La Promesa de Ambos.

Unos pasos pesados se escucha dentro de aquel bosque en el que se veía grandes y enormes árboles. La silueta de un imponente se veía debajo de aquel sol radiante, una larga capa se movía sobre el cuerpo de esa figura. Otros dos pasos más y voltea para encontrarse con otros dos presentes.

- aún no hay señales de él –pronuncio uno de voz grave.

- tal vez no se encuentre en este mundo –murmuro aquel primer ser que tenía blindado una capa de color rojiza para girarse sobre sus talones- debemos seguir buscando… es nuestro deber encontrarlo y si es posible abrir otra brecha que nos lleva a nueva dimensión.

- sabes lo que significaría eso ¿no es así? –cuestiono otro ser que estaba detrás del primer sin verse por completo su identidad bajo la luz brillante de aquel sol que solo lograba verse su figura.

- lo sé, pero sería peor, si lo dejamos en otra dimensión, eso alteraría por completo el mundo en el que está –les recordó a sus compañeros con aquel tono serio, quienes permanecen en silencio.


La castaña parpadea un par de veces sin quitar la mirada en el ser digital que parecía encantado por su alimento de esa mañana, cabe resaltar que su amiga Annie había preparado muchos sandwiches especialmente para el digimon y para ellos, aunque seguro ninguno comería tantos emparedados como lo estaba siendo el mediano digimon.

- al parecer les encanta –opino la joven de cabellos oscuros impresionada de como el pequeño ser se alimentaba como si no hubiera mañana, lo bueno de todo es que había traído muchos sándwiches tanto para el digimon como para sus amigos.

Michael mantuvo la vista clavado en su laptop oscuro donde se veía el mapa de la ciudad de Nueva York. No había presencia de ningún digimon aquel día y eso era buena señal para todos o al menos así lo veían desde su punto de vista.

- aún sigo preguntándome ¿cómo pudo digievolucionar? –cuestiono el rubio para llamar la atención de ambas femeninas ante todo de la castaña, que seguro incluso su amiga se preguntaba.

- por lo que tengo entendido. Mimi no es su compañera humana, pero de seguro hay un lazo único que posiblemente al ver que Mimi estaba en peligro logro activar su digievolución –opinó la joven de cabellos azabache con una sonrisa, no sabía nada de digimons y digievoluciones, pero lo poco que estaba siendo informada, tenía sus propias conclusiones

- sí, lo mismo he pensado –dijo el rubio probando de su refresco para mirar al digimon seguida de la castaña quienes conversaban augustamente como si fueran compañeros de toda una vida- … creo que tienes razón, inconscientemente Mimi ha podido crear un lazo con aquel digimon, aun sin necesidad de ser su compañera humana.

- parece ser que este año mimi tendrá mucho movimiento –agregó la joven con una sonrisilla en sus labios.

- ¿heh? ¿A qué te refieres Annie? –cuestiono la joven Tachikawa tomando asiento al lado de su amiga, observándola algo curiosa para volver su mirada en el digimon- ¡oye..! Espera eso no se come así –exclamo la chica para socorrer al digimon que tenía intenciones de tragarse el sándwich con envoltorio- tienes que quitarle la envoltura –inmediatamente quita de las garras del digimon el sándwich para enseñarle como quitarle la envoltura transparente- ¿ves? Así es como se hace.

- oh… eso no es nada cool –comunico el digimon- deberían hacer sándwiches sin eso –señala el papel transparente- así sería mejor

La castaña solo ríe ante el comentario infantil del digimon, seguido sus amigos se unen a la conversación. Al menos donde se encontraban no había rastros de otros estudiantes, ni mucho menos ojos ajenos, ya que seguro se meterían en tremendos problemas, si alguien a parte de ellos, supieran de la existencia de Doru.


- ¡Mimi, Annie!

Las dos chicas se detienen al ver a su amiga pelirroja saludarlas desde la puerta del salón extiende sus manos a los lados hasta correr hacia ellas y detenerse frente

- ¿Qué ocurre Katherine?

- adivinen, les invito a una fiesta que se efectuara en mi casa, el sábado –expuso con mucho orgullo para luego sonreír- en realidad no es mía, es de mi hermano mayor –soltó con un rostro afligido- May y Jean van a ir, por eso también les pido a ambas que vayan –como si fuera su última esperanza toma la mano de la castaña- es que me sentiré por completo aburrida y ver solo los compañeros de mi hermano y no es nada agradable –dijo con un poco de drama hacia la castaña que parecía mostrarse un poco dudosa- ¿si? –Pregunto observando el rostro de la ojimiel- ¿no puedes? –y como si supiera que su amiga estaba por decirle un no puedo o algo parecido.

La ojiverde empezó a brotar lágrimas, logrando que la pelinegra solo ría, ya conocía lo muy dramática que era Katherine, para saber que solo lo hacía para que su amiga asistiera a la fiesta. En cambio Mimi parecía estar alerta en ver a Katherine sollozando de tal manera que incluso le hacía sentirse un poco mal si decía que no

- ¡Está bien! –Correspondió a una respuesta positiva la castaña, reflejando una sonrisa en su rostro, logrando que su amiga vuelva a sonreír alegremente- iré a tu casa este fin de semana.

- gracias, gracias, ¡Eres la mejor mimi! –Exclamo la pelirrojo abrazando efusivamente a la castaña que solo reía

Minutos después. la castaña decide entrar al salón dejando a la pelinegra y a la pelirroja en el pasillo.

- si mimi no fuera tan distraída, seguro se daría cuenta lo mal actora que eres Katherine…

La pelirroja por su parte saca la lengua a su amiga castaña de ojos azulados. Annie por su parte ríe ante el comentario de su amiga Jean que estaba de brazos cruzados y el ceño fruncido.

- sabía que Mimi iba decir que no –reconoció la pelirroja- además no sería lo mismo sin ella, a parte que le hago un favor a mi tonto hermano –dijo con sinceridad la pelirroja.

Jean por su parte deja escapar un suspiro resignada ante la idea alocada de la pelirroja de ser de cupido. En cambio Annie permanece en silencio, estaba segura que su amiga, tenía más mente en todo lo que concernía los digimons y su mundo, que tener pensamientos en fijarse en los chicos, aunque conociendo como era la Tachikawa, lo muy despistada, ni cuenta se daba que a muchos de los chicos gustaban de ella.


Dirigió la mirada hacia su cama para encontrarse con la figura de un ser de tamaño medio y de color morado que yacía acostado boca arriba hablando entre sus sueños y roncando de forma graciosa, quién iba pensar que ese pequeño digimon iba a cambiar de forma. Ahora se le iba ser más difícil esconderlo de sus padres o de las personas, ya que con ese tamaño, no creía que lo confundieran con una mascota o algo peculiar a ello.

La única solución de transportarlo era dentro del digivice.

En su opinión personal le fastidiaba tenerlo dentro del aparato. Si estuviera en la posición del digimon, ella odiaría estar encerrada dentro de cuatro paredes todo el día es más se volvería loca sin siquiera poder ver la luz del día. Así que apostaría de que al digimon también le molestaba estar dentro del aparato digital sin poder andar y conocer más acerca de su mundo. Al menos cuando sus padres no estaban lo dejaba andar por toda la casa.

Sonrío al ver que el digimon se movia hacia el lado izquierdo sin dejar de murmurar sabrá dios que cosas en su sueños posando de nuevo su mirada en su libro de Historia. Apoyo su brazo derecho en el escritorio colocando su mentón debajo de su mano para suspirar, sin dejar de leer el tema de la revolución francesa. Arruga la frente para sentirse por completo fuera de tema, la historia no es que se le daba mal, pero en estos momentos su mente parecía ignorar por completo todo lo que quería aprenderse. Y en un impulso da un fuerte golpe al escritorio con ambas manos.

- ¡No entiendo nada! –grito ella molesta consigo para observar como el digimon se levanta bruscamente notándose que estaba murmurando aun somnoliento para volver a caer en los brazos de Morfeo, parpadeo un par de veces, esa reacción había sido algo chistosa logrando sonreír.

- ¿mimi?

La voz de su madre logro alértala inmediatamente se levanta buscando algo con que tapar al digimon para correr de un lado al otro en busca de una manta dando con una de color blanco para extenderlo por toda la cama viéndose el sube y bajaba da la respiración del digimon. Aterrada la chica mueve sus brazos de arriba abajo

- ¡Ya voy! –exclamo para lanzar por completo varios de sus peluches en su cama, no sabía que hacia pero lo mejor era intentar buscar una loca solución antes de que su madre se diera cuenta, solo pedía que el digimon no se despertara en esos momentos, corrió a la puerta tomo la perilla de su puerta para abrirla dando con el rostro fruncido de su madre- ¡mamá! –con tono nervioso la joven hace pasar a la mayor que da varios pasos como examinando su habitación.

- cariño… ¿Qué hacías? –curiosa una madre toma asiento en la parte inferior de la cama de su hija- ¿porque tienes todo este desorden?

- pues… solo aseaba mi habitación, ¡Sí, eso! –exclamo la joven con una sonrisita nerviosa hacia la señora de cabellos castaños

- pues no pareces muy segura, Mimi –inquirió Satoe observando el semblante de su pequeña hija

- qué cosas dices mami…-sonrío nerviosamente colocando su mano detrás de su nuca- pero dime, ¿necesitas algo?

- oh, sí, claro –recordó la mujer con una sonrisa para levantarse inconsciente de la presencia del digimon que estaba debajo de las sábanas blancas- papá y yo queremos tener una conversación muy importante contigo, cariño.

- sí, claro –afirmo con la cabeza para ver de reojo al digimon que empezaba a moverse entre las sabanas alertándola- mami… te parece si en unos minutos bajo –dicho eso empieza a empujar a su madre fuera de su habitación- es que quiero terminar en arreglar el cuarto para poder conversar con ustedes.

- pero… -parpadeo un par de veces para salir por completo de la habitación de su hija- mimi ¿ocurre algo?

- no que va –respondió la joven con una sonrisa dejando inconforme a su madre- es que quiero terminar también de estudiar .

- oh, entiendo –sonrío para asentir comprendiendo a su pequeña niña- entonces… después que papá venga hablaremos.

Asentimiento rápido de la castaña que alza su mano como despedida hacia su madre para cerrar la puerta tras su espalda y recargarse en ella para suspirar hondo tomando varios de sus peluches volviendolo a colocarlos en su sitio para deshacer la sabana que estaba encima del digimon, que seguía gozosamente dormido. Sonrío para tomar la sabana y doblarlo, colocándolo en su armario, pero la voz del digimon llama su atención

- ! yo me haré cargo, es una orden!

Frunció el ceño para cerrar su armario y ver el cambio en el rostro del digimon. Como si estuviera soñando con algo. Toma asiento en la cama con las intenciones de despertarlo.

- ! Deténganse, yo soy quién me haré cargo, es mi deber como...!

Vio como abrió poco a poco sus ojos enfocándolos hacia ella logrando que de un respingo. Se levantó para cerciorarse en el sitio que se encontraba, soltó un bostezo para volver a mirar a la chica.

- ! Tengo hambre! -Exclamo con aquel tono inocente.

Y si no fuera que estuviera en su cama sentada. Juraría que se iba de espaldas contra el suelo.


Soltó una gran carcajada ante la mirada de reproche de su amiga, no podía evitarlo. Nada más con contárselo se lo había imaginado. Intenta parar de reír para tomar algo de aire. Al igual que el resto de sus compañeros que estaban cuchicheando y esperando al profesor. Ellos dos se encontraban en una esquina conversando los sucesos de la castaña con aquel digimon.

- lo siento -se disculpó el rubio de ojos celestes- es que me pareció muy gracioso, en verdad.

- yo no le veo lo gracioso -refuto la joven castaña de brazos cruzados para luego sonreír- pero, ya enserio. Crees que tenga que ver con lo que es o ha sido.

- posiblemente -ya incorporado analiza un poco la pequeña información de su amiga- pero aún seguimos en la mismas -reconoció recargando su espalda en la silla mirando su laptop oscuro que había cerrado hace unos minutos atrás- aún no hay ningún tipo de información acerca de su existencia, en mi opinión personal pueda ser una nueva especie de digimon es por ello que no está en la base de datos originalmente el único con esa capacidad de poder darnos más información sea Guenai.

- pero... hace días que hemos intentado dar con Guenai, y ni pistas de él -aseguro la chica.

- Mimi...-su mirada irradiaba seriedad- porque no le informamos a Izzie para que nos ayude

La joven castaña levemente abrió sus ojos dando un leve respingo para volver su mirada en su amigo que permanecía con la vista clavada en la laptop cerrada. También lo había pensado, buscar ayuda de su amigo de Japón, pero al saber que Michael intentaba también ayudarla, aun sabiendo, que no era igual que Izzie, eso no quitaba lo valioso que su amigo se esmeraba siempre en ayudarla en lo que fuera.

Por eso…

- No.

Los ojos del rubio se abrieron por completo para enfocar su vista en la castaña que lo miraba de cierta manera decidida para sentir la mano de la chica sobre la suya.

- yo entiendo que Izzie nos pueda ayudar... aun así, yo confío plenamente en ti -reconoció ella con una sonrisa en sus labios- ambos somos una gran equipo, Michael. Por eso no te rindas, juntos lograremos resolverlo., ya lo verás.

- Mimi, yo… -el tono de voz empleado del chico parecía querer contenerse por las palabras de esa joven, nunca antes nadie le había dicho lo valioso que era confiar en su persona, las mayorías de las personas lo veían de cierta manera como el típico hijo de un padre actor o un chico a quién tenía que tener un respeto por ser alguien de alta sociedad. En cambio ella no lo veía de esa forma.

Por algo Mimi Tachikawa, era especial en su vida, ella siempre mostraba una manera de ver las cosas positivas, sobre todo valoraba el esfuerzo de otros. Alzo el rostro para observar esa sonrisa que le encantaba ver cuando mostraba su apoyo y dedicación en hacer sentir mejor a lo que la rodeaban. No cambiaría esa amistad que tenía con Mimi.

- muy bien, chicas, chicos, tomen asiento, comenzaremos con la clase de hoy

Una aparecida profesora de largos cabellos rubios, ojos verdes, clara piel, cubierta por una larga bata se adentra al aula de clase para arreglarse sus gafas. Mientras los alumnos vuelven a sus asientos entre ellos Michael y Mimi.

- El día de hoy haremos un maravilloso experimento, espero que hayan traído los que les pedí –soltó con emoción la mujer sin dejar de sonreír- reúnanse en grupo de cinco –muestra sus mano derecha como ejemplo- no quiero a nadie solo.

Y con ese solo comunicado los estudiantes empiezan armar su grupo.

- podemos hacer el grupo juntas –hablo la pelinegro que estaba en la otra columna del lado derecho- y podemos incluir a Michael ¿no te parece? –cuestiono al joven que estaba detrás de la castaña.

- por mí no hay problema –respondió el joven Washington con una sonrisa en sus labios.

- nosotras también queremos entrar a su grupo! –expresó repentinamente una aparecida Katherine junto con una Jean dispuestas a formar parte del grupo- además recuerden que Jean es la mejor en ciencias.

- no hacía falta que me hicieras propagandas –refuto la joven ante lo directo de su amiga- además Katherine solo lo hace porque Michael está en el grupo –busco una manera para vengarse la joven con una sonrisa maliciosa.

- ¡Jean!-colorada y ofendida la joven mira fulminante a su amiga.

Michael por su parte simplemente quedo ruborizado, Annie solo reía a lo bajo y Mimi por su parte ladea su rostro extrañada por el comportamiento de Katherine hacia Jean.

- Heh… ¿ocurre algo? –pregunto la joven Tachikawa mirando a su amiga.

- lo entenderás cuando crezcas –dijo la pelinegro a su amiga, logrando que la castaña solo frunza el ceño aun sin comprender en lo absoluto. Ahora si se había perdido más ¿Qué tiene que ver el crecer hay? Es lo que se pregunta la Tachikawa, para ser interrumpida por la voz de su profesora.

- muy bien chicos hagan una lista con sus nombre y escojan a un líder dentro del grupo.


Alzo los brazos estirándose por completo era hora de receso y en esos momentos, sus amigas y ella se encaminaban hacia el patio trasero del colegio, lamentablemente su amigo Michael, tuvo que retirarse del colegio, debido a un incidente con una de sus compañeras, pero lo bueno que no había pasado a mayores. Miro de reojo a sus dos amigas Katherine y Jean que conversaban ante lo sucedido. Esta vez quién se había encargado de hacer algo para comer para todos era Jean, que era una gran experta en la arte culinaria, debido a que su madre era un experta y reconocida Chef internacional de Estados Unidos.

- Si, como no y la cara que pusiste al ver que Michael se te acerco –acoto Jean sujetando una canasta para mirar fijamente a la pelirroja.

- no es lo que piensas! –Expreso rápidamente con un sonrojo la joven de ojos verdes- yo no pensé que se me iba acerca y cuando me di cuenta, me asuste –reconoció con aquel tinte en la mejilla.

- o mejor dicho fueron tanto tus nervios que el pobre de Michael tuvo que pedir permiso porque lo rociaste con uno de los químicos y aparte le hiciste ser el hazme reír del salón –negó la joven- eso no se hace Katherine.

- sí, no me lo recuerdes, no sé qué cara poner cuando lo vea mañana –agrego la joven de cabellos rojizos con la mirada hacia el suelo- me siento tan apenada.

- no te preocupes Katherine fue un accidente y Michael lo sabe –animo la joven castaña ante la mirada dada por la pelirroja para sonreír- mañana cuando lo veas le dirás que lo siente y él lo aceptará.

- no la animes Mimi –hablo Jean con una mueca de maldad en sus labios- seguro Michael, no quisiera hablarle por lo que le hizo.

Annie por su parte ríe en cambio Mimi solo permanece viendo el rostro de la pelirrojo que estaba con las intenciones de romper en llanto.

- ¡No… no es cierto! –calmo la castaña a su amiga pelirroja intentando que está no rompiera en llanto- Michael no es así, lo conozco –aseguro tomando la mano de la pelirroja- si quieres podemos ir juntas a visitarlo hoy

- ¡De verdad! –Expreso la joven de ojos verdes con un brillo en sus ojos como si la castaña fuera su esperanza- ¿me acompañarías a visitarlo? –afirmación por parte de la castaña y como siempre estallo con un abrazo hacia la de ojos mieles que solo sonrío afectiva- eres la mejor Mimi.


Se recargo en la silla soltando un suspiro. Alzo su mirada hacia el techo era como la tercera vez y ningún resultado, que tan misterioso podía ser ese digimon para no encontrarse en la base de datos. Sus ojos volvieron a bajar al escuchar el sonido de aviso de correo electrónico de varios remitentes como en el caso de Miyako Inoue, Davis Motomiya, Hikari Yagami y Takeru Takaishi. Sonrío. Si Mimi estuviera con él, se llenaría de alegría al ver los nombres de estos cuatro.

Cuando la castaña hablaba de sus amigos de Japón se le veía diferente con aquel semblante alegre y feliz, no es que no lo fuera, pero había algo que cuando Mimi recibía mensajes de sus amigos de Japón, bastaba con ver que los extrañaba demasiado a todos y cada uno, para ella aunque tenía conversaciones con unos más que con otros para ellos, cada uno era especial en su vida, porque todos estaban vinculados por un gran amigo, un digimon y gracias a ellos, ella agradecía por haber conocido a sus amigos de Japón.

Dio clic en cada remitente para ver los saludos hacia su persona y cómo estaba. Incluso preguntaban por su amiga castaña, sabía que Mimi se encontraba más sumergida en la aparición de aquel digimon, dejando a un lado la comunicación constante con los de Japón, siendo consciente de ello, seguro el correo de su amiga yacía lleno de los mensajes de los elegidos de Japón, empieza a teclear respondiendo cada uno de los correos.

Volvió a recargarse en su silla satisfecho sin embargo el pitido y la aparición del mapa de la ciudad logran alertarlo, inmediatamente teclea para visualizar más de cerca que un digimon se encontraba rondando la ciudad, rápidamente toma su celular para marcar rápidamente. El repique se escucha un par de veces para reconocer la voz de su amiga

- ¿Michael?

- mimi… es urgente –dijo de inmediato buscando la ubicación exacta.

- heh…¿Qué ocurre? –cuestiono del otro lado para silenciar- por cierto, creo que…

- un digimon –aviso cortando a su amiga.

- ¿Qué? ¿Dónde está?

- en la parte este de la ciudad –informo- al parecer donde están haciendo un nuevo edificio, iré a buscarte –agrego este levantándose por completo y cerrando su laptop- estaré en cinco minutos fuera del colegio.

- de acuerdo.


El casi grito de cierta pelirroja camino por los pasillos junto con su amiga alta de cabellos chocolate y ojos azulados, mordió su pañuelo evitando otro gritillo y de sus ojos salían varias lagrimillas.

- ¿Por qué? –Cuestiono la ojiverde- mimi me prometió acompañarme a casa de Michael.

Jean soltó un suspiro.

- fue imprevisto –recordó la chica cruzándose de brazos- que no entiendes, tuvo que irse urgentemente.

- ¡Lo sé! Pero me lo hubiera dicho –dice a cantaros moviendo sus manos a los lados de arriba abajo.

- fue gracias a Annie que nos enteramos, así que no te quejes –finalizo la conversación empezando a caminar dejando a una llorosa Katherine que la empieza a llamar.


Esquivo el ataque por tercera vez no iba poder esquivarlas por tanto tiempo más y seguro sus energías se reducirían. Miro de reojo a los dos jóvenes viendo que el rubio buscaba en la base de datos algún tipo de información de aquel digimon. Volvió a dar un salto esquivando otra vez la flama de aquel digimon, seguido lanzo dos esferas de su boca, pero aquel digimon empezó a girar dando vueltas logrando intercepta su ataque.

- Esto no es nada cool.

La chica despego la vista para ver a "doru" que volvía a esquivar un ataque dándose cuenta que empezaba a cansarse.

- Lo tengo es un Cadlemon! –informo el rubio.

- un cadlemon… -susurra la castaña para ver al digimon dar lucha contra aquel Cadlemon.

El Cadlemon empieza a girar su cuerpo con rapidez lanzando su cera caliente que va directamente hacia el cuerpo del digimon que en esos momentos da gritos corriendo de izquierda a derecha ante la mirada incrédula de Michael.

- !Eso quema! –exclamo el digimon que rodó en el suelo tratando de apagar el ardor en todo su cuerpo

- Doru! –llego al digimon para agacharse y ver que la cera empezaba a ser su efecto- doru..

- mimi, no puedo moverme –sincero el digimon abriendo por completo sus ojos. Acostado en el suelo con intenciones de moverse, solo alzo su rostro para ver a su elegida.

- ¿Qué? –sorprendida observa que el digimon seguía en el suelo, tomo la cera fría del cuerpo del digimon para empezar a quitarla, pero incluso se le hacía algo difícil removérsela- no, no puedo quitarlo –volvió hacer la misma labor.

Cadlemon se percató de la situación para volver a ponerse firme, respiro hondo dispuesto a dar una nuevo ataque directamente hacia elegida y digimon. Ambos dándose cuenta cerraron los ojos, esperando el ataque del digimon de fuego

- ¡Mimi, Doru! –llamo el rubio dejando a un lado la laptop al ver las intenciones de aquel Cadlemon para empezar a correr, aun así, no llegaría a tiempo. Se detuvo en seco para ver otro ataque directo del lado derecho que deja por completo noqueado al digimon.

¡Aullido Explosivo!

Ambos abrieron sus ojos segundo después para ver al digimon noqueado en el suelo aun lado de ellos. Doru vuelve a movilizarse para levantarse junto con la castaña viendo como aquel Cadlemon estaba con ojos en espirales, voltean a ver al rubio que había tomado su laptop para encaminarse a ellos.

- Mimi, es tu turno.

Afirmo con la cabeza para sacar el digivice y extender su mano al frente seguida el digimon es envuelto en una ventisca de aire para desaparecer del sitio. Cerrando por completo el rubio la laptop para soltar un suspiro.

- ¿están bien? –cuestiono el rubio mirando a la chica y al digimon.

- si –reafirmo la castaño- pero ¿Qué sucedió?

- realmente –giro el rubio buscando por todas partes- solo pude ver un ataque que fue directo a Cadlemon, pero ese ataque sin duda fue de un digimon-aseguro el rubio seriamente.

- heh… un digimon, pero ¿Dónde? ¿Cómo? –soltó la castaña buscando por todas partes- doru –bajo su mirada hacia el digimon, pero se sorprendió que este tenía la vista baja- ¿Qué ocurre? –cuestiono preocupada.

- no soy un digimon cool –sincero el digimon apretando sus garras con fuerza.

- no digas eso –se acuclillo para ver al digimon- claro que lo eres.

- no pude protegerte mimi –volvió a decir con pizca de desilusión en sus ojos.

La castaña agacho la mirada hacia el suelo, la única que estaba fuera de ello, era ella, debido a que no era el verdadero compañero humano del digimon.

- pero te prometo esforzarme y volverme muy fuerte, demasiado de fuerte –se exigió el digimon con tono más decidido, sorprendiendo a la castaña que solo miro al digimon para volver a bajar la mirada- por eso ,seré el mejor, el mejor digimon compañero que has tenido.

Se sobresaltó para apretar levemente su labio inferior. No era el reemplazo de Palmon, pero ese digimon le transmitía ese sentimiento de compañerismo así como Palmon, por eso, por eso ella también tenía que ser fuerte, hasta que pudieran juntos encontrar la existencia de aquel digimon y las razones del porque estaba en su mundo.

- De acuerdo –corroboro la castaña afirmando con la cabeza- lucharemos juntos para convertirnos en el mejor equipo, yo también lo prometo.


Arriba de la instalación de reparación de aquel edificio. Una mirada azulado observaba de brazos cruzados a los jóvenes junto a él un conocido compañero lobuno hace presencia.

- estuvo bien eso, Matt.

- si –afirmo con aquel tono serio enfocando su mirada en su amiga de infancia y el nuevo digimon.


- por cierto…-susurro el digimon- recordé cual es mi verdadero nombre

La mirada fija de ambos jóvenes se ven curiosa sin dejar de ver al digimon.

- Yo soy Dorumon –se presentó frente a ambos elegidos- al menos en esos pequeños recuerdos logro escuchar varias voces nombrándome de esa manera cuando estaba en este nivel –agito varias veces con su cabeza en forma de afirmación- pero aun no recuerdo nada.

- Dorumon…-murmuro el rubio interesado- al menos tiene conexión con el nombre imprevisto que te puso mimi.

La castaña afirma con la cabeza para dirigir su mirada en el digimon que sonreía . Alzo la mirada en el ocaso de ese día, el digimon inconscientemente estaba empezando a recordar sus orígenes y si eso era así, quería decir que en algún momento iban a encontrar el motivo de su llegada a su mundo. Sería algo bueno o algo malo. Solo el tiempo diría ¿Quién era Dorumon? Y ¿Cuál era su propósito en su mundo?

- Al menos ya sabemos tu nombre, pero hay una duda más –hablo el rubio llamando la atención de la castaña y el digimon- aquel ataque repentino, al parecer hay un nuevo digimon rodeando la ciudad

- tienes razón –asintió la castaña- no pude verlo –dijo con sinceridad- pero me pareció haber escuchado un ataque conocido –reafirmo con mirada fija al frente- me pregunto si es algún tipo de digimon que conocemos.

- en todo caso –interrumpió el rubio- hay que seguir investigando, no sabemos, si hay más digimons involucrados con Dorumon que quieren adentrarse a nuestro mundo –concluyo el rubio.

La castaña solo afirmo con la cabeza para mirar a Dorumon que estaba en silencio, sonrío para colocar una mano en la cabeza del digimon, algo decía que Dorumon era un digimon de confiar, después de todo ahora se trataba de su nuevo compañero y juntos iban a empezar a sobresalir para hacerlo más fuerte, esa promesa había sido prometida por ambos, por tanto ella iba dar lo mejor de sí. Y si en caso tal un nuevo digimon enemigo o amigo estaba rodeando la ciudad iban a descubrirlo tarde o temprano

…CONTINUARA…