La llegada a Alexandría fue un auténtico caos. Conforme los cuatro pusimos los pies allí, las preguntas de la gente volaron en todas direcciones. ¿Qué hacía yo de vuelta? ¿Ya han creado la cura? ¿Es Washington tan genial como imaginaban? Yo no sabía cómo contestar a la mayoría para no parecer un auténtico fraude.
Rick fue el más rápido de nosotros, fue directo a hablar con Deanna y le pidió permiso para reunir a todos los de Alexandría en el centro del pueblo para hablarles.
-¡Por favor, necesito silencio! -exclamaba Rick desde lo alto de una mesa a la que se había subido para que todos le oyeran mejor- Bien. Primero de todo deciros que en Washington aún no se ha creado una cura. Es algo que probablemente les llevará, a ellos y a cualquiera que lo intente, mucho tiempo y esfuerzo, porque a día de hoy no se disponen de todos los medios necesarios. Lo siguiente que os vengo a comunicar es lo que Washington os puede ofrecer. -el silencio bañó entonces el lugar, porque si algo quería esa gente es vivir a salvo, fuera donde fuera- Washinton es sin duda alguna el lugar más seguro en el que actualmente se puede estar. Para aquellos que viven allí el mundo exterior no les afecta para nada, viven totalmente al margen de los caminantes y de la enfermedad que ha convertido al mundo en algo ajeno a los seres humanos. Para quienes quieran vivir a salvo del exterior, Washington es el lugar más indicado para ellos, pero dejadme que os diga algo, conforme crucéis sus murallas parte de vuestra libertad se quedará fuera. Una vez dentro averiguarán vuestros puntos fuertes y débiles y os asignarán la tarea o la misión para la cual les seáis más útiles.
Que Rick les proponga ir a Washington es algo contradictorio, porque él odia Washington. Les habla de la salvación, del fin de tener miedo al mundo exterior y a morir pero a su vez les habla de cómo allí se usa a la gente que solo quiere sobrevivir y vivir su vida lo más tranquilamente posible. A pesar de esto no dice ninguna mentira.
-Otra propuesta que tengo que hacer a aquellos que quieran seguir luchando y sobreviviendo sin dar explicaciones a nadie más que a su propio grupo, es que me sigan. Vivir de lo que nos da la tierra y protegiéndonos los unos a los otros formando una gran familia es lo que siempre ha identificado al grupo con el que llegué a Alexandría, y bajo mi punto de vista eso es más fuerte que lo que Washington me podrá ofrecer nunca. Así que cualquiera que quiera seguirme será bienvenido.
Muy pocos se echaron para atrás en la idea de ir a DC, a pesar de lo que Rick decía del lugar. Eso también me hizo darme cuenta de lo que la gente es capaz de aceptar con tal de estar seguros y a salvo sea donde sea y bajo cualquier condición, son capaces de abandonar parte de su intimidad con tal de seguir viviendo. Pero no se les puede culpar, es el instinto de supervivencia.
Más del noventa por ciento de los habitantes de Alexandría decidió ir a Washington, por lo que en los próximos días la prioridad principal para ellos fue hacer sus maletas y rezar para que aquellos valientes que se animaban a salir fuera a buscar los vehículos y combustible necesarios para el viaje no volvieran con las manos vacías. De ese modo la espera para emprender el viaje a Washington sería más corta.
Una semana después todo estuvo listo y el viaje comenzó para todos ellos. Los que se quedaban se despedían de los que se iban y ambas partes se deseaban toda la suerte del mundo. Fue una despedida agridulce, ya que a pesar de lo que me costó adaptarme al lugar en un principio, en unas semanas ya había tenido contacto con todos ellos porque habían pasado por mi consulta, así que tuve sentimientos encontrados hacia toda esa gente.
En cuanto a los que decidimos quedarnos no hubo mucha sorpresa, en realidad nos quedamos los que fuimos juntos desde el principio, Carol, Maggie, Gleen, Michonne, Daryl, Rick, yo y más gente que se unió a ellos durante esos meses que vagaron solos por el país sin más protección que ellos mismos y sus armas. Además también se quedó con nosotros Harvey. Ni loco iba a volver a Washington.
En cuanto a Rick y yo, él tuvo una larga conversación con Jessie nada más llegar. Rick básicamente le confesó todo. Que habíamos estado juntos antes, que luego consideró que lo nuestro había acabado cuando nos separamos en la prisión y que, cuando llegué a Alexandría se dio cuenta de que no me había olvidado, de que me quería. Jessie pareció aceptarlo, obviamente sintiéndose traicionada, pero a fin de cuentas no le quedaba otra que aceptarlo. Ella decidió ir también a Washington con sus hijos.
Fue entonces cuando nuestra gran familia empezó una nueva etapa. En Alexandría se construiría poco a poco una comunidad de supervivientes, que a pesar de estar protegidos del mundo exterior por unas murallas, sabrían defenderse si llegara el día en el que no quedara más remedio que salir por patas.
Sería, a fin de cuentas, un modo de seguir sobreviviendo en un mundo que ya no pertenece a los seres humanos y, si algo nos caracteriza como raza, es que nuestra única meta, nuestro único fin es continuar adelante a pesar de que no nos quede nada y buscar así el modo de ser felices.
Y creedme si os digo que eso siempre se puede conseguir.
