[DARYL'S POV]
Después del susto en la carretera, Aaron y yo bajamos del coche y él se pasa un buen rato hablando con el chico mientras yo observo.
El chico se llama Harvey, tiene veinticuatro años y viaja solo. Después de estar hablando con él unos diez minutos, Aaron me echa la misma mirada de siempre que quiere hacer un reclutamiento, por lo que considero que este chico se va a venir con nosotros.
Siempre que llevamos a alguien a Alexandría, Aaron y yo nos debemos debemos estar de acuerdo en ello a partes iguales. Este chico a él le ha dado buena espina y a mí no me desagrada. Además el hecho de que viaje solo, no se por qué, me gusta. Él se ocupa de sí mismo y se olvida de las historias que supone un grupo.
Se le ve un tío enrollado, habla animadamente con Aaron y responde a todas sus preguntas con soltura, por lo que veinte minutos después estamos los tres en el coche camino a Alexandría.
Aaron conduce, yo voy en el asiento delantero que he echado un poco hacia atrás para intentar dormir y Harvey va en el asiento de atrás. El mejor momento de la tarde llega cuando Harvey y Aaron descubren que eran de la misma ciudad y fueron a la misma escuela, los dos con diez años de diferencia, pero es suficiente como para que se pasen el resto del viaje hablando de líos de ciudad y del colegio.
Durante el resto del viaje voy echando cabezadas mientras ambos hablan del pasado.
Abro los ojos cuando noto que el coche ha ido bajando en velocidad. Ya hemos llegado.
-¿Y vosotros de dónde veníais? Debe de haber sido un viaje largo, porque tu compañero viene durmiéndose.
-Veníamos de Washington, fuimos a acompa...
-¿¡VENÍAIS DE DC!? -exclama Harvey, sobresaltándonos a Aaron y a mí- Oh, mierda. Vosotros también...
-¿Nosotros también qué? -le pregunto yo
-Yo estuve en Washington tres meses antes de conseguir salir. Bueno, salir... Más bien escapar. ¿Cómo habéis logrado salir vosotros? -Aaron y yo nos quedamos en silencio, sin saber a qué se refiere este chico- ¿O acaso os dejaron ir?
¿Este tío se ha escapado de Washinton? ¿Estoy loco o eso es justo lo que está diciendo? Aaron y yo nos miramos con cara de no entender nada mientras las puertas de Alexandría se abren y metemos el coche dentro.
-Fuimos allí a llevar a una amiga nuestra. Un zombie la mordió y pasados casi cuatro meses aún no se ha convertido en uno de ellos. Es inmune. Ella quería aprovechar eso y ver si era de ayuda allí. -le explica rápidamente Aaron- ¿A qué te refieres cuando dices que te escapaste, Harvey?
-A ver, siempre he dicho que para entender las cosas, mejor empezar por el principio. Llegué a la capital hace como tres meses con un grupo de gente a la que DC les parecía un buen destino, llegamos y fue como si allí dentro no existiera el apocalipsis. Maravilloso. Pasados unos días te daban una especie de trabajo remunerado y era como volver a la vida de antes, pero un tiempo después hubo algo que me empezó a dar mala espina. No sé, como si algo no encajara, y a pesar de que todos me tomaran por loco quería salir de allí. Allí dentro conocí a un montón de gente que estaba pirada de la cabeza. Uno me dijo que en el sótano del local en el que trabajaba había descubierto una especie de túnel que nunca se había atrevido a explorar. Yo si que tuve agallas para ello y para mi sorpresa, ese túnel acababa en el exterior. Unos días después me fuí de Washington despidiéndome solo de mis colegas. -esa sensación que describe el chico es la misma que sentí yo allí cuando llevábamos dentro unas horas. Yo también noté algo raro en ese sitio y eso es por lo que nos fuimos por patas de allí- Aunque bueno, si de algo Washington no tiene rival es en la investigación de todo el tinglado del virus. Allí está la crème de la crème de los investigadores estadounidenses. Si vuestra amiga quería ser de ayuda, sin duda ha ido a un buen sitio.
-¿Y saben ya la causa de todo esto?
-Lo último que sé de todo eso es que lo asociaban a una parte de la corteza cerebral que ni siquiera llegó a ser estudiada antes de todo. Creo que es algo relacionado con el cerebelo y la conexión sináptica con nosequé otra región de... Bueno, un lío de narices.
-¿El virus crece sobre el cerebro?
-Algo así. En DC investigaban con caminantes. Les abrían la tapa de los sesos, cogían muestras, les pegaban descargas a no se cuantos mil voltios, hacían cultivos y mil pruebas más. Al menos eso me contaba un colega que trabajaba allí y se encargaba de limpiar todo después.
En ese momento alguien da un golpe con los nudillos al cristal del coche, en el lado en el que yo estoy sentado. Caigo en la cuenta de que hará unos diez minutos que llegamos a Alexandría y aún no hemos bajado del coche ni apagado el motor. Al otro lado del cristal, Rick encoge los hombros y hace una mueca con la que, en silencio, me está preguntando que qué ocurre.
-Os despedisteis de vuestra amiga, ¿verdad?
La verdad es que yo tampoco tardo en sumar dos mas dos. Si a los jodidos caminantes les abren la cabeza porque creen que la causa del virus está en el cerebro no creo que en el caso de Emma se contenten con una muestra de sangre.
Salgo del coche volando y le digo a Rick que tengo que hablar con él de algo urgente. Ni me paro a presentarle al chico, ya se encarga Aaron de hacer de relaciones públicas con el resto del pueblo.
-Daryl, ¿dónde están los demás? ¿Y Emma? ¿Se quedó bien allí?
-Los demás se quedaron a pasar la noche en Washington para descansar pero Aaron y yo nos venimos enseguida. A Emma se la llevaron en cuanto supieron que era inmune y no nos dejaron ni despedirnos de ella.
-Eso no está bien...
-Lo mejor viene ahora. Ese chico se llama Harvey y ha estado en Washington tres meses. Dice que en DC iban muy adelantados en la investigación del virus, que localizaban al causante en una zona concreta del cerebro y que centrando la investigación en eso, probablemente encontrarán una cura. -Rick asiente con todo lo que le digo. Tras decir la última frase me quedo en silencio, esperando a que él también se dé cuenta de lo que va a pasar. Milésimas de segundos después, la cara de Rick palidece y se lleva las manos a la cabeza nervioso- La tienen que matar si quieren que les sirva de algo. Y creo que estarás de acuerdo conmigo en parar eso. Hay que ir a Washington.
Rick sigue callado mientras a mí lo único que me pide el cuerpo es volver a meterme en el coche y conducir de nuevo a DC. Ni se me pasa por la cabeza que esa idea sea una locura. Desde luego, si la van a matar probablemente lo hayan hecho ya, pero nuestra oportunidad es ahora, y al menos lo tenemos que intentar. Rick recobra la postura unos segundos después, con gesto decidido, antes de decirme muy seguro de sus palabras:
-Eso no va a pasar. No la van a tocar.
