Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, del resto la historia es completamente mía.
Advierto que los personajes van a ser un poco diferentes que los que aparecen en el libro.
Capítulo 29: Regressus
No sabía en que momento me había dormido abrazando el corazón, pero me había despertado el sonido de las puertas de la furgoneta abrirse. Edouard me cargó estilo novia, sacándome de allí cubierta por una tela. Durante todo el trayecto hasta-yo-no-sé-dónde, su sangre me apetecía, pero no era capaz de beber de ella.
—Este es el único lugar oscuro que tengo. —dijo mientras me dejaba en el suelo. Vi que me había traído a un sótano. Observé el rostro de Edouard y este mostraba dolor. —Debería darte sangre. —vi como se arremangaba su camisa.
Quería darme su sangre…
Rápidamente negué con la cabeza y detuve su acción.
—No me des tu sangre por favor. —dije desesperada.
—No me gusta verte en el estado en que estas…—dijo con dolor.
—¡Morirás si la bebo!
—¡No me importa Bella! —dijo molesto. —¡No quiero que entres en Frenesí! — Lo miré sorprendido ante la forma en que se expresaba hacia mí. —Si Bella, recuerdo todo. Pero no quiere decir que te perdone por lo que hiciste a mi familia. —esto hizo que tuviera una mezcla de felicidad con dolor. Puso su muñeca cerca de mis labios. —Muerde maldición. —dijo con desesperación.
—No quiero matarte. —le dije con tristeza.
—Sé que no lo harás, pero necesito que tengas algo de fuerza para que cuando despiertes no me ataques. —dijo en tono de regaño.
Él tenía razón, si dormía sin comer algo podía atacarlo al despertar y lo que menos quería era eso. Me acerqué a su antebrazo y lo mordí, escuchando una pequeña queja por parte de Edouard.
Su sangre sabía muy deliciosa, con la mayor fuerza de voluntad que tenía, hice lo posible de no entrar en Frenesí debido a su sabor, a la vez que vigilaba la cantidad de sangre que tenía en sus venas y lo más importante, sus latidos. De refilón vi que el rostro de Edouard se contraía, a la vez que veía como la sangre dejaba poco a poco su rostro. Al ver que había consumido medio litro de sangre decidí parar, saqué mis colmillos de su piel y empecé a relamer el lugar para parar la sangre ahí.
—¿Q-qué… haces? —preguntó incomodo. Me separé un poco de él y me aseguré que dejara de sangrar ahí.
—Estaba parando la sangre en ese lugar. —vi como examinaba la herida y me miró sorprendido.
—Tú saliva… Cicatrizo mis heridas… ¿Cómo…?—preguntó sorprendido.
—Nuestra saliva cicatriza, sea a nosotros o a los humanos. —respondí. —Pero solo heridas pequeñas, no como la que te hice en el brazo o en tu abdomen. Si pueden ayudar, pero no cicatrizan como esa. —señalé donde había clavado mis colmillos.
La pequeña herida que le había hecho, ya no se veían dos pequeños agujeros uno a lado del otro, ahora era dos puntos de costra allí. Eso era lo que le había sorprendido Edouard.
—Necesito que me expliques exactamente que te sucedió ese día. —sabía de que hablaba. —Necesito respuestas. —exigió.
—Más tarde hablaremos de eso, después que duermas. —el negó con la cabeza.
—Dudo que se pueda hacer. —lo miré extrañada ante lo que dijo, él captó la pregunta en mis ojos. —Aquella placa que me sacaste del brazo, no era únicamente un rastreador, también detectaba los latidos. Por lo tanto, puede que los cazadores vengan aquí —lo miré con estupor. —. La última persona con la que estuvo en contacto fui yo.
Estábamos en graves problemas…
Tenía que ingeniármelas para poder sacarnos a ambos de aquí…
Piensa Isabella… ¡Piensa!
—Edouard necesito que me abraces. —él me miró reticente a mi pedido y yo giré los ojos ante su acción. —No te haré daño Edouard. —solo se me acercó y cogió mi mano. Lo acerqué más a mí y lo abracé con un brazo. —Dime un lugar que sea seguro para ambos y donde los cazadores no sepan que vas a ese lugar. —le pedí.
—Donde viví cuando estaba adolescente. —lo miré sorprendida. —Ellos no saben que compré esa casa y voy de en vez en cuando hacia ese lugar… para darle honor a mi familia muerta. —explicó. Lo miré con tristeza.
—Lamento lo sucedido… —disculpándome nuevamente.
—Ya habrá tiempo para que me expliques. —interrumpiéndome. —¿Puedes ir a ese lugar? —me miró curioso.
—Lamento decepcionarte, pero…para el estado en que estoy… no puedo ir tan lejos. —expliqué. —Si lo hago, probablemente te ataque. —me miró asustado. —No te atacaré si me dices un lugar que sea más cerca. Si es posible, un lugar dentro del país.
—No se me ocurre ningún sitio. El otro lugar es en la casa de mis padres adoptivos, pero ellos no saben nada de esto. —explicó.
—Déjame intentar ir a ese lugar. —le avisé.
—Confío en ti. —habló esperanzador. Esto me hizo sonreír levemente.
—Necesito que hagas silencio. —le pedí. —Si te duele algo, como sea me tienes que avisar ¿De acuerdo? —el asintió. —Y… gracias por confiar en mi. —asintió con el ceño fruncido.
Cerré mis ojos y me concentré en aquel lugar…
Empecé a sentir como mi cuerpo se desvanecía poco a poco…
Por el esfuerzo que hacía, a mi cuerpo le empezó afectar y en mi cabeza empezaba aparecer un dolor taladrante, pero seguí con aquel deseo de teletransportarme…
Una vez que ya estaba en el proceso de teletransportarnos hacia aquel lugar, el dolor aumentó, haciendo que gritara a todo pulmón debido a los dolores en mi cuerpo. Sentí como mi cuerpo flotaba y Edouard abrazando mi cuerpo con más fuerza.
Sin saber si pasaron segundos o minutos, empecé a sentir que estaba sobre algo solido; cuando terminó todo el proceso, aún con mis ojos cerrados, sentí como alguien me cubría y me llevaba hacia otro lugar. Mi cuerpo estaba tan débil que apenas podía cambiar bien y esto que me estaba llevando, se notaba que le costaba llevarme.
Mi cuerpo arde…
¡Me quemo!
Empecé a gritar de dolor ante la sensación de ser quemada viva. Algo me tapa la boca.
—Aguanta un poco más Bella. —escuché decir a alguien con desesperación.
Sentí el ajetreo de llevarme a otro lugar, para después sentir que estaba sobre algo acolchado, finalmente telas y telas cubriendo mi cuerpo, disminuyendo un poco aquello que me quemaba.
Escuchaba pasos y movimientos de alguien, a la vez que aquella llama iba disminuyendo cada vez más. Una vez que ya no sentía aquel calor, escuché un tambor y un rio que me llamaba, al mismo tiempo un olor apetitoso.
Se me hace agua a la boca…
Quiero aquello… ¡Es mío!
—I-¡Isabella!
Aquel llamado me hizo reaccionar, vi que abrazaba a Edouard poniéndolo en una posición donde dejaba al descubierto el cuello de él y yo a punto de morderlo. Esto me hizo alejarme de él lo más rápido posible, poniéndome a una esquina de la habitación a oscuras.
—Vete de aquí. —le ordené con voz gutural a Edouard. Inmediatamente el obedeció a mi orden, saliendo del cuarto.
Tratando de controlar lo mejor posible a la bestia para que no saliera en busca de Edouard, fui a la cama y cerré mis ojos. Al volverlos abrir, observé que todo estaba completamente oscuro, me encontraba acostada boca arriba sobre algo duro. No podía ver absolutamente nada.
De pronto, escucho una maquinaria moviéndose y al mismo tiempo se movía donde estaba yo. Luego de unos segundos, ya no estaba en completa oscuridad, ahora estaba bajo una luz blanca que me cegaba la vista. De lo poco que podía ver, observé un techo bastante alto, una luz incandescente y notaba alguien a mi lado.
—¿Cómo te encuentras? ¿Estás bien? —escuché preocupado a Stefan.
¡Apaguen esa luz!
Sentí como él me cargaba a otro lado, cumpliendo mi pensamiento; pude observar todo a mí alrededor, el lugar era una mezcla de bóveda de bancos y una morgue. Inmediatamente supe que estábamos en Anzio. El trayecto hasta una habitación no duró mucho; al llegar me acostó en una cama y me miró preocupado.
—Isabella ¿Estás bien? —preguntó el hombre. Asentí.
—Estamos en el 2013 ¿verdad? —pregunté.
—Si y no creí que tu plan funcionaría. —miré estupefacta a Stefan.
—Supiste lo que…—no me dejó terminar la frase cuando él estaba asintiendo. —¿Qué pasó? ¿Dónde está Edouard?
—Te voy a contar todo, pero primero tienes que comer. —apenas dijo aquella ultima palabra me sentí sedienta.
Stefan desapareció y en segundos volvió aparecer con tres bolsas de sangre. Sin respetar las reglas de etiqueta, me bebí las bolsas de forma desesperada; una vez que terminé, le entregué las bolsas vacías a Stefan y este la dejó a un lado, en una mesita de noche de la cama.
—Empecemos desde el principio…
…Corrí lo más rápido que pude a la bóveda donde se encontraba mi hija, sentía que alguien la estaba lastimando con gravedad. Me dolía el cuerpo entero, especialmente mi cara, además sentía su miedo, su desesperación y frustración.
Al llegar a la bóveda, fui al tablero electrónico y marqué el numero de su ataúd, el "4003". Esperé que saliera el ataúd de mi hija en el centro del lugar. Luego de esperar 3 minutos apareció el ataúd de madera negra y decoraciones metálicas de oro, una que pedí para mi hija; esta, había salido del suelo, unas maquinas removieron la tapa de madera, dejando su cuerpo expuesto bajo la luz blanca incandescente. Isabella yacía en su ataúd como una escultura de mármol, solo que con cabello; esta dormía plácidamente en ese lugar, pero aún así tenía aquella sensación de dolor. Puse mi mano entre su frente y su cabellera rizada y cerré mis ojos…
Isabella estaba siendo golpeada por el cazador Marcus… estaba siendo torturada por él… con un martillo para herrería y una silla de tortura…
La casa estaba rodeada por cazadores… muchas armas… Nueva York… 2008…
Mis visiones de pronto aparecieron huecos, pero pude identificar el lugar y fecha exacta… supe que mi hija había viajado en el tiempo hasta esta fecha ¿Pero por…?
Edouard.
No podía salir en estos momentos, ya amanecería para cuando llegara allá. Pero tampoco podía darme el lujo de aparecer allí con cazadores en ese lugar, si no quería ser asesinado. Volví a cerrar mis ojos para enfocarme en ella, pero era casi imposible debido al humano que tenía por pareja.
Yo le dije que esperara un poco más. Algún día el humano se iba a encontrar con ella…
Isabella desaparecía de mis visiones…
Volví abrir los ojos y todavía mi hija estaba en el ataúd, no sentía que su cuerpo fuera a desaparecer. Tenía que esperar un poco más, sabía que en algún momento el efecto de su teletransportación desaparecería. Por lo tanto, tenía que soportar aquella horrible sensación de dolor y peligro, costándome una gran fuerza de voluntad para no levantarme y correr hacia ella.
—¿Qué haces aquí Stefan? —preguntó una de mis hijas, Rosalie.
—Tu hermana se teletransportó a otro tiempo. —mi hija me miró como si estuviera loco.
—Stefan, ella está ahí. —señalando su cuerpo. Yo negué con la cabeza antes de hablar.
—Tu hermana se teletrasportó en el futuro y ahora está en este año. —le expliqué y ella me miró asombrada.
—¿Ella… ella puede hacer eso? —preguntó asombrada.
—Si y muchas otras cosas más, todo a su debido momento. —le respondí. —Tú también podrás hacerlo, tienes que esperar hija mía. Sé que estás ansiosa por tener este poder. —agregué dándole ánimos.
—¿Seguro que lo desarrollaré? —asentí.
—Tu hermana tuvo que esperar 506 años para poder usar sus poderes. —ella me miró más sorprendida aún. —Y la espera valió la pena, ella está evolucionando de manera rápida. Así que, se paciente. —ella asintió.
—¿Vas a quedarte ahí todo lo que queda de la noche? —asentí. —¿Te traigo alguna bolsa de sangre…?
—Si, por favor. —apenas le respondí esto, ella desapareció. Regresando a los dos minutos con dos bolsas de sangre.
—Buenas noches Stefan. —dándome un beso en la mejilla como forma de despedida.
Luego de 3 horas y 50 minutos, tuve una desagradable sensación por parte de Isabella. Ella sentía que ella iba a morir. Sentía como mi piel ardía, pero no porque estuviera a punto de entrar luz a la bóveda, porque este era un lugar cerrado, era porque ella estaba a punto de sentir la muerte verdadera.
Esto hizo alterarme más de lo debido… tanto que empecé a llorar de desesperación por no poder ayudarla. Yo nunca antes había sentido esto… no desde hace mucho tiempo… no desde la muerte de mi esposa Cornelia.
En eso pude ver un hueco de las visiones de mi primogénita…
Isabella se encontraba a las orillas de una playa… Edouard estaba con ella… él lo apuntaba con un arma, mientras que detrás de él estaba aquel cazador que torturó a mi hija… estaba a punto de amanecer…
Edouard no planeaba asesinarla… planeaba salvarla de aquella ejecución… tomaba muchas decisiones… todo pendía de un hilo… todo dependía de ese humano…
