Inquietudes
No podía conciliar el sueño moviéndose de un lado al otro, removiéndose entre las sabanas, inquieta luego de aquel suceso inesperado con un digimon tantas preguntas asechaban en su mente desde que había llegado a su casa -sus padres no se habían dado cuenta de su salida y daba gracias por ello, porque seguro le iban a bombardear con preguntas- al menos todo se había resuelto con la luz de la ciudad, pero tenía aun plasmado el encuentro con aquel Induramos
¿Acaso se trataba de un nuevo enemigo? ¿Sus amigos de Japón se habían enterado de ello?¿Porque de pronto un digimon había llegado al mundo de ellos? ¿sería cierto lo que Michael había dicho, tal vez los digimons podrían dar aparecimiento en su mundo, una vez? Miles preguntas y ni una respuesta que pudiera ser respondida en esos momentos.
Centra toda su atención en el pequeño digimon que la acompañaba durmiendo plácidamente a su lado derecha, una leve sonrisa escapa de sus labios, de seguro si no fuera por ese pequeño digimon, aquel Sinduramon hubiera armado caos en su ciudad, agradecía, porque lo tenía presente y había intercedido por todos ellos de tal manera que de seguro incluso hubiese peleado con Sinduramon aun estando en aquella etapa.
- gracias...
Agradece con tono bajo la castaña logrando arropar levemente al pequeño digimon que se refugiaba más entre las mantas ,con una sonrisa agradable en su rostro, empieza a cerrar sus ojos empezando a sentir el cansancio de todo lo sucedido para perderse en un mundo de sueño por completo.
Sus ojos se abren levemente al sentir un poco de luz estorbarle gira su rostro para mirar hacia la mesa de noche para detallar poco a poco la hora marcada las 7:00 a.m. entrecierra sus ojos para abrir por completo sus ojos como platos, levantándose bruscamente de su cama -incluso el pequeño digimon se había asustado ya que parecía como gato con los pelos de punta- ante ese echo sus pies se enredan con las sabanas haciéndola caer brutal en el piso
...15 minutos después...
La joven castaña corre rápidamente bajando las escaleras junto con el pequeño digimon que yace en sus hombros para observar la nota de su madre que le había dejado en la puerta del refrigerador, al parecer el día de hoy sus padres iban a llegar tarde a casa. Suspira para ver de reojo el desayuno que su madre le había dejado preparado coloca al digimon que estaba en su hombro en el suelo para tomar su desayuno y brindárselo al pequeño.
- creo que tu eres quién necesita una buena alimentación después de todo.
Comenta con una sonrisa mirando al pequeño digimon de cuatro patas que la observa curiosa para luego mirar el plato que estaba al frente suyo y con un movimiento empieza a devorar los alimentos rápidamente, inmediatamente se levanta para buscar un vaso con jugo de naranja para beber un poco, se sobresalta para sobresaltarse al sentir el vibrar de su celular, inmediatamente lo toma para contestar a la persona que estaba en la línea
- lo siento... es que me quede dormida –se rascas la nuca la jovencita para mirar al pequeño digimon aun devorando los alimentos- no te preocupes, iré cuanto antes a clases –dice algo avergonzada- de acuerdo nos veremos allá, si, bye! –son sus últimas palabras para cerrar la llamada por completo, baja su mirada hacia el digimon quién por completo había finalizado.
Al menos aun le quedaba tiempo de sobra para llegar a sus clases, ya que gracias a la llamada de su amigo Michael, las dos primeras horas los profesores tenían una reunión. Suspira, mirando hacia el semáforo que estaba de verde, se detiene, esperando poder pasar. A causa de estar pensando en lo sucedido el día anterior, no había podido dormir bien.
- ¡que lindo perrito!
Sus ojos mieles fijan su mirada en una pequeña niña rubia de dos coletas que señalaba hacia ella para alzar levemente su mirada donde yacía el pequeño digimon en su cabeza, frunce el ceño, ¿un perrito? No se esperaba que lo confundieran con un perrito común y corriente.
- mamá, yo quiero un perrito como ese –señala la pequeñita rubia hacia su madre.
- si cariño –agrega la mujer de cabellos largos rubios- disculpe señorita ¿dónde compro ese perrito? –cuestiona la mujer curiosa al ver una nueva raza de perro
- heh?... bueno, pues...-no sabía que decir- es que mi papá lo trajo de Japón –las mentiras, no eran su fuerte, ríe nerviosamente hacia la mujer, para dirigir la mirada hacia el semáforo- oh... debemos pasar
Luego de excusarse de que tenía que irse, ya que la pequeña estaba encantada con su "perrito", empieza a caminar algo extrañada tal vez no iba tener ningún problema con el digimon, ya que incluso algunas que otras personas lo igualaban a un "cachorro", solo esperaba que sus padres cuando se diesen cuenta no hicieran un escándalo
- me pregunto como pudiste entrar en este aparato...
Saca del bolsillo de su falda aquel dispositivo para mirarlo por completo tocando unas cuantos botones, parpadea un par de veces sin ver algún tipo de reacción, el que hacia ese tipo de investigación era su amigo Koushiro, si tan solo estuviera en esos momentos, niega varias veces con la cabeza, fuera como fuera iba a buscar la solución, más sus ojos se abre levemente al sentir como el pequeño digimon se coloca en su hombro derecho para alzar una de sus patitas delanteras como mostrándole algo ante ello vuelve su mirada hacia el aparato frunciendo levemente el ceño para tocar un botón de color dorado para sorprenderse y echar hacia atrás su cuerpo al ver el destello en el digivice, cerrando un poco sus ojos, el digimon empieza a desaparece de sus hombros.
Parpadea varias veces para buscar a sus lados al digimon hasta que un sonido peculiar dentro del aparato se escucha enfocado toda su atención en el dispositivo y escuchar la voz del pequeño digimon.
- ¡ya entiendo! –exclama la chica felizmente de haber descubierto como poder hacer que el digimon pudiese estar dentro del dispositivo para alzar sus manos al aire alegremente
- ¿que entiendes?
Cierta voz llama la atención de la joven castaña de ojos mieles que voltea hacia atrás para ver claramente aun joven pelirrojo de ojos verdes y tez clara que le sonríe divertido al ver hablar a la castaña
- Hamilton-senpai! –exclama con sorpresa la castaña para ruborizarse bajando por completo los brazos colocándolos en sus costados- heh... yo... bueno.
- jejeje Tachikawa olvidas que no estás en tu país –agrega con diversión el joven riendo levemente al ver el sonrojo de la chica para colocar una mano sobre la mejilla y rozársela con delicadeza.
- lo-lo lamento –se disculpa apenada la joven un tanto sorprendida por la acción del norteamericano para bajar su rostro- aun se me es algo difícil dejar mis costumbres
- pero eso es lo bueno –opina el pelirrojo con una sonrisa- porque no he conocida una chica tan educada y amable como tu Tachikawa... es por eso que me llamas mucho la atención.
Las últimas palabras había dejado en el aire a la castaña al ver como el joven se adentra al edificio, como era costumbre Mimi no entendía las indirectas de los muchachos y en este caso era una de estás en donde ella simplemente se despedía de manera cortes.
- jijijiji... sabía que Hamilton desde el año pasado tenía un interés hacia ti, querida mimi
Inmediatamente voltea a mirar hacia atrás para ver a una pelinegra de cabellos largos, ojos verde que le sonreía sin entender el comentario vuelve a mirar hacia al frente
- ¿a que te refieres Annie? –cuestiona ladeando su cabeza hacia su derecha.
- algún día lo sabrás –son las palabras de la joven pelinegra que da unos pasos colocándose al lado de su amiga sin dejar de sonreír, por cierto- notaste el problema que tenía la ciudad con la Luz
Caminando por los pasillos ambas chicas, el semblante de la castaña cambia levemente a una llena de sorpresa para enfocar su atención en su amiga que empezaba a detallar algunos comentarios que se daban en el internet acerca de tal suceso extraño, al menos las personas creían que se debía a algún tipo de problema técnico y nada relacionado con el digimon.
- ¿qué pasa mimi? Te ves como si algo te estuviera preocupando –agrega la de ojos verde mirando a su amiga que estaba algo callado no usual en ella.
Reacciona abriendo levemente sus ojos para mirar a su amiga que lo mira con curiosidad para colocar sus dos manos en su rostro para negar con la cabeza varias veces
- estoy muy bien Annie...-agrega para mostrar una sonrisa, lo suficiente que a la pelinegra le parecía que no era buena para mentir
- no eres buena para mentir mimi –agrega la pelinegra señalando con el dedo índice el pecho de la chica para achicar levemente los ojos.
- heh... no...
- buenos días chicas
Ambas chicas que se habían detenido casi cerca de su salón fijan su mirada hacia un rubio de ojos celestes que miraba divertido la escena recargado sobre el marco de la puerta.
- ¡Michael! –ambas corean al unísono al ver a su compañero de clase.
Los ojos celestes del rubio permanece fijos en el dispositivo mirándolo de atrás hacia delante para mirar a su amiga, que de igual manera veía el artefacto, ambos suspiran al instante, aquel digivice era muy distinto a los que usualmente usaban ellos y el de la segunda generación.
- con el tiempo de seguro averiguaremos más de este digivice...
La castaña animada recoge el dispositivo sin darse cuenta este empieza a vibrar brillando intensamente por segundos logrando llamar la atención de ambos jóvenes que ven como rápidamente en el suelo se forma una pequeña silueta, tratándose del pequeño digimon que empieza a correr alrededor de ellos.
- oye espera! –alarmada la castaña toma entre sus manos al pequeño digimon- pero ahora ¿como te saliste?!
- vaya... es una sorpresa –opina el rubio colocando una mano debajo de su mentón- no será que tocaste algún botón
- no tengo ni la menor idea –responde la castaña alzando con sus dos manos al digimon inquietante que quería seguir corriendo alrededor de ellos, pero este se le zafa para irse hacia donde yace el rubio que lo atrapa con las manos- ¡oye! –hace un puchero para cruzarse de brazos al ver que el pequeño digimon saludaba alegre a su amigo- vaya parece ser que le agradas mucho, Michael –comenta la chica colocando su mano en su cadera mirando sonriente la actitud del digimon hacia su amigo.
- ¡oh un perrito!
Tanto la castaña como el rubio permanecen estáticos ante la voz conocida para ellos, ambos al mismo tiempo gira su rostro hacia su izquierda para ver a una sonriente Annie.
- ¡annie! –exclama sorpresiva la castaña
- pareciera como si hubieran visto algún fantasma o algo peor –dice algo extrañada la de ojos verdes mirando a sus dos amigos, confundida da varios pasos para acercarse hasta donde yace el ojiazul que sostenía al digimon- ¿de quién es? ¿puedo tocarlo? ¿No muerde, verdad? En verdad que eres un perrito muy lindo!
Mimi mira a Michael y viceversa suspirando aliviados al ver que la pelinegra había confundido al digimon con un "cachorrito" por lo menos tenía ese privilegio de poder creer que la gente veía al digimon como una mascota y no un ser de otro mundo o especie misteriosa, al menos con esa etapa podía cubrir su verdadera naturaleza.
- así que tu padre te lo trajo de Japón –dice interesada la pelinegra- sabía que los perritos era de muchas clases de razas, pero hay algo extraño en este perrito...
Los pelos de puntas se muestra en la joven castaña que inmediatamente toma al pequeño digimon en sus brazos como temiendo a lo que su amiga estaba apunto de decir o mejor dicho de segura ya se había dado cuenta de la verdadera identidad de su "perrito"
- ¿cómo se llama? –pregunta curiosa la pelinegra para ver al digimon-cachorro y luego mirar a su amiga.
- heh...-la castaña ante su reacción ríe nerviosa- esto... do-dodo
- ¿dodo? –dice confusa la de ojos verde bajando su mirada en el perrito- mimi segura que eso es un nombre, es que bueno... supongo que ese tipo de nombres se los ponen a sus mascotas allá en Japón
La castaña ríe nerviosa, mentir no era grato para ella, ya que se trataba de su mejor amiga, y Annie, como su amiga, no podía estar involucrada en aquel tipo de situaciones como por ejemplo: en saber de la existencia de los digimons y menos que tal vez ahora su ciudad podía estar al asecho de esas criaturas.
- ¿que hace tu perrito en el colegio? –pregunta la chica ingenuamente mirando a la de ojos mieles.
- fue un descuido mío –se mete a la conversación el único chico llamando la atención de las dos chicas- la verdad... yo fui quién me traje a dodo, lo que sucede es que... mimi me lo presto por un día –intentando buscar un tipo de solución para su amiga, incluso él se le estaba yendo de las manos- y bueno... pensé que no se iba salir del salón de educación física, como ves aquí está –dice sonando convincente ante la pelinegra.
Suspiro por parte de la castaña para ver al digimon que estaba echado sobre sus piernas y dormía plácidamente, daba gracias a Michael internamente por haber podido unirse a la conversación y ayudar a salir de ello, en verdad le debía mucho a su amigo. Al entrar al salón de clases y haber sido informados por sus compañeros que las clases habían sido suspendidas. Se encontraba rodeada por sus compañeras que al parecer les había llamado la atención su "perrito" era un alivio ver que sus compañeros no tenía ese tipo de malicia y mucho menos se sorprendía de ver al digimon que al parecer para ellos era una especie nueva de perrito algunos creía que era un chihuahua japonés u otro decían que parecían un poodle japonés, lo que fuera, le tenían un interés y al parecer el pequeño digimon se sentía alegre por ser manoseado, acariciado y abrazado por la multitud de chicas bonitas.
- al menos no tendrás problema en esconderlo, ya que está en etapa bebe –susurra el rubio con la mano debajo de su barbilla, una sonrisa surge de sus labios- y al parecer todos creen que es una mascota –desvia su mirada hacia su amiga, que solo afirma con la cabeza- el día de hoy no podremos usar el salón de informática, estará algo ocupado –llama toda la atención de su amiga que estaba con la mayor intenciones de decir algo- no te preocupes, yo sé como resolverlo –agrega divertido el chico- después de clases puedo usar mi laptop para que al menos puedas entrar al digimundo...
Luego de que las clases había sido suspendidas por completo. Ambos se dirigen hacia la casa del joven Washington, al llegar a ella, cabe mencionar que la castaña permanece sorprendida por la forma de vivir de su amigo, sin duda su amigo era uno de los chicos populares al tener una familia con mucho dinero y al ver su casa le decía mucho que opinar. Siguiendo a su amigo hasta su recamará queda perpleja al ver la extensa habitación del muchacho, había una gran comparación entre ella y su amigo, pero más que nada sabía que Michael mostraba ser siempre un chico humilde y de buen corazón.
- son tus padres –susurra la castaña mirando una fotografía
- si –responde quedito el rubio.
- ellos..
- papá está en un rodaje en Inglaterra, mientras que mamá está trabajando en Hollywood
Silencio por parte de la castaña, tal vez le molestaba a su amigo hablar de sus padres, lo mejor era no ser tan espontanea, como lo era su madre, ya que esa vez que había llevado a su amigo, su madre lo había atacado con preguntas y más preguntas de seguro hasta estaba algo incomodado, pero conociendo como era Michael, nunca se lo diría. Da varias pasos para quedar al lado del rubio y ver que este empieza a encender su laptop de color negro
- puedes tomar asiento mimi –dice el chico sonriente mostrando la banca que estaba al lado de él
- heh... si –responde la Tachikawa.
- estás muy callada mimi –opina el chico mirando hacia la pantalla, logrando una reacción en su amiga para medio sonreír- se trata del encuentro que tuvimos con Sinduramon ¿verdad?
La castaña permanece en silencio para bajar su rostro.
- es cierto –reconoce la chica jugando con sus dedos indices- me he quedado pensando acerca de tus palabras, no sabemos si en realidad otros digimons puedan venir a nuestra ciudad, por ello... me preocupa.
El rubio deja de mirar hacia la pantalla para colocar una mano encima de la de su amiga logrando llamarle la atención en minutos para sonreírle, realmente la castaña ahora había sido elegida y ella aun no se daba cuenta de aquello, por ello solo quedaba en apoyarla en lo que pudiera, porque conocía que mimi, no era una chica que gozaba de las peleas y los conflictos de otros, al conocerla había aprendido de que ella amaba la paz y siempre se disponía en ayudar a otros, por ello ver que la castaña tenía preocupaciones y dudas de si misma, le dejaba claro que no podía abandonarla y jamás lo haría, ya que su amiga, era demasiado especial para ella.
- mimi... no dudes de nada... no estás sola...
La joven Tachikawa alza su mirada hacia su amigo para ver la mirada decisiva de este en ayudarla, ante ello un brillo de agradecimiento en sus ojos se enfoca en la chica para sonreír levemente y afirmar con la cabeza.
- sabes mimi...
Pero antes de seguir hablando la pantalla hace un sonido peculiar llamando la atención de ambos elegidos que miran hacia está para ver como el mapa de la ciudad hace presencia en la pantalla indicándole un punto rojo.
- eso es...-susurra el rubio alarmado al ver aquel punto.
- un digimon...
Finaliza la castaña levantándose por completo de su asiento, el digivice que sostenía la chica en sus manos empieza a vibrar insistentemente llamando la atención de ella, al ver que hasta el pequeño digimon que estaba dentro, podía percibir la presencia de un digimon
Faby Hola: ok... me alegro que te guste el fic. Bueno con respecto al digimon que tiene mimi, pues ya lo verás, pero es un digimon demasiado importante.
Cookie: jejeje entiendo, bueno ya está este nuevo capítulo.
Bueno espero que les haya gustado, de vez en cuando se verán algunos partes de los elegidos de Japón con su vida rutinaria, pero aseguro que no saldrán tan a menuda, al menos eso es lo que pienso.
