Capitulo 3 – Siendo paciente.
Kagome despertó poco tiempo después del anochecer, se dio un largo baño y luego bajo a la cocina para comer algo, noto que había comenzado a llover y solo se oía la lluvia caer afuera, del resto todo estaba en silencio y se sintió completamente sola, tal vez debía haberse quedado en el sengoku jidai, con un suspiro de desilusión decidió Calentar Algo de agua para comer ramen instantáneo y se sentó en una silla a esperar. De inmediato vino la imagen de Inuyasha y sus amigos a su mente.
-Que estarán haciendo?- susurro en voz alta para sí misma volviéndose a escapar de sus labios un suspiro. Estaba aburrida, habían suspendido las clases en la escuela por daños ocasionados por la lluvia. Kagome Pensó que el clima en su época seria igual al del Sengoku pero se había equivocado, la chica lentamente comió su cena inmersa en sus pensamientos, pero casi cae de la silla al escuchar un fuerte relámpago y después de recuperarse del susto se sintió tonta y más sola que nunca.
-Toc, Toc, toc ... -
Kagome dio un respingo asustada al escuchar varios golpes a la puerta y se pregunto quién era y que hacia bajo esa torrencial lluvia extrañada sin ninguna intensión de abrir, algo que había aprendido era a desconfiar y más aun al encontrarse sola en casa.
-Kagome!- la chica suspiro aliviada al escuchar esa voz tan conocida y se dirigió abrir la puerta velozmente.
-¡Inuyasha! ¿Pero que te paso?- el rostro de Kagome paso de la sorpresa a la preocupación instantáneamente, al percatarse de las heridas de Inuyasha que en esos instantes estaba en su forma humana.
El entro a la casa sacudiendo sus ropas, que estaban totalmente empapadas y sucias por la reciente pelea.
-te vas a enfermar- exclamo Kagome que de inmediato lo llevo al Baño y abrió el grifo para llenar la bañera con agua tibia; ante la mirada confusa de Inuyasha que observaba a la chica correr de un lado a otro buscando extraños objetos.
Inuyasha solo comenzó a quitar sus ropas sucias y rasgadas, y de inmediato el cansancio lo Invadió.
La chica se detuvo al observar a Inuyasha quitarse su haori, por su mente paso la idea de ayudarlo a bañarse y curar los cortes que tenia, pero inmediatamente sus mejillas se tiñeron de rojo ante la idea ya que esa situación era increíblemente intima.
-¿quieres que te ayude?- se atrevió a preguntar Kagome titubeante.
-si, Kagome- respondió Inuyasha con voz cansada y un leve sonrojo en sus mejillas.
- m-me volteare para que entres en La bañera-logro decir la pelinegra torpemente y se volteo ansiosa y avergonzada ante el camino que estaban tomando sus pensamientos, ¿es que acaso el monje Miroku la había influenciado para que se convirtiera en una pervertida?. Inuyasha y ella estaban completamente solos en casa y podría ocurrir cualquier cosa sin que hubiera alguna interrupción, Kagome se cubrió el rostro con las manos nerviosa.
-Kagome...- la. Chica se volteo al escuchar a Inuyasha llamarla y se sintió culpable, por el camino que tomaban sus pensamientos, Inuyasha lucia agotado y adolorido. El ya había entrado a la bañera y lo único visible era su torso que tenía algunas magulladuras y cortes, debía preguntarle a el chico que había ocurrido en el sengoku y más importante aun ¿Qué significaba esa pulsera que tenía en su muñeca?, Kagome se coloco tras de él y comenzó a lavar las heridas que tenía el pelinegro en la espalda, para luego ir deslizando sus manos hacia su pecho atendiendo con Igual cuidado sus otras heridas, Inuyasha estaba maravillado ante la agradable sensación de sentir las Manos de la chica recorrer su piel con delicadeza y especial cuidado para no lastimarlo. Kagome siempre pensaba en su Bienestar, ella había sido la única en preocuparse por el después de su madre, Inuyasha había cerrado sus ojos concentrándose en el cálido contacto de la miko del futuro, incluso había disminuido un poco el escozor de sus Heridas.
-Inuyasha, ¿qué ocurrió?- la suave voz de la chica lo hizo salir de sus pensamientos y recordar a la maldita bruja que lo había maldecido e impulsivamente golpeo el agua con rabia, Salpicando a Kagome que le arrojo una de sus típicas miradas tenebrosas al chico, que se asusto, temiendo que pronunciara "osuwari" y lo sentara aun estando herido,pero ella solo negó con la cabeza y continuo haciendo su tarea, y relajándose Inuyasha comenzó a relatar que había ocurrido del otro lado del pozo.
Kagome preocupada dirigió su mano al brazo de Inuyasha, para tocar la pulsera pero retrocedió de inmediato al sentir una descarga recorrer su mano, la pulsera estaba protegida por un campo, observo la Chica mientras frotaba el lugar donde había recibido el daño.
Inuyasha al ver eso dejo escapar un suspiro resignado para luego hundirse en el agua hasta la nariz.
-tiene que haber alguna forma de desvanecer el hechizo…- dijo ella con una risa nerviosa -buscare entre los pergaminos y libros de mi abuelo...- exclamo dándose ánimos la pelinegra para además tranquilizar a Inuyasha que la miraba con el seño fruncido desde la bañera.
-iré a buscarte algo de ropa - exclamo la chica Tomando las dañadas ropas de Inuyasha del suelo.
El chico salió de la bañera para luego comenzar a secar su cuerpo con lentitud y en ese instante entro Kagome; que de inmediato se sonrojo al ver al hombre del que estaba perdidamente enamorada totalmente desnudo, este le daba la espalda y Pudo apreciar Sus bien formadas piernas y muslos, Su largo cabello negro aun húmedo se pegaba a su piel cubriendo Su trasero. El corazón de la chica latía con rapidez, no era la primera vez que veía al hayo de esa forma, en el pasado lo había visto un par de veces desnudo, pero en ese entonces no se detuvo en observarlo con detenimiento; si no que una vez lo golpeo y la otra se cubrió el rostro avergonzado. Inuyasha en su forma humana era increíblemente apuesto. Inuyasha noto la presencia de la chica tras de el, y estuvo a punto de voltearse cuando de repente ella escondió su rostro entre la ropa que traía en las manos que aun no tenía el valor para ver aquella parte de la anatomía del chico.
-¡Inuyasha!...-susurro ella terriblemente avergonzada.
-¿Que pasa?- soltó este impaciente por la actitud de ella
-estas desnudo...-dijo en un susurro ella.
-y...?- pregunto sin entender Inuyasha -…no es la primera vez que me vez así...-le recordó Mirándola con el seño fruncido mientras continuaba secando su cabello, el no había notado lo turbada que estaba la chica y pues el no poseía sentido de la vergüenza Ni siendo humano.
-cúbrete…-logro decir La pelinegra Con firmeza pero aun apenada sin dejar de cubrirse el rostro.
-kehh- exclamo Inuyasha con desdén, no sabía que le ocurría a Kagome, actuaba de manera extraña y amarro la tela a su cintura cruzándose de brazos. -ya lo hice-
-ten- Kagome le Extendió un hakama gris algo corto, junto a un kosode Blanco, a el Chico.
-te quedara algo corto ya que es de Mi abuelo pero te cubrirá bien-explico ella saliendo rápidamente del Lugar.
Continuara
Gracias por leer y por sus comentarios serena tsukino chiba y Tsukimi
