La distancia entre ciudad Lunar y la aldea de Carmín era grande, a los viajeros les tomaría por lo menos dos semanas llegar a su destino. Esta idea no entusiasmaba mucho a Gray, quien esta vez ya no acompañaba a Carmín por voluntad propia, ella no lo iba a dejar solo hasta que el pikachu negro fuera purificado. Según la chica esa era su misión y un exorcista pokémon nunca se rinde hasta completar su misión.
Por otro lado el pikachu negro (A quien Carmín decidió llamar Demon), no parecía sentir simpatía por nadie, detestaba a Carmín y a todos sus pokémon, a Gray lo miraba con recelo y a Blue le tenía resentimiento.
La única a la que soportaba hasta cierto punto era Shun lee, aunque la razón era bastante particular. Los shuppet son pokémon fantasmas que se alimentan de las energías negativas que emanan tanto humanos como pokémon, Demon estaba lleno de este tipo de energías, por lo que cada vez que Shun lee se acercaba a este pikachu, consumía un poco de su resentimiento aliviando algo su oprimido corazón.
Su viaje los llevó a una zona en la que abundaban los pinos y donde crecía una extraña especie de pasto que alcanzaba una considerable altura. A Gray que era bastante alto la hierba le llegaba hasta la cintura, caminar por esta zona era complicado, porque cada tanto te topabas con pokémon salvajes, algunos atacaban y otros simplemente huían. Por lo menos cuando se veía una mata de pasto andando sola se podía deducir que se trataba de un oddish.
Para hacer el camino más fácil, Carmín soltó a Adelle su espeon, quien con sus poderes psíquicos podía adivinar la presencia de pokémon en la zona y así buscar las mejores rutas para evitarlos. Por desgracia, Blue se encargaba de interrumpirla constantemente con sus insinuaciones románticas, hasta que finalmente terminó por agotar la paciencia de Adelle, quien con un poderoso ataque cola de hierro mandó a Blue a volar, dirigiéndolo justo a una zona donde descansaban un grupo de spearows, quienes al verse molestados comenzaron a atacar y a perseguir al desafortunado Umbreon.
-Um ¿Gray? -Carmín miraba la escena algo preocupada- ¿No crees que deberíamos ayudar a Blue?
-No te preocupes, estará bien, sigamos andando, nos alcanzará más adelante- contestó Gray ya habituado a estas escenas.
-Pika pika (por desgracia) -agregó Demon.
Más adelante, la cantidad de hierba alta disminuía y se hacía más dispersa y más amarillenta hasta casi desaparecer. También los pinos que crecían por el lugar, en la medida que avanzaban tenían menos ramaje hasta quedar prácticamente desnudos. Así pasaron de un paisaje verde y rebosante de vida, a una vista siniestra y marchita, ni siquiera pokémon había en la zona, nada crecía, ni siquiera junto al río.
-¿Sabes? -Dijo Carmín- esta zona antes era diferente, era un frondoso bosque lleno pokémon, abundaban los hoot hoot, los noctowl, ratatas y sentret, incluso se podían encontrar kangaskhan y muchas otras criaturas. Pero hace dos años más o menos, de a poco la zona comenzó a marchitarse y a morir, nadie sabe bien por qué ¿Raro no?
Como ya habían caminado un buen rato, decidieron detenerse a descansar, pero lo lúgubre del ambiente les impidió hacerlo, los árboles muertos y la ausencia de pokémon daban una escalofriante sensación de desamparo. Pero aún en estas condiciones Blue decidió hacer otro intento de acercamiento romántico a Adelle.
El pokémon se acercó lentamente haciendo como que la ignoraba, esperaba captar su atención con esta nueva estrategia. Adelle sintió algo de curiosidad por el comportamiento de Blue y se quedó observándolo. El umbreon, que nunca había conseguido que la espeon tuviera el más mínimo interés en él, se emocionó tanto que nuevamente regresó a su vieja costumbre de abalanzarse sobre ella, por supuesto la pokémon lo repelió una vez más con su cola de hierro mandándolo a volar. Por desgracia, umbreon iba a aterrizar sobre Demon, pero el pokémon se defendió mandándolo a volar nuevamente con otro cola de hierro. Esta vez el umbreon fue a aterrizar sobre el único árbol del lugar al que le quedaba algo de ramaje.
El pokémon golpeó el árbol estrepitosamente cayendo al suelo como una piedra. La sacudida, hizo que un pokémon que se ocultaba entre las amarillentas hojas de la planta también cayera. Gray esta vez se preocupó por Blue, recibir dos colas de hierro seguidas no es una cosa menor. Se acercó a su pokémon para ver como estaba, una vez que este hubo reaccionado se tranquilizó y posó su vista en el segundo pokémon que cayó del árbol.
-¡Carmín ven! -Gritó Gray- trae mi enciclopedia pokémon, aquí hay algo interesante.
La muchacha se aproximó llevando el viejo libro consigo, se lo pasó a Gray quien se dirigió a una página cerca del final del libro.
-Ajá, sabía que había visto a esta criatura antes -dijo Gray señalando una ilustración del libro que mostraba a un pokémon verde con aspecto de hada- Es un Celebi.
-¿Celebi? Nunca había visto a un pokémon como ese.
-Claro que no, según el texto es un pokémon legendario, muy raro, se dice que tiene la capacidad de viajar a través del tiempo.
-Pero el Celebi de tu libro es verde, este que está aquí está amarillo, la verdad me recuerda un poco a las hojas secas de los árboles, también parece enfermo.
-Bueno, el libro dice que la vida de Celebi está ligada a la del bosque. Si el bosque está seco y muerto como este, también tendremos un celebi seco y moribundo ¿O no?
-¡Pobre! ¿Gray hay algo que podamos hacer por él?
-Lo único que se me ocurre es que hay que sanar al bosque, pero si no sabemos por qué se marchitó, dudo que podamos hacer algo. Incluso aunque nos pongamos a plantar árboles por todos lados tomará años restaurar el lugar.
-¿O sea que este pokémon está condenado a morir?
De pronto el celebi recuperó la conciencia, miró a ambos chicos de forma suplicante.
-Ce.. Celebi….(Ayuda) Celebi celebi…(Está absorbiendo la vida del bosque).
-¿Qué? ¿Quién? -Dijo Gray alarmado.
-Celebi celebi ce…(Deben detenerlo).
-¿Que tenemos que hacer?
Carmín no podía entender el lenguaje de los pokémon, pero supuso que celebi le estaba pidiendo ayuda a Gray, por eso cuando el muchacho se levantó con el pokémon en los brazos simplemente lo siguió y metió a sus pokémon en sus pokebolas, Gray hizo lo mismo con Shun lee y se dirigieron al lugar que celebi indicaba. Se adentraron entre la vegetación muerta, siguiendo una especie de sendero delimitado por unas piedras pequeñas y blancas que los llevaron a un gran claro en medio de un bosque de troncos secos. Allí, en el centro había una enorme piedra blanca redonda y plana, que a su vez estaba rodeada por un círculo de pequeñas piedras redondas dispuestas en forma casi matemática, el conjunto parecía una especie de altar bastante rudimentario. Sobre la gran piedra plana había un pequeño esqueleto, al parecer era de alguna cría pokémon. Los muchachos se acercaron algo temerosos y observaron los huesos con atención.
-Celebi ceble, Cele biiiii, cele celebi (Ella aún no se convence de que ya no regresará y le sigue entregando vidas ajenas).
-¿Que significa esto? -Preguntó Carmín.
-No lo sé -respondió Gray- creo que no le estoy entendiendo del todo a Celebi.
-Celebi (Ahí viene).
De pronto sintieron una serie de pasos en la lejanía que se acercaban. Los muchachos no sabían por qué pero los invadió, lo que sea que venía era grande e imponente y no había forma de esconderse de ello, no había hierba para ocultarse y los troncos de los pinos estaban muy distanciados unos de otros y eran demasiado delgados como para esconder a alguien.
Pronto la cosa que se acercaba fue visible, era una enorme masa oscura que caminaba lentamente. Los chicos hubieran querido correr pero estaban paralizados del miedo, casi ni podían respirar y los embargaba una extraña sensación como de que la vida se les escapaba por la boca. Aunque querían, no podían escapar, una extraña fuerza se los impedía, todo lo que podían hacer era observar como aquella cosa terrible se iba acercando lentamente, paso tras paso, cada uno más fuerte y profundo que el anterior, hasta que finalmente la cosa estuvo frente a ellos.
Era un kangaskhan, pero no uno cualquiera, era un kangaskhan monstruoso, su cuerpo estaba lleno de protuberancias puntiagudas como púas, sus colmillos habían crecido hasta sobresalir grotescamente de la boca y sus ojos eran rojos. Pero lo que más miedo causaba, era la extraña aura oscura que rodeaba al pokémon, una sombra negra densa y fría que robaba el aliento.
-Kangas kangaskhan (Vida nueva, otro sacrificio).
Los niños y los pokémon que los acompañaban sabían que algo malo iba a pasar, trataban de escapar pero por más que lo intentaban sus músculos no respondían, estaban presos por el aura del kangaskhan.
Entonces, sin que nadie supiera cómo, el celebi marchito brincó de los brazos de Gray y voló para ponerse frente al siniestro pokémon, entonces dijo:
-Célebi celebi celebi celeeee celeee, biiiii (Por favor ayúdenme, eviten que esto suceda, salven al bosque).
Y dichas estas palabras, el pokémon emitió una fuerte luz que envolvió a los muchachos y a sus pokémon y desaparecieron de la vista.
Este es uno de los arcos más oscuros de la historia, 100% basado en un creepy pasta o leyenda urbana pokemon. Nunca lo diije pero esta historia nació porque durante un tiempo a mi novio le dio por leer creepy pastas de pokemon y de tanto hablarme de sus cuentos feos terminó naciendo este fic.
Agradecimientos a Pirata por estar siempre apoyando desde las penumbras, espero sorprenderte con lo que sigue y que con el tiempo Carmín ya no te caiga tan mal XD.
Nos leemos, bye.
