Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, del resto la historia es completamente mía.

Advierto que los personajes van a ser un poco diferentes que los que aparecen en el libro.


Cary: Si, pero ahora no ya no van a estar muy juntos nuevamente :( Gracias por el Review


Capítulo 33: Muerta por los Lobos

Volví abrir los ojos, regresando a la realidad.

Mi cuerpo estaba tan adolorido debido a los golpes recibidos en mi cuerpo por el martillo de herrería y los cortes hechos por aquellos cuchillos encantados, que cada corte era como si me quemara bajo el sol.

Sentía cada vez más la sangre dejando mi cuerpo a través de las heridas que tenía, sentía mi piel de mi cuerpo agrietarse más con cada segundo que pasaba. Todavía tenía la imposibilidad de recuperarme.

Estas malditas cadenas mágicas…

—Tu nivel de dolor es algo admirable. Haz resistido más que cualquier vampiro que hemos torturado. —comentó el cazador. —Te hemos golpeado con los martillos, usando toda la fuerza que tenemos y hasta te hemos hecho cortes para que te desangre. —vi como empezó a caminar alrededor de mí. —Me estoy preguntando si de verdad eres una vampiresa o una nueva especie. —cuando finalmente estuvo en mi campo de visión volvió hablar. —Te lo voy a preguntar otra vez ¿Quién vino contigo? ¿Cómo descubrieron esta base?—preguntó y respondí con silencio. —¿Sigues sin hablar? —silencio. —Entonces… ¿Qué te parece si pasamos a la fase dos de las torturas? —preguntó. El cazador se giró hacia un humano de los que estaban detrás de él y asintió con la cabeza, ordenándole algo.

Justo en ese entonces sentí una descarga eléctrica viniendo de las cadenas y viajaba por todo mi cuerpo. Llenando la habitación de gritos agónicos.


Todos empezamos a tomar nuestras posiciones en el área, los únicos que no llevábamos alguna pertenencia en específico éramos Edward y yo, debido a que como íbamos a infiltrarnos, solo teníamos que llevar cosas pequeñas y que no nos molestara con el movimiento, además de un bolso lleno de bombas a control remoto.

Una vez cerca del área, cargué a Edward a mi espalda y corrí hasta la base indicada junto con los vampiros que nos iban a proteger solo en las afueras del lugar.

Cuando vimos la iglesia, todos tomamos nuestras posiciones según lo planeado y esperamos la señal del fantasma de que haya desactivado las alarmas del lugar. Luego de una hora y unos cuantos minutos, todos escuchamos el leve susurro fantasmal…

—Ahora… tengan cuidado…—sentí que lo ultimo se refería a nosotros.

Vi como desde las montañas, las criaturas que estaban viendo la zona desde arriba nos hacían señas. Todo iba acorde al plan, se matarían a los cazadores de forma silenciosa mientras que nosotros nos acercábamos a la iglesia, pero…

Escuché disparos y gruñidos de un Hombre Lobo atacando a un cazador. Esto hizo que el plan se convirtiera en desastre, haciendo que nos descubriera y empezaran las detonaciones. Por suerte las alarmas estaban apagadas.

Mientras Edward y yo avanzábamos hasta la iglesia, yo congelaba los proyectiles que venían hacia nosotros.

—Al campanario. —me ordenó Edward.

—Me aturdirá el sonido. —los vampiros odiábamos estar donde se encontraban las campanas. Si a los humanos los aturdían, con nosotros es peor y agonizante.

—Por eso mismo, casi nunca está protegido.

A velocidad vampírica, monté a Edward a mi espalda y salté hacia ese lugar. Al llegar allí se encontraba un cazador; sin perder el tiempo, apenas lo vi ralenticé el tiempo, dejé a Edward en el suelo y me acerqué a torcerle el cuello. Cuando el tiempo volvió a la normalidad, Edward cogió el arma del cazador, un rifle de asalto, y reviso sus bolsillos para conseguir más balas para el arma, luego cogió la chaqueta del cazador y se la colocó, era el típico sobretodo marrón.

A Edward nunca se la llegué a ver…

—No me gusta ponerme sobretodo, la mayoría de las veces me impiden el movimiento. —respondiendo mi pregunta mental.

Bajé yo primero para asegurarme de que no había nadie. Al estar abajo, vi los cazadores disparando fuera de la iglesia, aproveché su descuido y usé mis poderes para matarlos rápidamente. Ralenticé el tiempo y me teletransporté a cada uno de ellos para doblarles el cuello.

—Ya puedes bajar Edward.

Vi como mi pareja bajaba de manera ágil las escaleras y se acercó a donde estaba. Ambos conseguimos una puerta para bajar a los pisos inferiores; dos pisos era la zona del campanario, ahora habíamos llegado a la zona donde supuestamente están las habitaciones. Solo había una sola puerta y dentro de ella detecté trece corazones.

Son muchos para nosotros dos…

Detrás de aquella puerta escuchaba quejas por parte de los cazadores preguntándose porque no funcionaban las alarmas. Respiré hondo y miré a Edward, con mi mano le ordené que se colocara a un lado de la puerta. Respiré hondo nuevamente y volví a mirarlo, le hice una seña con mi mano para que se preparara, vi como se preparaba para la orden que iba a dar; cuando terminó cerré el puño y pateé la puerta, haciendo que saliera volando.

A velocidad vampírica me adentré, esquivando los proyectiles a mi dirección, a la vez que incapacitaba algún cazador y les quitaba sus armas para disparar a los cazadores. Durante nuestra pelea no recibimos ningún daño hasta los momentos, pero si que cogimos armas y municiones.

—Hay que revisar si hay algo importante por aquí. —comentó Edward.

Revolvimos toda la habitación, de pies a cabeza, vigilando que no apareciera ningún otro cazador. Veo que Edward coge un libro pequeño de cuero marrón, me acerqué a él para leerlo; cuando vi el libro eran encantamientos en latín.

—Me puede ser útil. —lo metió en uno de los bolsillos internos de su sobretodo.

Salí yo primero y le hice señas a Edward para que me siguiera. Justo cuando íbamos a bajar al piso inferior me sobresaltó un grito de él.

—¡ISABELLA NO! —rápidamente me giré hacia él mirando su rostro lleno de miedo. Volví a mirar hacia al frente y observé una explosión ocurrir bajo mis pies.

Antes de que la explosión de las bombas hiciera mutilar mis piernas, pudo darme tiempo de congelar el tiempo y subir al piso superior, llevando a Edward en uno de mis hombros.

Ya cuando estuvimos arriba, volví el tiempo a su curso normal. La explosión era tan fuerte que la onda expansiva nos empujó, llegando a nosotros trozos de madera, cemento y piedras, como pude cubrí el cuerpo de Edward. Momento después que la explosión acabo, vi como aparecía en todos lados un extraño polvo plateado; apenas inhalé sentí como me faltaba el aire.

Sentía como me quemaba en todo mi sistema respiratorio, era como si respirara fuego o la luz del sol.

—Mierda Bella…—sentí las manos de Edward en mi rostro y su cara estaba delante de mí. —No respires, trata de no respirar. —me pidió alterado.

—¡No se muevan! —escuché es sonido del un arma grande moviéndose.

—¡SOY EDWARD MASEN-CULLEN!—vi como él se alejaba de mi completamente y ponía sus manos detrás de su cabeza. —¡Aquí tienen a una vampiresa! —me señaló.

¿Pero que…? No…

No podía pensar bien… el cuerpo me dolía debido por las motas plateadas que caían sobre mi y entraban en mi sistema, quemándome por dentro.

Escuché murmullos, vi como se llevaban a Edward… unos cuantos cazadores me cargaban y me llevaban a otro lugar… seguía escuchando explosiones, gemidos de dolor, olía la sangre… me sentía tan entumecida por el dolor…

Cuando abrí mis ojos, ya no respiraba aquel fuego pero si estaba en un cuarto de paredes metálicas. Me encontraba amarrada a unas cadenas con mis brazos por encima de mi cabeza; miré al suelo me di cuenta que estaba suspendida en el aire y el piso era de rejillas metálicas; miré al techo y era igual de metálico, tenía solo tres luces que alumbraban el lugar y un agujero de donde salía la cadena. Estaba sola.

Como un esfuerzo para escaparme, con mis manos sostuve la cadena y elevé mis piernas hacia el techo, haciendo una palanca para romper las cadenas. Lo que conseguí fue que el techo se hundiera y las cadenas aún seguían intactas; intenté alejar mis manos lo más que podía y lo que conseguí fue que las cadenas se apretaran más.

Eran mágicas…

Excelente…

Escuché como la puerta se abría y de allí entraron cuatro cazadores, uno se colocó delante de mí y el resto detrás del humano.

—Al fin logran capturarte Isabella. —habló el cazador que estaba delante de mí. —Tenías secuestrado al discípulo del gran Marcus Bach. —vi como el cazador caminaba alrededor de mí. —Me da gran curiosidad que hayan descubierto la ubicación de este lugar, por lo tanto… creo que debes de saber que hay debajo de esta iglesia ¿no? —no hablé. —Sé que no viniste sola, pero quiero saber quién vino contigo. De lo que pudimos detectar había Hombres Lobos, Vampiros y Brujas Negras, pero las otras criaturas no logramos identificarlas y quiero saber el resto. —silencio. Se giró hacia los otros cazadores. —Traigan los martillos. —les ordenó.

Los cazadores se retiraron, dejándome sola con el que hablaba conmigo. Intenté averiguar que hora era, pero las cadenas me impedían esto; por lo tanto saqué la conclusión de que ellas hacían la misma magia que cuando había estado en la silla encantada.

Luego de un buen rato, aparecieron los cazadores con cuatro martillos de herrería; el cazador que estaba delante de mí cogió uno de los martillos y me miró.

—Dime ¿Quién vino contigo? —silencio. Por no responder, recibí un golpe en la cara. Agité mi cabeza y volví a mirar al cazador. —Te lo vuelvo a repetir ¿Quién vino contigo? —silencio. Recibí un golpe a un lado de mi abdomen, haciendo que expulsara gran parte del aire que tenía en mis pulmones.

Se volvió en un ciclo: me interrogaban, no respondía y me golpeaban con el martillo.

Intenté olvidarme un poco de los dolores, pero era imposible no obviarlos… dolían mucho…

Cada golpe sentía como mi piel se abría y se iba por ahí un poco de sangre… las cadenas impedían cada vez más que pudiera resistir al dolor de los golpes y que pudiera regenerarme, intensificando más el dolor…

¿Dónde estaba Edward?

No puedo sentirlo…

Sabía que lo último que pude sentir de él fue que estaba maquinando algo…

Pero esta vez no podía sentir absolutamente nada de él… es como si estuviera…

¿Dónde estás Edward?

Por favor ayúdame…

En más de una oportunidad me había desmayado por los golpes y volvía a despertar, sea por agua que me echaban en la cara, algún otro golpe por el martillo o simplemente esperaban a que despertara por mi cuenta, si es que no tardaba mucho en despertar.

Al ver que no hablaba, decidieron hacerme cortes en mi piel con unos cuchillos. Estos no era cuchillos cualquiera, la hojilla de estos era de un color azul muy extraño, dando la impresión de que tuvieran luces; al momento de que tocaban mi piel, sentía que era quemada viva en esa zona; así que aparte de que mi sangre salía por la cortada, también quemaba. Cada cortada hacía que mi sangre abandonaba cada vez más mi cuerpo, empezara a sentir la sed y mi piel se agrietara más, como las quebraduras de un suelo en el desierto.

Como al ver que tampoco hablaba con esta tortura, decidieron electrocutarme a través de las cadenas con la que me tenían amarrada. Era tan doloroso que era una sensación inexplicable… cada uno de aquellos golpes de electricidad hacían derramar un poco más de mi sangre… y en cada una seguía en silencio.

—Ya veo que quieres morir de una manera agonizante. —escuché al cazador. —Si me respondieras a lo que te estoy diciendo no estarías sufriendo todo esto. —silencio. —Tengo que admitir que lo estoy disfrutando. —sonrió de manera maliciosa. —Se dice que tú mataste al gran Marcus Bach arrancándole el corazón. —silencio. Su cara se transformó en una de rabia hacia mí. —Yo admiraba al señor Bach. Él era el mejor cazador del mundo… único en su clase ¡Y TÚ LO MATASTE! —justo en ese momento me apuñala varias veces a mi abdomen, haciendo que suelte varios gemidos de dolor.

Luego de no-sé-cuantas puñaladas, los otros cazadores lo separaron de mí. Empezaron a decirle palabras para que se calmara; luego de unos minutos, el cazador que me interrogaba me miró, todavía su mirada severa seguía allí.

—Por lo visto no vas hablar más, así que es hora de deshacernos de ti. —les hizo señas a los otros cazadores para salir del lugar.

Van a matarme…

Si decía las criaturas que venían conmigo y nuestros planes, esta vez si que pasaría durante el resto de mi inmortalidad oculta en las sombras permanentemente…

Si no decía nada… moriría…

¡Edward!

¡Auxilio!

Luego la puerta de aquel lugar se abrió y aparecieron los cazadores con tanques en su espalda, con unas mangueras y en la punta de la manguera, veía un pequeño fuego salir de él.

Edward…


*se asoma con cuidado*

Creo que ni voy a saludar... sé que me matarán porque asesiné a Isabella...

Disculpen chicas... tenía que hacerlo *cara triste*

No se preocupen que la histora no termina aquí, apartir de ahora leeran la historia desde el punto de vista de Edward.

En mi blog (el link está en mi perfil de FanFiction) dejé una canción para este capítulo y una imagen de como es la base de los cazadores.

Hasta la próxima chicas.