Bosque
Esa noche acamparon todos en un bosque, a unos cien metros de la carretera principal, en un claro que parecían utilizar las personas de la zona para tener fiestas. El suelo estaba lleno de latas aplastadas, envoltorios de comida rápida y demás deshechos.
Cogieron mantas y comida de la casa de la tía Eme y aprovecharon para cambiarse (ya que tienen las ropas de sus petates). Goku solo se cambió la camiseta ya que tenía varios cortes, poniéndose una simple camiseta negra un poco ajustada. Percy se puso una camiseta azul y unos pantalones vaqueros, Annabeth una camiseta gris y unos pantalones de chándal para dormir, Grover se puso la típica camiseta del campamento y Clarisse se puso ropa de camuflaje. Todos dejaron su ropa en ramas bajas de los árboles para que se secaran durante la noche, menos Goku que guardo su camiseta pensando en reciclarla en cuanto pudiera.
Decidieron dormir por turnos ofreciéndose Percy a hacer la primera guardia.
Annabeth se durmió inmediatamente en el suelo envuelta en unas cuantas mantas, seguida de Clarisse quien decidió dormirse apoyada en el saiyan, alegando que era una mejor almohada que el suelo, y por último Goku, no sin antes hacer prometer a Grover y Percy que lo despertaran cuando le tocara hacer guardia.
POV Percy
"Duerme. Te despertare si surge algún problema" le dije a Grover después de que se posara en la rama más baja de un árbol usando las zapatillas de Luke.
Él asintió con la cabeza, pero se mantuvo despierto.
"Me pone triste, Percy" dijo mirando las estrellas.
"¿El qué? ¿Haberte apuntado a esta estúpida misión?" Dije en broma.
"No, esto" dijo señalando la basura del suelo. "Y el cielo. No se pueden ver las estrellas. Han contaminado el cielo. Es una época terrible para ser sátiro" dijo él lamentándose.
Me mantuve callado al no saber qué decir.
"Los humanos están obstruyendo tan rápido el mundo… A este paso nunca encontrare a Pan"
"¿A Pan?" Pregunte al no saber de quién hablaba.
"Pan, el dios de la naturaleza salvaje. ¿Para qué crees que quiero la licencia de buscador?"
Una extraña brisa atravesó el claro, trayendo consigo el aroma a bayas, flores silvestres, agua de lluvia limpia, cosas que en algún momento hubo en este bosque. Me hizo sentir nostalgia de algo que nunca conocí.
"Háblame de la búsqueda" le pedí.
Me miró como si intentara descubrir si le estaba tomando el pelo o no. Decidió contármelo.
"El dios de los lugares vírgenes desapareció hace dos mil años. Un marinero junto a la costa de Éfeso oyó una voz misteriosa que gritaba desde la orilla: ¡Diles que el gran dios Pan ha muerto! Cuando los humanos oyeron la noticia, la creyeron. Desde entonces no han parado de saquear el reino de Pan. Pero, para los sátiros, Pan era nuestro señor y amo. Nos protegía a nosotros y a los lugares vírgenes de la tierra. Nos negamos a creer que haya muerto. En todas las generaciones, los sátiros más valientes consagran su vida a buscar a Pan. Lo buscan por todo el mundo explorando la naturaleza virgen, confiando en encontrar su escondite y despertarlo de su sueño" me explicó Grover.
"Y tú quieres ser un buscador de esos" más que deducir, confirmé el hecho.
"Es el sueño de mi vida. Mi padre era un buscador. Y mi tío Ferdinand, la estatua que has visto ahí atrás…"
"Ah, sí. Lo lamento" dije al no saber que más decirle.
Él sacudió la cabeza.
"El tío Ferdinand conocía los riesgos, como mi padre. Pero yo lo conseguiré. Seré el primer buscador que regrese vivo"
"Espera, espera… ¿El primero?" Pregunte sorprendido por esa revelación.
"Ningún buscador ha vuelto vivo jamás. En cuanto son enviados desaparecen. Nunca vuelven a verlos vivos"
"¿Ni uno en dos mil años?" Esas estadísticas no son nada alentadoras.
"No" respondió llanamente.
"¿Y tu padre? ¿Sabes qué le ocurrió?"
"Lo ignoro"
"Pero aun así quieres ir. Me refiero a que… ¿En serio crees que serás quien encuentre a Pan?"
"Tengo que creerlo, Percy. Todos los buscadores lo creen. Es lo único que mantiene la esperanza cuando observamos lo que han hecho los humanos con el mundo. Tengo que creer que Pan aun puede despertar"
Me resulto increíble la determinación que tenía para lo que parecía un sueño imposible, mientras miraba el cielo polucionado.
"¿Cómo vamos a entrar en el inframundo? Quiero decir, ¿qué oportunidades tenemos contra un dios?"
"No lo sé. Pero en casa de Medusa, mientras Goku y tú rebuscabais en su despacho, Annabeth me dijo…"
"Hmpf, por supuesto. Annabeth ya debe tener un plan" dije más molesto de lo que probablemente debería estar.
"No seas duro con ella. Ha tenido una vida dura, pero es una buena persona. Después de todo me ha perdonado…"
"Estás hablando de lo que paso con Thalia hace cinco años, ¿no?" Mirando como empezaba a estar interesado en tocar la flauta, pude ver que tenía razón. "Grover, eso no fue culpa tuya. Ella te pidió que salvaras a Luke y Annabeth, dio su vida por vosotros. Deja de culparte, ¿o quieres que despierte a Goku para que me apoye?"
"Goku…" dijo como sumido en un debate.
"¿Qué pasa con él?" Supe que quería cambiar de tema, y como no iba a hacerle llorar para que no se sintiera culpable se lo concedí.
"No puedo decírtelo…"
"O me hablas de él o sigo intentando convencerte de que lo que pasó hace cinco años no fue culpa tuya. Tú eliges"
"Vale, vale. Me parece extraño, está claro que no es humano porque si lo fuera el néctar y la ambrosía lo hubieran matado, pero tampoco huele ni es como ningún otro semidiós que haya conocido o del que haya oído hablar. Nadie a su edad puede pelear por instinto de tal manera y con semejante fuerza, ni siquiera un hijo del rey de los dioses" le confesó el sátiro.
"Entonces qué sugieres, ¿que es un dios amnésico?" Le pregunte incrédulo.
"No. Simplemente que es algo diferente. Me deja con mucha intriga. Anda, empieza a dormir. Haré la primera guardia" Dijo él.
Quise protestar, pero en cuanto se puso a tocar Mozart con su flauta de pan el sueño me pudo.
Sueño
En mis sueños, me encontré en una oscura caverna frente a un foso insondable. Criaturas de niebla gris se arremolinaban alrededor mía susurrando jirones de humo, de modo que sabía que eran los espíritus de los muertos.
Me tiraban de la ropa, intentando apartarme, pero yo me sentía obligado a caminar hasta el borde mismo del abismo.
Mirar abajo me mareaba. El foso, ancho y negro, carecía de fondo. Aun así, tenía la impresión de que algo intentaba alzarse desde el abismo, algo enorme y malvado.
"El pequeño héroe" reverberaba una voz divertida desde la lejana oscuridad. "Demasiado débil, demasiado joven, pero puede que sirvas" la voz sonaba muy antigua, fría y grave. Me envolvía como un pesado manto. "Te han engañado, chico. Haz un trato conmigo. Yo te daré lo que quieres"
Se formaba una imagen sobre el abismo: mi madre, congelada en el momento en que se había disuelto en aquel resplandor dorado. Tenía el rostro desencajado por el dolor, como si el Minotauro siguiera retorciéndole el cuello. Me miraba fijamente y sus ojos suplicaban '¡Márchate!'.
Yo intentaba gritar, pero no me salía la voz.
Una risotada fría sacudía el abismo. Una fuerza invisible me empujaba, pretendía arrastrarme hacia el abismo. Debía mantenerme firme.
"Ayúdame a salir, chico. Tráeme el rayo. ¡Juégasela a esos traicioneros dioses!"
"¡No lo hagas! ¡Despierta!" Me dijeron los muertos.
La imagen de mi madre empezaba a desvanecerse. La cosa del foso se aferraba aún más a mi. No pretendía arrastrarme al abismo, sino valerse de mí para salir fuera.
"Bien. Bien" Murmuraba la voz.
"¡Despierta!" Seguían susurrando los muertos.
POV Goku (desde que se durmió)
Me encontraba en un edificio blanco con una mampara a través de la cual se veían muchos bebes en sus cunas. Uno de ellos capto mi atención. Lloraba mucho pero lo que hizo que me fijara en él es que era igual que yo solo que con una cola de mono. Cuando deje de mirarlo vi a través de una ventana que estaba en un planeta que, siendo de día, tenía un cielo rojo como la sangre. Poco después apareció un hombre sangrando, con cola y una armadura rota por varios lados, una bandana roja en la cabeza y un extraño aparato en la oreja izquierda. Estaba observando al bebe que era como yo y, para mi sorpresa, la principal diferencia entre su cara y la mía era que la suya tenía una cicatriz con forma de 'X' en la mejilla izquierda.
"Kakarott" dijo sin apartar la mirada del bebe. "Mantente a salvo en la Tierra. Cuando derrote a Freezer iré a buscarte" prometió a quien supongo que es su hijo.
"¡Bardock!" Apareció otro guerrero, con una armadura y un medallón al cuello, llamándolo. "Por favor, consigue que mi hija viaje a otro planeta. No sé si Freezer realmente nos atacará, pero no quiero que le pase nada. Por favor, haré lo que sea" le suplico desesperado.
"De acuerdo, Vegeta. Pero, tú reúne a todos los saiyans que puedas y ven conmigo a enfrentarte a Freezer. Yo mientras meteré a tu hija en una vaina para llevarla a otro planeta" dijo Bardock después de pensárselo.
"¿Por qué?" Quiso saber Vegeta.
"Porque aunque no me hayan querido apoyar, tu eres nuestro rey. Te seguirán, o al menos eso espero. No pienso dejar que nuestra raza se extinga a manos de ese tirano, no sin luchar antes" respondió él.
"De acuerdo mi hija es aquella" dijo señalando a un bebe con los pelos más alborotados que los míos. "Su nombre es…" Empezó a decir el rey.
Justo entonces el sueño cambió y vi parte de la vida de Kakarott. Como llego a la tierra, como vivió en la montaña, como fue a buscar unas bolas de cristal naranjas con estrellas rojas en ellas. Como un anciano se supermusculaba en un instante y lanzaba un ataque de onda azul mientras gritaba KaMeHaMeHa, jactándose de que tardó 50 años en crearla y como el joven saiyan en 5 segundos la copiaba. Todo pasó demasiado rápido, pero me di cuenta de algo. Esto no era un sueño aleatorio. Estos eran mis recuerdos regresando poco a poco.
Bosque
"Wow" dije mientras me despertaba y vi que Percy estaba dormido, Annabeth estaba preparando el desayuno, Grover estaba desaparecido y también Clarisse.
"Buenos días" dijo Annabeth.
"¿Dónde están Clarisse y Grover?" Pregunté
"Han ido a explorar. No deberían tardar mucho en volver"
"Ahora nos vemos" dije queriendo probar cuantas de las cosas que podía hacer en el sueño podía hacer aquí.
"¿A dónde crees que vas?" Me pregunto ella.
"A atender la llamada de la naturaleza. Aunque si quieres que lo haga aquí…" dije intentando zafarme, aunque no era mentira del todo.
"Vale, vale. Lárgate"
Me aleje lo suficiente como para que no me viera ir corriendo a velocidades casi imposibles de notar para el ojo humano.
Durante un rato estuve probando el control del ki y cuando estuve satisfecho volví (obviamente no hizo un KaMeHaMeHa, eso sería demasiado cantoso).
"No voy a decirle hola a un caniche rosa" Oí decir a Percy. "Olvidadlo"
"Si nosotras le hemos dicho hola al perro tú también lo harás, Prissy" dijo una voz que solo podía pertenecer a Clarisse.
"Hola" dije mientras me acercaba. "También a ti" dije señalando al caniche que simplemente gruño a Percy, haciendo que el semidiós le dijera hola.
Grover nos explicó que había encontrado a Gladiolus, el caniche, en los bosques y habían iniciado una conversación. El perro se había fugado de una rica familia local, que ofrecía una recompensa de 200$ a quien lo devolviera. No tenía muchas ganas de volver con su familia, pero estaba dispuesto a hacerlo para ayudar a su nuevo amigo sátiro.
"Míralo de esta manera. Si te escapaste una vez, podrías hacerlo una segunda" le dije al caniche intentando animarlo. No pareció servir de mucho.
"Oye, ¿cómo sabe Gladiolus lo de la recompensa?" Preguntó Percy, algo que también me intrigaba.
"Ha leído los carteles, lumbrera" dijo Grover.
"Claro. Cómo he podido ser tan tonto" dijo Percy
"No es por cuestionar su inteligencia pero… ¿los perros saben leer?" Me pregunté confuso.
"Así que devolvemos a Gladiolus. Conseguimos el dinero y compramos unos billetes a Los Ángeles. Fácil" dijo Annabeth con su mejor voz de estratega. Solo le hubiera faltado dibujar en el suelo los pasos para dar el pego.
"Otro autobús no" dijo Percy receloso.
"No" intento calmarlo la estratega del grupo.
Señalo colina abajo, hacia unas vías de tren que no habíamos visto la noche anterior por la oscuridad.
"Hay una estación de trenes Amtrak a unos ochocientos metros" siguió explicando Annabeth.
"Sí, según el chucho el tren que va al oeste sale al mediodía" dijo Clarisse, haciendo que Gladiolus se enfadara y Grover tuviera que calmarlo.
En el tren
No tuvimos ningún problema para llegar al tren, es más, cuando devolvimos al caniche a su familia nos dieron 100$ extra después de que la hija hablara con los padres, cosa que por algún motivo puso tensa a Clarisse. El punto es que llevamos dos días en el tren sin ninguna incidencia, cosa que me ponía nervioso y me aburría a partes iguales. En un periódico había un artículo en el que volvían a hablar de Percy, solo que esta vez tergiversando la historia de lo que pasó en el autobús haciendo parecer que todo fue culpa suya. Annabeth intentó calmarlo diciéndole que los policías no podrían encontrarlos porque eran mortales, pero no parecía muy segura.
El resto del día me lo pasaba explorando el tren, mirando por las ventanillas, viendo cosas como una familia de centauros o un león de melena dorada y el tamaño de un todoterreno militar, atendiendo mis necesidades vitales y hablando con los demás, aunque más a menudo con Clarisse sobre estilos de lucha y esas cosas.
Con el dinero de la recompensa compramos billetes hasta Denver y nos sobró un poco, que podríamos usar para comprar ropa extra o algo así más tarde. Insistí en que a mí no me hacía falta dormir en litera y que no me importaba que ellos lo hicieran, pero decidieron que sería mejor no comprar ningún billete que nos permitiera usar literas, por lo que nos dormíamos en nuestros asientos. El cuello nos terminó doliendo a todos, Clarisse seguía usándome como peluche y Grover no paraba de roncar, balar y despertarnos a mí y al hijo de Poseidón. En más de una ocasión se revolvió en su asiento haciendo que se le cayera un pie de pega, que rápidamente tuvieron que ponerle Annabeth y Percy, yo no lo hice para no despertar a Clarisse.
"Vale, ¿quién quiere tu ayuda?" preguntó la hija de Atenea al de Poseidón.
"¿Disculpa?"
"Hace un momento, cuando estabas durmiendo, murmurabas 'No voy a ayudarte'. ¿Con quién soñabas?" Volvió a preguntarle.
Percy nos contó que había tenido dos sueños en los que se encontraba en una cueva con un pozo oscuro sin fondo y con una voz profunda que le instaba a ayudarlo a salir.
"No parece que sea Hades" dijo Annabeth después de un rato. "Siempre aparece encima de un trono negro, y nunca ríe"
"Independientemente de eso, no tiene sentido que sea Hades. Te pide el rayo, pero se supone que lo tiene él" dije, sorprendiéndolos. Supongo que creyeron que estaba dormido por mi silencio.
"Si no es él, ¿cómo es que a cambió me ofreció a mi madre?"
"Podría ser una entidad poderosa que quiere utilizarte para su beneficio y que supone que harás lo que sea para salvarla. Dudo que sea demasiado difícil mostrar una imagen para alguien que te invoca en sueños" le respondí, encogiéndome ligeramente de hombros intentando no despertar a Clar.
"Da igual quién fue en realidad, el punto es que no puedes hacer un trato con Hades, Percy. Lo sabes, ¿verdad? Es mentiroso, no tiene corazón y sí mucha avaricia. No me importa que sus Benévolas no se hayan mostrado tan agresivas esta vez…"
"¿Se mostraron más agresivas cuando llegasteis al campamento Luke, Grover y tú?" Dije no mencionando a Thalia, suponiendo que sería un tema delicado.
"Digamos que no tengo ningún aprecio por el Señor de los Muertos. No puede tentarte para hacer un trato a cambio de tu madre"
"¿Qué harías tú si fuera tu padre?" Le pregunte.
"Eso es fácil. Lo dejaría pudrirse en el inframundo"
"¿Por qué?" Insistí.
"A mi padre le molesto desde el día que nací, Goku. Nunca le gustaron los niños. Cuando me tuvo, le pidió a Atenea que me recogiera y me criara en el Olimpo, porque él estaba muy ocupado con su trabajo. A ella no le hizo mucha gracia. Le dijo que los héroes debían ser criados por su padre mortal"
"Pero ¿cómo? Es decir, supongo que no naciste en un hospital" dijo Percy.
"Aparecí en la puerta de mi padre, en una cesta de oro, transportada desde el Olimpo por Céfiro, el Viento del Oeste. Cualquiera recordaría el momento como un milagro, ¿no? Y hasta sacaría unas fotos digitales o algo así. Pues bien, siempre hablaba de mi llegada como si fuera lo más molesto que le hubiera sucedido en la vida. Cuando cumplí cinco años, se casó y se olvidó de Atenea por completo. Se buscó una mujer mortal 'normal' y un par de hijos mortales 'normales', e intentó fingir que yo no existía"
"Mi madre se casó con un hombre absolutamente espantoso. Grover dice que lo hizo para protegerme, para ocultarme tras el aroma de una familia humana. A lo mejor intentaba hacer lo mismo" intentó animarla Percy.
Ella se puso a juguetear con un anillo que llevaba en su collar de cuentas del campamento, probablemente era de su padre.
"No le importo. Su mujer, mi madrastra, me trataba como a un monstruo. No me dejaban jugar con sus hijos. A mi padre le parecía bien. Cada vez que pasaba algo peligroso, los dos me miraban con resentimiento, como diciéndome: '¿Cómo te atreves a poner en peligro a nuestra familia?' Al final lo entendí: no me querían. Así que me escapé"
"¿Cuántos años tenías?" Pregunté, aunque suponía que la respuesta seria siete.
"Los mismos que cuando entre en el campamento. Siete" me respondió.
"Pero… no podías llegar al campamento sola" dijo Percy.
"No, sola no. Atenea me vigilaba, me guió hasta conseguir ayuda. Me hice amiga de Luke y Thalia y ellos cuidaron de mí, al menos durante un tiempo" se quedó sumida en sus pensamientos, Percy se puso a mirar por la ventanilla del tren y yo me dispuse a dormir con los ronquidos de Grover de fondo.
En el tren/ San Luis
Hacia el final del segundo día en el tren, el 13 de junio, ocho días antes del solsticio de verano, cruzamos unas colinas doradas y el río Misisipi hasta San Luis.
Annabeth estiro el cuello para ver un monumento en forma de arco, que a mí me pareció una enorme bolsa de plástico en medio de la ciudad.
"Quiero hacer eso" Dijo ella
"¿El qué?" Pregunte.
"Construir algo como eso. ¿Habéis visto alguna vez el Partenon?"
"No que recuerde" Respondí
"Sólo en fotos" Respondió Percy.
"Algún día iré a verlo en persona (tiene razón, aunque ello conllevara el resurgir de Gea). Voy a construir el mayor monumento a los dioses que se haya hecho nunca. Algo que dure más de mil años" nos contó ella, a lo que Percy empezó a reírse.
"Venga ya tío. Nos cuenta su sueño y tú vas y te ríes" dije mientras le pegue un golpe medio en broma, porque la imagen de una Annabeth quieta dibujando edificios me resultaba graciosa. "Entonces quieres ser arquitecta, ¿eh?"
"Sí, arquitecta. Atenea espera de sus hijos que creen cosas, no sólo las rompan, como cierto dios de los terremotos que me sé muy bien" Percy vio el agua marrón del Misisipi haciendo pequeños remolinos. "Perdona" le dijo a Percy. "Eso ha sido una maldad"
"¿No podríais colaborar un poquito al menos? Es decir… Atenea y Poseidón habrán colaborado al menos una vez en sus miles de años de existencia, ¿no?" Les pedí
"Supongo que sí que trabajaron juntos en el tema del carro" dijo, la hija de Atenea, después de pensarlo un poco. "Mi madre lo inventó, pero Poseidón creó a los caballos con las crestas de las olas, por lo que tuvieron que colaborar para completarlo"
"Entonces nosotros también deberíamos ser capaces de colaborar, ¿no?" Preguntó Percy.
"Supongo" dijo ella al final.
Entramos en la estación Amtrak del centro de la ciudad. La megafonía nos indicó que habría un descanso de tres horas antes de continuar el viaje a Denver.
Grover se estiró y antes de levantarse por completo, como es habitual en él mientras duerme, exigió comida.
"Venga chico cabra. Vamos a hacer turismo cultural" dijo la líder de la cabaña 6.
"¿Turismo?" Preguntó el chico cabra.
"El Gateway Arch. Puede que sea mi única oportunidad de subir. ¿Venis o no?" Nos preguntó Annabeth
Percy, Grover y yo intercambiamos miradas.
"Mientras haya un bar sin monstruos, vale" dijo el sátiro.
"Id saliendo. En un par de minutos os pillo. Despertar a Clarisse puede ser peligroso" Dije haciendo que me dejaran a solas con la hija de Ares.
"Clarisse, despierta" la llame con suavidad.
"5 minutos más" pidió semidormida.
"Vamos a ir al Gateway Arch. Levántate o te quedaras sola en el tren" la amenacé.
"Vale, vale. Ya voy" dijo terminando de despertarse.
Sentí un picor en la espalda, como un sistema de alerta o algo así.
"Yo voy a ir reuniéndome con los demás. Coge un poco de ambrosía y néctar. Con nuestra suerte es posible que nos haga falta" le pedí/ordené.
"De acuerdo" me respondió
Gateway Arch
El arco estaba a kilometro y medio de la estación. Al ser última hora, las colas para entrar no eran tan largas. Nos abrimos paso por el museo subterráneo, vimos vagones cubiertos y otras muchas cosas de 1800 en adelante (digo yo que tendrán plaquitas con el año en que se crearon y tal). No era muy emocionante, pero Annabeth no paraba de contar datos interesantes de la creación del arco, y Grover no dejaba de pasarnos a Percy y a mí gominolas, así que tampoco nos aburrimos.
Sin embargo, no deje de mirar alrededor, a las demás personas estando alerta.
"¿Hueles algo?" Le susurró Percy a Grover.
Sacó la nariz de la bolsa de gominolas lo suficiente para inspirar.
"Estamos bajo tierra" dijo asqueado. "El aire bajo tierra siempre huele a monstruos. Probablemente no sea nada"
Yo no me sentí relajado porque A tenía la sensación de que se avecinaba un combate y B la última vez que dijo algo así fuimos atacados por las 3 Furias.
"Chicos, ¿sabéis los símbolos de poder de los dioses?" Preguntó Percy.
"¿Sí?" Pregunto Annabeth.
"Bueno, Hade…"
"Recuerda que estamos en un lugar público. ¿Te refieres a tu tío?" Le dije.
"Sí, mi tío" se corrigió. "¿No tiene un gorro como el de Annabeth?"
"El yelmo de la oscuridad" dijo Clarisse. "Sí ese es su símbolo de poder. Annabeth y yo lo vimos en su asiento en el concilio del solsticio de invierno" en esto Annabeth la miró extrañada. "Tengo suficiente cultura para saber eso rubita" le dijo arrogante.
"¿Él estaba allí?" Pregunté, ya que se supone que Hades no puede estar en el Olimpo.
"Es el único día del año en el que se le permite estar en el Olimpo: el día más oscuro del año. Pero si lo que he oído es cierto, su casco es mucho más poderoso que mi gorra" Explicó la hija de Atenea.
"Pfff… Claro que es más poderoso que tu gorra. Lo primero es que es su símbolo de poder, uno de los tres Grandes ha de tener un símbolo de poder increíblemente poderoso. Además, según lo que se dice, le permite convertirse en sombras. Puede fundirse con las sombras o atravesar paredes. No se le puede ver, tocar u oír. Y es capaz de irradiar un miedo tan intenso que puede volverte loco o pararte el corazón" dijo la hija de Ares.
"Sí, ¿por qué crees que todas las criaturas racionales le tiene miedo a la oscuridad?" Le preguntó Grover a Percy.
"Yo no temo la oscuridad" comenté.
"Lo que decía, todas las criaturas racionales" repitió haciendo hincapié en 'racionales'.
"¡Hey!" Proteste ofendido.
"Dejando eso a un lado… ¿cómo sabemos que no está aquí, vigilándonos?" Quiso saber el hijo de Poseidón.
"No lo sabemos" Repuso el sátiro.
"Encantador" murmuré.
"Gracias, eso me hace sentir mucho mejor. ¿Te quedan gominolas azules?" Preguntó Percy.
Viendo que mis nervios me avisaron de Medusa decidí mantenerme alerta. Cuando íbamos a subir en el ascenso, que parecía agobiar a Percy, nos apretujaron al lado de una señora gorda con su chihuahua. Me pregunté por qué los guardias no repararon en el perro y mis sentidos se dispararon. ¿La gorda y el perrillo eran los monstruos? Pensé que sería mejor descubrirlo cuando no hubiera posibles víctimas inocentes alrededor.
"¿No tenéis padres?" Preguntó la mujer
Tenía ojos negros y brillantes; dientes puntiagudos y manchados de café; llevaba un sombrero tejano de ala flácida, y un vestido que le sacaba demasiados michelines.
"Se han quedado abajo" Respondió Annabeth.
"Sí, entre que algunos tenían vértigo y otros claustrofobia, no estaban muy entusiasmados con subir" dije intentando apoyar la mentira.
"Oh, pobrecillos" entonces el chihuahua gruño. "Venga, hijito, ahora compórtate"
Vi que el perro tenía los mismos ojos negros que su dueña, inteligentes y malvados. Si eso es su hijo, sin duda ambos son monstruos, pero cuáles.
"¿Se llama Igito?" Preguntó el semidiós.
"No" respondió la señora y sonrió.
La plataforma de la cima del arco era reducida con filas de pequeñas ventanas que daban por la ciudad a un lado y al río por el otro. La vista estaba bien, pero preferí mantenerme alerta respecto a la gorda y su 'hijito'. 'Que haya mortales no significa que estemos a salvo' me dije a mí mismo.
Annabeth no dejó de hablar de los soportes estructurales, como ella habría hecho las ventanas más grandes y el suelo transparente. Probablemente podría haberse quedado horas allí arriba hablando de que hubiera hecho con el edificio si un guardia no hubiera anunciado que la plataforma cerraba en cinco minutos, por suerte para el resto de nosotros. Metí a todos en el ascensor hasta que solo quedamos en la plataforma los monstruos, Percy y yo. Si iba a haber una pelea prefería que no hubiera mortales en medio.
"Esperadnos abajo. Enseguida nos vemos" les dije intentando tranquilizarlos.
"Bueno, ahora que estamos a solas" dijo la gorda mientras se arremangaba las mangas vaqueras, mostrando una piel azulada y escamosa. Cuando sonrió, sus dientes eran colmillos. Las pupilas de sus ojos eran rajitas como de reptil.
El chihuahua ladró varias veces, haciéndose más grande, hasta el punto de que estando a cuatro patas el lomo le llegaba al techo. Tenía una cabeza de león con la melena manchada de sangre seca, el cuerpo y las pezuñas de patas y poseía una serpiente de tres metros por cola. En su collar había una medalla en la que ponía 'Quimera: tiene la rabia, escupe fuego, es venenoso. Si lo encuentran, por favor, llamen al Tártaro, extensión 954'
Yo me puse en guardia, pero vi que Percy no había llegado a sacar su boli-espada, Anaklusmos.
"Sentíos honrados. El señor Zeus rara vez me permite probar a un héroe con uno de los de mi estirpe. ¡Pues yo soy la madre de los monstruos, la terrible Equidna!"
"¿Eso no es una especie de oso hormiguero?" Pregunto Percy
"¡Detesto que la gente diga eso! ¡Odio Australia! Mira que llamar a ese ridículo animal como yo. Por eso, Perseo Jackson, ¡mi hijo va a destruirte!" Dijo ella muy furiosa mientras la Quimera se abalanzó sobre Percy, aunque él consiguió escapar por un pelo.
Confiando en sus capacidades, me lancé contra Equidna asestándole un fuerte golpe en la cara, dejándola sin habla.
"¿Qué? ¿Esperabas que me centrara en la Quimera? Ya lo haré cuando estés muerta" le dije, haciendo que me atacara torpemente. "Seguro que siempre te has protegido tras tus vástagos, ¿no?" Dije burlón, mientras me seguía atacando, cada vez más erráticamente, furiosa porque esquivara cada golpe suyo. "Mi turno" le empecé a meter una combinación de golpes en la cara, la barriga y las piernas hasta que, viendo que no podía más, decidí usar una esfera de ki lo suficientemente potente para eliminarla.
Me volví para ver a Percy tirado en el suelo juntó a un boquete, probablemente hecho por el aliento de fuego de la Quimera, y con una herida de mordedura en la pierna. La serpiente lo había mordido, envenenándolo.
"Percy tírate al río. El agua te curará. Yo me ocupo del chucho sobrealimentado" la bestia, ofendida se lanzó contra mí y yo lo esquive sin dificultad, mientras veía como el hijo de Poseidón me hacía caso. "Espero no equivocarme en lo del agua, Poseidón es el dios de los mares, no de los ríos"
Seguí esquivando un rato sus llamaradas, embestidas y mordiscos, hasta que, saltando para pisar la cabeza de serpiente y acabar con un estorbo, consiguió pillarme un brazo con sus fauces.
"¡Aaaaah!" grité de dolor mientras le daba golpes con el brazo libre y esquivaba como podía sus pezuñazos. "Suelta. Suelta. ¡Suelta! ¡QUE SUELTES TE DIGO, COÑO YA!" dije cada vez más cabreado. "Vale. Tu lo has pedido" entonces empecé a cargar una versión de una sola mano del Kamehameha con la mano atrapada. "Ka…me…ha…me…haaaa" al acabar la bestia estallo desde dentro y me cargue una buena parte de la pared. "Menuda bronca me espera" me dije mientras veía como estaba mi brazo y como estaba la plataforma de chamuscada y destrozada. Decidí probar a volar, como vi que aparentemente podía hacer en uno de mis sueños, para acercarme a los demás sin que me vieran salir de aquí los mortales.
Nota de autor:
Ok octavo capítulo terminado.
Yo no poseo derechos de autor sobre Dragon ball ni Z ni Super ni Gt ni sobre la serie de Percy Jackson y los dioses del Olimpo. Los autores son el trollaso de Akira Toriyama y Rick Riordan, respectivamente.
Dejadme en las revisiones los comentarios, críticas y amenazas de muerte desde vuestras cuentas, si es que tenéis una.
Vuelvo a decir que lamento mucho lo de anular la votación. Sé que es como un insulto hacia vosotros, y en serio que lo siento. Sinceramente fue un fallo ponerlas desde un principio, porque me conozco lo suficiente como para saber que al final haría lo que yo quisiera, me pasa con todo. Solo puedo decir que, si hago otra saga de historias paralela a esta y pongo una votación será para que me ayudéis a decidirme con lo que sea, aunque supongo que entonces sería más bien un debate. El punto es que a lo mejor, no prometo nada, en algún momento hago one-shot paralelos a esta historia 'que pasaría si', para poner más o menos las otras parejas que habéis propuesto a modo de disculpa. Sé que no es lo mismo, pero la historia, aunque ya he dicho que acepto sugerencias, al final la escribo yo como quiera y me gustaría que respetarais eso y no me matéis por ello. Intentaré en un futuro que cuando os de elección en lo que sucede en la historia, respetar vuestras opiniones y no volver a pasármelas por ahí. Solo eso que quiero disculparme con todo aquel que se haya sentido ofendido, (que supongo que seréis todos los que hayáis votado).
Matrona de Goku: Hestia
