Los personajes de Inuyasha pertenecen a la gran Rumiko, yo solo los tomó prestados para poder dar forma a la trama la cual si me pertenece. Todo sin lucro y solo con el afán de entretener.


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10. Angustia.

Se quedó parado un momento fuera de aquella habitación, debía mantenerse calmado, por ningún motivo podía permitirse alterarse, debía hacer que esa mujer cooperará nuevamente.

Estaba en su cama terminando su desayuno, vigilada por dos agentes, aquello le parecía excesivo, no iba a intentar huir o suicidarse, después de mucho tiempo tenía esperanza de ser libre. Golpearon a la puerta y los agentes salieron, fueron remplazados por otros dos que ella conocía muy bien.

―Gusto en volver a verte― dijo la mujer al pelirrojo, hasta ahora solo había visto a Jumonji―. Creí que serías de los primeros en venir a verme― cuando se enteró que ese hombre seguía con vida, cada que la puerta de su habitación se abría, esperaba verlo, pero nada, hasta ahora.

―Dijeron que tenías que descansar, reponerte... Conmigo interrogándote no lo harías.

―Ya estoy mejor, hablemos― apartó tu bandeja de comida y se acomodó en la cama―. ¿Qué es lo que quieres saber?

―Todo, cualquier mínimo detalle que nos ayude a capturar a Naraku.

―Cuando lo apresaron y no le ejecutaron me di a la fuga, sabía que Naraku se enteraría que yo fui tu informante y de alguna manera, me mandaría matar. Con ayuda de algunos contactos me borré del mapa, ustedes también debieron pensar que Naraku se había encargado de mí.

―Debiste quedarte, aquí estarías segura― dijo Kouga.

―Yo quiero mi libertad, aquí estaría presa.

Inuyasha examinaba con la mirada a la mujer de oscuros ojos, por ella era que le dieron alcance la ultima vez, su mano derecha le traicionó, les brindo a sus siguientes posibles victimas y sus planes de huida.

―Estuve vagando por el mundo, usando un nombre falso y viviendo una gran vida, pero una tarde, cuando tomaba un café en Italia, llego el estadounidense y me llevó a Rusia, por días me mantuvo en aquella celda, comiendo solo una vez al día. Aun así, mis guardias no eran tan callados como los que tengo aquí, cuando se aburrían, hablaban de más. Gracias a ello me enteré que Naraku tiene una mansión en América, con playa privada... Debe ser un país latino porque escuché el nombre "Ramírez".

―¿Por qué crees que es importante?― preguntó Inuyasha, nada hasta ahora le parecía relevante.

―Porque cuando supo de tu regreso mando triplicar la vigilancia, sea lo que guarde allí, debe ser importante.

―No creo sea su guarida, esta muy lejos de aquí― dijo Kouga, las muertes no se habían extendido fuera de Japón.

―Un día se quejaron de ya no viajar a Milán, París, Mónaco, Nueva York y Dubái; por lo que entendí, en ocasiones acompañaban a los mejores hombres de Naraku a esos destinos, pero su residencia era la mansión en América.

―¿Para qué viajarían a esos lugares?

―No lo sé.

―Algo más debes saber, algo que nos ayude a dar con él― Inuyasha estaba frustrado, un nuevo callejón sin salida.

―Lo siento, una vez que me perdió la confianza no volvió a decirme mucho y cuando escapó, me mando buscar pero no tuvo contacto conmigo.

―Si llegas a recordar algo más búscanos― dijo el pelirrojo antes de salir.

―No creí que estuviese tan alterado.

―Sigue recuperándote, Kagura― dijo a modo de despedida Kouga.


Estaba sentada en la banca fuera de la tienda, mirando el lago e intentando relajarse. Ya era la última semana de febrero y ese sentimiento de angustia no desaparecía, de hecho, se incrementó y sus sueños se veían perturbados, apenas dormía por las constantes pesadillas, como la de esa mañana.

Entraba a su casa que estaba a oscuras, ninguna luz encendía, era muy raro que todos los focos estuviesen fundidos. Sacó su celular para alumbrarse e ir a la cocina, allí tenía una lámpara de emergencia. Pero su camino se vio frustrado por una silueta que estaba en medio de la sala.

¿Quién es?― preguntó con miedo.

Finalmente nos conocemos― dijo la voz de un hombre, la luz sobre él se encendió y pudo ver a un hombre de largo cabello negro―. ¿No te mostraron una foto mía?

Naraku…― soltó en un susurro, era imposible que estuviese allí, Inuyasha no le dejaría acercase a la isla, él prometió mantenerles a salvo.

El mismo ¿A quién buscas?― preguntó con burla al ver que la chica miraba a todos lados.

Obviamente que buscaba a Inuyasha, debía estar en algún lugar listo para protegerla, no les pudo haber dejado solos.

¿No te lo dijeron? Él murió, yo fui el responsable.

¡Mientes!― no era verdad, Inuyasha era mejor que él ¡Le prometió volver con vida!

No lo hago, y ahora me encargaré de ti― dijo al caminar hacía la chica.

Sin perder más tiempo, Kagome salió corriendo de la casa, las calles estaban a oscuras, ninguna casa tenía la luz encendida, por más que corría, el camino parecía hacerse más largo. Se vio obligada a detenerse cuando su vientre punzó y se escondió entre algunos árboles, allí, distinguió a un hombre recostado en un tronco, se acercó y suspiró de alivio al ver que era su novio.

¡Inuyasha! ¡Despierta! ¡Levántate! ¡Naraku está aquí!― gritaba con desesperación.

No despertará, está muerto― dijo la voz de Naraku.

¡Era mentira! Le sacudió con más fuerza y el lugar se iluminó, ahogó un gritó de terror, Inuyasha tenía su ropa empapada de sangre. Volteó a su espalda al escuchar ruido y vio unos ojos rojos mirándola.

Se había despertado al escuchar que su hermano se iba a la escuela. Intentó volver a dormir pero no pudo, al cerrar los ojos, veía los de Naraku.

Otra de sus pesadillas ocurría en un tiempo en que Inuyasha no había sido reclutado de nuevo por la agencia, pero ella sabía de su pasado.

Era el inicio de la tarde, Inuyasha estaba acomodando la mercancía que había llegado y ella miraba una revista de bebés; pero cuando se sintió aburrida fue a acomodar unas latas de verduras en los anaqueles.

¿Qué te dije sobre cargar cosas pesadas?― preguntó Inuyasha al abrazarla por la espalda y poner sus manos en el abultado vientre.

Son latas de comida― su novio era un exagerado.

Deberías estar descansando, yo lo hago.

Me aburro.

¿Quieres que vayamos a la casa y te ayude a desaburrirte?― preguntó al girarla y besarla.

Tienes que atender la tienda― dijo al cortar con el beso.

Le llamaré a Shippou para que venga a atenderla― se escuchó la campanilla de entrada y se giró―. Buenas tard…

Veo que no te has olvidado de mi― allí en la entrada estaba Naraku―. ¿Quién es ella?― la mirada y sonrisa que le dio, congeló de pánico a Kagome.

No la vas a tocar― dijo Inuyasha al envolverla en un protector abrazo.

Me sorprende que olvidaras a Kikyou, después de todo lo que decías amarla.

A mi señal, corres a la bodega― le dijo en un susurro a la chica.

Kagome sintió como Inuyasha se tensaba y su pulso se aceleraba, cuando aflojó el abrazo, supo que era la señal. Se encerró en la bodega y se refugió al fondo, detrás de algunas cajas. Buscó su celular para llamar a emergencias y al no encontrarlo, recordó que lo dejó en el mostrador.

Escuchaba las cosas romperse, algunos disparos atravesaron la puerta de la bodega pero no la lastimaron, cuando hubo de nuevo silencio, se atrevió a mirar, bajo la puerta se filtraba un charco rojo. La puerta se abrió y vio a Naraku de pie, en el suelo estaba el cuerpo de Inuyasha.

Sacudió la cabeza ¡Ya no quería seguir teniendo pesadillas! Siempre se repetía que Inuyasha estaba bien, es lo que había dicho Miroku a Sango. Pero no dejaba de pensar las peores cosas.

―¿Hija?― llamó Nodoka, estaba preocupada, su Kagome parecía que no había dormido en días.

―Mamá… Quiero ver a Inuyasha― pidió con lágrimas en los ojos.

―Cálmate, pronto lo veras, solo tienes que confiar― abrazó a su hija en un intento por calmarla y transmitirle seguridad.

―No dejo de tener pesadillas, necesito verlo.

―Tranquila, recuerda que tanta preocupación le afecta a...

―Mamá... Me siento mal― dijo antes de caer sobre el regazo de su progenitora.

Inuyasha estaba viendo el nuevo equipo modificado de Totosai, ese viejo sí que sabía lo que hacía. Se estaba preparando para probar los nuevos "juguetes", cuando el director Baker y Miroku entraron. Con una simple mirada del director, Totosai salió.

―Rinne― llamó Miroku.

―Bonzo, no esperaba verte. ¿Qué sucede?― preguntó al ver la cara de preocupación de los dos hombres.

―Vamos donde Kanna― dijo el director.

La preocupación de Inuyasha aumentó, no era para nada normal que ambos hombres estuviesen serios. ¿Le había pasado algo a Kagome?

―¿Le pasó algo malo?― preguntó Inuyasha ni bien entraron al cuarto donde una chica de cabello blanco, les esperaba sentada frente a una computadora y un teléfono.

―Está bien, pero tuvo un ataque de nervios― contestó Miroku, apenas recibió la llamada de Sango, fue a la agencia y demandó hablar con el director.

―¿Por qué?

―Te extraña.

―¿Qué más?― había más, por un si simple ataque de nervios no le hubiesen ido a buscar.

―La internaron.

¡¿Qué ella estaba internada?! ¡Su bebé!

―Necesito verlos― se giró a la puerta pero fue interceptado por el director.

―Puedes llamarle, 5 minutos, Kanna se encargará de que no quede registro de la llamada.

―No, tengo que verla.

―No es posible, acepta la llamada― habló Miroku―. Piensa en su seguridad, Naraku te tiene vigilado, ahora más que antes por la llegada de Kagura.

...

Le acababan de quitar el suero y su mano derecha estaba adolorida. Aun no podía creer que se hubiese desmayado, puso en riesgo a su hijo, de haber estado sola la situación hubiese sido más grave. Sintió el movimiento de su niño y acarició su vientre, él seguía con ella y era la responsable de que siguiese allí, que terminara de crecer sano.

―Hija, tienes una llamada― interrumpió Nodoka.

―Dile a papá que estamos bien, luego le llamo.

―No es tu padre, es Inuyasha― dijo al ofrecerle el celular.

―¡Inu!― grito emocionada.

―¿Cómo estás?― kami, adoraba escuchar su voz, y con ello un gran peso se le quitó.

―Yo debería preguntar eso.

―¿Segura? Tsubasa me dijo lo que paso.

―Estamos bien, nada grave.

―No quiero que te preocupes, yo estoy bien.

―Quiero que vueltas― confeso con un hilo de voz.

―Yo también quiero volver, pero ahora no puedo.

―Quiero verte.

―Kag… No se puede― debía ser firme y negarle su petición.

―Solo un momento, el otro día te reconocí en la tv, pero no es lo mismo.

―Si fuese seguro te aseguro que…

―Por favor― interrumpió―. Necesito ver que estas bien.

―Deberás creerme, no los voy a arriesgar― hubo un silencio que alertó a Inuyasha―. ¿Todo bien?

―No dejo de tener pesadillas, Naraku… Él te… Te mata.

―Solo son pesadillas, nada malo me pasará, te hice una promesa que voy a cumplir― se sintió fatal, ahora Kagome sufría de pesadillas, él conocía ese sentimiento, la angustia de estar en un lugar donde no sabía que era producto de su subconsciente.

―También prometiste protegernos y si para eso tienes que… No arriesgues de más tu vida.

―Voy a volver con vida― observó el contador y ya habían pasado poco más de dos minutos―. Solo me dieron 5 minutos y nos quedan menos de 3, ya no hablemos de cosas tristes ¿Cómo crece?

―Es muy inquieto, solo se me antojan la papitas y el ramen― Inuyasha no pudo evitar sonreír con orgullo―. Pero con toque picante, no creerías que tendría al 100% tus gustos ¿Verdad?― dijo divertida.

―Cuando regrese, espero ver fotos tuyas, quiero ver lo hermosa que debes estar― tanto tiempo deseando ver a su novia embrazada y se lo estaba perdiendo.

―De eso nada, estoy toda hinchada.

―No lo creo.

El tiempo voló, para cuando Inuyasha se dio cuenta les quedaba un minuto, al cual debía sacarle provecho.

―Kag, el tiempo se acaba.

―¿Tan rápido?

―No te preocupes, todo va a estar bien. En tus pesadillas no le muestres miedo a Naraku, eso le gusta, tú tienes mucho coraje, enfréntalo como lo hacías conmigo.

―No es lo mismo, tu no eres un asesino, solo eras un chico tosco y grosero.

Inuyasha sonrió por aquellas palabras, en otro momento ya estarían discutiendo, pero ahora debía enfocarse en aliviar la angustia de su novia.

―Escúchame, solo son sueños, eres valiente, puedes encararlo, si lo haces, tus pesadillas se irán.

―Tienes treinta segundos extra antes de que alguien logre interceptar la comunicación― dijo Kanna con su típica voz neutral e Inuyasha asintió.

―¿Cómo puedes estar seguro?― preguntó Kagome.

―Porque cuando te enfadas das miedo― dijo a modo de juego para hacerla reír.

―Tarado― respondió con diversión.

―No nos queda mucho, escúchame bien, deja de preocuparte y solo enfócate en el pequeño, ustedes son prioridad, los amo.

―Nosotros tam... ¿Inu?― miró el celular extrañada, la comunicación se había cortado.

―¿Todo bien?― preguntó Nodoka.

―Se colgó, el tiempo de su llamada se agotó.

...

Inuyasha dejo el teléfono sobre la mesa, esperaba que Kagome le hiciera caso, ella era más fuerte de lo que creía, podía seguir soportando aquella separación.

―Lo siento, pero de no hacerlo corrían peligro― dijo Miroku, él fue quien colgó.

―No te preocupes, lo entiendo, gracias.

Esos pocos minutos no habían sido suficientes, pero lo justo para lograr calmar a Kagome, sin embargo, él era quien ahora estaba ansioso, quería ya dar con Naraku y volver a Shikon.

―¿Todo bien?― preguntó Miroku al alcanzarlo en el pasillo.

―Voy a estar en el área de tiro.


Ya podía caminar con más libertad, claro que siempre segura por dos agentes. Al menos no eran mal envarados y malolientes como los que le puso Naraku. Al pasar por un cuarto le llamó la atención en ajetreó, se asomo y vio a Ryoga y Rinne, con otros dos agentes y una jovencita de cabello blanco. Estaba por seguirse de largo cuando una foto llamó su atención, entró al cuarto y tomó la foto de la pizarra llamando la atención de todos.

―Reconozco ese lugar.

―¿Qué dices?― preguntó Kouga, no era un lugar que despertase su interés, de hecho ¿Por qué tenían la información de un retiro para ancianos?

―Es una casa que Naraku compró bajo el nombre de Kumo Onigumi, recuerdo que dijo que sería la jaula perfecta para su ave más preciada.

―¿Está habitada?― preguntó Inuyasha.

―Es un retiro para ancianos― dijo Kouga al pasarle el informe de la casa―. Es extraño que tengamos esa información, pensé que se había traspapelado de otro caso.

―Dice que está cerrada por remodelaciones desde hace ocho meses, es como si hubiesen sabido de la fuga de Naraku con anticipación.

―¿Crees que se esconda allí?― preguntó Kouga.

―Myoga realizó el informe― dijo al ver el nombre del agente que lo realizó―. Tao, ¿Alguna constructora que se esté encargando de las remodelaciones?

―Nada, ninguna compañía de materiales tampoco ha hecho entregas.

Era todo lo que necesitaba saber, ¿Por qué no lo vio antes? ¡Myoga se lo dejo en bandeja de plata!

―Alisten todo, iremos a esa casa.

Después de tantas semanas, tenían una pista que podía poner fin a todo y si la misión salía bien, en máximo tres días estaría con su familia.


12/09/2016

¡Yey! Terminé en tiempo record.

Aclarando algunas cosas, sé que Kagome parece que hace una gran tormenta y es medio histérica, pero, recuerden que está embarazada y ella poco a poco va evolucionando, va sacando su coraje y valor.

Esta historia, desconozco si lleve la mitad o menos, ya sé que sigue, como termina, pero siempre se me ocurren nuevas cosas. Originalmente eran 15 capítulos.

Cuando pongo "América" me refiero a todo el continente, ese es su nombre. Por ello pongo "Estadounidense". No se confundan.

¿Qué más? ¡Ya recordé! ¡Los engañé! No era Kikyou ¿Se lo esperaban?


Lista de nombres y nombres falsos para que no se confundan.

Takahashi Inuyasha (Saotome Rinne)

Okami Kouga (Jumonji Ryoga)

Hoshi Miroku (Tatewaki Tsubasa)