Disclaimer: Ningún personaje es de mi propiedad, tamaña suerte tendría :3

Como lo habrán notado, los dos primeros drabbles no tuvieron el mismo estilo narrativo, y este es aun más diferente. Pero es lo que hay.

A leer, pastelitos.


III. Justicia

—¿Lo recuerdas?

—Eres un monstruo —espetó el otro, elevando un poco el rostro para verle desde su posición de rodillas.

—Sí, sí, ya me has cantado esa antes. Quiero saber si lo recuerdas…

Hubo un silencio prolongado de su parte. El goteo de una filtración en el techo de la celda, el tintineo ocasional de las cadenas. Acababa de desollarle la espalda a latigazos, pero no hubo otra queja.

—¿Quieres saber la triste verdad?

—Desde luego —replicó de inmediato—. Ya lo has hecho antes, ¿no? La parte de las verdades tristes, es decir.

El mayor soltó una risa despectiva, la sacudida alborotó el dolor en su cuerpo. Tener cada extremidad superior encadenada a una esquina de la celda era un suplicio. Aun así, la hilarante cantidad de autocompasión que Loki podía guardar en esa delgaducha forma suya valía la risa.

— La verdad es que no lo recuerdo. ¿Qué si vi a un alma en pena? No, de eso estoy seguro. Pero no recuerdo tu expresión. ¿Quizá fuera odio?

Loki sacudió la cabeza, la vista dolorida fija en el suelo. Acto seguido, se puso de pie, caminó hasta una mesa al otro extremo de la celda, revolvió varias herramientas con las manos temblorosas de rabia hasta encontrar la que buscaba.

—No, padre. —Comenzó mientras observaba las pinzas y se acercaba lentamente a Odín—. No era odio entonces. Me moría de miedo, ¿sabes?…Y aun así, no era ni la mitad de abrumador que el sentimiento de culpa. Había fracasado ante ti una vez más.

Odín dejó escapar algo parecido a un bufido. La irritación de Loki incrementaba otro tanto cada que una muestra de desprecio lo acometía.

—Debo admitirlo, esa capacidad tuya para mentirte a ti mismo es impresionante.

—Lo aprendí de ti —dijo Loki con una sonrisa que rayaba en lo siniestro.

Sostuvo una de las manos del antiguo rey asgardiano, haciendo el último esfuerzo por guardar la compostura. Acarició con fingida ternura la piel marchita.

—La mirada que te dirigí antes de caer del Bifrost no fue de odio, padre —susurró con los ojos trémulos. A Odín le habría gustado creer que se trataba de arrepentimiento, que no se hallaba ante el mentiroso por excelencia. Una última muestra de sensibilidad—. No te odié en ese momento, ni siquiera después de tu espléndido "No, Loki" que dolió como el maldito Hel. —Loki suspiró y fijó sus ojos en los de su padrastro. No había nada salvo ira en ellos—. Pero esto… Esto, Odín, es odio en su más pura forma.

En aquél momento, arrancó la uña del dedo pulgar de la mano que tenía entre las suyas. Sonrió complacido. Nada se comparaba en bienestar al dolor en el rostro de su padre. Con un poco de paciencia pronto lo escucharía gritar. El viejo iba a rogar por ir a Hel más pronto que tarde, e iba a ser un placer entregarle él mismo los despojos del Padre de Todo a la Señora de los Muertos.


Y eso ha sido todo, pastelitos. Sip. Ira y Loki para este último drabble.

Bien raro todo, como ya he dicho, pero hecho con cariñín.

Palabras: 498

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