Los personajes de Inuyasha pertenecen a la gran Rumiko, yo solo los tomó prestados para poder dar forma a la trama la cual si me pertenece. Todo sin lucro y solo con el afán de entretener.


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12. Hackeo.

Corría por las oscuras calles de aquella ciudad, pronto daría con aquel homicida y lo verían como un héroe, entró en una casa que estaba en remodelación, su arma estaba lista para ser usada, caminó entre los plásticos que servían de cortinas. Escuchó una puerta corrediza deslizarse y vio la silueta de alguien salir al patio, volvió a correr, no se escaparía. De pronto el sonido de camionetas y helicópteros llenó el lugar, no podía esperarlos, la silueta bajó una pequeña pendiente y entró en un viejo túnel.

Ni bien bajó le dispararon, por suerte logró cubrirse y al detenerse la ráfaga de balas corrió en medio de la humedad. Podía ver al final una luz, era una salida a un parque, alcanzó a ver un helicóptero en un despejado, ese maldito escaparía si no corría más rápido.

Cuando podía sentir el éxito, se encontró con una emboscada, intentaba abrirse espacio y en el proceso se quedaba sin municiones. Escuchó las hélices del helicóptero y los disparos cesaron, al mirar ya no había nadie y el bastardo estaba en el aire.

Gritó furioso, estuvo tan cerca, volvió al departamento y estaba cercado, la recámara estaba destrozada, había sangre en todos lados, lo más escalofriante era el baño, el agua en la tina estaba roja por la sangre, no lograba ver el cuerpo de la víctima porque la cortina estaba a medio abrir. Pero no era necesario mirar, sabía quién era, Naraku había matado a Kikyou.

Pero, un momento, recordaba que antes no había cuerpo. Solo había visto el lugar unos segundos antes de seguirle y podía jurar que la cortina no estaba echada y en la bañera solo había agua… ¿Por qué ahora si había un cadáver?

Rinne ¿Todo bien?― preguntó una mujer.

¿Qué haces aquí? ¡Él te mató!― gritó al ver frente a él a Kikyou.

Mira bien.― le animó a que fuese hasta la tina.

Inuyasha abrió lentamente la cortina y quedo en shock, su cuerpo no respondía, en la tina estaba su azabache, desnuda, cubierta de sangre, con claras señales de haber sido torturada. Se apresuró a sacarla de la tina, la cubrió con su gabardina, ella estaba helada, le apartó el flequillo y tocó el abultado vientre, su hijo no se movía.

¡¿Dónde están los paramédicos?!― gritó desesperado con el corazón hecho añicos.

Ya se fueron, ambos murieron hace una hora.― dijo Miroku con la mirada gacha.

¡Mienten!

Abrazó con mayor fuerza el cuerpo que estaba entre sus brazos, había perdido a su familia, no los pudo proteger, debió ser más rápido, solo unas cuantas horas antes y los hubiese salvado. Naraku no merecía morir, le torturaría hasta que suplicara por su muerte.

Debía hacer algo antes de que los gritos de Inuyasha llamasen la atención de otros agentes. Fue al baño, llenó un vaso con agua y sin remordimiento se lo vacío en la cara a su compañero.

―¡Despierta!

―Lobo ¿Pero qué?― se despertó tosiendo y desorientado, pero en su pecho estaba esa sensación de dolor y angustia, cerró los ojos para recordar, se veía en un baño y sostenía a ¡Kagome!

―Fue una pesadilla, no despertabas y… ¿Dónde vas?― preguntó Kouga al verle levantarse y comenzar a cambiarse.

―Tengo que verla, llamarle.― ese dolor en su pecho no se iría hasta saber que su familia estaba bien, no quería pensar que su sueño era un aviso o un grito de auxilio de parte de Kagome.

―No fue real, cálmate.― intentó hacerlo entrar en razón, por su desesperación cometería una tontería.

―Necesito saber que están bien.

―Pediremos que Miroku venga, ahora siéntate y cálmate.

―¡Tú no sabes lo que siento! ¡Tú no tienes a nadie que te importe en posible peligro! Sí estoy a tiempo de evitar una tragedia haré lo que sea.

―Tienes razón, hace mucho perdí a mi familia y desde entonces no he tenido a nadie, no sé lo que es tener a alguien que proteger... Vamos con Kanna, puede que te consiga una conexión segura.

Por suerte, la chica hacker estaba despierta, al parecer se había tomado muy enserio superar al "sombrero negro" de Naraku. Inuyasha sabía que por la hora, no podía llamarle a Kagome, solo lograría preocuparla, solo tenía dos opciones, Nodoka o Souta. Primero intentó con su suegra, teniendo suerte de que cogiese su móvil, brevemente le explicó su pesadilla y la mujer le comprendió a la perfección, le aseguró que Kagome dormía tranquilamente en su habitación y que nada extrañado o fuera de lo común había ocurrido. Antes de finalizar la llamada, Inuyasha le pidió a Nodoka no comentarle nada de esa llamada a la chica, no quería alterarla y la mujer estuvo de acuerdo.

Como era de suponerse, Inuyasha no volvió a dormir, apenas cerraba los ojos, la imagen de Kagome en la bañera aparecía en su mente.


Hasta miedo le daba interrumpirle, pero era su trabajo y nada podía hacer, no había a quien pasarle esa responsabilidad. Además, también era una obligación de ese muchacho. Abrió la puerta e ingresó al cuarto de vídeo, al primero que vio fue a Jumonji, le saludó y fue hasta donde el pelirrojo estaba viendo fijamente una pantalla.

―Saotome.― llamó tocándole el hombro.

―Suikotsu ¿Qué se te ofrece?― le era extraño que ese sujeto le fuese a buscar.

―Debes hacer tu evaluación psicológica.

―No tengo tiempo.― dijo al voltearse y volver a mirar uno de los tantos videos de seguridad en donde aparecía Naraku, pero hasta ahora, no le llevaban a nada.

―Es un requisito indispensable.

―Ahora no puedo.

―Puede ser más tarde, pero debo valorarte.

―¿En las pasadas veces notaste algo mal?― preguntó al mirarlo nuevamente.

―No pero...

―Entonces no hay nada que checar, pon que estoy bien.

―Creíste perder a la mujer que amas y cinco años después te enteras que estaba viva, eso requiere que vengas.

―Te aseguro que estoy bien, no me he traumado.― contestó lo más calmo posible, no le gustaba que le mirasen con compasión.

―Sin esa valoración te pueden sacar del caso por algún tiempo.― le recordó Kouga.

―Tu compañero tiene razón, son las reglas.― dijo Suikotsu.

―Bien, más tarde, ahora déjame trabajar.― aceptó a regañadientes.

...

Y allí estaban, sentados frente a frente en aquel cuarto, en total silencio, Suikotsu revisaba una capeta con la información de las anteriores sesiones de "Saotome Rinne" e Inuyasha no dejaba de mover su pierna, porque a su parecer, era una pérdida de tiempo. El pelirrojo bostezo por aburrimiento y tocio para llamar la atención del psicólogo pero no se inmutó.

―Puedo volver luego si no estás listo.

―Comienza hablar, te escucho.― respondió Suikotsu.

―¿Qué quieres que te diga?

―Dime como te sentiste cuando viste que los paramédicos llevaban en una camilla a Kikyou.

―Tranquilo, honestamente no pensé que fuese ella, no la vi bien hasta que Jinenji me llamó para verla en la cama del área médica de aquí. En la escena, me sentí aliviado por haber logrado salvar a una de sus víctimas.

―Cuando viste que era ella ¿Cómo te sentiste?

―Desconcertado.

Suikotsu esperó a que el chico siguiese explicándose, pero no agregó nada más. Definitivamente era de sus pacientes más problemáticos.

―¿Por qué la has evitado?

―Esto es tonto, estoy perfectamente.― se levantó dispuesto a irse, no estaba de humor para aquella valoración que más bien parecía una terapia de pareja entre él y Kikyou, pero por separado.

―Sales por esa puerta y lo deberé reportar.― amenazó Suikotsu provocando que el joven le gruñera.

―Es complicado.― dijo al sentarse nuevamente.

¿Cómo explicarle a Kikyou que él logró seguir con su vida? Que ahora tenía a otras personas. Verla, sería mentirle y hacerle creer que podían tener algo nuevamente. Era consiente que la mujer había pasado por muchos traumas, también sabía qué hacía mal en evitarla. Pero lo hacía por su bien, por el bien de todos.

―Yo... Ella... Para mi estaba muerta, me convertí en otra persona, muy diferente a la que ella conoció.

―Ella también es diferente, e igualmente habías muerto para ella; pero aquí esta y quiere un poco de tu afecto, ha pasado por cosas difíciles y sé que tú también. Evitándola le haces más daño que Naraku, porque ella te sigue amando, ¿Tú la amas?

―Le tengo mucho aprecio.

―¿La amas?― repitió, no le había contestado.

―Siento mucho cariño, más no amor.

―¿Por qué? ¿Algo cambió?― ahora estaba intrigado ¿Por qué ya no la amaba?

―Mis gustos son diferentes, ¿Todo esto que tiene que ver con que pueda enfrentar a Naraku?

―Mucho.― fue lo único que contestó sin dejar de escribir.

―A mi parecer deberíamos hablar del momento en que casi tenía a Naraku, no estoy dispuesto a que pase una tercera vez.

―¿Tercera?

―La primera fue cuando "mató" a Kikyou y la segunda esta última vez.

―Quiero creer que no vas a dejar que dañe nuevamente a Kikyou.

―Claro que no, aquí está segura.― era lo mínimo que podía hacer por la mujer.

―Contigo, está segura contigo ¿Cierto?

―No dije eso.

―Sigues queriendo protegerla, sigues sintiendo algo por ella.― ese muchacho se contradecía mucho, era obvio que le seguía queriendo pero le costaba aceptar la no muerte de la mujer.

―Volvemos a lo mismo, ya te dije que no es lo que todos piensan.― justo cuando pensó que toda esa cháchara se desviaba al punto principal e importante "Naraku", volvían a "Kikyou".

―¿Por qué te cuesta aceptar tus sentimientos?

Inuyasha suspiró cansado, esa sería una muy larga y tortuosa charla.

Tres horas después era libre, Suikotsu le había liberado solo porque debía atender a otras personas. En ese momento lo único que quería era dormir y reponer energías. Al pasar por el comedor vio a Kikyou charlando con dos mujeres, a una la reconoció, era la asistente Dubois. Kikyou se veía más animada y si estaba haciendo amigas era algo bueno ¿Verdad?

Definitivamente no podía llegar y decirle "Me da gusto que estés viva, pero te superé, ahora tengo una familia" o "Kikyou, sé que tu aun tienes la esperanza y anhelo de que podamos reanudar lo nuestro pero, para mi estabas muerta, conocí a alguien más y ahora es mi familia" ¿Cómo podía explicarle algo tan complicado como su doble vida? Hablarle de Kagome e Inuyasha, era delatarse de alguna manera. ¿Cómo rechazarla sin herirla? ¿Podía confiarle a ella su verdadero ser?


Naraku observaba su pared de los trofeos que había en su despacho, le encantaba rememorar a detalle cada momento que pasó con todas esas hermosas mujeres, sus fotos favoritas eran las que mostraban sus ojos antes morir y que la llama de vida se fuese para siempre de sus cuerpos, le excitaba verse reflejado en sus pupilas y saber que él fue lo último que vieron. Bebió de su copa de vino mientras el vinil que escuchaba pasaba a una nueva pista, le encantaba escuchar a los grandes de la música clásica, comer buena comida y nunca estaba de más un buen vino; el que matase por diversión no quería decir que no disfrutase de otras hermosas cosas que el mundo le daba.

―Fue extremo lo que hiciste, pudiste morir por los escombros y logró herirte.― dijo un hombre pálido y de finos rasgos que acaba de llegar.

No había podido estar el día de la emboscada, de haber estado, se hubiese dado cuenta que algo andaba mal, él no era como los otros inútiles que servían a su jefe.

―Byakuya ¿Qué noticias me traes?

―Saotome tiene problemas en su relación con Kikyou, la ha estado evitando.

―Extraño.― se suponía que a esas alturas estaría distraído por la llegada de su amor.

―Tu plan no funcionó, te quiere atrapar más que antes.

―Saotome no actúa como creí, por el bien de Kikyou pensé se retiraría.

―Debe querer venganza por hacerle creer que la mataste y tenerla secuestrada todos estos años.― dijo un segundo hombre.

―Te falta visión Bankotsu, es más complicado que eso.― dijo Naraku al hombre de larga trenza.

―¿En qué estás pensando?― preguntó Byakuya.

―¿Traes la carpeta Bankotsu?― el nombrado se la dejó en las manos y sin perder tiempo, Naraku empezó a revisar todas las hojas.― Interesante, de acuerdo con su evaluación psicológica, dice que Saotome afirma que se convirtió en otra persona, que sus gustos son diferentes.

―¿Crees que tenga a alguien más?― se aventuró a suponer Byakuya.

―¿Un hombre?― preguntó con ilusión un tercero que había estado conservando su distancia, no le gustaba estar en presencia de Naraku.

―Cierra la boca Jakotsu.― regañó Bankotsu a su hermano menor.

―Solo digo que en manos de una mujer es un desperdicio.― había visto fotos de Saotome y era del tipo de hombre que le gustaba, tan varonil, fuerte y agresivo, en el enfrentamiento del retiró de ancianos le quiso seguir y tener un encuentro, pero debió cubrir la huida de su jefe.

―Dile a Hakudoshi que quiero hackee la agencia y...

―Es arriesgado, podrían dar con este lugar.― interrumpió Byakuya, no le gustaba que Naraku actuase por impulso, para él, su deber era proteger a toda costa a su jefe.

―Entonces nos iremos, abandonaremos este lugar, pero quiero que me consiga toda la información extra confidencial de Saotome Rinne, hasta más mínimo detalle.

―Como ordenes, también alertaré a todos de una posible mudanza.

―Eso pueden hacerlo Bankotsu y su hermano, tú ve a darle mi orden a Hakudoshi.

Los tres hombres abandonaron el despacho, tenían mucho trabajo que hacer.


Inuyasha decidió que se tomaría un momento de descanso, debía despejar su mente antes de volver a su investigación y fue que decidió ir a la biblioteca, allí había un área que tenía cómodos sillones, se podía tomar café y lo más importante, nadie a esa hora frecuentaba el lugar por ser hora de la comida.

Cogió una taza y el vaso de la cafetera para no tener que levantarse a cada rato. Se sentó en el sillón que le pareció más cómodo, cerca de él había una pila de revistas, tomó la primera que era de autos y la ojeo. Para cuando llegó a la cuarta taza de café, tomó la sexta revista que era de salud, paso las páginas apenas si prestando atención, pero cuando vio un artículo sobre los cuidados que debían tener los recién nacidos, se acomodó y lo leyó con mucho interés. En todo ese tiempo no se había puesto a pensar en lo que su hijo necesitaría al nacer y en cómo debía cuidarlo, solo se estaba enfocando en Naraku.

Conforme iba leyendo se sorprendió que el cordón umbilical necesitaba cuidado especial; tampoco debía bañarlo completamente todos los días, pero si mantener su traserito limpio; y había una cosa llamada costra láctea que no sabía que existía y le salía a los bebés. ¡Kami! Eran tantas cosas que no sabía, no quería hacer algo mal. Terminó el artículo y busco otro en la revista, pero solo había ese. Entonces buscó en las otras, no llegaría sin ningún conocimiento a cuidar a su bebé.

Buscaba la página del artículo "En casa con el recién nacido", cuando un anuncio de joyería llamó su atención, el collar que mostraban era parecido a uno que le dio a Kagome, claro que el que se mostraba era más extravagante y muchísimo más costoso, sin embargo, no sintió que ese fuese mejor al que había comprado, el que le dio a Kagome era perfecto, sencillo y hermoso como su novia.

―Pensé que estarías con Kikyou recuperando el tiempo perdido.― interrumpió Kagura, a la mujer le había dado por ver todos los libros turísticos, para ella era una manera de imaginarse fuera de esas paredes, cuando saliera, no perdería el tiempo y conocería todo el mundo.

―¿Qué quieres?― Lo que le faltaba, que Kagura se metiese en su vida.

―Kikyou y yo jamás fuimos, ni seremos grandes amigas.― dijo al sentarse en un sillón contiguo.― Pero parece que en verdad estaba emocionada por verte, hasta reaccionó de una manera nada propia de ella y tú la rechazas. Naraku estaba obsesionado con ella, por ello cambio con sus víctimas, en alguna ocasión dijo "Mejor muerta a verla en brazos de Saotome", me sorprende que la dejo ir tan fácilmente.

―Quería huir, no olvides que es un ególatra.

―La joyería ¿Para quién es?― preguntó al ver la página que el chico había estado observando.

―Nada que debas saber.― cerró la revista y comenzó a apilar todas.

―Esa mujer debió sufrir mucho, tiene suerte que Naraku decidiera no matarla, hubiese querido tener su suerte.

―No te mató, eso es suerte.

―A mí me mantuvo encadenada.― dijo al pasar mirar sus muñecas con moretones.― A ella debieron tratarla como princesa, seguro que por eso viajaban a todos lugares, era para llevarle ropa de diseñadores.

―Deberías hablar con Suikotsu, seguramente él puede ayudarte a que…

―He hablado con él, pero… No soy de las que va llorando sus penas, pienso que "Lo que no te manta, te hace más fuerte" y te confesaré algo, no me gusta la idea de que se queden con un registro de "mis terapias".

―Tampoco a mí me gusta esa parte, pero no puedo negarme si quiero seguir en el caso. Me retiro, que sigas bien Kagura.

Debía comportarse con valor y afrontar la verdad, no podía seguir huyendo. Además, si ayudaba a que Kikyou superase algunos traumas, podía decirle alguna pista importante sobre Naraku. Eso sonaba a que la usaría a su benefició y no había nada de honor en ello, pero ya estaba desesperado. Deseaba que la mujer estuviese sola, de estar con compañía, se acobardaría. Tocó a la puerta de la habitación que Kikyou ocupaba y espero a que le abriesen.

―Rinne.― estaba sorprendida, nunca se esperó que él le fuese a ver.

―Yo ¿Puedo pasar? Espero no interrumpir nada.― dijo al ver que una película estaba en pausa en la tv.

―Claro, no interrumpes, toma asiento.― Inuyasha miró sus opciones, el sillón, una silla y la cama; optó por la silla, no creía conveniente hacerlo en la cama y en el sillón había un abrigo de la chica.

―Lo siento, no debí reaccionar así, es solo que...

―Nunca fuiste bueno con los sentimientos, y veo que no has aprendido a expresarlos.― se sentó en el sillón y tomó a Inuyasha de las manos para que entendiera que ella no estaba molesta.

―Querías hablar, hablemos.

―No hubo día que no pensara en ti, Naraku quería que le correspondiera, pero solo iba a ser tuya, siempre ¿Tu igual? ¿Vas a ser mío siempre?― preguntó al querer verlo a los ojos, pero él le rehuía.

―Moriste, te guarde luto...― esto era justo lo que había estado queriendo evitar, ¡No podía corresponderle nuevamente!

―Yo también sufrí por ti, cuando me lo dijeron los hombres de Naraku, yo…― tomó aire antes de continuar.― Yo intenté suicidarme, pero llegaron a tiempo, después de eso no me perdían de vista, les suplique que dejaran irme contigo, pero no lo hicieron.― confesó con lágrimas, esos años en "su prisión de oro" fueron traumatizantes.

―Kikyou, en verdad lo siento.― no tenía idea de que ella hubiese sido capaz de hacer algo semejante, siempre se había mostrado fuerte, serena y calculadora, lo que si hubiese creído era que intentó escapar en varias ocasiones o crear empatía con sus guardias.― Ojala pudiera remediar todo.― al decir eso, sintió como las manos de la mujer le aferraban con más fuerza.

―Ahora volvemos a estar juntos, acepta la propuesta de Naraku, vámonos lejos, cumplirá su palabra.

―No puedo, ¡Espera! ¿Quién te dijo lo que me ofreció?― le miró con sospecha, solo se lo había dicho a Miroku.

―No es difícil de adivinar, es la manera de ser de Naraku… No me respondiste.

―He cambiado, no soy la misma persona que conociste.

―Ambos cambiamos.― se levantó y buscó refugió en los brazos del chico.― Solo nos queda sanárnoslo mutuamente y aprovechar esta nueva oportunidad.― sonrió al sentir que Rinne la abrazaba después de tantos años.

―¿Qué sucede?― en su voz pudo notar que había algo más de lo que quería hablarle.

―Hay algo que debo decirte, algo muy importante.

―Kikyou, es hora de tu terapia.― Inuyasha y Kikyou se separaron, Suikotsu les había interrumpido y les miraba con una sonrisa.― Disculpen, podemos posponer la sesión.

―No, es mejor que vayas Kikyou, yo tengo que ir a ver a Kouga.― la chica asintió e Inuyasha se fue apenas sintió que la mujer le soltó.


Ya había perdido el número de vueltas que llevaba en la piscina, en su defensa, estaba pensando en muchas cosas. Una de ellas, era su plática con Kikyou que no había salido como planeo, pero podía decirse que estaba en buenos términos con ella ¿Cierto? No había podido verla de nuevo, no porque le estuviese huyendo, había salido a campo con Kouga siguiendo una pista que se enfrió. Al dar un viraje sintió que alguien le había dejado caer una tabla de entrenamiento, se incorporó y vio a Tao.

―Tao ¿Qué sucede?

―Kanna nos mandó por ti, dice que es urgente, también mandó por el director.

Salió de la piscina y se puso la ropa deportiva encima sin molestarse en secarse, a pasó veloz fue hasta el área de Kanna, dejando a Tao atrás. Al pasar la puerta vio que el director estaba perturbado y Kanna por primera vez se notaba nerviosa.

―¿Encontraste a Naraku?― preguntó Inuyasha al ser lo primero que se le ocurrió.

―No, su hacker accedió a nuestro sistema.

―¿Qué quería?

―Toda tu información.― contestó Baker.

―Solo hay de mí como agente ¿Verdad?― no quería pensar en qué podía hacer Naraku con la información de Takahashi Inuyasha.

―En forma extra confidencial "No".― respondió el director.

―¿Qué quieres decir?― preguntó en tono amenazante Inuyasha.

―La información tuya como civil, esta de manera privada solo para los altos mandos.

―¡Debían borrar todo eso!― sus peores temores se volvían realidad.

―Son órdenes de los más altos niveles, me superan, Myoga mantenía esa información en un bajo perfil y altamente resguardada, yo he hecho lo mismo.

―¡¿Qué tan actualizado esta?!

―Todo, me obligaron a poner todo.

―Dime que lograste frenar su intromisión ¡Kanna!― gritó a la chica al ver que no le contestaba por estar viendo los monitores.

―No lo sé, mis programas siguen analizando hasta donde fue que llegó antes de lograr echarlo.

―¿Pudiste localizarlo?― preguntó Baker, si sabían su ubicación y llegaban a tiempo, ese incidente quedaría solo como uno leve.

―No, me enfoque en impedir su violación, no podía hacer las dos cosas.

―Te juro que mandaré un equipo especial para poner a tu familia a salvo.― dijo Baker a Inuyasha, sí lograban salir de esa, borraría toda la información de Takahashi Inuyasha, no le importaba desobedecer órdenes.

―Terminó, extrajo tus vídeos de entrenamiento, tus prácticas de tiro, los casos en los que has trabajado y esto.― proyectó en una de las pantallas de la pared los últimos archivos que fueron descargados.


04/10/2016

Gracias por los nuevos follows, favs, y sus mensajes, me pone feliz leerlos y me llenan de energía.

Alguien preguntaba si aparecería Sessho y "Si", todo a su momento, no coman ansias. También espero que algunas cosas vayan tomando sentido, si no es que les surgen más interrogantes muajajajaja.

¿Qué más? Me encantan sus teorías :D me gusta leerlas.

El próximo capítulo se titula "Contra Reloj".

Se cuidan, nos estamos leyendo.