Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, del resto la historia es completamente mía.

Advierto que los personajes van a ser un poco diferentes que los que aparecen en el libro.


Capítulo 24: Visiones desde otra Perspectiva

13 de Junio del 2013. Anzio, Italia.

Tardé tres meses en recuperar parte de mis memorias y gané una nueva habilidad. Ahora podía ser capaz de teletransportarme al año que yo quisiera, aunque todavía me hacía falta práctica, todavía no podía ir hacia más de 100 años atrás, solo podía hacerlo hacia cinco años atrás.

…—No uses mucho esta habilidad, solo ve cuando sea muy necesario. Si le haces un mal uso puedes cambiar totalmente todo inclusive tu propia vida puede estar en riesgo…

Esa fue la recomendación que me dio Stefan acerca de este poder y además, él me dijo que con el pasar del tiempo iba aumentar la capacidad de años en que podía ir al tiempo, así que tenía que practicar muchísimo y tener mucha paciencia.

Durante esos tres meses, el estar en ese refugio era muy extraño, casi todos los Mágoi veneraban a Stefan. Había veces que le quería preguntar por eso, pero simplemente salía con un "no te puedo contestar eso ahora" o "no quiero hablar de eso, ya habrá su momento". Lo otro que no me quería responder era quién era ese tal Edouard que tenía como unas voces de recuerdo. Ya era bastante molesto que no me quisiera responder y ya no era un presentimiento de que algo malo había pasado.

El resto del aquelarre apenas tenía recuerdos sobre ellos, tuve que conocerlos nuevamente. Alec era un Temporis Dhampyr, mi mejor amigo y según él "mi guardián", su máxima habilidad de Tempus es cambiar la noche a día; la hermana de Alec era Jane, una adicta a la moda e independiente, capaz de ocultarse de forma visible y tener una gran agilidad, según Jane yo era casi "una madre para ella"; Rosalie y Jasper, son hermanos gemelos de sangre y mis hermanos vampíricos, ambos están empezando a desarrollar sus habilidades de Temporis, pero ellos nacieron con otras habilidades, Rosalie es capaz de hechizar a sus victimas con solo cantar, en cambio Jasper (o Jazz) es capaz de leer y sentir el aura o emociones de sus victimas y si el lo desea puede manipularlas; finalmente la más nueva del grupo, Alice, ella era la que nos ofreció refugio en la casa de los Mágoi, ella literalmente es hechicera como el nombre de su raza lo indica, pero hasta los momentos he visto que tiene poderes de telekinesis, lee mentes y las manipula, te enseña lo que ha visto y ve el futuro, ella era la pareja de Jasper. A los vampiros los conocí luego de cazar el día que desperté de mi letargo, Alec y Jane los conocí al mes, todo por prevención a no consumir la sangre de Alec. Mi relación con cada uno de ellos era levemente distinto, como había dicho, Alec era mi mejor amigo y apenas conversé con él, nuestro trato era como si nunca hubiéramos perdido contacto; con Jane era más como si tuviera una hija/amiga, casi siempre hablábamos de moda o algún consejo sobre algún vampiro que le llamó la atención; con mis hermanos era igual con Alec, solo que me sentía como la hermana mayor que tenía que cuidar a mis hermanos pequeños, físicamente ellos eran mayores que yo, pero cronológicamente era al revés; en cambio con Alice fue un poco difícil, yo tenía un leve recuerdo de ella atacándome bajo el influjo de Zafrina por lo tanto estaba un poco reticente a ella, pero Jasper me hizo comprender que ella no me haría nada. Así que ambas empezamos a conocernos, me di cuenta que su mirada era muy distinta a cuando estaba poseída: su mirada no era severa o sin emociones, sino una dulce y no tenía los ojos negros sino violetas. Nuestro trato fue mejor de lo que pensaba, debido a que ambas entendíamos el poder que teníamos y lo difícil de controlarlo para no levantar miradas.

La razón del porqué estábamos en Italia, específicamente en el refugio de los Mágoi, era por mí. La razón era porque antes de caer en letargo, maté sin intención a una familia que tenía conexiones con cazadores católicos y ellos andaban en busca de mi cabeza; el lugar más seguro para nosotros era la Isla de Chronos, pero Alec, Jane y mis hermanos no podían ir debido a que sus cuerpos no podían aguantar la transformación del tiempo; así que Alice nos ofreció el refugio de los Mágoi que era igual de seguro que la Isla de Chronos, y además, ella era una de las regentes del lugar.

Según me enteré, las reglas de caza cambiaron debido a que, según la iglesia católica, el año 2000 era el avenimiento del Diablo y empezaron a cazar a las criaturas mágicas de forma rígida, tanto oscuros, como neutros y blancos, haciendo que todos se escondieran y para mala suerte de algunas razas, ellas se estaban extinguiendo; esto hizo que, en el caso de los vampiros, nos cuidáramos bien a la hora de cazar, teníamos que cazar humanos y eliminarlos de la faz de la tierra (sea quemándolos o haciendo que su cuerpo luciera como si muriera por un accidente), o beber de bolsas de sangre; al salir de una región/ciudad/distrito/país era un completo papeleo e informar a todos los regentes (dependiendo de la zona), fiscales, principados y reinados, todo depende de el lugar donde fuera el vampiro, si no se avisaba ya quedaba responsabilidad del vampiro su propia vida y protección. Por suerte, Alice al pertenecer a nuestro aquelarre, no necesitábamos tanto papeleo para poder salir a cazar.

Hoy Alec quería un humano, al igual que Alice y yo; mi creador, los gemelos y Jane decidieron quedarse a tomar bolsas de sangre. Una vez llegamos al cuadro de la mujer, ella me miró fijamente a los ojos, sintiéndome incomoda.

—Tienes más poder del que piensas, solo tienes que esforzarte y podrás cambiar lo que quieras sin que te domine tu creador. —fruncí el ceño ante lo que dijo. Luego la mujer miró a Alec. —Cuida a Izabela, ella te traerá algo que andas buscando. —ahora Alec tenía el ceño fruncido. Y por ultimo miró a Alice. —Aprovecha en decirle ahora lo que sucedió en su letargo, no le oculten nada, ella tiene que saber y tú muy bien sabes que es así. Yo sé que te puedes ocultar de cualquier Temporis, eres mi hija. —Alice bajó la mirada y en su rostro se veía que estaba batallando contra algo. La pared desapareció, dejando la escalera de piedra al descubierto.

—¿Qué sucedió allí Alice? —le pregunté y ella no respondió.

Una vez que todos estuvimos en la entrada de la cueva, antes de saltar los tres, Alice agarro nuestras muñecas y con su impulso saltamos hacia una de las rocas. En un principio no había entendido su acción, hasta que empezamos a correr que mi vista se nubló y se volvió como una película en el cine.

—¡Bella despierta! —dijo Stefan mientras le daba pequeños golpes en el rostro de la vampira.

Me sentía tan culpable de dejarme sucumbir ante la dominación de Zafrina, quería reparar todo ese daño causado. Cuando intenté levantarme de donde me encontraba, la mano de un vampiro me detuvo, al mirarlo supe que tenía que mi vida había llegado una luz, era Jasper.

—No te levantes, estás muy débil. —miré hacia Stefan que se encontraba llorando hacia una chica que se encontraba en el suelo. Su piel se veía similar a las esculturas de mármol y piedra de mis tiempos de humana. Había caído en Letargo.

Stefan se giró hacia mi dirección y en menos de medio segundo lo tenía delante de mí, me encontraba sostenida por su mano en mi cuello. Había pasado por un lugar oscuro y ahora que había encontrado la luz, ya iba a morir.

—Lo siento. —fue lo único que dije, para luego cerrar mis ojos.

—¡NO STEFAN! —gritó Jasper. —¡Si la matas a ella me matas a mi! —Stefan miró al vampiro y luego a mí. Finalmente me soltó.

Izabela entró en Letargo por tu culpa. —me dijo un enfurecido Stefan.

—Fue culpa de Zafrina, ella me dominó. —le respondí asustada. —Athenedora me dijo que podías ver mi destino, —levanté mi mano hacia él de forma temerosa. —veras que lo que te digo es cierto.

Por unos momentos él no quería agarrarla pero finalmente accedió; sus ojos inmediatamente se volvieron azules eléctricos, estaba viendo lo que tenía en mis memorias. Una vez que lo vio todo, miró hacia algún punto del bosque y su rostro se transformó en rabia. No había entendido que había sucedido, hasta que de la nada me encontré en la espalda de Jasper, Stefan cargaba a Izabela y junto con él estaba Rosalie, finalmente Jane cargaba a Alec.

Estábamos huyendo de los cazadores…

—Vamos a Isla de Chronos. —le dije a Stefan mientras corríamos. Yo sabía que me había visto decirlo.

—No, ninguno aguantaría los cambios del tiempo. Vamos a Monte Circeo. —ofreció Stefan.

—Fue destruida por los cazadores. —escuché gruñir a Stefan.

—¿No tienen refugio ahora? —solo moví mi cabeza y Stefan solo chasqueó la lengua.

Justo en ese momento sentí el llamado de Athenedora, ese aire etéreo era molesto, exigente. Me indicaba que fuéramos a Anzio.

—Vamos a Anzio, cerca de las Cuevas de Nerón. —le comenté.

—Tu madre ya me está diciendo las indicaciones. —me confirmó.

Corrimos casi sin parar hasta ese lugar donde Athenedora me llamaba de manera exigente, solo nos parábamos a comer y dormir. En medio del camino hacia Italia, Izabela desapareció de los brazos de Stefan, todos nos preocupamos ante esto y no sabíamos a donde se había ido.

—La iré a buscar. —dijo Stefan. —Ustedes sigan hasta Italia, Alice sabe donde es. —nos ordenó. Segundos después él desapareció de igual forma que Izabela.

Jane, Alec, Jasper y Rosalie seguimos nuestro camino hasta allá. Ya al segundo día. Stefan volvió aparecer en nuestro camino con Izabela en sus brazos.

Una vez que llegamos al punto donde se encontraba mi creadora, vimos que era una cueva en la playa, similar a la Cueva de Nerón, ninguno estábamos seguros si era el lugar correcto. Mi creadora me llamó nuevamente, su llamado me indicaba que era aquí.

—Es aquí. —indicó Stefan.

Nos adentramos a la cueva y al final de ella, observamos unas escaleras irregulares de piedra; al terminar de bajar, observamos que una pared se desapareció ante nosotros, teniendo como visión un pequeño cuarto y en ella nos esperaba mi creadora.

—Bienvenidos. —dijo mi creadora. Al verme se le iluminaron los ojos. —¡Alice! —ella corrió hasta mi lugar y me abrazo por unos momentos. La extrañaba. —Pensaba que habías muerto.

—Logré sobrevivir madre. —le dije con una pequeña sonrisa. Ella miró a los que había traído conmigo.

—Ya sé a que vienen, vayan al nivel "-4" allí podrán vigilarla mejor y estará bien resguardada. Es una bóveda que se usa para cuando entro en Letargo…

…Se encerraron los cardenales el 18 de abril para la elección del nuevo Papa y aún no conseguía el humano… por mi nariz pasó un olor peculiar, un olor conocido. Decidí seguir aquel olor y me encontré con él, me di cuenta que gran parte de sus memorias fueron borradas.

—Ya sé quién ganará. —le dije a su lado. El humano se giró hacia mí con especial atención. —No me agrada en absoluto.

—¿Cómo sabes quién ganó si ni siquiera hay humo blanco? —preguntó curioso. Apenas lo miré, su rostro curioso pasó a sorpresa.

—Porque todo el mundo habla del cardenal alemán. —le comenté con una pequeña sonrisa. —Además de que simplemente lo sé.

—No te adelantes a cosas que no sabes todavía. —me comentó en tono de burla.

—El futuro tiende a ser flexible, depende de la persona que lo maneje. —su rostro lucía confundido.

—Ni que uno fuera capaz de manipular el tiempo. —su rostro denotaba que no me creía.

—Hay personas que si son capaces y tú te topaste con una de ellas. —le dije de forma sincera. Sabía que no debía decirle, pero sabía que pronto sabría la verdad, se lo dijera yo u otra persona.

—Creo que tú eres la única con la que me he topado, con esas cualidades. —respondió en tono burlón. Negué con la cabeza antes de hablar nuevamente.

—Te la topaste con ella desde los catorce. —Musité. Mi comentario lo hizo reírse de mí ante lo que yo decía.

—No me tope con ninguna chica con esas habilidades en mi adolescencia. —el humano se acercó más a mí.

—Claro que si. —Cogí su mano y le enseñé sus memorias borradas. El rostro del humano era una expresión indescriptible, su rostro mostraban muchas emociones a la vez.

Vi todas sus memorias, me sentí mal por separar Izabela de Edouard, pero no fue mi culpa. Solté su mano y Edouard me miró con sorpresa por lo que acababa de hacer.

—Ahí tienes un poco de ayuda para tus sueños y pesadillas. —le comenté. —No le comentes esto a nadie Edouard—su rostro mostro sorpresa al decir su nombre original. —, esto es solo para ti, así como los sueños que tienes. —advirtiéndole sobre lo que le enseñé.

—¿Cómo sabes mi nombre? ¿Cómo sabes de mis pesadillas? —exigió saber.

—Solo lo sé. —fue lo único que le pude responder.

—Tú sabes algo de mí. —me cogió los brazos. Si fuera humana, me dolería su agarre. —Dime. —exigiéndome nuevamente.

—Lo que te puedo decir es que Isabella estará muy alegre cuando sepa que hablé contigo. No te puedo decir más nada de ella, pero sé que tu eres él único que la puede recuperar —le conté. — y no la culpes por nada de lo que ella hizo. No tiene la culpa. —le dije con preocupación.

—¿Quién eres? —preguntó.

—Solo una amiga del futuro. —cuando escuché a unos humanos acercándose, me solté de su agarre sin que se diera cuenta y desaparecí…


¡Hola chicas!

Ahí tienen lo que sucedió mientras Isabella estaba en Letargo y todavía hay más... *suspenso*

Si se puede, publicaré dentro de unas horas la continuación de esto y me dirán por fin, si hago una historia desde la perspectiva de Edward. Aunque por los vientos que soplan, creo que no lo quieren...

En mi blog (el link está en mi perfil de FF), dejaré la foto de Alice y una foto de como me imagino yo que es la cueva.

Y para las que están leyendo mi otra historia "Light in the Darkness", por fin subí la foto de William. Pensaba que la había subido, pero no. Discúlpenme por ese pequeñito error.

¡Nos vemos!