundos para apartarse con una hermosa sonrisa, una sonrisa sincera que había borrado a penas llego a esa mansión — R-Ryoma... —el peliverde la miro con una ceja encarnada, no sabía que decir pero solo sabía que lo quería a su lado, solo eso, nada difícil o al menos eso pensaba — Tengo trabajo, espero lo entiendas, pero prometo quedarme a tu lado durante la noche, solo come ahora, los niños están terminando de cenar —asintió viendo como caminaba a la mesita de centro.

Con movimientos pausados coloco la mesita sobre sus piernas, una vez lo hizo la miro fijamente haciendola temblar, aun tenía la capacidad de hacerla temblar como el primer día, sus dedos acomodaron un poco su cabello para después alejarse — Listo, come todo, ¿de acuerdo? —mordio su labio pero asintió con la cabeza para tomar la cuchara y comer un poco de cereal, todas sus comidas preferidas estaban ahí, él de verdad se había esforzado para complacerla — G-Gracias por todo —intento tomar su mano pero la alejo de golpe para desordenar un poco su cabello, algo lo molestaba y eso le preocupaba mucho.

No quería discutir de nuevo con él — Sakuno, escucha, no te hagas ilusiones, no quiero empezar de cero, no te amo, no amo a esta que muestras, tienes que entender eso, no puedo amar a alguien que se guarda todo, que no quiere entender lo que quiero decir, no quiero amar a alguien que... dice que me odia y se aferra a ello, amé a la Sakuno que estaba en la universidad, si quieres algo, dame tiempo, necesito aprender a amarte... y tú necesitas perdonarme si quieres una familia —se quedo congelada ante sus palabras, era justo pero no quería empezar de cero, su venganza sería si o si, punto, aunque no estuviera enterado.

Aunque Ryoma intentara empezar de cero ella seguiría con su venganza, no importaba nada, terminaría con las personas que la habían dañado aunque en el camino se ganara más el odio de él... aunque eso la destruyera un poco más pero no pensaba hacerse hacía atrás, no, por nada del mundo, en verdad terminaría con lo que había empezado, así de sencillo... su venganza empezaría una vez se recuperara porque haría pagar a las personas y punto.


N/A

Espero les haya gustado.

Gracias por leer.

Ggracias por los comentarios.