Los personajes de Inuyasha pertenecen a la gran Rumiko, yo solo los tomó prestados para poder dar forma a la trama la cual si me pertenece. Todo sin lucro y solo con el afán de entretener.
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¡Listo! Le he revisado de rápido, disculpen los súper dedazos, mañana no sé si podré subirla y decidí hacerlo hoy. Ya les he hecho esperar mucho.
9. Desempolvando el Pasado.
Después de asegurarse de que sus gemelas e hijo ya durmieran, fue a la cocina y sirvió dos tazas de té. Como había prometido, contestaría las preguntas que su amiga tuviese, con eso esperaba calmarla un poco.
―¿Por dónde quieres comenzar?― preguntó la castaña al dejar sobre la mesita de la cocina las tazas de té y una plato con galletas.
―No lo sé... Creo que, por el día que los conociste.
Sango asintió, se tomó unos segundos para poner en orden sus ideas y después de comer una galleta, inició su relato.
―Como sabes, soy forense, llevaba un mes de haber iniciado mis prácticas en una morgue distrital, cuando mi vida cambió. Los chicos fueron a interrogarme porque una de las mujeres que murió, era mi supervisora.
Ya estaba cansada de tanta pregunta, se sentía como la principal sospechosa de las muertes de aquel asesino. Miró con furia a los agentes que estaban con ella en esa pequeña sala de interrogatorio. Tenía hambre, sueño y sed.
―Jamás mencionó que alguien la acosara, tampoco estaba saliendo con alguien y no ha llegado algún cuerpo con las señas que me dieron.― repitió fastidiada.― Aquí tienen la lista.― dijo al sacar de su bolsa una carpeta con las llegadas que tuvieron en las últimas dos semanas.― Un accidente de auto con dos muertes, tres infartos, un suicida, dos apuñalados, cinco por enfisema pulmonar... La mayoría hombres. Si quieren una lista más larga puedo mandárselas.
―Ya entendimos... Señorita, no se altere.― pidió Miroku al ver furia en los ojos de la chica.― ¿Quiere algo de comer?― ofreció para calmarla y ser amigable.
―No gracias, lo que quiero es irme a mi casa.
―¿Qué tan cercanas eran?― preguntó Inuyasha ignorando los deseos de la muchacha.
―Lo normal para haberla conocido hace un mes, salimos en un par de ocasiones a tomar algo, dijo que era la tercera de cinco hermanas, se iba a casar hace dos años pero la relación no funcionó.― Inuyasha de inmediato pensó que ese ex podía ser sospechoso.
―¿Dónde vive el ex?
―Hong Kong, y por si quieren saberlo, Midoriko y él tenían una buena relación, no hay rencores. Ella vivía con Kirara. ¡Kami! ¡¿Ya fueron a su apartamento?! ¿Cómo esta Kirara?― preguntaba alarmada, el sueño hasta se le fue por la preocupación.
―¿Quién es Kirara?― preguntó Miroku, hasta que encontraban un dato nuevo.
―¿No la vieron? Pobrecilla, debe estar asustada y con hambre.
Miroku le miró con curiosidad, ¿Por qué aquella señorita se preocupaba tanto? ¿Acaso, Kirara era una niña?
―Señorita ¿Quién es Kirara?― intentó calmarla para que le diese más datos, y si esa persona estaba desaparecida, comenzar a buscarla lo antes posible.
―Su mejor amiga, le ha hecho compañía en este último año, son inseparables, lo que le alegraba el día a Midoriko, era llegar a casa y ser recibida por ella.
Oficialmente estaba perdido, pudiera ser que la razón por la cual no funcionó la antigua relación de la victima, fuese porque los hombres no eran su tipo.
―Se refiere a la gata.― respondió Inuyasha al suponer que Miroku se imaginaba cosas raras, le sorprendía que no recordase el tazón para gato.
―¡Exacto! ¿Cómo esta?
―No lo sé, vi su plato de comida, pero no había rastro de ella, la ventana de la cocina estaba abierta seguro se salió.
―Tengo que ir a buscarla.― se levantó de su asiento dispuesta a marcharse, con o sin el consentimiento de los agentes.
―Yo le ayudo.― ofreció inmediatamente Miroku.
―Tatewaki.― dijo Inuyasha en advertencia, no podía simplemente marcharse, tenían mucho por hacer, seguir el rastro de Naraku antes de que se enfriase.
―No podemos dejar que vaya sola y un animalito indefenso está solo.
Sango terminó esa parte de su relato y Kagome no le dejaba de ver con curiosidad.
―Fue cuando me di cuenta que ese hombre era un mujeriego, llegamos a los apartamentos de Midoriko y al ver a una vecina que iba con mini shorts le pidió tener un hijo con él.― recordó con un poco de celos.― No me explico cómo fue que me terminó gustando... Bueno, sigo...― dijo un poco avergonzada, al ver que Kagome reía levemente.― A las dos semanas fueron a pedir mi ayuda para revisar un cadáver, dijeron que era porque no confiaban en su forense. Desde ese momento me llamaban cuando encontraban una nueva víctima. Me hicieron consultor externo.
―¿Qué pasó con la gatita?― preguntó Kagome con mucho interés.
―Allí esta.― señaló la pequeña cesta que estaba junto al mueble de la tv y donde reposaba una bola peluda color crema.
―¿Siempre ha estado aquí?― estaba sorprendida, no la noto porque ni ruido hacía.
―Sí, es como un ninja.― dijo Sango con una risilla.― Kirara.― la gatita escucho su nombre y fue directo al regazo de su dueña.
―¡Es hermosa!― exclamó Kagome al verla mejor.
―Puedes tocarla, es muy amable.― alentó la castaña al ver que su amiga quería acariciar a la gatita.
Kagome asintió y en cuanto puso su mano sobre la cabeza del animalito, está se restregó contra la palma de la mano.
―La encontramos en el ducto de ventilación, creo que Midoriko la escondió allí.
―¿Supieron por qué la mató?
―No, jamás lo ha dicho.
―En casa de mamá, tenemos un gato, "Buyo". Por él conocí a Inuyasha.
―Miroku me contó, me alegra que terminasen juntos.
―¿Cuándo fue que tú y Miroku comenzaron a salir?
―Sonará feo, pero fue después de la muerte de Kikyou y nos comprometimos cuando encerraron a Naraku, nos casamos al Miroku dejar la agencia.
―¿Sabes qué tan serio era la relación de Kikyou con Inuyasha?― preguntó Kagome al restregarse los dedos.
―No pienses en ello, ella es su pasado y está muerta, tú eres su presente y futuro, por eso se fue, para protegerlos.
―Necesito saberlo, sé que es tonto pensar que un fantasma puede alejarlo de nosotros, pero...― posó sus nos manos sobre su vientre y con gran fuerza, evitó llorar.― Naraku lo era, volvió e Inuyasha está poniendo en peligro su vida.
―Tenían problemas.― respondió Sango, esperando que con eso los nervios de Kagome disminuyeran.― Kikyou quería que dejasen la agencia, Inuyasha no quería, se obsesionó con atrapar a Naraku, para él era divertido seguirlo, hacía cosas realmente estúpidas y peligrosas para darle alcance, era como un adolecente irresponsable. Eso no quiere decir que las hará de nuevo.― se apresuró a decir al ver la cara de espanto en la azabache.― Por Miroku sé que ha madurado y nada en el universo le impedirá volver aquí, él le conoce de hace años, y sí dice eso, debes creerle.
―Eso me calma un poco... Cuando dices que Kikyou quería que dejasen la agencia ¿Te refieres a que se conocieron allí?
―Sí, Inuyasha vivía en los cuarteles, pero Kikyou en los suburbios. Ella era algo así como la encargada de las relaciones públicas, les daba cuartada a los agentes, inventaba historias falsas para encubrir misiones.
―¿Ese es su verdadero nombre?
―Sí, por aquel entonces solo a los agentes en campo les daban otra identidad e imagen. Ahora no lo sé.
―La mató para vengarse de Inuyasha ¿No lo vieron venir? ¿No tenía protección?― dudaba que Inuyasha no lo hubiese visto venir, y dudaba mucho más que no la hubiese intentado proteger.
―Claro que lo vieron, Naraku los amenazó abiertamente, Mioga le dijo que viviera en los cuarteles y se reúso, Inuyasha intentó convencerla de aceptar la vigilancia y fue cuando desertó. A las tres semanas, fue asesinada.
―¿Cómo fue?
―La mató en la bañera de su casa, pero se llevó el cuerpo.― al saber ese dato, Kagome se sintió terrible.
Le había estado insistiendo mucho a su novio para poner una bañera, siempre le extraño que se negara fuertemente y llegase a enojarse a tal grado de irse a pescar y no regresar hasta caída la noche. Ahora que sabía la causa de su negativa, juró que no se lo volvería a pedir.
―¿Cómo saben que la mató sin cuerpo?
―Los técnicos y forenses no encontraron otra explicación, la cantidad de sangre era mucha y los signos de violencia decían todo. Pero, días después, llegó un sobre con negativos, al revelarlos... Naraku mandó fotos del cadáver de Kikyou y al mes, cerca de un campamento se encontró un automóvil, la cajuela estaba llena de sangre, dentro estaba una cortina del dormitorio de Kikyou, la transportó hasta el río y allí se deshizo del cuerpo, lo buscaron por días pero no se encontró nada.
―¿Fue tan horrible?
―Es lo que dice Miroku, no me dejaron ver el cuarto de baño para que no me traumara.
―Sé en que trabajas, pero ¿En qué trabaja Miroku? Solo dijeron que hace trabajo de oficina.
―Está en inmigración, la agencia lo reubicó allí para tener un contacto que les hiciera favores. Ayuda a personas de interés a entrar o salir del país, refugiados.
Sango vio como Kagome se terminaba su té y miraba la taza, había algo que no había preguntado.
―¿Algo más que quieras saber?
―¿Inuyasha qué estudió?― le molestaba no saberlo, antes de que se fuese no le preguntó, Naraku hizo que aquello pasará a segundo plano.
―¿No te lo dijo?
―Todo fue muy rápido, no nos dio tiempo de profundizar.
―Se graduó como Ingeniero en aeronáutica.
―Por eso cada que pasa un avión los ve con nostalgia.
Los ojos de Kagome se aguadaron, Inuyasha abandonó todos sus sueños para tener un poco de libertad.
Eran las tres de la mañana cuando Inuyasha estaba en el gimnasio golpeando un saco de box, sentía todo el cuerpo tenso, no había logrado dormir al pensar en el poco tiempo que quedaba para el nacimiento de su hijo. Se observó en un espejo que cubría una pared y volvió a golpear el saco cada vez con mayor fuerza. Ese no era él, no era de quien Kagome se enamoró, no era a quien Kagome conocía, odiaba esa apariencia, odiaba volver a ser Saotome, ¡Odiaba no haber matado a Naraku cuando tuvo la oportunidad! El saco terminó por desfundarse, dejando toda la arena esparcida en el suelo.
―¿Ya te sientes mejor?― preguntó el director Baker, lo había ido a buscar y al verlo descargar toda su tensión en el saco, decidido darle un momento más.
―No lo voy a estar hasta que todo acabe.― quería volver a su vida en Shikon con su familia, ya no le importaba lo monótona que pudiese llegar a ser, no volvería a extrañar la vida que perdió a causa de la agencia.
―Deberías usar guantes, las vendas no te protegen mucho con la fuerza que empleas.― dijo Baker al ver que las vendas estaban manchas de sangre.
―Voy a estar bien.― contestó con simpleza, observó sus nudillos, no sentía dolor.
―Vamos al área de vídeo, me dijeron que encontraron algo.
...
En la sala de video, ya les esperaban. Kouga ya estaba presente y bebía una gran taza de café. En cuanto el director dio la orden, en la pantalla gigante, se proyectó un video de seguridad.
―Es de una tienda de ropa de hace tres días, aquí está Naraku.― dijo el encargado al pausar el vídeo.― Va con este hombre, que lo tenemos vigilado.― señaló con un apuntador a un hombre fornido y sobre el vídeo apareció una foto.
―¿Quién es?― preguntó Kouga.
―Blackwater, un mercenario Estadounidense, recientemente viajó a Rusia, ordené seguirlo y capturarlo, nos puede dar información de Naraku.― explicó Baker.
―Director.― interrumpió Ling al colgar una llamada.― Los agentes que seguían al estadounidense, dicen que murió pero… Debemos hablarlo en privado.― dijo en voz baja solo al director.
―Habla ya Ling.
―Encontraron a una mujer, viva… La tenían prisionera.
―Es una buena noticia ¿Ya la atienden en vigilancia?
―La van a traer aquí.
―¿Por qué?
―La mujer… Bueno ella… Mírelo.― dijo Ling al mostrarle la pantalla de su móvil.
―Es imposible.
―Todos sus registros concuerdan, pero… Necesitan que alguien la identifique para poder ingresarla aquí.
―¿Qué ocultan?― preguntó Kouga, no le gustaba que se guardasen información que pudiese ser primordial.
―Jumonji sígueme, Saotome espera aquí.
―Si tiene que ver con Naraku debo saber todo.― no iba a dejar que le hicieran a un lado.― No importa que sea.
―Promete que mantendrás la calma.― Inuyasha solo lo miró, ni siquiera asintió con la cabeza, pero sabía que si no le decía lo averiguaría y reaccionaria peor.
Le tendió el móvil y espero a ver alguna expresión por parte del pelirrojo, pero nada, solo miraba la pantalla fijamente.
―Necesitamos que alguien la identifique, Jumonji puede hacerlo.
...
Inuyasha esperaba afuera del cuarto medico donde tenían a la recién ingresada, era increíble que después de todos esos años siguiera con vida. Cuando vio su foto se quedó pasmado, creyó que era un engaño, una doble que Naraku encontró. Se escuchó la puerta del cuarto abrirse y enseguida salió Kouga acompañado de Jinenji, se dijeron algunas palabras y solo Kouga caminó hasta donde Inuyasha estaba parado.
―¿No vas a entrar?
―No.― contestó sin dudar, no se sentía preparado.
―Está dormida, no despertará hasta dentro de unas horas.
―No puedo, no creo poder controlar mi impulso por despertarla y sacarle la mayor información.
―Cuando esté consiente y más recuperada volvemos, vamos a descansar, muero de sueño.― dijo Kouga al caminar al dormitorio, apenas había dormido cuatro horas cuando lo fueron a despertar, y desde entonces, no había vuelto a pegar ojo en 28 horas.
―¿Entonces es ella?
―Lo es.
Kagome buscaba en un cajón de ropa interior, el sostén más grande que tuviese, sus pechos ya eran más grandes y los que tenía en casa de su madre le apretaban. Encontró dos y se los midió sobre la ropa que llevaba, le abrochaban pero las copas eran pequeñas. No le quedaba más opción, tendría que comprar nuevos.
Se sintió tan incomoda, jamás fue de tener un busto grande. ¿A Inuyasha le gustaría ese aumento?
―¡Que no te tapes! A mí me gustan.― regañó al ver que en cuanto le quitó la playera a su novia, ella se cruzó de brazos para taparse.
―Preferirías que fuesen más grandes.― nunca le había molestado su tamaño, pero cada vez que Inuyasha los veía se sentía insegura.
―Tonterías, de ser más grandes no cabrían en mis manos.― confesó sonrojado.
Un sonido en la puerta la sacó de su recuerdo, era Sango que la había ido a buscar.
―¿Todo bien?― preguntó al verla pensativa.
―Sí, voy a tener que comprar otros, pero para dormir puedo usar las playeras de Inuyasha.
―Es muy bonito.― dijo la castaña al ver el atrapasueños que colgaba en la ventana.
―Se lo hice a Inuyasha cuando sus pesadillas volvieron.
Aprovechando los últimos días de clases antes de las vacaciones de invierno, Kagome uso ese tiempo para hacer un atrapasueños mientras sus alumnos hacían un adorno navideño. Era el regalo perfecto para Inuyasha y un lindo adorno para la habitación.
―Un atrapasueños ¿Por qué?
―Desde que esos hombres volvieron, tus pesadillas también.
―No lo he notado.― era extraño, porque no se había despertado agitado.
―Encontré la forma de calmarte.
―¿En verdad? ¿Cómo?
―Pongo tu mano aquí.― dijo al tomarle una mano y ponerla en su vientre.― Por alguna razón si lo tocas te calmas.
―¿Se ha movido?― tal vez sentía las pataditas de su hijo y eso le recordaba la realidad.
―No que pueda notarlo.
―¿Cuándo lo vas hacer?― preguntó Inuyasha contra el vientre de Kagome.― Ya quiero sentir tu fuerza.
―Hermana, papá llegó.― interrumpió Souta entrando a la recamara de su hermana en la casa Higurashi.
―Ya vamos.
―Ahora que Kagome va a tener alguien vigilándola, podremos practicar unos lanzamientos.― dijo Souta a Inuyasha.
Últimamente no había entrenado con su cuñado porque esté se la pasaba al pendiente de su familia, no le reprochaba nada, Kagome parecía no notar que una parte de ella había crecido y siempre estaba buscando algo para hacer.
―¿Y yo por qué no?― preguntó Kenzo al aparecer en la puerta y escuchar la conversación que se mantenía.
―No te ofendas papá, pero Inuyasha-niisan tiene más fuerza, además ¿No quieres pasar tiempo con tu hija y nieto?
―¿Nieto? ¿Es varón? Creí que sería sorpresa.
―Ya ves, mi hermana no se aguantó las ganas, gané la apuesta.
―¿Cuál apuesta?
―La que hice con papá y mi cuñado, me deben un nuevo juego para el "Wii".
―Por eso intentaste convencerme de no saber, ¡¿Te importaba más ganar que saber el sexo de tu hijo?!
―Claro que no... Es solo que... No te enfades, solo quería que cumplieras tu palabra.
―Entonces papá. ¿Pasarás tiempo con tu hija y nieto? Hace meses que no pasas tiempo con ella.
Kenzo suspiró, su hijo si que sabía como chantajear a las personas.
―Ve por las cosas, pero la fuerza no lo es todo, también hay que tener técnica y...
―Papá, ya se fue.― dijo Kagome para que su padre no siguiese hablando solo.
―Chamaco malagradecido.
Sango sabía que conforme el embarazo avanzara, Kagome iba a tener cambios de humor que no podría controlar, uno de ellos, era el aumento de tristeza.
―Miroku dice que está bien, cree en él.
―Sango, gracias por hacerme compañía.― la abrazó con fuerza y comenzó a llorar, últimamente sentía la extraña sensación de que algo malo iba a pasar.
Si tan solo pudiese ver con sus propios ojos a Inuyasha y que él le dijese que todo estaba bien, podría calmar ese sentimiento que oprimía su pecho.
02/09/2016
¿Qué les pareció? A quienes esperan el final de "Un final feliz", intentaré tenerlo el domingo, sí no, el lunes. Estoy esforzándome para poder traerles los caps más seguido. Tengo otras ideas para otras historias, pero primero quiero terminar o adelantar lo más que se pueda las que tengo pendientes.
