El comienzo de todo
Una pantalla de computadora brilla intensamente en aquella sala vacía, seguido como si algo hubiese caído abruptamente al suelo, claramente una joven de largos cabellos castaños se encontraba tirada en el suelo sobre ella una pequeña criatura que da saltos encima de la espalda de ella.
- ¡Cielos! Pensé que íbamos hacer arrollados por esos enormes Mamothmons –agrega la chica aun en el suelo lanzando un suspiro de alivio, abre sus ojos para ver al pequeño digimon colocarse al frente suyo, parecía sonar a una risa, frunce el ceño- la próxima deberé estar precavida en no soltarte para que ese tipo de situaciones no se vuelva a dar –dice segura de sus palabra para acomodarse y tomar asiento, detallando la hora en aquel aparato
La puerta del salón se abre dejando ver a cierto joven de cabellos rubios y ojos azules claros que mira atento el regreso de la castaña en conjunto con el pequeño digimon. Ambos caminaban de regreso a su hogar. La joven Tachikawa llevaba transportando en su cabeza al pequeño digimon que dormía plácidamente, estira sus brazos hacia arriba para sonreír alegremente, la tarde en pocas horas terminaría en su ciudad.
- entonces tampoco hoy pudieron dar con el paradero de Guenai
- no –responde negativamente la joven- pero... aun sigo teniendo fe, que vamos a poder localizarlo –agrega la chica apretando su puño derecho y mirando hacia el cielo- cambiando tema ¿cómo te fue hoy en la practica?
- perfecto –responde el chico volviendo su mirada hacia delante- estamos ya listos para el campeonato
- que bien! –dice la castaña sonriente- los estaremos animando como siempre –coloca un dedo en su mentón para darse cuenta de algo- oye Michael –llama la atención de su amigo ladeando su cabeza hacia su lado derecha- el día de hoy también Ishida-senpai estaba en el digimundo
El rubio levemente abre sus ojos para observar el rostro algo confundido de su amiga, se imaginaba a que se debía esa confusión en su amiga para sonreír abiertamente.
- bueno... nunca he tenido algún trato con Ishida-senpai –aclara la chica- pero sabes –dice entusiasta uniendo sus dos manos- lo poco que sé de él es que es una persona atenta que le gusta ayudar a sus amigos, ahora sé porque le toco el emblema de la amistad y porque Sora y Taichi lo tienen como amigo –esboza una sonrisa abiertamente
- al menos tenemos la ayuda de uno de tus amigos de Japón...
- ¡Es cierto!... Muchas gracias Ishida-senpai
Agradece la castaña alzando la mirada hacia el ocaso para sonreír ampliamente imaginándose que aquel rubio de ojos azules profundos por unos momentos estaba con ellos recibiendo las gracias de su parte.
Ciudad de Odaiba, Japón.
Una joven pelirroja se adentra al salón de clases dando los buenos días a sus compañeros para percatarse en una esquina a cierta joven que yacía con el rostro recostado en sus brazos, le parecía extraño ver que durante una semana el Ishida al llegar permanecía siempre dormido antes de dar inicio a las clases, sobre todo porque incluso en varias ocasiones había recibido reprimiendo de los profesores al quedarse dormido inconscientemente, se lo esperaba en Tai, pero Matt, no era el chico de ser inresponsable, como lo era el Yagami.
- ¿Matt?... ¿estás bien?
Cierto gruñido molesto escapa del muchacho que al parecer no tenía intenciones de iniciar una conversación, al menos no en esos momentos que solo quería descansar hasta que comenzarán las clases.
- lo siento, es que...
- estoy bien Sora –responde el joven aun con el rostro escondido- solo tengo algo de sueño
La pelirroja con dudas toma asiento en su puesto para mirar por unos momentos al rubio que seguía en la misma posición para buscar dentro de su mochila una libreta más una sonrisa surge en sus labios al recordar que ayer había recibido un e-mail de su mejor amiga de E.U, aunque sabía que el Ishida, nunca había tenido algún tipo de comunicación con la Tachikawa, al menos sería grato contarle lo bien que estaba su mejor amiga .
- por cierto... recibí un mensaje de Mimi
Los ojos del muchacho se abren por completo para alzar su rostro para enfocar su atención en la pelirroja que tenía la mirada puesta en su libreta con una agradable sonrisa al referirse de su mejor amiga.
- ¿y que te escribió? –pregunta él con algo de interés en el asunto
- que está muy bien –dice la pelirroja alzando su mirada par ver al chico- al parecer tiene pensado venir en sus vacaciones acá y que tal vez vaya a quedarse en casa de su tío Sakura, incluso me mando algunas fotos de sus amigos que este año quedo en su salón –agrega para rebuscar en sus paginas tales imágenes y mostrárselo al chico.
El rubio por su parte recibe tales imágenes para bajar su vista para ver a una sonriente castaña en conjunto con varios amigos de ella o tomada sola en diferentes lugares de Estados Unidos, una leve sonrisa escapar de los labios del rubio, aquel semblante no sale desapercibida por la pelirroja. Pero antes de que está pudiera decir algo, la voz de un llamativo castaño logra interrumpir el momento
- buenos días Sora, mi querida Matt
El rubio alza el ceño ante el comentario de su amigo, ese idiota, como se atrevía decirle "querida" con las intenciones de refutarle y mandarlo lejos siente como lo que sostenía en sus manos es arrebatado por el castaño
- ¡oye, dame eso idiota!
- heh... y tú ¿porque tienes fotos de mi princesa? –dice un tanto alterado el castaño revisando cada foto de su amiga castaña- no será que...
- son mías Tai –reacciona inmediatamente la pelirroja arrebatándole las fotos a su amigo y fruncir el ceño- solo se las enseñaba a Matt, no tenías que ser tan exagerado
El castaño por su parte ríe a carcajada para rascarse la nuca un tanto apenado ante su comportamiento y tomando asiento en su puesto ante las miradas fulminante de sus dos amigos.
- ya... lo lamento –dice el joven castaño arrepentido
El rubio por su parte vuelve a su asiento para fijar su mirada hacia el cielo azul, dejando en el olvido la payasada de Tai, ahora que lo analizaba el mensaje que había sido enviado a Sora, la castaña evitaba decirle al resto de sus amigos su encuentro con aquel misterioso digimon, sin duda la joven Tachikawa hablaba enserio acerca de hacer las cosas por si sola y se lo había demostrado, ya que durante una semana el había visto la insistencia de la chica en buscar a Guenai con o sin su ayuda.
Ciudad de Nueva York, Estados Unidos.
Se estira por completo al haber estado casi por dos horas metida en sus problemas algebraicos, mira de reojo la hora dando las ocho de la noche, gira levemente la silla giratoria para ver al pequeño digimon sentado en su cama, que estaba entretenido en la televisió. Se levanta de su silla para tomar en sus manos su laptop rosa y tomar asiento en su cama dispuesta en revisar su correo electrónico, emocionada y perdida en la pantalla empieza a chatear con sus compañeros de clases y algunos que otros chicos de otros grados que le invitaban a comer o ir al cine.
Dudosa de aceptar o no, las invitaciones de los chicos. Decide entablar una conversación con una de sus amigas que desde que había llegado por completo a Estados Unidos, se había convertido por completo en su mejor amiga, con las intenciones de dar inicio a la conversación dentro del msn, repentinamente la luz empieza a tener problemas por toda la ciudad de Nueva York, como si se tratase de un juego de niños que apagaban y encendían las luces, asimismo se encontraba toda la ciudad.
- que extraño...
Es la opinión de la castaña que parpadea un par de veces para ver como se encendían y apagaban en segundos las luces para cerciorarse que el digimon empieza a gruñir algo molesto, al parecer por haber sido interrumpido el programa que veía, al menos eso creía. Da un respingo al sentir el sonido de su celular y el vibrar de este, lo recoge inmediatamente de su mesa de noche para responderlo inmediatamente.
- mimi...
- ¿Michael? ¿qué ocurre? –cuestiona la joven que abandona su laptop en la mesa para tomar entre sus brazos al molesto digimon que al parecer quería una batalla contra la televisión que se prendía y se apagaba- si, aquí también está sucediendo lo mismo –agrega la castaña para desprender la misma corriente que enchuflaba con los aparatos eléctricos que tenía dentro de su habitación- debe ser algún problema técnica o yo que sé... ¿heh? ¿a que te refieres?
- tan solo sube a tu azotea y date cuenta de algo...
Obedeciendo a lo dicho de su amigo sube por completo hacia la azotea de su hogar para sentir la brisa de la noche mover sus largos cabellos castaños para abrir un poco sus ojos al ver que toda la ciudad se encontraba de la misma manera, pensaba que solo su sector se encontraba con ese problema pero toda la ciudad, eso si que era extraño
- ¿mimi?
- si, te escucho –responde ella- ¿qué crees que sea Michael?
- no lo sé... al parecer dicen que es un problema que tienen en la torre eléctrica, pero si fuera así ellos estuviera apangando por completo la luz de la ciudad, al menos de que...
- ¿un digimon? –comenta la joven castaña- crees que sea obra de un digimon.
- podría ser... propongo que investiguemos ¿puedes salir?
- si, tengo hasta las diez...
La castaña inmediatamente observa el reloj del nuevo digivice que poseía para ver la hora y bajar de prisa las escaleras junto con el digimon en brazos para entrar por completo a su habitación para tomar su abrigo de color rosado seguido de una boina del mismo color, para colocar su celular en el bolsillo de su corto pantalón para dedicarse en colocarse unas botas oscuras siendo vista por el pequeño digimon. Corre de un lado al otro para tomar una mochila detrás suya para extender su mano hacia el digimon, quién gustoso acepta subir para colocarlo sobre su hombro. Bajando por completo las escaleras observa a sus padres observar atento la televisión que seguía junto con las luces de todas las casas apagarse y prenderse cada minuto. Sin hacer el mayor ruido sale por completo de su hogar para ver al rubio ya en su portón junto con la limosina familiar del chico.
- Joseph... nos llevará –dice el chico abriendo la puerta por completo.
Sin resistirse la castaña sube seguida del rubio, indicándole al chofer en que lugar llevarlos por completo, mientras pasaban por las barriadas, casas incluso en donde estaban los centros comerciales aun se veía el problema con la luz.
- oye Michael...
El rubio mantenía su mirada fija en una laptop para investigar de cerca todo dentro de la ciudad para alzar su vista hacia un tono preocupado de parte de la castaña que lo miraba
- ¿qué haces? –cuestiona ella intentando ver la pantalla de su amigo.
- la verdad le pedí algo de ayuda a Koushiro...-nota la reacción sorpresa de su amiga- no espera, no es lo que te imaginas, sabes que Izzy es bueno en esto de computadora, le pedí un favor, y también que me enseñará a utilizarlo adecuadamente
- heh? No entiendo –dice la castaña algo confundida
- lo que quiero decir, es que de ahora en adelante podremos saber si en nuestra ciudad existe alguna anomalía como en estos momentos –comunica el chico mostrando la pantalla al frente de su amiga donde se veía claramente un punto rojo
- que es...
- lo que sospechaba mimi, si es un digimon –agrega el rubio de ojos celestes- Joseph, llévanos a la torre eléctrica más alta de la ciudad, por favor
Sin pedir más el hombre de buena apariencia cabellos castaños, ojos azules claros, y piel levemente oscura sonríe de medio lado para acelerar por completo por toda la ciudad logrando hacer que la única femenina de un grito al cielo y se aferre inmediatamente hacia su mejor amigo, mientras que el digimon parecía gustarle la velocidad al estar encaramado un poco en la ventana.
Odaiba, Japón.
Toma asiento un tanto cansado después de haber tenido que ir a las practicas de futbol para recostar su cabeza hacia atrás y suspirar con cansancio, al lado de él yacía una joven de cabellos castaños que lo mira por momentos para volver a enfocar su mirada en la televisión.
- que cansado estoy –agrega el joven Yagami- oye kari...
- mira hermano...-dice la castaño tomando el control- están hablando de Nueva York, es donde vive Mimi
El ojos café inmediatamente fija su atención en la televisión para ver las noticias en donde al parecer la ciudad se encontraba con problemas electricos
- de seguro no es nada malo –dice el calmante Tai con una sonrisa- seguro lo arreglarán en unas horas, por cierto, mamá me dejo siempre el pastel
- si está en la refrigeradora
Responde ella para cambiar por completo el canal y notar que ya era hora de su novela favorito, mientras que Tai se levanta alegremente y dirgirse hacia la cocina..
Nueva York, Estados Unidos.
Luego de haber bajado por completo de la limosina y que Michael le pidiera a su chofer que podía retirarse hasta que lo llamara. Ambos chicos observa hacia una torre enorme de energía a un extraño ser que al parecer absorbía energía, inmediatamente el pequeño digimon empieza a gruñir bajando por completo de los brazos de la chica, quién sin pensarlo corre hasta donde yace el pequeño digimon que tenía las intenciones de dar lucha con aquel otro digimon que seguía alimentándose de la electricidad de la ciudad.
- cuidado mimi!
Aquel digimon electrico cae hacia el suelo agrietándolo por completo ante la mirada sorpresiva de la muchacha y la mirada fulminante del pequeño digimon que se coloca como protección frente a la castaña, que da un paso hacia atrás al cerciorarse que el digimon estaba con las intenciones de lanzar un ataque eléctrico sobre ellos.
- tu eres el causante de lo que esta pasando en mi ciudad –agrega la castaña mirando al digimon.
El rubio inmediatamente toma su laptop para buscar información de aquel misterioso digimon, los ojos celestes del muchacho se abren por completo, ante la información en la pantalla enfoca toda su atención en el digimon, realmente no era un oponente fácil de vencer debido a que el digimon que tenía mimi era de etapa bebe, mientras que el otro era de etapa perfeccionado.
- espera mimi, tu digimon no podrá vencerlo –agrega el chico- ese es un digimon en etapa perfeccionado, su nombre es Sinduramon
La castaña da otro paso hacia atrás mordiendo su labio inferior mira al pequeño digimon que se notaba que estaba dispuesto a dar lucha contra aquel digimon de nivel mayor ¿qué podía hacer?
- que hace un digimon como tú en este mundo
Es la pregunta directa de Sinduramon con la mirada fija en el pequeño digimon que gruñía ante su presencia, la atención de ambos jóvenes se centran en la conversación de los dos digimons. Sin comprender lo que decía el pequeño digimon, tan solo podían escuchar cuando Sinduramon era el que decía algunas cosas que en realidad, ni ellos mismos comprendían.
- de acuerdo –son las palabras de Sinduramon que alza su mirada hacia el cielo nocturno- volveré... pero te aseguro algo, cuando vuelva... está ciudad será por completo invadido por la oscuridad y espero que tú puedas dar batalla conmigo.
Dicho esas palabras aquel digimon en forma de gallo empieza elevarse por completo hacia el cielo oscuro abriéndose por completo un agujero oscuro. Tanto Mimi como Michael permanecen en silencio observado aquel misterioso agujero y el digimon que por alguna razón había desaparecido, ninguno comprendía lo que había pasado, pero estaba claro que el pequeño digimon se había comunicado con aquel digimon, salvando por el momento su ciudad.
- ¿qué- que fue eso? –pregunta Michael empezando avanzar hacia donde estaba la chica y el digimon
- no lo sé –responde la Tachikawa que toma entre sus manos al pequeño digimon- pero... al parecer gracias a él, la ciudad ha vuelto a la normalidad –agrega la castaña mirando al digimon para achicar levemente sus ojos- por alguna razón me parecio escuchar un sonido como si hubiesen llamado a ese digimon
- ¿un sonido?-interrogativo el joven Washington permanece mirando a la chica y al digimon
-no sé como explicarlo –responde ella para alzar la mirada hacia su amigo- pero... me preocupa saber que ahora tengamos digimons en nuestra ciudad
- probablemente –dice el rubio pensativamente- desde que este digimon pequeño vino a nuestro mundo, se abrió una brecha entre el digimundo y ahora puede que sea capaz que veamos digimons
- espero que no sea así –dice con preocupación la castaña- no me gustaría luchar con ningún digimon –habla con sinceridad cerrando sus ojos con lamentación
- no te preocupes... –dice el rubio sonriendo- no estarán solos, para eso me tienen a mí –dice el chico con una sonrisa en sus labios
- muchas gracias Michael... en verdad sin ti... no sabríamos que hacer –es el comentario de la castaña que agradece a su amigo.
- no tienes porque, lo mejor es que llame a Joseph para que nos recoja –dice el joven tomando su celular y marcando el número.
La joven castaña alza su mirada hacia el cielo nocturno con un rostro preocupado, la presencia de aquel digimon la había dejado intranquila por tanto solo esperaba que este suceso no continuara en su ciudad, por eso quería decir que tal vez en un futuro tendrían que luchar contra digimons.
Por fin avanzando está historia. Espero les agrade y espero algún comentario.
cookie: que bueno que te haya gustado el capítulo, espero te guste este.
