Pov Percy

Me gustaría decir que mientras caía al río estaba seguro de que sobreviviría y que confiaba en las palabras de Goku, pero mi único pensamiento era '¡Aaaaaaaaaaah!' mientras veía como me acercaba al río y lo que suponía que sería una muerte inminente. La palabra clave es 'suponía'.

Cuando entré en contacto con el agua baje flotando lentamente hasta el fondo del río, solo para darme cuenta de que ni me había convertido en un pancake de semidiós, ni me había quemado vivo la Quimera e incluso tampoco sentía su veneno. Estaba perfecto e, irónicamente, completamente seco. Es decir, notaba el agua a mí alrededor, pero al tocar mi camiseta churruscada vi que estaba seco. Por comprobar, decidí coger un mechero que vi entre la basura del fondo y lo encendí.

"Imposible" dije sorprendido al ver una llama salir del encendedor en el fondo del Misisipi. Después de un rato de juguetear con los deshechos circundantes y mi capacidad de secarlos al contacto, me di cuenta de lo que me pareció más raro que cualquier otra cosa. Estaba respirando bajo el agua.

Me puse en pie con lodo hasta el muslo. Me temblaban los brazos y las piernas. Debería de haber muerto. El hecho de que no lo estuviera parecía… bueno, un milagro. 'Percy, ¿qué se dice?' dijo una voz en mi mente, extrañamente similar a la de mi madre.

"Esto… gracias" en el agua mi voz parecía pertenecer a una versión mayor de mí mismo. "Gracias… padre"

No hubo respuesta. Solo la oscura corriente de basura, un enorme siluro que seguía el rastro de esta, el reflejo del atardecer en la superficie del agua, allá arriba, volviéndolo todo de color caramelo.

¿Por qué me había salvado Poseidón? Cuanto más lo pensaba más vergüenza sentía. No tenía ninguna oportunidad contra un monstruo como Quimera. Para colmo había dejado solo ha Goku contra ella, cuando él me dejo enfrentarme a ella confiando en mis capacidades. No había podido protegernos, no era ningún héroe. Pensé que a lo mejor debería quedarme allí, unirme a los animales del fondo del río.

Encima, la hélice de una embarcación batió el agua, revolviendo el limo a mí alrededor. Y allí, a metro y medio de mí, sobresalía del barro la brillante empuñadura de mi espada.

"Percy, agarra la espada. Tu padre cree en ti" oí la voz de mujer otra vez.

Esta vez supe que no era un producto de mi imaginación. La voz parecía provenir de todas partes, transmitiéndose por el agua como el sonar de un delfín.

"¿Dónde estás?" Grite en voz alta.

Entonces, a través de la oscuridad líquida, la vi: una mujer del color del agua, un fantasma en la corriente, flotando justo encima de la espada. Tenía el pelo largo y ondulado; los ojos, apenas visibles, verdes como los míos.

"¿Mamá?" musité.

"No, niño, sólo soy una mensajera, aunque el destino de tu madre no es tan negro como crees. Ve a la playa de Santa Mónica" dijo ella.

"¿Qué?"

"Es la voluntad de tu padre. Antes de descender al inframundo tienes que ir a Santa Mónica. Venga, Percy, no puedo quedarme mucho tiempo. El río está demasiado sucio para mi presencia"

"Pero…" Seguía convencido de que aquella mujer era mi madre, o al menos una proyección de ella. "¿Quién…? ¿Cómo…?" Tenía tantas preguntas, pero todas ellas se atragantaron en mi garganta.

"No puedo quedarme, valiente" (yo, personalmente, pensaría más en la palabra 'insensato') dijo ella. Estiró una mano y fue como si la corriente me acariciara la cara. "¡Ve a Santa Mónica! Y no confíes en los regalos de…"

Su voz se desvaneció.

"¿Regalos? ¿Qué regalos? ¡Esspera!"

Intentó volver a hablar, pero la imagen y el sonido habían desaparecido. Si era realmente mi madre, había vuelo a perderla. Quise ahogarme, pero era inmune bajo el agua.

'Tu padre cree en ti', me había dicho. También me llamó valiente… a menos que hablara con el siluro.

Me acerque a Anaklusmus y la cogí por la empuñadura. A estas alturas, conociéndolo, Goku ya debería haber derrotado a la Quimera o, espero que no, esta lo haya asado y devorado. En cualquier caso estaría llegando la policía mortal, intentando averiguar quién había abierto el agujero en el arco. Si me encontraban, tendrían preguntas que hacerme.

Tapé la espada y me metí el boli en el bolsillo.

"Gracias, padre" volví a decirle al agua oscura.

Después me sacudí el barro con dos patadas y subí nadando a la superficie.

En la orilla

Salí al lado de un McDonald's flotante.

Una manzana más allá, todos los vehículos de emergencias de San Luis estaban rodeando el arco. Los helicópteros de la policía daban vueltas en círculo. La multitud de curiosos me recordó Times Square la noche de Fin de Año.

"¡Mamá! Ese chico a salido del río" dijo una niña al verme.

"Eso está muy bien, cariño" dijo su madre alzando la cabeza para enterarse de que pasaba.

"¡Pero está seco!"

"Eso está muy bien, cariño" (¿Alguien más tiene la teoría de que esa chica es una semidiosa?)

Una mujer de las noticias hablaba para la cámara:

"Probablemente no ha sido un ataque terrorista, nos dicen, pero la investigación acababa de empezar. El daño, como ven, es muy grave. Intentamos llegar a los supervivientes, pero la policía dice que no había nadie en la zona cuando habían llegado. Algunos testigos aseguran haber visto caer a alguien del arco"

¿No había nadie? ¿Goku escapó antes de que lo vieran o…? ¡No, sigue vivo! Incluso yo puedo ver que es demasiado poderoso como para que un chucho sobrealimentado con la rabia lo maté.

Intenté abrirme paso entre el gentío para ver qué estaba pasando dentro del cordón policial.

"… dos adolescentes" decía otro reportero. "Las cámaras muestran a un adolescente con un bate de beisbol y uno con las manos desnudas atacando a una mujer y a un perro y, en el proceso, consiguieron de alguna manera activar aquella explosión que destruyo las cámaras, sin dejarnos saber que más pasó. Difícil de creer, John, pero eso es lo que nos dicen. No parece haber víctimas mortales, aunque en la plataforma hay un pequeño charco de sangre…"

Me aparté, intentando mantener la cabeza gacha. Tenía que un buen trecho para rodear el perímetro policial. Había polis y periodistas por todas partes.

Casi había perdido la esperanza de encontrar a mis compañeros cuando oí un balido familiar.

"¡Peeeer-cy!" Al volverme el abrazo cabrío de Grover me atrapó en el sitio. "¡Creíamos que habías llegado al Hades de una mala manera!"

"No podemos dejarte ni cinco minutos solo sin que te metas en un lio, ¿verdad?" Me pregunto Clarisse burlona.

"No te hagas la dura. Hasta que lo hemos visto no parabas de murmurar sobre como ibas a ir al inframundo solo para pegarles una paliza a él y a Goku" dijo Annabeth.

Los cogí e hice que nos mezcláramos con la multitud. Entonces les conté mi desastroso combate con Quimera, mi caída al Misisipi y el mensaje de aquella mujer.

"Genial. Entonces parece que toca ir a Santa Mónica" dijo Goku a nuestro lado.

Pov Goku

Tras salir volando del arco, esquivar los helicópteros y encontrar algo con lo que tapar la herida que me había hecho el hibrido de león, cabra, serpiente y, sospecho que, de dragón. Encontré un pañuelo largo blanco con el que me quite la sangre del brazo y me tapé la herida con la suficiente presión para no sangrar más. En este punto el pañuelo se había vuelto rojo como el del hombre de mi sueño/recuerdo, Bardock. Me fui a buscar a los demás. Para cuando los encontré, Percy estaba hablando con el encuentro que tuvo con la mensajera de su padre.

"Genial. Entonces parece que toca ir a Santa Mónica" dije sorprendiéndolos, ya que no notaron como me acerqué. La primera en reaccionar fue Clarisse, quien me golpeo justo en la herida, aunque no sé si con intención de hacerlo. "¡Ay!"

"¿Cómo se te ocurre enfrentarte solo a la Quimera?" Me pregunto enfadada.

"Eso no importa. Lo importante es que tenemos que coger el tren antes de que se vaya y… ¿Podrías darme la ambrosía y el néctar que pedí que trajeras?" Le pregunté.

"Toma. Pero en tu próximo combate suicida déjame ayudarte" me ordenó.

"De acuerdo" dije mientras tomaba un par de trozos de ambrosía y un buen sorbo de néctar.

Me quite el pañuelo para ver que la herida, aun hay, ya había dejado de sangrar y estaba cicatrizando. Cuando vi a los demás mirando sorprendidos mi brazo solo atiné a decir.

"Tiene unos dientes afilados" una vez dicho esto empecé a ir a paso rápido a la estación, dejándoles con la única opción de seguirme.

Denver

La tarde del 14 de junio, 7 días antes del solsticio de verano, nuestro tren llegó a Denver. No comimos desde la noche anterior en el coche restaurante, en algún lugar de Kansas. Y no nos duchábamos desde que salimos del campamento.

"Intentaremos contactar con Quiron. Quiero hablarle de tu charla con el espíritu del río" dijo Annabeth

"No podemos usar teléfonos, ¿verdad?" Quiso saber Percy

"No estoy hablando de teléfonos" respondió.

Caminamos por la ciudad por al menos media hora sin encontrar lo que estuviera buscando Annabeth. Fuéramos donde fuéramos nos rodeaban las imponentes montañas Rocosas, que me recordaron ligeramente a donde vivía antes de encontrarme a la chica de pelo azul que vi en mis recuerdos.

Al final encontramos un lavacoches con mangueras vacío. Nos metimos en la cabina más alejada de la calle, con los ojos bien abiertos por si aparecía un coche de policía. Éramos cinco adolescentes rondando un lavacoches sin coche; cualquier policía que se ganara sus donuts se imaginaría que no hacíamos nada bueno.

"¿Alguien me puede explicar qué estamos haciendo aquí?" Preguntó Percy.

"Son setenta y cinco centavos… ¿os queda algo chicas?" Preguntó el sátiro ignorando a Percy.

"No nos mires. El coche restaurante nos a desplumado" dijo Clarisse

"Pilla" le dije a Grover lanzándole el cuarto de dólar que le faltaba. "Ahora, ¿podéis decirnos a los novatos que hacemos aquí?" Les pregunté.

"Mensajería I" Me respondió.

"¿Mensajería instantánea?" Pregunto Percy.

"Iris, no instantánea" Corrigió Clarisse mientras Grover cogía la manguera de lavado y la ponía en modo de lluvia fina.

"Sí. Si se lo pides apropiadamente la diosa del arcoíris puede transmitir mensajes. Como una video-llamada" explico Annabeth.

"¿Invocas a una diosa con una manguera?" Pregunto el hijo de Poseidón.

"A no ser que haya una mejor manera de hacer un arcoíris, sí" respondió la hija de Ares.

Cuando se formó el arcoíris le pasé un dracma a Annabeth, suponiendo que a estas cosas se referían en el campamento con lo de 'transacciones no mortales'.

Levantó el dracma sobre su cabeza

"Oh, diosa, acepta nuestra ofrenda" Lanzó el dracma en el arcoíris y desapareció en un destello dorado. "Campamento Mestizo" pidió.

Por un momento no pasó nada, pero pronto tuvimos ante nosotros una niebla sobre los campos de fresas, y el canal de Long Island en la distancia. Era como si estuviéramos en el porche de la Casa Grande. De pie, de espaldas a nosotros, había un tipo rubio apoyado en la barandilla, vestido con pantalones cortos y una camiseta naranja. Tenía una espada de bronce en la mano y parecía estar observando algo en el prado.

"¡Hey, Luke!" le llame en cuanto lo reconocí

Se volvió, sorprendido. Habría jurado que estaba a un metro delante de mí a través de una pantalla de niebla, salvo que sólo podía verle la parte del cuerpo que le cubría el arcoíris.

"¿Chicos? ¡Alabados sean los dioses! Eh, ¿estáis bien?" Nos preguntó al vernos. "¿Qué te ha pasado en el brazo?" Me pregunto al verme el pañuelo rojo rodeándolo.

"Nada, el resultado de un encontronazo con Quimera. ¿Está Quirón por ahí?" Pregunte queriendo cambiar de tema.

"Esta en las cabañas. Estamos teniendo algunos problemas con los campistas. ¿Va todo bien? ¿Le ha pasado algo a Grover?" Nos preguntó el consejero de la cabaña 11.

"¡Estoy aquí!" Gritó el sátiro, entrando en el campo de visión de Luke. "¿Qué clase de problemas?"

Justo en ese momento entró en la cabina de al lado un coche con la música tan alta que hizo vibrar el suelo.

"Quirón ha tenido que… ¿Qué es ese ruido?"

"Yo me encargo" dijo Clar. "Annabeth, Grover, vamos"

"Pero…" dijo Grover.

"Dale la manguera a Goku"

Me dio la manguera mientras decía algo sobre que las chicas eran más difíciles de entender que el Oráculo de Delfos. Ajuste el pitorro para que se nos viera a mí y a Percy.

"¡Quirón ha tenido que detener una pelea!" Grito por encima de la música. "Las cosas están muy tensas aquí. Se ha corrido la voz de la disputa entre Zeus y Poseidón. Aún no sabemos cómo; probablemente el mismo desgraciado que invocó al perro del infierno. Ahora los campistas están empezando a tomar partido. Se están organizando otra vez como en la guerra de Troya. Afrodita, Ares y Apolo apoyan a Poseidón, más o menos. Atenea está con Zeus"

"¿Y el resto de dioses?" Pregunté pensando en su padre, Hefestos….

"Se abstienen" Entonces, después de una fuerte discusión las chicas consiguieron que el hombre bajara la música. "¿Y en qué situación estáis? Quirón sentirá no haber podido hablar con vosotros"

Se lo contamos todo, excepto mis sueños y el cómo derroté a la Quimera para no gastar tiempo innecesario con preguntas que podrían ser respondidas más adelante. Me sentí como si momentáneamente volviera al campamento, lo cual me relajó un poco. Hasta que sonó un pitido que alertaba que solo quedaba un minuto de agua y conexión.

"Ojalá estuviera ahí. Me temo que no podemos ayudaros mucho desde aquí, pero escuchad… Tiene que haber sido Hades quien robo el rayo maestro. Estaba en el Olimpo en el solsticio de invierno. Estábamos de excursión y lo vimos" Dijo Luke.

"Quirón dijo que los dioses no pueden robar de manera directa el símbolo de poder de otro dios. Tuvo que haber sido un mestizo al que haya tentado o algo así" Dije.

"Puede, pero sigo diciendo que tuvo que ser él. Sólo alguien invisible puede entrar en la sala del trono y robar el rayo maestro sin ser detectado, y él tiene el yelmo de la oscuridad" tardó un segundo en darse cuenta de lo que podía dar a entender esa declaración. "Un momento. No estoy diciendo que haya sido Annabeth. La conozco desde siempre. Ella jamás… quiero decir que es como una hermana pequeña para mí"

No sabía si a ella le gustaría esa descripción, ya que a mi parecer estaba completamente obnubilada con él. Pronto terminó de sonar la música en la cabina de al lado y el coche salió de allí a toda velocidad.

"Sera mejor que vayáis a ver que ha sido ese grito. Oye, ¿estás usando las zapatillas voladoras? Me sentiré mejor si sé que os sirven de algo"

"¡Oh… sí, claro! Me han venido muy bien" mintió Percy.

"Cierto. Si no fuera por ellas el enfrentamiento con Medusa hubiera sido bastante más complicado" era una verdad a medias.

"¿En serio? ¡Bueno, pues cuidaos ahí en Denver!" dijo mientras el agua restante empezaba a desaparecer. "¡Y dile a Grover que esta vez irá mejor!..." Parecía que quería decir algo más, pero para entonces la imagen desapareció.

Annabeth, Clar y Grover aparecieron por la esquina, riendo, pero se detuvieron al ver la cara de Percy. La sonrisa de la hija de Atenea desapareció.

"¿Qué ha pasado, chicos? ¿Qué os ha dicho Luke?" Preguntó

"No mucho" volvió a mentir el hijo de Poseidón.

"¡Hey! Vamos a buscar un sitio en el que cenar. Me muero de hambre" dije con total sinceridad.

"Vamos, que no eres el único" dijo Clarisse de acuerdo conmigo.

Comedor

Pocos minutos después estábamos sentados en un comedor, rodeados de familias que comían hamburguesas y bebían batidos.

Al final llegó una camarera. Arqueó una ceja con aire escéptico

"¿Y bien?" Dijo siendo completamente maleducada.

"Bueno… queríamos pedir la cena" dijo Percy

"¿Tenéis dinero para pagar, niños?" Preguntó ella.

La miré muy enfadado, cuando oí acercarse una motocicleta del tamaño de un elefante pequeño que estaba parando junto al bordillo.

El faro de la moto era rojo. El depósito de gasolina tenía llamas pintadas y a los lados llevaba fundas para escopetas… con escopetas en ellas. El asiento era de cuero, que parecía piel humana.

Reconozco que el tío tenía una pinta intimidante. Iba vestido con una camiseta de tirantes roja, tejanos negros y un guardapolvo de cuero negro, y llevaba un cuchillo de caza al muslo. Tras las gafas rojas tenía una cara cruel y brutal; el pelo cortísimo y negro brillante, y las mejillas surcadas de cicatrices sin duda fruto de muchísimas peleas. La cosa es que su cara me resultaba ligeramente familiar.

Cuando entró en el restaurante produjo una corriente de aire cálido y seco. Los clientes se levantaron como hipnotizados, pero él sólo hizo un gesto con la mano y todos volvieron a sentarse. Regresaron a sus conversaciones. La camarera parpadeo, como saliendo de un trance.

"¿Tenéis dinero para pagar, niños?" Volvió a preguntar.

"Ponlo en mi cuenta" Respondió el motorista que se sentó junto a Annabeth aplastándola contra la ventana. Levantó la vista hacia la camarera. "¿Aún sigues aquí?"

Ella se puso rígida, se volvió como un robot y regresó a la cocina.

Se quedó mirándonos a mí y a Percy. Sentí como unos deseos de pelea intentaban invadirme. Palabra clave 'intentaban'.

"Así que tu eres el hijo del viejo Barba-percebe" para mí eso fue prueba suficiente de que era un dios, uno en concreto si nos fijamos en su cara, su moto y su ropa.

"Y supongo que tu eres el hijo de Relámpagos, ¿no?" repliqué por mi amigo, cosa que a él y a Clarisse les hizo reírse por lo bajo y casi atraganta a Grover y Annabeth por el susto.

"Goku, este es…" Empezó la hija de Atenea, sólo para ser detenida por el motorista.

"No pasa nada. No está mal una pizca de carácter. Siempre y cuando recuerdes quién es el jefe. ¿Sabes quién soy, hermanito?" me preguntó.

"Primero, yo no soy hijo de cabeza de ozono. Segundo, tú eres el padre de Clarisse. Ares el dios de la guerra" le respondí lo más educadamente posible.

"Has acertado una de dos, colega, no está mal. He oído que te llevas bien con mi hija"

"Pues sí. Es una buena guerrera, y una de las primeras personas que me aceptó en el campamento" Eso pareció darle un poco de vergüenza a la mencionada, aunque no veo por qué.

"Cuidado con como la tratas, te he estado viendo un par de veces y me caes bien, no querrás ir por la vía dolorosa al inframundo, ¿no? Pero no he venido a ser el típico padre que le dice a cada tío que se junta con su hija que la trate bien, ¿sabes? He venido porque he oído que estabais por la ciudad y quería haceros un pequeño encargo"

La camarera regresó con bandejas repletas de comida: hamburguesas con queso, patatas fritas, aros de cebollas y batidos de chocolate.

Ares le entregó unos dracmas.

Ella miró nerviosa las monedas.

"Pero éstos no son…"

Ares se sacó el cuchillo y empezó a limpiarse las uñas.

"¿Algún problema, chata?" Le preguntó/amenazó.

Ella se tragó las palabras y se marcho sin rechistar.

"Eso no ha estado bien. No puedes ir amenazando a la gente con un cuchillo" le 'reprendió' Percy

Ares soltó una risotada y luego dijo:

"¿Estás de coña? Adoro este país. Es el mejor lugar del mundo desde Esparta. ¿Tú no vas armado, pringado? Pues deberías. Ahí fuera hay un mundo peligroso. Y eso nos lleva a mi proposición. Necesito que me hagáis un favor"

"¿Qué favor le pueden hacer unos meros semidioses al poderoso dios de la guerra?" No creo que esté mal hinchar un poquito su ego.

"Algo que un dios no tiene tiempo de hacer. No es muy complicado. Me dejé el escudo en un parque acuático abandonado de esta ciudad. Tenía una cita con Afrodita pero nos interrumpieron. En la confusión me deje el escudo. Así que quiero que vayáis a por él"

"¿Por qué no vas tú?" Le preguntó Percy. El fuego en sus ojos brilló con mayor intensidad.

"Podría preguntarme por qué no te convierto en una ardilla y te atropello con la Harley. La respuesta seguiría siendo 'Porque de momento no me apetece'. Un dios te está dando la oportunidad de demostrar qué sabes hacer, Percy Jackson. ¿Vas a quedar como un cobardica? O a lo mejor es que solo luchas donde Goku o tu papaíto puedan defenderte"

Quise soltarle una hostia pero supe que no sería buena idea.

"No estamos interesados" repuso Percy. "Ya tenemos una misión"

Los fieros ojos de Ares parecían estar mostrándole algo a Percy pero, como no dirigía su mirada hacia mí, no pude verlo.

"Lo sé todo sobre tú misión, pringado. Cuando el rayo fue robado, Zeus envió a los mejores a buscarlo: Apolo, Atenea, Artemisa y yo, obviamente. Ahora bien, si yo no percibí ni un tufillo de un arma tan poderosa…" se relamió como excitado por el poder del rayo maestro. "pues entonces tú no tienes ninguna posibilidad. Aun así, voy a concederos el beneficio de la duda. Tu padre y yo nos conocemos desde hace tiempo (no me jodas OoO). Después de todo, he sido yo quien le ha transmitido las sospechas del viejo Aliento de Muerto"

"¿Tú le dijiste que Hades robó el rayo?" Preguntó Percy.

"Claro. Culpar a alguien de algo para empezar una guerra es el truco más viejo del mundo. En cierto sentido, tienes que agradecerme tu patética misión"

"Vaya, generaste una posible guerra, solo para darnos una misión. No sabía que pudieras ser tan amable" dije muy sarcásticamente.

"Eh, ya ves que soy un tío generoso. Vosotros hacedme este trabajito y yo os ayudaré en el vuestro. Os prepararé el resto del viaje"

"Nos las arreglamos bien por nuestra cuenta" repuso Percy

"Sí, seguro. Sin dinero. Sin coche. Sin ninguna idea de a qué os enfrentáis. Ayúdame y quizá te cuente algo que necesitas saber. Algo sobre tu madre"

"¿Mi madre?"

"Eso te interesa, ¿eh? El parque acuático estña a un kilometro y medio al oeste, en Delancy. No puedes perderte. Busca la atracción del túnel del amor"

Cuando vi que Percy iba a decir algo, suponiendo que no sería algo bueno le di un golpecito para que se callara.

"Ares" le dije mientras se levantaba, "antes de que te vayas. Cuando generaste esta guerra, ¿te paraste a pensar que tus hijos, tarde o temprano, pelearían en ella y morirían la mayoría, si no todos, solo porque a ti te apetecía ver una pelea entre los dioses?" Le pregunte

"Tenéis suerte de haberme encontrado a mí y no a algún otro Olímpico. Con los maleducados no son tan comprensivos como yo. Volveremos a vernos aquí cuando terminéis. No me defraudéis" Se fue enfadado, aunque pensando en mi pregunta.

"No me gusta. Ares ha venido a buscaros. No me gusta nada de nada"

"Quizás fue un espejismo. Olvidaos de Ares. Nos vamos y punto" dijo Percy.

"Aunque me gusten las peleas, eso no indica que me guste Ares, pero es un dios Percy. No podemos simplemente ignorarlo. A menos claro, que quieras que te convierta en una ardilla y te atropelle con su Harley"

"¿Por qué nos necesitaría mi padre para una tarea tan sencilla?"

"A lo mejor es un problema que requiere cerebro. Recuerda que ese no es precisamente su fuerte. A veces la fuerza es superada por la inteligencia" contesto Annabeth.

"Pero ¿qué habrá en ese parque acuático? Ares parecía casi asustado" preguntó Percy

"Tendremos que ir a descubrirlo" dije simplemente.

Parque acuático

El sol se hundía tras las montañas cuando encontramos el parque acuático. Parecía que originalmente se llamaba 'WATERLAND', pero como ahora le faltaban algunas letras solo se leía 'WAT R A D'.

La puerta principal estaba cerrada con candado u protegida con alambre de espino. Dentro, enormes y secos toboganes, tubos y tuberías se enroscaban por todas partes, en dirección a las piscinas vacías. Entradas viejas y anuncios revoloteaban por el asfalto. Al anochecer, aquel lugar tenía un aspecto triste.

"¡Oh, semidiosa de la guerra! ¿Nos harías el favor de derribar esta puerta con tu poderosa lanza?" dije con una reverencia muy exagerada.

"Payaso" dijo mientras me daba un golpe juguetón en la nuca e hizo lo que le pedí dándonos vía libre al parque.

Nos dirigimos a la tienda de recuerdos donde vimos pelotas, camisetas, pantalones… y duchas.

"¿Qué tal si aprovechamos las instalaciones y nos lavamos? Creo que, al menos por mi parte, va haciendo falta" Sugerí/pedí.

"Por supuesto. Pero yo primero" dijo Clarisse mientras salía corriendo a por las duchas.

"Mmmm Grover, Annabeth, os importaría ir a restaurar el agua. Dudo que funcione si el parque estaba cerrado"

"Volveremos pronto" dijo Grover mientras conseguía arrastrar a Annabeth.

Poco después todos estábamos limpitos y cambiados de ropa, tras una bien merecida ducha.

Tras un minuto de caminata encontramos el 'túnel del amor' que decía no ser en el que se conocieron nuestros padres. Tenía un montón de estatuas de Cupido y me di cuenta observándolas de cerca que tenían una letra griega tallada en él.

"De acuerdo… bajamos, cogemos el escudo y nos largamos" dijo Clarisse.

"Espera un momento" la frené. "¿No os parece que esto es demasiado sencillo como para que Ares no haya querido venir?" Les pregunté retóricamente.

"Sí, ¿y? No me voy a quejar para una cosa fácil que tenemos que hacer" dijo Percy.

"Cierto. Pero, antes de hacer nada, ¿alguien me podría decirme de quién es este símbolo?" Pregunté señalando la letra griega.

"Eta… representa a Hefestos" dijo Grover.

"El esposo de la novia de Ares, ¿no?"

"Maldita sea. Es una trampa" dijo Annabeth.

"¿Cómo vamos a coger el escudo?" Preguntó Percy.

"Hay dos opciones. O bien nos quedamos aquí y usas el agua restante de las tuberías de la atracción para acercarnos la barca o también podríamos arriesgarnos usando las zapatillas voladoras para coger el escudo desde el aire"

"Mejor intentemos primero lo del agua" sugirió Clarisse.

Después de un par de intentos Percy consiguió manejar lo suficiente el agua como para acercarnos la barca.

Metí rápidamente una bufanda rosa, que supuse que era de Afrodita, en mi petate y me puse el escudo a la espalda.

"Ahora que sabemos que era una trampa creo que Ares nos debe una charla" dije

Frente al restaurante

Ares estaba esperándonos en el aparcamiento del restaurante.

"Bueno, bueno. Pero si no os han pillado"

"Sólo porque vi de antes la marca de Hefestos. Solo por curiosidad, ¿qué nos hubiera pasado si se hubieran activado las trampas?" Dije enfadado

"Algo humillante. Eso seguro" dijo divertido.

"Vale, aquí tienes tu frisbee de bronce" dije lanzándole su escudo desproporcionado. "Ahora danos nuestro transporte y la información sobre la madre de Percy" le exigí.

Ares transformó su escudo en un chaleco antibalas y se lo puso.

"¿Veis ese camión? Es vuestro paseo. Os llevara a Los Ángeles con una parada en Las Vegas" Dijo señalando un camión en el que ponía 'AMABILIDAD INTERNACIONAL: TRANSPORTE DE ZOOS HUMANOS. PELIGRO: ANIMALES SALVAJES VIVOS'.

"Hmpf. Se ve que lo tuyo no es la sutileza. Ahora, si no te importa, ¿la información sobre la señora Jackson era…?"

"¿Estás seguro de que el chico la soportara? Esta viva" dijo él

"¿Es una rehén para manipularlo?" Supuse.

"Otro de los trucos más antiguos, si pides mi opinión" me confirmo el dios. "Ahora tomad esta mochila. Volveremos a vernos. Cuidad vuestras espaldas" nos advirtió.

Nos dirigimos hacia el camión y entramos mientras sus dueños estaban distraídos.

Cuando entramos vimos una escena deprimente de un león albino, una cebra, y lo que parecía ser un antílope extraño. Les puse la comida adecuada, con cuidado de que el león no me mordiera, le quite el globo que tenía el antílope y les acerqué el agua. Pedí a los demás que me ayudaran a ventilar un poco con nuestras ropas usadas, para al menos mejorar el ambiente antes de que iniciáramos lo que supuse que sería un viaje largo.

"Grover, ya que estas conectado con la naturaleza, por qué no les dices que en cuanto podamos les echaremos un cable" le sugerí y me hizo caso.

"Eso ha sido un buen detalle" dijo Clar a mi lado.

"No podía dejar a los animales así. Ya es suficientemente malo que estén enjaulados" me queje.

"Te pareces a Grover" me dijo.

"En esta ocasión me lo tomaré como un cumplido. Oye, estoy cansado, ¿podrías despertarme cuando lleguemos?" le pedí

"Claro. Tu duerme tranquilo"

Me eché en su hombro y poco después me dormí.

Sueño

Durante un buen rato estuve soñando con cosas aleatorias, hasta tal punto que no recuerdo ninguna de ellas, pero entonces me encontré a mi mismo en lo que supuse que era la típica pesadilla de cualquier adolescente. Me encontraba en una clase realizando un examen con una camisa de fuerza apresándome los brazos, pero no era el único en esa situación, a mi izquierda había una chica con pelo negro estilo pixie, los ojos azules eléctricos y una nariz pecosa y a mi derecha tenía a Percy, bastante confundido. De algún modo, supongo que por los ojos, supe que ella era la hija de Zeus que ahora protegía el campamento en su forma de pino: Thalia Grace.

"Bueno, sesos de alga, bíceps de bronce. Alguno de nosotros tendrá que salir de aquí" nos dijo.

En este punto decidí usar las fuerzas de las que disponía para reventar la camisa de fuerza y liberar, primero a Percy y luego a Thalia.

"Tranquila. No sé cómo, pero sé que pronto serás libre" no mentía, tenía esa sensación. Por algún motivo sentí el extraño impulso de besarla, al menos en la mejilla, y, suponiendo que no lo recordaría, la besé en la frente. "Nos veremos pronto, Thalia Grace"

En ese momento mi sueño cambió, dejándome con la imagen de su cara sonrojada.

"¿Por qué he hecho eso?" Me pregunté

Este sueño volvió a ser de distintas partes aleatorias de mi vida. Como mi padre hablaba de un guerrero con un poder legendario llamado el Super Saiyan, la destrucción del planeta rojo en el que nací, como una nave que salió junto a la mía, la de la hija del rey Vegeta supongo, cambió de rumbo bruscamente, vete tú a saber a dónde, como me entrenó el maestro Roshi, entre otras cosas…

Camión

Me desperté al caerme contra el suelo del camión por un frenazo que pego.

"Enhorabuena Goku creó que has llegado a Las Vegas" me dije mientras tenía la nariz aplastada contra el suelo.

Desperté con la mayor suavidad posible a todos, avisándoles de que habíamos parado y que tendríamos que salir pronto.

"Grover libera a los animales. Sería un detalle que intentaras convencer al león de que no puede que comerse ningún humano" Le pedí

Les indique que se escondieran, que yo me ocuparía de los tíos del camión antes de que supieran que había pasado.

Cuando vi que las puertas se empezaban a abrir usé toda mi velocidad para terminar de abrirlas de golpe y dejar tumbados a los tipos esos antes de que pudieran pensar '¿Qué cojones?'

Cuando salieron los animales corriendo Grover me dijo que los había bendecido para que llegaran a la espesura sanos y salvos con agua, sombra, comida… en resumen, todo lo necesario para que vivan tranquilamente. Cuando pregunté que por qué no hacía eso con nosotros dijo que solo hacía efecto a los animales.

Las Vegas

Pasamos junto al Monte Carlo y el MGM. Dejamos atrás unas replicas de las pirámides, de un barco pirata y la Estatua de la Libertad, está última pareció dejar a Percy con mucha nostalgia.

Tras caminar durante un largo rato nos encontramos frente a un hotel con el portero afuera sugiriéndonos que entráramos y nos sentáramos. En seguida leí un cartel dentro en el que indicaba que era el Hotel Casino Lotus, el sitio del que me advirtió Hestia.

"¿Chicos?" dije intentando llamar su atención

"¿Sí?" Respondió Grover.

"Manteneos alerta. En un sueño he visto este sitió. Si comes o haces cualquier cosa aquí, no podréis salir sin ayuda. Querréis quedaros. Coged ropa, bañaos, pero hacedlo rápido. En una hora nos vemos aquí. Por si acaso id en grupos de dos. Yo tengo que hacer algo" dije confiando en ellos mientras me dirigía a la tienda de regalos.

"A ver aquí hay muchos peluches y tal pero… ¿cuál le gustará a Hestia?" Vi un montón de animalitos de felpa, un mono, un jabalí, un búho, una cabra, un ciervo, un pavo real, un caballo, un toro… Al final me decidí por coger un burrito de felpa para Hestia, ya de paso un ciervo y un hombre con flechas clavadas para Artemisa por si la encontraba, para agradecerle por haberme permitido dormir bajo su vigía, una flauta de pan, de verdad, que me pareció mejor que la que tenía Grover ahora, un colgante con una lanza saliendo detrás de un escudo espartano, un insecticida especializado en los arácnidos y una chaqueta negra en el centro y azul oscura a los lados con un tridente verde en el hombro izquierdo. Costó una pasta, pero como nos dieron a cada uno una tarjeta verde con saldo ilimitado no tuve problemas.

Después de un rato, como no tenía reloj volví al punto de reunión y esperé a que poco a poco volvieran los demás.

Primero llegaron Grover y Clarisse, a quienes les di la flauta de pan y el colgante. Después llegaron Percy y Annabeth y les di la chaqueta y el insecticida. Annabeth casi me da una paliza por mi regalo.

"¿Y el resto de cosas?" Pregunto Percy al ver que tenía algunas cosas más en la bolsa

"Nada, es para un par de personas a quienes tengo algo que agradecer" dije mientras lo guardaba como pude en la mochila que nos dio Ares. "Bueno, vámonos"

"Esperad, tomad las tarjetas platino. Acabamos de abrir una sala llena de juegos y atracciones nuevas solo para quienes las posean" dijo tendiéndonos otras tarjetas de crédito ilimitadas.

"Lo siento, tenemos mucha prisa. Ha sido un placer estar aquí" dije dándole la mano, aprovechando para quitarle rápidamente las tarjetas platino sin que se diera cuenta.

Salimos sin prisa pero sin pausa para no levantar demasiadas sospechas. Cuando estuvimos en la calle fui corriendo al quiosco más cercano para ver la fecha.

"¿Poe qué tenías tanta prisa por ver qué día es?" Me preguntó Annabeth.

"Porque hay dentro el tiempo fluye de manera distinta. Hemos estado poco más de una hora y aun así ya es 17 de junio" dije mientras le enseñaba el periódico. "Nos quedan cuatro día para ir al inframundo y volver al Olimpo"

Nota de autor:

Ok noveno capítulo hecho.

Yo no poseo derechos de autor sobre Dragon ball ni Z ni Super ni Gt ni sobre la serie de Percy Jackson y los dioses del Olimpo. Los autores son el trollaso de Akira Toriyama y Rick Riordan, respectivamente.

Dejadme en las revisiones los comentarios, críticas y amenazas de muerte desde vuestras cuentas, si es que tenéis una.

Perdón por resumir/suprimir tantas partes de estos tres capítulos pero era para que Goku tenga más influencia en la historia y para evitar reescribir todo el libro.

Matrona de Goku: Hestia