La alarma sonaba de manera ruidosa, haciendo que la diosa del sol se levantara alterada, se había quedado dormida arriba del escritorio. Miro por los lados buscando la razón del ruido, cuando miro la alarma se dio cuenta que ya era la hora de levantar el sol, la princesa se altero, salió de un portazo de su habitación y fue corriendo al balcón donde levantaba el sol. La alicornio frenó de golpe al llegar, se calmó y se concentro en subir el sol, le tomó un poco de tiempo pero pudo lograrlo hacerlo a tiempo.
-¡Ha, princesa Celestia! Bueno días.-
La princesa volteó, topandose con el ponie que la llamaba, era su asistente, quien venía ayudarla exactamente después de que ella hiciera su trabajo más importante, levantar el sol. La alicornio sonrió y se acercó ella.
-Muy buenos días, ¿como despertaste?-
-Umm...Princesa...-
La unicornio señalo su mejilla derecha con algo de incomodidad, lo cual hizo que la princesa se extrañara. ¿Qué pasaba ahora? Trato de imitar las acciones de esta, y se dio cuenta lo que pasaba, había un papel pegado en su cara. La encargada del sol se sentía avergonzada, ¿como no notó eso antes de salir? Se lo quitó con rapidez y rió un par de veces para tratar de suavizar la situación.
-B-Bueno, ¡ejem! ¿Cuales son los encargos de hoy?-
-Jaja, pues hay que ir al centro para la inauguración de una nueva biblioteca, tenemos que asistir a un concurso de jardineria y además debemos ir a la supervisión anual de la fabrica de nubes de CloudsDay. Después de eso, podra volver y darle clases a su alumna Sunset, hoy Twilight tiene el día libre.
-Ho, sí...Sunset...-
-¿Hay algo malo con ello princesa? ¿Ella le hizo algo malo? Sabe que podemos echarla del castillo cuando quiera. ¿Verdad?-
-¡Por favor no hablemos de eso! No quiero pensar en ello...-
-Muy bien.-
Ambas salieron del castillo con paso abierto, no sin antes esperar a que la princesa tomara un baño y se arreglara, ya que, por alguna extraña razon, olía a madera y tinta. Empezaron con la inauguración, la alicornio sonreía con gracia y perfección; después siguió el concurso de jardineria, su sonrisa era bonita; la supervisión, su sonrisa era pasable. Volvieron al castillo, la princesa estaba agotada, le dolían las mejillas de tanto sonreír, aún no se acostumbraba a la perfección el hecho de tener que estar sonriendo todo el tiempo. Su asistente se había ido, ya que su siguiente tarea era algo que debía hacer sola y que, desafortunamente, era más difícil que levantar el sol, el estar con Sunset.
La alicornio fue caminando, y tratando de tapar todo tipo de estres o cansancio, tranquilamente a la sala del trono, donde su alumna la esperaba. Al entrar creyó que la unicornio estaría sentada en su trono, cosa que solía hacer de "broma", pero en realidad estaba mirando fijamente el vitral en donde ella atacaba a Nightmare Moon con los elementos de la armonía.
-Veo que encontraste algo que llamó tu atención.-
La princesa se acercó por detrás con una sonrisa y tono de vos calmado, cosa que hizo que la unicornio se sobresaltara y la mirará sorprendida, para luego volver a una expresión entre seria y curiosa, y mirar nuevamente al vitral. La princesa prefirió no hacer comentarios al respecto, y simplemente se puso al lado de su alumna.
-¿Como era ella?-
La unicornio preguntó sin dejar se mirar con seriedad aquella imagen, mientras que la alicornio respondió sin dejar de mirarlo tampoco.
-La amaba, era la mejor hermana que pude tener, pero los celos nos separaron, la oscuridad se apodero de ella y todo lo demás fue historia. Sigo teniendo la esperanza de que volvera para enmendar las cosas y que seamos una família de nuevo, aunque sigo pensando que eso no pasara.-
-Ya veo...Al menos hizo lo correcto.-
-Supongo, pero no fui mejor que ella al enviarla a la luna y negar toda la impotencia que tenía pero estaba haciendole daño a la armonía del cielo de esa forma.-
-...-
-Sunset, quiero que tomes el error de mi hermana como ejemplo y reconsideres tus acciones. Nada de lo que he dicho o hecho era para molestarte sino todo lo contrario, algún día vas a cometer un error muy grande y las consecuencias podrían ser catastroficas. ¿Entiendes?-
A pesar de haberlo dicho de la manera más calmada y amable posible, la unicornio sólo hizo un sonido de quejido y miro a su maestra con odio.
-¡AGGHH! ¡¿Es que acaso debes usar todo error de los demás para compararme?! No puedo creer que seas tan estúpida para creer que voy a acabar así, yo se que tengo razón en lo que digo y hago, tu eres la que me retrasa. Y eso lo entendí ayer.-
-¡Para de meter a Twilight en esto! Si alguien tiene errores aquí eres tú misma.-
-Mentirosa, ¡cuando me echaste como perro ayer lo descubrí! Me metí entre los papeles de admisión y me entere de que ella empezó poco después que yo, seguro te empezaste a encariñar de más con ella y como yo tenía un mejor potencial, preferiste que me atrasara para que ella me superara.-
-¿Te metiste en los papeles de admisión..? Sunset, tu comportamiento me esta llevando a un limite al cual no quiero traspasar pero si sigues así me vere obligada a ello.-
La princesa estaba debastada, ¿tan poco confía en su palabra que se metio en información privada? Esto estaba llegado muy lejos y la yegua no se daba la menor cuenta.
-¡¿Cual limite?! ¡¿Vas a ser que trabaje con esa unicornio barata?! Celestia, no me hagas reír. Ambas sabemos quien es la mejor, ambas sabemos quien es la merecedora de un castillo, ambas sabe..-
-¡ES TODO! Ya no puedo más, Sunset Shimmer, estas oficialmente botada como mi alumna. Seguiras con tus estudios, y podrás seguir viviendo en Caterlot pero NO eres bienvenida en el castillo. Mañana a primera hora, te quiero fuera de aquí. Así que espero que disfrutes esta noche aquí por que será la última.-
-¿Ese es limite? ¡Como si me importase! Es más, yo renunció a este lugar de pacotilla. Adiós Celestia, espero que algún día dejes de ser tan ciega.-
La unicornio salió corriendo del salón, llena de furia y frustración. Por otro lado, la princesa, quien la miro con una mirada de decepción y desprecio durante todo su discurso, cambió por completo en cuanto su ex alumna se fue, empezando a sacar pequeñas lagrimas de sus ojos. Por mucho que le doliera, era hora de decirle adiós a su alumna.
La noche había caído, el trabajo de la diosa del sol había terminado, en vez de ir directamente a su habitación fue a la de la unicornio, pensó que sería una buena idea el decirle adiós como era debido. Al momento donde su aura mágica rodeba la perilla de la puerta, se lo pensó una vez mas, y al final no llego a nada, suspiró y solo se fue lentamente de la puerta. Se dirigió a su alcoba con mucho en que pensar, pero algo la detubo y fue nada menos que dos guardias del castillo inconcientes. La princesa se encontraba aterrada, ¿quien podría hacer esto? Abrió la puerta que ambos guardias resguardaban sólo para darse cuenta que era la que mantenía ocultó al espejo y portal a otro mundo. Cayó en seco, sólo lo sabían ella, su hermana y...No, la princesa no quería creerlo. Salió corriendo hacía la recamara de su ex alumna, para entrar y enocntrarse con...Nada más que un montón de paginas que hablaban del dichoso espejo. Estaba en shock, aterrada, sin saber que hacer, ¿cómo pudo ser tan irresponsable? ¿Como pudo cometer un error tan grave?.
La princesa volvió, con calma, para ayudar a los guardias, quienes reaccionaron al poco tiempo. Decepcionados de si mismos se sacaron los cascos y se arrodillaron ante su majestad.
-Princesa lo sentimos mucho, pero no llegamos a ver quien atravesó el portal. Sólo sabemos que era un unicornio.-
-No se preocupen, creo saber quien fue. Por favor, por el resto noche necesito que se retiren del castillo.-
...
La ex alumna y ahora también ex unicornio, se encontraba extrañada por su nuevo cuerpo. Mirando unas cosas raras que tenía en sus "patas" delanteras con sorpresa, y las cosas con las que ahora andaba en dos pies o almenos eso era lo que entendía puesto que los seres de este mundo caminaban de ese modo; pero sorpresivamente a ella no le costo en lo más minimo el andar así, más que nada porque solía bailar a dos cascos y se acotumbro a ello. Al dejar de fijar su vista en su nuevo estado físico, decidió mirar al "nuevo mundo" que la esperaba, lo primero que vio fue un impresionante castillo con bastantes ventanas y demás, decidió ir a verlo e impresionar al gobernante de aquí, al llegar a las puertas decidió abrirlo con su magia, si no fuera porque se enteró que no tenía su cuerno; lo cual hizo que sr imperventilara un poco. ¿No había magia aquí? ¡Menuda basura! Trato de abrir las puertas con las "cosas" que tenía en sus brazos y, después de mucho esfuerzo y miradas extrañas de los demás, la chica pudo lograrlo. Al entrar, se topo con varios seres parecidos físicamente a ella, quienes charlaban, guardaban sus cosas en casilleros o simplemente caminaban por ahí, fue cuando la chica supo que esto no era un castillo y, entre más lo pensaba, más le recordaba a una escuela promedio. ¿Pero por qué es tan grande? No lo sabía, solo se enfocaba en aprender se este lugar y poder dominarlo, a diferencia del lugar de donde ella proviene.
Entre tanro ruido escolar, una peculiar vos se hizo resaltar para la joven, una vos que se hacía más fuerte cada vez. En eso, una chica se rosa vivo, se abalanzo sobre ella.
-¡Hola! ¿Como estas? ¿Eres nueva aquí? Dah, si nunca te he visto antes. ¡Yo soy Pinkie Pie! ¿Tú como te llamas?-
La chica hablaba muy rápido y de forma muy animada, con una sonrisa que no perdía ni por un momento. La joven pelirroja no soportaba su tono de vos y lo irritante que se escuchaba, decidió taparse las "cosas" que le permitían oír y siguió caminando, siendo seguida por la chica rosa quien no parecía entender la señal de que la joven no quería conversar con ella.
-Oye, ¿y ya tienes algún amigo? Si no tienes puedo organizar una fiesta para que conozcas a un par de personas, pero si tienes podría organizar una fiesta porque..¡La fiestas son divertidas! Jaja.-
-¡Escucha, no quiero ninguna fiesta! Sólo...Déjame en paz y ve a molestar a alguien más. No necesito amigos.-
La joven se acercó a la hiperariva chica de manera amenazante, con una cara muy molesta, lo cual hizo que todos los de alrededor se asustaran por su comportamiento. La joven salió del pasillo todavía harta por el comportamiento de la pelirosa y miro amenazante a todo aquel que la mirará como señal de que no la molestaran.
-Vaya, pero que mala actitud.-
Fue lo único que dijo la alegra joven antes de salir del lugar e ir al patio delantero de la escula, en el cual se encontraba su amiga Fluttershy repartiendo folletos para el servicio de animales abandonados. El problema era que la amante de animales era muy tímida como para acercarse a alguien a 10 pasos, entones supo la pelirosa que era hora de entrar en acción. Apareció detrás de ella con cautela y apenas habló, la mató del susto.
-¡Hola Fluttershy! ¿Necesitas ayuda para esto?-
-Ho, Hola Pinkie. No, esta bien, lo tengo todo bajo control.
La amante de animales miro orgullosa a los estudiantes que pasaban por ahí, creyendo que la escucharon perfectamente y vendrían todos por un folleto, pero nada paso. Su amiga la miro y tomó la decisión de hacer esto al estilo Pinkie Pie. Tomó por sorpresa los folletos de la tímida joven y empezó a esparcilos por todo el lugar, teletranportandose de acá para allá dandole a todos uno de los papeles o simplemente los lanzaba para que todos lo vieran, mientras cantaba una canción completamente improvisada. Sin duda, esa chica era única. Después de unos minutos, todos los estudiantes cerca de ahí estaban hablando de los animeles abandonados o almenos guardaban el papel en sus mochilas para mirarlos más tarde. La hiperativa chica volvió con su amiga, quien quedo impresionada por la rapidez y poca vergüenza de su amiga.
-V-Vaya, Pinkie, eres realmente hábil. Muchas gracias por ayudarme...-
-No hay problema, pequeña Fluttershy. No tienes por qué agradecer.-
La pelirosa revolvió el pelo de su amiga, con un tono bromista aunque a la tímida chica le incomodaba un poco pero decidió no decir nada, tampoco era algo que la molestara.
-¿Quieres ir por un pastel? ¿Qué estoy diciendo? ¿Quién no quiere ir por un pastel? ¡Jajaja!-
La chica se fue saltando, con una sonrisa en su rostro y sin darse cuenta si su amiga la seguía o no.
-¡Un momento, espérame Pinkie!-
La chica empezó a correr puesto que el ritmo de su amiga era bastante rapido pero lo haría cualquier cosa con tal de no ir sola a la cafetería, normalmente le ponía incomoda que tanta gente estuviera alrededor y ella sola.
