Capitulo 2 - El ataque.
Inuyasha descansaba en la copa de uno de los arboles cercanos al pozo, cuando percibió la presencia de algunos monstruos, que se acercaban velozmente hacia la aldea, de inmediato se dirigió al lugar encontrándose con Miroku, Sango, Shippou y Kirara.
-¡Inuyasha! ¿Donde habías estado?- pregunto el zorrito preocupado desde el hombro del monje.
-kehh!, no molestes Enano...- exclamo el hanyou arrogantemente sacando su espada para cortar un grupo de demonios que salieron entre los arboles dispuestos a atacarlos.
-¿Kagome regreso a su casa?- pregunto Sango mientras luchaba con otros demonios junto a Kirara.
-si- respondió Inuyasha que cortaba un ogro en esos instantes.
-estos demonios son numerosos...- se quejaba Miroku mientras arrojaba unos pergaminos a un par de demonios que de inmediato se volvieron cenizas.
-...pero son débiles- finalizo Shippou que aun estaba sujeto a Miroku.
Ya habían terminado con los monstruos, cuando de la nada apareció una esfera de luz de donde emergió una anciana de largos cabellos con Vestimentas de sacerdotisa, pero de la cual emanaba una gran energía negativa.
-Donde está la mujer que puede percibir la presencia de los Fragmentos de la perla de Shikon -exclamo la anciana con voz aguda.
-Ese no es tu problema- Inuyasha escupió las palabras con rabia y no dudo en arrojarle el viento cortante a aquella anciana, quien disipo el ataque con uno de sus conjuros mientras que Inuyasha gruño impaciente.
-quien demonios eres?-
-Soy la gran sacerdotisa Akashi y busco a la mujer que ve los fragmentos para devorarla y obtener sus poderes - dijo la sacerdotisa maligna soltando una cruel carcajada.
-Cállate maldita- grito Inuyasha lanzándose atacar a aquella amenaza.
-ten cuidado Inuyasha…- se escucho la advertencia del monje que ahora batallaba junto a Sango contra los últimos demonios.
- es una sacerdotisa mala...y mucho más fuerte que Tsubaki...- Miroku tenía un mal presentimiento con respecto hacia esa bruja, ya que su energía maligna era enorme.
Inuyasha continuaba tratando de cortar a la sacerdotisa, sin conseguir acercársele ya que la sacerdotisa se encontraba resguardada por un campo de energía que absorbía sus fuerzas, el Hanyou tenía que buscar pronto una manera de derrotar a aquel ser, aprovechando que la bruja había desvanecido el campo para atacarlo con una honda de energía, uso el Bakuriuja. Logrando devolverle el ataque a su enemiga pero fue envuelto por una gran luz blanca y brillante que produjo la anciana, que antes de volverse polvo dijo entre gruñidos de rabia -Te maldigo Hibrido, mis últimas fuerzas las deposite en un hechizo para sellar tu energía demoniaca- y la luz se desvaneció arrojando contra un árbol cercano a un Inuyasha de cabello negro.
De Inmediato sus compañeros se acercaron a él preocupados notando que tenía algunos cortes.
-Inuyasha, que es eso que tienes en del brazo? -pregunto extrañado Shippou, todos dirigieron la mirada a la muñeca de Inuyasha, que aun se mantenía sentado en el suelo desorientado. En su muñeca había una Pulsera de cuentas negras con una pequeña perla roja.
-¿Qué demonios?-exclamo enojado Inuyasha que de inmediato intento quitarse aquel objeto, recibiendo una fuerte descarga, que sacudió su cuerpo produciéndole un dolor insoportable con cada tirón que daba a la pulsera.
-Esa maldita me arrojo un hechizo...-logro decir Inuyasha en un gruñido
-Así es, Inuyasha, esa pulsera a sellado tus poderes...-afirmo Miroku mirándolo Con seriedad.
-¿Y ahora qué hacemos?-preguntaron Sango y Shippou al unisonó sin ocultar su preocupación.
-pues...Inuyasha serás humano por un tiempo indefinido hasta que te quites la pulsera, ese tipo de hechizos es muy fuerte - explico el monje.
-¡Que! Debe alguna manera de quitarme esta cosa, no puedo quedarme así-exclamo un Inuyasha colerico.
-Estos hechizos pueden ser desechos por otra sacerdotisa...-entre los árboles se escucho la voz conocida de la anciana Kaede que había llegado ya que también había percibido la energía negativa.
-entonces hágalo -exclamo enojado Inuyasha a la anciana que movió la cabeza hacia los lados, en un gesto reprobatorio de la actitud de Inuyasha, ese hombre nunca cambiaria.
-No puedo…- dijo Kaede calmadamente...-pero Kagome si es capaz-revelo la anciana haciendo tranquilizar a los demás que suspiraron aliviados, Kaede continuo explicándoles
-pero tendrás que ser paciente ya que Kagome aun No domina sus poderes de sacerdotisa.
Ante la explicación Inuyasha se levanto y se dirigió al pozo no sin antes decir
- vendremos en un par de días-
-¿pero Inuyasha y tus heridas?- pregunto la exterminadora.
-estoy bien- dijo Inuyasha para alejarse del lugar Con rapidez, tanto como se lo permitía su cuerpo ahora más débil, más humano.
Continuara...
Hola! espero que les halla gustado si fue asi dejenme un review por fis !besos...
