Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, del resto la historia es completamente mía.
Advierto que los personajes van a ser un poco diferentes que los que aparecen en el libro.
¡Hola mis queridas lectoras! Aquí les dejo otro capítulo como les prometí.
¡Gracias por las chicas que me agregaron a sus Favoritos y Alertas! ¡Las quiero un montón!
bbluelilas: De nada! Tomaré en cuenta tu voto con que se haga un Edward POV
Ya no las molesto más chicas, disfruten la lectura.
Capítulo 17: Amor Carmesí Prohibido
15 de Agosto de 1999
Los siguientes días apenas salía, solo iba del hospital a mi apartamento… no tenía ganas de cazar o de encontrarme con Edouard. No hubo ni una llamada o visita de él. Nada
Alec, Jane, Rosalie y Jasper trataban de animarme como podían.
En estos momentos, Alec se encontraba en mi apartamento acompañándome. Mis hermanos y Jane fueron a salir a-yo-no-sé-donde. Ambos nos encontrábamos sentados viendo la televisión.
–Bella, esta no eres tú. –comentó Alec. –Necesitas verlo.
–Quiero verlo… pero… –me interrumpió Alec.
–Pero, nada. –dijo molesto y yo bajé mi mirada. Suspiró frustrado y luego habló. –En estos días me encontré a Edouard, estaba en el mismo estado que tú. –lo miré curiosa. –Él no mostraba sus emociones ante mí, pero se lo veía en sus ojos. –bajé la mirada. –Edouard me invitó a su cumpleaños mañana y me dijo que si podía, te invitara. –esta vez levanté mi mirada con sorpresa. –Si, él me dijo eso. –me insistió. –Edouard quiere verte.
Bajé la mirada nuevamente, volviendo otra vez las dudas que tenía hace días. Alec volvió a interrumpir mis pensamientos.
–Manda a la basura lo que te han dicho, los problemas que hay por la diferencia de edad o las reglas para convertir a alguien en vampiro. –me insistió. –Los dos están sufriendo, sean felices y ya. –me animó. – ¿Quién dijo que el amor es fácil? Y habló del amor verdadero, no de esos que solo dura días, semanas o meses. Es tu pareja.
Con esta charla que tuvimos, me animó a querer verlo mañana. Pero la cuestión era la hora.
–Ve desde los ojos de la madre de Edouard hasta que hora será su fiesta. –me dijo Alec.
Cerré mis ojos y observé el futuro de ella…
La fiesta de cumpleaños iba a ser una reunión… iba a durar hasta las 11 de la noche…
–Iré mañana a las nueve y media de la noche. –le dije a Alec y este me dedicó una sonrisa.
–Esa es mi chica. –me abrazo con un brazo y me dio un beso en la coronilla.
Me había Alec me había despertado a las 9:15 de la tarde, todavía había un poco de sol afuera, pero lo suficiente para no quemarme. Una vez arreglada y comida bastante, ya eran las 9:25 de la noche.
–¿Lista Bella? –preguntó Alec en animo alegre. Yo asentí.
Ambos salimos del apartamento y luego del edificio. Mientras caminábamos por la calle, me acordé de mis hermanos y de Jane, Alec presintió lo que iba a preguntarle así que respondió.
–A ellos ya les avisé, como Edouard no los conoce lo suficiente, decidieron no acompañarnos.
Una vez que llegamos a la casa de mi pareja, Alec tocó el timbre y esperamos. Abrieron la puerta y nos recibió la madre de Edouard.
–¡Hola! –saludándonos con cariño Elizabeth, con un abrazo y un beso en la mejilla. –Edouard me dijo que habló contigo y los invitó. –dirigiéndose a Alec, mientras nos hacía señas para entrar a la casa.
–Si, debo darle las gracias por la invitación. –le dijo Alec mientras nos conducíamos hacia algún lugar de la casa.
Mientras caminábamos, buscaba con mi mirada a mi pareja. Cuando llegamos a la sala, vi a Edouard delante de mí.
–¿Bella? –preguntó sorprendido, sus latidos decían que estaba alegre de verme.
–¡Feliz cumpleaños Edouard! –dije alegre, dándole un abrazo y este respondió devolviéndomelo.
Lo extrañaba.
–Gracias. –este sonrió de alegría.
–Feliz cumpleaños. –dijo Alec mientras abrazaba a mi pareja. Y mi pareja le agradeció.
–¿Quieren tomar algo? –me preguntó su madre. Ambos negamos con la cabeza.
–No, gracias. Cualquier cosa se lo pedimos a Edouard, aunque no debe–pero fui cortada por mi pareja.
–No te preocupes, si necesitan algo díganme sin pena. –este solo me vio a mi y me dedicó una sonrisa. En eso su madre se había ido, diciendo algo a nosotros, no le presté atención. Luego se fue Alec, dejándonos solos.
Adoro esa sonrisa.
Tardé un poco en reaccionar y lo que hice fue asentir. Nos quedamos ahí durante… ¿minutos? Ya ni sé… hasta el contar el tiempo me hace olvidar Edouard.
–¿Cómo haz estado? –fue lo único que se me ocurrió.
–Estaba preocupado por ti… desapareciste. –me respondió.
–Necesitaba pensar Edouard. –bajé mi rostro para evitar su mirada y metí mis manos en mis bolsillos.
–Bella. –sin evitarlo, levanté mi rostro y él me miró preocupado. –Yo sé que tú tienes la solución, así que no pienses mucho.
–Créeme que la tengo, pero no se puede hacer en estos momentos. –le expliqué. –Es muy complicado… ya ni sé.
–¿Es porque soy menor de-?–lo interrumpí al ver que estábamos entrando en un tema donde no debe ser hablado delante de tanta gente.
–Este tema no es para hablarlo aquí Edouard. –le advertí. –Vamos hablarlo en otro momento ¿si? –lo que hizo fue asentir.
Saqué una de mis manos de mi bolsillo y Edouard levantó levemente su mano, solo para rozar mi mano, a la vez que me miraba a los ojos. Ambos nos dimos cuentas que ya era imposible separarnos, que teníamos que estar juntos a pesar de las dificultades.
Durante las horas siguientes, mientras socializábamos con los otros invitados, tanto Edouard como yo, andábamos separados uno del otro para no levantar sospechas a sus padres. Nos lanzábamos miradas furtivas y una que otra sonrisa, hasta que Alec me llamó la atención debido a nuestras miradas.
–Deja de estar mirándolo tanto. Se darán cuenta. –me susurró al oído y lo que hice fue asentir.
Miré a mi pareja y le dije en susurros a lo lejos "Disculpa". Sorprendentemente, Edouard entendió porque se lo dije y lo que hizo fue asentir.
–¿Por qué no tocas un poco en el piano Bella? –me habló el padre de Edouard con tanta confianza como si fuéramos mejores amigos.
Lo miré con el ceño fruncido al oler que estaba un poco ebrio. Sus ojos se veían rojos y, a pesar de que era sutil, se notaba que empezaba a ser torpe al caminar. Elizabeth venía hacia la sala a dirigirse de forma temerosa a su marido.
–Querido, ya tenemos música… –le decía mientras colocaba una mano en su hombro. Pero su bruto marido la interrumpió.
–Quiero escucharla, así sea un poco. –exigió.
–No quiero tocar señor Masen. Disculpe. –le dije respondí.
–¿Tienes miedo escénico? –echó a reír, como si fuera una burla. Su mujer le llamó la atención diciendo su nombre, pero él no prestó atención.
–No señor Lefebvre. –respondí. –Si no quiero tocar, no me obligue. Eso es de mala educación. –le dije con molestia en mi voz. Su rostro cambió a uno de culpabilidad.
–Vamos cariño. –la madre de Edouard lo llevaba a otro lado. Ella se giró y susurró "Disculpa", a lo que hice fue negar de modo de que no se preocupara.
Edouard se acercó a mí con cara de culpabilidad y me susurró.
–Disculpa a mi padre…–suspiró y continuó. – él es muy malo con la bebida.
–No te preocupes. –le dediqué una sonrisa. Él se sonrojó y miró hacia otro lado, poco a poco se fue alejando de mí.
–Es mejor que… nos separemos…–tenía una sonrisa nerviosa en sus labios.
–Es lo mejor… Por ahora. –levantando una ceja y una pequeña risa de mi parte. Mi pareja se rio ante mi mueca.
Unos momentos después de hablar, sus padres llegaron cantando la canción de cumpleaños y su padre traía en sus manos un pastel de cumpleaños; todos nos unimos al unísono, cantándole a Edouard. Ya estando el pastel en la mesa y haber terminado de cantarle a Edouard, su madre habló alegre.
–Pide un buen deseo. –Edouard se quedó pensativo y me miró solo por unos segundos antes de soplar la vela.
7 de Enero del 2000. París, Francia.
Me encontraba en la misma cafetería cuando tuve mi primera conversación con Edouard. Estaba sentada en una de las mesas, mirando hacia el puente donde encontré a mi pareja.
Durante los días y meses después de su cumpleaños, como podíamos nos veíamos sin que sospecharan que nos estábamos viendo, ya que me podía meter en problemas por estar coqueteando con un menor edad.
Nuestra relación no tenía ninguna definición, nos tratábamos como mejores amigos en un principio, pero poco a poco fue cambiando a uno que otro beso robado y caricias. Disfrutábamos de nuestra compañía, con o sin conversaciones, con o sin muestras de cariño.
Él todavía no sabe lo que soy, no he tenido el valor de decirle, pero por conversaciones que hemos tenido, Edouard sabe que no soy una persona normal y a él no le importa.
Alec, Jane, Rosalie y Jasper, se alegraron al verme tan alegre. Ellos me cuidaban y cuidaban a mi pareja cuando no podía ver nada, o cuando simplemente tenía toda mi atención hacia Edouard como para prestarle atención a mis visiones. Mi pareja los conoció y tanto él, como mis amigos vampiros, se llevaron bien, pero mis hermanos les costaba un poco tratar con él debido a su sangre.
Varios meseros pasaron por mi mesa y les repetía que esperaba a alguien. Estaba esperando a Edouard para vernos y ya llevaba veinte minutos retrasado.
¿Dónde estará?
Hasta que vi a Edouard a lo lejos, venía cruzando el puente y caminando lo más rápido posible. Cuando entró por el café y me buscó con la mirada, al encontrarme fue a donde estaba mi mesa y me saludó con un sorpresivo beso en publico, cosa que tratábamos de no hacer. Edouard al ver mi reacción habló mientras se sentaba.
–Quería darte un beso ¿no puedo?
–Lo hablamos Edouard… –hablé en voz baja pero él me interrumpió.
–Disculpa. –decía mientras movía los hombros.
–¿Porqué tardaste tanto? –le pregunté curiosa.
–Lyceé. –respondió. Llevé una mano a mis ojos. No me acordaba de esto.
–Disculpa. –le dije mientras él se sentaba en un asiento frente al mío.
–No te preocupes cielo. –lo miré con una ceja levantada. –¿Qué?
–Es raro escucharte decir eso. –le admití.
–Bueno… Acostúmbrate. –me dedicó una sonrisa ladina.
–Odio que me hagas esa sonrisa. –giré los ojos ante su actitud. Traté de no mirarlo para no reírme.
–Sé que la amas. –de refilón vi como ampliaba su sonrisa, seguido de una pequeña risa. Esto hizo que me contagiara su risa y finalmente lo mirara.
Los dos simplemente nos dejábamos guiar por lo que ambos sentíamos, olvidándonos un poco de nuestras dificultades para poder vernos. Esto me gustaba y no quería arruinarlo.
Por fin, ya me sentía más de cerca hacia mi pareja.
¿Qué les pareció el capítulo?
La votación de un POV de Edward está en mi perfil de Fanfiction ¡voten! Estará abierto hasta cuando publique el capítulo 26.
También, estoy haciendo por primera vez un Fic de varios capítulos usando TOOOOOOODO el mundo de Crepúsculo, sin nada mío (a excepción de la trama que voy a poner). Se me ocurrió leyendo un Fic en inglés y estuve "hey, vamos a joder un rato con el mundo de Crepúsculo a ver que tal me sale". Si llevo más o menos capítulos lo publicaré pronto, pero mientras tanto es solo borrador.
¡Nos vemos chicas! ¡Voten!
