¡Sgundo final y penúltimo capítulo!

Dos cosas antes de seguir

1- La final se subirá un día después de la fecha que entro en exámenes y mi tiempo para escribir se reduce

2- Recordad que estos últimos tres capítulos son independientes entre sí, y es para no dejarlo en una sola idea.

Advertencia: Este capítulo esta un poquito subido de tono con una pareja secundaria, si no hay queja alguna. En el último puede aparecer otro poco de la principal 7v7

Simbología:

negritas: recuerdos

"comillas ": sarcasmo

-o- : cambio brusco de escena, y no puedo

utilizar una oración para indicarlo. Normalmente cuando dialogan dos personajes para evitar el repetir palabras.

cursiva : pensamientos.

Bleach no me pertenece

Le pregunté a un ángel cuál es el peor castigo y

él respondió: "Amar, y no ser correspondido".

Anónimo

El silencio era el dueño de su habitación, no podía conciliar el sueño.

Algo lo incomodaba en ese lugar, quizá la vista que tenía desde ahí. Arena y soledad era lo único perceptible, sentía curiosidad sobre sus compañeros shinigamis, pero a la vez de sus oponentes.

Suspiro al sentarse al borde de su cama —Teniente Rangiku — susurró. Debía cumplir su palabra, pero no encontraba la manera, quería ayudarla antes de que fuera demasiado tarde.

Antes de que ella se convirtiera en alguien como él.

Frío, monótono, arrogante.

Cualquier cosa nosotros nos encargáremos. ¡Estamos a su servicio Kuchiki Byakuya!—

Quizá esos niños podrían ofrecer su apoyo, después de todo. Eran los terceros al poder ¿No? Además tanto el Rey como su Duque se negarían rotundamente.

Disminuyó su reiatsu al máximo y salió a buscarlos, según recordaba el felino ordenó que ellos mantuvieran la guardia durante esa noche, las paredes blancas parecían repetirse una y otra vez. Una energía espiritual calmada rondaba el sitio, todos los demás dormían plácidamente.

De pronto esta desapareció, el noble se detuvo extrañado. Miró a su alrededor y trató de concentrarse de nuevo en busca del marqués.

Nada, la brisa se escuchaba a lo lejos, susurrando los lamentos de sus habitantes. Era desagradable escucharlo, te hacia recordar todas tus penas y errores. Se apresuró hasta llegar al comedor.

—Llega tarde— mencionó Ryotaro antes de tomar té.

Su hermano prosiguió —¿Cuanto tardarás? Mientras más pases el tiempo en ese lugar será más peligroso— ambos percibieron la extrañeza emergente del Kuchiki y rieron por lo bajo.

—Ella te espera, no la defraudes— corearon, ambos alzaron su dedo índice y abrieron una garganta detrás del noble —Ichigo-san podría ayudarte de necesitarlo—

—Se los agradezco— respondió al hacer una reverencia.

—Menciona nuestro nombre y acudiremos a tú llamado, una garganta estará siempre preparada—

Cruzó sin más, las instalaciones subterráneas de la Central eran pulcras y sobrias, nada de lujos. Tal parecía que mantuvieron esa norma.

Sin embargo, esos dos niños eran muy extraños, por un lado parecían ser más infantiles que Yachiru en su momento, pero en ocasiones leían a las personas con sólo verlas.

Buscó a los demás, ellos se hallaban a lo lejos, custodiados por su antiguo teniente y compañero capitán.

Por el momento su objetivo era otro, si la guerra era inminente era mejor asegurarse de tener a otro vizard de su parte, la energía de la fémina era constante pero suave. Sonrió un poco, de seguro esa mujer estaba holgazaneando.

Caminó entre las sombras, poco a poco se acercó al ella, entró a su habitación, era curioso el parecido que estas tenían a las de Hueco Mundo a pesar de ser lugares completamente diferentes.

Delicada y calmada era su semblante mientras descansaba en esa cama, en nada era parecido al real; alocado, desobligado, nostálgico.

Byakuya observó las marcas de lágrimas por su rostro, estas se perdían en los vendajes y su mentón.

Cada vez se asemejaban más, fugazmente recordó las noches consecuentes a la muerte de su esposa. No lloraba, por lo menos no conscientemente, al alba siempre encontró el sendero de su tristeza, lo único que le quedaba era limpiarlo y tratar de ignorarlo.

Hasta que desapareció...

—Rangiku — musitó inútilmente, parecía que algunas costumbres no cambiaban.

Se extrañó al ver otra lágrima recorrer su rostro ¿Podría acaso tener una pesadilla?

Acarició suavemente la mejilla de ella en busca de calmarla.

—Matsumoto Rangiku— dijo mientras trataba de suavizar lo más posible su tono y hacerlo más cálido —Recuerda que prometí darte mi apoyo— agregó para sentarse junto a ella.

El sonido de los pasos acercarse lo alertó, rápido buscó un sitio para ocultarse.

—Teniente...— canturreó Hikaro al entrar, ella se movió ante su voz.

Ella soltó un gruñido —¿Que quieres?—

Aquel capitán cambio su semblante a otro molesto, con un sonido llegó a su lado. Sin titubear la sujeto de su kimono y la acercó a su rostro.

—¡¿Que te pasa?!—

Una mueca altanera se formó en él —No me trates como un igual— respondió Shinji —Soy tu superior, anda ya sabes lo que deseo— la distancia fue reducida de nuevo por el rubio.

Rangiku lo empujó para cruzarse de brazos —Sigo igual, ni pienses que aceptaré—

—Vamos, eres una belleza ¿Porque no hacer algo divertido?— comentó calmado —Solo es un rato — su mano paso por el cabello de ella y jugó con un mechón del mismo.

Un destello rosa apareció entre la oscuridad y los pétalos atacaron al capitán.

El Kuchiki apareció segundos después. —Te atreves a hacer una petición cuando no le has conocido lo suficiente. Un ignorante sin duda— el reiatsu rebosante del noble era mayor que en su batalla anterior. Incluso parecía estar molesto.

—Kuchiki taicho ¿Porque esta aquí? — susurró extrañada. Al ver como el azabache se enfrentaba en una lucha su curiosidad creció.

Sabía que él no tenía posibilidad contra un vizard de esa categoría y más si este contaba con bankai.

Tomó la empuñadura de Haineko para dirigirse hacia ellos. —¡Ruge!— la ceniza comenzó a luchar junto a los pétalos, incluso Byakuya se desconcertó por su presencia —Gracias por regresar—

—El gusto es mío Rangiku, ahora— miró serio a Shinji —Debemos derrotarlo— No toleraría un comportamiento así en su presencia.

Una risa divertida se escuchó a sus espaldas. El sonido de dos zampakuto chocando fue escuchado —Urahara-san ¿No es grosero hacer esto?— cuestionó el pelinaranja divertido al defender a la pareja. —Byakuya, Matsumoto-san. Por favor que todos terminen a salvo, estos dos no serán oponente para mí —

—Esta vez no Kurosaki. La batalla es de nosotros dos— respondió el capitán antes de abalanzarse hacía su oponente.

La ceniza y los pétalos giraban amenazantes alrededor del rubio, buscando un espacio para atacarlo.

—No crean que se libraran, pronto llegaran mis refuerzos— comentó Shinji para activar su Bankai, el shikai cambio de dirección al primer instante. —Inteligente Kuchiki, ciertamente es sencillo entenderlo—

Ambos ataques comenzaron a perseguirlo, pero él los esquivaba ágilmente y su sonrisa burlona crecía a medida que transcurría el tiempo.

En un instante cesó el fuego, se detuvo para mirarlos fijamente —¿Sucede algo? O quieren morir ahora—

Rangiku sonrió divertida —Haineko avanza—.

Hikaro se cubrió ante el gris que trató de dañarlo, para descubrir que esta se posicionó a su alrededor

—¡Ja!...—el sonido cortante arriba de el lo alertó.

Senbonzakura apareció e inmediatamente impactó en el vizard. Tanto Byakuya como Matsumoto se colocaron a los lados y levantaron sus manos

—¡Hado cincuenta y cuatro Haien !—

Un fuego abrasador surgió entre las zampakuto. —¡Ahh!— el gritó de Shinji resonó en el lugar.

Los pétalos obedecieron la última orden de su portador antes de marcharse y derribaron al herido oponente.

—¡Hora de irnos!— exclamó Ichigo al abrir una garganta y cruzar junto a los prisioneros.

El noble extendió su mano hacia su compañera —Vamos, no pienso dejarte —

Miró fijamente donde se hallarían esos ojos cían, percibía una mezcla de asombro y miedo en ella. Se acercó un poco para tomar su mano y avanzar hacia la garganta.

—Recuerda que mi palabra la cumplo sin dudar— fue la respuesta del azabache para su acción.

—¿Incluso si Ichigo viene a patearte el trasero para demostrar tu error?— comentó divertida para aceptar el agarre.

Fue curioso como se trataban ahora, antes dudaría en seguirlo por una posible trampa, sin embargo aquel serio shinigami se estaba comportando completamente distinto.

Por lo menos desde su punto de vista.

—No importa—

Poco sería decir que al cruzar, los presentes se impresionaron más por el hecho de que ambos venían tomados de la mano, que recordar como la teniente fue quien los ubicó para su captura.

—Muy bien, antes de armar un escándalo sin fundamentos— comentó Grimmjow para avanzar hacia el grupo recién llegado. A primera vista le intrigaron aquellas vendas en los ojos, pero quizá lo dejaría para más tarde —Les doy la bienvenida a Hueco Mundo, mis arrancar se encargarán de asignarle sus respectivas habitaciones. Aunque siendo franco no creó que puedan descansar, si gustan darse un baño favor de avisarle a su guía para que una muda de ropa limpia sea entregada— su voz era tranquilizadora para los demás, amplio la sonrisa cuando logró su objetivo—Por favor avancen—

El grupo se separó a los pocos minutos.

—¿Porqué me acompañas?—

—En realidad mi habitación esta un poco después de la suya— respondió calmado —Si necesita algo yo me encargaré —

—Solo tomaré un baño—

El arrancar que los acompañaba se sentía incómodo, podría jurar que esos dos se conocían desde hace tiempo y había algo, pero no debía hacer juicios sin datos fiables.

—Bien tu ganas Kuchiki, te veo en media hora aquí —

Aquel hueco parpadeó dos veces ¿Porqué eso sonaba pervertido?

Tenía que marcharse antes de seguir indagando cosas erróneas.

—Me retiro, en unos minutos traeré su nueva muda de ropa— se excusó el pobre hollow

Los minutos avanzaron rápidamente, justo al cumplirse treinta de estos, una figura masculina apareció en la puerta.

—Se que estos diez días no fueron sencillos para ti y ofrezco una disculpa por mi tardanza— habló el noble al entrar en la habitación.

Ella se encontraba con el atuendo típico del lugar, ahora sin vendas.

—Sigues siendo igual, pero me agradas más— se sincero ante el shinigami para seguir arreglándose el cabello, podía observar al capitán por el reflejo del espejo. —¿Necesitas algo?— agregó ante la persistente mirada.

El azabache se acercó —Me preguntaba si aún lloraba por Ichimaru — siguió con su avance hasta llegar justo detrás de ella, paso con delicadeza su mano en el cabello húmedo —Te vi llorar antes de que Hikaro interrumpiera— notó como cada centímetro de ella se erizaba ante la afirmación.

Matsumoto trato de recuperar la compostura, ese comentario la sorprendió —Me intriga saber porque actúa así tan repentinamente taicho — giró y clavó sus ojos azules en los grises de él. Se levantó hasta quedar casi a su altura —Se muy bien que un hombre como usted es tradicionalista y reservado—

—Quizá es el hecho que ambos comenzamos a parecernos más sin desearlo. Si continuaba así, tarde o temprano se convertiría en alguien como yo— respondió desviando por un segundo la mirada.

Era como verse a un espejo y saber lo que sucedería si nadie le ayudaba.

—No creó que sea tan malo— mencionó con simpleza, llamando la atención del shinigami —Usted tiene una visión clara de lo que desea, aveces es mejor eso a estar preocupado de tu futuro—

—Ahora me interesa su bienestar, se de antemano este tipo de sufrimiento y siento la responsabilidad de cuidarle—

Una fina sonrisa apareció en ella —Si no te conociera creería que es una declaración indirecta, pero se que te gusta Eiki taicho —

—Fue una mentira — internamente él se divertía al ver la sorpresa en esos ojos cían ante su comportamiento reciente. —Le pedí a Kusajishi difundirlo, ya estaba harto de las palabrerías—

— Si mañana me convirtiera en una serpiente, y comenzará a devorar humanos, y de la misma boca con la que devorase humanos, gritara "¡Te amo!',¿Todavía podría decir 'Te

amo' de la misma manera en que lo hago hoy?— dijo Matsumoto al darle la espalda al noble, esas eran las únicas palabras que permanecían de Gin en su memoria —Es lo único que recuerdo de él ¿Tan malo era?—

—No, simplemente veló por tu seguridad pero no se entrenó lo suficiente. Y sí, sería lo mismo, mientras creas en tu verdadera naturaleza, no cambiaría el hecho de ser una serpiente— la tomó de los hombros y se acercó a su oído —¿Acaso no logras verme a través de esta máscara? O es que ya es demasiado tarde —

De nuevo ambos se miraban fijamente.

Ahí comprendió a lo que se refería; Era cierto que no era el mismo Kuchiki de niño, pero sus creencias eran las mismas.

—Ya lo entendí, gracias —

—No es na...— fue abruptamente interrumpido por un fugaz beso. Hace tanto tiempo que no sentía el calor de otros labios en los suyos que se sorprendió.

Ella iba a terminarlo, pero él se lo impidió sujetando con una mano su barbilla y con otra acercando su cintura.

Byakuya soltó un ligero gruñido al sentir como su labio era mordisqueando por la teniente, sabía que ella no actuaría así, tal vez el tener algo de hollow la volvía más impulsiva. Pero algo era claro.

Dos podían jugar a eso.

Clavó sus uñas en la espalda baja de Matsumoto, cuando ella iba a gruñir aprovechó para profundizar el beso y tomar el control. Ahora el sería quien pondría las reglas, su tiempo era contado y alguien podría entrar en cualquier momento.

Aunque sólo se vive una vez...

Se separó y la abrazó con fuerza. —Deja que te salve, quiero ver de nuevo esa sonrisa que siempre tenías — susurró antes de esconder su cara en el cuello de ella —Y quizá yo pueda recuperar la mía —

Inspiró la fragancia de rosas proveniente de Rangiku, extrañamente calmó sus impulsos emergentes, el sentir ser correspondido en su abrazo lo hizo estar más cómodo.

Miró un instante al rostro de la teniente, aún la tristeza se encontraba presente en esos ojos azules, no toleraría más eso.

Con su mano acaricio la mejilla de Matsumoto y le dio un pequeño beso, una leve sonrisa apareció por instantes en ella —Si es necesario lo haré en más ocasiones— mencionó el noble antes de volver a hacerlo.

Los dos no deseaban ceder ante su compañero, querían mantener el control, lentamente se comenzaron a abandonar a sus instintos, su conciencia se perdía entre los ligeros jadeos y sus ansias de poseer al otro.

—Ya es suficiente por esta vez ¿No crees?— cuestionó el Kuchiki con voz ronca para alejarse.

—Ush— gruñó un poco — Aunque me agradó besar al capitán más deseado del Goitei. Quien pensaría que después de tanto aún conservas el toque— agregó al sentarse en la orilla de su cama. —En fin, te ayudaré a recuperar tu sonrisa también—

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Todo indicaba su derrota, sus mejores guerreros se hallaban heridos y otros desistieron uniéndose al bando contrario.

—¿A donde vas Isshin?— cuestionó Renji al verlo caminar sin rumbo conocido.

El aludido se encogió de hombros —Visitare a Ganze, ustedes asegúrense de mantener vigilada a Las Noches. Después dejaremos pasar unos días y el verdadero príncipe se encargará de lo demás, de eso me aseguró yo— respondió para abrir una garganta al desolado lugar.

Se adentró cauteloso, aún existía la posibilidad de ser atacado por sus habitantes, especialmente Ogichi...

Todo parecía repetirse, ya llevaba algún tiempo hacia el reiatsu del príncipe pero nada indicaba su presencia. Una sombra lo tiró al suelo en un instante.

—¡Has regresado!— exclamó burlón la serpiente de Abarai —¿Que te trae a este maravilloso lugar?—

Isshin se guardó la mueca de desagrado para sí mismo, ese reptil no le agradaba para nada. Si fuera por él, desde hace rato su muerte estaría presente.

—Vine por Ganze— respondió al levantarse y sacudirse el polvo —Nada de tu incumbencia —

Ante esa respuesta la serpiente comenzó a sisear amenazante. —Por cierto tus niñas tienen un buen hermano mayor—

El Kurosaki lo ignoró olímpicamente para marcharse con sonido, la fina arena se mecía al compás de una suave brisa. Reconoció la figura del Duque en la lejanía, admirando como siempre la luna nostálgica.

—Takuto— dijo a modo de saludo.

El príncipe de inmediato se levantó para hacer una reverencia —Señor Kurosaki es un honor verlo— respondió antes de sonreír falsamente —Me alegra que se encuentre bien— sus palabras eran francas, tratando de ocultar su verdadero pesar.

Se suponía que la culpa debía atacarlo en ese instante. ¿Porque no lo hacía?

—Igualmente — encendió el primer cigarrillo del día —Nos atacaron por sorpresa, y lograron llevarse a nuestros prisioneros— agregó.

—¿Seguían juntos?...—

—No te mentiré, todos escaparon. Por cierto, ¿Sabes que tu amor no fue correspondido?—

Miró la sorpresa en esos orbes amarillos, negándose a creer en esas palabras.

Esperó unos minutos a algún comentario que nunca llegó —Bastaran tres días para que lo veas por tus propios ojos, tú Rey cree que has muerto y pronto lo harán los demás—

—¡Permitame salir!— exclamó al dar un paso adelante —Quiero verla—

—¿Y luego? Jugarás al gato y al ratón con Ciffer e Inoue. Te perdonarías el arrebatarle de nuevo a su amor. Piensa antes de actuar Takuto, si Karin realmente te amara no importa cuantos días pasen, ella esperaría por tu regreso— posó su mano en el hombro del joven —Solo quiero prepararte—

Un gruñido por parte del hueco fue la antesala de su furia —Siempre. ¡Hitsugaya ha sido el culpable! Desde que lo conocí termina peleando conmigo— rugió liberando su reiatsu en cantidades impresionantes. Apretó sus puños hasta que su resurrección se hizo presente se detuvo —Quedarme ciego, la cicatriz, estar aquí, yo... Esperaré —

El Kurosaki asintió tranquilo, de cierta forma le causaba tristeza el estado del castaño, pero su hollow hacía que no le preocupara tanto.

—Sin importar el resultado serás libre al término de esos días —

—Gracias— comentó Ganze para marcharse y perderse a lo lejos.

La luna adornaba ese paisaje oscuro, el azabache se preguntaba cuán poderoso era el príncipe y si era cierto que lograría arrebasar al sustituto en sus mejores tiempos.

Ahora lo importante era buscar la manera de provocar la ira absoluta en su víctima y después esperar.

—Ya preparamos todo. Urahara y Hikaro están descansando, es cuestión de tiempo y tu plan entrará en juego— comentó Hiyori cuando el ex capitán cruzó —Es tu única oportunidad debes de mantenerlo en tu mente—

—Lo sé — bufo, aún recordaba la amenaza de los sabios ante cualquier intento de traición.

La rubia le dio una palmada en su espalda a modo de comprensión —Anda, es hora de comer. La piña preparó un estofado—

Ahora todos estaban condenados a la voluntad de esos hombres...

O eso creían.

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Toshiro POV

Te veo sentada al borde de tu cama, se que observas a la luna en busca de consuelo. Quisiera abrazarte y jurar mi amor hacía ti, pero no es el momento, Ganze aún tiene un lugar especial.

¡Odio esto!

El sentirme impotente ante tu tristeza, desear acercarme y susurrar un 'tú y yo'. Besar tus labios como hice antes.

¿Debería sentirme culpable de desear amanecer junto a ti? O será mejor olvidarme de todo.

—Karin—

Tus ojos oscuros muestran el dolor que sientes, camino un poco lo suficiente para estar al otro borde de la cama.

—¿Quieres traerlo de vuelta?— te pregunté antes de sentarme de tal forma que no nos veíamos.

—No...—

Me extrañe ante tu respuesta —¿Por que? —

Sin decir algo, te fuiste con un shumpo, quise seguirte el paso, pero en esta ocasión lo mejor era darte espacio.

—Capitán—

Ah... De cierta manera extrañaba que me llamará así, quería preguntarle el porque de sus acciones, sin embargo mi oficial me preocupaba más

—Matsumoto es bueno verte de nuestro lado—

Sus ojos azules me recordaban a Ichimaru —Si fuera usted correría tras Karin, creí que aprendió con Takuto— me dijo a modo de regaño, instintivamente una venita se sobresalto en mi frente.

Aunque hoy tenía razón, asentí para correr por el lugar, su reiatsu se alejaba cada vez más. No la dejaría marcharse así de fácil.

La blanca arena apareció minutos después, ya casi la tenía...

Mis músculos no soportaban bien el recorrer esa distancia en tan poco tiempo, los forcé un poco más, sentía como querían desgarrarse en cualquier instante.

—Esta vez yo llegaré primero —

Fin de POV

—¡Karin!— gritó el peliblanco a unos cuantos metros atrás.

La aludida lo ignoró y siguió con su avance.

Quería negar todo, deseaba que sólo fuera una pesadilla y despertar. Ya no le importaba su realidad.

Prefería su sueño miles de veces que pelear por su vida, ver a su padre como enemigo, saber que cientos de shinigamis murieron por defender su hogar.

Deseaba olvidar al príncipe.

Un gélido dragón apareció frente a ella y le hizo detenerse. Sabía que era Hyourinmaru, giró lista para enfrentar al capitán.

Esperaba verlo molesto como esa vez que le lanzó la bola de nieve, pero él mostraba preocupado y con aire nostálgico.

Los pasos en la arena era lo único audible —No te alejes tanto, puedes ser atacada— mencionó Hitsugaya para detenerse frente suyo —Es mi momento de apoyarte, como lo hiciste conmigo hace años— agregó calmado.

Dudaba en su siguiente movimiento, y optó por mantener la mirada fija, vio a las lágrimas empezar a salir de los ojos cafés, rindiéndose a lo que atormentaba su alma.

Nunca hubo necesidad de meditar lo que hizo, sin importar la situación lo repetiría. Al abrazarla, escuchó los pequeños y ahogados sollozos de su oficial, recargo su mentón en ella buscando calmarla de alguna manera.

Esperó un tiempo, cuando lo creyó adecuado besó la frente de Karin para dedicarle una leve pero cálida sonrisa.

Ah, parecían los viejos tiempos. Solo que ahora se invertían los papeles. Entrelazó su mano con la suya para empezar a regresar al blanco edificio que se alzaba majestuoso en esa fúnebre tierra.

—Sube, te llevaré en mi espalda — ordenó, esperó una protesta que nunca llegó. El calor emanante de ella fue suficiente para que comenzará a caminar.

—Karin— volvió a llamar en un tono más serio del usual. Siguió sin respuesta alguna —Me encargaré de todo esto—

Esa frase desconcertó a la Kurosaki ¿A que se refería con eso?

Poco después llegaron a su objetivo y ambos se separaron.

Toshiro continuó hasta su habitación, al entrar se aseguró de colocar el seguro a la puerta. Buscó la energía de alguien cercano, se alegró de no hallar alguna.

Cerró su puño con fuerza y lanzó un golpe al muro, sus nudillos ardían y gotas de sangre comenzaron su recorrido. Les prestó poca importancia y repitió esto una y otra vez, su cuerpo le pedía detenerse inútilmente.

—¿No estas harto?— de nuevo esa voz, la misma que lo llevó a ese desolado lugar. —Y yo creí estar en lo correcto, soy un idiota. Ahora mira mi destino— la habitación en un parpadeó se volvió oscuridad.

—Que quieres— respondió tratando de mantener la poca paciencia que tenía.

La luz se hizo notar, a unos pasos se encontraba aquel hueco que trató de convencerlo y después lo salvo sin importarle nada.

Atado, las cadenas en sus brazos le impedían moverse, unas marcas rojizas trazaban las heridas anteriores. Incluso su rostro estaba demacrado, producto del cansancio.

—Vamos concentra tu odio, pregunta al destino tus desventuras, reclama a quien quieras tu suerte—

—¿Acaso lo hizo Ganze?—

Su acompañante sonrió triste —No...— susurró dudando en contarle la verdad a él. Quizá actuaría agresivo, pero el tiempo estaba en su contra —Ha sido la parte que deseaba asesinar al Duque, realmente me sorprendió el hecho de que decidiera enfrentarse a él—

Hitsugaya estaba extrañado, ¿Porque todo se volvía más extraño de un momento a otro?

—Por favor no lo hagan enfadar— suplicó. Abrió los ojos al ver como las partículas de su reiatsu aparecían. Era el momento de irse y renacer —Ese día fue su instinto de preservación. Su corazón aún guarda un oscuro secreto ¡No podrán asesinarlo! La única opción es encerrarlo—

—Que viste—

Con miedo levanto su dedo y señalo a la distancia. Solo él sabía lo que se encontraba en ese lugar —Eso lo hizo hace poco, me perdonó la vida por ser solo una marioneta. Nadie de la Central lo sabe, incluso Ogichi mantiene con Takuto una distancia prudente— mencionó.

—¡Espera!— exclamó al verlo desaparecer

De nuevo regresó a su habitación, todo indicaba que al morir ese hollow también lo hizo su presencia en ese sitio lúgubre.

—Así que ya te has convertido en un hollow... — musitó apretando de nueva cuenta su puño —¡JODER!—

Un golpe seco fue audible, la pared se manchó de sangre, su puño comenzó a cobrarse los daños que recibió.

Ahogó un grito de dolor, extrañamente se sentía culpable del nuevo estado del joven. Pesé a todo, agradecía estar librado de ese demonio interno, ya no le molestaba la presencia de Duque como antes.

—Sé que no morirás tan fácil Ganze— dijo al momento de iniciar el tratamiento de sus heridas, debía disminuir en la medida de lo posible o desaparecer la evidencia. Nadie tenía que enterarse de ellas.

Transcurrió el día, ante la posible amenaza nadie descanso, especialmente el Rey. Ordenó que todos durmieran esa noche y que él se encargaría de vigilar las instalaciones.

Vagaba como en sus años anteriores a ser soberano, recorriendo los cientos de pasillos con sus sentidos alerta.

—¿Que haces despierta? Les pedí que descansaran— mencionó entre la oscuridad de la hora.

La persona pillada dio un ligero salto del susto. Ante eso Grimmjow soltó una leve risa.

—Percibo confusión en tu aroma, si lo deseas conversemos un poco o dejame vigilar la zona donde te encuentres—

—Quiero olvidarlo, no me gusta saber que esta muerto— El felino se acercó calladamente. —Me siento culpable de no ayudarlo—

Sintió los ojos azules en ella, de cierto modo eran penetrantes pero no invasivos —Si ha muerto estará bien —

—¿El no te importa?—

—Al contrario, es casi un hijo para mí. Me duele pero a la vez alegra tener al blanquito de Ulquiorra, y si Takuto ha muerto seguramente renazca, recuerda que al final es un hueco— respondió para agacharse hasta la altura de Karin —No cargues con algo que no te corresponde, trata de ser feliz a pesar de las pérdidas y lleva su recuerdo en el corazón—

Ambos se mantuvieron en silencio durante un rato, el soberano esperaba las palabras de ella. Otra vez la oficial guardó su comentario.

—Si sientes algo por Hitsugaya, deberías darte una oportunidad, a pesar de ser temprano para esto. Se de antemano que tu amor por él supera en creces al de mi príncipe— comentó divertido al caminar un poco. Esa niña se parecía a ellos en cuanto a guardarse los problemas —Pero Takuto es un cabezota al llevarle la contraria, me recuerda a muchos de nosotros— suspiró al pasar una mano por su cabello azúl eléctrico.

Si ella no quería seguirlo no sería su problema, él tenía que continuar con su vigilancia.

—Lo sabía— dijo Jaegerjaquez para sí mismo al sentir el reiatsu de ella entrar en su respectiva habitación y poco después volverse más calmado.

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—Toshiro— lo llamó al verlo —¿Porque tienes vendadas tus manos?—

—Voy a entrenar, es para no lastimar mis nudillos— respondió el peliblanco —Parece que estas mejor, me alegra— una fina sonrisa apareció en su rostro.

Ella correspondió la sonrisa creándole un sonrojó a su capitán. Este desvío la mirada tratando de ocultar sus mejillas tenuemente coloradas de carmesí.

—Ayer hablé con Jaegerjaquez— la oración captó la atención del shinigami —Dijo que tal vez sería mejor guardar el recuerdo de Takuto y darte una oportunidad —

¿Era pronto? Tal vez

Pero quizá, era lo correcto.

La verdadera intención del felino era separar ambos mundos, nada agradable salía de permanecer shinigamis y hollows juntos.

Pese a temer por los suyos protegería al Goitei, en memoria de su amada.

—Ka...Karin ¿Lo dices enserio?—

Un fugaz roce en sus labios le dio la respuesta.

Dudó si responder, no quería parecer un desalmado quien esperó la muerte del castaño para hacer su jugada.

¿Que haces aquí? Kurosaki se marchó temprano con Matsumoto—

Vine a entregar el papeleo de la cuarta división — respondió el joven al dejar los papeles en el escritorio. —No se preocupe, ambas llegaran. O por lo menos Karin— sonrió por un instante —Aquí entre nos, ella lo quiere mucho. Incluso diría que le gusta—

Hubo un silencio incómodo ante esas palabras. Sin embargo realmente al capitán le alegraba escuchar eso.

Ganze, creó que algo sucede en su división— comentó el peliblanco al escuchar una explosión.

El Duque miró a la misma dirección y una mueca de espanto se hizo visible.

¡Sei! ¡Capitán! — exclamó antes de comenzar a correr —¡Sabia que no era buena idea combinar eso!— su voz resonó en la décima división causando pánico en algunos oficiales y risa en otros.

Bien, ese recuerdo lo ayudó a elegir más fácilmente, podría ser que por fin ambos estarían juntos.

Le dedicó la sonrisa más cálida que pudo tener.

—Prometo hacerte feliz— dijo el peliblanco al acercarse de nueva cuenta.

Ya no era un beso robado...

El momento de dicha que obtuvo fue mejor a comparación del otro, cuando estaba cegado por los celos. Finalmente podía amar a Karin sin sentirse un traidor, conservando su palabra de mantener distancia.

Primero un roce que se detuvo, decidió acercarla más con sus brazos. Dentro de él algo reía porque cerró los ojos al instante de ser correspondido, como si pareciera un niño.

El aire se esfumaba de ambos, pero incluso parecía que esto los animaba a profundizar más el beso.

Sin embargo este siempre vence a las parejas al obligarlos a separarse. Sus ojos se volvieron a encontrar, tantas ocasiones lo hicieron y nada sucedía, pero ahora un brillo se notaba.

—Me permite robarle otro beso joven dama— comentó Hitsugaya aparentando ser un noble. Ella rió divertida.

—Deberá ganarlo un niño como usted—

Toshiro frunció un poco el ceño —¡Oye!— se quejó —Si no lo sabes, soy mucho mayor que tú —

—Eres entonces un pervertido—

En ese instante el albino se tornó de un color rojo al recordar todas las ocasiones que esa palabra le provocaba vergüenza.

—¿De nuevo? — su capitán asintió —Vamos, es broma— agregó la pelinegra para golpear ligeramente al shinigami —Además el señor frigorífico tiene que entrenar con su oficial— tomó su brazo y comenzó a llevarlo hacia afuera de las instalaciones.

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Porque el amor cuando no muere, mata. Porque amores que matan nunca mueren.

Joaquín Sabina

Ahora lo que restaba de su alma estaba destrozada, el escuchar a todos creer que estaba muerto, ver a su Rey restándole importancia a su memoria y lo peor a su punto de vista.

La traición frente sus ojos

—Como lo prometí— Isshin no tuvo que decirlo dos veces para ver al príncipe hecho una furia.

—Abre el portal— ordenó, su reiatu trataba de controlarse al igual que su mandíbula la cual parecía estar a punto de romperse en cualquier instante.

—Listo—

Aquel joven sólo vio lo que ellos querían o necesitaban que viese, sus ojos hicieron el resto.

—Preparen las tropas en unos minutos atacamos— dijo el Kurosaki al perder de vista al hollow

Dolor, angustia, mentira, odio, ira, celos y una lealtad rota era la nueva alma del Duque

Las heridas de su cuerpo sanaron al instante, la regeneración apareció sin chistar. Su sed de sangre se hizo visible

—Nadie juega con mi lealtad — murmuró furioso, la arena parecía convertirse en cristal al ser pisada por él.

Todo hollow salvaje desapareció de su rango al sentir ese cóctel de sentimientos.

Su rostro perdió toda emoción, su recorrido terminó al inició de las instalaciones.

—Takuto...— susurro Grimmjow atónito al verlo.

No recibió respuesta verbal, en cambio una mano lo sujetó del cuello para arrojarlo con fuerza.

Los demás integrantes aparecieron al escuchar el cuerpo del felino golpear contra las paredes.

—Ustedes— dijo Ganze agresivo —¡JUGARON CONMIGO!—

Su reiatsu explotó en una enorme columna de naranja opaco, desapareciendo al príncipe entre esta.

Un enorme oso hollowficado hizo aparición. Todos retrocedieron, este era más grande que el normal, su enorme garra desapareció dejando en su lugar a una katana simple, su filo era lo más llamativo al ser blanco y dentado, o para finalizar tenía pequeñas cicatrices en su máscara y pecho, pero lo más importante era;

Carecía de agujero...

—Todo este tiempo he sido un juguete para ustedes— sus ojos se revelaron entre las cuencas negras, el amarillo salvaje apareció más violento que nunca —Pagarán con su vida esto—

Los demás no dudaron en colocarse a la defensiva, su vida estaba en riesgo.

—Ichigo, encargate con los capitanes y oficiales de la Central. Esto es obra suya, pero deja a Hitsugaya, Karin y Ulquiorra en este lugar. Su ira se dirige a ellos y a mí — pidió el ex espada al levantarse de los escombros. El pelinaranja asintió y dio la orden de marcharse a través de una garganta.

Grimmjow elevó su energía casi a la misma altura que su oponente —Tu sed de venganza es contra nosotros. Los demás deja que se marchen—

—Bien, pero. ¡Seras el primero que muera!— respondió al lanzarse hacia la pelea.

Chocaron ambas espadas en un instante, la energía comenzó a fluir de los dos.

—¡Bankai!—

—Cero—

—¡Hado número cuatro; Byakurai!—

Ganze sonrió al ver esos tres ataques acercarse a él. —¡GEKI!— su Bakudo lo detuvo sin esfuerzo, su risa se escuchó por lo bajo. Con su mano comenzó a crear una esfera amarilla —Cero—

Una nube de polvo y arena se levantó, Jaegerjaquez dio un salto para aclarar su visión, no mostraba por el momento herida alguna.

—Así eres más lento. Tienes que concentrarte en tu Bakudo ¿No es así alumno? —

Su príncipe apareció, sin decir una palabra reanudó su ataque.

—Entre cuatro es imposible que nos detenga— comentó Hitsugaya, Ulquiorra y Karin asintieron ante su idea.

Momentos más tarde el Duque se hallaba esquivando a sus cuatro oponentes, no podía apoyarse en el orden.

Este no existía.

Ulquiorra, Grimmjow, Karin y Toshiro...

Grimmjow, Karin, Toshiro y Ulquiorra...

No había sentido común en esto, comenzando a agotarse su ansiedad creció, y pronto se convirtió en más furia.

Debía de abandonar el corazón que tenía.

Somos hollow, ¡Nuestra locura es realidad! Debes dejar que te posea—

El dolor en su pecho regresó, y con ello Ogichi quien lo atravesó sin titubear. Quizá era el momento de hacerle caso.

Rápidamente cargó un cero, logrando que los cuatro tomaran distancia.

—La locura...— musitó al ver la lanza relámpago y el gran Rey Cero acercarse. No pensó en protegerse o esquivar.

Recibió el ataque con una amplia sonrisa debajo de esa temible máscara. Una sombra salió entre el humo, dispuesta a asesinar, su primera víctima sería el mismo que tomó su cuerpo.

—¡Duerme!— el cuarto espada abrió los ojos sorprendido ante la velocidad que adoptó en un instante aquel hueco.

Las gotas de sangre comenzaron a caer de la espada, sin embargo no pertenecían a su objetivo.

—Grimmjow — susurró al verlo con la espada a unos centímetros más la arriba que el agujero de su abdomen. Sus manos detuvieron gran parte del filo a costa de estar gravemente dañadas.

—Mantengan la unión — respondió señalando a Takuto con su dedo índice —Estoy orgulloso, por eso morirás junto a mí... Destierro — el felino concentró su energía espiritual en un cero especial. Este adquiría un color morado a medida que aumentaba su tamaño.

Ciffer usando el sonido retrocedió y los tres crearon una barrera ante la explosión.

—¡Danku!—

—Tiene que ser broma — dijo Karin al ver como la barrera de Kido detenía sin problema el golpe. —Si él sigue así no podremos ganar—

—¡Grimmjow-sama!— corearon los menores al abrirse una garganta, su Rey estaba muy herido por recibir el rebote de su cero. —¡Pagará por esto!— gritaron para fusionarse y traer a su resurrección

Aquel halcón realizo varias embestidas, algunas de ellas lograban se certeras gracias a la energía utilizada por el Duque al protegerse.

—Ustedes dos, cuiden de él, yo iré por la mujer para que lo trate— comentó Ulquiorra al estar junto a su compañero espada.

—Siempre tan cortés— se burló el felino al levantarse —La princesa llegará dentro de poco, lo distraeré mientras van por Ishida. Es el único que conoce los puntos para eliminar el control de Kido— elevó una vez más su energía y entró en su resurrección —Después de eso, ya será trabajo para ustedes—

La batalla entre los tres mejores de Hueco Mundo siguió, Grimmjow esperando el tiempo suficiente para su plan se dejaba herir un poco.

No permitiría que los niños muriesen en ese lugar.

—¿Que sucede? ¿Ya estas cansado vieja pantera altanera?—

Reflexionó por un instante esas palabras, llegando a un veredicto; Ese Takuto era alguien más irritante que un Aizen ególatra. —¡Ya estoy harto bastardo!— explotó, utilizando el sonido llegó a su lado y clavo su katana en la espalda del castaño.

Incluso el ave logró hacer profundos desgarres en su pecho con las temibles garras que cargaba consigo.

Su grito resonó en el desolado mundo. Nadie acudió a su llamado, una punzada en su pecho lo hizo reaccionar.

Estaba solo...

Miró a su pecho y varias flechas yacían ahí, era un patrón pulco y limpio, algo digno de admirarse. Su mirada se posó en el Quincy en la lejanía, acompañado de ellos tres.

—Jaegerjaquez, niños — dijo Kazuhisa al quitarse las flechas —¡Horin!—y con el último rastro de su bakudo aprisionó a los dos, tomando el otro extremo se paró firme con su energía y aprovechando la sorpresa de ambos realizó un movimiento semicircular para arrojarlos.

—¡Cero Pagendus!—

—E...es mi técnica —musitó al ver como se acercaba el poderoso halo de luz —Lo siento pequeños— agregó para abrazar al halcón

Espero volver a conocerte Sakura—

Mientras sus cuerpos caían, el príncipe se acercó a los cuatro oponentes restantes. Una lluvia de flechas lo recibió.

—Ilusos— comentó antes de tratar de hacer una barrera de Kido. Esta no apareció —¡¿Pero que?!— la arena se levantó al hacerlo retroceder. Su figura apareció con varias heridas y un hilo de sangre fluía de su mandíbula.

Sus oponentes se lanzaron a terminar con su vida, las katanas o flechas no parecían causarle más daño, sólo simples rasguños.

—Ha activado su hierro, tardaremos un poco en debilitarlo —mencionó Ulquiorra tomando distancia.

Continuaron con la ofensiva sin descanso, lento pero constante el Duque se rendía ante el agotamiento.

Hubo un instante donde se escuchó ese filo atravesar a su oponente.

—Ciffer — el susurró extrañó al grupo, su tono característico fue reemplazado por uno divertido —Has caído en mi trampa— una risa altanera surgió del príncipe.

Con su mano tomó la katana del espada e hizo visible su reiatsu, el naranja comenzó a cubrirlos, Ulquiorra en un intento de no ser sofocado elevó su energía espiritual. El verde esmeralda luchaba por liberarse...

Ishida observó extrañado la escena ¿Por que mantenía al espada preso?

Son la misma persona—

¿Segura Inoue?— ella asintió en silencio

—¡Alejense!— grito al comprender lo que significaba eso.

La columna de reiatsu naranja se intensificó en un instante, de ella salió Takuto en su forma humana, la expresión que portaba era serena, imitando a un estado de paz absoluta.

Una máscara de indiferencia por rostro.

—Cuidaron bien de mi cuerpo, ahora no hay posibilidad de morir— un escalofrío recorrió a los presentes, producto de esas palabras.

El reiatsu rebosante del Duque hacia competencia con el de Aizen durante la Guerra de Invierno, no sería sencillo detenerlo.

La nueva presión comenzaba a dificultar la respiración a los tres combatientes restantes, eso no era nada bueno.

—Debemos encerrarlo— susurró Hitsugaya

—Necesitamos más personas para distraerlo— explicó Uryū preparando un nuevo grupo de flechas.

Sin aviso previo un cero surcó el espacio entre ellos, dispuesto a asesinarles.

—¡Seki!— Los menores de Hueco Mundo hicieron su presentación al parar la energía con sus manos y el bakudo.

Incluso el estado de ambos era peor que el de quienes protegieron. Ryotaro tenía quemado en su totalidad el brazo izquierdo, mientras que Haru el derecho.

—¿Creen poder detenerme? Ya es imposible su resurrección...—

Su burla fue interrumpida abruptamente por una violenta ceniza.

—Rangiku— comentó Ganze al cubrirse

—¡Bakudo sesenta y uno Rikujo kuro!—

La energía se clavó en su abdomen impidiendo sus movimientos, a esta se le agregaron otros sin dudar.

Recibió de lleno todos los mejores ataques de sus oponentes, su cuerpo perdió la resistencia por un instante.

—Sei...— susurró Takuto al verlo triste, la furia que lo había dominado desapareció por un instante al recordar los hechos sucedidos con los mercenarios de la Central.

—Terminemos con esto— dijo Matsumoto, entre ellos se turnaron para atarlo

Hitsugaya comenzó —Hyapporankan— los pilares azules golpearon su cuerpo y algunos llegaron a atravesarlo haciendo que escupiera sangre.

—Sajo sabaku— secundó Karin, para que las cadenas de reiatsu apresaran más al hollow.

Fue el turno de Rangiku—Kuyo Shibari— un gritó ahogado se escuchó por parte de Takuto al sentir las esferas negras aparecer en sus heridas.

Siguieron los niños —Bakudo noventa y nueve ¡Kin!— exclamó Ryotaro

Las cintas lo obligaron a caer.

—¡Segunda forma Bankin!— agregó Haru. Takuto tratando de no perder la vista y ser sofocado comenzó a elevar su energía restante.

El Quincy colocó un símbolo en el suelo para que una estela de luz lo atravesara.

Perdía de nuevo la visión, no moriría, pero en su lugar recibiría un castigo más doloroso.

Perdona por no recordar tu buen corazón Sei—

Aquel oficial miró a los lados extrañado ¿Esa fue la voz de su amigo?

Los últimos instantes de conciencia del Duque mantuvieron contacto visual.

No odiaba a nadie...

Su desesperación lo cegó en el deseo de volver a estar con quienes apreciaba.

—Gochu Tekkan— finalizó el albino, aquel feroz reiatsu casi se desvaneció al ser aplastado por los prismas plateados.

-0-

Cientos de años más tarde...

El gran mecanismo que lo mantenía encerrado comenzó a moverse, levantó la vista en espera de esa persona.

—Has cambiado amigo—

Sonrió nostálgico al escuchar a alguien hablarle tan amablemente.

—Sei Himura ¿Que te trae aquí? Seguramente necesitan mi ayuda. —

Las cadenas que lo ataron desaparecieron. Tocó sus muñecas tratando de obtener más sensibilidad.

—¿No deseas vengarte?— cuestionó el shinigami extrañado

—No si me enfrentará a ti con ello—

Una leve sonrisa apareció en su rosto —Desde ese día me sentí culpable, el ver a todos superarlo rápidamente llenó mi existencia de amargura y resentimiento. Por fin hoy logré liberarte—

—Tu no eres así ¿Que te hicieron?— la curiosidad del Duque era agradable para Sei, trayendo consigo los viejos tiempos.

Nada de rencor contra el otro, dos amigos que se volvieron a encontrar después de años.

—Las reglas son más estrictas, ahora desean barrer con una parte de la humanidad. Dicen que son una amenaza al ser tan violentos, no quieren una sobrepoblación de hollow. Pero se que tienen miedo de que nazca otro Duque—

—Ambos renacieron entre esos humanos ¿No?— Su compañero asintió como respuesta —Devoraré las almas que pidas, no importa que sean, humano, shinigami o hollow— respondió para estirar un poco su cuerpo. Incluso su cabello creció hasta su cintura por el tiempo.

El dúo salió de las instalaciones subterráneas, la noche era su anfitrión.

—Por cierto Sei — mencionó Kazuhisa calmado —Lo que realmente te preocupa es la vida de tu amada humana y vengar todo el daño en estos años a ella ¿No?— el shinigami se tenso ante la deducción del hueco.

—Disculpa, no sabía si...— El castaño lo interrumpió

—Ese día tus ojos fueron los únicos que trataron de entenderme, ellos deseaban asesinarme. Me demostraste que mi lealtad no fue en vano— miraron al Goitei con sus patrullas nocturnas, el amarillo brillo un instante al pasar junto a una lámpara —Te ayudaré hasta las últimas consecuencias, pero antes platiquemos he meditado mucho desde ese día—

Quien no aprende de sus errores, esta condenado a repetirlos

Una joven de cabello blanco y ojos cafés corría con una enorme pila de papeles, sin desearlo chocó con otra persona y estos cayeron sin objeción.

—¡Disculpa! No te vi venir tan apresurada—

Ella miró al portador de esa voz tan calmada y se quedó embelesada por un instante ante ese color tan llamativo de ojos —No te preocupes, yo también estaba distraída— se excusó para comenzar a levantar el papeleo.

—Te ayudaré, por cierto mi nombre es Takuto Kazuhisa — comentó aquel hombre con una tenue sonrisa.

—Yuki Hitsugaya, un gusto—

Llegaron a las instalaciones de la décima división, algunas cosas eran diferentes a su última vez, pero nada novedoso.

—Papá, aquí están los papeles del tercero, quinto y octavo escuadrón—

Aquel shinigami miró de reojo y fruncio el seño—Yuki, faltan bastantes—

—Esos los trae Kazuhisa-kun— respondió la joven extrañando a su padre. Este vio a una figura entrar cargando todo lo demás, su rostro no era visible por la cantidad de hojas.

—Lamento la tardanza capitán Hitsugaya —

Su voz era conocida para el albino, pero no lograba reconocer a su portador.

—Gracias por ayudarme— comentó Yuki con una pequeña sonrisa.

El castaño hizo una reverencia.—No ha sido nada, además es bueno saber que Toshiro sigue vivo después de encerrarme—

Las palabras no fueron en vano, segundos fueron suficientes para que el aludido lograra reconocerlo.

—Ganze— susurró sorprendido. —Quien te liberó— agregó secante al colocarse a la defensiva

Una sonrisa altanera apareció en el príncipe, extrañando más a la joven—¿Se conocen? — cuestionó confundida.

De nuevo el hollow se adelantó a responder —Soy el príncipe de Hueco Mundo — declaró, ella retrocedió con miedo al recordar las historias contadas sobre él.

Takuto notó el temor de ambos, aunque en su interior reía.

¿Acaso él no podía cambiar?

—Sin embargo, mi objetivo no son ustedes. La venganza no combina con mis principios— comenzó a caminar hacia la puerta —Himura-sama evitará a toda costa su plan de "purificación". Y yo estaré bajo su mando, no interfieran o terminaré mi tarea. Por cierto vuestra hija tiene la belleza de su madre y tu presencia, mis cordiales saludos para Karin—

—Espera— pidió la menor de ellos. El Duque la miró, ese miedo desapareció en sus ojos —Yo... Estoy en contra de esto también — dijo al dar unos pasos hacia él.

—¡Yuki detente!—

—¡No padre! ¿Acaso no lo han estudiado? Siempre tratamos de mantenernos a salvo a costa de los demás. ¡Quiero ser diferente! Ya no deseo estar a su sombra —

Llegó a lado del hueco, quien colocó una mano en su hombro a modo de comprender y aceptarla.

Una garganta se abrió por cortesía de Ganze —La protegeré como muestra de interés a sus ideales. Tus decisiones determinarán si nos encontraremos como enemigos o aliados— con una seña le indicó a la shinigami que cruzara, ella obedeció —Aunque tal vez en mi lugar te encuentres con ella...—

Al cruzar la garganta fue cerrada, dejando molesto al capitán.

No dudó un segundo e inmediatamente fue a dar el aviso.

Una nueva guerra se desatará. ¿Cual será su precio esta ocasión?

Uff, por fin. Ahora ¡Vamos por el final verdadero!