Los personajes de Inuyasha pertenecen a la gran Rumiko, yo solo los tomó prestados para poder dar forma a la trama la cual si me pertenece. Todo sin lucro y solo con el afán de entretener.
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22. Despedidas y Bienvenidas.
Miroku le llevó comida casera a Inuyasha, aquel día era importante, por ello le fue a ver, para verificar que no hiciese una locura. Últimamente con la presencia de Renkotsu, Inuyasha estaba al límite, aquel tipo, sabía muy bien como alterar a las personas.
—¿Cómo te va con el agente especial a cargo Renkotsu?
—Quiero matarlo.— dijo Inuyasha con la boca llena de fideos.
—¿Qué otro trabajo te ha dado?
—Secuestro de niños, ese maldito desgraciado quiere que pierda la paciencia, sabe lo que me afecta.
—Te entiendo, tengo dos. Pero no dejes que gane, se más listo. Y ¿Hay algo más de lo que quieras hablar?
—¿Cómo qué?
—Hoy es el día.
—Su segundo cumpleaños.— bajó la mirada, claro que no lo olvidó, solo no quería hablar de ello.
—¿Igual controlado?
—Compré eso.— señaló a una esquina.
Miroku se levantó y quitó la manta, era un triciclo. Que Inuyasha lo compraste le preocupaba. ¿Estaría pensando en cometer una tontería?
—Soy tan tonto, nunca lo usara, es solo que... Creí que podría verlos solo un instante y dárselo.
En un día que salió a campo, lo vio y pensó en su hijo, no pudo evitar imaginárselo usándolo y lo compró. Aquel día, se permitió imaginar que siendo muy cuidadoso, podría verlo y convivir con él, besar de nuevo a Kagome y olvidarse de Naraku.
—Me he salido, he tenido la oportunidad de largarme e irles a buscar, pero termino regresando, soy tan estúpido.
—No lo eres, los extrañas, pero sabes que de irte, alguien te seguiría.
—Estoy seguro que Renkotsu es aliado de Naraku.— clavó los palillos en una croqueta.— Pero no puedo interrogarlo, en el primer momento que intente algo en su contra, me encerraran.
—Te provoca, lo he visto, debes ser más listo, bajara la guardia y podrás atacar.
—Estoy cansado, ya no puedo con esto.— entre más días pasaban, menos creía que podría volver a tener una vida normal.
—Ve a dormir, yo me encargo.
—No es esa clase de cansancio.
—Lo sé, pero necesitas dormir, ve a ducharte y si quieres te corto el cabello, ya te haces hasta trenza, también puedo ayudarte con el retoque de color, ya se ven tus raíces, a menos que quieras dejar a un lado el rojo y volver al color original.
—Por ahora está bien el rojo, es de la persona que soy ahora… Me voy a terminar la comida y dormiré, más te vale adelantar trabajo.
—¿Olvidas con quien hablas?
—Por eso lo digo.
...
Kouga miraba una y otra vez la fecha. ¿Debía ir y decir algo o se quedaba callado? Si Kagome lo quería mantener en secreto y él iba de lengua suelta, la chica se enojaría con él y no quería eso. Pero también era importante que Tadashi festejaste dos años de vida. Al final decidió bajar a la cocina, esperaba Kagome no se enojase. Al entrar, Rin lavaba los platos y Kagome acomodaba algunos víveres en las gavetas.
—Kagome, ¿Organizaras algo para Tadashi?— preguntó lo más casual que pudo.
—No lo sé.
—¿Qué no sabes?— preguntó Rin.
—Hoy es su cumpleaños.— respondió el chico.
—¿Por qué no dijiste?
—Yo... Me alegra y entristece.— se sinceró, el año pasado pensó que solo ese cumpleaños Tadashi la pasaría sin su padre, pero llegaba otro e Inuyasha seguía sin estar a su lado.
—Pero es su cumpleaños.
—No estoy segura que sea buena idea.
—Kag, acepta solo un pastel.— intentó convéncele Kouga.
—No todo debe ser triste.— ahora fue turno de Rin.
—El perro se pondrá feliz cuando vea las fotos, si yo fuese él, querría que mi hijo tuviera momentos felices.
—Acepta, por favor.— imploró Rin.
—Está bien.— terminó por aceptar, Kouga había dado un buen punto.
—¿Qué sabor le gusta? ¿Qué comida es su favorita? ¿Y su sabor de helado?— Rin ya estaba emocionada, le entusiasmaba la idea de celebrar un cumpleaños.
…
Tadashi no entendía porque todos le abrazaban, los globos con el pastel era algo nuevo, ya antes le habían dado pastel, pero no había globos. Otra cosa nueva, era la vela y que todos le estaban cantando, menos su tío, él estaba sentado en su sillón. Todo era tan extraño y nuevo.
—Sopla a las velitas.— dijo Kagome, una vez terminado el "feliz cumpleaños", pero Tadashi solo la miró.— Sopla para apagarles.— no muy seguro lo hizo, primer intento y nada.— Más fuerte.— segundo intento, las dos se apagaron y le aplaudieron.— ¡Eso es! Ahora muerde el pastel, solo una mordida, una chiquita.— animó al ver que su hijo no se acercaba.
¿Por qué no quería morderlo? ¿No le había gusta la fiesta? ¿Era muy pequeño para una?
—Dashi.— llamó Sakura.— Abre la boca y muerde, así.— se acercó al pastel y fingió morderlo.
—Has lo mismo.- alentó Kagome, pero Tadashi negó.
—No tengas miedo, es fácil.
—Tu primos le morderán primero.— primero fue Sakura y luego Ryusei.— Nada malo pasó, ahora tú.
Tadashi se acercó lentamente, pero al sentir que todos le miraban se alejó.
—Hey, Tadashi.— llamó Kouga, esperaba que su plan funcionase.— Sostén esto.— le ofreció la pala para cortar.— Cortémoslo.— le ayudó a tomar la pala y cuando estuvo el primer corte, el niño se emocionó.— ¿Quién quiere el primero?
—¡Yo!— pidió Sakura.
—Yo quelo fresa.
—Vamos a cortar otro.— Tadashi sonrió, le estaba gustado eso.
Más tarde, ya cuando todos estaban comiendo su rebanada, Kagome se acercó a Kouga. Él había manejado mejor la situación, debía agradecerle.
—Gracias, no sé porque se puso así.
—Le dio pánico escénico, y lo mejor era distraerlo con otra cosa.
—Toda, más.— interrumpió Tadashi al llevarle su plato.
—¿Puede comer más?
—Una pequeña.
—Tranquila, a Ryusei en los cumpleaños no le gustaba que apagasen la luz.— dijo Rin al sentarse junto a Kagome.
—Espero que pronto se acostumbre, estuvo aislado mucho tiempo.
—Ya no tiene que ser así, después de estar cohibido pasó a estar alegre, míralo tú misma.— le pasó la cámara.
Kagome sonrió, miró las fotos, Rin tenía razón, en las últimas imágenes, Tadashi ya estaba riendo y jugaba con sus primos, a Inuyasha le iban a gustar.
El director había salido hace dos semanas y nadie tenía noticias suyas. Sin olvidar que Miroku no se había aparecido en una semana. Casi no dormía y si lo hacía, tenía su arma lista, con Renkotsu como jefe sustituto cualquier cosa podía ocurrir. Fue donde Kanna, esperaba que ella tuviese algún avance.
—Kanna, ¿Algo de Baker?
—Nada, es como si hubiese desaparecido.
—¿En su computadora encontraste en que trabajaba?— estaba seguro que descubriendo eso, darían con el director.
—Limpiaron su máquina, estoy intentando recuperar algo.
—Aquí estas.— interrumpió Totosai con voz jadeante.— Renkotsu te busca, te va a mandar a campo.
—¿A qué?
—Detonaron una bomba en Italia, buscaras al responsable.
—No dejes de trabajar en ello.— ordenó a Kanna antes de irse con Totosai.— ¿Tsubasa viene en camino?
—No, por lo que escuche solo tú irás, te preparé una armas camuflajeadas, no son tan potentes como las otras, pero te protegerán.
Inuyasha sabía que algo andaba mal, lo presentía. Debía andarse con cuidado, no bajar la guardia, podían estar tendiéndole una trampa para acabar con él.
Kagome arrullaba a Tadashi, después de su baño, su hijo cayó dormido. Estaba por llevarlo al dormitorio, cuando Sesshoumaru llegó con tres hombres, reconoció a uno de ellos, le vio cuando su cuñado fue por ellos a "Hambleden"; los otros dos parecían militares. Sesshoumaru les condujo a la oficina y luego la miró, le pidió que le llamase a Kouga y entrasen con Tadashi.
—¿Pasa algo malo?— habló Kagome al ver que todos estaban serios.
—Tenemos que hablar, tomen asiento.— ofreció Sesshoumaru.— El Capitán Watson y su asistente Scott, se encargan de la asignación de seguridad.
—¿El niño está registrado o también viaja con identidades falsas?— preguntó sin rodeos Watson.
—Son falsas, hasta ahora no hemos tenido problemas.— contestó Kouga.
—Para que puedan permanecer con el general y tener protección, no hay problema con las identidades de ustedes, el problema es él.— señaló a Tadashi.
—¿Qué quiere decir?— Kouga se puso de pie, y Kagome abrazó más contra ella a su hijo.
—Por cuestiones de seguridad, el General debe hacerse cargo del niño, se registrara como otro hijo suyo.
—¿Por qué con nosotros está bien y con él no?— esa media no le gustaba para nada a Kouga.
—Los papeleos con menores siempre son más complicados, se verifican sus datos muchas veces, siendo hijo del general pasaría en automático.— explicó Watson.
Kagome y Kouga se miraron, ¿Qué decisión tomar? ¿Podían confiar en ellos? ¿Poner a Tadashi como hijo de Sesshoumaru era buena idea?
—Cuando las cosas se normalicen los papeles se cambiaran.— intervino Sesshoumaru.— Por si tienen que huir, Tadashi se quedará con nosotros.— Kagome miró a su cuñado, era la primer vez que no le llamaba "el niño" o "tu hijo".
—Solo es temporal y los cambiaran cuando termine ¿Verdad?— no quería que le quitasen a su niño.
—No pienso quitárselos.— Kagome y Sesshoumaru se miraron por lo que pareció un largo rato, que en realidad solo fueron segundos.
—Está bien.— aceptó ella, su cuñado tenía razón y sabía que no era del tipo que le quita los hijos a alguien más.
—¿Estás segura?— preguntó Kouga.
—Si por alguna razón algo sale mal, sé que estará con su familia, que estará a salvo.— era una decisión difícil, pero era la mejor.
En plena noche, Totosai fue a buscar a Inuyasha, el director había mandado un mensaje de ayuda, Kanna lo había recibido y le estaba rastreando. En el mensaje se le escuchaba cansado y decía que estaba herido, se había ocultado en un elevador de carga, pero no sabía su ubicación. Cuando finalmente obtuvieron su ubicación, les conducía a un edificio en Tokio que sería demolido por la mañana, debían darse prisa. En el camino, Inuyasha le llamó a Miroku y pidió a Totosai que una vez que hubiese llegado, diese la alerta, no quería que alguien le delatase, quería encontrar primero a Baker. No fue difícil encontrarle, continuaba donde dijo.
—Llegaste.— apenas podía creer que lo lograse a tiempo.
—¿Cómo es que se metió en esto?— preguntó Inuyasha al revisar las heridas, eran graves, necesitaba atención inmediata.
—Renkotsu quería saber dónde está tu familia, como si lo supiera.— Inuyasha gruñó al escuchar aquel nombre, sabía que era parte del sequito de Naraku.
—Ayúdeme a llevarlo a la salida.— le intentó levantar, pero Baker se quejó.
—Saotome, Takahashi.— corrigió.— Perdóname... No debí mandarte traer, creí que serías un excelente elemento contra Naraku... Cuando supe que tenías familia me arrepentí, pero la orden ya había sido mandada...
—Deje de hablar, la ayuda ya viene.
—Serás mi sucesor… Ya deje todo listo… Limpia la agencia, no bajes la guardia... Deseo que pronto recuperes tu vida.
—¡Ya le dije que todo va a estar bien!
No, no lo estaría.
—Escucha, en Kyoto hay un templo donde vive… Hitomiko, búscala tiene información para ti.— le dio un chip.
—Usted me va a llevar.
—Muchacho… Déjame irme con mi amada Tsukiyomi.
—Acabaré con ellos.— prometió al apartarse.
Inuyasha esperó que la vida del director se esfumase, había comprendido que nada podía hacer por él. Miroku no tardó en llegar con varios agentes y Jinenji.
—Murió, llévate su cuerpo.— ordenó a Jinenji.— Revisen el lugar en buscar de algo que indique quien lo hizo.— debía distraerles, hacerle creer a Renkotsu que no sabía quién era el responsable.— Y tú.— jaló a Miroku.— Hay algo que debemos hacer.
…
El chip tenía la ubicación exacta del templo, era el "Fushimi Inari-Taisha". Lo difícil ahora era dar con la mujer, para ello comenzaron su andar por los cientos de torii. El amanecer ya se veía, los turistas y visitantes no tardarían en llegar y las pocas personas que se habían encontrado, no conocían a la mujer.
—¿Seguro que dijo ese nombre?— preguntó Miroku.
—Estoy seguro.
—Deberíamos pedirle ayuda a Kanna, puede que la encuentre.
—Vamos a los templos y preguntar allí.— no se rendiría, debía ser él, el primero en hablar con ella.
—No lo creo necesario.— dijo una voz femenina a sus espaldas.— Me preguntaba cuando vendrías.
—¿Hitomiko?— Miroku le examinó, la mujer vestía ropajes de sacerdotisa ¿Por qué Baker recurrió a ella?
—Le dije que se cuidara las espaldas pero no hizo caso.
—Dijo que le buscara.
—Ahora que eres el director, necesitaras un guía.— Inuyasha estaba sorprendido, esa mujer conocía los planes de Baker.
—¿Usted?
—¿Quién más? Además, hay una mujer allí que necesita ayuda, soy buena purificando el alma.
¿Qué tanta información le había Baker a esta mujer?, se preguntaban ambos chicos.
—¿Cómo sé que puedo confiar en usted?— cuestionó Inuyasha.
—No lo sabes, deberás confiar en mí ¿Puedes hacer eso?
A buena hora Rin se fue de compras y se llevó a Kagome y al agente, lo bueno, Sakura y Ryusei estaban acomodando sus juguetes y Tadashi dormía en el corral. Le quedaba como medía hora de paz, o eso creía hasta que sintió que le veían desde un costado del sillón.
—Seeesss aru.
—Se suponía dormías.
—Semaru.— intentaba decir bien el nombre.
—¿Quieres tu juguete? Aquí tienes.— le pasó la pelota de luces que estaba en la mesilla junto a él, Tadashi la tomó pero no dejo de verlo.
—Setomaru.— el hombre no le miró, entonces así no era su nombre.
—Es complicado de pronunciar.— dijo al deducir lo que el pequeño quería hacer, era muy persistente para su edad.
—Seshmaru.— el hombre que era parecido a su padre, cerró el libro y finalmente le observó.— ¿Dónde papá?
—No está aquí.
—Quelo donde papá.
—No te puedo llevar.
De nuevo esa forma rara de actuar, si antes el niño le intrigaba, ahora más. Con asombro vio, como sin importarle su semblante, subía a sus piernas y le miraba a los ojos.
—¿Qué haces?— Tadashi no contestó, solo bostezó.— Sigues con sueño, no debiste levantarte.
Para sorpresa de Sesshoumaru, Tadashi se acomodó en su regazo, dejando su cabeza en su pecho y poco a poco se fue quedando dormido.
—Papá, ya terminamos pero... ¡Que bonito!— gritó emocionada Sakura, su primo era tan tierno.— Se quedó dormido.
—¡Yo quelía jugal con él!— se quejó Ryusei.
—¡Shhh! No hagas ruido.— le silenció su hermana.
—¿Le vas a delar llí domido?
—Claro que sí, no lo va a despertar.
—Pelo papá no quelía a Dashi.
—Si lo quiere, pero no quiere que sepamos.— explicó Sakura con pose de sabiduría.
—¿Es eso? No dilemos nada.
Sesshoumaru observaba a sus hijos sin decir nada, sabía que no importaba que dijese, esos pequeños no pararían de molestarle. El celular sonó y Sakura fue la primera en cogerlo.
—Es Jaken.— dijo al darle en celular a su padre.
—¿Qué pasó?
Los niños esperaban a escuchar algo, ojala su padre no tuviese que volver al trabajo, les gustaba tenerlo en casa. Cuando terminó la llamada, comenzó el interrogatorio.
—¿Qué quería? ¿Vas a ir al trabajo?
—Dije que me tendrían aquí y cumplo.
—Cuando mamá regrese ¿Podemos ir al parque?— preguntó Sakura.
—Cuando llegue, no antes.— los hermanos gritaron de emoción.
Sesshoumaru miró a Tadashi, así que ahora Inuyasha era el jefe, era una buena oportunidad para que arreglase las cosas. Tadashi se movió y le acomodó mejor.
Renkotsu caminaba por la oscuridad de aquella mansión, debía informar que el director no sabía el paradero de la mujer y el niño, pero sobre todo, del nuevo cargo que le asignaron a Inuyasha, eso les complicaba las cosas. Pero a mitad de pasillo, su hermano Bankotsu le esperaba, un escalofrió le recorrió.
—Me desobedeciste, Renkotsu.
—Espera hermano, creí que el director sabía algo.
—Pero no, ahora con su muerte, nos complicas más las cosas, ya nos enteramos que Inuyasha es el jefe, ya sabe de tu identidad.
—¡No! El director no le dijo nada, murió antes de que él llegase.— se defendió.
—Eres un tonto, no hace falta que se lo dijese, ya lo ha de intuir, como jefe puede encerrarte e investigarte.
—Solo quería ayudar.
—Lo hiciste por tu propio bien, querías quedar bien con Naraku, solo debías seguir el plan, mantener ocupado a Inuyasha.
—Te equivocas…
—¿Lo hago?— preguntó con un rostro inmutable.
—Voy a demostrarte que yo tengo razón, soy el más inteligente.
—Hermano Bankotsu, encontraron los cadáveres de Mukotsu y sus ayudantes.— interrumpió Jakotsu.
—Seguramente murió por idiota, te has salvado por ahora Renkotsu, me desobedeces de nuevo y date por muerto.
—Sí, espero tus nuevas órdenes.
—Vete a tu habitación, te busco más tarde.
—¿Qué fue todo eso?— preguntó un desconcertado Jakotsu cuando Renkotsu se marchó.
—Tú eres el único en quien puedo confiar Jakotsu.— dijo Bankotsu al pasar un brazo por el hombro de su afeminado hermano.— No importa que seas un rarito.
—¡Hermano!
—Jakotsu, es hora de ir contra Naraku, preparemos todo.
Después del nombramiento como director a Inuyasha, Miroku ayudó a instalarse a Hitomiko, ella tenía el cargo de jefa en psiquiatría, analizaría a cada agente y determinaría cuantos eran de confianza y aptos para la agencia.
—Si necesita algo más, me dice.
—En realidad, necesito tratar algo ahora, es sobre el nuevo director.
—¿Qué quiere saber?— le miró con suspicacia.
—¿Cómo era antes? Su relación con Kikyou.— explicó al tomar asiento y ofrecerle uno al chico.
—Inmaduro, actuaba precipitadamente, violento, le gustaba sentir la adrenalina, no acataba órdenes, desafiaba a los superiores... Con Kikyou siempre fue...— metido la mejor manera de describirlo.— No se podía decir algo en contra de Kikyou porque estallaba, ella era su prioridad, pero también lo era atrapar a Naraku, eso les trajo problemas. Se abatió cuando ella supuestamente murió.
—¿Y con su actual novia qué me dices?
—Cambió mucho, ha madurado un poco por ella, creo que sentar cabeza le ayudó a ser mejor persona. Por ella y su hijo, controla su temperamento, hace lo que se le pide solo para mantenerles a salvo, pero créame, por dentro quiere mandarlos a volar y regresar a su hogar.
—Supe lo de su hijo… ¿Se sigue sintiendo culpable por dejar que Naraku llegase hasta ellos?
—Es algo que no superara tan fácil.
—Ahora que es el jefe ¿Qué hará?
—Sorprendentemente ha tomado las cosas con madurez, creí que el cargo se le subiría pero no, me pide consejo.
—Si pierde de nuevo a Kikyou ¿Cuál sería su reacción?
—¿Por qué lo pregunta?— recordaba que cuando se conocieron, dijo que podía curar a Kikyou, ese interrogatorio ¿Tenía algo que ver?
—Responde.
—Primero usted.
—Puedo "curar" a Kikyou, pero no será la misma.
—Creo que ahora mismo tampoco lo es.
—No será la de antes, ni la de ahora.
—Si físicamente y mentalmente logra estar bien, creo que lo tomará a bien, pero si Kikyou muere...— lo meditó un momento.— No sufrirá como antes, donde se volvería loco es perder a su familia, créame, ellos lo son todo para él.
—Hagamos algo, yo me encargo de Kikyou y tú encárgate del director, que no interfiera en mi tratamiento.
—¿Me promete que funcionará?
—Nunca he fallado.
—Es un trato.
18/06/2017
Hasta aquí por ahora, de nuevo gracias por los mensajes, me sorprende que pronto ya sean 200. Es mi segunda historia que logra llegar a esa cantidad, cuando me decidí a publicar "Sombras" no creí que tuviese buena aceptación, por el tema y porque dejaría a Inu y Kag separados mucho tiempo.
En fin, nos estamos leyendo.
