Los personajes de Inuyasha pertenecen a la gran Rumiko, yo solo los tomó prestados para poder dar forma a la trama la cual si me pertenece. Todo sin lucro y solo con el afán de entretener.
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21. Responsabilidad.
Ver a Baker le había dejado sorprendido, el hombre ya no era el mismo de hace semanas, ya no tenía ese semblante que imponía respeto, sus facciones duras estaban casi extintas, su cabello era completamente cano, era como si le hubiesen quitado varios años de vida de golpe.
—¿Hay algo mal?— preguntó Inuyasha al notar que su mirada era de alguien de quien iba a dar una mala noticia.
—Toma asiento— ofreció, lo que iba a decir era complicado— Quiero que tomes esto con calma, vas a seguir en el caso de Naraku, pero deberás ayudar en otros.
—¿Cómo consultor?
—No, los de arriba dicen que se prosiga en otros casos, que cuando vuelva a ver avance con Naraku, te vuelves a enfocar en ese.
—¿Si no lo hago?— la idea no le gustaba, no quería que el caso de Naraku dejase de ser prioridad y terminar en el archivo.
—Confinamiento indefinido, y no podré ayudarte, es el mejor trato que obtuve. Muchacho, acepta, la otra alternativa es que te dejarán ir, pero no tendrás protección y sabes lo que significa.
Lo sabía, era ponerse en bandeja de oro a Naraku, no solo él, Kagome y su bebé iban incluidos en el paquete.
—¿Ya tiene uno listo?— preguntó al tragarse todo su orgullo.
—Busca a este grupo que hace que adolecentes se suiciden— le dio una carpeta donde con todos los detalles— Los contactan por internet, les hace jugar "Simón dice", las primeras ordenes son fáciles, conforme avanza les lleva al robo, violaciones, mutilaciones, asesinato y suicidio. Kanna te va a ayudar.
—Si es todo me voy— no se molestó en abrir la carpeta allí.
—No quiero que vayas solo cuando les encuentres.
—Le avisaré.
—Una última cosa, no trabajes solo, elige un compañero o un grupo.
—Seleccionaré a algunos para que apoyen, pero no tendré un compañero.
—En ese caso, le daré acceso libre a tu amigo— teniendo a Miroku vigilándolo se iba a sentir más tranquilo.
Terminó por anudar su corbata y antes de salir de la habitación, miró su cama. Dos semanas habían pasado desde que sus visitas inesperadas dejasen su casa, Rin ya dormía nuevamente con él, pero ya no le sonreía como antes, no le despedía ni le recibía, tampoco un maldito mensaje en todo el día.
Y como si eso fuese poco, sus hijos estaban cambiados, Ryusei estaba más cayado de lo normal y Sakura no había hecho travesuras. Nunca creyó que aquella paz le fuese tan desesperante y lograse desequilibrarlo.
—Ya me voy— anunció sin entrar del todo a la sala, Rin revisaba las mochilas de sus hijos.
—Que te vaya bien— respondió sin voltear a verle.
—Puedo llevar a los niños a la escuela— ofreció, hace tiempo que no lo hacía.
—¿Te preocupan tus hijos?— finalmente le miró.
—Claro— la pregunta le ofendió, pero no dejó que se notase.
—¿Por qué Tadashi no? Tiene algo de tu genética.
—Ya hablamos de eso.
—Sí fuese al revés, sí nosotros estuviésemos en su lugar ¿No quisieras que alguien de confianza nos ayudase, que nos diera protección? ¿No estarías más tranquilo al saber que tu familia está a salvo?— esperó por una respuesta y nada—. No entiendo porque le tienes tanto recelo a tu hermano, pero está bien, síguelo teniendo, solo no castigues a un pequeño, él te quiere, lo noté, eres lo más cercano a su padre… Sí lo llegase a perder, Kami no quiera, tú eres lo más parecido, el único que le podría hablar de sus abuelos— exponer esa posibilidad le entristecía, bajó su rostro para ocultar sus lágrimas.
Para Sesshoumaru ver a Rin llorar le bajaba las defensas, estaba por abrazarla cuando los pasos de su hijos le alertaron.
—Mamá ya estamos listos.— interrumpió Sakura, ella y su hermano ya llevaban el uniforme puesto.
—Voy por sus almuerzos y nos vamos.
—Pórtense bien.— esa fue la despedida que Sesshoumaru dio a sus hijos.
Los hermanos vieron como sus padres tomaron caminos diferentes, también lograron percatarse del ambiente tenso.
—¿Papá y mamá se van a separar como los padres de William?— preguntó Ryusei con temor.
—No seas tonto.— contestó con seguridad Sakura, ella también lo pensaba, pero no quería que fuese verdad.
—Pero mamá esta triste, estaba llorando y papá tenía una cara de enfado.
—Eso no pasará, no digas bobadas.
...
Era medio día cuando se decidió a abrir la carpeta que le fue entregada ese día más temprano, toda la información de Inuyasha desde que volvió a "Shikon" estaba allí, la noticia del ataque en la isla e información de Kagome. Los únicos datos que faltaban eran del niño. Por lo que leía, Inuyasha había procurado mantenerse en un bajo perfil, ni siquiera iba a la ciudad. También había información de una persecución a Naraku, donde hubo una explosión y así el bastardo escapó.
Cerró la carpeta, no tenía responsabilidad alguna con Inuyasha, no era su culpa que se dejase intimidar, no era su culpa que Naraku siguiese libre.
—¿Por qué sigue queriendo que venga?— preguntó a su padre uno de los tantos veranos que pasó con él.
—Debes aprender a querer a tu hermano.
—Soy hijo único, mi madre y usted solo me tuvieron a mí.— jamás aceptaría a Inuyasha como hermano suyo.
—Sesshoumaru, son familia, un día solo se tendrán ustedes.— no lo admitiría, pero temía ser decepcionado por su hijo.— Solo entre ustedes se podrán apoyar y confiar. No odies a Inuyasha por separarme de tu madre, algún día entenderás que fue lo mejor para los tres y será el día que tengas tu familia, ese día veras que a veces se deben hacer algunas cosas por el bien de los hijos.
Cerros los ojos, su viejo seguía atormentándolo. ¿Hacer lo correcto?
—Tu hermano sufre por no tener a su hijo y a Kagome, piensa en cómo te sentirías sí te separan de nosotros ¿Crees que los dejó por gusto?— dijo Rin una noche.
Se levantó de su asiento, nadie lo separaría de Rin, Sakura y Ryusei, no podía imaginarse sin ellos… Pero, haría cualquier cosa por no ponerles en peligro. Por su ventana, observó el otro lado de la calle, desde que llegó a su oficina notó que dos sujetos estaban estacionados sospechosamente en una esquina, le estaban espiando, "novatos". Sí querían acción, se las daría, además, necesitaba descargar en alguien su enfado.
…
Fue a tomar un café al aire libre, cerca de los muelles y aquellos hombres que le seguían, estaban en una esquina contraría, le daba gracia, no sabían disimular. Al terminar su taza, dejó el pago sobre la mesa y antes de salir. No pasaron ni cinco minutos cuando ya les tenía a su espalda, perfecto, hacían justo lo que quería.
—¿A dónde va? Son construcciones abandonas.— preguntó uno de los hombres.
—¿Crees que sea una entrada secreta a su cuartel?
—¡No seas imbécil!— golpeó a su compañero.— No es el 007.
—Llamemos al jefe ¿Y preguntemos qué hacer?
—¿Quieres que nos crea inútiles?— el otro negó.— Entonces sigamos con la tarea y no lo perdamos de vista.
—¿Dónde se fue?— al girar en una esquina ya no estaba.— ¡Te dije que tenía una entrada…!
—Ustedes deben ser los ayudantes más inútiles que alguien pudiese tener.— dijo Sesshoumaru, sorprendiéndolos.
Los hombres se abalanzaron sobre el general, sin éxito alguno, Sesshoumaru les derribó en un segundo, dejó a uno tirado en el suelo y al otro le apuntó con su arma justo en la frente.
—¿Quién les mandó a seguirme?
—Nadie, esta imaginando cosas.— era hombre muerto.
—Esta arma tiene siete disparos, tres balas colocaras al azar, la verdad o aprieto el gatillo, y vemos tu suerte.
—¡Es la verdad! ¡Es un malentendido!— gritó con desesperación, esperaba que su compañero lograse sacar el arma de repuesto y le ayudase.
—Tú no te levantes o te vuelo la cabeza.— advirtió un pequeño hombre, era el asistente del General, Jaken. Hasta ahora se había mantenido a la distancia siguiendo órdenes.
—¿No vas a hablar? Te lo advertí.— primer disparo, nada.
—¡Espere!— intervinó el que estaba en el suelo.— Nos mandaron a buscar a una mujer y un niño, por ellos dimos con usted, solo queremos saber dónde están, debemos custodiarlos.
—Entonces, ustedes son sus guardaespaldas.
—Exacto, ¿Ya puede bajarme?
—Hay un problema, no les creo.
—¡Nuestro jefe los quiere a ellos! No sabemos más detalles.— sin duda alguna esos tipos apreciaban más su vida.
—¿Quién más lo sabe?
—Nadie, no quisimos decir nada hasta estar seguros.
—Detesto que la gente me mienta.— jaló una vez más, nada.
—¡Hay alguien más! Vinimos tres, el otro es Mukotsu, el tipo es inmundo y la cara la tiene quemada por acido, fue a "Hambleden" dijo que probablemente allí estuvieran, matará al agente y le llevará a la mujer con el niño al jefe.
—¿Hace cuánto que se fue?
—Media hora.
"Hambleden" estaba a una hora, debía apresurarse si quería llegar a tiempo.
—Ahora que sé todo lo que quiero, no me sirven y comprenderán que no puedo dejarles ir.
—¡Dijiste que no nos matarías!
—Yo no lo haré, Jaken.— que no digan que el General Takahashi no cumplía su palabra.
—Les enseñaré a no meterse con el General.— sonrió macabramente el hombrecillo.
...
Tadashi ya estaba bañado, pronto partirían nuevamente hacia el aeropuerto en Londres, a la madrugada salía su vuelo a Canadá. Kagome observó a su pequeño, con esa chamarrita roja era un encanto, cuando la vio no dudó en comprarla, se parecía mucho a una de las que Inuyasha usaba seguido.
—Mira que lindo te ves, sonríe para una foto.— pidió al enfocarlo con la cámara de su celular.
—Hambe, ramen.— pidió al llevar sus manos a su estómago.
—¿Tienes hambre?— no hace mucho que le había dado pescado.
—Mamá, ramen.
—No hay ramen, pero tenemos avena con manzana.
—¡No!
—Luego comerás ramen, lo prometo.
Después de servir la avena en un cuenco, acercó una cuchara a su niño, pero el cerró la boca y giró la cabeza para evadir la comida.
—¡No! ¡Quelo Ramen!
—No hay ramen, come.— acercó de nuevo la cuchara y Tadashi comenzó a patear.— No hagas berrinche.— regañó.
—¿Sopa instantánea?— preguntó Kouga como sugerencia.
—No quiero darle eso, lo ha comido por largo tiempo. Tadashi, abre la boca.
—Come eso y mañana comes ramen.— intervinó el chico, tal vez a él le haría caso, pero solo ganó una mirada tierna mirada de enfado por parte del pequeño.
—Se está poniendo de terco.— dejó el cuenco a un lado, no estaba para esas rabietas de su hijo.
—Un poco de la instantánea no le hará daño.— lo admitía, ya intervenía por el pequeño, era una debilidad verle con los ojos llorosos.— Cuando nos establezcamos mejor, la dejará de comer, es mejor a que no coma nada.
—Voy a calentar el agua, pero tú te comes la avena que serví.— su hijo no tenía un padre que le consintiera, en su lugar tenía un tío.
Con melancolía, Kagome no pudo evitar preguntarse "¿Qué hubiese hecho Inuyasha ante tan berrinche?"
…
Con los contactos que tenía, consiguió un helicóptero que le llevó a "Hambleden" en pocos minutos y dar con el lugar donde estaba hospedada la mujer de Inuyasha, fue cosa fácil. Estaban en un pequeño conjunto de cabañas que eran más que nada para los turistas. Se acercó a la cabaña indicada y de inmediato notó a un hombrecillo que despedía un olor nauseabundo, la cara era redonda; bajo los ojos, unas exageradas ojeras y olía a químicos. Aquel hombre fingía arreglar los aspersores en el jardín, en la maleta que llevaba podía notar un arma.
—¿Qué crees que haces?
—Reparo las tuberías, siga su camino señor y no moleste.— contestó sin mirar a su interlocutor, un grave error, en un segundo fue levantado y llevado a un apartado donde tiraban la basura.— ¿Qué demon...?— fue callado al ser ahorcado.
—Tú eres el que está molestando.
Mukotsu jamás se imaginó toparse con ese hombre, le había dejado vigilado, los incompetentes que le asignaron ya debían estar muertos.
—Me vas a decir el paradero de tu jefe o te estrangulare hasta morir.
—Suerte con eso, no lo sé.— contestó con dificultad, los largos dedos del general se enterraban en su garganta.
—En ese caso, no me sirves y libraré a la humanidad de una escoria como tú.— le dio vuelta y puso el filo de una navaja en la yugular.
—Nunca lo hubiese imaginado, el imponente general preocupándose por la familia de su pequeño her…
—Odio a la gente que habla idioteces.— dijo al haberle cortado la garganta y tirar el cuerpo al piso.
—Señor, hasta que le alcanzo.— habló Jaken, después de encargarse de los otros pseudo espías, emprendió carrera para seguir a su jefe.— Debo suponer que le hizo enfadar.— miró el cadáver con desprecio.
—Encárgate del cuerpo.
—Déjelo en mis manos.
…
Kagome terminaba de alistar la maleta de mano, cuando fuertes golpes en la puerta les alertaron, de ser la recepción serían más delicados ¿Entonces quién o quieres eran?
—Toma a Tadashi y no bajes la guardia.— dijo Kouga, Kagome asintió, sujetó con firmeza a su bebé contra su pecho y miró a Kouga abrir lentamente la puerta.
—Sesshoumaru.— susurró con sorpresa el moreno, de todas las personas era la última en esperarse toparse.
—¿Tienen a la mano sus cosas?
—Sí, ¿Qué pasó?— ya se temía lo peor, Naraku les había encontrado.
—Síganme.— ordenó, pero ninguno se movió.
Kagome y Kouga se miraban sin comprender la situación, ¿Qué hacía Sesshoumaru allí? Él prácticamente les había corrido ¿Y ahora les buscaba? No tenía sentido.
—¿No escucharon?— preguntó molesto.
—Ya vamos.— contestó Kouga, tomó la maleta y alentó a Kagome a ir.— ¿Qué fue todo eso?
—Los encontraron.— se escuchó un chillido por parte de la azabache.—Ya me encargué.— agregó, les condujo hasta un coche, donde Jaken ya les esperaba.— ¿A dónde iban?
—Salíamos mañana a Canadá por la madrugada.
—Dame los boletos.— extendió la mano.— Dámelos.— aún carente de confianza hacia Sesshoumaru, Kouga le entregó los pases electrónicos.— Jaken, encárgate.— no hicieron falta más explicaciones, su asistente ya sabía el protocolo.— Suban al auto.
Kagome subió a la parte trasera con Tadashi, y Kouga junto a Sesshoumaru.
—¿Quién era ese?— interrogo Kouga.
—Se va a encargar de confirmar que si abordaron, es lo que deben saber.
—¿A dónde nos llevas?
—Me guste o no, ese niño es nieto de mi padre.— dijo al mirarlo desde el retrovisor.— Es un Takahashi, y mi deber es cuidarle.
—¿Nos llevas a tu casa?— finalmente Kagome se atrevía a hablar, no es que antes no tuviese preguntas, pero lo último que quería era exasperar a su cuñado y que él cambiaste de opinión al ayudarles.
—Es el lugar más seguro que pueden encontrar.
…
Suspiró al cortar las zanahorias, quería que las cosas fuesen como antes, quería solucionar los problemas con su esposo, pero Sesshoumaru no era el único con orgullo, se había cansado de ser ella la que siempre debía ceder. Claro que cuando quería, obtenía de ese hombre lo que quería, pero siempre estaba esa imagen dura que Sesshoumaru quería mantener y por mucho que quisiera besarle o ir tomados de la mano en público, no lo hacía por comprenderlo hasta cierto punto.
—Rin, ya llegué.— escuchó a su espalda.
—Que bueno.
—Rin.
—Ve por los niños, ya comemos.— no voltearía hasta calmarse, no quería pelear, no quería que sus hijos les viesen discutir de nuevo.
—¡Rin!
—¡¿Qué?!— se giró y quedó muda al ver que Kagome y Tadashi estaban a la espalda de Sesshoumaru.— Están aquí… Sabía harías lo correcto.— fue directo a su esposo y le besó.— ¡Te amo!
Un besó de esa chica jamás le había sido tan gratificante, ¿Y qué decir de ese rostro lleno de felicidad? Amaba ver a Rin radiante por la alegría que emanaba.
—¿Tienen hambre? Llegan justo para la cena, vamos por los niños, Maru, alista la mesa.
—Yo te puedo ayudar con eso.
—Él se puede encargar ¿Vino también el agente que les cuida?
Kagome asintió, no dejaba de sorprenderse con su cuñado y Rin, ella le tenía bien controlado.
Tener a Renkotsu frente y que le mirase con aires de superioridad, como burlándose de él, le provocaba golpearlo. El maldito, solo fue a recibir parte de los elogios por atrapar a los principales líderes de "Simón dice". Estaba allí en rueda de prensa, hablando de como gracias a él todo fue hecho, ni una mención a Baker y los otros agentes que fueron a poner su vida en riesgo al hacer el cateo a las casas.
—Felicidades Saotome, lograste atraparlos en menos de un mes, sorprendente.— elogió con falsedad una vez dieron por terminado el comunicado.
—Hago mi trabajo.— le retó con la mirada.
—Por supuesto, no tienes de otra.
El desgraciado lo estaba provocando, no le daría el gusto, solo esperaba tener una oportunidad para un día golearle en la cara.
—Se han recibido amenazas de bomba a estos estadios.— le entregó un archivo.
—¿Quiere que impida ocho ataques alrededor del mundo?— debía estar mal de la cabeza, cuando mucho, podría impedir dos.
—No, solo tres serán reales, averigua cuales son, han dado una semana de plazo.
—Y le aviso cuando los identifique ¿Cierto?
—Antes que a todos, me voy, sigan trabajando por sus familias.
¡Ahora si se lo había ganado!
—Tranquilo muchacho, sigamos con lo nuestro.— Baker le había tomado de un brazo.— Yo también quiero golpearlo, pero debemos ser pacientes.
—Mejor me pongo a esto o voy a seguirlo para quitarle esa sonrisa.
¿Cuánto más debía soportar esa vida?
Rin ayudaba a acomodar a Kagome el cuarto que ocuparía con Tadashi, y mientras el pequeño jugaba con los juguetes que habían sido de su primo, recordó con diversión la primera vez los vio.
—¿Te digo algo gracioso?— Kagome le miró con interés.— Cuando te conocí creí que venían a decirme que Tadashi era hijo de Sesshoumaru.
—Por los ojos.
—Sí, en ese momento no recordé en que tenía un hermano. Cuando dijiste que eras su cuñada, un gran peso se me fue.
—Tranquila, te aseguro que Sesshoumaru no es mi tipo.
—Te comprendo, no es alguien fácil de tratar y mucho menos de llegar a querer.
—¿Cómo se conocieron?
—En una misión de él, aparentemente yo estaba en peligro, mis padres estaban amenazados y le encargaron cuidarme. No le agradó tener que hacerlo, le escuché decir que no era niñera de nadie, pero lo terminó haciendo. Me llevaba e iba por mí a la escuela, si debía ir a otro lugar él iba, pero la mayor parte del tiempo nos la pasamos aquí. Por ese tiempo ya no tenía a mis abuelos y mis padres a pesar de las amenazas, no dejaron Italia.
Una tarde después de haber tenido que comer sola, fue hasta la sala donde su guardaespaldas leía el periódico. Dos meses de vivir juntos y solo sabía su apellido, Takahashi. Debía admitir que era un hombre atractivo, había algo en él que le atraía, no románticamente, era como cuando miraba a "Mark Sheppard", "George Clooney" o "Jake Gyllenhaal" en la tv.
—Capitán, ¿No va a comer?— aunque ya era una rutina para ella comer sola, en ocasiones volvía a sentir el vació que dejasen sus abuelos, ni un año había pasado cuando su abuela siguió al abuelo al otro mundo.
—Más tarde.
—La comida está caliente, debería aprovechar.
—Luego.
—Estaré arriba haciendo mi tarea, pude ir a comer a solas.— tal vez tener a uno de los guardias del palacio, sería más llevadero, ese hombre apenas la miraba y dirigía más de dos palabras.
Un fin de semana en donde no había nada para hacer, Rin se puso a preparar galletas, tal vez servirían para romper el hielo entre su guardia y ella. Como casi siempre, estaba en la sala, tenía una tableta y no apartaba la vista de ella.
—¿Galletas? Están buenas, son de chocolate y otras de arándanos.
—No como dulces.— Rin se decepcionó.
—¿Cuál es su nombre completo?
—¿Para qué quieres saber?
—Futuras referencias.— se encogió de hombros para restarle importancia.— ¿Té?— le ofreció una taza.
—No.
—¿Algún día va a aceptar algo viendo de mí?
—¿Por qué lo haría? No estoy en la obligación, solo debo procurar que no te maten y… ¡¿Pero qué?!— se levantó de golpe, estaba bañado en té frío, miró con dureza a la escuincla y ella no le bajó la mirada, le siguió retando.
—Intento ser amable, al menos un gracias y cuando me fuese elegía en beberlo o no.— le reclamó.— Le dejo solo, buenas noches.
Sesshoumaru no supo cómo reaccionar, era la primera vez que alguien no se amedrentaba con su presencia, fue algo que no se esperaba, lo más normal sería que ella se asustase y corriese a su dormitorio, pero le siguió reclamando y le dejó con la palabra en la boca. Fue a cambiarse, menos mal que el té ya estaba frío, porque ella se fijó antes ¿Cierto?
Una mañana al ser llevada a la universidad, le interrogó de nuevo, estaba decidida a tomar el control, él podía ser el ser más cruel y calculador, pero ella tenía mucho coraje y determinación.
—¿Cree que pronto la amenaza a mis padres quede solucionada?
—Sí yo me encargaste, ya desde hace mucho tu vida hubiese vuelto a la normalidad.
—¿Así de bueno es? No lo dudo, se nota que es un tipo inhumano.
—¿Qué insinúas?
—Dudo que tenga sentimientos, puede que sea un ciborg, uno que es por fuera casi humano.— puso una mano en el mantón y miraba analizándolo.
—No soy un ciborg.
—Lo normal es que diga: "Soy humano"... ¿Alguna vez ha sonreído? Cuando niño debió hacerlo ¿Cierto?— de nuevo lo hacía, le dejaba sin palabras.— Nos vemos a la salida.— dijo al notar que llegaron a la universidad.
—Rin...— ser llamada por su nombre le sorprendió.— Es Sesshoumaru.— dijo él sin mirarla.
—No era tan difícil ¿Verdad?— le sonrió con felicidad, ya sabía su nombre, "Sesshoumaru" era perfecto para él.
—Eres desesperante, a clase.— le corrió, ¿Por qué se sentía nervioso por aquella sonrisa?
Ocho meses de cuidar a Rin y ella jamás se había escapado de su cuidado, pero como dicen, hay una primera vez para todo. Al recogerla en la escuela, ella no estaba. Su celular lo tenía apagado, por suerte, le puso un rastreador. Rin estaba en el centro comercial, de inmediato condujo hasta allá, pero a mitad de camino, ella ya iba de regreso a la casa, giró y llegó en el momento en que ella colgaba su chamarra en el perchero de entrada.
—¡Hey! Se supone que si vas a otro lado me dices.— le reprendió.
—Solo salí a una cita, van dos personas, no tres.
—¿Qué te pasa? ¿Por qué de pronto actúas con imprudencia?
—Por nada.— hizo el intentó de subir a su dormitorio, pero Sesshoumaru le detuvo.
—Rin.— quería una explicación a su rebeldía.
—¡Quiero de vuelta mi vida normal!
—¿Es todo? ¿Quieres poder salir con chicos?— le soltó, era normal, estaba en edad de querer ese tipo de acercamientos.
—¡No!— gritó con desesperación y lágrimas.— ¡Me gustas! ¡Salí con él para que me gustaste! Pero no dejaba de internamente compararlo contigo ¿Ya estas contento?
—Eres una chiquilla.— fue lo único que salió de sus labios, sin pensar realmente en el daño que le causarían a Rin.
—¡Ya lo sé!
¿En qué problema se había metido? ¿Por qué no se quedó cayada? Ahora no podía verlo de nuevo a la cara. ¿Cómo se permitió fantasear en que un hombre como Sesshoumaru se fijaría en una chiquilla?
A los dos días, una mañana, le extrañó que Sesshoumaru no estuviese en la casa, desde su pequeña confesión se evitaban. Tocaron a la puerta y frente a ella, estaba el equipo de protección. Le llevaban un nuevo guardia.
—Señorita, él será su nuevo guardián.
—Un placer, Teniente Anderson Johnson.— Rin debió controlar las ganas de reír, algo en ese nombre le causa risa.
—¿Y el capitán Takahashi?— preguntó para desviar su atención a otro lado.
—Pidió su cambio.— informó uno de los superiores.
—¿Por qué?— pregunta tonta, ya lo sabía, después de su tonta confesión Sesshoumaru no quería saber más de ella,
—Cumplió aquí y ahora aspira a un nuevo cargo.
—Entiendo.
Su nuevo guardia era más parlanchín, comía con ella, le anima y le decía que todo iba a estar bien, ¡Pero ella no quería eso! Quería tener Sesshoumaru con ella. Al final de la segunda semana, fue secuestrada, Anderson no fue rival, le tomaron con la guardia baja. Tal vez pasaron solo horas o quizás días, pero para Rin fue una eternidad, ya sentía que su vida se acababa, no hace mucho ejecutaron a Anderson frente a ella, sabía que no importaba quienes fuesen sus padres, nadie iba a negociar por su vida, como último deseo pedía poder rememorar el rostro del hombre del que se había enamorado. Con terror vio que el jefe del grupo entraba, por la mirada que tenía, estaba allí para matarla, no pondría resistencia, no se iría al otro mundo siendo cobarde. Un estallido se escuchó a lo lejos y luego disparos en el cuarto.
—Rin.— la voz de Sesshoumaru resonó en su cabeza, ya debía estar muerta, se había cumplido su deseo.— ¡Rin!— gritó desesperado, la muchacha no reaccionaba, no abría los ojos, le tomó el pulso y aun que acelerado, ella debía estar bien, salvo… Le hubiesen torturado.— ¡Rin!
—Sess… Shou…— abrió los ojos, estaba viva.— ¡Sesshoumaru!— le abrazó con fuerza y llorando.— Estas aquí, en verdad lo estás.
—Salgamos de este lugar.
—Anderson está muerto.
—Lo sé.— ya había visto el cuerpo.
Cuando le informaron que Rin fue secuestrada se maldijo, era su culpa, jamás debió abandonarla, pero se apartó como un cobarde.
—Los hombres que... Ellos…— no podía hilar sus ideas.
—Ya no existen, todo acabó.
Terminando la larga noche que Rin debió pasar el hospital para mantenerla en observación, Sesshoumaru la llevó a su casa, en el trayecto le dijo que solo la mantuvieron presa 35 horas.
—Imagino que ahora en verdad te irás.— supuso Rin.
—No puedo hacerlo, en un descuido te raptan.
—Ya no hay peligro.
—Y por tu culpa me han castigado dejándome en este país.
—Lo siento.— bajó la mirada, pero ¿Por qué se disculpaba? ¿Qué había hecho ella para provocarlo?— ¿Qué fue lo que hice?
—Ayer debía estar en Moscú, pero por ir a buscarte no me presenté, fue desacatar una orden… Lo mínimo que puedes hacer es darme alojamiento.
—¿Eh? ¿Alojamiento?— estaba confundida.
—Hospedaje.
—Sé lo que es.
—¿Entonces por qué preguntas?
—Creí que yo te fastidiaba y desagradaba.— esperó a la expectativa, a ver señor ¿Cómo contestarás a eso? Se burló internamente.
—No me desagradas, me fastidiaba no poder hacer esto.— la jaló y la besó, en definitiva Rin no se esperaba esa respuesta.
Se había marchado porque no debía involucrarse con su protegida, estaba prohibido, pero la chiquilla se había hecho un lugar en su ser. Pensando que era lo correcto fue lo más cobarde que había hecho alguna vez en su vida, ahora entendía que lo correcto y valiente que debía hacer, era quedarse a lado de Rin, protegiéndola.
—Y bueno, desde entonces vivimos juntos, cuando supimos de Sakura nos casamos.— terminó el relato con una sonrisa.
—Es una linda historia, debió ser divertido cuando le vaciaste el té.
—No sé porque lo hice, nunca me había comportado de esa manera. ¿Inuyasha y tú me imagino que fue algo más sencillo?
—De alguna manera, pero discutíamos mucho.
—Mamá.— llamó Tadashi frotándose los ojos.
—¿Tienes sueño? Ven aquí.— cargó a su niño y él se acurrucó entre sus brazos.
—También deberías dormir, ya no hay de que preocuparse, aquí están a salvo, luego me platicas tu historia con mi cuñado.
Kagome sonrió, Rin tenía razón, y se alegraba por ello, adiós el estar con miedo a todas horas. Ahora lo único que le faltaba para estar en completa paz, era estar de nuevo con Inuyasha.
04/06/2017
Mucho tiempo ¿Cierto?
Estuve ocupada en algo y le dediqué gran parte de mi tiempo, sí todo sale bien, les estaré contando, si no, pues no XD.
Este capítulo en realidad no era así, pero por cuestiones de que agregué otras cosas y ya traerles algo, lo corté :P.
Respondiendo algunas cosas:
Sé que aquí Kouga tiene más protagonismo, lo supe desde un principio cuando comencé la historia, pero fue un riesgo que decidí correr.
Quieren matar a Sesshoumaru por dejar ir a su sobrino que es una lindura, yo también, pero ya solucionó las cosas.
Cuando pensé en la broma de Rin a Sessho, me sentí tan perversa, pero no pude dejarlo pasar, debía ponerlo, otra oportunidad así no siempre la tengo XP.
Kagome no va a engañar a Inuyasha, aunque en general Kouga me da penita, Kagome no le dio ni un besito en el manga y anime, ¡Cuando el tonto de Inuyasha si besó a Kikyou! … Relax… Ya me calmé.
Sip, deberán esperar al giro que va a tomar, porque no estoy muy segura de que les guste, el giro que dará no estaba en mis planes, pero al esta historia contar con varias referencias a series de tv y libros, la agregué en honor a una de mis series favoritas que ya terminó.
Por último, "Veros" vaya maratón que has hecho, gracias por todos los mensajes.
Deseo nos sigamos leyendo y aquí seguimos.
