Llegada a casa de los Mills

El final de la tarde transcurrió como cada día. Regina terminó su jornada alrededor de las 16:30, después pasó a recoger a su hijo al colegio antes de volver a casa. Había contactado con el inspector Graham para ponerle al corriente de las disposiciones que había tomado durante el día, y terminó diciéndole que la patrulla que los vigilaba ahora ya era inútil.

Sobre las 17:00, mientras estaba en la cocina preparando la cena, su hijo estaba a su lado haciendo su tarea, y ella lo ayudaba cuando era necesario. Cuando él hubo terminado, una media hora más tarde, guardó con cuidado sus cosas en su mochila y se dirigió al armario de la entrada para ponerla en su lugar hasta la mañana siguiente. Después volvió a la cocina y se colocó al lado de su madre.

«¿Puedo ver los dibujos animados, mamá? Por favor»

«En cinco minutos, antes me gustaría contarte una cosa. Siéntate»

El chico sonrió y se sentó en su sitio, su madre se acercó a él y se sentó a su lado.

«Cariño, ayer…¿te acuerdas de que varios policías vinieron a casa?»

«Sí»

«¿Comprendiste por qué?»

«No…en verdad…»

La morena había estado buscando las palabras apropiadas durante todo el día. ¿Cómo explicarle a su hijo de ocho años que un extraño había entrado en su casa para intentar hacerle daño sin que entrara en pánico? Entonces colocó sus manos sobre las de su hijo, apoyadas en la encimera, después, le sonrió tiernamente.

«Ayer…un hombre malo entró en casa»

«¿Un ladrón?»

Sabiendo que era mejor para él que creyera eso, asintió.

«Y los policías, ¿lo han metido en la cárcel?»

«Aún no, cariño»

«Entonces…¿podría volver?» dijo desorbitando los ojos de miedo.

«Es posible. Henry, es por eso que quería hablar contigo. Le he pedido a alguien que venga para que nos proteja, ¿entiendes?»

«Sí, eso creo…¿quién es?»

«No la conoces. Se llama Emma Swan»

«¿Una chica? Pero, una chica no es fuerte…»

Regina sonrió ante las palabras de su hijo y le acarició tiernamente la mejilla.

«Ella es muy fuerte. Y, ¿sabes por qué? Ella es un poco como la hermana de G.I. Joe»

La morena pudo ver cómo los ojos de su hijo se iluminaban al escuchar nombrar a uno de sus héroes preferidos y sonreír enseñando todos sus dientes.

«Entonces, ¿ella va a protegernos?»

«Eso es. Pasará las noches aquí para asegurarse de que no nos pase nada. ¿De acuerdo?»

«¡De acuerdo!»

«Bien, no debería tardar» la morena lanzó un vistazo al reloj colgado de la pared de su cocina. Faltaban quince minutos para las 18:00. «Puedes ir a ver la tele un cuarto de hora mientras la cena termina de hacerse»

«¡Chachi! ¡Gracias mamá!»

Le lanzó rápidamente sus brazos al cuello antes de bajar del taburete y marcharse hacia el salón bajo la tierna mirada de su madre.

Las seis. El timbre de la entrada sonó. La morena se quitó el delantal, se encaminó hacia el hall, se miró en el espejo del recibidor, y después abrió la puerta.

«Miss Swan»

«Señora Alcaldesa»

«Ha llegado puntual, perfecto. Se lo ruego, entre»

«¿Lo dudaba?»

«¿El qué?»

«Que fuera puntual…»

«No, en absoluto…»

«Tiene que saber que me tomo mi trabajo muy en serio. Dijimos a las seis, y bien, aquí estoy»

La morena escrutó a la rubia un momento, mientras escuchaba sus palabras educadamente. Con una sonrisa que parecía falsa.

«Sígame, por favor»

La rubia asintió y siguió a la morena en silencio.

«Miss Swan, le presentó a mi hijo, Henry. Henry, esta es la señorita Swan, la señora de la que te hablé hace un momento»

El chico se levantó del sillón donde estaba sentado, y avanzó hacia la joven rubia y le tendió su mano hinchando su pecho.

«Buenas tardes, señora, encantado de conocerla»

La rubia sonrió, ligeramente divertida, y se agachó para estar a la altura del muchacho, después le tomó su mano y la estrechó dulcemente.

«Buenas tardes, Henry, encantada también de concerté»

«Henry, ve a lavarte las manos y pon la mesa, yo voy a enseñarle a Miss Swan su habitación»

«¡Ok!»

Se marchó casi corriendo y desapareció, mientras la rubia se ponía derecha.

«Bien, sígame, es arriba»

La vigilante cogió las dos bolsas de deporte que había dejado a la entrada, y siguió a la morena.

«Aquí está la habitación de Henry» dijo la morena señalando una puerta con la mano «Enfrente, tiene un aseo, y a continuación un primer cuarto de baño. Es el que Henry utiliza diariamente»

La rubia anotó mentalmente cada estancia, y continuó caminando hasta el final del pasillo.

«Aquí, a su izquierda está su habitación. La mía es justo la de enfrente»

La morena abrió la puerta de la izquierda y entró, la rubia la imitó y descubrió el sitio. Como el resto de la casa, la habitación era espaciosa, las paredes perfectamente pintadas de un blanco nácar, la decoración sobria, y completamente a la imagen de la morena. Durante el espacio de un segundo, Emma creyó estar en uno de esos hoteles de cinco estrellas que se ven en las grandes películas de Hollywood.

«Tiene un cuarto de baño privado al que puede acceder por esa puerta de ahí» una vez más la morena señaló con la mano la puerta, y a continuación señaló otra «Y ahí tiene un vestidor para poner sus cosas. La dejo para que se instale. Le enseñaré el resto de la casa cuando haya bajado»

«Muy bien, gracias»

«De nada, oh, y la cena estará lista en diez minutos»

La rubia realmente no se esperaba ser invitada a compartir su comida y la sorpresa se leyó en sus ojos.

«Oh…euh, ok, enseguida voy»

La morena no respondió y dejó la estancia para que la rubia colocara sus cosas y se instalara.

Cuando bajó, no sabía a dónde dirigirse, la única estancia que había visto era el salón, pero no era la única puerta con la que se encontró, había otras tres, una que daba a la parte baja de las escaleras, pero la rubia pensó que solo se trataba de un armario, otra que daba a la cocina por lo que podía ver, así que solo quedaban dos, la del salón que ya conocía y otra.

«Por aquí» escuchó. Era el pequeño Henry que había pasado su cabeza y que se había dirigido a ella desde la última puerta.

Aliviada, se dirigió hacia el chico y él la llevó al comedor. Una hermosa y grande estancia que tenía cuatro entradas. La que ella acaba de tomar, otra que daba, sin duda, a la cocina; una que comunicaba, lo más seguro, con el salón, por la doble puerta corredera, y la última era una cristalera que daba al jardín. El mobiliario era magnifico, seguramente de roble, y pintado en negro y blanco. El conjunto estaba compuesto por la mesa de comedor, el aparador y una vitrina.

Al ver la mesa puesta para tres, Emma se sintió incómoda. No conocía ni a la morena ni a su hijo, eran sus clientes a los que tenía que proteger, y además, ella no estaba acostumbrada a cenas en familia, pues tenía la costumbre de comer siempre sola y a menudo, era comida mandada a pedir o platos preparados que solo tenía que calentar en el microondas.

Apenas acabada su observación, la morena apareció con una fuente, visiblemente caliente, y la colocó en el centro de la mesa.

«Se lo ruego, tome asiento»

La rubia lo hizo con delicadeza sentándose en una silla en medio de la mesa, Henry, a su lado, y la morena en la cabecera.

«Gracias. Huele de maravilla. ¿Qué es?»

«Gracias, es una receta de familia, lasaña de pollo y verduras»

«Bien, ¡buen provecho!»

«Gracias, a usted también» dijeron Henry y su madre.

El principio de la cena transcurrió en silencio, ninguna de las dos mujeres se atrevieró a entablar conversación. Su relación era profesional, a pesar de las apariencias. Fuera como fuera, Henry finalmente se atrevió a romper el hielo, y había que confesarlo, esa Emma le intrigaba mucho…

«¿Señorita Swan?»

«¿Sí?»

«¿Me permite que le haga una pregunta?»

«Sí, claro, te escucho. Pero llámame Emma»

«Emma, de acuerdo…Mi mamá me ha dicho que usted protege a la gente, entonces, ¿es su trabajo?»

«Eso es. Es lo que hago todos los días»

«¿Desde hace cuánto que lo hace?»

«Henry, no creo que Miss Swan desee hablar de su vida privada»

«No pasa nada, tranquilícese. No es como si me pidiera mi número de la seguridad…» dijo ella antes de coger su vaso de agua y beber un sorbo «Para responder a tu pregunta, Henry, desde hace cuatro años»

«¿Y qué ha estudiado para eso?»

La rubia retuvo una carcajada y sonrió ante la pregunta del muchacho.

«No he hecho estudios. Digamos más bien que una cosa llevó a la otra, y aquí estoy haciendo lo que hago»

«Entonces, ¿no es lo que quería hacer cuando era pequeña?»

«De hecho, creo que cuando era pequeña, no pensaba en ello…»

Al ver que la rubia se perdía en sus pensamientos, Regina le lanzó una mirada a su hijo que le hizo comprender que debía callarse de momento. En su lugar, el chico explicó a su madre cómo había ido su día de cole.

«Y la señorita Blanchard lo castigó por eso»

«Ha hecho bien. No es la primera vez que me dices que ese muchacho hace tonterías…»

«¡Casi todos los días recibe castigos!»

«No te acerques demasiado a él, Henry, ¿de acuerdo? No deseo que su comportamiento influya en tus notas»

«Sí, mamá»

«Venga, acaba tu plato y derecho a la ducha»

Él asintió y terminó de comer mientras la morena se dirigía a la rubia.

«¿Quiere un poco más?»

«Heu, no, muy amable. No tengo la costumbre de comer tan bien y no quisiera abusar» dijo ella mientras dejaba los cubiertos al lado del plato y su servilleta encima «Ha sido una delicia, se lo agradezco»

«Como quiera. Y de nada. Henry, ya que has acabado, quita tu plato y ve a ducharte»

«Sí, mamá»

Se levantó, cogió su servicio y lo llevó a la cocina, y lo dejó en el fregadero, después tomó la dirección de las escaleras para subir e ir al cuarto de baño. Regina se levantó a su vez, tomó la bandeja de lasaña y la llevó a la cocina, cuando volvió, la rubia había apilado los platos, así como los cubiertos y los estaba llevando a la cocina.

«Oh…muy amable, pero no tenía que hacerlo…»

«Así como usted no tenía que cocinar para mí. Es lo menos que puedo hacer, así estamos en paz»

La morena le dedicó una sonrisa educada, casi incómoda y dejó que la rubia dejara lo que tenía en las manos al lado del fregadero.

Una vez la vajilla dispuesta en el lavavajillas, la morena enseñó el resto de su casa a la rubia. Cuando hubieron acabado, la morena propuso una copa a su invitada, pero esta declinó la oferta.

«Gracias, pero no. Nunca bebo durante mis servicios»

La morena pareció satisfecha con su respuesta, deduciendo que la rubia era, quizás, más seria de lo que ella había pensado a primera vista. Entonces le sirvió un vaso de agua y para ella, una copa de sidra. La invitó a sentarse en uno de los sillones del salón e hizo lo mismo, colocándose frente a ella.

«Quería abordar con usted mi manera de trabajar y los medios con los que cuento»

«La escucho»

«Con su consentimiento, me gustaría instalar mini cámaras por toda la casa»

«¿En toda la casa?» se asombró la morena frunciendo el ceño

«Sí, en fin, en toda salvo en su habitación, en la de su hijo y los cuartos de baño. Para esas piezas, instalaré cámaras en el exterior para poder vigilar la casa entera las 24 horas»

«De acuerdo. ¿Alguna otra cosa?»

«Sí, me gustaría ver su sistema de alarma. Me dijo esta tarde que él había logrado anularla, y quisiera conocer la razón»

«Muy bien, está en la entrada, la caja de activación se encuentra en el armario. Se lo voy a enseñar»

«¿Mamá? He acabado» dijo el muchacho entrando en la estancia.

«Bien, ¿te has cepillado los dientes?»

«Sí»

«Entonces, a la cama. Da las buenas noches a Miss Swan»

«¡Buenas noches, Emma!» dijo él con una gran sonrisa en la cara

«Buenas noches, chico, dulces sueños»

«¡Gracias, usted también!»

Él se marchó hacia las escaleras, mientras la morena se excusaba ante la rubia para ir a arropar a su hijo. Cuando volvió, invitó a la rubia a que inspeccionara el sistema de alarma.

«¿Alguna otra persona sabe que se encuentra aquí aparte de usted y su hijo, quiero decir?»

«No que yo sepa…cuando me mudé a esta casa, hace ya diez años, mi padre hizo la instalación, él mismo con mi ex marido»

La rubia pareció reflexionar un momento, después se giró hacia la morena.

«Mi pregunta le va a parecer indiscreta, pero…¿mantiene buenas relaciones con su ex marido?»

La morena se sorprendió ante esa cuestión. En efecto, no era asunto de la rubia.

«Si se lo pregunto es porque, generalmente, las cajas como estas se encuentran normalmente en el hall, por lo normal a unos metros de la entrada, y no en el interior de un armario. Y si no se sabe, el sistema tiene tiempo de ponerse en marcha»

«¿Puede que el individuo tuviera algo para desactivarla a distancia?»

«Eso me asombraría. Primero, porque eso querría decir que quería tomarla con usted en concreto. Y segundo, no con un modelo como este, es bastante antiguo, solo se puede desactivar manualmente»

«¿Está intentando decir que esa persona sabía exactamente lo que había que hacer para entrar aquí?»

«Exactamente. De ahí mi pregunta…¿mantiene una buena relación con él?»

«Para ser sincera no he tenido noticias desde hace más de tres años»

La rubia habría querido preguntar lo que él era para Henry, pero se abstuvo. Eso no era de su incumbencia.

«¿Alguna otra pregunta?» dijo la morena

«¿Tiene enemigos? ¿O podría tener?»

«Miss Swan, soy la alcaldesa de esta ciudad. No soy una tirana, pero como todas las personas influyentes, debo tener en alguna parte. ¿Por qué esa pregunta?»

«Porque creo que alguien desea vengarse de usted»

Sorprendida ante tal revelación, la morena no supo qué pensar. ¿Quién podría tenerle tanto rencor como para contratar a alguien para que se metiera en su casa? ¿Con qué fin? ¿Qué mal había hecho ella?

«Tranquilícese, señora alcaldesa, la protegeré, es mi trabajo. No se preocupe»

La morena asintió y notó que una migraña comenzaba a causarle dolor de cabeza, se llevó una mano a la frente e intentó pensar.

«Escuche, no pienso dormir mientras este aquí. Voy a colocar las cámaras hoy y vigilaré toda la noche»

«Eso no tiene sentido, usted también tiene que descansar»

«No se preocupe, estoy acostumbrada. Y además, he dormido dos horas antes de venir, mañana descansaré. Solo necesito cafeína»

«Muy bien, en ese caso, sígame, le voy a enseñar dónde se encuentra la cafetera y cómo ponerla en marcha»

Media hora más tarde, la morena se despidió de su guardaespaldas y se marchó a dormir.

«Oh, ¿señora alcaldesa? Una última cosa»

«¿Sí?»

«Si escucha ruidos cerca de su ventana, seré yo, voy a empezar a instalar las cámaras en el exterior»

«Muy bien. Hasta mañana, Miss Swan»

«Hasta mañana, señora alcaldesa, que tenga una buena noche»

«Gracias»

Este fic consta de 26 capítulos. Por supuesto que es swanqueen, habrá mucha interacción entre ellas, pero no esperéis que de la noche a la mañana haya sexo. Lo habrá, pero no tan rápido. Es una relación que se cocinará a fuego lento. Eso sí, habrá bastante suspense y adrenalina.