Retomando la rutina

A la mañana siguiente, a las 07:45, Henry fue acompañado por su madre y por Emma a la escuela. Les dio un breve abrazo a las dos mujeres antes de sonreírles y gritarles "¡Hasta esta tarde!" mientras corría para reunirse con sus compañeros de clase que jugaban en el patio del recreo mientras Mary se encaminaba hacia ellas.

«Señora Alcaldesa, Emma, buenos días…»

«Buenos días, señorita Blanchard» dijo educadamente Regina

«Hola Mary…¿cómo estás?»

«Bien, bien, ¿y ustedes?»

«Ahí va…»

«De hecho» dijo Emma con una expresión apenada en el rostro «¿No nos guardas mucho rencor por lo del sábado por la tarde?»

«¡No, no, en absoluto! ¡Fue una tarde muy divertida! Henry es realmente un muchacho adorable…»

«Se lo agradezco…» respondió Regina con una sonrisa «¿Le puedo pedir un favor, señorita Blanchard?»

«Sí, por supuesto»

«¿Le sería posible vigilar a Henry? No es que ya no lo haga, no es lo que quiero decir, pero me gustaría que no le quitase ojo de encima…y si ve algo raro, ¿nos podría avisar?»

«¿Algo raro? No comprendo…¿es por el ataque de aquel hombre durante el tornado?»

«De cierta manera…Si ves lo que sea, cualquier cosa que te parezca sospechosa, me llamas, y contactas con David, ¿de acuerdo? Él vendrá inmediatamente…» continuó Emma con un aire serio en sus rasgos

«Bien, no le quitaré ojo, tiene mi promesa»

«Le doy las gracias…Le prometo que más tarde se lo explicaremos todo, pero por ahora es mejor que sepa lo menos posible»

«Muy bien, señora alcaldesa»

«Regina. Me puede llamar Regina»

Ellas se sonrieron, mientras Emma, con una mano, hacía señas a Henry que, desde lo alto de lo que parecía ser un mirador, le hacía grandes señas antes de deslizarse por un pequeño tobogán de metal.

«Bueno, vamos a dejarla. Que tenga un buen día, señorita Blanchard»

«Mary…» dijo ella en un guiño cómplice que Regina retribuyó con una sonrisa «Y un buen día para usted también»

«¡Hasta luego Mary!» dijo Emma mientras ella y Regina volvían a la berlina negra blindada de Emma.

Una vez en el ayuntamiento, Regina y Emma fueron acogidas por Ruby y un café para cada una.

«Señora Alcaldesa, Emma, es un placer verlas» dijo ella sonriente, casi saltando de alegría en el sitio.

«Me preguntó bien por qué…» respondió con una voz fría Regina cogiendo uno de los vasos mientras seguía su camino hacia el despacho.

Ruby interrogó a Emma con la mirada, mientras que esta parecía ligeramente divertida por la reacción de su compañera hacia su secretaria.

«¿He dicho algo inconveniente?»

«No te preocupes, Ruby. Gracias por el café»

«De nada…» dijo ella mientras la rubia seguía el mismo camino que la morena, quedándose Ruby asombrada en el pasillo.

«¡Señorita Lucas!» llamó secamente su superiora

Ruby se dirigió corriendo al despacho de la alcaldesa y se quedó recta como un palo en el umbral de la puerta.

«¿Sí, señora?»

«¿Dónde están los informes que le pedí redactar para mantenerme al corriente de los acontecimientos de la semana pasada?» preguntó Regina con una ceja arqueada, la mandíbula apretada, de pie delante de su silla mientras Emma se había sentado en uno de las sillas de la estancia.

«Los he puesto aquí, señora» dijo Ruby dirigiéndose hacia uno de las cajoneras.

Abrió un cajón, sacó un expediente de bastante grosor y lo puso encima del escritorio de la alcaldesa.

«Eso será todo, señorita Lucas, puede dejarnos, solas…» dijo subrayando bien la última palabra

«Bien, señora» la secretaria bajó ligeramente la cabeza y salió tan rápido como pudo del despacho.

«No has sido amable con ella…»

«No tengo que ser "amable" con ella, como tú dices» dijo con un tono frío

«¡Haces todo esto porque te dije que ella había puesto sus ojos en mí!» dijo divertida la rubia mientras la morena fingía no comprender la alusión.

«No tiene nada que ver…»

«Claro, por supuesto…entonces, ¿no te molesta si voy a hablar con ella?» dijo mientras se ponía en pie

«¿Y por qué?» se enervó la morena

«¡Lo ves! Estás celosa…»

«Uno, deja esa sonrisa burlona, me enerva. Dos, estoy celosa, ¿y? ¿Está mal? Tres, no confío en ella…»

«¿Confiar en ella? No digas tonterías, si realmente fuera así, no hubieras dejado que se ocupara de la ciudad una semana entera»

«No hablaba de eso…»

«En ese caso, es en mí en quien no confías…»

«¡No veo la relación!»

«¡Por supuesto que sí! ¿De qué tienes miedo? ¿Qué se me eche encima?» Regina suspiró de insatisfacción sabiéndose cogida en la trampa mientras que la rubia cruzaba sus brazos bajo su pecho «Regina, ya te lo he dicho, Ruby comprendió muy bien que no tenía oportunidad conmigo. Y además, si te digo que es en mí en quien no confías, es por la simple razón que, si fuera el caso, no montarías toda esta historia. ¿Crees de verdad que voy a dejarme seducir o hacerlo yo?»

«¡No, evidentemente que no!»

«Entonces, ¿a qué vienen esos celos?»

«Yo…¡no lo sé! No me gusta que esté cerca de ti…»

«Gina» dijo ella acercándose a la morena que bajaba la mirada y abría el expediente dejado sobre la mesa.

Emma posó su índice bajo el mentón de la morena, ejerció una ligera presión para que la morena alzara la cabeza, después clavó su mirada esmeralda en la suya.

«Gina, tú eres a la que amó, no hay ni habrá nunca ninguna otra, ¿me entiendes?»

«Sí…» susurró la morena, que aparentemente había recobrado su calma «Lo siento»

«No pasa nada, pero nunca más dudes de mí, por favor…sin ti no soy nada. No te abandonaré por nada del mundo, pues tú eres lo más preciado que tengo, confía en mí…»

«He actuado tontamente, sin pensar…perdóname…»

«¡Si me das un beso, lo olvido todo!»

Regina sonrió y no se hizo de rogar para depositar delicadamente sus labios sobre los de su compañera antes de deslizar sus labios por su mejilla, bajar por su mandíbula y terminar en su cuello, deteniéndose allí.

«¿Me lo imagino o me has hecho un chupetón?»

«Solo es para pasar un mensaje…» subrayó la morena aparentemente satisfecha del color con matices violetas sobre la diáfana piel de la rubia.

Emma vio los ojos embargados de deseo de la morena y se estremeció. Si su razón no la calmaba, habría podido tomarla allí mismo, sobre su mesa, y hacerle el amor apasionadamente.

«¿Qué mensaje?» preguntó antes de carraspear

Regina sonrió maliciosamente y acercó su boca al oído de su amada

«Que eres mía» dijo con voz suave que hizo suspirar de excitación a la rubia.

Regina besó su cuello, justo por debajo de su oreja, después retrocedió y le guiñó coquetamente el ojo. Emma, la agarró por detrás del cuello para acercar sus rostros y besarla perdidamente.

Con la respiración entrecortada, se separaron, después la rubia retrocedió para salir por la puerta.

«Bien, ¿dónde vas?» preguntó la morena incrédula

«¡Voy a hablar con Ruby, si no, me voy a lanzar encima de ti!» dijo ella antes de abrir la puerta del despacho, haciendo sonrojar a la morena, que satisfecha, sonrió y se sentó en su asiento para meterse de lleno en el trabajo.

«¿Algo va mal?» preguntó la morena al ver que la rubia acababa de salir precipitadamente del despacho de su jefa, y se colgaba al manillar de la puerta, con los ojos cerrados.

Emma se restableció, inspiró y espiró varias veces antes de girarse para hacer frente a la morena.

«No, no, todo bien, bien, heu…¿tendrías un minuto?»

«Sí, por supuesto. Por favor, siéntate» dijo ella señalando con una mano una de las sillas que había en el pasillo.

Emma, entonces, tomó asiento y Ruby se sentó a su lado.

«Oh, pero, mierda, Emma, ¿qué tienes en el cuello?»

A penas hubo pronunciado la frase, entreabrió la boca de sorpresa comprendiendo el significado de esa evidente marca en la piel de su amiga.

Emma le lanzó una mirada incómoda, pero comprendió que no tenía que explicar nada.

«Ah, ok, es por eso que me atacó como un perro…» soltó la morena con voz casi desesperada.

«No te preocupes…le he dicho que se calme contigo. No lo hará más»

«Vale…no estoy muy convencida, pero bueno…¿es de eso que querías hablarme?»

«No…» dijo ella riendo ligeramente «No, a decir verdad, te necesito»

«Te escucho»

«Bien, tengo un plan para detener a los que quieren atrapar a Regina. Solo que no puedo dejarla sola, así que necesitaré que este medio día vayas al restaurante Scala»

«Heu…de acuerdo…¿qué tengo que hacer allí?»

«Te vas a encontrar con una amiga mía, Belle. Es la secretaría de mi jefe. En fin, mi ex jefe. Ella te va a entregar un pequeño informe sobre él, puedes confiar en ella como yo confío en ti, ¿de acuerdo?»

«¡Ningún problema! ¿Cómo la reconoceré?»

«Ella te hará una señal»

«Bien, heu…de acuerdo, ¡sin problema!»

«Gracias Ruby. Tienes que estar allí sobre las doce y media»

«¡Allí estaré!»

«Genial, gracias»

«¡De nada! Bien, entonces…deduzco que tú y la alcaldesa…»

«Deduces bien»

«¡No habéis debido aburríos durante la semana, eh!» dijo ella sacándole la lengua

«¿Estás al corriente de que si Regina nos escucha, te va a matar?»

«¡Es verdad! ¡Bueno, entonces a las 12:30!» dijo ella poniéndose de pie para volver a sentarse tras su escritorio

«Sí»

La rubia se levantó a su vez y regresó al despacho de su compañera.

«Entonces…¿de qué has hablado con Ruby?» preguntó una vez que la rubia cerró la puerta

«Por si quieres saberlo, sí, ella lo ha visto»

«De todas maneras, si no lo hubiera hecho, es que habría que comprarle gafas…»

«Ya…¿contenta?»

«No veo en absoluto a qué te refieres…»

«Eso es, sí…Bien, para contestar a tu pregunta, le he pedido que vaya al restaurante para coger el informe que Belle le dará, como estaba previsto»

«Ah sí, es verdad…»

«¿Hay algo que pueda hacer para ayudarte?»

«Eso depende de cómo quieres ayudarme» dijo la morena sonriendo maliciosamente con la ceja levantada

«Bueno, puede ayudarte de diversas maneras…» dijo ella poniéndose en pie y caminando hasta colocarse detrás de la silla de la morena, y colocando sus manos en los hombros de Regina «Puedo ayudarte a relajarte mientras te hago un buen masaje…»

Movió sus pulgares formando pequeños círculos en los omoplatos de la morena, esta cerró los ojos dejando escapar un gemido de su boca.

«O bien…» prosiguió la rubia susurrando en la oreja de la morena mientras descendía sus manos rápidamente, pero de forma delicada sobre sus muslos «Podría usar mis dedos en sitios más sensibles…»

Regina se sintió bullir en su interior y notó cómo su intimidad se humedecía. Se mordió ligeramente el labio inferior cerrando los ojos antes de inclinar la cabeza hacia atrás para ofrecerle su cuello a los labios golosos de Emma.

«Pero no sería serio…» dijo Emma mientras sacaba sus finos dedos de la entre pierna de la morena

Pero Regina posó instintivamente sus manos en las de la rubia para que no se alejara más.

Emma, divertida, hizo deslizar su lengua por la enfebrecida piel que cubría el cuello de su amada mientras a Regina le costaba cada vez más controlar su respiración.

«¿Señora Alcaldesa?» interrumpió Ruby por el interfono «La Señora Rodríguez pide verla. Dice que es urgente»

Regina suspiró enervada, mientras Emma se incorporó, besó la mejilla de la morena antes de retomar su sitio en el sofá, con el periódico del día en sus manos.

«Hágala entrar» dijo lanzando una mirada cargada de remordimiento a la rubia que la vio por el rabillo del ojo, y sonrió mientras una mujer hacia su entrada en la estancia.

«Buenos días, señora alcaldesa, oh, buenos días a usted también…» dijo ella al notar a la rubia en el sofá, frente a la puerta.

Emma le dio un educado saludo con la cabeza antes de continuar con su "lectura"

«Señora Rodríguez…¿qué ocurre?»

«Bien…heu…pensaba que estaba sola…»

«Si concierne a la ciudad, puede hablar delante de la señorita Swan»

«Oh…muy bien»

La pequeña mujer, de cabellos negros, tez bronceada y rellenita, tomó asiento en una de las sillas que le ofreció la alcaldesa y colocó una capeta sobre la mesa de la morena

«La tesorería de la ciudad parecía caer más rápido de lo que habíamos previsto»

«¿Cómo es eso posible?» se asombró la morena «¡Hemos recaudado varios millones de dólares en la gala!»

«Bueno, algunos edificios, como el museo, por ejemplo, han tenido que ser demolidos, pues sus estructuras ya no estaban tan sólidas como antes del tornado. Ha habido que reconstruirlos. Lo que no estaba en la previsión de gastos»

«¿Y a cuánto asciende la cifra para solventar la situación?»

«500.000 dólares pondrían a la ciudad al abrigo y reflotarían las arcas»

«Ya veo…»

«Le he traído un informe detallado de las transacciones que han sido efectuadas desde el tornado así como los informes de los arquitectos y los contratistas»

«Bien. Gracias, haré lo necesario. La mantendré al corriente»

«Bien, señora»

La pequeña mujer se puso de pie y se dirigió a la puerta.

«Señorita Swan» dijo bajando la cabeza educadamente

«Señora Rodríguez…» respondió la rubia amablemente

Una vez la mujer hubo salido, Emma dejó el periódico a su lado y miró a la morena inquieta, mientras esta tenía los codos sobre la mesa, su rostro tapado por sus manos. Emma se levantó y colocó una mano reconfortante en la espalda de su compañera, acariciándole tiernamente.

«¿Cómo hago para encontrar tal cantidad!» dijo ella apartando las manos de su rostro «¡50.000 dólares! ¡Necesito un café!» dijo antes de levantarse

«¿Quieres que vaya yo?»

«No, no pasa nada. Necesito caminar, pero gracias»

«De acuerdo» respondió la rubia llevando una mano tras el cuello de la morena y atrayéndola hacia ella para darle un tierno beso, calmando automáticamente a la morena.

Regina le dedicó una ligera sonrisa a guisa de agradecimiento, después salió de su despacho

Cuando volvió, vio que la rubia se acercaba a ella tendiéndole un trozo de papel.

Regina lo cogió y sus ojos se desorbitaron. Se trataba de un cheque cuya suma correspondía a la enunciada por la tesorera municipal hacía unos minutos.

«No Emma…guárdalo…no puede aceptarlo»

«Cógelo…y si lo hago es porque puedo»

«No, yo…de verdad, no puedo aceptarlo…por favor, cógelo» dijo tendiéndole el cheque

«Mi amor, la ciudad lo necesita. Insisto, cógelo. Si no, yo misma se lo llevaré a la señora Rodríguez…» le dijo con un guiño

Emma sintió que la morena iba a estallar en llanto, la estrechó en sus brazos y esta se refugió en ellos.

«Gracias…» articuló agarrándose aún más a la rubia

«Es normal. Venga, tranquilízate, todo va a ir bien»

«Te lo reembolsaré, te lo prometo…»

«No…no tienes que "reembolsármelo", he hecho un gesto por la ciudad, estoy en mi derecho, ¿no?»

«No estás obligada…no quiero que porque estemos juntas, tú…»

«No lo hago por eso. Lo hubiera hecho incluso si no estuviéramos juntas. Lo hago porque es lo correcto. ¿De acuerdo?»

«De acuerdo…gracias, mi amor, de verdad» dijo ella hundiendo su rostro en el cuello de la rubia

«Con mucho gusto…»

Cuatro horas más tarde, Ruby ya estaba de camino para su reunión de incognito con esa Belle que ella no conocía aún y sintiéndose algo excitada por estar jugando a los agentes secretos.

Cuando llegó a la dirección indicada, recorrió con su mirada la terraza y vio a una mujer sonreírle y hacerle un discreto gesto con la mano para señalarle que era ella con la que tenía la cita. Caminó hacia la pequeña pelirroja de ojos azules, cabellos largos y ligeramente ondulados, que se había puesto de pie para tenderle la mano.

«Encantada Ruby, soy…»

«Belle, ¿verdad?» cortó la morena estrechándole la mano

«Exacto, por favor, siéntese»

Las dos mujeres tomaron asiento, una enfrente de la otra, después la pelirroja llamó al camarero levantando la mano y un joven, de unos veinte años, se acercó a ellas.

«¿Qué desean, señoras?»

«Yo tomaré con mucho agrado una ensalada de pollo y un té helado al limón, por favor» dijo la pelirroja al camarero antes de mirar a la morena que tenía delante «¿Y usted?»

«Oh, heu…lo mismo» dijo ella girando su rostro hacia el joven mientras este tomaba nota en su libreta.

«Bien, enseguida lo traeré»

«Gracias» respondió Belle con una sonrisa

Cuando Ruby se aseguró de que el camarero estaba lo bastante lejos, se giró hacia la pelirroja.

«No pensaba que íbamos a comer…pensaba, por el contrario, que solo venía para heu…en fin, ya sabe…»

«Relájese, Ruby. Tengo el informe conmigo, y se lo daré. Pero si se lo doy ahora y se marcha enseguida, cuando acaba de llegar, no sería muy discreto…y además le confieso que me muero de hambre y no pasa nada por media hora, ¿no cree?»

«Solo tengo miedo de que Emma se preocupe»

«No se inquiete, ya la he avisado»

«Ah…lo tenía todo previsto»

«Deformación profesional…» dijo ella con una sonrisa antes de echarse a reír las dos «¿Sabe? Antes de ser secretaria, era agente como Emma»

«¿Ah sí? ¿Por qué lo dejó? Si no es indiscreción…»

«Bueno, un día, mientras estaba protegiendo a uno de los clientes, me disloqué mi hombro derecho, el del brazo con el que disparaba. Estuve varias semanas de rehabilitación y cuando me sentí lista, volví al estand de tiro para evaluar mis capacidades. Pero desgraciadamente, mis resultados no fueron satisfactorios. Ya no tenía bastante precisión. Así que me vi obligada a cambiar de puesto…entonces, me paso el día tras una mesa…pero bueno, usted sabe lo que es y además, entre nosotras, no se está tan mal, a fin de cuentas»

«¡Es verdad! Salvo cuando tu jefe te da la bronca»

«Es verdad que a menudo la toman con nosotras, y generalmente no es nuestra culpa»

«Sí…»

El camarero les sirvió la bebida y les anunció que los platos no tardarían mucho más, y desapareció tan rápido como había llegado.

«¿No lo echa de menos nunca? Es decir, trabajar en el terreno, la vigilancia, todo eso…»

«Sí…pero me consuelo diciéndome que en el presente sigo estando en el corazón de la acción, ya que estoy al corriente de todo lo que ocurre en esa agencia. Y además, ¡es mucho menos peligroso de esa manera!»

«¡Es una buena manera de ver las cosas!»

«¡También lo creo!»

Cuando Ruby hubo regresado al ayuntamiento, se dirigió directamente al despacho de su superiora. Tocó delicadamente a la puerta con su puño y esperó la autorización para entrar.

«He aquí el informe…» dijo cuando cerró la puerta tras ella «Oh, heu, buen apetito»

«¡Gracias Ruby!» dijo Emma levantándose para coger el informe de las manos de la secretaria

«Gracias, señorita Lucas» respondió con voz neutra la alcaldesa, sin tomarse la molestia de dirigirle una mirada a su asistente, antes de morder ligeramente su sándwich.

«Vale, las dejo»

Emma dejó el informe en su silla, lanzó un "vuelvo enseguida", y fue a ver a Ruby fuera del despacho

«¿Y?» preguntó pícaramente la rubia acercándose a su amiga

«¿Y, qué?»

«¡Bueno, la cita! ¿Cómo ha ido?»

«Bueno, bien. Si no, no estaría aquí» dijo encogiéndose de hombros

«¡No te hablo de eso, querida!»

«Entonces, ¿de qué?»

«¡Belle! ¿Qué te ha parecido?»

Ruby sintió que se ponía roja y se sorprendió al ver que la rubia la había pillado.

«Bueno…¡Es guapa! ¡Le va bien el nombre! Pero, ¿cómo tú…?»

«No sé…pensé que podríais pegar»

«¿Pegar?»

«Sí, Ruby. Pegar. ¿Quieres que te haga un dibujo?»

«Ella es…»

«¡Bisexual, sí señora! ¡Como tú!»

«Pero, ¿qué te hace pensar que "pegamos" como tú dices…?»

«Bueno, digamos que cuando le enseñé tu foto, ¿sabes, aquella que David nos sacó cuando fuiste a su casa? Bien, ¡lo vi en su mirada!»

«Su mirada…¿qué quieres decir?»

«¡Qué deseaba hincarte el diente, querida!»

La morena entreabrió la boca y se puso roja como un tomate.

«Y entonces, además de guapa, ¿cómo la encuentras?»

«Es amable, tierna, una bella sonrisa, una bonita voz…¡y los ojos de un azul!»

«¡Aja! ¡Lo sabía!»

«¿Me lo imagino o lo has liado todo para emparejarme?»

«En otras cosas. Ayer me encontré con David y Belle, acordamos los últimos puntos de nuestro plan y pensamos que necesitábamos a alguien para que nos pasara discretamente el informe. Si Belle venía hasta aquí, y la seguían o hay alguien infiltrado aquí, la habrían pillado. Así que necesitábamos un intermediario»

«Yo»

«Sí, porque no solo eres la única en quien confío, aparte de Regina, por supuesto, sino también porque estas soltera así como ella…»

«¡No sabía que tú sola eras una agencia matrimonial! David y la profesora de Henry, Belle y yo…¿hay otras en la lista?»

«¡Te asombrarías! Bueno, ¡vuelvo con Regina! Hasta más tarde, querida…»

«Hasta más tarde…Oh, Emma, espera…»

«La volverás a ver pronto, no te preocupes…» dijo divertida

«Ok…gracias Emma…» dijo con una sincera sonrisa en el rostro

«¡Es un placer, Rub! ¡Es mi manera de agradecerte!»

«¿Y?» preguntó Regina cuando la rubia estuvo de nuevo sentada a su lado

«Te lo había dicho…»

«¿En serio?»

«¡Sí! No tienes por qué preocuparte por Ruby, definitivamente no está interesada en mí» dijo con una sonrisa triunfante

«¡Todas mis felicitaciones en ese caso!»

Se echaron a reír antes de besarse tiernamente. Emma terminó entonces su almuerzo mientras Regina puso el informe en su mesa ante su vista.

«Tiene un horario muy preciso. Pero encuentro extraño que aquí diga que deja el despacho cada miércoles de once a dos para comer…»

«Sí, es extraño…tendré que descubrir qué esconde»

«De hecho, ¿por qué saliste durante la reunión de esta mañana?»

«Ah sí, olvidé avisarte. Era David, ha rastreado el emisor que coloqué en la bolsa de los tipos del viernes por la noche. Estaba esperando a que el emisor se mantuviera fijo en un lugar el tiempo suficiente para darme la dirección»

«¿Y qué te ha dicho?»

«La dirección es de una mansión alejada del centro. Me ha dicho que contactará con Graham para informales y que me mantendrá al corriente»

«De acuerdo»

«Y…esta noche iremos seguramente a echar un vistazo…»

«¿Perdón?»

«Gina, no me mires así…lo he hecho muchas veces, David también, solo es localizar el sitio. Vamos, vemos lo que hay y volvemos, ¿de acuerdo?»

«¿Y si por casualidad…por acaso es una trampa, y solo esperan para atacaros, y aparecer en mi casa para secuestrarme a mí y a Henry?» dijo completamente en pánico

Emma sabía que era un riesgo y que no era imposible que ellos fueran atraídos hasta allí para poder llegar a la morena.

«De acuerdo, en ese caso, iré sola y David irá a tu casa mientras tanto»

«¿Qué? ¡No! ¿Por qué no te quedas tú en casa?»

Emma sonrió mientras se repetía mentalmente "en casa" y posó una mano en la mejilla de la morena.

«Porque no es él el que tiene que correr riesgos. Ya los está corriendo de sobra. Y además, te recuerdo que la mejor aquí soy yo. No me pasará nada, te lo prometo. Voy, veo qué pasa, y vuelvo. ¿De acuerdo?»

«¿Ninguna imprudencia?»

«Ninguna imprudencia»

Regina le tomó el rostro entre sus manos y depositó suavemente sus labios sobre los suyos sintiendo su corazón encogerse ante la idea de que algo le ocurriese a su compañera.

«Te amo, Emma»

«Yo también te amo, mi amor»

El teléfono de Emma comenzó a sonar y vibrar en el bolsillo de sus pantalones, se separó ligeramente de la morena, sacó el teléfono y respondió

«¿Qué hay de nuevo?»

«Acabo de ir a ver a Graham, aparentemente esa casa pertenece a Leoplod Stark…»

«¿El ex marido de Regina?» preguntó ella mirando a la morena que parecía sorprendida

«Sí…la compró hace unos tres meses»

«Ok…esta tardé iré a echar un vistazo»

«Te acompañaré»

«No, preferiría que te quedes junto a Regina y al pequeño. Que los protejas»

Escucharon al hombre suspirar al otro lado de la línea y Emma sabía que David no apreciaba su elección, pero que la respetaría.

«Muy bien. Como quieras»

«Gracias David, te llamo más tarde»

«Muy bien, hasta luego»

«Ciao»

Colgó y guardó en su sitio el teléfono mientras la morena estaba inmersa en el informe de Gold despiezando los fondos financieros de la agencia.

A las cuatro, Regina y Emma dejaron el ayuntamiento para dirigirse a la escuela del pequeño, y las dos se enternecieron cuando este corrió hacia ellas, visiblemente feliz de volver a verlas. Se lanzó en primer lugar a los brazos de su madre antes de chocar su puño con el que le tendía Emma.

«¿Has tenido un buen día, cariño?» preguntó la morena mientras entraban en el coche de la rubia.

«¡Sí! ¡Me dieron la nota del dictado y he sacado un 10!»

«Estoy orgullosa de ti, corazón!» dijo su madre con una sonrisa

«¡Bravo chico, un éxito!»

«¡Gracias!»

«Eso se merece una partida a Hundir la flota, ¿te parece?» le dijo la rubia mientras miraba por el retrovisor comprobando que la carretera estaba libre para poder salir.

«¡Oh, sí!» gritó todo contento

«Pero antes los deberes…» recordó la morena con voz ligeramente autoritaria

«¡Solo tengo una página de cálculo!»

«¡En ese caso será rápido!» retomó la rubia apoyando a la morena

«De acuerdo…»

Al llegar, Henry se dio prisa en sacar su hoja de matemáticas y comenzar a rellenarla.

«Nunca lo había visto tan entusiasmado ante la idea de hacer la tarea…» murmuró la morena antes de tomar un sorbo de agua mientras miraba a su hijo desde el salón mientras que él se había instalado en el comedor.

«Por cierto…perdóname»

«¿Por qué?»

«Bueno, no pensé en el hecho de que tu hijo tenía que hacer la tarea antes de poder jugar»

«No pasa nada, mi amor…» la tranquilizó acariciando delicadamente su mejilla

«Lo has criado bien y estás atenta a su educación. Eres definidamente una buena madre, Regina»

La morena, emocionada por las palabras de la rubia, sonrió tiernamente antes de darle un amoroso beso.

«Gracias. Pero estoy segura de que tú también serás una buena madre»

«No, no lo creo…no tengo el instinto maternal que tienes tú»

«¿Estás de broma? ¿Tú te has visto cómo actúas con Henry? ¡Te adora!»

«Sí, pero…pero soy más como una hermana mayor, ¿sabes?»

«Es porque él ya no es un bebé…pero estoy segura de que si fuera el caso, lo harías igual de bien»

«¿De verdad lo crees?»

«¡Convencida al cien por cien!»

Emma sonrió furtivamente antes de centrar su atención en el muchacho.

«¿Querrías tener un hijo conmigo?»

La morena, sorprendida, no sabía qué responder y se quedó con la boca abierta.

«No enseguida, eh…pero, es decir, más adelante…dentro de algunos años…»

«¿Por qué no?» dijo toda sonriente, los ojos resplandecientes como nunca

«¿De verdad? ¿No lo dices por agradarme?»

«No….¡por supuesto que no! Siempre he querido un segundo hijo, niño o niña, me da igual, lo quería, y aún lo quiero, que Henry pueda convertirse en el hermano mayor. No quería que fuera hijo único como yo. Y si es contigo, no puedo estar más feliz»

Emma sonrió de nuevo frente a esa revelación y sintió sus ojos llenarse de lágrimas de alegría.

«¡He acabado!» dijo el pequeño enarbolando su hoja mientras se acercaba a las dos mujeres.

«Veamos eso…» dijo su madre recorriendo la hoja con la mirada «Hay dos fallos»

«Vaya…» dio él volviendo a sentarse

«¿No le dices dónde?» susurró la rubia

«No, ya desde hace dos años. Prefiero que los encuentre por sí solo. Eso lo obliga a concentrarse más y a comprender sus errores»

«No es ninguna tontería…»

«También lo pienso…» respondió ella orgullosamente haciendo reír discretamente a la rubia para no distraer al pequeño.

Diez minutos más tarde, Henry había terminado y recogido sus cosas. Ya era libre para jugar con Emma.

«F4» dijo él

«No…»

«Jo…»

Cogió una pequeña ficha blanca y la colocó en el sitio que había dicho y Emma esperó a que terminara antes de hablar ella en su turno.

«B10…»

«Tocado…» dijo él frunciendo el ceño haciendo que la rubia se muriera de risa

«No pongas esa cara, chico… Es el segundo que yo tocó, en cambio tú ya me has hundido tres barcos»

«Vale…K8»

«Nooop…»

«Joooo….»

«C10»

«Tocado»

Emma no podía evitar reír escuchando al muchacho responderle rezongando, definitivamente un mal perdedor.

Después de varias partidas, ganadas la mayoría por Henry, Regina le dijo que fuera a ducharse antes de pasar a la mesa mientras que ella y Emma la ponían.

«¿Cuánto tiempo estarás fuera?» preguntó ella con voz apenada

«Me harán falta quince minutos en coche para llegar, quince para volver, pero cuánto tiempo estaré allí, no sé decirte»

«Ya veo…»

«Gina…» dijo cogiéndole las manos entre las suyas «No me pasará nada, ¿de acuerdo? Si quieres, te llamo cuando haya emprendido el camino, ¿de acuerdo?»

«De acuerdo»

«Hey…ven acá» dijo estrechándola en sus brazos «Todo irá bien, no te preocupes»

«Tengo tanto miedo Emma…»

«Lo sé, mi amor…lo sé…pero seré prudente, te lo he prometido»

Se quedaron, una en brazos de la otra, varios minutos antes de que Regina volviera a la cocina para comprobar la cena, y Henry bajara para sentarse a la mesa.

A las ocho, el muchacho fue arropado por su madre, y por petición suya, también por Emma. Lo que hizo sonreír a las dos mujeres.

Algunos minutos más tarde, David llegó. Regina temía el momento en que este llamara a la puerta. Fue abrir, con el corazón en un puño, mientras Emma bajaba con una mochila en la mano, que, sin duda, contenía su arma, por si la necesitaba, después de haberse duchado y cambiado para ponerse una ropa completamente negra para camuflarse mejor en la oscuridad.

Cuando él atravesó la puerta, le pidió a Emma que tuviera cuidado, a lo que ella respondió con un asentimiento de cabeza antes de darle un ligero abrazo. Después él se dirigió al salón para dejar a las dos mujeres solas en el hall.

«Volveré lo más rápido posible, de acuerdo…»

Regina, que sentía cómo las lágrimas querían aparecer, se perdió de nuevo en los protectores brazos de su compañera una última vez antes de dejarla partir.

«Te amo…» murmuró antes de posar sus manos en las dulces y cálidas mejillas de Emma para atraer su rostro al suyo y darle un beso dulce, en los límites de la desesperación.

«También te amo…pero te ruego, no llores más…voy a volver, lo prometo. Es más, prepárate, porque esta noche te voy a demostrar hasta qué punto te amo»

La morena sonrió a pesar de la tristeza antes de besarla de nuevo.

«Venga, me voy, hasta más tarde, mi amor»

Depositó un tierno beso en la frente de la morena antes de darse la vuelta y dirigirse hacia la puerta.

Regina la vio marcharse, impotente, rodeándose con sus brazos, las lágrimas deslizándose por su rostro sin poder detenerlas.

Se quedó ahí algunos minutos, sola, antes de que David fuera a su encuentro.

«Créame Regina, sabe lo que hace. Vamos, venga» dijo él posando una mano amiga en la morena para incentivarla a caminar hacia el salón.