Es ya de día cuando Michonne llega a la comisaría con su uniforme, preparada para empezar su turno. Yo por mi parte sigo en la celda y no he pegado ojo en toda la noche.
Después de que Rick me metiera aquí dentro, se tiró un buen rato escribiendo algo en unos papeles y luego se fue otra vez. Mientras él escribía yo trataba de llamar su atención y hablar con él de esto, pero no me hacía ni caso. Cuando ya me quedé sola en la pequeña comisaría, me tumbé en el pequeño banco que había en la celda y cerré los ojos, aunque sabía perfectamente que no iba a poder dormir sobre algo tan incómodo y además con la luz encendida.
-¿Que haces ahí Emma?
-Quebranté el toque de queda y Rick me metió aquí.
-¿Sólo por eso te tiene aquí dentro?
-Por eso y por trepar el muro. -es Rick, que entra por la puerta con una bandeja pequeña de cocina que lleva encima un vaso de leche, una manzana y una tostada de pan; después de lo de anoche dudo mucho que sea para mí- Quería irse, por la noche y por supuesto sin permiso. Intenté que volviera por las buenas pero se negaba, así que tuve que meterla yo por mi cuenta.
Michonne me mira entonces con mirada acusadora. Le ha pillado todo por sorpresa, así que lo más seguro es que no haya leído la nota que le dejé ayer en mi habitación. Nos envuelve a los tres un silencio que Rick aprovecha para acercar la bandeja que lleva en las manos a la celda y dejarla en equilibro sobre un hueco casi imperceptible que hay entre los barrotes, a un metro del suelo. Qué considerado, me trae el desayuno y todo...
-¿Has informado de esto Rick?
-Sí, cuando la traje anoche escribí el informe y ahora se lo llevaré a Deanna.
-¿Qué has escrito?
-Las normas que quebrantó anoche: no cumplir el toque de queda, coger armas del almacén sin permiso, trepar el muro, salir fuera sin permiso y desobedecer las órdenes de un agente.
Michonne resopla después de las enumeraciones de Rick, después me mira a mí y se dirige de nuevo a Rick bajando el tono de voz.
-Sabes que le van a hacer un juicio por esto, ¿verdad?
-¿Que me van a hacer un qué? -me velanto de un salto del asiento y me meto en medio de la conversación de ambos, pero ni se inmutan, solo Michonne se digna por lo menos a mirarme
-Soy plenamente consciente de ello, pero es lo que debía hacer. -él también baja el tono de voz, como ha hecho Michonne. Estas situaciones en las que la gente habla de tí estando tu delante y confiando ellos en que no les estás escuchando me dan mucha rabia. Estamos en la misma puñetera habitación, ¿qué diablos les hace pensar que no les oigo?- En el informe, a parte de solicitar un juicio esta misma tarde, he sugerido prisión domiciliaria.
¿Pero que le pasa a este tío conmigo? Parece que desde que he llegado Rick está buscando la mejor forma de fastidiarme. ¿En serio me van a hacer un puñetero juicio? Como si hubiera asesinado a alguien aquí o algo así. ¿Y qué es eso de prisión domiciliaria?
-¿Por qué me estás haciendo esto, Rick? -le suelto, porque es que ya no se ni que esperarme de él
-Porque no has cumplido las normas.
-Pues me estás jodiendo y bien con las puñeteras normas.
-No me hables así.
Y eso es la gota que colma el vaso. El cupo de rabia contenida de Emma tiene un límite y se acaba de sobrepasar. Me entran unas ganas enormes de pegarle un puñetazo a alguien y lo único que tengo delante es la bandeja con comida que Rick ha dejado en el hueco que hay entre los barrotes. Aprieto los puños y los dientes pero no es suficiente. Desde mi cerebro se envía la orden no muy bien procesada de pegar una patada a esa bandeja, y así ocurre. La bandeja sale volando al otro lado de la celda y todo el contenido de la misma se esparce por la habitación de la comisaría, el vaso y el plato se rompen, el bol de la fruta es el único se salva porque es de plástico. Rick y Michonne se quedan pasmados mirando el desastre. Yo les doy la espalda a ambos y me siento en el suelo, con los brazos cruzados y las piernas encogidas. ¡Maldita la hora en la que Daryl me encontró y me convenció para venir aquí!
