Notas de autora:
Hoy es viernes :) Es raro que actualice los viernes, la razón es que no he tenido clases estos dos días, así que aproveché para hacer el capitulo. Aquí otro capitulo de este fic.
Advertencias: AU, OoC, palabras soeces que son cortesía de Kanda :)
Diclaimer: -man pertenece a Hoshino Katsura (el manga entró en hiatus ;-;)
Manos unidas por un beso
6. Listón rojo
Esto era una completa estupidez y pérdida de tiempo.
Apenas acababan de concluir el primer trimestre de su primer año en preparatoria y ya estaban hablando de "Promoción". Eso debería ser un tema que discutieran cuando estuvieran en su último año, claro, si es que todos llegaban hasta allí.
Él tenía asuntos más importantes que atender, que estar ahí, sentado, esperando a que todos sus compañeros se pusieran de acuerdo sobre algo que los identificara como Promoción, pero al ritmo que iban... lo más probable es que terminaran de coordinar cuando la hora de receso acabara. Y eso no era bueno para él. Tenía que ir a otro lugar, con otra persona, siendo más específico, con el estúpido brote de habas.
Desde aquel raro sueño que tuvo en medio de la madrugada, la única posible solución que encontró a su tormento fue estar con el jodido enano o simplemente, pasar tiempo con él. Desde entonces, él iba todos los días en tiempo de receso a ese abandonado lugar, el cual se había convertido en punto de encuentro de ambos.
Era de saberse que esto no era algo de su agrado, todo lo contrario, era una completa molestia; pero si no iba, lo más probable es que terminara volviéndose loco por escuchar esa tonta canción en su cabeza sin tener una explicación razonable de ello. Y aún así, sin llegar a comprenderlo, lo hacía.
La campanilla anunciando el comienzo del recreo sonó. Sus compañeros todavía seguían tratando de llegar a una conclusión. Si, al parecer, tendría que quedarse en la hora de receso. Chasqueó la lengua. Estaba comenzando a impacientarse y el bullicio producido por sus compañeros no ayudaba mucho. Sus pertenencias ya estaban guardadas en su mochila, únicamente quería largarse de ahí. La empalagosa canción ya comenzaba a sonar.
–Ne, Yuu.
Lo que faltaba.
Lavi se sentaba detrás de él, había acercado tanto su carpeta como su silla a la de él, estando más cerca que antes, como para escuchar su respiración.
–No estarás pensando en pedir permiso al baño para irte, ¿verdad? –preguntó, tirando del cabello de su coleta.
–Si valoras tu vida, será mejor que lo sueltes, conejo idiota –amenazó.
–Qué miedo –inmediatamente soltó la coleta. –Hoy estás más amargado que siempre. ¿Te molesta quedarte en receso?
–Tsk.
No iba a seguir soportando al idiota de Lavi. Esa canción empezaba a ser una verdadera molestia en su cabeza. Estaba dispuesto a irse, pero lo que dijo Lavi lo detuvo por un momento.
–O acaso... ¿Estás preocupado por ver a tu novia?
Lavi tenía una mueca socarrona en el rostro, viendo la reacción de Yuu, sabía que lo había agarrado desprevenido. Mas no esperó la respuesta que le daría.
–Che. ¿Y qué si es así? No te importa.
La boca del pelirrojo estaba abierta en una gran "O", Kanda aprovechó el momento de shock de su amigo para escapar de ese ruidoso salón, llevaba retrasado varios minutos.
¿Novia? Qué estúpido.
Si no fuera porque estaba apurado, le habría hecho cerrar esa molesta boca entrometida que tenía. Pero lo que más le fastidiaba era que se había dejado llevar por el momento, dándole la razón al idiota de Lavi. Se palmeó la cara como castigo por su reciente estupidez cometida, la canción lo hacía actuar así. Ahora, tendría que soportar las molestas preguntas del conejo. Adiós poca privacidad.
Su mente conocía de memoria el camino y también, sabía por donde debía caminar para no ser visto mientras se dirigía a la abandonada construcción y no levantar sospechar, pues ese no era un lugar apto para estudiantes. A veces, se preguntaba por qué tenía que ser precisamente ese sitio y no otro, el punto de su encuentro.
Con pesadez, subió las escaleras, casi como arrastrando los pies, la verdad, no le importaba si el estúpido brote de habas notaba su llegada. Por lo general, él solía llegar silenciosamente, cuidando que sus pasos no fueran oídos por el menor, procuraba estar unos minutos antes para escucharlo cantar. Si, escucharlo. Era algo extraño y raro que ni él lograba comprender del todo, porque aquella canción que había sido su martirio por varios días, ahora, deseaba oírla. Esa canción había sembrado un insano deseo en él, que ocasionó que tuviera un raro fetiche de escucharla siendo entonada por la voz del mocoso canoso, no en su cabeza, en persona. En su cabeza podía ser el más cruel de los tormentos, pero en persona, era la más dulce caricia en el alma. En este momento, sintió ganas de abofetearse mentalmente al darse cuenta de la dirección que iban tomando sus pensamientos.
–Llegas tarde.
Ni bien había abierto la puerta, cuando Allen dijo aquello, estaba mirando por la gran ventana.
–Che. No jodas. He llegado como siempre.
Era cierto, a pesar de que realmente llegaba minutos antes, solo para oírlo cantar, era cuando Allen terminaba de hacerlo que él recién entraba a la sombría habitación. Así que, prácticamente, estaba llegando igual que todos los días.
–No. Tú siempre llegas antes. ¿Crees que no me doy cuenta que estás parado detrás de la puerta mientras yo canto? Eres muy evidente.
Allen rodó los ojos al decir lo último, él creía que no lo sabía, estaba muy equivocado.
–Oye, Kanda. ¿Me dirás por qué te demoraste? –preguntó, acercándose a él.
– ...
–Estoy tratando de iniciar una conversación. Pon de tu parte, Kanda –una sonrisita comenzaba a surcar su pulcro rostro.
– ...
–Muy bien, Kanda –dijo, dando unos aplausos pausados. –Lo estás haciendo muy bien –de alguna manera, su sonrisa se había vuelto algo retorcida.
–Che. Deja de joder, estúpido brote de habas.
– ¡Es Allen, flequillo recto!
Kanda realmente no estaba de humor para soportar y escuchar las tonterías del condenado mocoso, menos cuando le había restregado en su cara que sabía de su extraño fetiche. Si el imbécil ese quería pelea, pelea tendría.
Por su parte, Allen tampoco se dejaba intimidar fácilmente por el amargado de Kanda, lo enfrentaba.
Y así, ambos volvían a comenzar otras de sus ya acostumbradas peleas, esto era como un rito de iniciación para ambos, parecía que los ayudaba a liberar tensiones, porque sus peleas siempre terminaban con Allen riendo y Kanda chasqueando la lengua, fingiendo estar enfadado. Posteriormente, ambos chicos se sentaban en una de las mesas, casi de la misma forma que en su inédito sueño, con la excepción de que él no estaba recostado sobre el regazo del menor. Solo estaban sentados juntos... a una distancia prudente.
–Están discutiendo sobre lo que nos identificará como Promoción – finalmente, Kanda decidió contestar a su pregunta.
– ¿Están? –preguntó. –No me digas que te has escapado de clases solo para venir a verme.
–Tsk. No te creas tan importante, enano.
– ¡Es Allen, estúpido! –reclamó automáticamente. –No deberías hacerlo –le regañó.
–No necesito tus tontos sermones. Yo hago las cosas porque así lo quiero.
Kanda detestaba cuando Allen le regañaba sobre dejar las clases para venir a verlo. Ese mocoso era desesperante.
–Este listón rojo es lo que me identifica como parte de mi salón.
Dejó de mirar la pared, para mirarlo a él. Estaba agarrando delicadamente aquel lazo rojo amarrado en el cuello de su camisa, lo observaba con cariño, una sonrisa nostálgica mostraba su rostro.
–Espero que puedan llegar a un acuerdo pronto. Me gustaría verte usando lo que decidieron -le dijo, con las misma mueca de nostalgia de antes.
–Che.
El afonía del ambiente nocturno de aquel lugar era cómodo, a veces era así, ambos se mantenían en completo silencio, solo acompañados de los sonidos de la noche y uno que otro gorjeo de parte de Timcanpy. Ellos no necesitaban palabras, su mutua compañía era suficiente para saber que todo estaba bien. Y aunque Kanda no lo admitiera ni para sí mismo, disfrutaba de la compañia de Allen.
–Oi, brote de habas.
– ¡Mi nombre es Allen! ¿Qué quieres?
– ¿Asistirás a la actuación?
–Vaya, hoy estás más hablador que de costumbre. ¿Acaso comiste caldo de loro, Kanda? –preguntó, burlándose disimuladamente.
– ¿Quieres que te golpee, imbécil?
– No, gracias. Estoy bien así. –rechazó la oferta con amabilidad. – ¿Cuál actuación?
–La que habrá mañana –contestó, como si fuera lo más obvio, porque así lo era.
–Ahh... esa actuación. La había olvidado –rió tontamente.
– ¿Realmente estudias en esta preparatoria?
– ¿Por qué lo dices? ¿No ves que estoy usando el uniforme?
–Todos saben sobre la actuación de mañana.
–Discúlpame, mi cerebro olvida las cosas con facilidad.
–Y no lo dudo.
–Te he escuchado, Kanda.
–Che.
De nuevo, se podía ver salir chispas brillantes de sus miradas chocantes, comenzarían a pelear. Mas Allen no esperó que Kanda pusiera su mano entre sus blancos cabellos, para luego formar un puño y hundirlo entre ellos con fuerza.
– ¡Eso duele, Kanda idiota! –se quejó adolorido, sobándose la cabeza.
–Más te vale asistir a la actuación.
Quiso darle un golpe como venganza, pero el de las obsidianas se había bajado de la mesa, dirigiéndose a la puerta.
– ¿Ya te vas?
–El timbre va a sonar, si se dan cuenta que no estoy, van a estar jodiendo. Es molesto.
Se había detenido solo para responder la pregunta suplicante, pero también encontró una forma de vengarse del mocoso por lo del comienzo.
– ¿Deseas que me quede? –interrogó, justo antes de tomar la perilla de la puerta, su rostro tenía una sonrisa altanera.
Allen lo dirigió una mirada cargada de odio. ¡Kanda si que era insoportable!
- ¡Lárgate ya!
Si, hacer rabiar al estúpido brote de habas era lo único bueno de venir ahí.
Ayer había sido un día espectacular, todo salió tal y como lo habían planeado, el esfuerzo de sus compañeros y el de ella fueron bien recompensados. La actuación que estuvieron que organizando por un mes había salido perfecta. En algún momento temió arruinarlo, porque ella tuvo que ser la maestra de ceremonia al ser la delegada de su salón, pero sus amigos, compañeros y su hermano, le dieron los ánimos que necesitaba, cada uno a su manera. Estaba muy feliz.
Entró a su salón, aun no habían llegado sus compañeros, o eso creyó, hasta que vio la mochila de su compañero exonerado, solo se encontraba esta, mas él no estaba. Seguro se había ido a pasear como todos los días. Miro la lista de alumnos asistentes de su salón a la actuación de ayer, el nombre de él no figuraba entre ellos. Ella había decidido hacer un llamado de atención a sus padres, descubriendo así, que su compañero solo vivía con su padre.
Era su responsabilidad velar por el bien de sus compañeros, su meta era que todos estuvieran juntos hasta el último año, por eso, no podía permitir que alguno de sus compañeros repitiera de grado. Quería que toda su familia escolar estuviera unida, no obstante, su compañero no se lo ponía nada fácil.
Todavía debía pasar los nombres de sus compañeros que asistieron ayer al registro, porque e so también era un criterio a evaluar en los cursos. También tenía que hacer otras cosas más, referentes al acontecimiento pasado, no creía que el tiempo le alcanzara para hacer todo antes de que el timbre de entrada sonara.
–Yuu, vamos. ¡Dime quién es ella!
Esa voz… ¡Era Lavi! Y por el nombre que menciono, sabía que Kanda estaba con él. Rápidamente salió del aula para encontrarlos. Ellos estaban pasando por el pasillo. Inmediatamente los llamó.
– ¡Lavi! ¡Kanda!
– ¡Oh, Lenalee! ¡Hola! Lavi dejo de seguir a Kanda, para saludar a su amiga. –Yuu, no seas maleducado y ven a saludar a Lenalee.
Yuu detuvo su andar, mirando amenazadoramente al de ojos esmeraldas.
– ¡Deja de llamarme así!
Y antes de que Kanda comenzara con su persecución, Lenalee lo detuvo.
–Chicos, ¿están ocupados?
–No. Le estaba preguntando a Yuu sobre quien es su novia, pero no lo quiere decir –se quejó infantilmente.
–Entonces, ¿pueden ayudarme?
–Claro, a Yuu le gustará ayudarte, también.
–No hables por mí, conejo –dijo, dándole un golpe en la cabeza.
–Que malo, Yuu. Eso dolió –en tono lastimero se quejó, sobándose. – ¿En qué somos buenos, Lenalee? –preguntó con una sonrisa, dejando de lado su dolor.
–Pasen, les voy a explicar.
Los tres amigos entraron al salón de 1-F, Lenalee los guio hasta su sitio, ellos e sentaron y ella puso frente a ellos los papeles a llenar.
–Quisiera que me ayudaran a llenar estos papeles. Kanda, tu puedes ayudarme a registrar a los alumnos que asistieron ayer, coloca un aspa si el nombre está en la lista y una equis si no lo está –puso las hojas y el lapicero frente a él. Y luego se dirigió a Lavi. –Lavi, tú puedes ayudare con estos otros papeles.
– ¡Claro!
–Che, ¿Por qué tengo que hacerlo?
–Porque Lenalee es nuestra amiga y los amigos se ayudan entres sí. No te quejes y ponte a trabajar, Yuu.
–No me des órdenes, estúpido.
El ambiente volvía a acalorarse, Lenalee trato de calmarlo.
–Chicos, de verdad, muchas gracias por su ayuda. Pero si no nos apuramos, el timbre sonará.
Eso pareció lograrlo, ahora, ambos estaban dedicados a su reciente trabajo asignado. Kanda estaba concentrado llenando el registro.
–Bonito listón rojo, Lenalee.
Escucho a Lavi decirle un cumplido a su amiga, mas eso no fue lo que llamo su atención, si no, la mención del listón. Observo a Lenalee y efectivamente, ella llevaba un lazo rojo en lugar de la larga corbata tradicional de la preparatoria, ese listón… era el mismo que el del estúpido brote habas.
–Gracias, Lavi. Es lo que nos identifica como Promoción, nosotros hemos decidido seguir la tradición de la sección "F".
–Nosotros aún no llegamos a un acuerdo, pero creo que usaremos casacas.
Kanda dejo de prestar atención a la conversación de sus amigos, estaba concentrado en terminar con esto e irse, no le gustaba estar en salón ajeno al suyo. Conforme iba llenando el re4gistro, se dio cuenta que el nombre del mocoso no aparecía y cuando termino con su tarea, se sintió extrañado, el podía jurar el que chiquillo de pelo blanco era de primer grado, su apariencia y comportamiento lo confirmaban y aquel listón rojo solo corroboraba su hipótesis. El estúpido brote de habas tenía que ser un compañero de Lenalee.
No obstante, podía ser que sus sospechas fueran erradas. Tal vez era mayor que él y su salón también estaba siguiendo la tradición de la sección "F".
Porque el nombre de Allen Walker no aparecía en el registro de alumnos del salón de 1-F.
N/A:
Mañana se cumple un mes desde que publiqué este fic en esta plataforma, de hecho fue el primer lugar donde lo publiqué xD
Les doy un dato curioso de este fic, el lugar donde Allen y Kanda se reúnen si existe, yo solía ir allí a pasar el rato cuando estaba aburrida, fue gracias a ese lugar que este fic nació xD
Si tienen alguna duda sobre la historia pueden decírmela, yo gustosa se las aclaro ;)
Gracias a las personas que comentan, les debo un pay de manzana a cada uno :)
Y esta vez, nos leemos al próximo sábado!
Gracias por leer :D
