Los personajes de Inuyasha pertenecen a la gran Rumiko, yo solo los tomó prestados para poder dar forma a la trama la cual si me pertenece. Todo sin lucro y solo con el afán de entretener.
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18. Seguidores.
Hace cuatro meses que no sabía de su hermana, sobrino, ni cuñado. Pronto el año nuevo llegaría y la esperanza de volver a verlos para esas fechas, se esfumaba. Hace un año festejaban que un nuevo miembro se les uniría, todo era felicidad, su cuñado estaba emocionado, recordaba que trabajaba duro en su taller para arreglar sus viejos muebles. Su padre estaba feliz imaginando que su nieto sería un gran beisbolista y su madre tejía chambritas.
Le entristecía ver a sus padres y abuelo cabizbajos, mantener la tienda era lo que les motivaba, no querían dejarla caer, cuando Inuyasha y Kagome volviesen iban a necesitar ese sustento.
Cerró su libreta de tareas y miró a casa de Inuyasha, nadie entraba desde ese día, los sujetos de la agencia vinieron y limpiaron "la escena", él entró a escondidas hace unos días, los agujeros de balas fueron cubiertos, algunos muebles ya no estaban, el tatami fue reemplazado y no vio rastro de sangre, esos tipos eran buenos limpiando.
—Souta.— se asustó al escuchar la voz de una chica que se sacudía la nieve, no había escuchado las campanillas.
—Hitomi, hola ¿En qué te ayudo?
—Vine a visitarte, terminando las clases te vas, ya no sales con el grupo.
—No tengo ganas y en la tarde me toca estar aquí.
—Hace días fui con mi papá a un templo en el monte Fuji, te traje esto, un amuleto, cumple un deseo, lo que más quieras. Escribes tu deseo, lo guardas en la bolsita y la escondes en un lugar especial.
—Muchas gracias.
—En verdad espero tu deseo se cumpla, debes extrañarlos mucho.
Souta le sonrió, ¿Tan obvio era lo que quería? Tomo un bolígrafo y escribió "Que mi hermana, cuñado y sobrino estén a salvo, que regresen con bien".
—¿Sabes dónde guardarla?— preguntó Hitomi.
—Dentro la casa ¿Podrías cubrirme? Se supone no debo entrar.
—Yo vigilo.— dijo con una sonrisa, lo que fuese por ver a Souta feliz y con esperanza.
Kouga iba secándose la cabeza después de su ducha, al pasar por la sala vio que nuevamente Ayame estaba en la casa, seguía sin gustarle del todo la pelirroja, pero para Kagome ya era difícil vivir aislados y si tenía una amiga que le distrajese de todo lo que vivían, no se la negaría.
—Buen día.— saludó Kouga.
—Ayame trajo pescado a las brasas que preparó su abuelo.
—Gracias, no debieron molestarse.
—No es molestia, el pescado tiene mucho omega 3 y es bueno para la salud, más ahora que la temporada de frío se incrementa y no solo eso, ayuda a la salud arterial y es bueno para Tadashi que está en crecimiento.
Kouga escuchaba en silencio, completamente serio, Ayame ya se comenzaba a sentir incómoda y Kagome debió intervenir.
—Ni te he podido agradecer bien, gracias por la raíz que le trajeron a Tadashi, su encía ya no le molesta tanto.
—La intuición de mi abuelo fue buena, ese día dijo "Vamos a verlos su luz lleva mucho prendida, no suelen develarse".— dijo al imitar la voz del anciano.
Los balbuceos de Tadashi llamaron la atención de la pelirroja, era su imaginación o el niño decía "papá".
—¿Está llamando a su papá?
—Sí, hace días que ya lo dice mejor.— dijo orgullosa la madre.
—Su papá, ¿Dónde está?
—Es difícil.— contestó decaída Kagome.
—¡Lo siento! No pensé que... Debió ser duro.— estaba terriblemente apenada, ya bien le decía su abuelo que no fuese tan metiche.
—Toda pérdida lo es.— dijo Kouga, esa chica ya se había tardado en preguntar por el padre de Tadashi, el anciano había querido hacerlo pero no lo hacía por privacidad.
A Kagome no le extrañó la respuesta del chico, habían acordado que dirían que Inuyasha murió, era más fácil, menos explicaciones.
—¿Cuándo fue?
—A los pocos meses de que nació Tadashi.— respondió el moreno.
—Lo bueno es que se conocieron.
—Si.— contestó con verdadera tristeza Kagome, le reconfortaba que Inuyasha y Tadashi pudieron pasar algunos días juntos.
—Voy a calentar el arroz para comer el pescado.
Kouga se fue a la cocina, no era tonto ni despistado, sabía que su presencia incomodaba a la chica pelirroja y él no fingiría que le caía bien o que le agradase.
—¿Por qué eligieron un lugar tan apartado? Hay más pueblos cerca las ciudades que este.— habló Ayame.
—Fue idea de Kuno, dijo que era lo mejor, para Tadashi y nosotros, el clima de aquí era más puro.
—Tu hermano es un poco... Serio.— en ninguna ocasión le había visto sonreír, siempre tan inmutable.
—Se preocupa por nosotros.
—Debería divertirse un poco.
—Supongo que cuando las cosas mejoren lo hará, por ahora se siente responsable por nosotros.— explicó Kagome, era la verdad de alguna manera.
La primera vez que Miroku le entregó una tarjeta de memoria se extrañó, pero al mirar el contenido se llenó de dicha, era un video de Kagome y su bebé (Oh si, y el lobo de cotilla), estaban a salvo, había llorado y visto el video cientos de veces antes de destruir la memoria, no se arriesgaría a que alguien de Naraku le encontrase.
Desde ese día había recibido dos más. En uno de ellos, Kagome bañaba a su bebé y le vestía, al niño no le gustaba que le pusiesen crema en la cara; en otro, el video esta oscuro, pero se escuchaba el llanto de su hijo, lloraba como si le estuviesen torturando, por un momento creyó que el video provenía de Naraku, pero luego las voces de Kagome y Kouga le tranquilizaron un poco, su niño no dejaba de llorar, quería sostenerlo y calmarlo.
+¿Qué haces?— preguntó algo molesta Kagome.— ¿Por qué traes la cámara? No tengo una peluca.
+Tranquila, le tape la lente, cúbrete con esta gorra.— a los pocos segundos, ya se veía una imagen, Kagome usaba una gorra tejida y cargaba a su bebé.— ¿Por qué estas grabando?
+Que el perro también sienta las molestias de su hijo.
+¿Ya le dijiste que llora porque le está saliendo un diente?
¡Era eso! Menos mal que no estaba enfermo ¿Un niño podía enfermar por que le salieran los dientes?
+Ya la escuchaste, hemos intentado tanto remedio investigamos: Cosas frías, dándole de comer, que muerda su goma y sobando su encía. No se le quita.
Un par de minutos más, el video se cortó y continuó donde su hijo ya no lloraba, estaba durmiendo junto a Kagome en el futon.
+Tres horas, finalmente duerme.— dijo Kouga con clara voz de sueño.
+Ojalá el video durara ese tiempo, sin posibilidad que le adelantarás y le vieses en la noche, también mereces pasar desvelo.— a Inuyasha le causo gracia el enfado de la chica, amaba esa cara de reproche, de tenerla a su alcance la besaría.
+Entiéndela, no hemos dormido mucho.
Y justo ese día tenía en su poder la tercer memoria, ya le había visto bañándose y llorando por su diente, ¿Qué nueva cosa le mostrarían? Se puso los audífonos, dio "Play" y esperó que la imagen comenzase.
—Partimos en 20 minutos, encontraron algo a las afueras de Tottori.— informó Miroku al entrar.— ¿Todo bien?— Kouga no le mandó decir que en el video hubiese algo que le llegase a preocupar a Inuyasha, seguro solo era porque les extrañaba.
—Está intentando que hable.— dijo Inuyasha con una sonrisa.
+¡Dilo, por favor! Dos silabas "pa-pá".— suplicaba Kagome, su niño ya balbuceaba y "gruñía", entonces podía intentar decir y repetir esa simple silaba ¿Verdad?
+Ten, esto debe ayudar.— Kouga le pasó un objeto rectangular.
+¿Quién es?— preguntaba la chica al pequeño mientras le mostraba el cuadro.— ¿Quién es él? Solo para que papá se ponga feliz, di "papá"— en ese momento Inuyasha se percató que una foto suya le era mostrada.— Creo que será en otro día, no te decepciones, mira esto— hablaba a la cámara.— ¿Dónde está papá?— preguntó y el niño puso sus dos manos en el cuadro.— ¿Allí esta papá?— el pequeño se rio y observó de nuevo la foto, Inuyasha quiso abrazarlo, su niño sonría al ver su imagen.
+Lamento interrumpir, pero la comida ya hierve ¿Qué hago?— dijo Kouga.
+¡Ya voy! No te muevas.— pidió al pequeño mientras lo dejaba en el tatami.
El video no se cortó, ni se saltó. No le importaba cuanto tiempo fuese solo de su hijo allí sentado jugando con su peluche, no se cansaba de verlo. De pronto, su hijo dejó su juguete y gateó hasta la cámara, tomó la foto que Kagome dejó a un lado, seguramente estaba sobre una silla, por eso le pudo coger. Observó con más curiosidad, el niño se dejó caer sobre su trasero sin soltar la foto. Aquello enterneció a Inuyasha, le reconfortaba saber que le enseñaban a identificarlo.
+Pagggg.— el sonido le extrañó al chico, se sentó mejor en la cama y acomodó mejor los audífonos.— Paggg.— de nuevo allí estaba.— Paaaaa paaa paaaapa.— no salía de su asombro, su pequeño había dicho "papá" y se reía, al parecer estaba contento por lograr decirlo.
—¡Lo dijo!— tal vez él era el más feliz, regresó el video y vio de nuevo esa parte.— ¡Lo Dijo!
—¿Quién dijo qué?— Miroku estaba perdido, ¿Por qué tanta felicidad?
Inuyasha no le prestó atención a su amigo, continuo mirando a su hijo quien ahora miraba a donde debía estar la puerta, y Kagome no tardó en aparecer.
+¡Hey! ¿Te gusta ver a tu papá? Más tarde volvemos, ahora tienes que comer.— Kagome le cargó y miraron a la cámara.— Dile adiós a papá.
Inuyasha miró unas diez veces el momento en que su hijo le llamó, hubiese continuado de no ser por Miroku que le quitó los audífonos.
—Ya nos vamos.
—Una vez más.— anhelaba poder guardar esa memoria.
—¿Por qué tan feliz?
—Dijo "papá", lo dijo mirado una foto mía.
—Es lo mejor que escucharás.
Seis meses, era el tiempo que llevaban separados. Aun que le llegasen esos videos y viese aquellos momentos en la vida de su cachorro, no estaba siendo parte ella. Solo era un simple espectador.
Naraku miraba en las noticias el éxito de su plan, los policías de todo el mundo se quebraban la cabeza intentando atrapar a los responsables de los asesinatos que se daban en sus ciudades. Y no solo de eso se regocijaba, Inuyasha debía estar hundido en trabajo y frustrado por todas las falsas alertas.
—Señor, sin duda usted es brillante.— elogió Byakuya.— Filtrar información de sus tácticas y sellos, tiene seguidores en todo el mundo, ha logrado dificultarle la vida a Saotome.
—Inuyasha.— corrigió Naraku.— Llamémosle por su nombre real.
—Ahora que tiene a toda esa gente haciendo su trabajo ¿Qué hará?
—Tomar unas merecidas vacaciones.
—¿No va a buscar a la muchacha y al niño?
—Bankotsu.— llamó al joven de trenza.— Tus hermanos y tú, búsquenlos; maten a quien deban, pero la chica y el niño deben entregármelos vivos.
—¿Ya vamos tras ellos o les damos más tiempo?
Naraku lo meditó un momento, si les encontraban rápido la diversión terminaría y quería alargar el sufrimiento de Inuyasha.
—Cuando los encuentren no se acerquen, háganmelo saber, yo decidiré el momento adecuado para tomar sus vidas.
—Como ordene.
Bankotsu salió de la habitación, Jakotsu ya le esperaba, había estado escuchando todo y no se molestaba en ocultar su cara de molestia, le comprendía, él también lo estaba pero disimulaba mejor.
—Hermano Bankotsu, no entiendo porque seguimos ayudándolo.— dijo con una rabieta.
—Tiene a Suikotsu.
—Podríamos dejarlo, fue su decisión, todo por esa despreciable mujer.— expuso con rencor, desde que su hermano dio señales de querer a Kikyou no le gustó, eso les daría problemas.
—Siempre unidos ¿Recuerdas?
—Ya mataron a Kyokotsu ¿Eso no te molesta?
—Ese idiota de Kyokotsu se lo buscó, no debió entrar solo, me desobedeció.
—Me deberían dejar a ese lindo pelirrojo, tantas cosas que podría hacer con él.— no podía sacárselo de la cabeza, se había obsesionado.
—Nos iremos cuando eliminemos toda información que tenga en nuestra contra o cuando encontremos a la chica y el niño.
—Hiten anda molesto porque no ha podido vengar a su hermano, deja que nos encarguemos del moreno, si no me dejan al pelirrojo me conformo con ese otro agente.
—Jakotsu, concéntrate.— reprendió.— No les tocaran hasta que Naraku lo autorice, mandaré a Mukotsu y Ginkotsu.
—¿Y Renkotsu? Ese holgazán no ha hecho nada, no se quiere ensuciar las manos.
—Tengo otra misión para él.
Jakotsu suspiró cansado, su hermano sabía lo que hacía, después de todo, él les había salvado el pellejo cuando estuvieron a punto de ser capturados. Claro que terminaron trabajando para Naraku, pero eso era mejor que la pena de muerte.
Kagome preparaba la comida con ayuda de Ayame, Kouga había salido con Tadashi a jugar en la nieve, pero Kagome bien sabía que era por Ayame. Si tan solo le diese una oportunidad vería que era agradable.
—Sakura… Kuno, él... ¿Tiene novia?— preguntó con timidez, mientras cortaba las verduras.
—No.
—¿Es gay?
—No.— contestó ahora con una risilla por imaginarse a Kouga con esa orientación.— ¿Por qué preguntas?
—Era curiosidad, solo eso, es que me sorprende que siendo tan lindo no tenga a nadie, admito que tiene su carácter duro pero él debe estar interesado en alguien o tener alguna chica que suspire por él...
—¿Cómo tú?
—¡No! Ya dije que es curiosidad... Además, parece que para él no existo.— agregó decaída.— Siempre se va cuando llego.
—No le des demasiada importancia a eso, así es su carácter.
—Mi abuelo dice que mi fijación es porque aquí no hay muchos chicos de mi edad, veo al joven Kuno como una novedad.
—¿Piensas igual?
—No lo sé, solo he tenido un novio, pero se fue hace años.— narró con nostalgia.
—¿Sigues aquí por tu abuelo?
—Él quiere que busque mi felicidad, pero me gusta vivir aquí.
—Tu momento llegará, no le des muchas vueltas, solo vive tu presente.
—¡Tienes razón! Todo puede pasar ¿Cierto?— sería positiva, no tenía mucha competencia, las otras muchachas eran mucho muy jóvenes o más grandes. La única que pudiese ser competencia era Sakura, pero era la media hermana de Kuno y la tenía de su lado.
...
Esa misma noche, a la hora de la cena, Kagome le planteó a Kouga que tuviese una cita con Ayame, para conocerla mejor y cada que estuviesen juntos, el ambiente no se pusiese tenso. Sobra decir que la idea no le agradó al chico.
—No.
—¿Por qué no?
—Estoy en una misión, no puedo dejar que nada ni nadie me distraiga de mi objetivo, que es cuidarles.
—¿Alguna vez saliste con una chica?— tal vez el problema era que no sabía cómo invitar a una.
—Claro, nada formal.
—¿Antes o después de la agencia?
—Antes y después, nunca durante mi estancia allí.
—Si no estuviésemos en esto, ¿Saldrías con ella?— pudiese ser que Ayame tenga una oportunidad.
—No lo sé.
—Yo creo que harían bonita pareja.
—Tu madre está loca.— dijo a Tadashi quien solo les observaba fijamente, y luego volvía a comer su papilla que en ese momento era más interesante.
—Aquí estamos a salvo, solo come con ella en la casa, Tadashi y yo estaremos en la recamara.
—Ni se te ocurra hacer una locura, recuerda que no debemos llamar la atención.
—Lo sé, no se me olvida.— por muy tentada que estuviese a unirlos, no haría una imprudencia que les hiciese bajar la guardia.
—Además, imagina cómo reaccionara cuando sepa que no soy Hibiki Kuno.
—¿En verdad lo preguntas?— le miró con ojos serios.
—Mal ejemplo, pero no todas son tú.— para él, Inuyasha tuvo suerte por encontrar a Kagome, otra mujer le hubiese mandado a volar por semejante mentira.
—Inventaré que terminaste una mala relación y no deseas saber del tema por ahora.
—Prefiero que piense que soy gay.
—No seas exagerado, no lo pareces.
—Promete que no le darás esperanza, en cualquier momento podemos irnos de emergencia.
—Pero si estando aquí, las cosas vuelven a la normalidad, aceptaras salir con ella.— puso como condición.
—Ya veremos.
Llevaba cuatro horas entrenando, esa era la única manera en que su mente se calmaba. Porque por más que hiciese ejercicio no se cansaba, el suero de Totosai le había dado una condición sorprendente, no solo eso, sus reflejos, audición y vista se vieron mejorados, los efectos secundarios no se fueron, ya eran parte de él. Estaba frustrado, cada oportunidad de tener una pista sobre Naraku no era de ayuda, se enfriaban rápido; no solo eso, no había podido acorralar a Yura y a Dubois para pedirles explicaciones por su raro comportamiento hace meses en la biblioteca, para cuando se recuperó, el director ya tenía un nuevo asistente y a Yura la trasladaron, sin pruebas sólidas no podía acusarlas de nada, el video que tenía no era de mucha ayuda, solo era una mujer buscando qué leer y la otra solo fue a "charlar" con una amiga. Pero lo que lo tenía más deprimido en ese día, era que su hijo cumplía un año, estaba apagando sus primeras velitas, comiendo su primera tarta de celebración y escuchando su canción de felicitaciones ¿Y él dónde estaba? Apartado, perdiéndose todos esos momentos que jamás recuperaría.
—Muchacho ¿Todo bien?— preguntó Baker, había ido al gimnasio y le extrañó ver a Inuyasha tirado en el piso viendo a la nada.
—Depende a qué se refiera.— bufó molesto.
—Hoy es su aniversario, es difícil olvidarlo hasta para mí.
—Hace un año casi lo pierdo, a él y a su madre.— vaya cumpleaños para su hijo, nació el mismo día que ese desgraciado de Naraku encontró su debilidad.
—Lo hallaremos.— aseguró al sentarse en un banco, cerca de Inuyasha.
—Es lo que me repito, una y otra vez, pero la última pista fue falsa, el muy infeliz usa el internet para tener imitadores.— la tecnología le estaba ayudando a ese asesino.— Naraku no volverá a matar, encontró la manera de vengarse.
—Descubriremos algo.
—Terminó quitándomelos, jamás podré verlos de nuevo y si llegó a volver, no me reconocerá, por más que le enseñen a verme como su padre, no me vera como tal, a quien vera como un padre es al lobo ¿Y si ella se enamora de él?— era un miedo muy presente en Inuyasha.
—No digas eso.
—Sería lo mejor, lo más seguro es que yo jamás vuelva.
—Ella te ama, siempre te esperará.— animó Baker.
—En ocasiones pienso que sería mejor darme por muerto, darle la oportunidad de tener una nueva vida. La dejaría libre.
—Yo hice eso una vez.— confesó él inglés para sorpresa de Inuyasha.— Amé tanto a una persona que no quería ponerla en peligro, en aquella época resguardaba información de la corona y tenía mucha gente tras de mí... Le destrocé el corazón, fingí mi muerte para protegerla; unos años después se casó y formó una familia, yo estaba feliz porque siguió adelante. Pero, ella no era feliz, cada mes visitó mi tumba por 25 años, lloraba por mí y me contaba lo que había hecho. Tantas veces deseé ir hasta ella y consolarla, pero sería más difícil de asimilar. Un día me vio en la calle, estábamos en aceras diferentes, por un breve momento sonrió de felicidad de nuevo después de mucho, pero al ver a su esposo su cara cambió a una de nostalgia nuevamente, volvió a buscarme y ya no me vio, me había subido a un camioneta, supongo creyó que yo era un fantasma.
—¿Dónde está ahora?
—En Irlanda, está muy enferma y solo quiero verla, pedirle disculpas por irme, pero ya no es posible, de lo único que soy capaz es ayudarla de lejos, le mandé a los mejores médicos... Pero sus días están contados, desearía tanto sostener su mano en estos momentos…
Inuyasha no supo que responder, jamás se imaginó que el director tuviese ese pasado. Que compartiesen historias similares.
—Matarás a Naraku y volverás con ellos, con tu familia, te voy a ayudar, le pedí a Kanna que te diese acceso ilimitado a toda la información.
—¿Señor?— estaba confundido, el director ponía en riesgo su carrera al darle tanto poder ¿Cuál era el fin?
—Es lo mínimo que puedo hacer, después de todo, yo te traje aquí, mi asistente resultó ser espía de Naraku y al desconocer el video, acepte su cambio, el de ella y Yura. Busca a los espías de Naraku, será un gran paso conocer la identidad verdadera de todos los de aquí.
Ahora comprendía, con toda la información personal de los agentes le facilitaría el trabajo, tenía muchos perfiles que revisar pero no le importaba, cada culpable pagaría por lo que había hecho.
Debía admitir que no creyó que Kouga le enseñase defensa personal y ella ya no le insistió. Seguramente Inuyasha se lo había prohibido y como buen agente, Kouga acataba órdenes. Por ello, cuando al final aceptó, ella no desaprovechó la oportunidad.
—¿Ya se durmió?— preguntó Kouga por Tadashi al asomarse al dormitorio.
—Sí, el baño siempre le relaja.— Kagome le estaba dando palmaditas para arrullarlo.
—Para ser hijo del pulgoso es muy tranquilo.
—También me sorprende eso.— dijo divertida la chica, por como se movía en su vientre, esperó que fuese un niño inquieto, pero hasta ahora, Tadashi era un pequeñín calmado.— No solo eso, tú y él se agradan.
—Debe ser por ti, eso le quita su factor molesto... Estuve pensándolo mucho.— se sentó en el tatami, su cara era seria.— Te voy a enseñar defensa personal.— la chica se sorprendió, dos semanas habían pasado desde su petición.— Nada de armas por ahora, eso dependerá de tu progreso.
—¡Gracias! Seré buena estudiante.
El primer mes de entrenamiento fue duro, el cuerpo le dolía por no estar acostumbrada, estuvo por botar la toalla, pero tenía mucha determinación, ella debía poder defenderse, proteger a su bebé y no iba a dejar que alguien le apresara, les daría guerra.
Siete meses después, había mejorado muchísimo, podía mantener un combate decente con Kouga. En ese momento entrenaban con una vara, su objetivo era golpear o derribar a Kouga. Le costaba mantener el ritmo, ya estaba agotada. Observó los movimientos del chico y buscó un punto donde atacar, usando una de las propias técnicas de Kouga en su contra, por poco logró tumbarlo.
—Vaya que aprendes bien.— elogió Kouga al casi recibir un golpe.
—Y no me querías enseñar.
—No bajes la guardia.
Kagome se maldijo, estaba de espalda al suelo a causa de un descuido, provocado por un elogio.
—Levántate.— dijo Kouga al ofrecerle su mano y ayudarla a ponerse de pie.— Ve a bañarte, te enseñaré el mantenimiento de las armas. Cuando estés lista, usaremos una de entrenamiento para no asustar a los del pueblo.
...
Tres semanas después del cumpleaños de su hijo, le llegó una nueva memoria. La que había esperado con ansias, el primer cumpleaños de su pequeño.
+¡Feliz cumpleaños! ¡Todavía no te lo comas!— Kagome detuvo las manos del pequeño cumpleañeros, ya quería comer.— Primero mándale saludos a tu papá.
+¡Papá! Maaa ¡Papá!
+¡Exacto! Mira a la cámara y dile "Hola papá ya tengo un año" Sonríe y muéstrale tus dientes nuevos.— ya tenía los cuatro delanteros.
+Aquí tienen su rebanada.— dijo Kouga una vez terminó de servir.
+Es igual a ti de comelón.— hizo saber Kagome a Inuyasha con una sonrisa al ver que su hijo tomaba su rebanada con las manos.
+Y no es todo, le encanta el "R-A-M-E-N".— deletreo el moreno.— No lo pronuncio o se vuelve loco.— le gustaba tanto que con olerlo o el simple nombre, se alocaba.
Vamos a limpiarte las manos para que le enseñes a papá lo que ya sabes hacer.— decía Kagome mientras con una servilleta limpiaba al pequeño.— Ponte de pie.— pidió al ponerle en el tatami.
El niño se mantuvo con algo de dificultad parado, pero tenía la determinación impresa en su rostro.
+Ven aquí.— llamó Kouga quien estaba en otro punto de la habitación.
+Ve con Kouga, no tengas miedo.— alentó la chica, pero el pequeño seguía quieto.
+¿Quieres tu peluche? Ven.— incentivó Kouga, a lo que el niño comenzó a caminar poco a poco.
Inuyasha le veía pasmado, en otras ocasiones le había visto caminar ayudado de apoyos, jamás él solo. Casi al llegar hasta Kouga, su hijo tropezó, pero fue cachado por los brazos de su compañero.
+¡Te tengo!
+¡Lo hiciste muy bien!— Kagome abrazó y besó a su niño.
Quería matar al lobo, estaba viviendo todos SUS momentos de padre. Su niño iba a los brazos del lobo para que le sostuviera al caminar ¡Él deseaba eso! Quería estar para su hijo, que le viese y corriera a recibirlo, sentirse emocionado cuando le visitase en la tienda, tenerlo desacomodando las latas, comer Ramen juntos, que buscara sus brazos para refugiarse, que rieran juntos, quería tener a su familia de vuelta.
Inuyasha salía de su habitación cuando se topó con Suikotsu, el hombre tenía mal aspecto, parecía enfermo, su ropa desfajada, su cabello revuelto, la frente sudorosa y se frotaba las manos. Sin tiempo para que reaccionase, el psicólogo entró a la habitación y caminó de un lado para otro.
—¿Suikotsu?
—No hay tiempo.
—¿De qué hablas?— ¿le habían dado alguna droga?
—El otro sujeto, por ahora tengo el control.— hablaba rápido y casi en un susurro.
—¿Qué otro?
—Le ha dado información a Naraku, déjame hablar.— pidió al ver sus intenciones de interrumpirle.— Aquí hay dos personas.— dijo al sujetarse la cabeza.— Siempre controlé las voces, pero un día no pude más, mi parte oscura ganó, él te quiere muerto.
—No te estoy entendiendo.
—Soy como el doctor Jekyll y el señor Hyde, en mi oficina, tras un librero, hay un archivo con todo explicado, luego lo verás, pero ahora lo más importante… Cuando Kikyou estuvo embarazada de Naraku, para que no sufriera un trauma le hice creer que era tuyo, pero lo perdió, eso provoco que su mente sufriese un cruce, Naraku se enfadó y casi la mata. La reacondicione para que fuese sumisa a Naraku. Después de que le atrapasen, me mandaron aquí, me encargué, en realidad mi otro yo, le proporcionó a Naraku toda la información de la agencia. El deber de mi lado malo es el reacondicionamiento de las personas, a la llegada de Kikyou me pidieron que la vigilara, que debía atraparte de nuevo, hacer que te alejaras de aquí, al ver que no le prestabas atención el otro hombre fingió tus pruebas, te evaluó para Naraku.
—¿Sientes algo por Kikyou?— Inuyasha estaba sorprendido, jamás se imaginó que Suikotsu y Kikyou se conociesen de hace tanto, claro que sospechaba de él como espía, que trabajaba para Naraku, pero no tenía lo suficiente para acusarlo, solo sospechas que no eran válidas.
—Yo la amo, el otro hombre no.
Suikotsu movió la cabeza, un pitido en su cabeza le molestó. El otro sujeto estaba tomando de nuevo el control, debía ser más fuerte, no terminaba de advertirle al chico.
—Naraku sabe dónde puede estar tu familia, debes alertarles.
—No, es justo lo que él quiere, ya lo hizo una vez.— ahora actuaria con más precaución— No pienso caer en lo mismo dos veces y me puedes estar mintiendo.
—¡No lo hago! Le ordenaron matar a Kikyou, no ha podido distraerte y no quiero verla morir. ¡Debes mantenerles a salvo! ¡También a Kikyou!
—No sé dónde están.
—Debes tener una forma de comunicarte.— de nuevo el pitido, ahora escuchaba la risa del otro.— ¡Maldición no te miento! Naraku le dijo que si averiguaba el paradero de los otros dos agentes, Ling y Tao, daría con tu familia. Que estaban con Ryoga, averiguó que su nombre real es Okami Kou...— cayó al suelo, el dolor era insoportable.
—¡Suikotsu!
—Débil.— dijo con risa siniestra.— Ahora debo matarte.— Inuyasha retrocedió, la mirada del hombre cambió a una psicótica.
En un parpadeo, Suikotsu e Inuyasha ya se encontraban golpeándose, ninguno de los dos se daba tregua. El pelirrojo estaba sorprendido, no se imaginó que Suikotsu pelease tan bien, pero no mejor que él. El cuarto ya estaba en caos y de seguir allí no ayudaba, le acorralaba más fácil. Fue cuando Inuyasha tomó una silla y le golpeó, el hombre cayó al suelo pero se reía, ¡Tenía la cabeza sangrando y actuaba como si nada!
—Yo no siento dolor.— dijo al levantarse.
—¡Reacciona!— no quería matarlo, vivo le serviría para un interrogatorio, sin olvidar que si el sujeto "bueno" volvía, era su boleto Naraku.
—Yo estoy al mando y después de matarte, iré por esa inútil mujer.
La lucha se extendió al pasillo, Inuyasha intentaba conseguir algo para defenderse, Suikotsu había tomado un hacha de la toma de incendios y no podía acercarse. En una sucia jugada, Suikotsu cogió uno de los ceniceros en los botes de basura y la arena, la arrojó directo a los ojos de Inuyasha, este apenas podía ver bien, la arena no le molestó, lo que lo hizo fueron las cenizas de los cigarrillos. Aprovechando ese momento, Suikotsu golpeó por el abdomen a su oponente, cayendo al suelo.
Inuyasha alcanzó a ver que la figura del otro se preparaba a darle con el hacha, esquivó tres hachazos, el cuarto ya se acercaba a él, cuando tres balazos se escucharon y el cuerpo del psicólogo cayó.
—Director.— estaba aliviado por verlo.
—¿Estas bien?— cuando Kanna le fue a avisar que por los videos vio a Saotome y Suikotsu peleando, fue corriendo a separarlos, nunca imaginó que fuese tan grave.
—Un golpe en la cabeza, es todo.— se llevó una mano a su cabeza y al verla, tenía sangre.
—Sígueme a mi oficina, Jinenji, trae algo para curarlo y encárguense de Suikotsu.
No quiso disparar a matar, el primero fue para detenerlo, directo a un hombro. Pero el hombre tenía el semblante totalmente cambiado, era como el sujeto del resplandor. El segundo disparo fue a una pierna, nada. El tercero fue a su pecho, se detuvo.
...
Miroku apenas entró a la agencia, cuando fue llevado a un almacén. Vio a Inuyasha prender un aparato, si mal no recordaba, era para aislar la habitación de interferencias, pero lo que más le alarmó, fue la tensión, miedo y desesperación que le recorría todo el cuerpo. Algo muy malo había pasado.
—¿Qué te pasa?
—Tienes que comunicarte con ellos y decirles que se muden.
—¿Por qué?
—Las cosas se complicaron.
Inuyasha le explicó de manera breve su enfrentamiento con Suikotsu, a lo que Miroku estaba perplejo, claro que ya sospechaban del hombre, pero no imaginaron que tuviese doble personalidad, sobre todo ¡Que estuviese liado con Kikyou sentimentalmente!
—Esto no es bueno.
—Tienes que alertarles, pero no te encuentres con él.
—¿Y cómo les diré?
—¡No lo sé! Pero tienes que hacer algo.— estaba desesperado.— Miroku, eres su esperanza, yo fingiré ir por ellos, pero se dará cuenta pronto que es una distracción.
—Pensaré en alguna manera.— le dio una palmada en el hombro a su amigo, iría a casa a pensar en un plan.
—Miroku.— impidió que saliera.— Le di una advertencia a Kagome, puede que te sirva.
...
Sango estaba igual de preocupada que Miroku, entre más horas pasasen, Naraku les sacaría ventaja. La sugerencia de Inuyasha era buena, pero ¿Cómo llevarla a cabo sin levantar sospechas?
—El tiempo pasa y las cosas se complican, justo ahora debe estar alterado.
—Tengo una idea.— dijo emocionada Sango, tomó su teléfono y llamó a su hermano.— Kohaku, ¿Puedes venir a cuidar a tus hermosos sobrinos? Miroku te dará dos entradas al partido que tú quieras, claro que los mejores asientos, perfecto te esperamos.
—¿Sango?
—Amor, tienes que ser también la carnada.
¿Qué plan descabellado se le ocurrió a su esposa?
¡Hola! Tanto tiempo ¿Cierto? Pero nomás que otras ocasiones XD
Y ¿Les gustó? Algunas cosas ya las sospechaban, pero se las confirmé.
Muchísimas gracias por los rew, los leo todos y si luego no les contesto, perdonar u.u, pero me pongo hacer otras cosas y se me va el tiempo. Si me han puesto algo y lo he olvidado (ejem: una duda), pónganlo de nuevo ;D
Entonces, espero nos leamos pronto. Saludos :D
08/03/2017
