Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, del resto la historia es completamente mía.

Advierto que los personajes van a ser un poco diferentes que los que aparecen en el libro.


Guest: Gracias, me alegro que te guste el capítulo *amplia sonrisa*

missju: Son muy cuchis chuchis *sonríe*. Me alegro que te guste la historia.

TheYos16: Y serán felices, pero pasaran por cosas muuuy duras *cara triste*. Me alegro que te guste la historia.


Abajo les dejé una información + regalito, traten de no obviarlo por favor.


Capítulo 31: Misiones de Guerra

16 de Noviembre del 2013. Moscú, Rusia.

Desde mi despertar he estado sin descanso, todo debido a que las criaturas fantásticas se organizaron para eliminar a los cazadores católicos y estábamos en plena guerra contra ellos. Había cazadores de otras religiones, pero no eran tan drásticos y sangrientos como los de una rama de la Iglesia Católica que estos exterminaban a cualquier ser que tuviera alguna clase de magia.

Con respecto a mi aquelarre, todos nosotros estamos divididos por Europa. Rosalie y Stefan están en Italia; Alec y Jane están en Gran Bretaña; Jasper y Alice están en Grecia; y Edward y yo estamos en Rusia. Todos haciendo algo en común, eliminando cazadores con la ayuda de otras criaturas.

De lo que pude enterarme de estos ocho meses acerca de esta guerra fue…

- Los cazadores andan buscando mi cabeza debido a que maté a Marcus Bach y Edward está secuestrado.

- Se descubrió que estos cazadores son de la Iglesia Ortodoxa, pero igualmente ellos están siendo comandados de un jefe en común en el Vaticano, que todavía se está buscando quién es y no es el Papa.

- Por lo anterior, al ser de la Iglesia Ortodoxa, ellos están asesinando a diestra y siniestra a todas las criaturas mágicas o cualquiera que considere ellos que tienen magia.

- Algunas de las criaturas oscuras, blancas y neutras están apoyando a los cazadores Ortodoxos; como también hay cazadores que ayudan a todas las criaturas, buscando la manera de controlar a esta rama de la Iglesia.

- Fraternitatis Sanguinem ya no existe, todo debido a que Irina Lexington se vendió a los cazadores Ortodoxos dándoles logística y asesinando a otros vampiros. Caius al no poder asesinar a su propia hija, decidió venderse también. Así que Elene y Caius Lexington son objetivos.

- Según Edward, los lugares más seguros para nosotros son los lugares con muchos humanos. A los cazadores no les conviene asesinar a uno de nosotros delante de la gente, porque al ser una organización secreta, podría traer problemas graves tanto de los humanos como del resto de las criaturas.

- Se busca a los científicos, generales y bases de cazadores para destruirlos. Nuestra misión era exterminar a todos los cazadores Ortodoxos. Habrán más, pero todo tenía una ley natural y nadie puede alterar ese balance.

Además de esto, durante las misiones que coincidía con Edward, él me había contado cosas nuevas de su vida. Él ya no era Edward Masen, ahora era Edward Masen-Cullen; sus padres, Esme y Carlisle Cullen, lo adoptaron a los tres meses de la muerte de sus padres y vivía en Illinois, Chicago; debido a todo el proceso de su adopción, los viajes que hizo con Marcus y su nueva familia por el mundo, puede hablar de manera fluida Español, Inglés, Francés, Alemán y Latín (este ultimo fue por sus entrenamientos para ser cazador); es graduado en Medicina y ejerció por poco tiempo su carrera; fue entrenado personalmente por Marcus, haciendo que sus habilidades con armas de fuego/blancas, peleas cuerpo a cuerpo y sigilo sean sus puntos más fuertes. Lo que me sorprende de todo esto, es la gran facilidad de matar a otros cazadores o humanos en general, yo le he demostrado mi asombro a él y lo que me responde es…

—Ellos amenazan con matarte, por lo tanto es mi deber como tu pareja protegerte.

Aquel tímido, compasivo, cariñoso y torpe Edward ya no se encontraba; esta nueva versión era más calculador, sangre fría y protector con los que amaba, hacía lo posible que sus emociones no interfirieran en algún trabajo que tuviera que hacer, a excepción de cuando se trataba de mí…

estaba rodeada por los cazadores, me encontraba escondida detrás de unos viejos trenes huyendo de ellos. Estaba muy herida, tenía balas normales y de madera en mi cuerpo, me costaba expulsar aquellos proyectiles y necesitaba sangre en mi sistema para poder recuperarme. No sabía dónde estaba Edward y los otros que están con nosotros estaban ocupados exterminando aquel batallón de cazadores Ortodoxos. Tenía que resolverme para salir de aquí…

Escuché como un aparato muy extraño cae casi a mi lado, este aparato tenía una luz roja intermitente…

Mierda… ¡es un radar-paralizador!

Estaba tan debilitada que no fui rápida al levantarme y el aparato se activo; el aparato encendió unas luces rojas, haciendo una especie de burbuja extraña de color rojo de tres metros a la redonda y llena de luces. El problema con este aparato es que paralizaba a las criaturas con una extraña electricidad y las mismas luces ayudaban a que nosotros apareciéramos en sus radares.

Al momento de paralizarme caí al piso boca abajo de manera estrepitosa y escuchaba a los cazadores gritando la ubicación donde me encontraba, pero esto no duro mucho porque enseguida escuché disparos de un rifle de asalto. Sentí movilidad en mi cuerpo nuevamente y me moví lentamente para darme la vuelta, pero unas manos me detuvieron mi acción y me movieron a la posición que quería, que era estar boca arriba. Ya aquella burbuja roja no estaba encendida.

—¿Qué te hicieron? —preguntó furioso.

Sus ojos mostraban diferentes emociones ira, miedo, tristeza… sus ojos empezaban aguarse, sentía como sus manos temblaban y su respiración estaba errática. Sabía que mi estado lo sacaba de sus casillas y lo desconcentraba de lo que tenía que hacer.

—Solo dedícate a sacarme de aquí y conseguirme ha alguien con quien me pueda alimentar. —y con esto me ayudó a levantarme mientras llamaba en voz baja algún vampiro que nos pudiera auxiliar.

Como había explicado, cuando se trata de mí, él pierde los estribos y su actitud severa se olvida pro completo, volviendo a ser el Edward adolescente que conocí, solo que un poco más violento. El estar mucho tiempo con él ha hecho que absorbiera un poco de su personalidad, fría y calculadora, tal como quería Stefan. Pero me pasaba igual que Edward, no podía verlo en peligro porque sino entraba en Frenesí o salía La Bestia…

…apenas vi a Edward rodeado por esos cazadores a punto de asesinarlo, vi todo rojo. Corrí hasta ellos y ralenticé el tiempo, dándome tiempo así de arrancarles la cabeza uno a uno y sacarles sus viseras mientras que al mismo tiempo me teletransportaba hacia ellos para hacerlo todo más rápido.

NADIE. SE. METE. CON. MI. PAREJA.

Al terminar, Edward me vio con miedo y a la vez sorprendido. Sabía que mi aspecto era de temer, debido a que la sangre de aquellos cazadores salpicó en mi ropa.

—Se un poco más limpia. —se quejó con miedo en su voz. Sabía que no me tenía miedo en si a mí, sino a La Bestia. Ya él me ha visto así en más de una ocasión.

—Si no peligras de muerte, dejaré de hacerlo. —le afirmé.

Así que ambos nos protegíamos con uñas y dientes cuando nos tocaba estar juntos en alguna misión. Si, a nosotros nos han separado en las misiones, a Edward siempre le dan trabajos de infiltración y a mí casi siempre los trabajos sucios en el que hay que exterminar.

Hoy estamos reunidos en el principado de Moscú para discutir la nueva misión, esta vez se van añadir a la tarea Jasper y Alice, cosa que me alegró mucho al verlos después de tanto tiempo.

Los humanos y criaturas que iban a participar en una nueva misión estábamos en una oficina sentados en una mesa de forma rectangular, escuchando el plan de como adentrarnos a una base principal en un bosque al noroeste de Moscú que descubrió un Inmortal.

—…de acuerdo con las investigaciones que se hicieron, esta es una base principal de creación de armas y experimentos. Se encuentra al noroeste de Moscú dentro de un bosque y aislado de todo contacto humano. —había explicado un Hombre Lobo, por su acento parecía Alemán.

—Según las fotografías y documentos que encontramos, luce como una iglesia o una gran casa, pero en su interior se esconde una base subterránea. —explicó una Inmortal.

—La misión es destruir esta base. Que no quede ni los cimientos de ella, ni testigos, ni cazadores. —agregó una Hada. —Sabemos que para muchos de nosotros, las criaturas blancas no… asesinamos personas inocentes, pero… esto es de vida o muerte. Nadie puede saber nuestro secreto. —dijo con tristeza.

—Si destruimos la base, lo más posible es que los cazadores sean más agresivos con ustedes al ser cazados, casi exponiéndose. —agregó Edward.

—Eso lo sabemos, pero es un riesgo que hay que tomar si queremos exterminar a estos cazadores. —respondió una Bruja Negra. —Ellos son pocos y nosotros somos más, podemos controlar esto.

—Además, a ellos no les conviene exponerse tanto. —agregó un cazador. —Si lo hacen, los cazadores del resto de las religiones darán la orden de borrar del mapa a la Iglesia Ortodoxa. Y por supuesto, los del Vaticano no les conviene esto porque pertenece a una de sus ramas.

—¿Asumimos que está fuertemente resguardado? —escuché preguntar a otra criatura.

—Si, así que no subestimen que por el hecho que esté en medio del bosque y en un país de Ortodoxos no tendrá seguridad para entrar al lugar. —advirtió el Hombre Lobo. —Para eso, el equipo se dividirá en dos grupos, —vi como sacaba su dedo pulgar, donde se podía ver su alargada y oscura uña afilada. —Uno va a infiltrarse dentro de la base a colocar los explosivos y conseguir alguna información importante. —vi como sacaba su dedo índice. —Y el otro grupo se encargara de librar el camino para los que se infiltraran. —volvió a ocultar sus dedos. —Los de infiltración no pueden ser descubiertos, porque esto significaría la muerte. —advirtió. —El lugar tiene alarmas y detectores, estos deben ser desactivados…

—Ahí es donde entro yo. —escuché de repente la voz masculina de un Fantasma. Por la forma de su vestimenta, lucía como un genio de las cosas electrónicas de ahora. —Sé que clase de mecanismos utilizan para detectarnos fácilmente, pero se les ha hecho difícil con los fantasmas, ya que nosotros somos invisibles, cambiamos nuestra temperatura corporal y no dejamos ningún rastro. —explicó.

—Así que ¿Quién se va a ofrecer? —preguntó el Hombre Lobo a nosotros. —Para los de infiltración se necesitan a dos y para el grupo que atacará a los cazadores se necesitan al menos doce. —explicó. —Tengan en cuenta que esta misión no es para débiles y cobardes, se necesitan valientes y criaturas fuertes. Esta es una misión casi imposible, pero todo por el bien de nosotros y nuestro secreto. —finalizó.

Todos empezaron a decidir y discutir quién participaría en esta misión suicida, algunos en susurros y otros en voz alta.

—Yo me puedo ofrecer para infiltrarme. —apenas Edward dijo esto, me giré sorprendida y asustada por su decisión. —Fui un cazador y todavía tengo el tatuaje de que pertenezco a ellos, si me infiltro y me ven trabajando con ellos, no me dirán nada. —explicó. — Pero si que tendría que… soportar un largo interrogatorio y exámenes. —finalizó de manera amarga.

—Yo también estaré en la misión de infiltración. —ahora era Edward que me miraba sorprendido.

—¡No! —ordenó casi en susurros y cogiéndome de la muñeca. Me giré a él.

—Si. —respondí de manera severa.

—Yo quiero estar en el grupo que librará el camino a los que se infiltrará. —escuché a Jasper. Me giré hasta él y me miraba con apoyo.

—Yo también estaré en el mismo grupo que Jasper. —escuché decir Alice y vi como ella cogía la mano de mi hermano. —Tenemos que cuidar nuestro aquelarre. —añadió la vampira y yo asentí.

—¿Quién más se ofrece? —preguntó el Hombre Lobo encargado del plan.

No le seguí prestando mucha atención al resto, debido que tenía la incesante mirada asesina de Edward encima de mí. Yo sentía su miedo y rabia hacia mí por haberme ofrecido, ambos sabíamos que si me metía en esto podrían asesinarme, pero también él podía ser descubierto o le podrían lavar el cerebro nuevamente para que me asesinen.

Ambos estábamos en peligro con esta misión, pero ambos no nos íbamos a separar.


¡Hola chicas!

Como leyeron, la pareja se protege con uñas y dientes, casi nunca se separan. También explica algo de lo que fue de la vida de Edward luego de aquella masacre a su familia.

Esto es un preludio al desastre que va a venir ahora, como les dije, no va a ser bonito y puede que haya muertes *cara triste*.

Aquí les dejo algo de lo que va a venir (Recuerden, es un borrador y puede someterse a cambios):

Cada golpe sentía como mi piel se abría y se iba por ahí un poco de sangre… las cadenas impedían cada vez más que pudiera resistir al dolor de los golpes y que pudiera regenerarme, intensificando más el dolor…

¿Dónde estaba Edward?

No puedo sentirlo…

Sabía que lo último que pude sentir de él fue que estaba maquinando algo…

Pero esta vez no podía sentir absolutamente nada de él… es como si estuviera…

¿Dónde estás Edward?

Por favor ayúdame…

¡Hasta la próxima!