ADVERTENCIA: Hay una pequeña escena lemon, justo después del dialogo de Schrödinger, no es fundamental para la trama, así que si no es de tu agrado puedes pasar de largo a la parte final del capitulo.
Nota del autor: Como todos los demás capitulo, el titulo está basado en una canción de Sonata arctica, pero esta vez insisto en demasía que la escuchen, la letra fue fundamental para la inspiración en la elaboración del siguiente texto.
Disclaimer: El universo de Hellsing, así como sus respectivos personajes son propiedad intelectual del gran mangaka Kōta Hirano y son empleados sin fines de lucro.
Shy
Les había seguido el rastro hasta la ciudad de Santa Rosa; tras el enfrentamiento con Tubalcain, Alucard y su grupo lograron escapar con información que podría considerarse vital para ellos, ahora más que nunca debían seguir sus movimientos, saber en que momento regresarían a Inglaterra para estar un paso adelante. El olor del vampiro era inconfundible para él, lo había memorizado desde hace cincuenta años, cuando lo enfrentó por primera vez junta al shinigami, pero no se dejó guiar por eso; estuvo siguiendo la familiar esencia de la chica, el vampirismo no la cambió, solo la intensificó más, abrumando su olfato, desatando un caos en su mente. Esa brutal atracción que sentía por ella, solo era eso, ¿no? Un antojo animal, vestigios del salvaje comportamiento de los viejos lobos, un burdo deseo… pero, ¿por qué le dolía verla con ese hombre? Cada roce, esas sutiles miradas que le dedicaba a la chica, las bromas que la hacían reír, su cercanía con ella… Tan solo era un humano, el intento desesperado de Hellsing por hacerse con una fuerza armada, podría matarlo en ese momento si se lo propusiera… y sentía que había perdido contra él.
Jamás en los varios años que llevaba existiendo había experimentado tantos sentimientos al mismo tiempo: ira, desesperación, tristeza, envidia, necesidad… y todos giraban alrededor de esa chica. Su búsqueda sobre la impronta resultó infructuosa, los viejos lobos no dejaron libros ni archivos que le sirvieran de guía, solo tenía las leyendas que recordaba de su niñez, cuando su pequeño clan se escondía en los bosques que después pasarían a formar parte del territorio alemán. Siguió observando a sus objetivos, ya estaba al tanto sobre la ubicación en la que se escondían y no tenía un buen motivo para estar acechándolos, no encontraba la forma de justificarse a sí mismo sobre el porque seguía ahí, torturándose de esa forma; le gustaba verla, tenía que admitirlo, su sonrisa lo relajaba, podía distinguir el reflejo del sol en sus enormes ojos azules y su cabello alborotado que resaltaba sobre la capucha que lo cubría caía con gracia sobre su rostro, dándole un toque rebelde pero angelical a la vez. Ella se giró en su dirección y Hans entró en pánico, era imposible que lo viera desde su posición, ¿Por qué se sobresaltó de esa forma? La posibilidad de que ella se percatara de su presencia, le dirigiera la palabra como aquella noche, le dedicara una sonrisa, una caricia, un "gracias" con esa voz chillona pero agradable… todo lo deseó, lo quería de nuevo, repetir su reencuentro una y otra vez… pero no podía, ahora formaba parte de las filas enemigas y además era un vampiro, la única raza que detestaba más que a los humanos.
La rubia miró en su dirección varios segundos, antes de volverse y continuar su camino junto al mercenario, indiferente del caos que había desatado con esa simple acción. Hans suspiró, se sintió aliviado pero decepcionado al mismo tiempo, estaba perdido, no era capaz de controlar esos sentimientos que no hacían más que intensificarse cada vez que la veía. Levantó sus manos y alborotó su cabello con frustración, era cuestión de tiempo para que se enfrentaran, tenerla de frente pero no de la forma con la que fantaseaba. Perdió la noción del tiempo,no se percató de nada más a su alrededor hasta que una silueta lo sacó de sus cavilaciones, un miembro del vaticano arribó al lugar y salió después de varios minutos; la sección XIII estaba de cierta forma aliada con Hellsing, así que eso solo podía significar que Roma intervendría por esos tres en ese momento. Era hora de dar la alarma al mayor, movilizar las tropas y que Millenium por fin saliera de las sombras. La guerra que esperó por tanto tiempo al fin tomaba forma, pero ya no lo ilusionaba.
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Seras estaba en su habitación, tumbada en la cama que tanto le gustaba usar cuando no tenía que dormir en el ataúd. Las extrañas lágrimas de color rojo lograron manchar la funda de seda azul que cubría uno de los almohadones, pero no le importaba, en ese momento sentía que nada de lo que sucediera a su alrededor importaba ya. La vida siempre fue muy injusta con ella, ¿no podía darle tregua ahora que ya ni siquiera estaba viva? Esa conferencia con la reina de Inglaterra, el extraño niño gato que surgió de la nada, el mensaje del gordo nazi, el enfrentamiento que estaba encima de ellos, nada le había afectado tanto como ver esa imagen detrás de aquel que se presentó como su enemigo, sin duda era él… llamaron a la puerta, no tenía ganas de ver a nadie, pero estaba en labor, no había tiempo para lloriqueos cuando trabajas en una organización que está en guerra. Limpió su rostro con el brazo y se incorporó.
— Adelante.
— Hé, mignonnete! ¿Estás bien?
— Sí, capitán. ¿Necesita algo?
Pip no era tonto, sabía que no estaba bien. Al parecer fue el único que se percató de su asombro cuando el niño gato encendió la pantalla y por fin conocieron al enemigo de Hellsing. Después de todo eran los nazis que tanto detestaba contra los que tendrían que combatir, eso no estaba mal para él si no se tomaba en cuenta el horroroso espectáculo que mostraron de vampiros devorando humanos, esa imagen de tan solo recordarla le producía escalofríos. Cuando dos hombres se mostraron en la pantalla el rostro de Seras palideció aún más y sus labios temblaron, supuso que la alta figura que permanecía semioculta en las sombras era el susodicho Hans. Sintió algo de culpa, tal vez si le hubiera dicho desde el principio que esa placa pertenecía a un alemán fanático de Hitler se hubiera desilusionado al momento y no estaría de esa forma, no le gustaba verla tan apagada y deprimida, sin la sonrisa que tanto le gustaba. Se sentó a su lado en la cama, procurando tomar distancia para no incomodarla.
— Mignonette, no tienes que mentirle a tu capitán, puede tomarse como insubordinación.
— ¿Mentirle? Yo no… — Pip la hizo callar colocando el índice sobre sus labios.
— El hombre que estaba detrás del gordo, ¿era el salvador del que me hablaste? — Ella lo miró con asombro, lágrimas color sangre brotaron de sus ojos y se desmoronó frente a él. — Oh, Seras, no llores, ese bastardo no vale ninguna lágrima tuya.
— Oh, señor Bernadotte, soy una tonta, ¿verdad? Llorar por alguien que solo he visto una vez en la vida… es solo que creí que alguien como él sería una buena persona, pero después de ver todo lo que ha hecho Millenium contra nosotros y esas almas inocentes… él es un monstruo, igual que mi maestro, como todos en esta guerra… igual que yo…
— No seas tan dura contigo misma, ¿Quién dice que eres un monstruo? Si deseas mi opinión, solo eres una pobre chica que se enamoró de un hombre que estuvo en el lugar y momento correcto, ¿Qué hay de malo en eso?
— ¿Quién se enamora de un extraño? Solo una tonta como yo.
— ¡Claro que no! ¿Has escuchado del amor a primera vista?
— ¿Cree en eso?
— Digamos que en una ocasión me enamoré de una chica la primera vez que la vi.
— ¿En serio? ¿Qué hizo? ¿Se le confesó?
— No tuve el valor para hacerlo. Ella era una chica increíble, hermosa tanto físicamente como en su forma de pensar, hacía más amena mi existencia cuando compartíamos tiempo, pero estaba seguro de que no me correspondería y si le confesaba mi interés solo la iba a alejar de mi lado.
— Debió confesarle sus sentimientos, señor Bernadotte, usted es un buen hombre y esa chica tendría que ser muy tonta para no apreciarlo.
— No, me bastaba con estar a su lado de vez en cuando, además ella estaba enamorada de otro hombre… éramos muy diferentes, así que igual no hubiera funcionado, estamos en ligas diferentes.
— ¿Lo dice porque es un mercenario pervertido y alcohólico? ¿jamás pensó en cambiar esos hábitos por ella? Si era amor verdadero, valdría la pena intentarlo. Tal vez podamos contactarla de nuevo, puedo ayudarlo con consejos de chicas, ¿conserva algún número de teléfono? ¿una dirección? Podemos escribirle una carta de amor.
Pip la miró con incredulidad, vaya que era distraída esa mujer, es increíble que no se percatara de todas las indirectas que acababa de lanzarle. Unas ganas terribles de besarla y gritarle "¡Eres tú de quien he estado hablando, tonta!" casi lo dominaron, pero solo la mortificaría más, al menos logró distraerla con aquella descabellada historia de amor que acababa de inventarle. Suspiró con pesadez, al menos pensaba que era un buen hombre.
— No creo que sea buena idea, ni siquiera sé si voy a sobrevivir a esta locura.
— ¡No diga eso, capitán!
— Me temo que es la verdad, pero no tiene caso pensar en esas cosas, al menos por ahora. La jefa nos dio la noche y venía a invitarte a salir con los chicos y conmigo, pensamos en unos tragos, pero si quieres algo más formal puedo llevarte a donde quieras, solo tú y yo, ¿qué dices?
— ¿Sir Integra les dio la noche, a pesar de todo lo que pasó hoy?
— Bueno, nosotros somos humanos, es más fácil que muramos en esta guerra… una noche de juerga antes del infierno me parece un trato justo.
—¡Oh! Ya veo. Gracias, Señor Bernadotte, pero prefiero estar sola, al menos esta noche… han pasado tantas cosas, aun no termino de asimilarlas.
— Bueno, tú te lo pierdes, mignonette. Saldremos en media hora, por si cambias de opinión. Solo prométeme que ya no estarás llorando por ese infeliz, créeme que ningún hombre vale una de tus curiosas lágrimas de sangre. — Ella sonrió ante sus palabras, era tan hermosa cuando lo hacía, en verdad fue amor a primera vista, Pip la deseó desde la primera vez que la vio la noche que llegó a la mansión, la vida podía ser tan injusta a veces, tal vez era el castigo por todas las vidas que había arrebatado y arruinado por su profesión.
— Se lo prometo, gracias. Diviértanse esta noche.
— Será difícil sin el canario que se coló al grupo de gansos, pero trataremos.
Pip se levantó de la cama y alborotó el cabello de Seras como si fuera una niña pequeña, le dedicó una confortable sonrisa y salió de su habitación lo más tranquilo que pudo. Por un momento tuvo la ilusión de que aceptaría salir con él, pero su rechazo le dolió más de lo que quiso admitir. Había mentido, Integra jamás les daría la noche libre con la guerra tocando a la puerta, pero valía la pena correr el riesgo de una pequeña fuga si con eso lograba distraer su roto corazón y de paso robarle al menos un beso a la draculina. Caminó en silencio por los oscuros pasillos del sótano hasta que llegó al pie de la escalera, esperaba que no escuchara el fuerte golpe que le dio al muro en ese momento, presa de la impotencia y la decepción; sus nudillos hormiguearon y un pequeño brote de sangre surgió de la raspada piel, pero el dolor no bastó para calmarlo, tal vez la pequeña fuga no era mala idea, aunque solo él escapara esa noche.
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— Lento. ¿Cuánto tiempo le lleva cruzar el pasillo? Yo estuve en Londres, con una pesada pistola en mi boca. Además, mi cabeza explotó y aun así ya estoy aquí. Ta vez debería ponerse a dieta, mayor.
— ¡Jajaja! Esa es una charla alocada.
— ¡Oficial Schrödinger! Qué falta de respeto.
— Está bien, Doc, él completó su misión, deja que haga lo que quiera. ¿La situación?
— Hasta el momento todo va según lo planeado; Dólar 1 se está acercando al blanco, Dólar 2.
— ¡Son como fuegos artificiales!
— ¿Fuegos artificiales? Es un poco diferente, oficial. Esos no son fuegos artificiales, es una señal luminosa. Una señal que le indica al mundo que nosotros hemos regresado.
Schrödinger se acercó a Hans, necesitaba confesar su pequeño secreto con alguien y quien mejor que el callado capitán, además de que el mayor y el Doc estaban distraídos en ese momento revisando el reporte de Rip Van Winkle.
— ¡Oh, capitán! ¿qué crees? La vi, la sirvienta de Alucard. Se me quedó viendo y la saludé, es muy mona, nada que ver con Zorin; además tiene unos enormes pechos, no es tan plana como Rip. Es una lástima que sea de Hellsing, ¿te imaginas que estuviera con nosotros? Definitivamente la invitaría a salir, tendríamos hijos hermosos y me prepararía chocolate caliente todas las noches.
Hans miró fijamente al pequeño niño, generalmente estaba en contra de todas las alocadas ideas de Schrödinger, pero esta vez le dio la razón, Seras Victoria era hermosa. Pudo ver su cara de asombro durante la transmisión del mayor y creía que su mirada era de decepción… ¿lo odiaría? Seguramente…pero ya no importaba, se mostró con la única intención de que lo viera y supiera a quien iba a enfrentarse. En ese momento tomó la decisión que más le costó en la vida, no dejaría que nadie la tocara, ella tenía que morir en sus manos.
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— ¡Oh, Seras!
— ¡Capitán, así, más, por favor!
Pip aumentó el ritmo de las embestidas, la chica rodeó su cadera con las piernas y lo acercó más a ella; la penetró con toda la fuerza que su conciencia alcoholizada le permitía, estrujaba los grandes pechos y pellizcaba suavemente los erectos pezones. Ella se aferraba a sus hombros, clavando las uñas en su espalada, aumentando el placer del momento, pudo sentir como su vagina se contraía, estrujando su miembro y llevándolo a un relajante orgasmo. Se hizo a un lado para recuperar el aliento, el sexo era uno de los placeres de los que nunca se privaría después de todo.
— ¿Todo bien, cariño?
Ladeó su rostro para observar a la chica rubia que estaba a un lado; sus grandes pechos caían gráciles por el peso, su esbelta cintura y torneada cadera brillaban por el sudor de sus cuerpos y sus ojos azules lo miraban con diversión. Era una mujer hermosa, de eso no había duda, pero algo no andaba bien… su piel emanaba un calor humano que en ese momento se le hizo sofocante, los ojos azules no eran tan expresivos y los pechos eran demasiado grandes. Asintió en silencio y tomó un cigarrillo de la cajetilla que estaba en la pequeña mesita de noche.
— ¿Quién es Seras? ¿la novia de tu hermano o de tu mejor amigo? ¿un pariente lejano? ¿la esposa de alguien?
— No lo entenderías.
Pip exhaló una bocanada de humo y apagó la colilla del cigarrillo contra el muro; se levantó y buscó sus ropas, debía regresar al cuartel o tendría problemas con Integra. Llegó a un pequeño bar y tras unos tragos por fin encontró a una prostituta que era parecida a Seras, o al menos así lo creyó al momento, viéndola bien no tenían nada en común. Tomó su billetera y le extendió un par de billetes que ella tomó con una sonrisa en los labios.
— Va incluido el extra por lo de "capitán".
— Gracias, cariño. Cuando gustes, sabes donde encontrarme.
Salió de la habitación y del bar que solía frecuentar con los chicos. Esa noche no terminó como le hubiese gustado, pero al menos por unos instantes logró engañarse a sí mismo y creer que se había quedado con la chica buena, con la princesa de esa estúpida historia que era su vida.
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Caminaba entre la gente, deseosa de pasar desapercibida; dejó el habitual uniforme amarillo y vestía con una chaqueta azul fuerte, pantalón de mezclilla y sus cómodas botas. Era una noche fresca y despejada, se alegró de dejar la oscuridad de su cuarto y salir a tomar algo de aire, era lo que necesitaba para despejar su mente. Le remordió un poco la conciencia por no aceptar la oferta del capitán, pero pasar la noche entre hombres borrachos no era su idea de "distracción". Avanzaba sin presar atención a sus pasos, no iba a algún lado, solo andaba para sentir el frío del metal contra su pecho, a pesar de todo no fue capaz de deshacerse de su amuleto; malo o no malo, ese hombre le salvó la vida en su momento y tirar la placa era renegar de la valiosa ayuda que recibió. A nadie le afectaba que la llevase consigo y ya se había mentalizado, si volvía a toparse con Hans lo vería como un enemigo. Antes que nada, la lealtad hacia su maestro y Sir Integra estaban primero.
Llegó a un solitario parque, era tarde y los transeúntes de las calles disminuyeron considerablemente. Se sentó en una banca y por primera vez en mucho tiempo pudo admirar la luna llena, ¿Cuándo fue la última vez que lo hizo? Ya no estaba segura, tantas cosas pasaron en muy poco tiempo, pero ese ritual personal era de los pocos hábitos de humana que no dejaría jamás. Recordó la historia del conejo y el lobo, en cierta forma se volvió realidad su deseo de aquella noche, ella era el conejo que se escondía en la luna, lejos del lobo que quería cazarla. Hellsing no siempre sería un lugar seguro, no siempre podría esconderse ahí del lobo, en algún momento lo enfrentaría.
Hans la miraba a una distancia prudente, la siguió desde que salió de los cuarteles del enemigo, era muy distraída si no se había percatado de su presencia, esta vez no se tomó la molestia de ser tan precavido como en Brasil. Al principio estaba decidido a matarla, preferible que muriera en sus manos en ese momento a que cayera por algún otro de sus compañeros, él lo haría de forma rápida y sin torturarla, pero estando frente a ella ya no se sentía con tanta determinación. La admiró un buen rato, tratando esta vez de que no lo viera, aunque deseaba que ella prestara atención en él, que sintiera su mirada de nuevo y le regalara una última sonrisa… Ahí estaba él, Hans Günsche, capitán de las tropas de Millenium, admirando a su objetivo como un simple chico tímido.
Notas del autor: Editada la clasificación del FF por la pequeña escena lemon. No era fundamental, pero le da más impacto a la decepción de Pip.
Ya tenía planeado usar "Shy" en alguna parte de la historia desde que "el fin de una especie" solo eran divagues en mi loca mentecita, pero al escuchar la canción una y otra vez la inspiración fue brutal. Es terriblemente difícil para mi escribir algo con Hans, aunque me estoy basando en el lore de "werewolf the apocalypse" para darle algo de personalidad, no termina de convencerme, así que de nuevo toda queja y/o sugerencia es más que bien recibida, será eternamente agradecida :3
Espero que hayan disfrutado de la lectura tanto como yo disfruté al escribirlo (con todo el dolor de mi kokoro mandé a Pip a la Friendzone y la idea de la prostituta la tomé de un fic que leí sobre él hace un tiempo), trataré de actualizar lo más pronto posible (se viene la mejor parte, jujuju), pero estoy en un reto del foro "la mansión Hellsing", además no quiero descuidar mi otra querida historia, Twin flames.
Y a mi querida Pink, no te preocupes, el vaticano tendrá una fuerte intervención en un futuro no muy lejano... muajajaja.
