Notas de autora:

Ah, este capitulo fue uno de los que me ha hecho sentir más emociones. Hubo momento en los que me emocioné y en algunos que solo quise reírme, era raro, porque no podía hacerlo ya que estaba en clases xD

Descuiden, ya estamos a la mitad de este fanfic, que rápido pasa el tiempo.

Advertencias: AU, OoC (según yo), leve insinuación de romance normal(?), obras de construcción abandonadas.

Diclaimer: -man pertenece a Hoshino Katsura (sufriré en agonía mientras espero a que el manga salga *llora*)


Manos unidas por un beso

7. Perseverante deseo

Pronto se celebraría un año más de creación política de la ciudad, y junto a ello, una serie de actividades relacionadas a festejar este acontecimiento tan importante.

Pero lo que él más esperaba ansiosamente era el gran Corso de la Amistad, un evento que se realizaba en el último día del cronograma de actividades por aniversario. El Corso de la Amistad consistía en un pasacalle donde desfilaban carros alegóricos, los cuales estaban decorados con coloridas telas y vistosos accesorios, en la parte más alta del carro iba una señorita muy bella, tan hermosa que al verla, inmediatamente podía gritar "¡Strike!"; también pasaban personas danzando, disfraces y bandas escolarea, pero lo más importante de todo eran los dulces, regalos y... ¡más dulces!

¡Cómo amaba los corsos!

Desde que era niño, siempre sonó con poder ser partícipe del gran Corso de la Amistad, no obstante, nunca encontró una forma de hacerlo. Cuando ingresó al colegio, la posibilidad de cumplir su anhelado sueño se volvió muy cercana. Él tenía que ser parte de la banda del colegio, era la única forma. Sin embargo, su buena actitud y entusiasmo no fueron suficientes para convencer al profesor de música de aquel entonces, él le dijo que necesitaba talento para tocar un instrumento musical. Y fue así como su querido deseo se vio truncado, tan lejano que parecía imposible de alcanzar. Pero eso un impedimento para que lo volviera a intentar los siguientes años, aunque obtuviera la misma respuesta de siempre. Él sabía que lo lograría.

Este año tampoco fue la excepción, pero se sorprendió al saber que la preparatoria tenia banda, eso era algo que el viejo panda no le había comentado antes, tal vez para evitar que siguiera perdiendo el tiempo. Le reclamaría por haberle ocultado un dato tan importante como ese.

Al llegar a la preparatoria, vio el anuncio en el periódico mural de la institución, donde se daba a conocer que dentro de dos semanas se realizaría un casting para seleccionar a los nuevos miembros de la banda de Black Order. Sus ojos brillaron ante la buena nueva. Definitivamente, iría a inscribirse inmediatamente.

Los siguientes días los pasó practicando con su flauta, no la dejó para nada, tocando el instrumento musical en todo momento, incluso en la preparatoria. Porque la esperanza era lo último que se perdía y estaba seguro que esta vez sería aceptado.

Lenalee lo apoyó en su decisión y decidió ayudarlo. Ella tocaba bastante bien la flauta, él la elogió, diciendo que era muy talentosa, preguntándole la razón de por qué no iba al casting, seguramente sería aceptada sin dudar. Ella le respondió que no tenía interés por ahora, siendo la encargada de muchas responsabilidades.

Ambos se juntaron por las mañanas para practicar. A veces, siendo recibido cordialmente por Komui, el hermano mayor de Lenalee y el director académico de Black Order, quien les decía que lo más apropiado sería ensayar en la sala, un lugar donde él podría verlos claramente, Komui quería asegurarse que él no fuera un pulpo que le robaría a su preciada Lenalee.

Luego de las intensas sesiones de práctica durante una semana, el tan esperado día llegó. Sintió que toda la buena fortuna iba con él cuando Lenalee le dijo que esta vez saldría victorioso. Las audiciones se realizarían en hora de receso, era una lástima porque perdería la oportunidad de saber a dónde iba Yuu y de conocer a su misteriosa novia. Para cumplir los sueños se requerían de sacrificios, y este sería el suyo.

Con el mejor ánimo del mundo ingresó al salón de música, llevando consigo su adorada flauta, al parecer, ya había comenzado, siendo el último participante. Se sentó en una de las sillas, esperando a que llegara su turno, viendo y escuchando como los otros estudiantes daban el casting, solo unos pocos fueron aceptados, el resto tuvo que retirarse. El profesor de música se veía bastante dedicado y serio en cuanto a calificar y seleccionar a los estudiantes. Miró la flauta que tenía entre sus manos, faltaba un alumno más y sería su turno. La melodía dejó de sonar, finalmente, el momento tan esperado llegó.

Se colocó en medio de aquel pequeño escenario, saludando cortésmente al docente, el profesor levantó la mirada, observándolo detenidamente, se sintió algo incómodo.

-¿Usted es...?

-Lavi. Lavi de 1-C.

Había dicho aquello de la manera más tranquila y relajada posible, pero en realidad, los nervios habían comenzado a atacarlo vilmente. Maldita la hora en qué se les ocurría aparecer. ¿No podían hacerlo cuando estuviera con Lenalee?

El profesor su nombre en su lista de alumnos y cuando lo encontró, indicó que comenzara.

-Puede empezar.

Esa fue la orden para que iniciara. Tomó aire suficiente, colocando la embocadura de la flauta entre sus labios, el dedo pulgar de su mano izquierda en el portavoz, mientras ubicaba los dedos índice, medio y anular en los agujeros 1, 2 y 3. Luego hizo lo mismo con la otra mano, tapando los agujeros restantes, estando de esa forma, comenzó a tocar. Sintió cómo la melodía iba fluyendo por su cuerpo, la sentía claramente, tocó con más ímpetu, tenía que mostrar los resultados de estar practicando una semana con Lenalee, y demostrar que esta vez sí lo lograría. Quizás fue la emoción fue demasiada, había cometido un error, pero no se detuvo, olvidó ese pequeño incidente y siguió tocando, con más ánimo y dedicación que antes. Finalmente, terminó.

Abrió los ojos que habían estado cerrados debido a la dedicación que le estaba dando a la canción, el profesor de música lo observaba atentamente como cuando se presentó, manteniendo esa seria mirada en su rostro. Sintió que eso no presagiaba nada bueno.

-Los ensayos son en las mañanas, a partir de las nueve, de lunes a sábado.

Si lo que había escuchado era cierto y no una alucinación producida por su cerebro, entonces...

-¿Eso significa...? -solamente preguntó para estar seguro de lo que pensaba.

-Ahora eres un integrante de la banda de Black Order. Felicidades.

Aunque el profesor se lo había dicho con el mismo aspecto serio, al felicitarlo, sonrió. Por su parte, felicidad era poco para describir las emociones que estaba sintiendo en este momento, pero a pesar de todo, aún tenía una duda más.

-¿Cómo lo logré? Me he equivocado.

El hombre mayor dejó el lapicero a un lado, tomó algo de aire y habló, contestando a su duda.

-Tienes razón, te has equivocado. Pero a diferencia de los demás participantes, tú seguiste a pesar de eso, realizándolo con más ímpetu, haciendo que ese error se vea insignificante y quede en el olvido -sonrió, levantándose de su asiento, caminó hasta él, quedando frente a frente. La mueca seria en su semblante era suave. -Es cierto, tú no tienes talento para la música, ni un poco, lo que acabas de hacer lo demuestra. Sin embargo, tienes la actitud y las ganas de superarte, eres la clase de persona que una banda necesita -vio como extendía su mano enfrente de él. -Así que, bienvenido a la banda de Black Order, Lavi.

No lo aguantó más y olvidó las formalidades. Ignorando la mano extendida, abrazó al profesor, quien estaba más que extrañado con su actitud, pero lo dejó pasar por esta vez.

-¡Gracias!

Por fin, podría cumplir su sueño.


Salió del salón de música con una gran sonrisa que abarcaba su rostro. Sus pensamientos solo estaban relacionados con el gran logro que acababa de cumplir, que no se dio cuenta cuando Lenalee se acercó a él.

-¡Lavi!

Tal vez fue algo que no esperó, porque casi soltó su flauta. Inmediatamente recobró el sentido de la realidad, contestando al llamado de su amiga.

-¡Hola, Lenalee! ¿Qué haces aquí? Ya va a tocar el timbre.

Ella ignoró sus preguntas y cuestionó lo que quería saber.

-¿Cómo te ha ido?

Un corto tiempo de silencio reinó entre ellos. Lenalee comenzó a preocuparse, porque Lavi había bajado la mirada al suelo, temió lo peor. Algo temerosa preguntó.

-¿No... Te a-?

Su pregunta quedó incompleta. Lavi había sacado de uno de sus bolsillos de su pantalón una pequeña insignia, ella conocía muy bien esa insignia. Eso significaba...

-¡Felicidades!

Aún dudarlo en ningún momento, abrazó a su amigo, estaba muy feliz por él. Había logrado su meta. Porque ella era consciente de ello, siendo su deseo de querer participar en el Corso de la Amistad el comienzo de todo, descubriendo que la única forma de que él pudiera hacerlo era perteneciendo a una banda escolar. Encontrándose con otro obstáculo en el cumplimiento de su sueño, ser un integrante de la banda. Lavi era una persona con un talento y capacidad nulos en el arte de la música. De esta manera, aquel obstáculo se convirtió en una meta, una meta que le costaría mucho lograr, pero ahora, era realidad. Sin duda alguna, el hecho de que ahora sea real, era una dicha enorme.

¡Más feliz por él no podía estar!

-¡Muchas felicidades, Lavi! -volvió a decirlo, no se cansaría de hacerlo.

-¡Gra-gracias, Lenalee! -contestó, sentía que ella lo estaba abrazando un poco fuerte y por la cercanía del contacto.

Lenalee pareció darse cuenta de la fuerza que estaba ejerciendo en su abrazo, consecutivamente, se separó. A veces, tendía a dejarse llevar por sus emociones.

-Lo siento.

-No te preocupes, Lenalee.

-¿Qué te parece si vamos a comer algo a la cafetería para celebrar tu logro?

-¡Me parece una excelente idea! -exclamó emocionado.

No había tenido la oportunidad de comer algo por el casting, podría escuchar claramente los gruñidos provenientes de su estómago, pero recordó algo importante para que esta improvisada celebración fuera perfecta, mejor dicho, alguien.

-Falta Yuu.

-Cierto. No lo he visto.

-Seguro debe estar con su novia. Hay que ver lo que el amor hace, incluso a logrado cautivar a alguien tan amargado como Yuu -suspiró. -Solo espero que sepa cuidarse -comentó en un tono preocupado.

La chica de cabellos verdosos estaba sonrojada por las palabras del chico.

-¡Lavi! ¡Kanda no es así! -le llamó la atención, aún con el color escarlata presente en su rostro.

Lavi soltó un par de carcajadas, le era graciosa la situación.

-Lo sé, Lenalee, lo sé. Era solo una broma -siguió riendo, los nervios de hace un momento se habían ido por completo. Ahora estaba más relajado.

Ambos siguieron charlando, caminando con dirección a la cafetería, cuando vieron la una larga cabellera azulada que les era bastante conocida.

-¡Kanda! ¡Yuu! -los dos lo llamaron al unísono.

El nombrado no los escuchó y siguió con su camino al salón de clases, haciendo caso omiso al llamado de sus llamados. Lavi dejó su flauta a Lenalee, para ir corriendo detrás de Kanda y posteriormente abrazarlo por detrás, quedando sus brazos alrededor de su cuello.

-¡Yuu! ¿Dónde has estado? ¿Con tu novia? ¿Te estás cuidando? ¿Quieres ir a comer con nosotros? -ese fue el bombardeo de preguntas que soltó.

Kanda quería matar a Lavi, nunca lo había deseado tanto como ahora. Acababa de tener un buen momento con el estúpido brote de habas y el conejo idiota se había encargado de mandar a la mierda su buen humor. Como siempre, Lenalee apareció para salvar su ridículo pescuezo, impidiendo que cumpliera con su cometido, dándole un suave golpecito en la cabeza. Solo pudo soltar maldiciones contra el chico que estaba abrazado a su cuello como si pareciera un koala.

-Suéltame si quieres vivir, idiota.

-Qué humor -dijo Lavi, retirando sus brazos del cuello de Yuu. -Siento celos de tu novia, ella se roba toda tu alegría y buen humor, dejándonos a nosotros la parte más linda de tu carácter -se colocó de brazos cruzados, haciendo un puchero.

-Kanda, vayamos a comer a la cafetería -Lenalee ordenó de una forma sutil.

-El timbre va a sonar, tenemos clases -trató de excusarse, aunque lo que había dicho era cierto.

-No te preocupes. El director anunció que hay una reunión de profesores en la biblioteca, tenemos la 5° y 6° hora libres.

Lavi y Kanda la miraron como si de un extraterrestre se tratara. Entonces, Lavi recordó ese detalle que olvidó con todo lo que estaba pasando. Eso explicaba por qué Lenalee se veía tan tranquila a pesar de que ya debería estar en clases. Al final, Kanda terminó cediendo.

Ni bien se sentaron, Lavi comenzó a hablar, comentando algo que había llamado su atención.

-¿Sabían que había un piano en el salón de música?

-Si. Mi hermano me lo comentó una vez, dice que actualmente no hay alguien que pueda tocarlo. Hace algunos años hubo un alumno que tenía la capacidad para hacerlo, evidentemente, él ya no estudia aquí.

-Wow, Lenalee, sabes mucho -admitió sorprendido Lavi. -No esperaba que hubiera un piano, cuando estábamos en el colegio no había uno -comentó.

-A mí también.

Kanda comía su plato de fideos, siendo ajeno a la conversación de sus amigos, Lavi hablaba emocionado sobre la serie de actividades por el aniversario de la ciudad, y junto a ello, el Corso. Era inevitable que sus pensamientos no circularan con respecto a ese tema, trayendo a su mente recuerdos no tan agradables.

Estar teniendo encuentros con el estúpido brote de habas casi a diario, habían hecho que lo olvidara por completo, ese mocoso y esa canción estaba haciendo que saliera del molde de Kanda Yuu, provocando que hiciera cosas impropias de él. Terminó de comer y se levantó de su asiento, para luego retirarse de la cafetería. Lavi y Lenalee dejaron de conversar, observando a Kanda irse, esta vez Lavi no hizo nada para detenerlo. Ellos sabían que era en estos días que su malhumorado amigo estaba más distante de lo normal, pero no estaba en su conocimiento la causa de ello, aunque había algo que si conocían. Kanda tuvo esa actitud después de estar por un año en otro colegio, al volver, él actuaba así en estas fechas.


Salió a penas el timbre sonó y el profesor dio el permiso para que pudieran salir al receso. Hoy era un día inusual, todavía no escuchaba la canción, cuando era normal que lo hiciera. El molesto conejo tenía que quedarse en el salón, así que no tendría la necesidad de escabullirse entre los diferentes pasillos de la preparatoria. Apresuró un poco más su caminar, tenía la extraña sensación de querer llegar pronto ahí.

La lejanía y la oscuridad del lugar no era impedimento para que fuera a la abandonada construcción. Entró por una de las entradas libres, subiendo las gradas de cemento, llegando al segundo piso, caminó hasta estar frente a la puerta de aquel salón parecido a un laboratorio de análisis -según el idiota de Lavi-. Se quedó quieto por un momento, tratando de escuchar la canción, mas no oyó nada. Todo estaba en completo ó la puerta y se encontró con que no había nadie ahí, ¿Acaso el mocoso también tuvo que quedarse en clases también? Podría ir a buscarlo, pero eso sería algo desesperado de su parte, además no sabía exactamente en que salón estaba el enano. Bajo al primer piso, el receso recién había comenzado, tenía tiempo para hacer otra cosa. Al estar su mente en algo con qué distraerse, rápidamente lo asaltaron los pensamientos que en este momento no quería tener. Solo faltaba una quincena de días para el corso, únicamente podía pensar en aquel incidente y en esa persona.

Sus pies siguieron con su andar, sin fijarse exactamente por dónde iban, prestando atención cuando tropezó con algo y seguidamente cayó al suelo. Su cuerpo actuó inmediatamente, poniendo sus brazos adelante como apoyo para evitar que su cabeza se golpeara, aun así, su uniforme de ensucio de tierra y polvo. Se levantó, buscando al objeto causante de su pequeño accidente, era la mitad de una botella, como venganza, la pateo lo más fuerte que pudo, haciéndola volar por los aires hasta que aterrizó estrepitosamente en el suelo. Fue ahí cuando se dio cuenta que la botella no estaba vacía, contenía agua maloliente, la cual mojo un poco sus zapatos y ropa, y flores secas.

Bien. Ahora debía limpiarse. Necesitaba agua para que las manchas de tierra y polvo salieran completamente. Mas su sorpresa fue encontrar un lavamanos a pocos pasos de ahí. Observo atentamente su alrededor, ese no era un lugar que conociera. ¿Dónde diablos se había metido?

Dio la vuelta y vio algo que si conocía. Estaba al otro lado de la edificación abandonada, esa parte que daba al muro que rodeaba y cercaba la preparatoria. Generalmente, había basura en ese tipo de sitios, no un lavamanos. Pero este no estaba al aire, estaba adherido a una pequeña pared que no era parte del muro-cerco, estaba separada. Al ir acercándose, era un baño lo que estaba ahí, un baño público con tres cabinas individuales, sin terminar de construir, dio la vuelta al lugar, en la pared estaba pintada una flecha que apuntaba hacia atrás con un letrero que decía "DUCHAS". Era la primera vez que sentía curiosidad, lo normal era que le importara un bledo. Unos palos incrustados en bloques de concreto impidieron que siguiera caminando, ellos sostenían una larga cinta de plástico amarilla, las que solían usar cuando hacían obras de construcción, en ella decía repetidamente la palabra "PELIGRO". Sin embargo, él no encontró algo que fuera peligroso, Únicamente, era una construcción sin terminar, seguro otra obra del gobierno regional.

Entonces, recordó el anuncio que estaba pintado en la parte exterior trasera de la preparatoria, aquella que siempre veía cada vez que el autobús pasaba cuando iba a la preparatoria.

Lo dejó ahí. Esto no era algo de su incumbencia.

Abrió el grifo de agua del lavamanos que aún estaba en funcionamiento, limpio su pantalón, quitando todo rastro de suciedad, luego se lavó la cara, mojando un poco su cabello, cuando termino, se fue.

Él no tenía nada que hacer en un lugar como ese.


N/A:

Bien, este es el esfuerzo que tuve que hacer, cada vez los capitulos son más largos, antes solo escribia 3 hojas en mi block, ahora ya son 10 xD Traté de terminarlo el viernes pero no pude, asi que mientras esperaba a que me atendiera el doctor, iba escribiendo algo, pero solo avancé 10 lineas :v

De nuevo, gracias a mi querida Misaki, sin ti querida no soy nada.

En el siguiente capitulo les tengo una dulce sorpresita, sé que les gustará. Ya era hora de algo asi ewe

Gracias también a los comentan, en cuanto me enseñen a hacer pays de manzana le mandaré uno por correo(?) solo denme su dirección y les llegara. :´D

Gracias por leer :D