Un poco tarde y en martes infernal, pero aquí está el nuevo capítulo.
Que lo disfruten.
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Capítulo 3: Buenas acciones.
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Sólo había pocas cosas que recordaba, o al menos de las cosas que sabía que era lo que lo definían como persona. Sabía que era una persona tranquila, sarcástica de cierto modo pero muy comprensiva. Y había una cosa que odiaba y eso era: hacer llorar o escuchar a una persona llorar.
Se sentía muy mal, estaba en una pequeña pero a la vez amplia cabina de un baño de un hotel de lujo, le daba la espalda a una chica bonita, que había terminado de hacer sus necesidades, pero que después se puso a llorar como niña chiquita. Ella estaba muy avergonzada de lo que había tenido que experimentar, algo tan íntimo y privado, que él de algún modo había profanado.
Vio de reojo para ver a su compañera de espacio, esta se encontraba sentada sobre la tapa del baño, llorando ruidosamente, tomaba papel higiénico y se sonaba la nariz para después desechar con rudeza el papel al bote de basura. Le dolió verla así y a la vez lo hizo sentir como una especie de pervertido.
"No llores. Lamento todo esto".
Astrid hipeó un par de veces para después tomar más papel y limpiarse las lágrimas.
— ¡Fue tan vergonzoso! —Lloró la rubia desconsolada.
"Es algo muy natural". Trató de consolarla el fantasma. "No hay nada de qué avergonzarse, y si sirve de algo, guardé silencio, tapé mis ojos y oídos para no molestar".
— ¡Pero sigues aquí! —Se quejó entre gimoteos. —¡Quiero mi privacidad, quiero ir al baño cuando se me dé la gana, quiero cambiarme de ropa sin necesidad de ocultarme, quiero ducharme sin sentir que alguien está cerca, quiero que los demás dejen de verme como si estuviera loca!
"Lo siento". Expresó Hiccup cabizbajo. "Todo es mi culpa. Creo que me pase un poco al estarte molestando, sé que no soy así, pero…".
Astrid dejó de sollozar para ver al fantasma que seguía dándole la espalda.
— ¿Pero? —Incitó entre lágrimas a que continuara.
Hiccup bajó más la cabeza, sintiendo una tristeza dentro de su ser.
"Hablar contigo es de la única forma en que me sigo sintiendo vivo".
La rubia volvió a hipear, viendo con curiosidad al fantasma. Hiccup sintió su mirada sobre él y se giró para poder verla por completo. Se encogió de hombros y apretó sus labios sintiendo pena.
"Eres con la única que puedo hablar y con la que creo que puedo contar".
Astrid se levantó para quedar frente a frente al fantasma, no le había puesto atención del todo. Viéndolo de arriba hacia abajo, era más alto que ella, notó que en su rostro tenía pecas, los dientes algo chuecos (no tanto) y cejas espesas. Físicamente no le pareció una persona mala, no entendía qué pudo haber hecho ese chico para recibir un castigo, si es que se trataba de eso o sólo era que los dioses la traían contra ellos.
"Perdón". Musitó Hiccup agachando la cabeza como un hombre arrepentido. "Mientras estemos así puedes contar conmigo para lo que sea, es lo mínimo que puedo hacer por ti".
La patinadora se sonrojó al escuchar su proposición tan sincera.
—Perdón. —Susurró casi inaudible pero lo suficiente para que Hiccup escuchara.
El fantasma se sorprendió y levantó la cabeza para encontrase con la avergonzada cara de Astrid, esta al sentir su mirada, enrojeció; desvió su mirada hacia otro lado.
—Tampoco he sido muy amable. —Admitió. — Yo también quisiera ayudarte… aunque no sé cómo hacerlo.
Hiccup se emocionó al escucharla, la chica con la cual se encontraba no era tan mala después de todo. Penosa y gruñona, sí. Pero malvada, no. Astrid ya no soportó la mirada del fantasma encima de ella y salió enrojecida del baño. Fue al lavabo y se lavó tanto las manos como la cara, viendo que tan hinchado tenía los ojos.
"Muchas gracias".
Astrid miró de reojo la radiante sonrisa de Hiccup, en su agradecimiento no se escuchó ni una pizca de broma o sarcasmo, eso la avergonzó más, que evitó mirarlo y siguió restregándose las manos con el jabón y el agua.
—Salgamos de aquí.
Astrid salió a toda prisa del baño, arrastrando al fantasma detrás de ella. Ahora se encontraba avergonzada, no por el incidente del sanitario sino por las palabras que se habían dicho entre ambos.
"Te ves muy linda sonrojada". Halagó Hiccup queriéndola hacer enojar.
Al escuchar el "cállate" de Astrid, supo que otra vez estaban como antes, eso lo hizo sentir mejor, prefería verla refunfuñona a verla hecha un mar de lágrimas.
—Creo que primero debemos arreglar nuestro asunto de comunicación. —Dijo Astrid llamando la atención del fantasma, sacó su celular y se lo puso en la oreja aunque no estuviera llamando a nadie. — ¿Captas la idea?... ¿Podrías callarte en lo que consigo algo más accesible?
El fantasma entendió la idea de su amiga. Para poder hablar mejor, sin que la consideraran una loca, pretendería estar hablando por teléfono.
"Captado, Mi lady".
—No me digas así. —Pidió avergonzada.
Salieron del hotel, debido a que tardaron mucho tiempo Camicazi se había retirado sólo dejando el aviso de que se había ido. Aún era temprano y Astrid pidió nuevamente silencio a Hiccup en lo que caminaban por la calle. La patinadora recorrió algunas calles hasta llegar al centro de la ciudad donde había comercios de todo tipo.
"¡Fiu!… es una enorme ciudad". Admiró Hiccup sorprendido. Astrid no le contestó, comprendió que ella no diría nada a menos que sacara el celular.
Llegaron a una tienda donde vendía accesorios de celular y después de consultar los tipo de "manos libre" y precios, Astrid compró un auricular de manos libres que se ponía en una sola oreja.
— ¿Qué te parece? —Preguntó Astrid después de que salieron del establecimiento.
"Muy inteligente".
La rubia suspiró aliviada, ahora así podía callar y gritar a sus anchas al fantasma sin que nadie la criticara, o al menos que no pensaran que hablaba sola. El día no terminaba y ya se sentía cansada, habían pasado pocos días en que había vuelto de Luk Tuk y ya había perdido condición. Se sentó en una banca del parque central para descansar.
—Bien… pensemos. ¿Por qué tú?, ¿Por qué yo?
"Mmmm… por más que lo pienso no se me ocurre nada".
—Además, ¿Por qué no te puedes alejar más de esta distancia?
Astrid señaló el espacio que había entre el fantasma y ella notando algo en particular.
"¿Qué?... ¿Qué tienes?"
—Es mi imaginación o estás más lejos de mí.
Hiccup se encontraba frente a ella, analizó la distancia que lo separaba y por lo menos ya había un hueco de un metro entre ellos. Ambos gritaron con sorpresa.
— ¡¿Desde cuándo?! —Gritó Astrid alterada
"¡No lo sé!". Gritó Hiccup pasmado. "Y lo más importante… ¿Cómo pasó?"
Ambos se encontraban haciendo un gran escándalo en el parque, pero a la única que veían eran a Astrid, sin embargo, al notar que "hablaba" por teléfono sólo la tacharon de escandalosa. Por más que pensaron y pensaron no hallaban una explicación para lo que acababa de pasar.
Entre los dos conjeturaron varias teorías, sin embargo, no había nada que las avalara. Cansados de no ponerse de acuerdo, decidieron regresar a casa, al menos a esa distancia Astrid podría entrar a un baño público, pero le harían falta unos cuantos metros más para el baño de su habitación.
Caminando por las calles de Berk, siguieron ideando hipótesis sobre todo, cuando de repente un llamativo anuncio pequeño llamó la atención del fantasma.
"¡Mira Astrid!"
La chica miró hacia donde Hiccup apuntaba, viendo un cartel que decía "Comunicación con el más allá".
—Hiccup, esos son unos farsantes… además no necesito comunicarme con el más allá, creo que lo tengo suficientemente cerca. —Mandó una indirecta.
"¿Pero qué tal si no? ¿Y si pueden decirme cómo volver a dónde sea que deba ir?"
— ¿No te rendirás, verdad? —Resopló la rubia con fastidio.
Hiccup asintió y suplicó con las manos para ir a aquel lugar. Astrid exhaló cansada, no perdía nada con intentarlo, tal vez si tendría la solución el estafador que estaba en aquel lugar. Siguieron la indicación del cartel el cual marcaba hacia un callejón con una flecha roja.
— ¡Qué asco!... No parece muy seguro.
"No te preocupes Mi lady, yo te protejo".
— ¿Ah, sí? —Dijo con sarcasmo. —Si un ladrón aparece… ¿Qué harás?, ¿Lo asustarás gritándole "Boo"?
"Que graciosa". Expresó Hiccup con sarcasmo.
Ambos siguieron caminando por el oloroso callejón hasta que llegaron al final de este, donde había una pequeña carpa color rojo. Astrid pensó antes de entrar, tragó saliva y sacó un lápiz de la bolsa, escondiéndolo en su bolsillo en caso de que alguien la atacara.
Abrió la carpa y se internó a esta, no era muy grande por dentro. Se encontraron con un espacio pequeño donde había un banquito frente a ella, después una mesa pequeña con una bola de cristal y después un ancianita de cabello canoso y trenzado que la vio con curiosidad.
—Eh… yo vengo…
La ancianita interrumpió a Astrid y le pidió con señas que tomara asiento. Después le pasó un papel del cual leyeron atentamente las instrucciones.
"Bienvenidos sean con Gothi la gran sacerdotisa. Te ayudaré con cualquiera de tus consultas".
"Primeramente se debe cubrir la cuota de $100 dls por consulta, al cubrir la deuda, Gothi te ayudará con tu problema".
— ¡¿100 dólares?! —Se quejó Astrid espantada.
Gothi hizo caso omiso a las quejas de la chica y encendió una olorosa pipa que empezó a fumar frente a ella.
— ¡Esto es una estafa!... ¡Yo me voy! —Se levantó enfadada del banquito, tosiendo con frenesí debido al pestilente humo.
"No espera, Astrid". Suplicó Hiccup queriendo tomar su mano, sin embargo la traspaso.
Astrid sintió el frio que aquel contacto le provocó, vio el rostro suplicante del fantasma y por más que quiso no pudo negarse al ver aquellos ojos verdes llenos de ansiedad. Gothi siguió fumando viendo el debate mental de su clienta y no sólo de ella, miró disimuladamente la sombra que sabía que la acompañaba. Con sólo verlos a ambos dedujo lo que necesitaba.
Hiccup logró convencer a Astrid y esta se sentó refunfuñando en el banquito. Gothi le pasó otro papel el cual leyeron atentamente
"Tengo la respuesta que buscas, si la quieres… ¡paga!"
"Que viejita tan extraña y tan loca". Opinó Hiccup empezándose a asustar.
Vio como la anciana frunció el ceño, eso lo desconcertó, se preguntó si lo había escuchado. Astrid no notó nada de eso, pues se encontraba muy molesta esculcando en su bolsa, buscando su cartera. Con mucha molestia, sacó el dinero, por suerte tenía buen sueldo como patinadora profesional, y le pagó de muy mala gana a la anciana.
La anciana tomó el billete analizando que fuera verdadero, Astrid gruñó aún más al ver la desconfianza de la viejita. Cuando dedujo que no se trataba de un billete falso, procedió a dar su consulta. Tomó otra hoja de papel y empezó a escribir, al terminar le pasó el papelito el cual leyeron tanto Hiccup como Astrid.
"Las buenas acciones te ayudarán a encontrar el camino que buscas".
Al terminar de leer, ambos vieron con sorpresa a la viejita que regresó a fumar su pipa.
— ¿Las buenas acciones de quién?, ¿Qué significa eso? —Preguntó Astrid no entendiendo lo que significaba aquellas palabras.
Gothi le pasó otro papelito el cual sólo decía: "Otra consulta… otros 100 dólares."
— ¡Vieja, eso es un robo! —Gritó Astrid fuertemente.
Fastidiada y sin dinero ya no quiso seguir ahí, sólo tomó el papel que le había dado y se fue llevando a arrastrando a Hiccup que se negaba a irse y al cual la viejita le dio una mirada picarona al final.
Saliendo del callejón, Astrid hizo bola el papel dispuesta a lanzarlo en la calle.
"¡No lo hagas Astrid, espera!". Rogó Hiccup. "Mejor analicemos lo que escribió en ese papel".
— ¿Le creíste? —Reprochó Astrid molesta.
"Sé que sonará extraño… pero creo que esa viejita loca… me vio".
Astrid desconcertada suavizó la mano en la cual estaba arrugando el papel.
"Y creo que esconde algo más… por eso debemos volver".
—Esa vieja me exprimirá todo el dinero antes de que pueda decirnos algo.
"Por favor". Hiccup puso su carita de perrito abandonado, esa cara se le estaba haciendo difícil a Astrid de ignorarla.
Dando gruñidos molestos, Astrid contó el dinero que le quedaba en la cartera, al ver que no era suficiente tuvieron que ir primero a un banco para disponer de más dinero. Minutos después de haber hecho las transacciones regresaron al callejón, sin embargo, se toparon con la sorpresa de que la vieja Gothi se había ido con todo y carpa.
"Ya está atardeciendo, tal vez debamos volver mañana".
Astrid no respondió y salió del callejón, mientras tanto Hiccup seguían insistiéndole en que debían consultar más cosas a la anciana al día siguiente.
—No, Hiccup. No voy a volver. —Avisó Astrid enfadada.
"Pero… pero, dijiste que me ayudarías".
—Y lo haré…—Gruñó Astrid. —Pero no creo que dándole todo mi dinero a esa vieja resuelva algo, mejor veamos qué hacemos con esta información.
Sintiéndose tonta por creer en esas cosas, sacó el papel y leyó el contenido de nuevo.
—Con lo de buenas acciones, supongo que se refiere a ti. —Dedujo de inmediato. —Tú eres el que está invadiéndome, por lo que creo que eres tú el que se debe portar bien.
"Es una teoría interesante". Dijo Hiccup con fastidio. "Excepto por una cosa, ¿no crees que se refiera a ti? Tú eres la que está viva y la que todos pueden ver…"
—No lo creo. —Defendió Astrid. —Tal vez tú debas de ayudarme con algo y eso será tú buena acción.
"¡¿Ayudarte con qué?!... Prácticamente lo tienes todo".
— ¡Eso es lo que crees! —Gritó Astrid enfadada. —No sabes nada de mi vida.
"¡Ay, sí!… eres la pobre patinadora que todos los medios martirizan, la que no puede ducharse e ir al baño sin estar apenada". Humilló Hiccup haciendo ademanes exagerados con las manos.
— ¡Ay sí!, y tú eres el inocente fantasma que se tuvo que MORIR y caer en mi vida ¡sólo para fastidiarme! No haces más que avergonzarme, me invades, me llevas con farsantes…
"¡Me queda claro que tú y yo nunca nos llevaremos!" Gritó Hiccup enfadado. "Y con lo que mi respecta…Mi lady, me quedaré contigo por el resto de tu vida".
Astrid gruñó tronando los dientes, ya no encontró defensa ante lo que dijo. Por lo que optó por ponerse los auriculares del reproductor de música, poniéndolo en el volumen más alto, prefería quedarse sorda a seguirlo escuchando. Mientras que a Hiccup no le quedó más remedio que ser arrastrado por ella devuelta a casa.
Al llegar a la casa Ingerman, Astrid se detuvo por un momento frente a la entrada. Se quitó los auriculares con discreción mientras intentaba no ver al fantasma que estaba a un metro de ella, molesto con los brazos cruzados. Había estado pensando en todo el camino lo que le había dicho, sintiéndose mal por haberle reprochado que se hubiera muerto cuando horas antes le había confesado el fantasma que era la única persona con la que podía hablar y con la que se sentía vivo.
—Yo…—Se tragaría su orgullo pero tenía que decirlo. —Yo… yo lo siento.
Hiccup no respondió y siguió de brazos cruzados, con los ojos cerrados y el ceño fruncido. Astrid no se tomó la molestia de disculparse de nuevo, había hecho el intento y al menos el fantasma estaba callado, temía que se vengara y le hablara toda la noche.
Al entrar a la casa, fue recibida por su familia, como no había ido a entrenar Stormfly esperaba una explicación, les tuvo que contar sobre la llamada de Eret, el encuentro con Camicazi y después mintió diciendo que se había ido de compras. Todos le creyeron y no hicieron más preguntas, cenaron juntos como siempre y luego se encerró en su habitación.
Desde la pelea en la calle Hiccup se había silenciado, no hubo necesidad de que Astrid le pidiera que se volteara cuando se bañara y cambiara, incluso se atrevió a ir al sanitario más pequeño de la casa donde al menos Hiccup podría estar del otro lado de la puerta. Pero era como si se hubiera esfumado de su vida.
— ¡Ahhh, ya me disculpé! ¿Qué más quieres?
Hiccup no había cambiado de posición, abrió un poco el ojo derecho para ver si era verdad si a Astrid ahora le molestaba su silencio, cada vez entendía menos a esa chica. La vio recostada sobre la cama, con un pequeño short y un suéter holgado, le daba la espalda por lo que podía apreciar a la perfección su figura trasera, apreciando que tenía unas largas piernas aperladas, era muy delgada, entre otras cosas que prefirió reservarse para sí mismo, optó por cerrar el ojo tratando de no verla como cualquier hombre lo haría.
"Sólo quiero que veamos a esa anciana otra vez… sólo una vez más y juro que ya no molestaré".
—De acuerdo. —Dijo Astrid con un aire de decepción en su voz.
Ahora Hiccup era el que sentía mal, había olvidado lo que había prometido en la mañana y egoístamente le estaba pidiendo hacer cosas que ella no quería.
"Lo siento"
Astrid se sobresaltó y se sentó en la cama, viendo como al fantasma frente a ella, aun con los brazos cruzados, ojos cerrados muy apretados y un sonrojo en sus mejillas.
— ¿Por qué tienes los ojos cerrados?
De inmediato Hiccup los abrió más avergonzado, pasó su mano por el cabello, después la barbilla para pasar a la pierna, un tic ya muy conocido por Astrid. La rubia suspiró cansada y flexionó las piernas para estirar los músculos.
"Parece que nuestro destino es estarnos disculpando a cada rato". Comentó Hiccup queriendo entablar una conversación.
—Eso parece. —Respondió Astrid haciendo más ejercicios, se levantó y fue directo al escritorio donde estaba aquel papel. —Hay que pensar que debemos preguntarle a la anciana esa, no hay que dejar que haga esto sin siquiera preguntar.
"Lo mismo pienso". Hiccup se acercó para leer otra vez el contenido, luego miró atento el perfil de Astrid el cual lucía concentrado en leer aquel papel. "Muchas gracias". Dijo para avergonzarla.
De inmediato vio como las mejillas de Astrid se tiñeron de rojo, tanto de la vergüenza como por el enojo. La patinadora cerró el papel con brusquedad y lo puso en el escritorio.
—Bien, mañana temprano iremos con la vieja esa y veré como te puedo ayudar.
Apagó la luz de la habitación y se acostó otra vez en la cama, tapándose con la colchas hasta la altura del pecho.
"Lo que tú digas… Mi lady".
— ¿De dónde sacas eso de…—No terminó de preguntar ya que alguien tocó la puerta de la habitación.
—Astrid, ¿estás despierta? —Preguntó Stormfly del otro lado de la puerta.
—Estoy a punto de dormir. —Avisó Astrid echándose en la almohada.
—Ah, está bien… como escuché que hablabas con alguien… bueno, descansa, mañana debemos levantarnos temprano para empezar el entrenamiento de nuevo, recuerda que las locales serán en un mes.
Astrid se levantó de la cama con sorpresa, había olvidado que la competencia nacional de Berk sería dentro de poco y en la cual se decidiría a la futura candidata para ir a las olimpiadas.
— ¿Me escuchaste, Astrid? —Preguntó Stormfly.
—Eh… sí, mañana hablamos de eso.
—Sí, descansa. Buenas noches.
—Buenas noches.
Cuando sintió que Stormfly ya no estaba afuera, miró de inmediatamente a Hiccup que seguía parado a un lado de ella., ¿Cómo decirle que no podría ir con la anciana hasta que terminara con el entrenamiento? Ya le había prometido que irían temprano a buscar a la anciana.
"Descuida". Exclamó Hiccup, comprendiendo la situación. "Haz lo que tengas que hacer… después buscamos a la anciana".
—Oh… gracias. Te prometo que trataré de terminar lo más rápido que pueda.
"Nah… descuida… lo menos que quiero es que tengas otro desgarre doloroso que te acompañe y que Camicazi vaya a las olimpiadas".
—Arggg… cállate. —Bufó molesta y le dio la espalda tapándose con las colchas hasta la cara.
Hiccup rio con satisfacción. Astrid se quedó dormida rápido, y él se quedó solo en la penumbra de la habitación. Una de las cosas que se podría decir que le gustaba como fantasma era que podía flotar y ahora que podía separarse más de la rubia flotó a sus anchas en ese mínimo espacio. Se recostó en el aire, apoyando su barbilla en el brazo, viendo con interés a la rubia que dormía en la cama, estaba flotando de arriba hacia abajo, cuando de repente notó una distancia más separada entre él y Astrid.
Con sorpresa vio que ya se había separado más de un metro, unos centímetros más solamente. Quiso gritar de la emoción, pero despertaría a Astrid. Ya le daría la sorpresa por la mañana. El resto de la noche el fantasma se dedicó a verla dormir, tratando de imitarla inútilmente, pues ya no sentía cansancio, ni hambre, ni frio. Lo único que podía sentir una especie de llama dentro de él, como si fuera la fuente de su esencia que aun permanecía en este mundo. Lo que lo hacía sentirse aún un humano.
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Al día siguiente sólo más dudas invadieron a la patinadora, pues no entendía porque ya estaba alejada del fantasma 1.20 metros de distancia. Sin embargo, no le dio mucho tiempo para pensar ya que desde muy temprano se fue a entrenar a la pista de patinaje.
Después de algunas palabras y peleas con su compañero de pista, Snotlout, patinó y patinó durante algunas horas, después Stormfly la mandó a hacer masaje con un especialista, luego a tomar los alimentos y un receso en el cual tuvo que estudiar unos ejercicios que le dio Fishlegs, para después ir a una hora de clase de ballet, la cuales eran esenciales para mantener ciertas posturas sobre el hielo.
Hasta el mismo Hiccup pensó que se sentiría exhausto ante aquel entrenamiento, quien según Stormfly, volverían a repetir los días posteriores. Aun así, Astrid parecía estar acostumbrada a esa clase de entrenamientos, el cual hacía sin chistar.
Para el punto de las cuatro de la tarde, Astrid había librado de todo su entrenamiento y deberes.
"Creo que debo disculparme otra vez, por lo que dije ayer. Es increíble todo el entrenamiento y las actividades que debes hacer… lo siento".
— ¿Ves por qué no es tan fácil? —Concordó Astrid, corriendo hacia el centro para encontrar a la anciana.
Estaba en hora buena para encontrarla todavía, pero al llegar a las entre calles donde estaba el cartel el día anterior no había nada. Aun así entraron al callejón, sólo encontrase al final con un callejón vacío y sin salida.
— ¡¿A dónde habrá ido?! —Preguntó Astrid desconcertada.
"¿Se habrá muerto?"
—Ni lo digas… no me cayó bien, pero no le deseo mal… ni siquiera a ti.
"Eso es muy halagador, mi lady". Dijo Hiccup con sarcasmo.
—Cállate. —Respondió Astrid con el mismo sarcasmo.
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Salieron del callejón rendidos, al menos lo habían intentado. No les quedó remedio que regresar a la casa. Luego de la habitual cena familiar, cada miembro de la casa se fue a descansar. Desde que habían vuelto del centro de la ciudad, Astrid no dejó de pensar en la anciana y en todo lo que se ocultaba detrás de ella.
"Yo creo que… las buenas acciones se refiere a ambos". Reflexionó Hiccup, quien también se la pasaba pensando en el enigma de aquel papel.
— ¿Por qué lo dices? —Preguntó Astrid, la cual estaba recostada en la cama, con uno de los brazos cubriendo sus ojos.
"Estaba pensando, que nos hemos estado alejando cada vez que somos amables el uno con el otro. ¿No te has dado cuenta?"
—No.—Astrid se levantó interesada en escuchar la teoría del fantasma. —Continúa.
"Es sólo una idea, pero ayer que nos disculpamos en el baño, nos alejamos otros 50 cm ¿no?"
Astrid reflexionó, era una probabilidad.
"Luego nos enojamos y volvimos a perdonarnos… eso nos separó otros 20 cm más."
—Entonces… ¿lo que quieres decir, es que hay que tratarnos con amabilidad y así te irás alejando?
"Es una teoría, aunque sigo sin comprender porque nos separamos los primeros 50 cm".
Astrid se puso a pensar aún más, la teoría de Hiccup quedaría a la perfección de poderse explicar los primero 50 cm, aunque después recordó un pequeño detalle que no debía descartar.
— ¿Qué tal si no es sólo entre nosotros? —Hiccup le prestó atención. —El día que empezaste a hablarme… yo no quise preocupar a mi familia, ¿recuerdas?
"¡Oh, sí!". Hiccup chocó sus puños. "Dijiste algo como: "Gracias por preocuparse por mi" o algo así".
—Sí… puede ser por eso.
"Entonces las buenas acciones creo que te corresponden a ti".
— ¿Otra vez con lo mismo?, ¿No dijiste que a los dos?
"Lo sé, pero lo digo en la manera de que tal vez yo te deba ayudar a hacer esas buenas acciones". Sonrió el castaño al haber deducido el enigma.
—Bien, si es lo que tú quieres pensar. —Astrid se echó en la cama. —Pero… ¿Dónde quedas tú?... Nos vamos a separar a una distancia considerable… pero ¿a dónde irás al final?
Hiccup bajó la cabeza, reconsideró lo que dijo Astrid. Era cierto. No sabía ni quién era, menos a donde debía ir.
—Ay, lo siento. —Astrid notó la seriedad del fantasma, otra vez había dicho una imprudencia. —Te… ayudaré a averiguar quién eres.
"¿Cómo?"
La rubia se dio ligeros golpes en la cabeza, tratando de pensar en algo. De la nada una idea llegó a su cabeza, se levantó de golpe y caminó hacia la computadora.
"¿Qué haces?"
—Pediré ayuda de Google. —Respondió Astrid como si de una experta se tratara. —Si te llamas Hiccup… ¿verdad?
"Sí… eso creo". Empezó a dudar el fantasma.
—Me dio curiosidad de que hablas mi idioma, pero también me ayudaste con los gemelos aquella vez… eso quiere decir que hablas ingles también. ¿Verdad?
"Ahora que lo dices… es cierto".
—Entonces… hay una probabilidad de que seas de Berk o de Mema o… Luk tuk.
"¿En Luk Tuk hablan inglés?"
—No, pero ahí empezó todo… ¿no es así?
"Eso creo…"
—No estás seguro de nada. —Gruñó Astrid con fastidio. —Pero creo que empezaré por ahí.
Hiccup vio atentamente como Astrid escribía en el Google. "Accidentes en Luk Tuk" ingresando el día en que le ayudó con los gemelos; pero siendo Luk Tuk un país de lengua diferente pocos datos aparecieron en español.
Astrid seguían sin rendirse, pensó una manera más certera de buscar la información y al cuadro de búsqueda agregó "Hiccup".
Sólo apareció un resultado en su idioma, con todas las palabras de su búsqueda. Hiccup vio con sorpresa que había funcionado el plan de Astrid. La rubia pidió primeramente la aprobación del fantasma para entrar a la nota virtual, en ese momento Hiccup dudó, sin embargo asintió, su naturaleza curiosa quería saber que deparaba en aquella nota.
Con lentitud Astrid dio clic en el enlace nota, de inmediato se cargó mostrando primeramente la imagen de un avión destrozado del cual sólo se veía la cola algo intacta. Hiccup le prestó atención y dio un gritó ahogado al ver la figura de un dragón enroscado en aquella cola.
Luk Tuk.(2015) Un aparatoso accidente pasó alrededor de las 12:35 pm, el avión se desplomó a con su piloto Hiccup Haddock de 26 años de edad. Se cree que las causas del accidente se debieron aun falla en los circuitos del avión. No se reportaron más heridos por tal accidente.
— ¿Es todo? —Astrid estaba incrédula ante la nota. Era demasiada pequeña y no decía nada importante. Miró al fantasma que parecía perplejo ante la nota. —Hiccup… ¿Estás bien?
"Recuerdo el accidente". Ante los ojos de Hiccup llegaron los recuerdos de cómo se estrelló en aquel avión, viendo por último la tierra con la que chocaba para después despertar en el cuerpo de Astrid.
— ¿Entonces sí eres tú ese Hiccup Haddock? —Preguntó desconcertada la rubia.
Hiccup ensimismado, asintió. "Es lo único que recuerdo".
Para la patinadora no fue fácil verlo así, menos viendo aquel accidente; ese avión se había reducido a nada. No encontraba palabras de consuelo para el fantasma.
—Te-tenemos tú nombre… tal vez… pueda contactar a tu familia… o algo así.
Sin embargo, Hiccup se negó. "No quiero saber más, estoy muerto como quiera".
—Pero…
"No, por favor… mejor concentrémonos en esas buenas acciones para que te puedas deshacer de mi". Dijo con una leve sonrisa.
Astrid exhaló, miró con angustia al fantasma, no sabía que hacer. Lo más apropiado que pensó fue que le ayudaría para encontrar la luz que lo llevara al cielo, pues lo menos que quería es que fuera un alma en pena que vagara por ahí. La pregunta era ¿cómo?
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Mientras tanto en un complejo de apartamentos, un chico de cabello negro no podía dormir. Se encontraba sentando en una base que estaba en la orilla de la ventana, mirando fijamente hacia la luna llena que brillaba en todo su esplendor. Estaba nervioso, pues tendría una entrevista importante por la mañana.
Suspiró cabizbajo y miró el objeto que tenía entre las manos. Un retrato.
Lo levantó para ver una fotografía que le gustaba mucho, no pudo evitar sentir que el corazón se le comprimía al ver a los integrantes de aquella imagen. Él con un chico un poco más alto que él al cual le aplicaba una llave sometiéndolo a su voluntad. Una foto de cuando su familia era feliz y estaba completa.
—Deséame suerte, hermano.
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Continuará.
Ya saben quién será el próximo en salir. Claro que no podía faltar este personaje tan especial. :D
Sección de comentario y dudas:
Mad fine: XD, ok, espero no salirme mucho de los personajes, pero como me estoy basando en el anime puede ser que tienda a exagerar un poco. Creo que las publicaciones serán inconstantes, ya que me estoy viendo el anime otra vez y a parte por unos problemillas que tengo, aunque espero poder subir por lo menos dos a la semana. Saludos.
Alexa: No sólo su vejiga, aplausos para el colon también XD. Camicazi será la primera fiera a la que tendrá que enfrentarse entre otras personillas más. Saludos.
Tris: Tengo que sacarme a los personajes malos de la manga, el orden lo tomó a como van llegando luego me confundo. Saludos.
Aileen: Quiero ver esa de Kaichuo sama, pero me da flojera buscarlos y cargarlos además que me quito algo de tiempo haciendo otras cosas, pero trataré de verla. Saludos.
Vivi: No creo posible con las pís, pero si con lo otro XD. Bueno ya medio se están llevando bien, no les queda de otra. XD. Saludos.
Flopi216: XDD lo sé, aunque ya se va suavizando con respecto a lo de Astrid. Saludos.
Maylu liya: Creo que entendí todos los chistes XDD, bien indirectos, la competencia de Camicazi y Astrid será la primera etapa por decir así del cambio de actitud de Astrid. Saludos.
Navid: ¿Ya adivinaste quién será el personaje especial? No podía faltar. XD. Saludos.
HeiMao3: La naturalidad de Astrid yo pienso que es una u otra, aceptas las realidad o te estás volviendo loca XD, aunque lo histérica nadie se lo quita o eso creo. Camicazi, será la molesta competidora es lo único que ye puedo decir, ya que como dijo Astrid, es un demonio vestido de angel. Saludos.
Steffani: Así es, Camicazi es más joven aquí y más atrevida, pero es lo que se necesita en la competencia ya que andan todas bien fieras para obtener el triunfo. Saludos.
Dragonaj: Muchas gracias, y sí pobre Astrid y pobre Hiccup también, al menos ya sabe cómo fue que terminó así. Saludos.
The ridel sel: Muchas gracias, ¿qué haces levantada tan tarde? Eso me causó curiosidad. Hasta la próxima. Saludos.
Ana Gami: XD, nadie quisiera estar en el lugar de Astrid en aquel momento. XD, y acertaste un poco con la distancia, serán las buenas acciones quien los vaya distanciando. Eret, sólo puedo decir que tiene buenas intenciones. Saludos.
Vanesa Veltran: Suele pasar, le pasa a los mejores. XD. Saludos.
Unbreakable warrior: XD, sí una puede llegar a comportarse así en situaciones como esa, en realidad en algunos sentidos no maduramos y nos quedamos igual. Saludos.
Diane: No le encuentro parecido a la de un angel enamorado XD, con Nicolas caca, está horrible ese hombre, pero es buena trama XD. Saludos.
Astrid: sí, ya vi que la familia se incremento y cada quien quiere su segundo de fama en el panel XD, pero es divertido leer lo que ponen XD. Que bueno que les haya gustado el capítulo. Saludos.
Jessy Brown: XD, prácticamente así es, el que cierre los ojos no justifica que siga frente a ella XD. Saludos.
Favoritos, seguidores y lectores anónimos. Hasta la próxima. Saludos.
20 de octubre 2015.
