Capitulo ¿?
Bella Pov
La despedida había sido dura, al menos en mi caso. Joanne estaba deshecha en sollozos por lo mucho que extrañaría a la familia y la estabilidad, pero tanto Edward como el resto de los Cullen se veían aliviados con su partida. Supongo que estaban igual cuando me dejaron atrás. Ahora mismo, mientras yo me encargaba de asuntos de poca relevancia (organizar mi alcoba) ellos estaban muertos de la risa por la ida de Joanne. Malditos
Si bien era cierto que yo también la quería lejos (por la seguridad de mi hija) la verdad es que no disfrutaba su ida como ellos. Suspire y me puse de pie. El piso lo enceraba a la japonesa, hincada y a mano ya que quedaba más bonito. La razón por la que limpiaba mi alcoba y mandaba a Reneesme a ordenar la suya era simple: Me recordaba a esas bellas tardes junto a mi padre en Forks
Desde mi desaparición, papa no volvió a ser el mismo. Solo una ocasión lo vi y fue hace 1 año, justo el día de mi cumpleaños. Pensé que tal vez se quedaría solo en casa pero no fue así, se vistió de gala y fue a un lindo restaurante de Seattle. Ceno en una mesa para dos estando completamente solo y pidió dos platillos a pesar de que solo comiso uno. Pago la cuenta y fue a una tienda de chicas, donde compro un lindo bolso y una cartera a juego, solo para dejarla sobre mi cama, que estaba exactamente igual de desordenada como la había dejado. Llamo por teléfono a mi madre y hablaron un rato. Después de eso, se fue a la cama a llorar a lágrima suelta. Creo que es más que obvio que mi corazón se rompió con eso. Regrese a Volterra no sin antes llevarme la bolsa y la cartera, accesorios que nunca utilizaría pero siempre guardaría.
Contenido mi tristeza, Salí de mi cuarto para ir al de Reneesme para supervisar sus avances. Al llegar, lo primero que note fue que el cuarto estaba impecable, cosa rara ya que esta señorita terminaba pidiendo auxilio a las 3 horas. Lo segundo que note es que no estaba sola en el cuarto. Frente a su enorme closet y clasificando la ropa por marca y color, estaban Alice y Rosalie.
-Tienes que disculparme sobrina, pero esto no va con esto- dijo Alice, mirando de mala manera el vestido que mi hija sostenía en sus manos
-Pues si lo miras desde la perspectiva de que tengo 3 años con apariencia de 6, es muy lógico que no lleve zapatos de tacón- replico mi pequeña, haciendo un tierno puchero
Rosalie sonrió ante ello y paso una mano por el cabello de Nessie. Las 3 giraron hacia mi cuando cerré la puerta de la habitación. Inmediatamente, tanto Alice como Rosalie se pusieron delante de mí
La primera en romper el silencio fue Alice
-¿Puedo abrazarte Bella?- pregunto tímidamente, algo realmente raro en ella. La había extrañado mucho
Asentí con la cabeza mientras una sonrisa se instalaba en mi rostro. Sus pequeños y menudos brazos se enlazaron en mi cintura mientras su cabeza se escondía en mi cuello.
-¡Oh Bella! ¡No sabes cómo te hemos echado de menos!- dijo, separándose momentos después.
Rosalie se acercó y movió a Alice a un lado. Y así, sin previo aviso, me abrazo. La sorpresa fue tal que me costó devolverle el abrazo
-También te he extrañado. No es divertido molestar a la enana como lo es molestarte a ti- esboce una sonrisa. Nos separamos y por un momento, me sentí como en casa.
Me acerque a mi hija y bese su frente
-Quedo bonito tu cuarto, así que puedes ir de caza con tu ti Jane- le dije, sabiendo que Jane la había invitado al bosque por la temporada de osos. A mi pequeña se le iluminaron los ojos
-Gracias mami- dijo abrazándome. Me soltó y bese su frente nuevamente. Después de despedirme de Alice y Rosalie, Salí y me dirigí a la sala de estar de Aro
Lo encontré cuando iba de salida y pude alcanzarlo
-Papa- lo llame, esperando
Me miro y sonrió con esa sonrisa tan enigmática que tenia
-Isabella, me alegro que estés en mejor estado- dijo, acercándose y tomando mis manos entre las suyas. Sonreí dulcemente y asentí
-Solo estaba preocupada por la Sra. Joanne Cullen padre, estoy bien ahora- dije, sabiendo que una sonrisa vendría de nuevo
Para mi sorpresa, no sonrió. Soltó mis manos y suspiro
-Parece ser que vas a dejarnos Isabella, eso nos matara un poco ¿Sabes? Además te llevarías a mi nieta adorada, la luz y alegría de este palacio…-
-¿Dejarlos? ¿Por qué haría algo como eso?- pregunte extrañada
-Te iras con los Cullen dulzura, es más que obvio. No me opongo aunque perderé a un valioso elemento en mi guardia y muchísimo más valioso en mi familia, pero no puedo obligarte a quedarte- dijo comprensivo, aunque el dolor en su voz era notorio
-No tengo idea de donde sacas eso, la verdad- me queje, mostrando mi inconformidad con un puchero que provoco una sonrisa en Aro
-Si crees que puedes esconderme algo estas mal, no se me escapa nada- dijo, dándose un pequeño golpe en la sien, haciendo referencia a su poder. Así que por eso me había tomado de las manos. Viejo zorro
-Eso es trampa- me queje. El solo rio y se alejó un paso
-No tomes decisiones precipitadas con la cabeza echa un caos. Medítalo y decide sabiamente mientras yo voy a ver a mi adorada esposa
-¡Esposa que lleva media hora esperando!- grito Suplicia desde el cuarto. Aro sonrió y desapareció en la habitación
Con la cabeza más liada que hace un rato, camine hacia el jardín trasero a contemplar el cielo
Mi amor por Edward era más que obvio. A pesar de lo que paso, siempre supe que si el regresaba yo me le pegaría como lapa para no dejarlo ir de nuevo, aunque no contaba con una Sra. Cullen en medio. Verdad era que mi corazón de piedra se había agitado al ver a los dos amores de mi vida juntos y riendo, pero había muchas cosas que decir y mucho que meditar, tal y como lo dijo Aro, pero esta era una decisión de 2. Decidida, entre al castillo y corrí por los pasillos persiguiendo el dulce aroma que Edward dejaba al pasar, una exótica mezcla de vainilla y canela. El aroma me llevo a la sala de música, de donde salía una hermosa y muy conocida melodía: Mi nana. Los recuerdos me embargaron y me deje caer de rodillas en la entrada, sujetando mi cabeza entre las manos y tratando de calmar mi dolor. La nana dejo de sonar y dos manos me jalaron hacia ese cuerpo que años antes había sido mi fiel almohada. Edward. Trate de forcejear pero me sujeto con mano de hierro y me acerco a su pecho, por lo que deje de resistirme y envolví mis manos en su cuello y escondí mi cabeza en su pecho, deleitándome con su aroma
-Bella…- susurro en mi oído. Estaba a punto de morir
-Todavía tenemos mucho de qué hablar- murmure sin soltarlo. El suspiro
-Lo sé, pero déjame disfrutar de esto- susurro. Entonces, sus manos soltaron mi cintura y subieron por mi cuerpo hasta quedar en mi cabeza. Lentamente, me jalo hacia él, mezclando nuestros alientos y volviéndolos uno, como siempre había sido. Finalmente, su labio rozó los míos y me beso.
Antes, sus labio eran fríos y entumían los míos si el contacto duraba más de 2 segundos, pero ahora, con la misma temperatura, se sentían cálido y suaves en los míos. Antes, mi corazón comenzaba a palpitar como un colibrí batiendo las alas y mi cara se ponía roja y caliente. Ahora, mi corazón era una piedra fría y dura, pero notoriamente menos dolorosa que hace unos segundos. Antes, los besos duraban lo mismo que un respiro para que no me diera una combustión espontánea, Ahora, sus labios se movían con los míos a un ritmo desenfrenado sin detenernos siquiera para respirar. Antes sus besos eran llenos de amor y dulzura, afortunadamente eso no había cambiado.
Nos separamos segundos después, jadeando por un aire que no necesitábamos.
-Te amo tanto Bella- susurro, atrayéndome de nuevo hacia el
Bese suavemente la comisura de sus labios
-Yo también te amo Edward-
El tiempo para hablar seria mañana, ahora solo quiero disfrutar de este pequeño paraíso.
Me disuclpo por mi retraso, sinceramente no tengo perdón. Esta semana actualizare y espero terminarla para entonces. Gracias a todos los que siguen mi historia, tienen mi gratitud eterna xD
Besos
EscritoraSolitaria
