Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, del resto la historia es completamente mía.

Advierto que los personajes van a ser un poco diferentes que los que aparecen en el libro.


Canción de inspiración para este capítulo: If I Was Your Vampire - Marilyn Manson


Capítulo 28: Último Aliento

No moriré…

No en manos de ese cazador y de ninguno…

Levanté mi mirada y vi a un furioso Edouard mirándome fijamente, luego vi al sádico cazador hablando por su celular.

—…necesito transportar a una vampira… —respondió al cazador al teléfono. —Es urgente hacerlo… Señor es un espécimen perfecto para los experimentos… —su rostro mostró frustración. —Si señor. —dijo finalmente de manera forzada antes de colgar la llamada.

—Veo que copaste todo el laboratorio con tus cacerías Marcus. —comenté de manera sarcástica y este me miró molesto. —No creo que puedas hacer experimentos conmigo. — "El Alemán" río ante mi comentario.

—Vamos a seguirte el juego…—río un poco más. —¿Por qué dices que no?

—Solo sé que no lo lograras, no te lo permitirán. Haz cazado tantas criaturas que ya no hay más espacio. —este me miró furioso.

—No voy a seguir perdiendo mi tiempo contigo. —rápidamente volvió agarrar el mismo y volvió a estrellármelo en mi cara.

Esta vez escuché un crack más pronunciado. Agité mi cabeza para estabilizar mi mirada, cuando ya pude observarlo bien, volví hablar.

—¿Incluyendo a las criaturas blancas? —le pregunté. Ya sabía la respuesta, pero quería sacarlo de sus casillas.

—A ellas no las cazamos…—empecé a reírme de manera escandalosa.

—No seas cínico Marcus, las cazas también. —vi como el rostro de Marcus se contraía. —Cazas a toda criatura que no sea humana, hadas, elfos, brujas blancas… Todas las criaturas blancas.

—Eso es mentira —escuché decir a Edouard. —, hay Hadas trabajando con nosotros.

Edouard la Iglesia te está mintiendo, si ellos están trabajando con ustedes es por supervivencia. No porque lo desean. —le informé. —Este señor —señalé con la mirada. —, ha atrapado a tantas criaturas que las más débiles se están extinguiendo. —vi como el rostro de Edouard estaba contrariado y mirando a Marcus.

—Esas son puras blasfemias demonio. Es mentira lo que dices. —me dijo el cazador molesto.

—No es mentira Alemán, estás a punto de extinguir a las brujas blancas y a los Inmortales ¿lo sabias? —el cazador volvió a golpearme con el martillo.

Esta vez sentí algo destrozarse dentro de mi rostro, tanto en el hueso como en la piel. Fue tan duro el golpe que esta vez si puso mi visión peor de lo que estaba.

—A ver si con eso te callas.

Escupí sangre por mi boca y traté de enfocar mi vista a Edouard. Su rostro me miraba con dolor. Me sentía débil por el golpe como para formular una palabra en estos momentos.

—Marcus. —llamó Edouard al cazador sin dejar de mirarme. —¿Es cierto lo que ella dijo? —escuché como "Él Alemán" hizo un bufido.

—¿Le vas a creer a este demonio Edward? —habló molesto. —Es mentira Edward.

Necesitaba sangre, a pesar de que sentía como los huesos y mi piel se movía, recuperándose de manera lenta.

—¿Entonces es verdad? —preguntó horrorizado mi pareja. —Los que me mandaste a cazar hoy… ¡Eran inocentes!

—Esta vampira te encantó ¿no? —preguntó Marcus molesto. —¡Ella mató a tu familia! —insistió.

—¡Exijo saber que me ocultas Marcus! —le gritó Edouard.

—Yo no oculto nada…

—¡Claro que si! —Afirmó Edouard — ¡Estás más agresivo de lo normal!

De pronto Marcus se abalanza hacia él para golpearlo, pero Edouard lo esquiva y ellos empiezan a pelear en la sala. En la pelea, pude ver que Edouard era más ágil que "El Alemán", pero el experto cazador tenía más fuerza. En eso mi pareja golpea al cazador de tal manera que lo noquea; agarró una estaca y me la clava en el pecho, seguidamente empieza a quitarme las correas de la silla, liberándome.

De refilón veo que aparece otra figura, Edouard se giró y esquivó el disparo de una flecha. Rápidamente me quitó la estaca del pecho haciendo tuviera completa movilidad de mi cuerpo y poderes. Sentí como todo volvía a la normalidad, sin pensarlo dos veces salté hacia el cazador, directo a morderlo.

—¡NO LO MUERDAS! —gritó Edouard haciendo que me distrajera. Sin que me diera cuenta, el cazador clavó una daga en mi pecho, haciendo que me debilitara como si estuviera en la silla nuevamente.

Caí al suelo y vi como Edouard saltaba hacia él para alejarlo de mí, pero el cazador le hizo una llave que lo incapacitó, para luego golpearlo en la cara tirándolo al suelo.

—Ya me cansé de este maldito juego. —habló furioso el cazador. Fue a dónde estaba Edouard y lo cogió por su camisa para hacerlo levantar del suelo, llevándoselo fuera del lugar.

Como pude me levanté del suelo y empecé a intentar quitarme la daga del pecho, pero no tenía fuerza suficiente. No sabía cuanto había pasado, pero "El Alemán" se acercó a mí arrastrándome fuera de ese lugar.

Ya estando fuera de la casa, me llevó hacia una furgoneta. Abrió la puerta trasera y adentro estaba Edouard con las manos amarradas hacia su espalda, este me miraba con furia. Me empujó hacia Edouard, haciendo que me tropezara cera de él, mi pareja se alejó y a mis espaldas sentí como cerraban la puerta, dejando el lugar semi-oscuro, lo único que nos daba luz era una ventanilla que separaba este compartimiento y el conductor. Por ultimo, sentí y escuché como se avanzaba la furgoneta en el camino.

—Lo lamento mucho. —fue lo único que dije. No hubo respuesta. —Todo eso que hice… estaba bajo el influjo de otro vampiro… —el lo que hacía era mirarme molesto. —Yo no los asesiné Edouard, créeme que yo no fui…

—¡CÁLLATE! —me silenció. —¡NO QUIERO ESCUCHAR MÁS TUS MENTIRAS! —esta vez me miró con furia, pero había algo extraño en sus ojos que no supe identificar. —Debí asesinarte cuando tuve la oportunidad. ¡Debí hacerlo! —cuando finalizó con esto, miró hacia otro lado.

Me sentía mal por todo esto, sabía que teniendo a Edouard a mi lado Stefan no me iba a poder localizar, ni siquiera con su llamado. No sabía que hacer o decir, después de tanto tiempo, tenía a mi pareja frente de mí, pero me odiaba por matar a su familia y más con ese entrenamiento de los cazadores.

La furgoneta se detuvo y a través de la ventanilla vi como se bajó el legendario cazador. Abrió las puertas traseras y sentí aquel calor abrazador, sabía lo que significaba. Sufriría la muerte verdadera.

Nos sacó a ambos y vi que estábamos en lo que parecía las orillas de una playa…

Oh no… la visión… moriría aquí…

El cazador nos llevó a las orillas de aquel lugar, casi arrastrándonos. Llegamos a un muelle, "El Alemán" se acercó a Edouard y vi como le cortaba la cinta con que estaba amarrado, luego se detuvo delante de mí y me miró.

—Sé que si te quito la daga vas a recuperar tus poderes, solo si no estuviera a punto de amanecer. —dijo con una sonrisa maléfica. Me sacó la daga del pecho y sentí levemente como tenía el control de mis poderes. No era suficiente.

Apenas notaba lo que sucedía, iba a morir en manos de mi propia pareja. Yo no quería esto… ¿Era tanto pedir tener una vida normal con mi pareja? Caí como una estúpida, solo…

Miré hacia el mar y traté de adivinar la hora. Según mi reloj interno ya iba amanecer, era las 5:50 de la mañana. Empezaba a sentir el sol en mi piel, tenía calor y me ardía. Frente a mí se encontraba mi obsesión, mi tentación, mi cantante… mi pareja.

Vi como le entregaron una pistola a Edouard, observando que a mi pareja le temblaba la mano. Detrás de él se había posicionado aquel maldito cazador. Este apoyó sus asquerosas manos en los hombros de mi pareja.

—Recuerda lo que te he dicho Edward. —le susurró en el oído a Edouard. El rostro de mi pareja se veía molesto, pero seguía viendo ese algo extraño en sus ojos.

Como pude encontré mi voz, pero esta me salió temblorosa.

–Ya va amanecer, es mejor que te decidas si me vas asesinar o no. Así terminamos de una buena vez con esto y terminas con tu sufrimiento. –internamente rogaba de que él no cometiera un error.

Edouard sostenía en sus manos una pistola con balas de madera de forma nerviosa apuntando hacia mí. Su hermoso rostro se encontraba llorando, quisiera acercarme a él para quitarle esas lágrimas, pero tengo el temor de que él dispare y quede paralizada.

–Yo no fui quien asesino a tu familia, fue Zafrina…– le repetí otra vez la verdad, pero este me interrumpió.

–¡Cállate! ¡No quiero escuchar más tus mentiras! Ya me hiciste mucho daño como para creerte otra vez. –apuntó su arma directo a mi no latente corazón. –¿Tienes algo que decir antes de morir?

En esos momentos no sabía que decir o que pensar… pero justo… justo en ese momento en mi interior sentía que él estaba planeando algo… algo me decía que tenía que seguirle el juego. Espero que mis sensaciones sean correctas…

–Que te amo y siempre te amaré a pesar de lo que te he hecho, sé que te hice mucho daño al mentirte o intentar asesinarte… –respiré hondo antes de hablar otra vez, tratando de controlar el derramamiento de mis lagrimas. – Pero más allá de esto siempre te quise, siempre trataba de protegerte de Zafrina o de cualquier vampiro que se te acercara y me siento culpable de no poder protegerte lo suficiente en aquella ocasión cuando tu familia fue masacrada. – ya para este momento brotaban de mis ojos lagrimas carmesí. Esperaba que con esto que estuviera diciendo se retractara. –Tienes que creerme Edouard, yo no asesiné a tu familia, fue Zafrina.

Cerré mis ojos e inhale una gran bocanada de aire haciendo que el olor de mi cantante llegara a mi nariz. Expulse el aire y esperé a que disparara mientras mantenía los ojos cerrados.

Por favor… que mis sensaciones sean las correctas

Ya el sol empezaba asomarse y pronto sufriría la verdadera muerte.

Que no me asesine por favor… Que no tome la decisión incorrecta…

En eso escuché un disparo…

Pero este no llegó…

Abrí mis ojos y observé que la bala de madera estaba en el aire…

Había podido parar la bala…

Al mismo tiempo vi como Edouard empezaba a luchar nuevamente con Marcus. Corrí hacia aquel cazador, Edouard al verme se apartó del camino dejándome al desgraciado. Una vez lo tumbé al suelo, empecé a golpearlo en su rostro, estaba tan cegada de furia, todo lo veía rojo… Había liberado a La Bestia.

Sangre en mis puños… ardía en mi piel pero no me importaba…

Crack, crack, crack, crack…

Su corazón late… no queda casi nada de su rostro…

Quiero su corazón…el liquido escarlata me indicaba que era en ese lugar…

Metí mi mano en su estómago y subí hacia el interior de su caja torácica… apenas toqué ese musculo que me cantaba, lo jalé con fuerza fuera de él…

Que delicioso se ve…

—Dios santo…

Aquella voz me trajo de vuelta a la realidad, tenía un corazón en mi mano y este dio sus últimos espasmos antes de dejar de moverse. Me giré para ver a Edouard, pero lo que no había notado era la salida del sol… solté el corazón de mi mano y empecé a revolcarme en el suelo. Mi piel ardía… quemaba…

Sentí como algo me cubría, quitándome un poco aquellos rayos de sol, me levantó del suelo alejándome de aquel lugar. Lo siguiente que supe fue que me habían dejado nuevamente en el suelo, unas puertas abrirse y alguien meterme dentro de algo oscuro. Era Edouard, me estaba salvando.

—¡El corazón! —le grité de manera gutural, casi salvaje. —¡Tráeme el corazón!

—¡¿Estás loca?!

—¡TRÁEME EL MALDITO CORAZÓN EDOUARD! —le grité. Su expresión estaba molesta y cerró las puertas con fuerza.

No había pasado los tres minutos y las puertas volvieron abrir, lanzándome una bola de tela con manchas de sangre.

—¡Ahí está tu maldito corazón! —con esto volvió a cerrar las puertas.

Revisé la tela y el corazón estaba envuelto, este sería un trofeo para muchas criaturas.


*Grita de emoción*

¿Qué les pareció chicas? ¿Mucho suspenso?

Como pudieron ver, este era el prefacio y esta fue la primer capítulo que hice cuando empecé a crear esta historia. Isabella en Frenesí o en modo "Bestia", da bastante miedo...

Ahora las cosas van a cambiar y pooooor mucho *sonrie*

¡Nos vemos pronto chicas!