En el avión

Cuando estábamos en el avión, porque quedándonos tres días para volver no había otra manera de hacerlo, me tire en uno de los asientos agotado. Lanzar a un dios a la estratosfera y devolverlo inmediatamente al suelo es algo que gasta energía. Miré a Percy y vi que estaba un poco verde, gracias a Kami no tanto como él.

"Parece que estés a punto de vomitar" le comenté. "¿Te traigo un cubo?" le pregunte en broma, aunque sólo a medias.

"Y tu pareces estar al borde del colapso" dijo apuntando a mis heridas que, aunque habían sanado por la ambrosía y el néctar, seguían ahí.

"Vale, es hora de hablar" dijo Clarisse mirándome.

"¡Ahora no!" dijo Percy.

"No, Percy, ahora. Llevo esperando mucho tiempo por saber qué pasa con él" dijo Annabeth. "¡Le he visto volar, lanzar láseres por las manos, transformarse y derrotar al puto dios de la guerra! Así que, ahora que admite haber recuperado la memoria creo que es hora de que nos lo explique todo" dijo empezando a mirarme.

"Preferiría hacerlo delante de todo el campamento para no tener que repetirlo más de lo necesario. Pero ya que tenemos tres horas que matar, os lo contaré" dije mientras veía que todos empezaban a prestarme atención. "Vale supongo que debo empezar por contaros que no soy un semidiós y, como es obvio, tampoco un humano. Soy uno de los últimos supervivientes de una raza guerrera del espacio llamada los saiyans. Me crié en la Tierra, ya que el Planeta Vegeta, el planeta de mi raza, iba a ser destruido por un tirano llamado Freezer y, de alguna manera que desconozco, mi padre lo sabía, por lo que me mando a la Tierra para que viviera en paz hasta que me encontrara. Cuando llegué me encontró un anciano llamado Son Gohan y me adoptó. Al principio era muy revoltoso y le daba problemas, pero un día que íbamos caminando por la montaña en la que vivíamos, en un forcejeo, me caí de sus brazos y me golpeé la cabeza en una roca perdiendo mis recuerdos hasta ese entonces y cambiando mi carácter a uno mucho más tranquilo y agradable. Estuve viviendo unos cuantos años con él, creía que de verdad era mi abuelo, pero un día mire a la luna llena y, a la mañana siguiente, me encontré con que nuestra casa había sido destruida por un monstruo gigante y Son Gohan yacía muerto en el suelo. Seguí viviendo en el Monte Paoz…" vi que Annabeth fruncía el ceño ante el nombre de la montaña. "Las preguntas para el final, que si no no acabamos nunca" le dije. "Como iba diciendo… viví allí hasta que un día a mis siete años una chica vino en un coche y me pidió que le diera la esfera de cuatro estrellas, el único recuerdo que me quedaba de mi abuelo"

"¿Esa es la niña que te disparó en la cabeza?" Preguntó Clarisse recordando lo que ya le había contado.

"Sí, la misma, y recordad las preguntas para el final. Me conto que había seis esferas más como la mía solo que el resto variaba el numero de estrellas de una a siete. Me dijo que si encontrabas las siete podías invocar a un dragón mágico que te concedería cualquier deseo, por lo que decidí darle la mía si me dejaba acompañarla. Durante las aventuras que tuvimos buscando las esferas conocí a muchas personas interesantes e hice muchos amigos, me enfrenté a un ejército que también buscaba las esferas" vi que si lo contaba todo esto se iba a hacer eterno. "El punto es que, en una de las ocasiones en las que se reunieron las esferas del dragón alguien llamado Pilaf las usó para liberar a un ser llamado Piccolo Daimao. Un demonio que mucho tiempo atrás gobernó en el planeta, pero que fue sellado con una técnica llamada Mafuba por un hombre llamado Mutaito, el maestro de Muten Roshi, mi maestro de artes marciales…" les terminé contando cómo Piccolo se rejuveneció, como lo derroté y, tres años más tarde, o hace unas semanas, me enfrenté a su reencarnación y acabé aquí.

"Guau" dijo Annabeth sorprendida.

"Ah, sí. Casi se me olvida mencionar un pequeño detalle. En mí planeta Tierra básicamente la mitad de la población son animales de aspecto humanoide y el gobernante del planeta es un perro azul"

"Disculpa, ¿qué?" Preguntó Clarisse con los ojos como platos.

"Lo que te digo. Todas estas diferencias me hacen pensar que estoy en un planeta Tierra diferente al mío. ¿Tú qué crees?" dije volviéndome hacia Annabeth.

"Aunque resulte increíble, creo que sí que eres de otra Tierra. Eso explicaría por qué no concuerda nada de tus recuerdos con lo sucedido en los últimos siete años" dijo, aunque vi que todavía trataba de asimilarlo.

"Tenemos que contárselo a todos" dijo Clarisse.

"¿Y si mejor no?" dijo Percy.

"¿Y eso?" Pregunté.

"¿Cuánto tiempo crees que tardara Dionisos en echarte cuando sepa que no eres un semidiós?" dijo él

Tenía que admitir que ahí tenía un punto.

"Supongo que tienes razón" dije.

"Bueno, ahora lo que tenéis que hacer es ir a hablar con Zeus. Debe estar de buen humor ya que le vais a devolver su rayo y habéis evitado una guerra. Cuéntale tu historia. A lo mejor puede devolverte a tu mundo" Sugirió Annabeth.

"¿En serio lo crees?" Pregunté incrédulo.

"No pierdes nada por probarlo" dijo ella

En ese momento se encendió la luz para que nos abrocháramos los cinturones y el piloto anunció que aterrizaríamos en cinco minutos.

Cuando bajamos la prensa nos esperaba fuera. Por suerte, Annabeth usó su gorra de la invisibilidad para crear una distracción que nos permitiera escabullirnos.

Nos separamos en la parada de taxis. Percy y yo iríamos al Olimpo, mientras que el resto iría al campamento. Como era de esperarse protestaron, pero terminaron haciendo caso cuando les dije que, en caso de que los dioses no nos creyeran y no sobreviviéramos, quería que informaran a Quirón de todo lo sucedido.

Después de unos treinta minutos de viaje, llegamos al vestíbulo del Empire State.

Los dos debíamos parecer unos sin techo. Yo con la cara, las piernas y los brazos raspados, y también el pecho aunque no se me viera, y Percy con la ropa hecha jirones. Eso sin contar el punto de que no habíamos dormido en, al menos, un día.

Nos acercamos al guardia de recepción.

"Al piso seiscientos" dijo Percy.

"No existe tal piso, chico" respondió

"Queremos hablar con Zeus" dije.

"¿Con quién?"

"Ya me has oído"

"No acepta visitas no planificadas" me respondió

"Creo que hará una excepción" dije mientras ponía la pluma maestra en la mesa. Resplandecía de un color azul eléctrico y soltaba algunas chispas de vez en cuando.

"Eso es…" lo miró atónito.

"Oh, sí que lo es. ¿Quieres que lo destapemos?" Preguntó Percy con inocencia.

"¡No, no!" dijo mientras le entregaba una tarjeta a Percy. "Métela en la ranura de seguridad. Asegúrate de que nadie más esté en el ascensor contigo"

"¿Ni siquiera quien envió a Ares al Tártaro?" Dije

"¿Ese fuiste tú?"

"¿Quieres preguntárselo en persona al dios de la guerra?"

"Vale. Zeus, definitivamente quiere hablar contigo"

Nos montamos en el ascensor y seguimos sus instrucciones.

"Vaya. Las noticias se expanden como el humo" dije sorprendido de que ya supieran que había derrotado a Ares.

"No es algo bueno. Dudo que estuviera en un buen estado de ánimo desde el principio. Aunque no creo que vaya a hacer nada, teniendo en cuenta que llevas el rayo. Pero, solo por saber, ¿crees que podrías manejarlo?" Me pregunto.

"Puede. No fui con todo lo que tenía con Ares. Además de que como bien dices, ahora tengo su símbolo de poder. Pero aun así mejor no empezar una pelea con el señor de los dioses"

"Espera. No te estabas empleando a fondo con Ares"

"No realmente. No sé qué límite tiene mi poder ya que es la primera vez que lo uso. Pero sé que en ese momento no lo había alcanzado"

"Vaya, sigo sin poder creerme que seas lo que… dices que eres" dijo él.

"Sí, bueno, yo no lo sabía hasta ahora. He recordado cosas que no sabía desde mis primeras semanas de vida. No paro de mirar alrededor sorprendido. No puedo creer que no tengáis coches aerodeslizantes o cápsulas"

"¿Tenéis coche voladores?" Preguntó.

"Sí. Y los edificios parecen más… redondos" dije recordando, especialmente, la Capsule Corp.

"¿Tu Tierra tiene Coca-Cola o McDonals?" Lo miré con curiosidad.

"¿Qué es un McDonals?" en este punto Percy parecía horrorizado. Aunque, por suerte, en ese momento sonó el 'ding' que indicaba que habíamos alcanzado el piso 600. Cuando salimos me quedé sorprendido.

"Vale. Esto supera la Atalaya de Kami" Pensé mientras vi el Olimpo.

Estábamos en una calzada estrecha de piedra en medio del aire. A nuestros pies, estando nosotros a una altura de avión, estaba Manhattan. Frente a nosotros los peldaños de mármol formaban la espina dorsal de una nube.

En lo alto de las nubes se elevaba el pico decapitado de una montaña, con la cumbre cubierta de nieve. En la ladera había docenas de palacios, todos ellos con columnas blancas, terrazas doradas y braseros de bronce que brillaban con su fuego. Los caminos acababan en el palacio más grande de todos, en el pico de la montaña. Los precarios jardines tenían olivos y rosales. Podía ver un mercado lleno de coloridas tiendas, un anfiteatro de piedra construido en un lado de la montaña y un hipódromo y un coliseo en el otro. Era como las antiguas ciudades griegas que me enseñó Annabeth en fotos, solo que completamente nueva.

Estuvimos caminando un rato, hasta llegar a las puertas del consejo olímpico, el edificio en lo alto de la cumbre. Por el camino me di cuenta de que muchos me miraban y susurraban. Supuse que la noticia sobre Ares se extendió más rápido de lo que creía.

El palacio era una copia invertida del de Hades en el inframundo. Allí todo era negro y de bronce; aquí era blanco y de plata.

Unos escalones conducían a un patio central. Tras él, estaba la sala del trono.

Tenía columnas descomunales alzándose hasta un techo abovedado, en el que se desplazaban constelaciones de oro. Doce tronos estaban construidos para seres del tamaño de Ares, dispuestos en forma de U inversa, como las cabañas en el campamento. Había una enorme hoguera en el centro de la sala, donde vi un rostro conocido.

Me acerqué al trono de Zeus y me arrodillé ante él, intentando quedar bien. Después me incliné ante el padre de Percy, Hera, Artemisa y, por último, ante la figura de la hoguera.

"Espero que no estéis muy enfadada por lo de casi irme sin despedirme… Lady Hestia" dije sonriéndole.

"¿Lo sabías?" Me pregunto.

"Digamos que encontrarte en la hoguera y que me advirtieras del Casino Lotus fue una buena pista" le dije divertido.

"¿Por qué te acercaste?" Quiso saber.

"Ya te lo dije, ¿no? Te vi sola y quise hacerte compañía"

"Gracias por ser el primero en notarme"

"Hubiera sido un idiota si no lo hubiera hecho. Por cierto, sé que no es gran cosa, pero en la parada en el Hotel te compré esto" dije mientras le di el burrito de peluche.

"Muchas gracias. Es precioso" dijo contenta mientras me daba un abrazo.

"De nada. Ahora, si no te importa, tengo que hacerle caso a tu hermano antes de que le de algo por no ser el centro de atención" dije asintiendo hacia Zeus con la cabeza.

"Claro"

Me volví a acercar a Zeus. Era un hombre que en una palabra describiría como 'abogado' teniendo en cuenta su traje azul marino de raya diplomática. Tenía una barba bien recortada, gris, veteada de negro, como una nube de tormenta. Su rostro era orgulloso y tenía los ojos de un color gris lluvia.

"¿Te atreves a mostrar tu cara después de haber mandado a mi hijo al Tártaro, forastero?"

Lo mire sorprendido.

"Oh sí, ya sé que eres de otra dimensión… ¿Realmente me has considerado tan idiota como para no ver la grieta entre dimensiones? Pero el mayor de las ofensas que me has hecho es ir diciendo que eres mi hijo" dijo muy serio el señor de los cielos.

"A ver. Primero, en ningún momento he dicho ser hijo tuyo, los demás lo deducían. Y segundo, mandé a Ares al Tártaro porque ha estado a punto de matarme a mí y a mis amigos"

"Paz, hermano" Poseidón acudió a mi rescate. "El chico se defiende y Percy se inclina ante su padre, es lo justo"

"¿Aún reclamas a este chico? ¿El cual nació cuando rompiste nuestro pacto?"

"¿He de recordaros, ante vuestra esposa, que vos hicisteis lo mismo con Thalia?" le pregunté lo más respetuoso que pude sabiendo que andaba por la cuerda floja.

"No tientes a la suerte, chico. Hmpf debí haberos destruido mientras ibais en el avión"

"¿Y arriesgarte a destruir tu propio símbolo de poder, padre?" preguntó Atenea.

"Déjalos que cuenten su historia" dijo Artemisa, para mi sorpresa.

"De acuerdo, escucharé vuestra historia, forastero" dijo Zeus.

Percy contó toda nuestra misión, aunque yo completé la parte de la Quimera, y yo volví a resumir toda mi vida. Después volví a sacar el rayo maestro convirtiéndolo en la espada que usé para matar a Ares. Esto sorprendió a todos en la sala del trono.

Zeus abrió la palma de la mano, atrayendo el rayo a sus manos y lo convirtió en una enorme lanza.

"Están diciendo la verdad" dijo Apolo.

"Lo sé. Pero es raro que Ares hiciera algo así" dijo Zeus pensativo.

"Es orgulloso e impulsivo. Le viene de familia"

"También fue un idiota por meterse en una batalla que no tenía oportunidad de ganar" dijo la madre de Annabeth.

"Para ser justos. Si no me hubiera enfadado nos habría matado" les dije a los dioses.

"Señor" dijo Percy, supongo que a Zeus.

"Sí" dijeron los dos hermanos.

"Ares no actuaba solo. En mis sueños una voz me instaba a llevar el rayo al inframundo. Creo que también estaba utilizando a Ares"

"Decís que Hades no ha tenido nada que ver con esto. Quien es entonces"

"Alguien que está en el Tártaro" dije yo. Había notado una presencia que intentaba arrastrarnos a Grover y a mí al pozo cuando sus zapatillas se volvieron locas.

"Hay algo que me tiene curioso. Cuando llegaste te inclinaste ante otros dioses a parte de mí. ¿Por qué?" me preguntó Zeus.

"Simple. Me incliné ante Poseidón en una muestra de respeto hacia el padre de mi amigo, ante Artemisa por escuchar mi petición de protegerme mientras dormía bajo las estrellas, ante Hestia porque es mi amiga y merece más reconocimiento del que tiene, y ante vuestra esposa precisamente por eso. Por mantenerse fiel hacia usted cuando no para de tener hijos con mortales sin tener en cuenta que ella es la diosa del matrimonio"

"Necesitamos tener hijos con los mortales" dijo él.

"No te digo que no. Pero podrías, con el permiso de tu esposa, casarte con las mortales y luego fingir tu muerte. Así no joderías tanto su dominio, ella sabría qué haces y podrías dejar una pequeña ayuda económica o de otro tipo a tu hijo" dije dando una solución improvisada a ese problema.

"Me has abierto los ojos chico. Como agradecimiento por ello y por haberme devuelto el rayo, te permitiré quedarte en el campamento si así lo deseas, aunque no seas un mestizo"

"Gracias, Lord Zeus, pero…"

"Lo siento pero no puedo devolverte a tu mundo. No sé cómo hacerlo" dijo él

"Meh, había que intentarlo"

"Percy"

"Poseidón"

"Sí, ven a darme un abrazo hijo"

Antes de que pudiera hacerlo me puse entre los dos y le di una patada en sus partes divinas. Los dioses ganaron una mueca de dolor y las diosa una de curiosidad, excepto Atenea y Artemisa, que parecía que se les hubiera adelantado la Navidad.

"¿Por qué?" me preguntó dolorido

"Oh, no lo malinterprete. Eso es por dejar a la madre de Percy sola para criarlo sin ayuda alguna y con Gabe el Apestoso" dije

"Pero ella no me dejó" se excuso lloroso

"¿Y tú le hiciste caso? Vale que no le construyeras un palacio bajo el mar, pero eres un dios. Podrías haberla ayudado de muchas maneras indirectas para que no se enfadara por no hacerle caso"

"Tienes razón, ahora déjame abrazar a mi hijo"

Le volví a patear la entrepierna, haciendo que los varones miraran con compasión a su compañero y las diosas gritaran de júbilo.

"Y eso por qué"

"Por engañar a tu esposa. Y lo más probable es que ella ahora odie la existencia de Percy por ello. Más te vale que de ahora en adelante le hagas caso" le dije.

"Eres cruel conmigo" dijo.

"Anda, no seas quejica. Ya puedes abrazar a tu hijo. Y quién sabe, a lo mejor es así como el río Estigio te castiga por haber roto el juramento"

Algunos dioses mostraron una cara de dolor por lo que dije. Poseidón se volvió hacia Percy.

"Lo siento, hijo, dile a tu madre en cuanto la veas que siento todos los problemas que pude ocasionaros. Ella es una reina entre las mujeres. Se merecía algo mejor por mi parte" dijo Percy.

"No te preocupes. Ella no está enfadada por eso, y yo tampoco" dijo Percy

En este punto decidí entregar un par de cosas que llevaba en la mochila a sus propietarios.

Me acerque rápidamente al trono de Afrodita.

"Lady Afrodita, creo que esto es vuestro" dije mientras le tendía la bufanda que me encontré junto al escudo de Ares.

"Gracias joven. Quizás, más tarde pueda darte una recompensa en privado por devolvérmelo" una voz en mi cabeza me dijo que lo rechazara con delicadeza.

"No hace falta, solo devolvía algo a su legitimo propietario. Algo que perdió mientras salía con el cretino de la guerra" le respondí intentando transmitirle que se merecía algo mejor que Ares.

Me aleje de ella y me acerqué a Artemisa.

"Sé que no es mucho, pero supuse que podría gustarle" dije mientras le entregué el peluche del hombre con flechas clavadas por todo el cuerpo y el peluche del ciervo.

"Gracias, chico" dijo ella.

"No se merecen" le respondí

Percy y yo nos empezamos a dirigir a la salida cuando, de repente una luz surgió del rayo maestro y acabó en mis manos siendo la misma espada de antes.

"Vaya, hace mucho tiempo que no conocía a alguien con el corazón puro, supongo que por eso pudiste manejar el rayo maestro. Eso es un fragmento de él que ha decidido que seas su maestro"

"Es posible que nos haga falta. Lo que quería arrastrarme al Tártaro también quería salir. Aun no sé que es, pero si sé que mientras permanezca aquí protegeré a mis amigos, con mi vida si es necesario. Espero que esto sirva de aviso para que todos nos preparemos para lo que esté por venir"

"Tendré en cuenta tu consejo, Son Goku. Al fin y al cabo, eso es lo que hace un buen rey"

"Hermano, si no os importa he de dar un mensaje" dijo Hestia. "Hoy he decidido reclamar a mi primer Campeón" dijo ella sorprendiendo a todos.

"¿Y quién sería?" Pregunto curioso Hermes, supuse que era él por los rasgos que compartía con la mayoría de los de su cabaña.

"Son Goku" respondió como si fuera obvio. "El ha sido el único en el campamento que se me ha acercado, es amable, se preocupa por los demás y tiene un corazón puro (que alguien sea amable no hace que tenga un corazón puro). No he encontrado nunca antes alguien más digno que él"

En ese momento se me acerco y me pidió que me pusiera de rodillas. Lo hice sin rechistar. Me dio un beso en la frente y sentí como un fuego agradable me recorría todo el cuerpo.

"Ahora que eres mi Campeón podrás utilizar el fuego a voluntad, aunque es más útil para curar que para dañar, podrás hacer aparecer comida casera ante ti si te concentra un poco y lo mismo con la ropa… eso último puede seros útil ahora" dijo mientras señalaba nuestra ropa.

"Muchas gracias, Hestia" dije con una sonrisa.

"Es lo mínimo que mereces" dijo ella

"Tiene razón" dijo Poseidón mientras se me acercó. "Todavía me duelen tus patadas, pero has mantenido a mi hijo vivo y nos has hecho un gran servicio a los dioses. Por ello, permitiré que te quedes en mi cabaña en el Campamento Mestizo" dijo él

"Gracias, aunque no podría haber hecho todo sin ayuda de mis amigos… Puede hacer eso, creía que solo los hijos de un dios podían dormir en su cabaña"

"En un principio sí, pero pueden hacer excepciones si el dios está de acuerdo" Me explico.

"Bueno, muchas gracias por todo pero creo que deberíamos irnos" dije mientras nos dirigí a Percy y a mi fuera del Olimpo.

"Oye… ¿le vas a poner un nombre a la espada?" Me preguntó Percy

"¿Tiene que tener un nombre?" Pregunte confuso.

"La mía lo tiene" respondió con simpleza.

"Bueno, supongo que como a mí no me importa tanto su nombre será Innómita" dije sabiendo que eso era 'sin nombre' en latín.

"¿En serio?"

"¿Se te ocurre algún nombre mejor?"

Eso lo mantuvo callado.

Upper East Side

Quince minutos después Percy y yo estábamos frente a la puerta del apartamento de su madre.

Llamamos al timbre de la puerta y en seguida abrió la madre de Percy. Una mujer hermosa, encantada por volver a ver a su hijo.

"¡Gracias a Dios, mi bebé!" dijo ella mientras lo abrazaba, lloraba y le acariciaba el pelo.

Una persona normal se hubiera sentido incomoda al ver esa escena, pero a mí me divirtió un poco.

"¿Os doy algo de privacidad?" Pregunté haciendo que Sally note mi presencia.

"¿Quién es, Percy? ¿Es un…?"

"No soy un semidiós, mi nombre es Son Goku, ¿qué tal?" quizás no fuera la pregunta más apropiada para alguien que acababa de salir del inframundo, pero tampoco pudo ser tan malo si estuvo acompañada de Perséfone.

"Bien. Entonces… ¿Qué eres? ¿De dónde vienes?" Me preguntó ella.

"Mamá, no te lo creerías si te lo dijera" dijo Percy.

"En resumen, soy un alienígena de una dimensión/universo diferente y me he quedado atrapado aquí tras luchar con la reencarnación del mayor enemigo que he tenido nunca" dije rápidamente.

Ella miró incrédula a Percy.

"Lo creas o no, dice la verdad"

En ese momento intenté transformarme otra vez, recordando la sensación de cómo mi energía se acumulaba en la espalda hasta que me estremecí y recorrió el resto de mi cuerpo. Solo conseguí levantar un poco mis pelos y envolverme ligeramente de mi aura dorada, pero pareció convencerla.

"Goku, para. La estas asustando" me dijo Percy.

"Je,je, perdona. Estaba intentando ver si podía volver a transformarme. Casi, casi"

Sally nos contó que había aparecido allí esa mañana, casi desmayando a Gabe del susto, y que no recordaba nada de lo sucedido desde lo del Minotauro. Nos dijo que Gabe le contó que Percy era un criminal buscado, que había viajado por todo el país y que había estropeado monumentos nacionales de incalculable valor, no me costó nada creerla. Se había pasado todo el día loca de preocupación porque no había oído las noticias. Gabe la había enviado a trabajar, ya que tenía un sueldo que ganar.

Cuando miré a Percy me di cuenta de que no era el único que quería descuartizar a ese cabrón. Pero ambos nos tragamos la ira y le contamos nuestra historia, intentando hacer las partes horribles más suaves para que no le diera algo a la pobre. Me fue difícil suavizar lo de la Quimera, pero, por suerte o por desgracia, Gabe me interrumpió antes de que llegara al combate con Ares.

"Eh, Sally, ¿has hecho ya ese pastel de carne o qué?" Grito la escusa de ser humano.

"No va a estar contento de verte, Percy. La tienda recibió medio millón de llamadas de Los Ángeles… algo sobre electrodomésticos gratis"

Percy parecía avergonzado.

"Oh, venga ya. Por lo poco que sé de él se merece algo peor que eso, y lo sabéis" le dije a ambos.

"Simplemente no hagáis que se enfade, ¿de acuerdo?"

"Vale" acepte a regañadientes.

En el mes que Percy había estado fuera el apartamento se convirtió en Gabe el Apestosolandia. La basura en la alfombra nos llegaba hasta los tobillos. El sofá había sido re tapizado con latas de cerveza. Calcetines sucios y calzoncillos colgaban de las lámparas. Tuve que aguantar el aliento lo mejor que pude para no ahogarme en el pestazo que había.

"¡Con razón lo llama Gabe el Apestoso!" Pensé.

Cuando Sally vio como me tapaba la nariz se disculpó con su mirada, pero yo le aseguré que no tenía que hacerlo. Todo esto me hizo pensar que si Hestia o Afrodita estuvieran aquí, probablemente sufrirían un ataque por la vista del lugar

Gabe estaba en la mesa del comedor jugando al póker con tres amigos suyos. Cuando vio a Percy se sacó el cigarrillo que estaba fumando de la boca.

"¿Cómo… cómo tienes la desfachatez de aparecer aquí pequeña sabandija? Creía que la policía…"

"No es un fugitivo" lo detuvo Sally. "¿No es maravilloso?" dijo forzando una sonrisa. Nadie podría estar sonriendo de verdad delante de ese tipejo, a no ser que fuera a través del alambre de espino que separaba los Campos de Asfódelos de los del Castigo.

No parecía que fuera algo maravilloso para él.

"¿Y quién es ese mocoso?" dijo señalándome.

"Mi nombre es Goku" dije mirándolo con una cara de pocos amigos. Sinceramente, Dionisos me caía mejor que Gabe y eso que me ha dado tiempo a odiar al primero.

"Ya era lo suficientemente malo que tuviera que devolver el dinero de tu seguro de vida, Sally" dijo el apestoso. "Dame el teléfono. Voy a llamar a la policía"

"¡Gabe, no!" dijo ella.

Alzó las cejas. "¿Acabas de decir 'no'? ¿En serio crees que voy a aguantar a ese monstruo en ciernes en mi casa? Todavía puedo presentar cargos en su contra por destrozar mi Camaro"

"Pero…" parecía que Sally fuera a decir algo, pero Gabe la detuvo alzando su mano, en lo que ella se encogió.

Entonces, aunque no me sorprendió mucho, me di cuenta de que Gabe había estado pegándole desde Kami sabe cuánto tiempo. Percy iba a destapar su espada, pero yo fui más rápido. Aparecí en frente suya y lo estrellé contra la pared cogiéndole la mano que había alzado.

"Yo que tú no haría eso" dije en un tono peligroso.

"No sabes con quien estás jugando, chico" me advirtió

"Créeme, eres tú el que no sabe con quién estás jugando. Iros" advertí una única vez a los amigos de Gabe. Fueron sensatos y me hicieron caso.

"¡Oh, por favor, tócame y ambos iréis a la cárcel! ¿Y, qué puedes hacer, chico?"

Antes de que se me siguiera poniendo gallito atravesé hasta mi codo la pared justo al lado de su cara. Saqué el brazo de la pared con un buen trozo de yeso en mi mano.

"Me tocas y vas a ir a la cárcel para siempre, ¿entiendes?" Hay personas que aprenden más lento que Ares.

Rompí el trozo de yeso con solo cerrar la mano y lo dejé caer.

"¿Sabes, Gabe? Durante esta semana he hecho cosas que poco pueden decir haber hecho sin morir en el intento, he descubierto que no podré ver a mis antiguos amigos en una larga temporada y, además, estoy HAMBRIENTO. Así que te daré un consejo. No me enfades, a menos que quieras encontrarte con su primo" Dije mientras apuntaba a Percy con el pulgar y lanzaba a Gabe contra su mesa de póker, rompiéndola en el proceso.

"Probablemente debería habértelo advertido, Gabe. Goku es como Superman, solo que sin kriptonita" Le dijo Percy. 'No sé quién es ese tal Superman, pero seguro que, con el tiempo, lo superaré' pensé para mí mismo.

"Voy a ser amable contigo, chico" dijo Gabe recomponiéndose. "Tienes cinco minuto para coger tus cosas y largarte con tus cosas y ese monstruo. Después llamaré a la policía"

"Vámonos" dije mientras dirigía a Percy y a su madre al cuarto del semidiós. No quería gastar tiempo ni energía en esa pobre escusa de ser humano.

La habitación estaba llena de la basura de Gabe: Baterías de coche estropeadas, trastos y chismes de todo tipo, e incluso un ramo de flores medio podridas que alguien había enviado cuando vio su entrevista.

"Gabe sólo está un poco disgustado, cariño" le dijo Sally a su hijo. "Hablaré con él más tarde. Estoy segura de que funcionará"

"No funcionará. Le he amenazado, he roto una pared y le he roto su mesa. Nunca funcionará. No mientras ese capullo siga aquí" dije, la última parte enfadado, aunque no con ella.

Ella se frotó las manos, nerviosa.

"Antes de que diga nada. Percy tiene que volver al campamento. Yo misma me encargaría de Gabe, pero si se parece a su hijo no creo que le guste la idea, así que, al menos tomé esto" le dije mientras le tendía las tarjetas del Hotel Casino Lotus de Percy, que me las había dado porque él era famoso en perder cosas. "Tienen dinero ilimitado, márchese de aquí, acabé sus estudios, lo que sea, pero hágalo lejos de aquí…" en ese momento noté como una caja aparecía a mi lado, la que enviamos Percy y yo al Olimpo en el Emporio de Gnomos de Jardín de la Tia Eme. "O también puede enseñarle el contenido de esta caja y ya no tendrá que preocuparse por él nunca más" dije mientras la ponía frente a ella.

"Hablas igual que Poseidón. También creía que con un ademán podía solucionar toda mi vida. Pero soy como mi hijo. Para que pueda vivir una vida plena debo vivirla yo misma" Me dijo.

"Bueno. Aun así acepta ambas cosas. Por si Gabe vuelve a amenazarte. Pero se nos acaba el tiempo. Tenemos que irnos al campamento"

"¿Durante el verano o para siempre?" Preguntó mirando a Percy.

"No lo sé todavía. Te avisaré al final del verano" le respondió su hijo.

"¿Y qué pasa contigo?" dijo mirándome

"De momento estoy atrapado aquí"

"Debe ser horrible no poder volver al mundo en el que te criaste…" estaba a punto de decir que no tenía importancia pero… "¡Sería una historia increíble!"

"¡Mamá!" advirtió Percy.

"Por mi vale, mientras no pongas mi nombre ni que está basada en hechos reales" dije sonriendo.

"Percy, serás el héroe más grande de todo el mundo, quizás de todo el multiverso" dijo ella orgullosa.

"Bueno, no puedo volar, ni tengo super-fuerza, ni puedo lanzar energía por las manos…" empezó a listar él.

"Percy, la valía de un héroe no se mide por la magnitud de sus músculos, sino por la fuerza de su corazón" le dije sin saber de dónde lo había sacado *

Estábamos saliendo cuando Gabe decidió decir una estupidez.

"¿Ya te vas, mocoso? Buen viaje. Hey, Sally, ¿dónde está mi pastel de carne?"

Vi como ella apretó sus manos y supe que la había dejado en las manos más capaces del mundo. Las suyas propias.

"El pastel de carne está listo, cariño. Un pastel de carne muy especial" dijo ella guiñándonos un ojo. No pude evitar sonreír ampliamente.

"Espero que se te atragante Ugliano" dije divertido. "Y espero volver a verla pronto Señorita J"

"Por favor déjate de formalismos. Llámame Sally" dijo ella.

"De acuerdo Sally. Hasta pronto"

Salimos del edificio.

"Déjame llamar a un taxi para que nos recoja" Me dijo.

"Oh, no. Esta vez vamos a ir a mi manera" dije mientras lo cogía por la cintura.

"NO. Ni se te…" no le dio tiempo de acabar antes de que empezáramos a volar. "¡OCURRA!" aunque no pareció que eso le impidiera gritarme en el oído hasta que un minuto después aterrizamos junto al árbol de Thalia. Me quede mirándolo. Tenía una especie de aura que me atraía.

"Qué raro" pensé. "Bueno, tampoco ha sido tan malo, ¿no?" le pregunte

"Creo que me he dejado el estomago allí" dijo un tanto verde.

"¿Quieres que volvamos a por él?" dije con una sonrisa

"No, no, no. Ya estoy bien" dijo rápidamente

"Tranquilo. La próxima vez iré más lento" dije mientras bajaba la colina con las manos en la nuca.

"¿Próxima vez? ¡¿Has dicho próxima vez?!" Preguntó horrorizado.

No pude evitar reírme durante un buen rato después de eso.

Nota de autor:

Ok duodécimo capítulo hecho.

Yo no poseo derechos de autor sobre Dragon ball ni Z ni Super ni Gt ni sobre la serie de Percy Jackson y los dioses del Olimpo. Los autores son el trollaso de Akira Toriyama y Rick Riordan, respectivamente.

Dejadme en las revisiones los comentarios, críticas y amenazas de muerte desde vuestras cuentas, si es que tenéis una.

*= referencia a peli, libro, juego….

Solo tengo una pregunta para vosotros.

¿También se queréis matar a Toriyama por dejar así el capítulo 110 de DB Super? ¿O es que yo soy un psicópata?

Responded con sinceridad. No me enfadaré si me llamáis psicópata.