Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, del resto la historia es completamente mía.

Advierto que los personajes van a ser un poco diferentes que los que aparecen en el libro.


TheYos16: ¡Que bueno que te guste tanto! Eso significa que estoy haciendolo bien.

adriana molina (Guest): ¡Gracias! No te preocupes que la continuaré.

PaulaFran: Gracias, me alegro que te guste. Yo trato de actualizar cada fin de semana, así que ten un poquito de paciencia *sonríe*

Gracias a las chicas que me agregaron en sus alertas y favoritos, eso me ayuda a seguir escribiendo esta historia.

No las molesto más. Lean el nuevo capítulo.


*Música recomendada para este capítulo: "Red Circle - Le Castle Vania" o "Red Circle (LED Spirals & Shots Fired) (John Wick OST) - Le Castle Vania"*


Capítulo 26: Cazador y Asesino Experto

Por su olor me di cuenta que ya era cazador, si me ve probablemente me asesine. Cuando vi que se iba a girar, me fui de su vista, mezclándome con el resto de los humanos en la pista de baile.

Tengo que conseguir la manera de acercarme a él sin lucir como una amenaza, porque según las visiones de Alice él fue cazador alrededor del 2005, luego de la elección del Papa anterior. Lo único que tengo a mi favor son los efectos de las luces del club que ocultaba gran parte de mis rasgos a los ojos humanos.

No podía encararlo…

Tenía mucho miedo…

—Mira aquel humano, es un cazador. —escuché susurrar a alguien. Busqué el origen de aquella voz y vi que era un Inmortal.

—Deberíamos asesinarlo. —dijo otro Inmortal. Visualicé a quién cazaban y no captaba a quien cazaban.

Miré a Edouard y este ya no estaba en el bar, había desaparecido. Miré a los Inmortales y vi que ellos caminaban hacia otro lugar del club, así que decidí seguirlos a una distancia prudencial para que no me vieran. Observé que ellos entraban a un pasillo oculto muy cerca de la tarima, lo que parecía la zona VIP, al fondo se podía ver que había jacuzzis, damas de compañía/meseras y custodiado por varios de seguridad. No podía dejar que me vieran, así que preferí alejarme un poco de ese lugar y mantuve mis visiones del futuro en las personas de ahí adentro.

Habían Inmortales y varios de seguridad custodiando a alguien en ese lugar en especifico…

En eso, en los baños del lugar escuché como el sonido de un cuchillo perforando la piel de alguien.

—¿Dónde está Armand? —escuché la voz de un hombre, para luego dos golpes, junto con un hueso quebrado.

—En el jacuzzi…—dijo un hombre con voz ahogada.

Luego escuché el sonido de una espada cortando la carne y huesos. Enfoqué mejor mis visiones para ver que estaba sucediendo, pero no podía estar muy bien enfocada, habían puntos negros en mis visiones, mientras me esforzaba, escuchaba golpes y algo filoso cortando la piel en varias oportunidades.

Luego empecé a escuchar gritos, disparos y muchos corazones acelerados dentro de la zona VIP. Me alejé de ahí porque podía escuchar su corazón viniendo hacia esta dirección. Momentos después de yo alejarme, vi como salía un Inmortal corriendo por toda la pista y detrás de él, de forma calmada, estaba Edouard cargando el arma y empujando a las personas que estaban a su alrededor. En eso veo como varios de seguridad lo ven con el arma y se acercan para neutralizarlo, pero fue inútil, ya que mi pareja les disparaba sin piedad, eliminándolos.

Me fui detrás de él a una distancia prudencial; vi como varios de seguridad se hacían señas indicando el lugar dónde se había ido Edouard. Observaba como asesinaba a todo el que se atravesaba en su camino con una maestría de un cazador y asesino experto. Hasta que vi como alguien le disparaba a su pecho cayendo hacia el piso. Justo en ese momento, sin importarme si alguien me veía, corrí hacia el humano que le había disparado, le doblé el cuello y le quité el arma; justo cuando terminé, vi a mi pareja que me miraba intensamente y este disparó a mi dirección, yo esquivé las balas, pero los que estaban detrás de mí fueron los menos afortunados.

Tenía un chaleco antibalas…

Edouard siguió disparando, eliminando a cada uno sin problemas y yo lo ayudaba con cada uno que intentaba acercársele a él. En una de esas oportunidades, me giré hacia dónde estaba mi pareja, vi que luchaba a golpes con un hombre; hasta que vi como lo acuchillaba con una botella rota, haciendo caer a mi pareja al suelo. Fui directamente al hombre, le quebré la mano y luego su cuello.

Fui a donde estaba Edouard, él que estaba en el suelo, con una mirada adormecida, tenía una mano a un costado de su abdomen del lado derecho, en el brotaba sangre. Ahí me di cuenta, que su sangre ya no me apetecía, no por el intenso olor a Azufre y Mirra, sino que de algún modo, había podido obtener una resistencia a su olor.

Mi pareja me miraba de forma cansada mientras tenía el ceño fruncido y tenía una respiración rápida.

Estaba perdiendo sangre…

Tenía que llevármelo…

Aproveché su debilidad y lo levanté del suelo.

—Vengo ayudarte, no te haré daño…—le hablé con tranquilidad mientras lo sacaba del club.

—Si claro chupasangre…—respondió con sarcasmo.

—Te dije que no te haré daño. —le insistí. —Si te querría muerto, ya lo habría hecho hace rato. En eso escucho un pequeño ruido de parte de él, sonaba al sentido de los segundos.

Lo volví acostar en el suelo y empecé a tocar por todo su cuerpo.

—¿Qué haces? —preguntó molesto. No le respondí.

Hasta que sentí en el interior de su brazo izquierdo algo duro, como una placa no de mayor tamaño que mi mano.

—Espero que no le tengas cariño a tu ropa…—cuando cogí su brazo izquierdo, este lucho para no ser agarrado, pero no pudo con mi fuerza y lo inmovilicé. —Estate quieto. —le ordené y este empezó a decir unas palabras en latín. Era un rezo. —Tus rezos no funcionarán conmigo, no soy del todo un demonio.

Jalé la manga de su brazo izquierdo, dejando la extremidad al descubierto. Subí el brazo hacia su cabeza y con la uña de mis dedos empecé a cortar la piel, ganándome gritos de dolor por parte de Edouard. Tuve que tener una gran fuerza de voluntad para hacer caso omiso a su dolor. Una vez que corté la piel vi la placa metálica y la saqué de su brazo, tenía una luz verde en ella; por la forma, parecía un rastreador. Lo pulvericé con mis manos y levanté nuevamente a Edouard.

—Deberías morirte maldito demonio. —insultándome Edouard.

—Si tú mueres, mueres conmigo idiota. —comenté. Esto hizo que él se callara la boca y me viera de una forma extraña.

No podía irme por la entrada principal, tenía que irme por la puerta trasera o por el techo.

—Cierra tus ojos. —le ordené a Edouard. Lo cargué estilo novia para tener una posición cómoda a la hora de correr.

Una vez afuera, avancé hacia el techo de una edificación que quedaba a cuatro cuadras del club. Dejé a Edouard en el suelo, apoyado en la pared de la salida de la azotea.

—Necesito que me digas un lugar seguro. —le pedí. —Tengo que curarte las dos heridas.

—Vete al infierno. —respondió.

—Prefieres desangrarte entonces. —le sugerí y este no respondió. —Tú me habías reconocido antes ¿no?

—Para que quieres saber maldito chupasangres. —respondió de mala gana.

—Una amiga mía te dio las respuestas que querías hace años y aún así te muestras reticente Edouard. —este me miró con un brillo de curiosidad, haciendo que captara su atención.

—A mi nadie me dijo nada…

—Tú sabes en realidad quién soy yo ¿no? Edouard Masen. —apenas dije su nombre completo, él me miró con sorpresa. Luego miró hacia un lado, evitando mi mirada. —Entiende, si ya te quisiera muerto lo habría hecho desde que te vi en el club hoy, creo que lo debes de saber y más por el entrenamiento que recibiste para cazador. Así que dime un lugar seguro para poder curarte. —luego de unos segundo él me miró.

—¿Cómo puedo creerte chupasangres? —preguntó en desconfianza.

—¿Que es lo que piensas? —finalmente este suspiró y decidió darme una dirección. Mientras lo decía, reconocí que estábamos en Nueva York.

Luego de que terminó de decir el lugar, supe que él decía la verdad y no había señales de que me fuera hacer algo malo. Lo levanté del suelo y corrí hasta el lugar que me había indicado, en el camino, Edouard se había dormido en mis brazos, esto hizo que corriera más rápido hacia ese lugar. Al llegar, vi que estaba en una especie de urbanización de gente de dinero, busqué el número de su casa y una vez que la encontré, forcé la cerradura. Ya una vez adentro, cerré la puerta y busqué con mi olfato botiquín de primeros auxilios; una vez con el botiquín, vi que había todo lo necesario para curarlo pero no había aguja e hilo para coserlo, busqué en toda su casa alguna aguja e hilo.

Una vez con todos los implementos, empecé a improvisar en como curarlo; nunca en mi vida había sanado a un humano, pero tenía que hacerlo esta vez si quería salvar a mi pareja. Decidí averiguar con mis visiones para que sirven los medicamentos que tenía antes de curarlo; basado en mi experiencia del pasado, recordé como se curaban los humanos y empecé a limpiar la herida de su brazo. Cuando terminé con el del brazo, empecé con la herida de su abdomen, vi que era bastante complicado debido a que tenía restos de vidrio en la herida; con una pinza saqué todos los trozos de vidrio y empecé a limpiarle el lugar. Ya para cuando estaba terminando de coser, vi que Edouard había despertado nuevamente.

—¿Estás curándome? —preguntó viéndome como si fuera una loca.

—Si Edward. —respondí de forma neutra.

—¿No te vuelve loca mi sangre? —preguntó nuevamente.

—Tengo que admitir que tu sangre huele de manera maravillosa que se me hace agua a la boca…—vi como Edouard se tensaba, así que rápidamente agregué. —Pero no deseo en lo más mínimo beber tu sangre. —esto hizo relajarse solo un poco. —Trata de relajarte o sino se te abrirá la herida. —le recomendé, pero no prestó atención.

—¿Porqué me estás ayudando?

—Porque quiero protegerte. —respondí mientras terminaba de hacer un nudo en el hilo y lo cortaba.

—¿Qué eres de mí?

—¿Qué soy para ti Edward? Puedes hablar en libre confianza conmigo, yo sé que tú sabes que no te haré daño. — él me miró como si hubiera descubierto sus pensamientos. Miró hacia otro lado, su rostro se veía que se debatía en decir algo.

—Tengo dos versiones: una dónde me mostraron que mataste a mi familia y estabas conmigo porque era tu mascota. —se giró a verme molesto. — Y en otra, dónde apareces en mis sueños, mostrándome que eras más que una amiga para mí… una novia. Pero, a veces apareces en mis pesadillas, donde te mostrabas asesinando a mi familia. —cuando dijo esto, vino a mi memoria el leve recuerdo de la masacre que hice gracias a Zafrina. —Pero hay algo que no encajaba en esos momentos…—miró hacia un punto del lugar pensativo. —en mis sueños apareces con los ojos que tienes en estos momentos, —giró su vista hacia mí. —unos extraños ojos dorados, pero en la masacre a mi familia tenías los ojos negros como el azabache. —finalizó.

—¿Por dónde quieres empezar?

—¿Quién eres?

—Me llamo Izabela Svon, tengo 697 años cronológicos, fui convertida a los 15 años de edad. —él me miró sorprendido.

—¿Cómo me conociste?

—Te conocí en París en 1998, tenías para ese entonces 14 años. —sus ojos se abrieron con sorpresa. —Estabas solo, golpeado y llorando. Yo me apiadé de ti, te compré algo de comida y algo para calentarte del frio. Era invierno. —él miró a otro lado. —Desde ese entonces, nosotros nos encontrábamos por coincidencia, porque ambos vivíamos cerca. Poco a poco, lo nuestro se volvió en amistad y después, a escondidas de la gente, tuvimos una relación que no duró mucho.

—¿Tú me dominaste para estar contigo? —negué con la cabeza.

—Si estuvieras dominado, con el tiempo hubieras sentido que todo era falso. —contesté. —Solo dos veces llegué a dominarte y todo era por cuestión de nuestra seguridad, la de ambos. —nos señalé. Él me miró molesto. —Una, porque te habías encontrado con un vampiro y no podía permitirme que descubrieras mi secreto. Y la otra…—ahora venía la parte difícil. —Porque mi creador… quería borrarte la memoria, todo porque tu pertenecías a una familia de cazadores… y te tenían vigilado. —empecé a explicar con miedo. —Por nuestra supervivencia... había que borrarte la memoria… en el momento en que lo iba hacer una de mi aquelarre, se lo impedí y lo hice yo. —finalicé casi en susurros.

—No debiste hacer… ¡NO DEBISTE HACERLO! —Edouard se levantó del mueble y yo me alejé rápidamente de él.

—¡¿Entonces me querías muerta?! —le respondí alterada.

—¡Mataste a mi familia! —él se acercó a mí, pero nuevamente me alejé de él.

—¡Dime Edouard! ¡¿Me querías muerta?! —le pregunté alterada. Él tardó en contestar, se le notaba en su rostro una lucha interna.

—¡SI! —gritó.

—Mientes Edouard. —respondí de manera severa.

De manera rápida, lo cogí de un brazo y lo jalé hacia mi dirección. En cuestión de segundos, ya no estábamos en aquella casa… Estábamos en tiempos más atrás… nuevamente volvimos a 1998.


¡Cha cha cha chan...!

¡Hola chicas!

¿Vieron que Edward es muy diferente que cuando estaba adolescente? ¿Cómo va a reaccionar Edward cuando vea su pasado? ¡Diganme en sus reviews cuchuras!

Tengo que admitir que esta escena la saqué de la película "John Wick", la escena se llama "Club Scene" (en caso de que quieran buscarla por Youtube). Amé la película.

En mi blog (el link está en mi perfil), actualicé la pestaña de Crimson Deep y por error subí una foto que no era de Alice, era la personaje original de esta historia en Wattpad (Sorry! :( ), ya acomodé ese detalle. Lo nuevo es la imagen de la susodicha, Edward y canciones nuevas.

¡Hasta la próxima!