Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, del resto la historia es completamente mía.

Advierto que los personajes van a ser un poco diferentes que los que aparecen en el libro.


Capítulo 22: Muerte

Mi vista empezaba a volverse borrosa, hasta que me distrajo un choque de rocas en el aire. Ya no tenía a Zafrina encima de mí, pero si estaba Jane ayudándome a levantarme del suelo, ella me vio horrorizada.

—¿Qué te hizo esa perra?

—Eso no importa. —miré hacia donde ocurría el choque de rocas.

A mi vista era demasiado rápido lo que sucedía, pero supuse que mi creador peleaba con Zafrina. Luego miré hacia donde estaba Edouard y estaba haciendo atendido por Alec, Edouard todavía sostenía a su hermana en sus brazos, mi pareja miraba con desconfianza a Alec.

—Edouard déjame ayudarte. —dijo Alec, mi pareja me miró asustado y a la vez con odio. Alec vio esto y habló con Edouard para ayudarlo. — Prometo alejarte de ella. —el escuchar esto de Alec me dolió, pero sabía que esa no era la intención de mi amigo.

Jane me alejó de la zona de pelea, mientras que Jasper se acercó a Edouard para calmarlo y hacerlo soltar de su ya hermana muerta. De repente escuché el grito de Zafrina.

—¡Alice! —en eso entró a la casa una chica de piel blanca, cabello negro ondulado y largo, parecía griega. Ella tenía una belleza deslumbrante y extraña. Sus ojos se encontraban completamente negros debido a la dominación.

La vampira, Alice, empezó a mover sus manos de una forma extraña, me fijé que estaba intentando separar a Stefan de Zafrina. Con toda la fuerza que tenía y junto con Rosalie, corrimos hacia la vampira pero esta nos lanzó por los aires, chocando contra las paredes.

—¡Jasper! —Escuché a Jane llamar a mi hermano —¡Duérmela!

—¡NO! —gritó mi hermano. Iba a lanzarme hacia el por su estúpida respuesta, pero me fijé en mi mente porqué.

Había encontrado a su pareja…

Corrí hasta mi hermano y agarré su rostro con ambas manos.

—No le harás daño. Duérmela. —y él negaba con la cabeza asustado. Rosalie empezó a cantar, pero no le hacía efecto a la vampira. Luego escuché el grito de furia de mi creador.

—¡¿CREES QUE ME VAS A DOMINAR A MÍ?! ¡¿AL HIJO DE UN DIOS?! —vi que mi creador estaba agarrando por el cuello a Zafrina, elevándola contrala pared.

¿Hijo de un Dios?

En eso Zafrina vuelve a reír, burlándose de algo. Vi sus ojos cambiando de color.

—A ti no querido. —al momento en que me miró todo se volvió negro.

Me sentía que flotaba y un río me llevaba hacia algún lugar. Hasta que, ya lo que veía dejaba de ser negro, sino era de color y distorsionado…

Ahora me encontraba en contra de la pared, sostenida por el cuello por Stefan y a la vez me sentía en acostada en el suelo. Zafrina estaba intercambiando cuerpos… no la iba a dejar…

Como pude, luché en mi cabeza para no dejarla entrar. Traté de bloquear todo de mi cabeza, pensamientos, sentimientos, sensaciones… todo lo que fuera mío.

Poco a poco empecé a sentir aquellos mismos dolores de antes… en esa distorsión me vi a mi misma revolcándome en el suelo y yo vi el cuerpo de Zafrina teniendo convulsiones. En medio de dolores se me ocurrió una idea y como pude encontré mi voz…

—¡MATALA STEFAN! —mi voz se escuchó distorsionada.

—¡Morirás! —gruñó mi creador, pero no le presté atención a su critica.

Luego escuché mi voz gritándole a alguien, no era mi grito, era el de Zafrina.

—¡ALICE MATALA!

—¡STEFAN! —grité nuevamente. —¡HAZLO…!—lancé un grito agónico. —¡RAPIDOOOOO….!—vi como la vampira Alice se acercaba a mi, pero Jane se lanzó hacia ella, impidiendo su acercamiento.

Vi y sentí, como mi creador presionaba con mucha fuerza el cuello de Zafrina. Ya empezaba a tener dominio de mi cuerpo poco a poco, pero Zafrina no… estaba a punto de entrar a un punto de que no volvería a su cuerpo.

—¡Destrúyela Stefan! —insistí débilmente.

Veía como mi creador despedazaba por completo a Zafrina, Rosalie le lanzó unos fósforos y Stefan rápidamente empezó a quemar su cuerpo. Ya no sentía a Zafrina dentro de mí y en ninguna parte. Ya estaba muerta.

Me sentía tan débil que no podía moverme o articular algo, vi como Stefan se acercó a mí y me cargó estilo novia. Escuché como entraba Alec acelerado junto con un catatónico Edouard.

—Llamaron a la policía. —dijo Alec asustado. —También vienen cazadores hacia acá, se enteraron de lo sucedido.

—Tenemos que borrarle la memoria al chico. No puede saber nada de nosotros y más por el expediente que encontramos. —escuché a mi creador.

No.

No lo permitiré.

¡NO LO PERMITIRÉ!

—No. —dije débilmente. Stefan me miró con el ceño fruncido.

—Hija tienes que olvidarte de Edouard por un tiempo. Hasta que sea mayor.

—¡No! —dije con más fuerza.

—Edouard tiene familia de cazadores y tú no puedes transformarlo todavía. —me dijo Stefan. —Hay cazadores viniendo en camino, no nos conviene convertirlo ahora. Tenemos que borrarle la memoria y hacer que no nos vio, ni nos conoció. —negué con la cabeza, suplicándole que no hiciera eso. —Solo espera entre siete y diez años, te prometo que te daré la libertad de estar con él. Lo acabo de ver, cree en mí. —mi creador me suplicaba y en sus ojos se notaba que era verdad. Lo que hice fue empezar a llorar, aceptando lo que me decía. —Rosalie… bórrale la memoria, que no recuerde a nadie de su familia, incluyendo a los que mató Zafrina y a nosotros.

—No. —conteste.

—¿Quieres hacerlo tú? —me preguntó y asentí.

Mi creador me llevó hacia donde estaba Edouard y me bajó de sus brazos; mi pareja estaba sentado en el suelo, viendo todo el lugar en un estado catatónico. Me acerqué más a él débilmente, me coloqué de rodillas.

—Edouard. —al llamarlo su vista giró hacia mí.

Su mirada era de completo estado de shock. Obviamente estaba influenciado por el poder de Jasper… pero mi hermano estaba con su pareja recién encontrada, por lo tanto esto era real.

—¿Porqué mataste a mi familia? —preguntó.

—No fui yo. —respondí resistiendo las ganas de llorar. —Puedo hacerte olvidar todo lo que viste y a mí. —negó y bajó la mirada.

—No se si creer lo que dices.

—Lo puedo hacer, soy alguien muy especial. —le insistí. Él volvió a mirarme.

—Borra todo, quiero olvidar todo, incluyéndote. —esta respuesta fue una apuñalada.

Su respuesta dolió más que todo lo que sufrí hace unos momentos, si él hubiera sabido sobre lo que era, tal vez… no, me odiaría de igual manera. Como pude controlé mis emociones, echándolas a un lado para poder dominarlo y borrarle la memoria. Cogí su rostro con ambas manos y empecé a dominarlo.

—Edouard Masen. —sus ojos no tenían emoción, ya estaba bajo mi dominación. —Eres alguien muy especial para mí, nunca te voy a olvidar… te extrañaré con mucho dolor…—tragué seco y continúe, recordando lo que me acaba de decir Stefan. —Pero lo bueno es que nos encontraremos dentro de unos años. —hice una pequeña sonrisa sin perder la concentración. —Pero tú no nos vas a extrañar y no esperaras por nosotros. Te quedaras aquí hasta que venga la policía y te rescate, comenzaras una nueva vida, harás amigos. Te olvidaras que nos conociste, a Alec, Jane, Rosalie, Jasper, Stefan y especialmente a mí. No sabes quién es tu familia, la olvidaras de igual manera, solo sabes tu nombre ¿entendiste?

—Si. —respondió sin emoción.

—Saldrás con chicas y tendrás tu primera experiencia sexual con la que te agrade, —sentía mis lagrimas a punto de salir pero las controlé. —si es posible enamórate, esa chica que encuentres será muy afortunada de tenerte y será tu primer amor, no yo. Yo me voy, cuando te diga que cierres los ojos cuenta hasta diez y ya no estaré más aquí. Luego de eso espera a que venga alguien a buscarte y dirás que no sabes que pasó ¿de acuerdo?

—Si. —volvió a responder sin emoción.

—Está bien. Ahora cierra tus ojos. —vi como sus parpados se cerraban y empezó a contar en voz baja.

—Uno, dos, tres…—me levanté y me acerqué a su oído.

—Adiós Edouard, te amo. —olisquee su cabello y me levanté de donde estaba.

Caminé lentamente hacia la salida de la casa, pero escuché muchos latidos de corazón afuera, así que busqué una salida por las ventanas para salir. Sentí que mis conocidos me seguían, pero no les presté atención. No tenía fuerzas para hacer acrobacias para salir por una ventana, así que sin pedirlo Stefan me cargó y los seis salimos de ese lugar.

No sabía a donde nos dirigíamos y no me interesaba, sentía que estaba muriendo mientras más me alejaba de aquella casa. Me di cuenta que estábamos llegando a montañas y bosques, aún no sabía si habíamos salido del país o no. Stefan me dejó en el suelo, recostada a un tronco, y los cuatro vampiros más mi amigo Dhampyr empezaron hablar de algo, sobre un plan para desaparecer de los cazadores.

Me dolía el cuerpo, quería estar con mi pareja pero no podía…

Arruiné todo… miré mis manos y tenía manchas de sangre. Intenté limpiar mis manos con mi ropa pero era imposible, la tela estaba igual manchada de sangre, miré a mi alrededor y no me había dado cuenta que la vampira Alice la habían traído, si no supiera que es vampira pensaría que es un cadáver, pero está inconsciente, supongo que era por lo mismo que me había pasado.

Miré al cielo y estaba estrellado… quisiera estar con él…

—¿Isabella? —escuché la voz de Stefan, pero no giré a verlo.

Empecé a llorar de dolor… todo esto era mi culpa…

Me levanté del suelo y miré al fondo del bosque… quería correr hasta que mi cuerpo se desvaneciera en el aire.

—¡BELLA! —escuché nuevamente a Stefan.

Sin darme cuenta empecé a correr a la máxima velocidad que mi cuerpo me permitía. No sé a donde mis piernas me llevaban, pero me dejaba guiar por ellas.

Un muro de roca me hizo parar mi carrera, yo sabía quien era.

—¡SUELTAME STEFAN! ¡TODO ESTO ES MI CULPA! —mi creador lo que hacía era abrazarme.

—Cálmate Isabella. —me ordenó, pero apenas le presté atención.

—Déjame ser libre. —le pedí.

—Cálmate Bella. —volvió a ordenarme pero sin éxito. La respiración de Stefan se volvió más agitada. —¡Rosalie canta! —mi hermana empezó a cantar pero sus poderes no hacían efecto en mí. —Mierda…—susurró Stefan. Cogió mi rostro con sus manos y me miró a los ojos. —No te atrevas a colapsar Bella. —me ordenó. —Respira conmigo. —no le presté atención y mi reacción fue darle golpes a su pecho para que me soltara.

Poco a poco sentí que todo iba más lento de lo normal, como cuando regresaba el tiempo. Los ojos de Stefan se veían aterrorizados, el era el único que seguía en el mismo tiempo que yo.

—No te vayas. —no entendí lo que decía.

Sentía que mi cuerpo ligero, me agradaba la sensación. Esto mismo que sentía me estaba sirviendo como analgésico, tanto para mis memorias, como para mi cuerpo. Este misterioso analgésico hacía que mis memorias se vieran como una película muy antigua, en blanco y negro, y borrosas.

No me importaba nada, nada…

—¡BELLAAAAAAAA! —fue lo ultimo que escuché de mi creador.


¡Hola mis queridas lectoras!

¿Qué habrá pasado? *Se hace la sorprendida* Espero que no se haya muerto la pobre Bella.

Este fue una de mis primeras escenas cuando creé esta historia, solo le agregué ciertas cositas para que concordara con los capítulos.

En Wattpad ya lo actualicé (con los personajes originales) y en el proximo capítulo voy a subir a mi blog una foto de Alice.

Comenten chicas, haganme saber en la votación que está en mi perfil si quieren ver el punto de vista de Edouard.

¡Nos vemos!