Alguien llama a la puerta dando golpes con los nudillos, y por la hora que es, debe de ser Mark que viene a hacerme terapia.

Él también es médico pero se especializó y se hizo psiquiatra, por lo que su experiencia en medicina general es algo escasa. Por eso en Alexandría me necesitan también a mí como médico, entre los dos podríamos satisfacer las necesidades de todo el pueblo.

Todas las tardes viene a hacerme la terapia que me impusieron en el juicio. La hacemos en el salón, yo me siento en el sofá y el justo enfrente mía, en un sillón.

-Bueno, Emma, hoy es ya nuestra penúltima sesión.

-Sí... -digo sin poder evitar sonreír. Mi condena está acabando- Ya queda menos.

-¿Cómo te sientes hoy?

-Bien, supongo. Dentro de poco ya podré salir de casa.

-¿De qué quieres que hablemos hoy? ¿Quieres que hablemos de lo que Rick contó en tu juicio?

Durante los anteriores días de terapia, le he contado a Mark prácticamente toda mi vida. Le conté el abandono de mi padre cuando yo era tan joven que casi ni lo recuerdo y cuando a mi madre le detectaron un cáncer terminal. Sabe mi infancia, mi adolescencia y parte de mi vida adulta. Caigo ahora en la cuenta de que le he hablado de todo menos de Zack.

-Por qué no, de todas formas lo sabe ya todo el pueblo.

-En el juicio todos oímos la versión de Rick. A mí personalmente me faltó conocer la tuya.

Bueno, pues allá vamos. Doctor, coja palomitas.

-Zack fue mi novio durante más de cinco años antes de esto. Estudiábamos juntos en la Universidad y nos conocimos durante la carrera. Todo este "Apocalipsis" le cambió por completo, el típico 'o comes o te comen'. Yo no quería dejarle porque tenía la tonta creencia de que volvería a ser él a su debido tiempo pero no fue así. Cuando ya sus ataques hacia mí eran constantes decidí dejar su grupo y buscarme yo la vida por mi cuenta como había hecho siempre. Fue entonces cuando me topé con la Prisión donde estaban todos. Estuve allí unos meses hasta que Daryl vino un día con un tiro en la pierna que yo tuve que intervenir. Fue Zack el que le disparó y Rick no me lo dijo. A Daryl no le dio tiempo a decírmelo porque al día siguiente Rick me sacó de la prisión con un excusa tonta para llevarme de vuelta con Zack. Rick me mintió. No me dijo que me iba a llevar de vuelta con él por un trato estúpido que ambos hicieron. Me dejó allí y después de palizas y hasta un disparo tuve movilizarme. Primero maté a Zack y luego a sus otros cuatro compinches.

-Rick no nos contó eso.

-Rick contó lo que quiso. Además fue por eso por lo que Maggie intentó pararle y Deanna no le dejó.

-¿Por qué no intentaste tu pararle también?

-Porque rebatirle en aquel momento habría supuesto darle la razón a él en cuanto a que soy inestable. Yo ya tenia la palabra culpable pintada en la frente desde que el juicio empezó y lo que él contaba sonaba a verdad, todo el puñetero pueblo se fía de él. No me iban a creer igualmente.

-Si yo hubiera estado en tu lugar, al menos lo habría intentado, Emma.

-De verdad que no me quedaban fuerzas para eso, Mark.

-Volviendo a lo de Zack, ¿crees que lo has superado?

-Yo diría que sí. Tuve tiempo en la Prisión y cuando me volví a quedar sola para pensar en ello. Acabar con una vida nunca está justificado, tu y yo lo sabemos, y lo único que puedo decir en mi defensa es que era o él o yo, y que mi instinto de supervivencia superó a mi ética y a mi moral. Yo amé a Zack, y pasé un gran duelo con su pérdida, pero llega un momento en el que tienes que aceptar la marcha de alguien si quieres seguir tú adelante.

-¿Crees que te has perdonado a tí misma por haberle quitado la vida a Zack?

-Nunca podría perdonarme algo así. -Mark me mira intensamente con sus ojos verdes, intentando sacarme una justificación de la contestación que le acabo de dar, pero hay sentimientos y pensamientos en esta vida que no necesitan más explicación, como es el caso- Nunca podría perdonarme quitar una vida, sean las condiciones que sean.

Mark sonríe satisfecho sin llegar a mostrar los dientes y aparta su mirada de la mía. ¿Qué he dicho?

-Es lo más sensato que he oído decir desde que todo este infierno estalló.

Le imito y sonrío con él. Por mi cabeza se vuelve a pasar la misma pregunta que lleva días pidiéndome salir por mi boca. Una pregunta cuya respuesta quiero conocer más por necesidad que por curiosidad.

-No estoy loca, ¿verdad?

Mark sacude la cabeza, algo sorprendido por la pregunta.

-No, Emma. De hecho te veo bastante cuerda para todo lo que te ha pasado. ¿Por qué lo dices?

-Rick en el juicio dijo que soy inestable.

El Doctor se recoloca en el sillón y frunce el ceño. Su lenguaje corporal dice que ha topado con otro problema en el camino.

-¿Que clase de relación habéis tenido el agente Rick Grimmes y tú antes de que vuestro grupo se separara?

Trago saliva. Emma, eres una bocazas.

-Estuvimos juntos.

-Vaya. ¿Qué me puedes contar de eso?

-Me gustaría decir que sí que lo he superado pero la verdad es que no. Después del ataque a la Prisión pensé que jamás volvería a verle y digamos que mis sentimientos hacia él se quedaron encerrados en lo más profundo de mí, creo que hasta los di por olvidados. Después lo volví a encontrar aquí y fue... Como si volviera a ser yo después de mucho tiempo, solo con verle vivo a él y a todos los demás, pero especialmente a él. Después descubrí que ahora está con Jessie y me hundí. Quise salir de aquí por patas y Washington me parecía un buen destino.

-A él no le has olvidado, por lo que veo.

-No. -me quedo en silencio pensando en ello. Cómo voy a olvidarle si hasta sueño con él- Intento no pensar mucho en ello, pero mi subconsciente, el muy cabrón, me hace soñar con él.

Mark asiente, pero después de reflexionarlo frunce mucho el ceño y mira para otro lado. Algo le ha extrañado.

-¿Me puedes contar los sueños que tienes?

-En realidad siempre son los mismos, o se parecen mucho. Sueño que es de noche y que estoy fuera de casa, al rato Rick viene y me lleva de vuelta a casa. Son todos así.

-Eso sí que es interesante.

-¿Por qué lo dice?

Ahora la que frunce el ceño soy yo. Soñar con Rick noche tras noche es raro y tal vez un poco friki, pero no interesante.

-Por nada, por nada. En cuanto a tu pregunta, no eres nada inestable, Emma. Tu vida ha sido más intensa que la de la mayoría y todos los sentimientos y pensamientos que me has descrito en estos días son algo que pueden pasar por normal. Que quieras ir a Washington porque tal vez allí les seas de ayuda también es normal, pero yo te recomendaría que te quedaras aquí una temporada. Algo de estabilidad y rutina no te vendrá nada mal. Ya te dijo Deanna que podrás trabajar tanto en la consulta médica conmigo como en algunos viajes de reclutamiento. La decisión siempre es tuya, pero esa es mi recomendación.

Hablamos durante los últimos minutos de sesión de cosas sin mucha importancia. Cuando acabamos le acompaño a la puerta, como siempre, y Mark me dice que esta noche me dará una medicación distinta para conciliar el sueño, porque la anterior, con la subida de dosis que Deanna le dijo que me diera, se le había acabado. A ver si con un poco de suerte esa medicación no me hace tener unos sueños tan extraños como los que he tenido en los últimos días.


El Doctor Mark Caulfield reflexiona acerca de la sesión de terapia que esa misma tarde había tenido con una paciente impuesta, Emma Clarke. Se supone que, por antecedentes contados por el agente Rick Grimmes, una de las personas más respetadas e influyentes de Alexandría, ella es una persona mentalmente inestable, pero no ha reflejado ninguno de esos rasgos en las seis sesiones que ha tenido con ella, después de muchas pruebas y tests que él mismo ha supervisado. También le ha extrañado mucho algo que Emma le ha contado hoy acerca de Rick. Ahora lo que el Doctor tiene es un dilema moral: creer en el agente de Alexandría o en su paciente. Decide comprobarlo por él mismo, así que sale de casa y va a la de su paciente, aunque no sea muy ortodoxo a estas horas.

La noche cae en el pueblo de Alexandría y se instaura el toque de queda un día más. El agente Rick Grimes se encuentra haciendo su ronda nocturna cuando algo le comienza a inquietar: no encuentra a Emma Clarke en ninguno de sus comunes escondites, lo que podría significar que esta noche no ha salido de casa como venía siendo costumbre.

Pero el agente nunca se conforma con nada, así que decide comprobarlo él mismo con sus propios ojos. Va a la casa donde residen Emma y Michonne, a comprobar que todo va bien. Abre la puerta de la entrada con mucho cuidado, no quiere hacer ruido y ser descubierto. En eso Rick Grimes lo tiene fácil porque en Alexandría las puertas de las casas por norma no se pueden cerrar con llave. Rick atraviesa el hall y luego el salón del hogar hasta llegar a las escaleras, las cuales sube con especial cuidado hasta el piso de arriba. Luego se encamina hacia el fondo del pasillo, donde está la habitación de la señorita Clarke, y procede a abrir el pomo de la puerta cuidadosamente. Respira hondo cuando comprueba que sobre la cama descansa una figura femenina que duerme de espaldas a la puerta. Emma está en casa, lo que significa que no ha escapado, como el agente había empezado a sospechar.

Rick pone cuidado en sus pasos cuando rodea la cama para comprobar que Emma está realmente dormida. Se la encuentra con los ojos cerrados, tumbada sobre el lado izquierdo de su cuerpo y abrazando una almohada. Él sonríe porque en eso ella no ha cambiado. Para conciliar el sueño, Emma Clarke necesitaba siempre dormir abrazada a algo, aunque fuera a ella misma. El agente no puede evitarlo: se arrodilla a la misma altura en la que se encuentra la chica y le acaricia su pelo castaño oscuro, un color único que se había convertido en uno de los favoritos de Rick.

El agente cambia su expresión cuando nota la presencia de una tercera persona en la habitación. Levanta la mirada y percibe la silueta de un hombre perfilada por la luz de la luna. Esa persona da un paso al frente y es entonces cuando Rick lo reconoce. Es el Doctor Mark Cauldfield, el cual ladea la cabeza, un gesto mediante el cual le pide a Rick que le acompañe fuera de la casa, seguramente para hablar.

El Doctor, que es el terapeuta de Emma, es el primero de salir de la habitación. Rick mira por última vez a Emma, que está profundamente dormida, antes de levantarse y salir siguiendo los pasos del psiquiatra. Se lo vuelve a encontrar fuera, en el porche de la casa, y es él mismo el que cierra la puerta de entrada.

Las tornas habían cambiado, ahora era un agente el que había sido pillado haciendo algo que no era común, casi fuera de las normas. Cuando ambos están ya fuera de la casa, es el terapeuta el que da el primer paso en una conversación que va a ser algo intensa:

-Agente, necesito hablar con usted como terapeuta de Emma. En la sesión de terapia que hemos tenido hoy me ha hablado de usted. Voy a obviar el contenido de la sesión porque es algo que no puedo desvelar como norma profesional. Una de las cosas que me ha contado es que sueña con usted(*) desde que se la obliga a quedarse en casa. -el agente alza las cejas, sorprendido- Y me ha extrañado que dijera algo así, porque la medicación que le estoy dando para conciliar el sueño se supone que anula la fase del sueño en la que se producen los sueños, por lo que no tendría sentido que ella soñara con usted. La lógica y la intuición me han llevado a pensar que de algún modo por la noche ambos se están viendo, y como la medicación la debería dejar casi sin fuerzas para levantarse de la cama, solo te puedo acusar a ti, Rick. Tienes que dejar de venir a verla por las noches.

El agente intenta explicarse, decirle que no está acosando de ningún modo a Emma, como el Doctor piensa, pero Mark continúa:

-Por favor déjeme acabar. Solo he venido esta noche para pedirle algo si queremos que Emma se recupere por completo, no estoy aquí para decirle que hacer en sus horas de trabajo ni nada por el estilo. Ambos mantuvísteis una relación, luego se separaron y los sentimientos de Emma se perdieron y fueron sustituídos por la soledad, una muy mala compañera de viaje. Después los dos os volvísteis a encontrar aquí y los sentimientos de Emma volvieron, pero con su llegada también descubrió que usted mantenía una relación romántica con otra mujer. No ha sido fácil para ella. Creo que no necesito explicarle nada más para que entienda que lo mejor para su recuperación es que intente relacionarse lo menos posible con Emma. Ella quiere intentar olvidarle para no sufrir más con esto y poder continuar.

Rick Grimmes intenta ocultar su dolor tras una máscara de indiferencia y aceptación. Las decisiones que había tomado en los últimos días se estaban volviendo en su contra. Lo que creía estar haciendo por el bien de Emma estaba empeorando su estado.

-Gracias, Doctor.

-Gracias a ti por escucharme. Me alegro de que lo hayas entendido.

(*)Por si quedaba duda, me veo obligada a aclararlo. Para Emma sus salidas en la noche son sueños. La primera noche, como Rick se chivó de que salió ya supo que en ese caso no había sido un sueño, pero como las demás noches no le dijeron nada y ella se despertaba por la mañana en casa, Emma lo tomaba como si hubiera sido un sueño, aunque REALMENTE hubiera pasado. De ahí lo que le dice al Doctor Mark, no es que le esté mintiendo ni nada.