Es oficial: Hoy se acaba mi (pequeña) condena.

Estoy desayunando con Michonne en casa, que acaba de llegar de su turno de noche haciendo guardia, y puedo decir que es la primera vez desde que llegué que como teniendo apetito. Después de la comida más importante del día, me doy una ducha, me visto con algo decente y voy a casa de Deanna a hablar de qué voy a hacer ahora, lo cual no tengo nada claro. Desde las sesiones de terapia con Mark mi idea de irme a Washington ha ido descendiendo en importancia y me estoy planteando seriamente quedarme en Alexandría una pequeña temporada.

Cuando llego a su casa, Deanna me abre la puerta con expresión amable, me invita a entrar y me conduce al salón. Me hace sentarme en el mismo sitio que cuando llegué a Alexandría. Hace ya unos eternos ocho días.

-¿Como te ha ido la semana, Emma? ¿Has descansado estos días?

-Sí. Demasiado, diría yo.

-Medicarte era la única forma de que descansaras todo lo que necesitabas para recuperar fuerzas, y lo sabes. ¿Cómo han ido las sesiones de terapia con Mark?

-Bastante bien. Ha sido bueno tener a alguien con quien hablar de todo.

-Me alegro, Emma. -Deanna muestra una sonrisa muy sincera que se me contagia- Bien, como te ofrecí cuando llegaste, mi oferta de que te quedes aquí para ser doctora sigue en pie. También te ofrecí participar en los reclutamientos con Aaron y Daryl, eso también lo mantengo. Lo importante es qué quieres hacer tú ahora.

Suspiro y miro para otro lado. Si yo tuviera la menor idea de qué hacer ahora...

-La verdad es que no sé que hacer, Deanna.

La mujer frunce el ceño. Creo que ella ya daba por sentado que me iba a ir aunque me hiciera la mejor oferta del mundo para quedarme.

-Vaya... ¿Ya no quieres ir a DC?

-Tampoco es eso. Me gustaría ir a Washington porque tengo la certeza de que allí puedo ser de ayuda. No me infecté cuando me mordieron, eso les tiene que servir de algo para empezar a investigar. Lo que pasa es que hay algo dentro de mí que me dice que no es el momento adecuado para hacer ese viaje, que debería quedarme a ayudar a todas las personas que viven en Alexandría a seguir sanos.

-Eso se llama vocación. Tu vocación es la de salvar vidas, Emma, por eso una parte de ti quiere quedarse.

Vocación. Yo siempre solía decir que si sigues tu vocación desde el mismo momento en el que la sientes acabarás en el mejor sitio en el que puedes estar.

-De todas formas me gustaría participar en los viajes de reclutamiento con Daryl y Aaron...

-¿Te quedarás entonces?

Trago saliva. ¿Me quedaré? ¿Podré seguir viendo día a día a Rick y fingir que nada ha pasado, que no me ha hecho daño? ¿Podré seguir viéndole con Jessie y decirme a mí misma que no importa aunque sea mentira? Esas eran unas de las principales cosas que me empujaban a irme. Hace poco les conseguí poner nombre: huir. Quiero huir de algo que tal vez sea bueno. Quiero huir de Alexandría por los sentimientos que tengo hacia una persona y eso no es algo que debería de poder conmigo. Ya huí una vez en el caso de Zack y no va a volver a pasar. Tengo que enfrentarme a cosas así, como Mark dice, para poder seguir adelante.

Así es la vida.

-Sí. Me quedo.

Me quedo. Me quedo porque la única manera de superar un problema es enfrentarse a él. Haré lo que sea para olvidar a Rick, si tengo que recurrir a evitarle y verle lo menos posible, así lo haré. Quizá eso sea un poco cobarde por mi parte, lo más adulto sería hablar con él de todo esto, pero sé que evitará la conversación. Por lo general él también me evita a mí, así que debería ser fácil.