Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, del resto la historia es completamente mía.
Advierto que los personajes van a ser un poco diferentes que los que aparecen en el libro.
Capítulo 23: Renacimiento
Tenía la misma sensación cuando había entrado por primera vez en letargo, confundida y sin tener noción del tiempo.
Esta vez había una diferencia…
Mis memorias nuevamente estaban desordenadas, pero cada vez que veía algún recuerdo se veía como una película vieja y mal grabada, algunos tenían sonidos y otros no, y estos se desvanecían poco a poco de mi mente, como si quisiera olvidarlos por completo; intentaba una y otra vez volver a recordarlos pero era casi imposible, se veían muy borrosos y sin sentido. Quería controlar los recuerdos que veía, pero no podía… ellos venían a mi y no podía parar el que se fueran al olvido mis memorias.
La otra diferencia era que mis sentidos, cada uno de ellos estaban nulos, inservibles… no sabía quién estaba a mi lado y esto lo hacía más terrorífico aún…
¿Estaba viva? No lo sé…
¿Estaba muerta? No lo sé…
¿Estoy en letargo? No lo sé…
Lo ultimo que recuerdo es Stefan cogiendo mi rostro con sus manos y él gritando mi nombre.
Todavía no podía moverme, sentir, oler y ver… no tenía fuerzas para hacerlo…
Edouard…
Cuando pude recobrar algo de mí, sentía que cada cierto tiempo flotaba hacia algún lugar y alguna parte de mi cuerpo paraba en algún lugar duro. Esto no duraba mucho ya que sentía cerca de mí una sensación familiar que me sostenía.
No sé que era esta sensación, pero "eso" no se separaba de mí para nada…
Todo esto era muy extraño…
Escuché jadeos de sorpresa, gruñidos y susurros de personas… No sabía porque eran, pero sospechaba que era por mí. Sentí como me sostenían y a la vez flotaba hacia algún lugar especifico… cuando acabo eso me deposito en lo que parecía en algo duro.
—Despierta hija mía. —escuché una voz gruesa de hace unos momentos, su tono demostraba tristeza.
Nuevamente mi oído se activo y escuché la voz de una chica, leía algo en voz alta pero no supe que era, no entendía que decía, en el sentido del tema que estaba hablando, solo pude captar cosas como "lo que debería hacer una chica de sociedad", "conseguirse un marido de una posición aceptable" y "la reputación que uno consigue ante la sociedad". En eso escuché un pequeño golpeteo, como si cerrara un libro.
—Tú debes de saber mejor que yo como fue esa época y las anteriores. —escuché una voz femenina. —No sé como sobreviviste en la Edad Media, ya me dirás cuando despiertes.
Un suspiro.
—Ya odio que Alec me trate como si estuviéramos en esos tiempos, sin ofender Bells. —volví a escuchar esta misma voz femenina. —Cambiando el tema, que moda tan horrible hay ahora, si estuvieras despierta te horrorizarías al ver pantalones por la cadera y que se exhiban las tangas o hilos dentales… —suspiró de frustración. —ya ni sé como se llaman esas cosas.
Así que me llamo Bells…
Lo sentía cerca…
Una sensación de lo más maravillosa del mundo… era como si pudiera sentir el sol nuevamente…
En mi interior sentía que era algo de mucho valor… algo parte de mí… como una extremidad…
Aquella sensación estaba más cerca aún… sentía que él me ayudaría a despertar de esta oscuridad…
Se está yendo ahora…
¿Por qué se está yendo?
Sentía que aquella sensación se iba de mí… se alejaba más y más…
No te alejes por favor…
¡NOOOOOO!
—¿Cuándo crees que despertará? —escuché otra voz femenina. Esta era más cantarina.
—No lo sé. —respondió una voz masculina, un adolescente.
—Quisiera cantarle un poco. —habló la voz cantarina.
—No deberías, no sabemos que reacción pueda tener si le cantas. —advirtió el adolescente.
—No creo que le haga daño Alec, no tengo malas intenciones contra ella. Annie es mi hermana, ella me ha cuidado mejor que nadie y sé que ella está sufriendo…
—Eso no lo sabemos Rosalie. —interrumpió el adolescente.
—Le cantaré igual. —respondió firme la voz cantarina. Rosalie.
Ella empezó a cantar lo que parecía una canción de cuna que no supe identificar, era tan relajante la canción que hizo que Morfeo me absorbiera…
—Jasper, debo ir al Vaticano a encontrar ese humano. Necesito atraerlo y que vea Isabella, ella está sufriendo por él y yo sé que ella despertará cuando estén juntos. —escuché una voz femenina. La mujer tenía un tono de voz distinto que al resto, la producción de sus palabras era extraño.
—Te puede suceder algo malo allá y más cuando todos los cazadores estarán allá. —escuché una voz masculina. Esta era gruesa, pero distinta a los otros hombres, su voz llamaba mucho la atención.
—Tengo más de dos mil años, unos años de diferencia con Stefan, tengo mucha experiencia Jasper, no me sucederá nada. —dijo la mujer intentando calmar al tal "Jasper".
—No me importa que tengas más de dos, tres o un billón de años. No quiero que vayas para ese lugar. —Jasper tenía un tono preocupado.
—Tengo que hacerlo Jasper, él es mi hijo, no quiero que se vuelva cazador. —escuché un jadeo por sorpresa por parte del hombre.
—Alice… no hablas en serio.
—Es mi hijo, lo será en un futuro.
¿Quién será?
Escuché voces, susurros… estaba acostada boca arriba, estaba en algo duro… estaba en un lugar muy oscuro. No podía ver nada… estaba asustada…
De golpe siento algunos golpes y un movimiento… mi cuerpo se movía con ese movimiento…
Ahora me encontraba bajo una luz blanca que me cegaba la vista, sintiendo alguien a mi lado. Un latido… el sonido de aquel liquido moviéndose como si fuera un rio…
—¡Mierda Bella! —escuché una voz y pasos hacia donde estaba, no tenía fuerzas para moverme. —¿Dónde estabas? Desapareciste. —un corazón palpitando ¿era un humano? La luz no me dejaba ver. Este ser, se alejó de mí rápidamente y empezó a llamar un nombre. —¡STEFAN! ¡ISABELLA DESPERTÓ! —inmediatamente sentí otra presencia, un hombre apareció frente de mí, se giró hacia otro lado, dirigiéndose a alguien.
—Alec vete de aquí por prevención. No aparezcas por aquí los próximos tres días. —su rostro volvió a girarse a mí, pero aún así no veía su rostro. —¿Cómo te encuentras? ¿Estás bien?
¡Apaguen esa luz!
Sentí como él hombre me cargaba a otro lado, cumpliendo mi pensamiento; no duró mucho en llevarme hasta una habitación y acostarme en una cama, ahí si pude detallar al hombre. Él tenía la piel pálida como la mía, cabello negro, al igual que su barba y bigote que se unían, ojos muy azules, parecía un azul puro o azul rey, muy extraño. Estos rasgos que tenía lo hacían ver atractivo y exótico.
—Isabella ¿Estás bien? —preguntó el hombre.
—¿Me llamo así? —le pregunté.
—Si… —mi creador me miró confundido. —¿Qué es lo que recuerdas? —preguntó. Cerré mis ojos, tratando de recordar algo, aparte de despertar.
Todo era muy confuso…
—No lo sé…—respondí nerviosa.
—…Maldición. —escuché en su voz desesperación y luego un triste suspiro, por ultimo me miró. —Yo soy tu creador y tú eres una vampira…—lo interrumpí porque sabía la charla que me iba a dar.
—Yo sé lo que soy—le admití. —. Lo que me cuesta es recordar. —bajé mi mirada y cerré mis ojos frustrada.
—Necesito que me digas que es lo que recuerdas. —lo miré fijamente a los ojos. Aquellos extraños pozos azules me miraban preocupados.
—Lo que sé es que al despertar fue en aquel lugar. —le admití, para luego ofrecerle mi mano, yo sabía que él podía ver mis recuerdos. Este la cogió y vi como sus ojos pasaron de un azul intenso a un azul eléctrico, sus ojos miraban a la nada. Luego de unos minutos, el iris de sus ojos volvió a su color normal y soltó mi mano.
—Tienes tus recuerdos suprimidos, en el término humano es que tienes amnesia—me explicó. —, pronto recuperaras esas memorias, yo te ayudaré—dijo con esperanza. —. Para empezar, yo me llamo Stefanos Aurelius, puedes llamarme Stefan —dijo presentándose. — como sabrás soy tu creador y tú eres mi primogénita. Antes de continuar explicándote, necesitas comer. — Apenas él dijo esto, recordé aquel liquido que escuché hace unos momentos, ahora me sentía con muchísima sed. Mi creador se levantó de la cama y se fue de la habitación, al minuto siguiente regresó con tres bolsas de sangre. Apenas me las entregó empecé a beber de aquel líquido que necesitaba tanto. Al terminar las tres bolsas todavía tenía hambre, pero no me sentía débil como cuando desperté.
—Ya te ves un poco más fuerte, pero sé que necesitas más comida. —Stefan se levantó de la cama, cosa que no me había dado cuenta que estaba sentado a mi lado. —Vamos a cazar —me dijo mientras me hacía señas para que me levantara. —¿Te acuerdas como es? —asentí. —Muy bien, sígueme.
Me levanté con cuidado de la cama, me sentía entumecida como si estuviera mucho tiempo sin moverme, empecé a caminar con Stefan.
—¿Qué día es hoy? —pregunté.
—Hoy es 3 de Marzo del 2013. Estuviste en letargo por trece años. —apenas me dijo esto solté de golpe el aire que había inhalado.
¿Trece años?
Stefan no le prestó mucha atención a mi sorpresa, y continuó.
—Mientras estabas en letargo cada cierto tiempo desaparecías, teletransportandote a otro lugar u otro tiempo. La mayoría de las veces tuve que buscarte cuando desaparecías —me sentía mal por esto, que por mi misterioso acto de letargo, mi creador me había tenido que buscar. —, no te sientas mal porque te haya rescatado. Si no te salvaba podías morir y no puedo perderte. —esto me hizo sentir un calor en mi interior y si fuera humana, tal vez me sonrojaría por su comentario.
Vi a mí alrededor y observé que estábamos en lo que parecía un lugar bajo tierra, podía escuchar el leve sonido del agua golpear contra algo y el olor del mar.
¿Dónde estamos?
—En Anzio, Italia. —¿Italia? Rápidamente Stefan respondió a mi pregunta mental. —Estamos en la guarida de la raza de Alice. —¿Alice? —Ella pertenece a nuestro aquelarre. —respondiendo a mi pregunta mental. — Su raza es igual de antigua que los Temporis y conozco al regente del lugar desde hace muchos años. Se llaman Mágoi. —lo que hice fue asentir.
Ambos entramos a un ascensor y Stefan marcó el piso "PA", haciendo que se cerraran las puertas del elevador. El camino hasta el piso marcado fue silencioso. Durante ese tiempo cerré mis ojos e intenté recordar algo durante mi letargo.
…Sentía la presencia de ese humano… de ese tambor y flujo carmesí que me llamaba… toda su presencia me llamaba…
…Sus latidos me decían un mensaje… un soplido de sorpresa seguido por unos cambiantes ritmos de su corazón… sabía quién era yo y estaba asustado…
—Edouard, sé que la conoces y yo te puedo ayudar. —escuché la voz de alguien. Un hombre vampiro.
Escuché movimientos dudosos por parte del humano.
—Escúchame, todas las dudas que tengas sobre ella te las puedo aclarar. —dijo el vampiro de forma persuasiva. —Pero no la mates, no te conviene.
—¿Dime por qué no? —habló el humano llamado Edouard.
—Porque morirás si lo haces…
Abrí los ojos y miré a mi creador.
—Stefan ¿Qué sucedió mientras estaba inconsciente? ¿Sucedió algo grave verdad? —pregunté preocupada. Él se giró hacia mí y posó sus manos en mis hombros, seguido de un suspiro.
—No es el momento de decirte. Pero lo que te puedo decir es que estamos aquí porque los cazadores nos andan buscando. —respondió. Sentía que algo iba mal.
Al abrirse las puertas observé que nos encontrábamos en una larga sala, estaba lleno de pilares griegos gigantescos, lleno de cuadros, floreros y a cada cierta distancia puertas de madera oscura. A mitad de pasillo subimos por unas escaleras metálicas en forma de espiral, llegando a un estrecho pasillo y a los pocos metros de distancia había otra puerta. Al atravesarla, nos encontramos en un pequeño cuarto de dos por dos metros, las paredes eran de roca y en la pared enfrente de mi solo estaba el cuadro de una mujer.
Era una mujer muy pálida, de cabello negro recogido en un moño, la mujer llevaba un vestido de la época medieval de color rojo carmesí. Los ojos de la mujer eran de color marrón rojizo similar al caramelo, a pesar de ser un simple cuadro su mirada intimidaba, como si al mirarla fijamente a los ojos te desnudara. Stefan se le quedó mirando a la mujer y sorprendentemente esta parpadeó.
—Athenedora, déjame salir. Vamos a cazar. —escuché a Stefan hablar en otro idioma. Vi como la mujer movía los ojos hacia mi dirección. —Ella es mi primogénita.
—Debería saberlo Aro ¿no crees? —respondió la mujer del cuadro de la misma manera. Miré a mi creador y tenía el ceño fruncido.
Por alguna razón extraña, supe que idioma hablaban. Era griego.
¿Yo sé el idioma griego?
—Él no debería saber nada. —respondió molesto hacia la mujer del cuadro.
—Le entristece que su primogénito no le hable…—la mujer fue interrumpida por Stefan.
—No quiero saber nada de él. Creo que él estaría más que satisfecho que de en vez en cuando vaya a la Isla de Chronos. No quiero seguir hablando más de esto. —vi que la mirada de Stefan demostraba que estaba enfurecido y sus ojos ya no eran como unos zafiros, eran más azul eléctrico.
La mujer del cuadro miró con mala cara a mi creador y luego cerró sus ojos. Al segundo siguiente la pared desapareció, dejando al descubierto unas escaleras de piedra hacia un piso superior. En el momento en que iba hacerle una pregunta Stefan habló.
—Esa mujer es la primogénita de la raza Mágoi, el cuadro está encantado para ver quién entra, quién sale y sus intenciones. —respondió. —Todas sus memorias y personalidad están en varios de los cuadros de la casa, ella está en letargo en estos momentos. El cuadro te lee el alma, por eso su mirada te resultó tan intimidante, que te sintieras desnuda delante de ella. —terminó de contarme y yo asentí.
Cuando terminamos de subir las escaleras, vi que estábamos en una cueva, al fondo de ella se veía el mar. Al salir nos encontrábamos directamente con el mar, el agua chocaba entre las rocas salpicándonos un poco el agua salada, era agradable.
—Sígueme. —ordenó.
Luego de que me dijo esto vi como Stefan saltaba entre las rocas con una precisión exacta antes de que las olas lo empaparan; yo lo seguí, repitiendo lo que él estaba haciendo. Para luego ver que saltó hacia una pared y de manera rápida se movió hasta que llegó al suelo de arena; yo nuevamente hice lo mismo, solo que con un poco más de dificultad ya que no conocía el terreno. Una vez en el suelo, mi creador y yo empezamos a correr por la oscura playa, hasta que se detuvo cuando vimos la civilización, allí Stefan se desvió y empezamos a escalar por las montañas. Finalmente nos encontramos en la parte de atrás de una edificación, de allí en adelante, caminábamos por los techos.
¡Hola chicas!
Espero que ustedes hayan pasado unas buenas vacaciones, porque yo si y regresé a mi casita bastante morena (yo soy de piel blanca más no pálida).
Ahora si, diganme que les pareció. Bella no ha muerto, pero si perdió gran parte de sus memorias ¿Qué creen que haya pasado en esos años en que ella estuvo en letargo?
Dejen sus comentarios.
¡Hasta la próxima semana chicas!
