La tarde siguiente de la gran confesión de Rick, fui a hablar con Deanna. La noche anterior no paré de darle vueltas al tema y me costó mucho dormir. Me sentía bien y mal a partes iguales. Aunque a lo mejor más mal que bien. Ni lo sé. La cuestión es que me sentía bien por un lado por los "te quiero" de Rick y su beso (¡y vaya beso!), pero por otro lado me sentía mal porque eso nos implicaba a más personas que a nosotros dos.

A ver, Alexandría es un pueblo, y como en todo pueblo que se precie todos conocen la vida de todos y las malas lenguas hablan. Si te pones a charlar con cualquier persona, en menos de cinco minutos te está contando la vida de los vecinos que viven en la casa de enfrente, aunque a tí realmente no te interese. La cosa es que a mí, sin ni siquiera preguntarlo, me habían contado la historia de Rick y de Jessie de principio a fin. Sin poder evitarlo establecí ahí una semejanza entre ella y yo. A las dos nos maltrataba nuestra pareja, Rick no hizo nada contra la mía pero a la de Jessie le pegó un tiro entre ceja y ceja sin pensárselo dos veces, por lo que cuentan.

No me sentía bien porque Jessie estaba en medio y esto le iba a hacer daño, a ella y sus hijos que le habían cogido cariño a Rick y le veían ahora como figura paterna. La única forma de que nadie saliera dañado de todo esto es que yo desapareciera. Y de alguna manera lo estaba deseando. Este pueblo me había traído más problemas que alegrías.

Total que esta tarde, a eso de las cinco, fui a casa de Deanna sin avisar para hablar. Ella, al abrirme la puerta, no pudo ocultar su asombro.

-Vaya, Emma. ¿Cómo tú por aquí?

-Tengo que hablar contigo de algo.

Lo dije más seria de lo que me hubiera gustado, y eso creo que asustó un poco a Deanna, cuya expresión cambió y me hizo pasar a toda prisa:

-Vale. Pasa, pasa.

Ambas pasamos al salón y nos sentamos en el mismo sofá, una en cada lado. Ni si quiera me ofreció algo para tomar o beber de lo repentino que había resultado todo.

-Cuéntame. Me has dejado un poco perpleja con tu visita.

Decidí soltarlo sin más. Para qué andarnos con rodeos.

-Me quiero ir Alenxandría, Deanna. Me voy a Washington.

-Vaya... -se quedó unos largos segundos en silencio, creo que tratando de asumir lo que acababa de decir- Sé que probablemente no sea asunto mío pero, ¿te puedo preguntar por qué has cambiado de opinión? Ya se te veía completamente integrada con nosotros en Alexandría.

-Es algo que hago sobre todo por mí. Estar en Alexandría ha sido una gran experiencia para mí. Estar aquí ha sido como poder mirar de nuevo a atrás y volver a sentir que todo es normal y que no hay una pandemia mortal si sales de aquí. Estar aquí me ha ayudado a recobrar un poco la normalidad y mi estabilidad interior y he disfrutado mucho ejerciendo mi profesión. Además, hacer terapia semanal con Mark me ha ayudado a superar muchas cosas de mi pasado, pero también me ha hecho darme cuenta de que hay algunas otras del presente que no podré superar a no ser que continúe con mi camino hacia Washington. Sigo pensando que allí podré ser de gran ayuda.

La mujer asentía a todo lo que le decía. De algún modo creo que me entendía. Luego la conversación dio un giro que no me había visto venir:

-Es por Rick, ¿verdad?

Yo creo que en aquel momento mis ojos no podían estar más abiertos y la piel de mi cara no podía haber palidecido más.

-¿Cómo...?

-Emma, cielo, no hace falta ser un lince para saber que entre vosotros dos pasa o pasó algo. Rick desde que llegaste ha hecho lo imposible por que te quedaras, y le conozco poco, pero lo suficiente como para saber que si hubiera sido cualquier otro él mismo habría abierto las puertas, es desconfiado por naturaleza, pero contigo es diferente y eso de algún modo me hizo ponerme alerta. Luego están las veces en las que a él le toca hacer la guardia y siempre le veo rondando por los mismos sitios, la consulta y tu casa. También tu llegada del reclutamiento de ayer. Él salió a buscarte y tardasteis casi una hora en volver y lo hicisteis por separado. -vaya, ahora resulta que todo esto era un secreto a voces- Yo solo te hablo desde cosas que he visto desde que llegaste aquí. -se quedó en silencio y luego añadió con la boca pequeña- Bueno, y de alguna cosilla que Maggie me ha contado en secreto sobre la prisión.

¡Maldita Maggie! Igualmente algo así no se podía ocultar con facilidad, además por lo menos una decena de personas que habitan en Alexandría ya conocían la historia.

-Me lo puedes contar, Emma.

-Entonces mejor haz café. Va a dar para largo.

Deanna se levantó de un salto del sofá e hizo el café. Se lo conté todo de principio a fin. Hice una recopilación en voz alta de todo lo que había pasado entre Rick y yo desde el mismo día en el que llegué a la prisión hasta que me desperté sola allí cuando nos atacaron. Luego hay un parón en el que vagué sola y luego llegué aquí porque Daryl y Aaron me encontraron.

Ella me interumpía de vez en cuando cuando se perdía en mi historia o cuando tenía alguna pregunta. Contarle todo a Deanna era como un flashback de mis sesiones de terapia con Mark. Esas sesiones me habían enseñado que abrirte con alguien que fuera de confianza y que no te juzgara hacían mucho bien. Te ayudaban a tomar decisiones, como la mía de ir a DC, y te sentías mucho mejor después de soltarlo todo.

Para acabar hice un repaso de mis últimos encuentros con Rick en las semanas anteriores y acabé contándole con pelos y señales lo que ocurrió ayer, porque era lo que más fresco tenía.

-...Y estoy hecha un lío. Yo pensaba que él ya se había olvidado de mí y ayer me vino con eso. Y luego está Jessie. No es justo para ella...

-Por raro que te parezca, entiendo tu postura, Emma. Pero, ¿no crees que irte para alejarte de todo este chaparrón es un poco precipitado? Hay otros modos de solucionar las cosas.

-Creo que no tengo mucha más opción cuando en cada esquina del pueblo me encuentro con él. Además quiero ir a Washington desde hace tiempo y siento que este es el mejor momento para hacerlo.

La mujer se recostó un poco en el sofá sin dejar de mirarme. Supongo que dándole vueltas a todo. A mi me dió por mirar un reloj que tenía encima de la chimenea. ¡Dios mío! Nos habíamos tirado como dos horas hablando de esto... Incluso había empezado a anochecer.

-Está bien. -dijo Deanna al fin- Es tu decisión, lo que quieres hacer desde hace tiempo y no seré yo la que te retenga aquí más tiempo en contra de tu voluntad.

Sonreí y relajé la postura por el alivio que me había supuesto su contestación.

-Gracias por entenderlo, Deanna.

-No estoy segura, pero desde aquí a Washington deben de haber como unos dos días de viaje en vehículo. Tendremos que organizarte el viaje antes de partir así que probablemente en unos dos o tres días podrías salir...

Deanna estaba organizando los próximos días en voz alta y yo no podía evitar sentir un poco de miedo por el fin del viaje en sí. ¿Y si al final yo no servía en DC? ¿Y si me tomaban por una loca que se había pegado un mordisco a sí misma en su propio brazo para fingir que era inmune? O aún peor, ¿y si en Washington no había nada?

-...probablemente yo sea una de las que te acompañe en el viaje.

-¿Podrías? - le pregunté, ilusionándome

-Hombre, yo era congresista en Ohio, de algo tiene que servir mi antiguo título allí. Podría serte de apoyo y dar fe sobre tu inmunidad.

La cara me cambió por completo y todo temor abandonó mi interior. A pesar de todas mis dudas, algo me decía que este viaje iba a ser para algo bueno. Sobre todo por la causa como para mí misma. Siendo muy optimista, podría ayudar a encontrar una cura y en cuanto a lo personal, iba a poder alejarme de una vez por todas de Rick.

Fue aquí cuando me dí cuenta de que en el fondo, Deanna es una gran persona. A pesar de los desacuerdos que tenía con ella cuando llegué, siempre ha tratado de buscar lo mejor para mí. Me permitió ser médico y a la vez que saliera de vez en cuando en los reclutamientos para que no me sintiera encerrada entre cuatro grandes muros. Ahora me daba todo su apoyo en lo de Washington porque era lo que yo quería y porque compartía mi idea de que allí sería de gran ayuda.

Sin duda, este viaje iba a ser para mejor.