Rick's POV

Mi turno está a punto de acabar, así que me encuentro en comisaría recogiendo mis cosas y preparándome para irme a casa. Miro el reloj y frunzo el ceño. Michonne debería estar aquí desde hace por lo menos cinco minutos. No es que sea mucho tiempo de desfase pero ella siempre suele llegar como cinco o diez minutos antes y me resulta extraño.

No me da tiempo a darle más vueltas al asunto porque en ese momento la puerta de la comisaría se abre y Michonne entra por ella con la cara algo descompuesta.

-¿Que ocurre?

-Se va. -no hace falta que diga mucho más para que sepa de a qué se refiere- Emma se va a Washington, Rick. Es definitivo.

Mi primera reacción es buscar a Deanna. Son las seis y media de la tarde, por lo que seguramente estará en casa. Me dirijo hacia allí y llamo a la puerta. Quiero saber si tiene conocimiento de las intenciones de Emma.

Y por supuesto que lo sabe. De hecho me cuenta que ella misma lo está organizando todo, que la acompañará hasta allí y se asegurará de que llegue y esté a salvo. Según ella, Emma quería en un principio ir sola, pero tenía dudas de si la creerían cuando le contara a los de DC cómo la mordieron pero no se llegó a infectar. Como cuando ella llegó a Alexandría y nos mostramos escépticos ante su relato.

-En un principio vamos Emma, mi hijo Spencer y yo. Antes les hemos sugerido a Aaron y a Daryl que nos acompañen durante una parte del trayecto, ya que conocen prácticamente todas las carreteras de unos cien kilómetros a la redonda y nos sería de mucha ayuda. Ellos han mejorado la oferta y dicen que nos acompañarán hasta Washington. Hemos comenzado a prepararlo todo hoy, pero seguramente saldremos en unos dos días. Somos ya cinco los que vamos a hacer ese viaje, pero igualmente queremos que alguien más que tenga experiencia en el exterior nos acompañe...

-Yo puedo ir con vosotros, Deanna. -creo que ni la dejo terminar la frase cuando me ofrezco voluntario en ese mismo momento. Demasiado apresurado por mi parte teniendo en cuenta mis últimos acontecimientos con Emma- Tengo experiencia de sobra en cuanto a caminantes. -le digo, sonriendo de medio lado

A Deanna se le cambia el gesto y niega con la cabeza.

-No, Rick. Eres el único en el que confío para dejar a cargo de Alexandría mientras yo estoy fuera. Aunque nos serías de mucha ayuda ahí fuera, te necesito aquí.

-Eso tiene sentido. -digo en un susurro, más para mí mismo que para que Deanna lo oiga

-Además, también te necesitan aquí Jessie y los tuyos. -esto último me hace pensar en la posibilidad de que Emma le haya contado algo a Deanna de nuestro encuentro días atrás en el bosque, donde le dije que la quería y la besé como si me fuera a morir en ese mismo momento.

No sé si debería decir esto, pero cuando le confesé a Emma que la quería... Dios. Fue como quitarme un gran peso de encima. Como el alivio que te produce decir en voz alta algo que llevas queriendo decir mucho tiempo.

Tenía que dar la cara ante la realidad, Emma se iría y yo no podría hacer nada al respecto. Ya había hecho bastante hasta ahora. Había provocado que la drogaran y la encerraran en su propia casa durante una semana entera. Yo era el único responsable de ello, el que no dejó ni un trapo sucio por sacar a relucir en el juicio con la única intención de que hicieran a Emma quedarse en Alexandría. Aunque fuera por la fuerza. Fui yo el que insistió durante la deliberación una y otra vez de que Emma debía quedarse.

Sí, ya había hecho bastante. Ahora lo que me tocaba era aceptar que Emma no era del todo feliz aquí y que quería irse.

Por ello, durante los próximos dos días no intentaré hacer nada ante la marcha de Emma. Lo que hubiera hecho una persona normal que días atrás hubiera confesado sus sentimientos es intentar al menos que no desapareciera de una vez por todas de su vida. Pero por supuesto estamos hablando de alguien que no fuera tan cobarde como yo. Si algo había sacado en claro en estos días eran mis sentimientos hacia Emma. Ya me sentí atraído hacia ella en la prisión. Era ella, tan cabezota, con la norma de no rendirse nunca, de intentar sacarle siempre el lado bueno a todo, con su extraño humor que pocos como Daryl entienden, con su sonrisa, su espíritu, siempre dispuesta a ayudar, tan... Humana a pesar de todo lo que le había pasado y que hubiera hecho a cualquier otro o abandonar o ser un monstruo. Ella es única y eso, en resumen, era lo que me había enamorado de ella.

Por otro lado sentía que no merecía nada de lo que tenía en estos momentos. Jessie. Estaba comenzando a darse cuenta de que entre Emma y yo pasaba algo. Ella es inteligente y aunque no me lo dijera a mí directamente, sé que algo se figuraba. Me odio profundamente a mí mismo por mentirle y ocultarle lo que pasó aquella tarde en el bosque entre Emma y yo. Voy a sonar como un capullo pero creo que una de las cosas que me atrajeron de Jessie en un principio era que un aspecto de su vida me recordaba a una parte de Emma que yo no pude salvar. A Jessie la maltrataba su marido y eso me recordaba a Emma y lo que ocurrió con Zack. En su momento no pude salvar a Emma de Zack pero sentía que con Jessie podía enmendar ese error del pasado. Seguía sintiendo atracción por Jessie pero no era una tan poderosa como en el caso de lo que sentía por Emma.

Al final les acompañaría también Michonne en el viaje a DC, eso me tranquilizaba porque era más seguridad ante caminantes.

Dos días después yo estaría entre todos los vecinos de Alexandría despidiéndome de Emma. Tendrían todo listo para un viaje que duraría solo un par de días pero que para mí sería eterno porque nunca más la iba a volver a ver. Glenn estaría consolando a una Maggie que seguramente lloraría ante la marcha, ambos les dirían a Emma que tuviera cuidado y la abrazarían, Carol también la abrazaría muy fuerte y le diría que está muy orgullosa de ella, el doctor Mark Caulfield le diría que había sido un placer trabajar mano a mano con ella en Alexandría, otros tantos que realmente no la habían llegado a conocer por completo le desearían suerte, le dirían que la echarían mucho de menos y que tuviera mucho cuidado. Y yo... yo me limitaría a abrazarla fuerte. Muy muy fuerte intentando que ese último contacto con ella se me quedara grabado para siempre. La haría mirarme a los ojos agarrándola de ambos costados de la cara y le haría jurarme por Dios que iba a tener cuidado y que iba a estar bien.

No hace falta decir que yo hubiera actuado de otro modo. La habría besado y habría hecho lo que fuera para que no se marchara. Pero no podía permitirme ese lujo. Habría sido egoista por mi parte.

Lo único que podría hacer era era quedarme ahí y ver como Emma se marchaba de Alexandría. Y mi vida por tercera vez.