Saitama aún seguía un poco débil luego de la gripe que obtuvo por andar desnudo por la calle en pleno invierno. Reposaba cómodamente sobre su futón leyendo el nuevo tomo de su manga hentai favorito mientras bebía té, como siempre. Genos se encargaba de coser una sudadera de su maestro que se había rajado durante un combate contra Sonic, que aún seguía obsesionado con vencerlo. Genos y Saitama habían ido a la tienda a comprar para la cena y apenas salieron del local, como últimamente el mayor estaba más interesado en lo que el cyborg tenía para decirle, bajó la guardia mientras hablaban y dejo que una de las filosas armas voladoras de Sonic rompieran parte de la manga de su sudadera. No le había dado mayor importancia al asunto y siguió igual de relajado caminando con las bolsas de compra hasta que el pelinegro arremetió contra Genos y aunque este pudo esquivarlo sin ninguna dificultad, logró enfadar a Saitama y éste lo lanzó contra un muro sin lastimarlo demasiado.
- ''Pensaba que eras más rápido y atento, Saitama, pero creo que acabo de descubrir tu punto débil'' - soltó una risa maléfica - ''¡Ese robot!'' - lo apuntó dramáticamente - ''Lo había notado pero ahora lo he comprobado. Mientras más pasas tiempo con esa chatarra metálica más lento y relajado vas por la vida. ¡Es completamente un insulto! Te olvidas que yo, Speed-o'-Sound Sonic, estoy detrás de ti y voy a despedazar a ese robot tuyo si sigo viendo que mi mejor rival se está debilitando a esa velocidad. No permi...''- No alcanzó a terminar su discurso porque ambos ya se habían largado y la gente ya lo miraba con terror. No quería volver a la cárcel así que velozmente como es él, se alejó del lugar y se dirigió al bosque.
Genos había terminado de arreglar la sudadera de su mentor y sonreía al ver la prenda como nueva. Más cuando Saitama la cogió, lo halagó por su buen trabajo y le acarició el cabello como si de un perrito se tratara. Genos no tenía gran sensibilidad en su cuerpo pero podía detectar temperaturas así que cuando Saitama le acariciaba el cabello como hacía últimamente y sentía la calidez que le transmitía por sus manos, se relajaba y sentía infinitamente feliz. Era el calor de Saitama, de su maestro. Para Genos llegaba incluso a parecer un calor mucho más potente que el que él podía generar con sus llamas.
Saitama había sido, desde ese día en que se enfermó de gripe, bastante amable con el menor aunque aún así de vez en cuando se subía a las nubes mientras el cyborg hablaba y no le prestaba atención. Y sólo de vez en cuando le daba las gracias a Genos por lo que hacía por él pero ahora eran más numerosas las veces por lo que ya era un fabuloso avance.
Genos guardó el hilo y aguja para luego sacar la computadora y navegar un rato por internet como Saitama siempre le permitía. Hizo la misma rutina de siempre y la primera página que revisó fue el perfil de héroe de su maestro y los comentarios que dejaba la gente sobre él. Saitama curioso se sentó a su lado y se apoyó un poco en Genos para ver mejor la pantalla.
''¡Es un tramposo que se aprovecha de los otros héroes para subir en su clase!''
''¡Renuncia, tramposo! No deberías ser un héroe''
Los comentario de odio hacia Saitama lo hacían liberar vapor de sus conductos de ventilación por enojo. Le daba demasiada pena, rabia e impotencia que no lo apreciaran como deberían. Le daba ganas de quemar la computadora pero luego recordaba que Saitama lo echaría a patadas de la casa si lo hacía. Había sido claro con lo de nada de llamaradas en el departamento.
- ''Maestro, no debería ver eso''- dijo preocupado Genos a punto de cerrar la computadora. Saitama siempre decía que no le importaba lo que la gente opinara de él pero al cyborg sí le importaba y le lastimaba.
- ''No, no, déjame leer los siguientes'' - dijo mientras agarraba el mouse y bajaba la pagina para leer los siguientes comentarios.
''Se aprovecha de Demon Cyborg de la Clase S. El pobrecito debería alejarse de él. Yo lo amo, no quiero que esté con basura como ese calvo (´∀) ''
Ese comentario le había tocado la moral y se había puesto a rabear ruidosamente al lado de Genos gritando ''¿¡A quién llama calvo?!''. El menor no entendía por qué esa característica lo hacía acomplejarse tanto cuando era algo que lo hacia especial. Siguieron leyendo los comentarios.
''Debo aceptar que es un tramposo pero la otra vez lo vi paseando desnudo por la ciudad por algún desconocido motivo y tiene un cuerpo increíble ( ω )''
Saitama se encogió de hombros con ese comentario y volvió a su manga que había dejado abandonado sin terminar hace un rato. A Genos, en tanto, se le había quedado pegado en la cabeza que alguien encontrara atractivo a su maestro. Levantó la vista por encima de la pantalla de su computadora para ver a Saitama recostado en el futón leyendo y recordó cuando lo conoció y lo vio desnudo por primera vez. Pensó inmediatamente en su pecho y abdomen bien marcado por el ejercicio y las batallas. Por más que tratara, no lograba sentirse atraído por él de esa manera incluso si el mayor no era feo, todo lo contrario. Lo único que sentía por él era infinita admiración, cariño, respeto y gratitud acompañados de la felicidad que sentía estar con él viviendo de esa manera. Luego de una rato mirándolo, se dio cuenta de que el idiota estaba con un abrigo de lana y tapado hasta el cuello con las mantas. No hacía frio en la casa para que se abrigara tanto. Sólo significaba una cosa. Genos se enfadó y se dirigió a paso firme en dirección a Saitama.
- ''¡Maestro! ¿Qué hace vestido así? ¿No recuerda que está enfermo y si se abriga de esa manera sólo ayudará a que le suba la temperatura? - lo regañó Genos mientras se acomodaba frente a él y jalaba del borde del suéter para que se lo quitara.
- ''¡No me interrumpas así mientras leo! Además, tengo demasiado frio y necesito abrigarme'' - le discutió Saitama, que estaba rojo como un tomate por la fiebre.
- ''¿Cómo cree que hace frio? La casa está a una temperatura ideal y usted aún sigue enfermo. Que tenga frio sólo significa que su fiebre ha incrementado más. ¡Debe desabrigarse ahora!
- ''¡Qué molesto, Genos!''
El cyborg suspiró y con el ceño fruncido se puso a la altura de Saitama y forcejearon para que pudiera quitarse el suéter. Sabía que la fuerza de el mayor le ganaría pero al menos trataría de desvestirlo como pudiera. Saitama no quería lastimarlo y tampoco desvestirse por lo que simplemente se mantenía con lo brazos sobre su pecho cruzados en forma de X con fuerza para que no le pudieran jalar el suéter hacia arriba. Entre el peso de Genos y la posición en la que se encontraban sentados, Saitama se fue de espalda y cayó sobre el futón con el cyborg encima que también se fue de bruces con él.
No pudieron evitar quedar frente a frente con sus rostros muy cercanos el uno al otro, sintiendo sus respiraciones en la piel del contrario. Para mayor inri, Saitama cayó con las piernas abiertas rodeando el cuerpo del menor y éste, muy pegado a su entrepierna en una posición bastante comprometedora. El mayor miraba impactado a los ojos ambarinos de Genos y éste optó por desviar su mirada a la boca entrecerrada de Saitama que tenía los labios enrojecidos seguramente por el té caliente o quizás por la fiebre. Pensó que era su oportunidad para quitarle el abrigo ya que Saitama se había relajado al encontrarse en esa situación. Sólo necesitaba hacer algo más para distraerlo y no encontró una mejor manera para hacerlo en ese momento de tan dudosa reputación que la de hacer un acto vehemente y por supuesto, inusual para despistar a alguien y lograr su misión. Sin pensarlo dos veces redujo completamente la distancia entre los labios de ambos en un beso que se alargó más de lo que debía. No lo culpemos, Genos no estaba en sí y menos sintiendo el calor de Saitama tan cerca de su pecho y rostro por lo que ni siquiera pensó en la posibilidad de que el mayor reaccionara rápido y de mala manera al ser besado y mandara a volar al pobre cyborg. Y los actos extraños no llegan hasta aquí pues cuando se percató de lo que hacia y de su significado no se alejó debido a que Saitama, en un principio alterado y con ganas de empujarlo, le rodeó el cuello con uno de sus brazos y con una mano enredándose en el cabello rubio del cyborg empujó su cabeza más hacia él para profundizar el beso. Genos sintió una desconocida y agradable energía fluir su cuerpo. Era poderosa y hacía que no pudiera detener el beso. Ambos estaban un poco fuera de sí en ese momento y no entendían porque estarían haciendo algo así si ambos no tenían la intención de estar con nadie y nunca se habían visto de esa forma. De igual manera se dejaron llevar por el otro mientras Saitama deslizaba las manos por la espalda de Genos hasta colocar cada una a un costado de su cadera y sin querer la empuja suave hacia su miembro recién despertando. Él sólo quería acercar más al Cyborg hacia él pero no esperaba ese resultado o fallo de cálculos. El roce hizo que Saitama se estremeciera levemente, cosa de Genos notó. Se separaron y vieron directamente a los ojos mientras el cyborg, por el hecho de verlo con esa expresión, se preocupó y le iba a preguntar que le ocurría. Recién pudo percatarse de lo que realmente le ocurría a Saitama cuando éste abrazó más fuerte su torso con sus piernas, lo empujó nuevamente hacia su miembro pero intencionalmente mientras se delineaba los labios con la lengua pidiendo que siguieran con el beso.
Genos no estaba preparado para eso y nunca lo había estado. No sabía que hacer en ese momento pero por el rubor en las mejillas de Saitama y su fulminante mirada que tuvo que procesar un poco para detectar como lujuriosa, sabía que no podía parar allí y había que continuar las cosas. Pensó en las veces que revisó los mangas hentai de Saitama una vez y aunque no iba ser igual de vulgar y bruto con su maestro, decidió usarlo un poco como guía para proseguir.
Abrazó de vuelta a Saitama mientras trataba de besarlo con cariño y lentitud pero el mayor sólo lo volvía más intenso, más cuando decidió con una mano acariciar el rostro de Genos hasta llegar a su mentón y abrir él mismo la boca del contrario para juntar sus lenguas. El cyborg nunca había besado de esa manera pero Saitama lo guiaba lentamente y de a poco agarró el ritmo. Genos no paraba de sentir impulsos eléctricos a travez de cuerpo cada vez que su maestro volvía más apasionado el beso o pasaba sus ardientes manos por debajo de su ropa. Genos se sentía demasiado mareado para dejar de ver la cara de gusto de Saitama o para pensar en otra cosa que no sea hacer sentir mejor al mayor y decidió hacer lo que, no explícitamente, le pidió su mentor anteriormente. Él lo que más quería era ayudarle y servirle.
Empujó sus caderas y con su dura pelvis presionó el entrepierna de Saitama que liberó un leve suspiro y la segunda vez que lo hizo, un sonido más claro y fuerte salió de su boca. Genos sintió que su propia temperatura igual subió al ver esa reacción y nuevamente un impulso eléctrico se extendió por toda su columna. Siguió haciendo el mismo movimiento hasta que Saitama, cada vez más excitado, se separó de él y lo empujó haciendo que se sentara sobre el futón. Por un momento pensó que era momento de parar pero seguido el mayor se quitó la parte de arriba de su vestimenta, acomodó la piernas del otro cruzándolas y se sentó sobre él mientras lo besaba. Genos ahora debía inclinar su cabeza hacia atrás para corresponderle el beso. El menor se percató de que había logrado que su maestro se quitara el suéter pero ya eran preocupaciones del pasado.
No terminaba de captar las intenciones de Saitama al colocarlo en esa posición hasta que éste tomó delicadamente su mano robótica acariciando su palma. Genos no sintió ese roce tan intensamente pero cuando le devolvió el mismo gesto a Saitama y paseó sus helados y metálicos dedos por la palma de la mano de su maestro, éste se estremeció y se separó del beso. No era precisamente el objetivo de Saitama llevar ese jugueteo pero igual le gustó. Luego, moviéndose sobre el cyborg pegó más sus cuerpos y guío la mano de Genos a su pantalón e hizo que tanteara su prominente erección por sobre la tela. El menor supo que debía hacer e insertó su mano por debajo de la ropa de Saitama sintiendo directamente su rígido miembro y comenzó a tocarlo lentamente para luego masajear cada vez más rápido como recordaba que se lo hacía él cuando aún era humano, algo que al parecer no daba malos resultado porque Saitama cerraba los ojos demostrando placer con el rostro completamente ruborizado, relajado y soltaba gemidos esporádicos. Luego volvía a sus labios y se separaban sólo para que soltara nuevos gemidos, haciendo que Genos sonriera levemente al verlo con esa expresión. Miró el sudado pecho de Saitama, recorrió con la mirada su ejercitado cuerpo y se percató de que esta vez si sentía algo difícil de explicar al verlo desnudo. Algo que no sintió las veces anteriores que lo vio en ese estado. Probablemente era el lascivo y candente rostro de Saitama que hacía que fuera diferente o esa ambiente especialmente entusiasta. Seguro que ambas opciones.
Mientras que con una mano acariciaba el miembro del mayor, con la otra lo agarraba de la cintura y se divertía recorriendo las curvas del cuerpo de su amigo con la yema de sus dedos. Saitama temblaba al tacto y sufría escalofríos debido al fuerte contraste entre la temperatura de las manos de Genos y su cuerpo ardiente por la fiebre y la excitación. El cyborg al ver que tenía ambas manos ocupadas, decidió usar su boca para hacer que su maestro pudiera disfrutar aún más. Recordó algunas películas románticas que vio hace tiempo y pensó que al igual que todas esas mujeres que actuaban en ellas, Saitama sería capaz de retorcerse al ser besado en el cuello y pecho. No se equivocó y logró que de su boca escapara su nombre.
- ''¡Genos! Ge-genos... oye...'' - dijo entre jadeos llamando la atención de menor que a penas elevó el rostro hacía él se vio atrapado en un profundo beso.
Saitama no podía creer que él mismo había permitido que las cosas continuaran de tal manera y que además, se preocupara de que Genos lo hiciera bien guiándolo en su inexperiencia. De hecho, él mismo se encargaba de intensificar las cosas debido a que el cyborg por su personalidad era incapaz de llevar demasiado la iniciativa. Desde el momento en que Genos lo besó, Saitama dejó de ser el mismo y sintió una calidez inexplicable en su pecho que hizo que se olvidara de todo lo demás. De sus miedos, prejuicios, de sus mangas hentai, de si tenía la nariz con mocos y quizás eso debía ser muy asqueroso para el menor. Definitivamente sintió que algo cambió en él y percibía todo más suave, borroso, liviano, cálido cuando miraba a los ojos color ámbar del cyborg. Se dejó llevar por la deliciosa textura de los labios de Genos que de a poco se humedecieron con los suyos y se sentían mucho mejores.
Mientras más participativo se volvía el cyborg más pudo disfrutar de un tacto que no sentía hace años y que nunca antes había disfrutado tanto proveniente de otro. Las metálicas manos de Genos estaban frias por lo que sentía que lo envolvían de una manera más arrolladora que cuando se tocaba él mismo. Las duras articulaciones pronunciadas de las robóticas manos del menor se sentían tan desconocidas como atrayentes sobre su miembro. Y como si Genos no pudiera tocarlo mejor sin que le tuviera que dar ningún tip, cuando sintió sus húmedos y ardiente besos sobre su cuello sin que tuviera que pedirlo, Saitama fue liberado de cualquier tensión sintiendo que se derretía sujetado únicamente por los brazos del menor. Y como la cereza del pastel, el mayor estaba sumamente mareado por la fiebre y sentía casi como si estuviera bajo el efecto de una droga que hacía que pudiera sentir el placer y el tacto en cada esquina de su cuerpo.
Luego de que Saitama dijera un par de veces más su nombre este gemidos, Genos sintió que la mano de su maestro lo agarró firmemente de su muñeca haciendo que parara de masturbarlo. Miró hacia abajo y vio como un líquido caliente y espeso se deslizaba por el abdomen de ambos y una vez Saitama dejó de correrse, soltó el agarre, relajó todo su cuerpo y se lanzó de espalda hacia el futón llevándoselo con él.
Genos quedó acostado en el pecho de Saitama mientras él aún tenía la respiración acelerada. Se quedó inmóvil y con la mente vacía hasta que en ella vislumbraron los recuerdos de lo recién sucedido. Y se sintió profundamente lastimado por el hecho de que Saitama no lo detuvo en ningún momento aún cuando le gustan sólo las mujeres y no tenía ganas de tener pareja y tal como él mismo se lo había dicho antes. Se sintió cruelmente usado y con ganas de llorar. Él era una máquina pero seguía siendo mentalmente una persona. Se iba a separar de Saitama y huir de allí hasta que sintió la calidez de las manos del mayor en su cabello y oyó palabras que lo descolocaron.
- ''Quizás Sonic tenga razón y si me haya debilitado por tu culpa'' - dijo Saitama y Genos lo sintió como una estocada en su pecho. Lo que menos quería era que su maestro perdiera su poder - ''Pero no físicamente, digo. Emocionalmente me has ablandado y con tu cariño y preocupación siento que me he vuelto una persona más feliz y consciente de cosas tan lindas como preocuparse por alguien. Menos solitaria...'' -continuó el mayor mientras el cyborg se levantaba de su pecho y le miraba esperando a que siguiera hablando - ''Con ganas de querer y cuidar a alguien. Gracias Genos por eso también''
Saitama lo llevó a acostarse nuevamente en su pecho y lo abrazó con fuerza. Besó la frente del menor y acarició su cabello como tanto le gustaba pero ahora había una magia distinta en ese gesto que casi que lo hacía babear de amor. Genos cerró los ojos y se relajó hasta que pensó en por qué había ocurrido todo ese asunto y pensó en la salud del mayor.
- ''¡Maestro! ¿Cómo se encuentra? ¡No paré incluso cuando estaba en ese estado! ¡Por favor dígame que no se siente mal! ¡Su temperatura está increíblemente alta!''
- ''Ay, maldición, Genos. Déjame dormir que con todo esto me he cansado y estoy muy mareado. Permite que descanse tranquilo antes de que tenga que ponerme a pensar en la nueva relación que hay entre nosotros y me explote la cabeza. Buenas noches, descansa, te quiero y jódete''
- ''Maestro, son sólo las 6 de la tarde. No es de noche...''
- ''¡Que cierres tu maldita boca de tostadora!''
- ''Espera... ¿Nueva relación''
Saitama no respondió y se limitó a sonreír con los ojos cerrados. Le dolía la cabeza tanto que pensaba que iba a morir y la fiebre era tanta que quizás se le fundiría el cerebro. Sólo le quedaba conciencia para pensar en dormir con la persona más especial para él.
¿Han llegado alguna vez al orgasmo con fiebre? Háganlo.
